. ¡ LO SIENTO MUCHISIMO DE VERDAD !
No era mi intensión tardarme demasiado en el épilogo, pero como perdí mi USB y mi Computadora fue formateada tuve que hacerlo de nuevo todo, cosa que quiero explicar a continuación.
*/No se si les pase algo parecido pero... Yo suelo no pensar en el momento de escribir, simplemente me dejo llevar, las palabras salen de la nada, y mis dedos simplemente escriben lo que estoy pensando o las cosas que simplemente salen, son ideas que poco a poco van tomando forma, pero esta vez si que me pasé de lanza, en Word llevo aproximadamente 31 paginas del puro Epilogo, cosa que lo subiré en dos partes.
Otra cosa... :v ! No se que pasó, en verdad es algo bastante Bizzarro, pero me gusta, no se, la Historia un poco más larga y distorcionada... la verdad espero que les guste, el final bueno... mejor dejo que lo lean en la segunda parte del EPILOGO.
P.D. Recuerden... Amor y Paz... Amor y Paz ¡FELICES FIESTAS!
DOMINA MORTIS
Epilogo.
"…Ama y haz lo que quieras. Si callas, callarás con amor; si gritas, gritarás con amor; si corriges, corregirás con amor; si perdonas, perdonarás con amor…" Cayo Cornelio Tácito.
Harry Potter golpeó el suelo con ambas rodillas, mientras Ron y Draco le sujetaban por los hombros, las llamas seguían tan altas como una torre, su fuego no avanzaba, simplemente permanecía moviéndose en círculos.
Nadie daba crédito a lo que habían visto, por fin la Domina Mortis había sido derrotada, pero la muerte de Hermione Granger había sido un suceso que nadie se lo esperaba, el grito de Harry hizo eco por el bosque, por otro lado en los ojos azules de Ronald se reflejaba el fuego que había consumido a Hermione, no podía su mente digerir lo que sus ojos habían visto.
Las palabras de Hermione retumbaba en la cabeza de Draco, quien había dado un paso hacia el circulo de fuego, Luna se detuvo a su lado después de caminar a grandes paso.
- Tú sabías que esto iba a pasar…- aquello no era una pregunta sino más bien una afirmación y el movimiento de cabeza que hizo Luna, simplemente confirmó lo que el rubio ya sabía.
Granger estaba muerta.
No podía creerlo, la Bruja más inteligente de su generación había perdido la vida contra ella misma, y ahora, lo único que quedaba de ella era aquel círculo de fuego tan interminable e intenso.
Oscuridad, completa y fría oscuridad, Hermione levantó la mirada hacia el cielo enrojecido, estaba sorprendida mientras las ardientes flamas danzaban a su alrededor mientras se abrazaba al cuerpo sin vida de Tom, sus ojos aún permanecían enrojecidos, estaba enojada, triste y había un hueco que comenzaban a crecer dentro de ella conforme pasaba los segundos, toda una eternidad, pensó ella mientras cerraba los ojos y al bajar el rostro y al abrir los parpados, se encontró con el rostro sereno del hombre al que una vez odió con toda su alma y mientras acariciaba su fría mejilla con sus cálidas manos, Hermione se mordió la lengua, la furia comenzaba a adueñarse de ella mientras más pensaba en la muerte, una fuerte que ella misma había deseado pero que ahora…ahora simplemente no podía soportar haber causado, y acercó su rostro al hombre mientras el circulo de fuego comenzaba a acercarse a ella cada vez más y levantó su rostro al cielo, implorando a lo que sea que estuviera allá arriba que la salvaguardara para poder encontrar la manera de estar con él…
"No hay Luz sin Oscuridad…."
Las palabras hicieron eco dentro de su cabeza cuando un fuerte grito salió de su garganta, la oscuridad volvió a cubrir sus ojos, era ella, la mismísima muerte en vida, la que había sido desterrada de su inmortalidad entre los humanos viles, había tenido demasiado tiempo entre las sombras, comportándose como el juez de la humanidad, el Guía de las almas, y ahora, después de tantas resurrecciones, había encontrado la manera de despertar los poderes que por derecho le correspondía ¿Pero todo para qué? Ella misma había causado la muerte al que odiaba y amaba al mismo tiempo.
Hermione era la muerte, una muerte hermosa e inteligente, ágil y poderosa, un ángel que ardía entre las llamas del sufrimiento y el gozo, la joven cerró sus ardientes ojos mientras acercaba sus labios al oído del hombre que yacía entre sus brazos, el fuego ya estaba sobre ella, Hermione escuchó el grito de horror de Luna y de Harry más allá del crujido de la madera quemándose por el fuego.
Y susurró la muerte al cuerpo al que había enviado al más allá, sus palabras, fuertes y gentiles, soplaron con suavidad en el oído del cadáver de aquel Mago oscuro.
- Tom iterum, ipsaque mors Imperat tibi ... ambulare vento retro in corpus tuum (Vuelve Tom, la muerte misma te lo ordena...anda con el viento y sopla de regreso hacia tu cuerpo) – ordenó la joven mientras soplaba caliente en el oído del hombre muerto.
"…Tom andaba con elegante paso mientras la hierba crecida rozaba sus caderas, el viento soplaba fresco sobre su persona, y sin rumbo fijo, Tom Riddle se detuvo sobre la colina, sorprendiéndose de que en aquel lugar hubiera una playa, bajó con cuidado la colina mientras se acercaba cada vez más a las transparentes…
De Mione y de las demás hermanas ya no había vuelto a saber, habían desaparecido así sin más frente a él sin decir nada, la pequeña Mione simplemente le dedicó una sonrisa mientras su cuerpo comenzaba a difuminarse con el lugar, tampoco fue como si el deseara una despedida, pero ver a Granger ausente comenzaba a inquietarle y se detuvo a unos metros lejos del agua, la cual suavemente dentro de una danza de inquietas olas, el agua espumosa iba y regresaba de un lado a otro, hasta que simplemente los pies desnudos de Tom se hubieran empapado.
El hombre dio un par de pasos más hasta que sin pensarlo sus piernas estaban sumergidas ya dentro del agua, sus pantalones blancos prácticamente estaban adheridos a su piel.
Fue cuando vio de nuevo el cielo volverse gris, poco a poco las nubes se reunieron sobre su cabeza, el viento había cambiado, volviéndose agresivo y más frío de lo acostumbrado ya, las aguas se volvieron turbias e intranquilas, Tom frunció el ceño al notar una sombra dentro de las aguas agresivas.
Y poco a poco vio como algo salía a la superficie, una melena oscura por la humedad, Tom intentó acercarse aún más pero los movimientos de las violentas olas no se lo permitían, hasta que algo blanco comenzó a surgir de entre la profundidad de las aguas, fue cuando le vio emanar del turbio mar, vio sus ojos marrones mirarle fijamente mientras el agua escurría desde la coronilla de su cabellera oscura por la humedad, Hermione Granger seguía elevándose; No podía creerlo, era ella en verdad, en aquel vacío lugar olvidado por todos, y se estremeció al verla andar hacia él sobre las frías aguas con sus desnudos pies mientras el viento ondeaba las tiras blancas de la faldilla de su vestido, y él hombre levantó la mirada para no perderla de vista, fue en ese momento cuando ella tocó su rostro con sus frías manos, enmarcando con ellas su cara.
- Ya todo estará bien…- dijo la joven de rizados cabellos mientras se sumergía lentamente en las aguas y al estar a la altura de él, simplemente rodeó su cuello con sus brazos y se aferró a él, Hermione, con sus ojos cerrados, simplemente pensó estar en el paraíso, Tom no dijo nada, simplemente rodeó la cintura de la joven Bruja y hundió su rostro en el cuello de la muchacha.
La pata del caballo golpeó las feroces aguas que se levantaban en pequeñas olas, buscando la orilla de la playa, y tras piafar un golpecito en su costado le silenció, el jinete sonrío tras notar el enfado se su buen amigo, y con sus enrojecidos ojos sonrío a la nada, y tras unos segundos de silencio, una hermosa yegua color marrón se detuvo a lado del corcel pétreo y tras ella un par de caballos más se posaron a su diestra, pero solo uno, aquel de un color bayo quien se alzó en sus dos patas traseras, relinchando y moviendo la larga cabellera pálida de un lado a otro…
- Vaya… jamás hubiera pensado que la hubiera reconocido…- murmuró el hermafrodita que montaba la yegua marrón, el hombre a su lado no dijo nada, simplemente observaba con sus enrojecidos ojos a la joven pareja que se demostraban afecto.
- No es ella…- dijo de repente, llamando la atención de su compañero/ra. Quien lo observó en silencio.
- No es ella… ¿entonces… donde está y quién es? ¡Es ella la muerte… nuestra compañera…! – exclamó el tercer Jinete, apuntando con su huesudo dedo a Hermione y a Tom.
- La muerte es escurridiza… pero no es ella… el tiempo de que regrese al otro lado ha llegado… ¿ven a ese hombre? Es Tom Marvolo Riddle, un Humano con poderes que van más allá de la comprensión de los otros de su tipo… poderoso, un maestro del engaño, astuto y hábil como un zorro… y ella es la fémina de los de su especie, no es la muerte… más si su descendiente… dentro de sus venas se encuentra el veneno que causa la pérdida de vida… ambos están destinados a traer a muerte… quien montara a Bayo justo en medio de nosotros, arrasando con la vida de los pobres mortales… destruyendo todo a su paso con solo decir una palabra… Tom Riddle…. Y Hermione Granger, los Padres de Muerte.- el susurro de la gruesa voz murió al viento, mientras sus compañeros escuchaban atentamente las palabras de Hambruna.
Draco respiraba agitadamente mientras sus manos se volvían un puño, sentía la cosquilleante amenaza de las lágrimas sobre sus ojos, las llamas se habían extinguido casi por completo, dejando a su paso un rastro desolado de lo poderosa que podría ser, y ahí, donde antes había estado Granger, solo se encontraba un manchón oscuro, el rubio muchacho avanzó unos cuantos pasos, aún no se resignaba a perderla por completo, se giró para mirar a un desconcertado Harry Potter y a un roto Ronald Weasley, quien había caído sobre el infértil suelo golpeando secamente con sus rodillas.
Luna abrazó a Ron mientras sentía las fuertes sacudidas de su ancha espalda, si bien no lograba escuchar su llanto, sabía que el pelirrojo joven estaba llorando la pérdida de su amiga.
- No... Esto... no es posible... ¡Se supone que Domina Mortis iba a morir! - gritó Malfoy quien se acercó a su joven yo del pasado, este se giró hacia él rápidamente, sus platinados ojos parecían echar chispas.
- ¡Ella está muerta...Granger ha muerto defendiéndonos a todos, perdió el control y se transformó en esa cosa que tanto temíamos se transformara! y todo para que...- empezó a decir Draco con gesto asqueado, se acercó a Malfoy y lo miró a los ojos.- Granger se volvió la Domina Mortis... la querían muerta... y muerta está...- agregó el muchacho mientras se giraba y le daba la espalda al hombre que en algún momento iba a volverse.
- Draco...lo que...em...Malfoy quiso decir... es que Granger, tú Granger... no debía morir...- intervino Pansy, quien se acercó al muchacho lentamente y lo abrazó por la espalda.
- Mía... mí Granger...- susurró Draco Malfoy ante una sorprendida Pansy Parkinson, quien se volvió para observar al rubio mayor, más no dijo nada ante su sospecha.
No comprendía, Harry por primera vez no sabía ni en que pensar, sintiendo los labios temblorosos, el joven que vivió se acercó al lugar donde había visto por última vez a su mejor amiga con su peor enemigo, Harry empuñó la mano y la mordió fuertemente, cerrando los ojos e intentando no llorar, pero el sentimiento le había ganado, liberó la piel firmemente apretujada para soltar el grito, el muchacho cayó de rodillas, intentando respirar de vez en vez, pero la tristeza era enorme, y mientras su rostro se llenaba de lágrimas, Ron simplemente pensaba en los momentos que había vivido con su amiga.
El muchacho se limpió la nariz con la manga de su chaqueta, poniéndose de pie poco a poco y así mismo se acercó al castaño, Draco los observaba uno al lado del otro, el pelirrojo posando su mano sobre el hombro de Potter, segundos después ambos lloraban juntos.
Si pudiera hacer algo, si tan solo...
Fue en ese momento cuando el frío viento violento azotó contra ellos en forma de remolino, los gritos hicieron eco por todos lados, Harry y Ron junto a Draco Malfoy habían sido envueltos en un enorme remolino de hojas, ramas y polvo, Harry se vio así mismo al otro lado del montón de basura, intentando acercarse a ellos para ayudarle, todo pasó tan rápido... como sí.
- ¡Potter, Weasley... arriba! - señaló fuertemente Draco quien mantenía su mirada en el cielo, el par de muchachos siguieron la mirada de Malfoy, lo que encontraron ahí no les gustó nada.
- ¡No, no podemos irnos...no sin Hermione...Harry! - gritó Ron mientras se lanzaba contra los vientos que giraban agresivamente a su alrededor, pero Harry y Draco fueron más rápidos que el pelirrojo y lo sujetaron fuertemente.
- ¡Detente Ron, es peligroso...puedes morir!
- ¡No me importa Harry...No me importa! - contestó el muchacho de cabellos rojizos mientras seguía luchando por liberarse, pero él no podía contra ambos chicos.
- iremos a casa...- dijo Draco pasmadamente mientras se estremecía al sentir como era levantado por los aires.
- A casa...- repitió Harry mientras él y el rubio se miraban cómplices.
- ¡NO, YO NO QUIERO IR AHÍ SIN HERMIONE! - gritó el rubio mientras pataleaba braceaba en un intento en vano por regresar a tierra firme, ni Harry ni Draco hicieron algo para evitar ser arrastrados por el encantamiento final.
Lo sabían, estaban de regreso al mundo de donde nunca debieron haber salido, habían viajado cinco personas, pero ahora solo regresaban tres, Draco cerró los ojos mientras sentía el vértigo de las alturas estremecerle el cuerpo, escuchó el grito de Weasley y de Potter, segundos después, nada.
el primer contacto de sus labios fue como una especie de explosión, una desesperada por ser alimentada, no sabían dónde estaban, poco importaba y por eso mismo, por el desconocido sitio en el que se hallaban, se aferraron uno al otro en un fuerte abrazo, besándose al principio con dulzura pero lentamente tras disfrutar de aquel sabor que poseía el otro, aquel mismo beso se había vuelto profundo, arrebatador, casi salvaje y como dos criaturas marinas, Tom y Hermione comenzaron a sumergirse bajo las frías aguas, él, entrelazándose con ella con sus fuertes manos, y ella rodeando su estrecha cintura con sus piernas.
las burbujas causadas por sus ganas de respirar les rodeaban, extrañamente el aire no les hacía falta, cosa que comprobaba aún que aquel sitio no era algo normal, no estaban vivos, no les debía preocupar una cosa tan irrelevante como aquella, lo que importaba era que estaban juntos, Tom se preguntó en algún momento en cómo había muerto Granger, ¿Había sido Domina Mortis quien le había asesinado o simplemente estaba ahí por qué quiso? la posibilidad más alta era la primera, y se estremeció, el Mago Oscuro más temido en todos los tiempos temió no solo a la muerte de si mismo, si no la de ella.
- Hermione...- murmuró mientras volvía como imán a los labios de la bruja.
Se despojaron de sus ropas blancas las cuales flotaron a su alrededor mientras su piel desnuda quedaba expuesta, él abrió sus azules ojos y le observó, con sus marrones ojos aclarados por los rayos de luz que penetraban en el agua, sus rizos empapados flotando alrededor de su cabeza, se veía tan hermosa, aún más que una nereida posada sobre una fría roca a la orilla de la playa.
- Tom...- gimió la castaña al aferrar sus manos en la espalda de su amante.
y la sujetó por las caderas, acercándola a él peligrosamente levantándola para hundir su rostro entre su cuello y su hombro, la sintió sacudirse cuando entró en ella, poco a poco fueron acercándose a la superficie, hasta que el cielo despejado iluminó sus rostro, y una vez más, sus labios fueron sellados por el beso del otro, Hermione se mecía unas veces lentas, otras rápidas, profundizando la penetración, sus susurros de placer podían escucharse a cientos de metros, solos ellos se encontraban en aquel sitio sin nombre ni ubicación, aunque a Hermione se le hubiera cruzado algunas posibilidades, aquel sitio no podía ser ningún lugar entre la tierra de los vivos, Tom había muerto, ella lo había visto, y ella misma sin dudas había perdido la vida, pero lo que estaban sintiendo al entregarse era inexplicable, Merlín bendito sabía cuánto tiempo llevaban en aquel mundo haciendo el amor, pero la sensación era increíble, la castaña liberó los hombros de Tom y al ahogar un gemido mientras él de nuevo la embestía con fuerza, la antiguamente leona de Hogwarts se dejó ir hacia atrás, su espalda golpeando las aguas frescas, hundiéndose poco a poco con sus brazos extendidos a los lados, la joven sonrío bajo ellas, mientras observaba la difusa imagen de Tom, quien al igual parecía disfrutar todo aquello, podía notarlo en su mirada, había un extraño brillo que no había percatado antes...
- Tom...- Llamó ella mientras arqueaba la espalda, nuevamente el orgasmo había llegado, y mientras disfrutaba del cuerpo de su amante, si ella hubiera puesto un poco más de atención a lo que le rodeaba, tal vez se hubiera dado cuenta que el mar se había vuelto negro, tan oscuro como el manto estrellado que había ahora sobre sus cabezas, las pétreas aguas danzando tranquilamente a su alrededor mientras la blanca Luna llena los iluminaba; Hermione levanto sus manos, aún arqueada bajo las aguas, abrazando la melena oscura de Tom, quien abandonaba cálidos besos por su cuerpo, bajando por este hasta sus hombros, ambos derrotaron uno al otro, Tom volvió a embestirla, el hombre levantó su cabeza y observó la Luna, el reflejo de esta se dibujaba en sus claros ojos azules, aquello era un sueño... un precioso sueño del cual no quería despertar, sintió a la Bruja moverse bajo él, y en un momento ya estaba besando su rostro.
Y lo que los más astutos e inteligentes de sus respectivas generaciones no se dieron cuenta, fue de aquella sombra que se movía metros más abajo de ellos, deslizándose en silencio de un lado a otro, esperando su momento...
Cubierto por una larga capucha oscura se camuflajeaba aquello fuera lo que fuera, observando los cuerpos desnudos interactuando carnalmente entre ellos, sabía lo que hacían, entendía cada función del cuerpo humano, sonrío de medio lado el verlos moverse, cambiando de posición, él abrazándola por la espalda y ella aferrándose a él con los brazos en alto, intentando rodear el cuello del macho humano; el grito de la hembra humana haciendo eco, penetrando dentro de su cabeza.
La criatura nadó hacia la pareja, quien movía las piernas agitadamente en un intento por no sumergirse...
Hermione se restregó contra Tom mientras sus ojos, nublados por la excitación, podían ver al menos el destello de las estrellas, ni él ni ella pudieron saberlo, las mantas negras que eran por aguas comenzaron a aclararse poco a poco, la luz del sol comenzaba a aclarar el cielo en el horizonte, pero antes de que él primer rayo lo iluminara todo en el preciso instante en que los cuerpos de la pareja se estremecieran en una oleada de placer...
- Ya está hecho...- susurró Guerra mientras Peste y Hambruna observaban a la oscuridad nadar hacia los humanos que le devolverían su lugar entre los Jinetes, el relincho de Bajo fue lo último que Hermione y Tom escucharon en la lejanía...
Harry abrió los ojos poco a poco, claramente la luz que entraba por la ventana le había lastimado, el joven se giró sobre la cama para escapar de la tortura, tenía sueño y muy cansado y la cama era demasiado cómoda para ser verdad...
La realidad lo golpeó demasiado rápido y justo en el momento en que se había quedado más cómodo de lo que jamás creyó, el joven mago se sentó sobre la cama como un resorte, con sus ojos verdes muy abiertos, miró de un lado a otro intentando ubicar el lugar donde se encontraba y mientras se bajaba de la cama, recordó lo que había pasado...
el fin de la guerra, Tom Riddle preso con ellos como vigilantes, Hermione viajando por un extraño portal llevándose a Ron, Draco e increíblemente a Tom y a él mismo hacia un tiempo cinco años en el futuro, una guerra, siete Hermione y una Domina Mortis dominando el mundo mágico.
- No ¡Hermione! - gritó el niño que vivió mientras salía de la vieja habitación, la cual había sospechado que sería alguna de las recamaras de la Madriguera y efectivamente mientras el chico de lentes redondos bajaba a toda prisa por las viejas escaleras, se percató que se encontraba en la casa de su amigo.
- ¡Harry Potter, no corras escaleras abajo muchacho...! ¡además! ¿que son esos gritos? - preguntó el señor Weasley tras encontrárselo al pie de las escaleras.
- Señor... ¡Señor Weasley está vivo! - gritó un perplejo Harry.
- ¡Papá...estas aquí, con vida! - el grito de Ron desde la tercera planta estremeció ambos, Arthur miró a Harry como si tuviera un tercer ojo en la frente y luego levantó la mirada hacia su hijo.
- Pero que... Ron, Harry... le diré a Molly que no vuelva a prepararles esa sopa tan extraña...claramente no amanecieron del todo bien...- dijo el hombre quien tras echarle un último vistazo a su hijo y a su otro hijo del alma, se alejó de ambos, el pelirrojo bajó los escalones a toda prisa, alcanzando a Harry.
- Harry... pero ¿qué significa esto...hemos vuelto? - preguntó Ron, Harry aparentemente no recordaba cómo hablar, segundos después ambos muchachos se encontraban aclarando lo sucedido.
- lo último que recuerdo es que intentaba regresar... pero algo me atraía hacia aquel agujero Harry... tenía miedo... mucho miedo.- explicaba Ron mientras se ponía la vieja sudadera y junto a su amigo entraban al comedor, ambos se quedaron en silencio al ver a la gran familia Weasley reunida.
- Ginny...- susurró Harry tragando en seco al ver a la joven pelirroja a lado de su madre, entre George y Fred.
- ¡Harry, Ron, ya era hora que se levantaran, ya iba a mandar a los gemelos a que fueran por ustedes, anden tomen asiento y disfruten del desayuno! - invitaba animadamente la señora Weasley.
- ¡A los gemelos no por favor mamá! - gritó Ron quien no pensó dos veces sentarse a lado de Bill y Fleur, quien soltaron la carcajada al escucharlo con aquel temor a sus hermanos mayores, Harry no dijo nada, solo se sentó a lado de su amigo y continuó comiendo, al menos eso intentaba, el joven de vez en cuando levantaba la mirada, encontrándose con los azules ojos de Ginevra, pero este no sabía él por qué pero la evadía, le recordaba mucho aquello que había vivido con Ron y... Malfoy.
Harry se puso de pie de un golpe, llamando la atención de los demás, si, Malfoy, pensó el castaño, si no mal recordaba aquel rubio también había viajado junto con ellos de regreso.
- Harry... ¿te encuentras bien? - preguntó Arthur mientras veía a su hijo levantándose de su siento.
- Harry...
- Tenemos que ir a ver a Malfoy, Ron...- dijo sin titubeos Harry, quien levantó la mirada hacia su amigo y como supuso, el pelirrojo se quedó sorprendido al recordar el nombre.
- es verdad ¡Lo siento mamá, lo siento papá, pero tenemos que ir a ver a Malfoy! - exclamó el joven mientras él y Harry salían de la cocina.
- El mundo se ha vuelto loco...- añadió Fred.
- Ron dejando un plato a medio terminar...- continuo George, ambos se miraron, después voltearon a ver al resto de la familia
- Insisto querida... no vuelvas a hacer esa sopa de algas jamás...- fue lo último que se dijo en aquella mesa.
El mundo, en algún momento tendrá que acabarse, pero mientras eso pasa, los tres jinetes esperarán la llegada del más atroz, aquel que crece dentro del vientre de su madre y va tomando fuerza poco a poco.. El único Jinete que es capaz de perdonar y destruir...
Malfoy se cruzó de brazos, se había sentido un poco fuera de lugar cuando despertó, pero finalmente comprendió todo, habían regresado a su época y no solo eso, sin prestarle mucha atención a sus padres durante el desayuno el joven heredero de la dinastía Malfoy, se sorprendió al percatarse de la fecha.
- Joder... una semana antes...- murmuró el muchacho ante la extrañeza de Lucius y Narcissa, quienes simplemente se dedicaron a su desayuno.
Harry y Ron esperaban en la sala de invitados, ambos se estremecieron al escuchar el golpe de la enorme puerta de madera blanca, Draco Malfoy entró hecho una furia cerrando la puerta tras de él, dirigiéndose hacia el par a grandes zancadas.
El joven llevaba en manos el profeta.
- Malfoy...
- ¡Silencio Potter, tienen que ver esto! - exclamó el muchacho mientras le tendía el pedazo de papel al joven, Harry extendió el rollo y comenzó a leer.
- No entiendo... ¿qué tiene que ver el ridículo que hizo Umbrige en el...?
- ¡Eso no idiota, la fecha, lee la puta fecha! - exclamó el rubio tras exasperarse por lo lento que era Harry.- Merlín... ahora entiendo a Granger... son unos zopencos...- continuó diciendo el rubio mientras se cruzaba de brazos, el joven levantó una ceja al ver a Harry Potter perplejo.
- Malfoy...
- Así es Potter... una semana antes de la fecha en la que partimos ¿Cómo...Quien? ni una puñetera idea... pero mañana es el día en que Tom Riddle se supone sería enjuiciado...- las palabras de Draco hicieron que Ron cayera sentado sobre el sofá, el pelirrojo se llevó las manos a la cabeza.
- Maldita sea... ¡No entiendo nada! - gritó el joven.
- Lo extraño sería que lo hicieras Weasley... Potter, si nosotros hemos regresado días antes de cuando partimos en la línea temporal original, ahora sin Granger y Riddle... eso significa que...
- Tom y Hermione jamás existieron... al menos no en esta Línea del tiempo...- continuó diciendo Harry medio compendiando las cosas, Draco sonrío de medio lado.
- No eres un idiota del todo, Potter...- Harry no dijo nada, solo que tomó aquello como un extraño tipo de halago por parte de Malfoy.
- Mierda... si Hermione no existe en nuestro actual tiempo y tampoco Riddle... entonces... creo que me volveré loco.- las palabras de Ron llamaron la atención de los otros dos.
- Será difícil acostumbrarse... pero loco ya estabas antes de toda esta mierda Comadreja... el problema aquí será dejar de lado todo lo que hemos pasado...
- de nuevo no por favor... - murmuró Ronald mientras se ponía de pie, Harry y Draco le miraron fijamente.- ya de por si una vez me fue demasiado difícil olvidar lo que viví durante la Guerra, no quiero ni imaginar cómo superaré al pensar que solo yo sufrí una sangrienta batalla y mi familia ignorando todo esto... ¿se dan cuenta de la mierda en la que nos hemos metido? - aquello sonaba lógico, pensó Malfoy y Harry, también para ellos iba a resultar complicado a olvidarse de todo lo vivido, mientras sus familias y amigos desconocían muchas cosas que se suponen habían pasado juntos.
- No importa... tenemos que seguir viviendo... por Hermione.- dijo Harry mientras se metía las manos en los bolsillos.
- ¿Por mí... y por qué por Mi Harry Potter? - el silencio se hizo dueño de todo cuando aquella femenina voz se dejó escuchar una vez más, los tres jóvenes magos se sobresaltaron al escucharla tras ellos, Draco fue el primero en girarse hacia la dueña de aquella voz, Harry salió corriendo hacia la muchacha en el momento en que recordó quien era la joven bruja, Ron soltó un chillido mientras miraba a Harry abrazando fuertemente a su mejor amiga.
- ¿Hermione...? ¿eres... tú...? ¡Hermione! - gritó Ron mientras se lanzaba hacia sus amigos y los envolvía en un fuerte abrazo.- ¡Eres tú sabelotodo insufrible! - gritó el joven mientras sentía las heladas lagrimas cayendo por sus mejillas llenas de pecas.
Draco se sentó lentamente sobre el sofá, no podía creerlo, no podía ser verdad lo que sus ojos le hacían ver, era ella, Hermione Granger en persona ¡y en su mansión! el joven le vio separarse de sus amigos y con una sonrisa en los labios se acercó a él.
Se miraron fijamente por unos minutos mientras Potter y Weasley seguían sonriendo como los idiotas que eran, el rubio muchacho se puso de pie sin apartar la mirada de ella, levantó sus manos y con inseguridad levantó la mano y la acercó al rostro de la joven, tocando la mejilla cálida y tersa con la yema de sus dedos, luego posó la palma completa sobre esta.
- De verdad eres tú...- susurró mientras se acercaba a la joven bruja y la rodeaba entre sus brazos, Hermione sonrío, cerrando los ojos mientras correspondía aquel extraño abrazo.
- Soy yo... volví.- dijo la muchacha mientras creía escuchar los latidos del acelerado corazón de Draco Malfoy.
Hermione Granger explicó lo que había pasado mientras se encontraba entre el circulo de fuego, por alguna extraña razón ella y el cuerpo sin vida de Tom Riddle habían sido transportados a una extraña dimensión, la castaña no recordaba todo, pero si el haberse encontrado ahí con Riddle.
- Hijo de puta...
- Ron por favor...- pidió la castaña mientras enviaba una mirada de advertencia a su amigo, Draco y Harry detectaron algo en los ojos de la joven, pero ninguno de los dos dijo nada.
- ¿dónde está...? - preguntó Draco de repente, estremeciendo a los tres jóvenes, Harry se encontraba nervioso mientras Ron empuñaba las manos, era muy despistado pero lo sabía, lo había notado claramente en el momento en que Hermione les había narrado su pequeña historia después de haber creído que había muerto, Hermione jamás había hablado de Tom Riddle como algo pasado.
- Tienen que comprender...- empezó a decir la joven.- esto no es algo que yo haya pedido...- dijo la joven mientras jugueteaba con la solapa de su saco, Draco frunció el ceño.
- Granger... ya es suficientemente raro recordar cómo te pusiste cuando murió... no nos taches de idiotas ¡Maldita sea, ya cuéntanos como pasó!
- Estoy embarazada...- soltó de la nada la muchacha mientras sonría dulcemente.
- ¿eh? - fue el sonido chillón que salió de la garganta de Draco mientras ladeaba la cabeza.
-Un mes más tarde-
Hermione sonreía mientras colocaba los platos sobre la mesa, la joven bruja levantó la mirada para mantenerse en alerta, sabía lo que sus amigos pensaban al respecto, al menos sobre Tom, no les había gustado nada cuando la joven les había hablado sobre lo que había pasado, Draco y Ron habían sufrido horrores al escuchar cómo la Bruja más inteligente caía rendida ante los macabros encantos de Tom Riddle, Harry no sabía ni que pensar, se suponía que Hermione odiaba a morir a aquel mago de pasado oscuro, pero sonrío cuando algo dentro de su cabeza le había susurrado con calidez... "El Amor siempre actúa de maneras inesperadas, sea quien sea el encargado de unirlos, debe ser un demente muy inteligente..." Hermione parecía muy feliz, y eso le bastaba o eso quería creer él.
Ahora, a un mes de aquella visita tan emotiva, Draco, Ron y él se encontraban en la casa que Tom y Hermione habían adquirido tiempo atrás, un lugar un tanto alejado de la civilización en la cima de una colina, rodeado de árboles y de aire fresco.
- Insisto... Harry, tu sujetas a Hermione mientras Malfoy y yo lo matamos... lentamente... muy lentamente...- plantifica Ron mientras miraba fijamente a un tranquilo Riddle, el pelirrojo entrecerró los ojos al mirarle sonreírle.
- Dudo mucho que tú y Malfoy puedan siquiera tocarme un pelo...- se burló Tom mientras esbozaba una sonrisa de medio lado, el muy arrogante, pensó Draco.
- Yo no haré nada... luego al que matan será a mí...- dijo Harry Potter mientras se recargaba al respaldó del sofá y colocaba los brazos sobre este, su amigo ni siquiera le miró, Draco por otro lado se mantenía alerta.
- ¡¿Cómo carajos piensas mantenerla a ella y al bebé si eres un jodido fugitivo, Riddle?! - gritó Ron después de unos segundos de silencio, no pudiendo más contener todo el enojo que sentía, Draco se llevó la mano a la frente, dándose un golpecito, Harry sonrío y Hermione simplemente no quería siquiera entrometerse, la joven siguió en la cocina.
- ¿quién dijo que era un fugitivo, Weasley...? por si no estás enterado trabajo en Hogwarts como profesor...
- ¡¿QUE, EL MUNDO SE HA VUELTO LOCO?! ¡HERMIONE GRANGER VEN AQUI INMEDIATAMENTE! - gritó Ronald quien se puso de pie de un salto, Harry abrió los ojos sorprendido por las palabras de Riddle, Draco metió su mano a su bolsillo, sujetando su varita mágica.
- Ron por favor, tranquilízate...- pidió la castaña que recién había llegado.
- ¡Me calmo y una mierda! ¡Este...! - señaló a Riddle con su dedo índice.- ¡Ha dicho que es profesor en Hogwarts! - acusó el pelirrojo.
- efectivamente...- contestó la muchacha.- Ron, si no te hubieras dormido aquella tarde, hoy sabrías que no regresamos a una línea temporal normal... al cambiar nosotros en el futuro... cambiamos nuestro pasado... de verdad, no tengo idea de cómo o él por qué...
- ¿o quién? - intervino Tom.
- Si... eso... quien... - pero cuando Tom y yo llegamos aquí, nos dimos cuenta de algo, nadie sabía quién era él exactamente, ni que era lo había hecho...me resultó bastante increíble que todos lo conocieran como el profesor Riddle de defensa contra las artes oscuras...
- Oh mierda...- masculló el pelirrojo, Harry se relajó al ver a su amigo ya tranquilo, Draco soltó la varita y se recargó relajándose al mismo tiempo.
- Ahora... ¿Podemos por favor disfrutar de la cena? - pidió la castaña.
Diciembre había llegado, el paso del año había sido como agua entre las manos, había transcurrido tan rápido que apenas se habían percatado que pronto se cumpliría un año de aquella aventura desastrosa.
Draco entró al Gran salón, aún seguía sin poder creer que su padre se había empeñado en hacer una enorme fiesta e invitado a las personas más allegada a la Familia, lo más misterioso era la presencia de los Potter y los Wesley, era bien conocido el odio que los Malfoy había alimentado durante siglos con ambas familias, sonrío al saberse aquello tan ridículo en esos días, más cuando se había vuelto un tanto más amigable con Ronald Weasley y Harry Potter, el heredero se adentró al salón, vio a Blaise y Parkinson sonriéndose uno al otro mientras le daban un sorbo a sus bebidas, el rubio pensó que sus futuros sobrinos serían demasiado exóticos y el rubio continuo con su recorrido por el salón de baile, varios personajes habían pasado por su lado, todos son sonrisas en sus rostros, el joven se detuvo de golpe al ver a la hermosa mujer que se encontraba a lado de su madre, su melena negra peinada en un moño alto y largos pendientes de diamantes adornando sus orejas, la mujer no parecía en absoluto a aquella que él había conocido en el pasado.
La tía Bellatrix Lestrange era realmente preciosa cuando no era una Bruja siniestra, el joven sonrío cuando la tercera hermana se unió al par, Andrómeda abrazó a Narcissa mientras estas se veían felizmente, a veces Draco extrañaba el otro mundo, pero cuando veía a su madre y a sus tías juntas, aquel sentimiento se le olvidaba.
Harry y Ronald se acercaron cada uno por un lado, ambos con el rostro horrorizado, ambos estaban igual o más sorprendidos por todo aquello que estaban presenciando aquella noche.
- Vamos Malfoy... es macabro todo desde que tú padre y el mío se dieron el apretón de manos... - dijo Ron mientras observaba a lado del rubio, como ambos patriarcas soltaban la carcajada. a saber de lo que estaban hablando.
Draco no respondió a aquello, solo observaba a su padre palmear la espalda del pelirrojo hombre quien se estaba atragantando con el Whisky de fuego, jamás había visto a Lucius Malfoy tan contento, y era precisamente por eso por el cual no había hecho absolutamente nada por arreglar las cosas.
- Discúlpenme chicos... pero me temo que tengo que llevarme a Harry...- la vocecita de Ginny robó una sonrisa a Malfoy, quien le envió una mirada un tanto cómplice al castaño, Ron bufó y dijo algo que nadie hasta la fecha entendió.
- Bueno Hurón... creo que eres el único aquí sin pareja...- agregó el pelirrojo mientras le daba un golpe a la espalda del rubio.
- ¿el único comadreja...? - pero Draco se quedó con la pregunta en la boca al ver a Weasley siendo arrastrado por la sala a mano de Lavender Brown. - Maldita comadreja...- maldijo el joven mientras se daba la media vuelta, sorprendiéndose al encontrarse con Granger, la cual se dirigía a él acompañada de su flamante esposo.
- Malfoy, linda fiesta...- agregó la muchacha, Tom observaba a todos con mirada atenta.
- Bueno Granger...
- Riddle...- interrumpió Tom serenamente, pero solo Draco notó lo molestó que le resultó al hombre escuchar cómo le llamaba.
- Para mí siempre será Granger... Riddle aunque...
- ¡Ay por favor chicos, ya vamos otra vez! ¡Mira, camarones! - gritó la castaña ignorando el hecho de que su nuevo mejor amigo y su marido estaban matándose con las miradas, la joven se dirigió hacia la mesa de aperitivos y comenzó a llenar el platito.
Draco siguió a la bruja con la mirada, la mujer quien recientemente se había casado, llevaba puesto un vestido rojo de seda el cual era largo, el rubio podía verle las sandalias doradas, ya que por su embarazo y por el mismo Tom, no podía utilizar ningún tipo de tacón, llevaba el castaño cabello peinado de a un lado, rizado perfectamente mientras el broche dorado le hacía de adorno, Hermione no se maquillaba nunca exageradamente, siempre iba al natural, pero en esta ocasión había pintado sus ojos con sombras combinando siempre con su atuendo.
- No importa lo que hayas hecho...- empezó a decir Malfoy a sabiendas de que a su lado se encontraba Tom Riddle escuchándolo.- mientras ella sea feliz y el niño esté perfectamente bien... haré como que tú nunca fuiste el Mago tenebroso que amenazó a mi familia, quien torturó a Hermione y fue responsable de un genocidio... pero hazle daño Riddle... y juró que el próximo tenebroso seré yo...- la amenaza fue clara y concisa, cuando los ojos de Draco se encontraron con los de Tom, este supo entonces que el Mago aceptaba sus palabras, y sin decir nada como respuesta, Riddle fue tras su mujer, quien ya estaba peleando por el último camarón con una ya embarazada Luna Nott.
-Tres meses más tarde-
Ronald juró que nunca jamás en su jodida vida se acercaría a una mujer demasiado embarazada, el pelirrojo cerró con cuidado la puerta y se recargó en ella, tendía en la punta de la lengua a Merlín y sabrá este cuantos otros santos Magos más, Hermione Granger siempre había sido una Bruja considerada por sus tres amigos así como era inteligente y habilidosa, de un mal genio que competía con la de Pansy Parkinson. Otra bruja embarazada de su generación junto a Luna Lovegood y recientemente Ginny Weasley de quien se sospechaba tenía más de tres meses de embarazo.
- ¿Sabes que creo Potter? - empezó a decir Draco mientras repartía las cartas, Tom levantó la mirada curioso.
- No me interesa Malfoy... todo lo que sale de tu boca es una sarta de idioteces...- contestó el castaño mientras Ron tomaba asiento a su lado, los cuatro hombres tomaron entre sus manos las cartas correspondientes.
- ...Creo que la pequeña comadreja y tú no perdieron el tiempo... es muy sospechoso que a tres meses de embarazo, sacando cuentas de cuando regresamos...
- ¡Calla, no quiero saber, no quiero saber...! - gritó Ronald mientras negaba con un movimiento de cabeza, el rubio dejó una carta sobre la mesa y tomó otra del mazo.
- Bueno Malfoy, en lugar de sacarle cuentas a Potter sobre su... encuentro con Weasley... ¿por qué mejor no nos cuentas sobre esa boda sorpresa con la que saliste la semana pasada? - la voz de Tom estaba claramente cargada de burla, Harry sonrío agradecido, odiaba tener que ser la comidilla del grupo masculino y ser salvado precisamente por Riddle significaba mucho, aunque algo le decía que pronto sería nuevamente el blanco de sus burlas, Ronald miraba a uno y luego al otro.
Era bien sabido la metedura de pata de Draco Malfoy, el rubio y Astoria Greengrass fueron encontrados en fraganti en los jardines de Malfoy Minor el día de aquella gigantesca fiesta que Lucius Malfoy había ofrecido.
- Hurón, espero que eso no haya sido a consecuencia de lo que te dije...- se río el pelirrojo.
- ¡Claro que no! - gritó el rubio mientras veía a Harry dejar una carta sobre la mesa.
- Al carajo... si algo tenía que pasar que bueno que ya pasó... aún escucho los gritos de mi padre cuando se enteró.- el grupo de caballeros soltó la carcajada, ellos también lo recordaban.
Esa misma Noche, después de que Draco, Harry y Ron dejaran la casa de los Riddle, Hermione se despertó mucho antes de los acostumbrado, había escuchado extraños ruidos provenientes del jardín frontal, la castaña se puso de pie a como pudo, con su ya notable barriga, la bruja se acercó a ventanal, sorprendiéndose al escuchar un resoplido fuerte, al recorrer la cortina quedó aún más perpleja al ver al hermoso corcel de un extraño color, más bien era tan pálido como un cadáver, pero aquello no le quitaba la hermosura, sobre todo por sus oscuros ojos que parecían reflejar su persona.
Hermione se preguntó que hacía aquel caballo en su propiedad, era demasiado extraño que criaturas que habitaban en el bosque se acercaran a los terrenos ocupados por humanos, la joven y futura madre salió de la casa acercándose al animal poco a poco, levantó su mano en un intento por acariciarlo, se estremeció al sentir lo frío que estaba la criatura...
Tom abrió los ojos cuando se percató de la ausencia de su mujer, el hombre se puso de pie rápidamente y salió de la habitación, la buscó por la sala de estar, el comedor, el estudio y la biblioteca pero no la encontró por ningún lado, al salir de la casa se detuvo en seco entre el exterior y la puerta, Hermione hacía ademán de acariciar algo... algo que él no veía en absoluto.
Y fue así como Tom Riddle dedujo que Hermione estaba dormida, seguramente la joven estaría soñando con algo y mientras la pareja entraba a la casa, Bayo observaba a los padres de su jinete alejándose hasta perderse dentro de la casa.
-El día del Parto-
Era increíble, había pensado Harry cuando llevó a Ginny al hospital, el parto se había adelantado por lo menos un par de semanas y ahora su hermosa esposa estaba a punto de dar a luz, pero lo que lo dejó aún más sorprendido fue cuando al llegar y despedirse de Ginny a quien había trasladado al quirófano, se encontró con Draco, Ron y Tom Riddle...
- Lo entiendo de Riddle y de Potter comadreja... ¿Pero tú, que carajos encajas aquí? - preguntó Draco quien no parecía a aquel hombre de negocios impecablemente elegante, con su asquerosamente rubio cabello bien peinado, sus trajes de etiqueta demasiados limpios y sus zapatos bien lustrados, esta vez no era ni la sombra de lo que Ron y los demás habían visto un día antes.
- Bueno Malfoy... no tengo que explicarte cómo funciona el procedimiento del polen y la abeja ¿o sí? - fue la escueta respuesta del pelirrojo para la sorpresa de los demás.
- pero que...
- ¡Merlín Ron! ¿Lavender Brown? - preguntó Harry Potter, Tom escupió el trago que le había dado a su café cuando escuchó aquello, la piel bronceada del pelirrojo se había vuelto tan pálida como el papel, Draco soltó la carcajada y Riddle simplemente lo miraba con burla, Harry solo se compadeció de su amigo.
No cabía duda que eran tres caballeros que no sabían si eran demasiado afortunados o solo un tanto desafortunados.
- Hola chicos... Potter... Weasley... Riddle... Draco... ¿qué hacen aquí todos juntos, es que ya se enteraron lo de Luna? - Nott parecía ajeno a la presencia de aquel cuarteto en San Mungo.
- ¿qué haces tú aquí Theo? - preguntó Draco ignorando la pregunta de su amigo.
- Bueno... es que Luna ha entrado en trabajo de parto esta tarde...- contestó el joven de grandes ojos azules.
Coincidencias, a veces tan extrañas que dan miedo, otras simplemente tan graciosas que no sabes cuándo dejar de reírte.
Fue Draco Malfoy quien fue el primero en presumir ser llamado Padre, el joven rubio se acercó a la cama donde se encontraba su esposa con un pequeño bulto envuelto en una cobijita fina de color esmeralda, Harry y Ron se miraron uno al otro al ver las lágrimas reflejadas en los ojos del joven mago, su hijo, su primogénito tan malditamente rubio como el padre, un segundo después toda la sala soltó un gritito de alegría al ver al pequeño Scorpius Hyperion Malfoy abrir sus ojos, sorprendentemente igual de grises que el padre.
- Carajo Malfoy... ¿Es que hay algo que el niño no haya heredado de ti? - preguntó Tom quien se encontraba apartado, recargado a la pared con los brazos cruzados, los presentes ahí soltaron una carcajada.
- Espero no lo arrogante... - Dijo Astoria mientras miraba a su hijo.
- Ni lo Berrinchudo...- añadió Narcissa, Lucius hizo lo posible por no reírse pero fue todo en vano, Draco les lanzó una mirada asesina a sus padres.
- Espero no sea un niño consentido...- habló Ronald sonriente.
- ni tan mal Buscador...- esta vez fue Harry Potter quien añadió algo más a la lista de defectos de Draco.
- ¡Eh, ya párenle! buenas cosas está escuchando mi hijo...- fue lo que Draco había usado en su defensa.
- diez minutos más tarde Ronald Weasley salía corriendo de aquella habitación privada en el hospital mágico, el pelirrojo había sido avisado que su mujer y su pequeño hijo ya estaban en su propia habitación.
- ¡Mi hijo! - gritó Ronald quien abría la puerta de un golpe, encontrándose con Lavender sobre la cama, sus padres y hermanos frente a ella.
- ¡Merlín Ron! ¡¿Dónde estabas?! - gritó Molly preocupada por la ausencia de su hijo.
- burlándome de Malfoy madre... acaba de nacer su pequeño hurón...- contestó el joven quien se acercaba a la madre y a su retoño.
- Tan pelirrojo como su padre...- se escuchó la masculina voz proveniente de la entrada, Ron se giró para encontrarse con las caras burlescas de sus amigos.
- Eh... no empiecen chicos...
- Espero no sea un idiota como el padre...- empezó Tom.
- Ni un escandaloso como la comadreja.- continuó el rubio para el horrorizado Ron.
- ¿A qué va todo esto? - preguntó Fleur a su esposo, quien simplemente sonreía de oreja a oreja.
- Ni idea mi amor...- contestó el hombre lobo.
- Ojala que Lavender le enseñe buenos modales... por qué si come como lo hace el padre... Merlín nos ayude...- finalizó Harry tras una ola de carcajadas.
- Malditos los odio...- dijo Ron mientras sonreía.
Theodore sostenía a su preciosa hija entre sus manos, la pequeña niña se veía que sería tan rubia como la madre, aunque sus ojos eran de una tonalidad más parecida al padre, todo el mundo pensaba que era el clon de Luna Nott, quien se encontraba sonriendo mientras su esposo arrullaba a la heredera Nott.
- Es... preciosa.- susurró el joven padre.
- Bueno...creo que será del tipo de chica para Scorpius...- se escuchó decir a Draco, Luna se estremeció al ver como Theo se congelaba mientras esbozaba una sonrisa retorcida.
- Para nada Malfoy, se nota que tu hijo será tan feo como su padre... creo que Hugo será más indicado para ella...- contestó Ron mientras afirmaba con un movimiento de cabeza, Harry y Tom dieron un paso atrás al ver a Theodore levantar la mirada.
- ¡LARGO DE AQUI IDIOTAS, NO QUIERAN ARRUINAR EL FUTURO DE MI PEQUEÑA BEBE CON SUS MALDITOS ENGENDROS! - gritó el joven, poco después se escuchó el llanto de una nena.
Tom sonrío al ver la pequeña manita de su hijo sujetar su dedo índice, nadie decía nada, era una completa zona de silencio dentro de aquella blanca habitación, Ron dio un paso al frente para ver al mocoso de Hermione y Tom, el niño tenía los ojos bien abiertos, tan azules eran sus ojos como la mirada de su padre, de Hermione había heredado sus rizos, solo eso, más su negro cabello resaltaba su blanca piel, aquel niño era simplemente hermoso, Draco y los demás no podían quitarle la mirada de encima, el pequeño Riddle por un escaso momento desvió la mirada y miró a los tres hombres, estos dieron un paso atrás al darse cuenta.
- Ese niño es el diablo...como su padre.- dijo Ron un tanto nervioso, Hermione miró a su marido, el cual por el bien del pelirrojo no había prestado atención a sus palabras.
- Ojala no le gusten las serpientes...- sonrío Draco mientras observaba a Riddle moviendo su dedo, jugando con el recién nacido.
- Quizá sea un futuro Mago tenebroso...- agregó Harry.
- La mano de Tom dejó de moverse.
- Tienen tres segundos para largarse de aquí...y van dos.- amenazó Tom quien levantaba la mirada hacia Hermione.
- se han ido cariño...- dijo la castaña mientras acariciaba la mejilla de Tom.
- Lo sé... siempre lo hacen.- fue su respuesta.
Cuando Harry Potter vio a sus hijos creía que se iba a morir ahí mismo, de todas las posibilidades que había imaginado tener una hija y un hijo al mismo tiempo no entraban en sus planos, Ginny veía a ambas criaturas mover sus manitas de un lado a otro mientras su esposo los veía embelesado.
- Creo que la niña puede salvarse, claro... si no saca la fealdad de su padre...
- Malfoy no empieces...
- vaya Harry... tiene los ojos verdes... a ver si Snape...
- ¡CALLATE RON...! - exclamó Harry ya horrorizado por el comentario, no quería que sus hijos tuvieran algo que ver con aquel profesor, que aunque agradecido por todo lo que hizo por él, saber que estaba enamorado de su madre no ayudaba en nada.
- Sería interesante ver si tienen esa peculiar cicatriz en su frentesota...- la sala se quedó en completo silencio cuando Tom había comentado aquello, nadie supo que decir, ni siquiera Harry, Ginevra por otro lado, se preguntó a qué iba aquella especie de broma entre ese peculiar grupo de amigos.
-Cinco Años más tarde-
Todo había cambiado, en absoluto habían terminado de ir de un mundo patas para arriba a otro aún más loco, Ron no sabía ni cómo explicarlo todo, pero solo Hermione, Tom, Harry y Malfoy junto a él mismo, sabrían de la verdad, aquella solo era una realidad distorsionada por sus acciones, pero aún quedaba la duda de lo que una vez había dicho Tom Riddle...
- "Nuestra magia no pudo haber causado semejante cambio, no somos tan poderosos...aunque yo lo sea aún más que ustedes" - había dicho el hombre mientras vigilaba a su hijo.
Y la duda había sido creada, si no habían sido sus acciones, su viaje en el tiempo el que había cambiado todo, entonces estaba ahí la interrogante de todos los días ¿Quién, cuándo y por qué? pero Ron dejó de preguntarse aquello esa misma tarde mientras el padre de Harry y el suyo propio convivían con Lucius, Rebastan y Rodolphus, Sirius Black y su esposa habían llegado recientemente, todo el mundo se encontraba en el jardín de Malfoy Minor, los elfos cuidando a los pequeños escuincles que no paraban de hacer travesuras, por otro lado los adultos se mantenían alertos, el grupo de cinco niños que para la sorpresa de muchos habían nacido el mismo día ya comenzaban a hacer uso de sus poderes, cosa que los padres aún no se explicaban como o por qué.
Narcissa y Bellatrix estaban encantadas en cuidar a los niños, ambas brujas eran amantes de los pequeños, bastante bizarro para Draco al ver a su tía Bella cargar con Scorpius o como los hermanos Lestrange luego de una tarde de juego intentaban hacerle caras al pequeño Malfoy, quien había terminado llorando por toda la casa.
Poco a poco la Mansión Malfoy comenzó a quedarse sola, solo las diez parejas y los padres de Harry y Ron se habían quedado, los adultos hablaban y se carcajeaban de ciertos temas, Harry se sobó el puente de la nariz después de intentar sobrevivir a las carcajadas causadas por alguno de los chistes de su suegro, el hombre de anteojos buscó con la mirada a sus hijos, los cuales estaban todos asomándose por el ventanal de la casa, Harry se preguntó quién los había subido a la encimera y junto a los mocosos de Tom, Ron, Theo y Draco, los mellizos se encontraban entretenidos mirando algo más allá de la ventana, Potter los dejó ser y volvió a la plática.
Tom sintió un estremecimiento recorrer su cuerpo, sin más buscó a su hijo y lo vio en el ventanal con los escuincles de Potter y los idiotas de Malfoy y Weasley, sin más al sentir la mano de su mujer en su muslo, se giró hacia ella, Hermione le sonrío mientras le mirada con cierto brillo en sus ojos.
Ya era la hora de que los Riddle se marcharan.
Draco y Ron les dieron un vistazo a los niños, no era demasiado normal que anduvieran tan silenciosos, sobre todo Hugo y Scorpius quien se veía era los más hiperactivos de los cincos.
Pero como estaban tan tranquilos ambos simplemente les restaron importancia, sin saber lo que tenían tan entretenidos a los pequeños Magos y brujas.
Scorpius aplaudió un par de veces mientras sonreía, sus enormes ojos grises brillaban alegres, por otro lado Hugo solamente veía asombrado el espectáculo que presenciaban, por otro lado Lucien y Lucía se miraban uno al otro, sorprendidos y al girarse una vez más hacia el frente sonrieron a la par, por otro lado Valentine Lilian Nott miraba a su lado al siempre serio niño que se encontraba a su lado, los azules ojos de Eliha Riddle, eran tan profundos y llenos de misterio, que a pesar de la corta edad de Valentine parecían dos estrellas azuladas que nunca dejaban de brillar, el hijo de Hermione y Tom desvió su mirada hacia la pequeña rubia y le sonrío ligeramente, aquella muestra de afecto fue suficiente para la hija de Theodore y Luna, quien dirigió una vez más su mirada azul hacia el exterior.
El pequeño grupo de niños levantaron sus manitas y las apoyaron contra el vidrio mientras el grupo de cinco caballos danzaban en círculo, levantando sus patas y moviendo sus cabezas de arriba hacia abajo, de vez en cuando relinchaban y corrían de un lado a otro.
Curiosamente dichosos animales solo podían ser vistos por sus jinetes, nadie más podía ser capaz de sentir su presencia.
Las manitas de Valentine y Eliha se entrelazaron mientras bayo se acercaba a la ventana y pegaba su hocico al vidrio, observando a la infantil pareja con sus oscuros ojos, lo mismo sucedía con la Yegua color marrón quien miraba fijamente a Hugo, por otro lado, el blanco caballo simplemente se mantenía orgullosamente delante de Scorpius, y finalmente, el negro caballo dando un golpe con su pata sobre la hierba al detenerse frente a Lucien y Lucía.
El grupo de Herederos reflejándose en las miradas vidriosas de aquellos misteriosos caballos, sin saber exactamente lo que significaban para ellos o para el futuro de la humanidad.
Y finalmente los Jinetes del fin habían llegado.
CONTINUARA...
N/A.- Cómo dije al principio, me dejé arrastrar y llegué a un punto en el que simplemente no sé como llegué ahí . Por favor no me maten pero la Historia se volvió bien rara :v Tan rara que me gusta :v ! Saludos.
*Pues espero sus comentarios a ver como voy, eso si...*
ADELANTO.-
- Son tus padres... se aman a pesar de todo... conoces perfectamente lo que han pasado para estar juntos... por favor Eliha... déjalos vivir... - pidió la joven.
Y vio al Dominus Mortis andar entre los muertos, con su inmortalidad recuperada y su capacidad para pasar desapercibido por igual.
- Algún día comprenderás que lo que soy no necesariamente es siniestro… - fue su respuesta mientras pasaba por un lado de la joven
- ¿Hermione? ¿Riddle, que hacen ustedes aquí?
- Hemos estado caminando por horas Hermione… y no hemos visto a nadie más que…
- Lo que significa que estamos… ¿Muertos?
- Hermione… ¿Quiénes eran esos cuatro jinetes? – preguntó un preocupado Ron, Harry logró notar la voz temblorosa de su amigo.
- Lo amas… te entiendo perfectamente Valentine… pero él no va a perdonar tú vida solo por qué tú corazón late por él… ¡Es la jodida muerte!
¡Claro que sé que es el amor maldita sea!
- Sacrificarnos no ayudará en nada…- respondió la rubia.
- Yo también me enamoré Valentine…. De Scorpius… siempre supe que ni mi hermano, ni él y los demás eran normales…. Tú y Lucí junto con Catherine hemos sabido que nos enfrentaríamos a ellos cuando el momento llegara
- Si Scorpius llegara a morir…
- Moriré con él…- respondió Elune con lágrimas en los ojos, Valentine soltó un sollozo fuerte y fue inmediatamente abrazada por la menor de los Riddle.
- La pequeña Ely no se rinde nunca…- susurró Scorpius mientras miraba a la mujer en la cima de la colina.
:) Recuerden...Soy inmune a todo tipo de Maleficios y encantamientos que osen enviarme... :v
