HOLAAAAAAAAAAAAAAA!

Lamento muchísimo la tardanza pero es que mi Trabajo me consume la mayor parte de mi tiempo y cuando llego a mi casa lo único que quiero es descansar, pero no importa ya por que aquí les traigo el Final, que después de muchas pasadas de lectura creo que es un poco extraño, de hecho es el Fic mas Bizarro que eh escrito y leído, creo que varias aquí pueden estar de acuerdo conmigo, pero en fin, espero les guste y recuerden, este es el Final de la Dama de la Muerte...

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EPILOGO parte ll

FINAL

El tiempo siempre fue un fuerte aliado, al menos eso pensó Hermione Granger por un tiempo, la Bruja aún no superaba aquel viaje que había hecho hace muchos años, cuando aun cuando era demasiado joven e ingenua, pero ahora que ya era una mujer adulta, con algunos años encima, la mujer de rizado cabello comprendía que este, el tiempo, siempre elegía a sus aliados, por un tiempo había sido ella, cuando se sintió libre de la oscuridad, cuando el dolor desapareció de su alma y le permitió continuar con su vida, mucho tiempo después de su regreso a su tiempo, al menos ese que ella pensaba que era del que provenía, había sufrido por el hecho de haberse enamorado del Mago tenebroso, aquel mismo que había provocado en ella tanto sufrimiento, tanto dolor… pero poco a poco comprendió lo poderoso que era aquella emoción que sentía por él, que comparando el peso del odio con el del amor, este simplemente no era más que una pluma en el aire.

Fue entonces cuando Hermione comprendió lo que estaba pasándole, ella estaba dejando a un lado el pasado tenebroso que compartía con su ahora esposo, había elegido, había puesto en balanza el odio y el amor y por ello, a Hermione se le encontró en algunos rincones riendo como si realmente estuviera loca, ella había tomado una decisión.

Ella había preferido a Tom Riddle y al bebé que crecía en su vientre.

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Hermione enmarcó el rostro de su hijo con ambas manos y le observó detenidamente, Tom se encontraba a su lado con el rostro sereno, observando a su mujer y a su hijo.

Ese año, durante el verano, Eliha Riddle había recibido su carta, aquella misma en la que era admitido en Hogwarts, el fascinante colegio de Magia y Hechicería, Hermione al principio se había sentido un tanto preocupada, sobre todo por qué a la temprana edad de ocho años los poderes de Eliha se habían manifestado, Tom recordó aquella fría mañana cuando su familia visitaba a los Weasley.

Del cómo Ronald Weasley y Harry Potter habían sido atrapados por los brazos de las sillas, a estas les creció enormemente las patas y anduvieron corriendo por todos lados, nadie supo cómo había pasado aquello, pero Tom y Draco Malfoy descubrieron una extraña mirada en el primogénito de los Riddle mientras los demás intentaban rescatar al pelirrojo y a Harry.

Eliha se despidió de sus padres y de la pequeña Elune, Eliha sonrío un poco al ver a la pequeña niña justo a lado de su padre, mirándole con esos grandes ojos azules claros, la pequeña le sacó la lengua mientras mecía la manita despidiéndose de su hermano mayor y finalmente subió al expreso, encontrándose con sus amigos, Scorpius y Hugo ya se encontraban dentro del vagón, riéndose de sabrá Merlín que cosas, por otro lado, el siempre serio de Lucien lo esperaba recargado a la puerta del corredor.

Las carcajadas del otro par se podían escuchar por todo el pasillo; Cuando Eliha y Lucien entraron al vagón, Eliha Riddle eligió el lado de la ventana y tomo siento, sonrío de medio lado al ver a su madre sacudir la mano en son de despedida, a su lado estaba su padre, que con su rostro siempre sereno no decía nada, pero sus brillantes ojos azules decían más que mil palabras.

Lucien, Lucía, junto a Valentine, Scorpius y él mismo, se encontraban mirando por la ventana, despidiéndose con regocijo de su familia, fue en ese momento en el que el expreso comenzó a moverse lentamente, cuando el cuerpo de Eliha se estremeció, un sentimiento extraño invadió su ser mientras veía a sus padres alejándose poco a poco, los ojos de Eliha, adornados bajo un par de espesas cejas oscuras, brillaban con asombro mientras veía la pétrea sombra que yacía justo atrás de su madre, apenas había logrado verla, Eliha se puso de pie y apartó a Hugo de la ventana, se recargó con ambas manos al vidrio y prestó más atención a la sombra, seguía ahí, adherida a la espalda de su madre, precisamente cuando el tren comenzó a tomar velocidad, Eliha soltó un grito, llamando a la mujer que le había traído a la vida, la que lo había criado con amor, honestidad y orgullo, aquellos ojos…

Eliha vio aquel par de dorados ojos destellar siniestramente entre las sombras de la oscura silueta.

- ¿Te encuentras bien, Eliha? – La peculiar vocecilla de Valentine Notte hizo que el pelinegro regresara a la realidad, los azules ojos del muchacho se levantaron y observó a sus amigos, todos ellos preocupados, Eliha respondió con un movimiento de cabeza, pero Valentine sabía que nada andaba bien, conocía a Eliha demasiado bien, mucho mejor que la palma de su mano, la joven rubia posó sus manos sobre los hombros de su amigo.

- ¿También tú lo has visto? – preguntó Lucien tras ver marchar a las únicas chicas del grupo, Eliha miraba hacia el exterior.

- Si… pude verla claramente…- respondió el chico.

Lucien y Scorpius intercambiaron miradas con Hugo, quien cerró los ojos por un momento, desde que el cuarteto tenían uso de razón, sabían que algo no andaba bien con ellos, había muchísimas cosas que no compartían con nadie a excepción de ellos cuatro, para comenzar, el primero en demostrar sus poderes mágicos, había sido Lucien.

El muchacho de enmarañado cabello castaño rojizo había resultado demasiado bueno para leer mentes, tan bueno que hacía pensar a sus profesores que le leían sus pensamientos, pero en realidad él más bien les eludía majestuosamente, incluso a sus padres llegaba a descubrir antes de tiempo intentando penetrar en su mente, a Lucien jamás le había gustado que su madre tuviera la manía de interferir de aquella manera en su vida, pero para un niño de ocho años, dueño de una inteligencia para nada normal, aquello era demasiado.

Otro que demostró ser un Mago talentoso a la edad de diez años, había sido Scorpius, quien en una ocasión había provocado que todo el jardín del Malfoy Manor cada flor y vida vegetal se marchitara, cosa que a Astoria Greengrass y a Narcisa Malfoy no les causó ni una pisca de gracia, misteriosamente al día siguiente cada hierba y cada rosa de aquel espectacular jardín, había regresado a la vida, Draco simplemente observaba a su hijo desde lejos, mientras este, de pequeño aún, miraba por la ventana.

Hugo por otro lado, al cumplir exactamente los once años, ante los ojos anonadados de sus padres y los demás, había provocado un enorme incendio, un asombroso Fiendfyre alzándose en forma de ave por el cielo, cayendo en picada hacia el suelo, de no ser por Harry, Ron y Tom, todo lo que tuviera vida en aquel lugar, hubiera muerto al instante, pero nadie supo cómo o por qué un niño de once años casi asesina a medio mundo con un hechizo demasiado complejo para su edad. Nadie, simplemente entendía nada.

Eliha, la primera vez que el hijo de Hermione y Tom había manifestado ser un Mago de pies a cabeza, había sido poco después de la demostración mágica de Lucien, donde había mandado "literalmente" de paseo a Ron y a Harry sobre aquellas sillas andantes.

Pero Eliha era quizá él único que desde niño podía hacer otras cosas, como ver entes cuando nadie más, incluso sus mejores amigos, podían ver, de vez en cuando escuchaba susurros en el corredor fuera de su recamara, al principio Eliha pensó que podría aquello tener alguna explicación lógica, pero por más que buscara algún motivo que demostraran aquellos sucesos tan misteriosos, pero poco a poco Eliha Riddle comprendió que no era para nada aquello relativamente cercano a algo que tuviera explicación alguna, fue una tarde cuando las familias de los seis se reunieron en el nuevo parque mágico, Eliha la había visto, siempre en la lejanía, observándolos detenidamente, Lucien le preguntó que sería aquello en ese instante Eliha supo que no solo él podía ver al oscuro ente que rondaba por los pasillos de su hogar, incluso el despistado de Hugo podía verle, Scorpius por otro lado no decía nada, pero sus gestos faciales y su silencio lo decían todo.

No fue cuando Eliha y los demás recién habían cumplido los dieciséis años cuando por algún motivo u otro, Hugo había entendido que no eran Magos común y corrientes, por alguna razón, dándose una escapada al Bosque prohibido, Scorpius y Eliha habían presenciado la cosa más extraña, Hugo y Lucien habían llegado minutos después, frente a ellos se encontraban cuatro corceles de diferente color…

Las siguientes semanas Hugo se había comportado de lo más sabiondo, Lucy y Valentine simplemente no podían creer lo que sus ojos veían, pero eso de ver al pelirrojo muchacho estudiando y consultando una serie de libros, no era para nada normal.

Y llegó el día, durante las naciones de verano, cuando Elune, la pequeña hermana de Eliha, había cumplido los quince años, la joven bruja se parecía demasiado a su padre, piel demasiado blanca, cabello demasiado oscuro y ondulado y ojos tal vez de un extraño color azul turquesa, la niña mimada de Tom Riddle, una Bruja que al igual que su hermano había demostrado tener habilidades incluso mucho antes de lo normal.

Elune, al contrario que su hermano, ella podía ver ciertas cosas, la bruja de larga melena era demasiado observadora, sabía lo que su hermano era, lo que Lucien era, lo que Scorpius y Hugo eran…

- ¿y que se supone que somos, pequeña bruja? – preguntó un divertido Scorpius mientras recargaba su barbilla a sus manos entrelazadas, al otro lado de la mesa, Elune le observaba fijamente, Eliha miró a su hermana, el oscuro circulo pétreo al centro del mar azul que eran sus ojos se ensanchó y encogió rápidamente pero que Eliha había logrado apreciar, no cabía duda que su hermana era de cierta manera especial.

- No son nada y lo son todo…- susurró la joven adolescente mientras bajaba la mirada y continuaban comiendo, los chicos no supieron a que se refería la muchacha con aquellas palabras.

Una noche calurosa de verano, Hermione se dedicaba hacer la cama, sus hijos se encontraban cada uno en sus respectivas habitaciones, su marido estaba en su despacho planificando las clases y algunas otras cosas que su mujer sospechaba eran castigos realmente severos, pero ella no decía nada, intentaba que Tom se comportara como realmente ella sabía que era él, no intentaba demasiado interferir en el mundo profesional de su esposo porque sabía que Tom Riddle siempre había deseado ejercer como profesor en Hogwarts y así lo hizo.

- Hermione… - la castaña se encontraba con la mitad del cuerpo doblado hacia la cama mientras pasaba sus manos por las suaves sabanas, el susurro penetró en sus oídos, provocando un escalofrío que sacudió su cuerpo, la antigua leona levantó la mirada y si irguió y con la mirada comenzó a buscar al dueño de aquella voz.

- Domina - Hermione se lanzó contra la pared al escuchar aquella palabra, aquel susurro, la mujer respiraba agitadamente mientras buscaba desesperadamente con la mirada, alguien estaba ahí, jugándole una cruel broma.

- ¡Ron, esto no es divertido, ahora sal de ahí mismo maldita sea! – exclamó la mujer mientras tomaba su varita de bajo de la almohada, la habitación de la pareja no era ni grande, ni pequeña, era de un tamaño perfecto, con el espacio lo suficientemente grande para ambos, Hermione entrecerró la mirada al ver el closet, sabía que algo andaba ahí, se acercó a este e intentó ver a través de las rendijas, pero se detuvo estrepitosamente al sentir un frio aliento justo a lado de su oreja.

- Domina… Mortis…

Elune dejó el libro que se encontraba leyendo en esa ocasión, algo había llegado a sus oídos claramente, la joven bruja se puso de pie lentamente, algo estaba sucediendo en su hogar.

Eliha estaba dispuesto a ir a acostarse cuando se detuvo de repente, giró su rostro hacia la puerta, había escuchado un susurro demasiado escalofriante, la casa estaba sumergida en un silencio aterrador que comenzó a no gustarle, Eliha estaba ya acostumbrado a escuchar pasos y murmullos por toda la casa.

Ambos hermanos se encontraron frente a frente al salir de sus habitaciones, Elune sabía que Eliha también había escuchado algo y viceversa, el muchacho levantó la espesa ceja negra y la joven con un movimiento de cabeza señaló hacia la recamara de sus padres, la cual estaba al final de aquel pasillo.

Tom escuchó pasos sobre su cabeza, seguramente sus hijos se encontraban fuera de la cama a altas horas de la noche, el Mago dejó que la pluma mágica continuara con su trabajo y se puso de pie, dispuesto a saber por qué diantres sus hijos le desobedecían.

Lo que Tom vio después fue algo que no podía creer, no quería más bien.

Elune veía con horror a su madre observando hacia la ventana, la mujer no respondía a los llamados de su hija, pero Tom reconoció inmediatamente aquella sensación, aquella misma que se le hacía tan familiar.

Tom apartó a un lado a sus hijos y se puso frente a ellos.

- Padre… ¿Qué sucede? – preguntó Eliha mientras pasaba su mirada de su madre a su padre, disimuladas risas comenzaron a escucharse por la habitación provenientes de la mujer que miraba a través de la ventana.

- Padre..- intervino Elune alarmada por lo que sucedía.

- Hermione… vuelve…- intervino Tom dando un paso al frente, ignorando a sus hijos, las palabras del patriarca hicieron estremecer a Elune, quien dio un paso hacia su hermano y lo abrazó por un brazo.

- Hermano…- susurró la joven mientras levantaba la mirada hacia el muchacho.- ¿Puedes verla…verdad? – preguntó la joven, al escuchar aquellas palabras, Eliha se giró para encarar a su hermana.

- ¿Puedes verla tú también? – preguntó el muchacho, Elune afirmó con un movimiento de cabeza, dirigiendo su mirada hacia su madre y ahí estaba, una silueta rodeando el cuerpo de su madre como si fuera un aura oscura, tenebrosa.

- Puedo verla desde que era pequeña, siempre rondando por toda la casa, de un lado a otro, susurrando cosas… una vez le miré intentando entrar al cuerpo de madre…- contó la joven mientras veía a su padre llamado a Hermione, Eliha se preguntó entonces sobre la capacidad del poder de su hermana, de su alcance o del por qué apenas se había dado cuenta de ello, no cabía duda que Elune era una Bruja poderosa, una mágica criatura innata.

- ¡Hermione, vuelve! – gritó Tom mientras tomaba a su mujer por el brazo y la obligaba a girarse hacia él, lo que vieron después les hizo estremecer.

Los ojos de Hermione ardían en un destello dorado que iluminaba su rostro, las sombras que bañaban la habitación contrastaban contra aquel brillo de los ojos de la mujer, Tom dio un paso atrás evidentemente impactado, Eliha tomó a su padre por los hombros y lo sostuvo.

- Padre…

- Salgan de aquí Eliha…lleva a tu hermana afuera y llama a Potter, Weasley y a Malfoy… diles… diles que ella ha vuelto.- la orden de Tom solo había suscitado preguntas en sus hijos.

- ¿Qué es lo que…? – pero el muchacho había sido interrumpido.

- ¡SOLO HAZ LO QUE TE EH DICHO, SALGAN DE AQUÍ Y LLAMA A POTTER, WEASLEY Y A MALFOY Y DILE QUE ELLA HA VUELTO!- gritó Tom con su rostro descompuesto por la desesperación y tal vez ¿miedo? Elune dio un paso atrás al ver a su padre en aquel estado, jamás le había mirado de tal manera.

- Eliha…- susurró la muchacha y de inmediato, ambos hermanos Riddle salieron de la casa.

Elune y Eliha se encontraban en la mansión Malfoy, Lucien, Scorpius y Hugo se encontraban con ellos, la joven era protegida por los brazos de su hermano, ni uno sabía que era lo que estaba pasando realmente, los Riddle habían salido de casa a las once de la noche y mientras esperaban en la sala de estar, Eliha se percató que ya pasaban de las cuatro de la madrugada.

- Eliha… todo va a estar bien…- intentó tranquilizar Hugo mientras se sentaba frente al muchacho.

En el momento en que Eliha le había dado el mensaje a Draco Malfoy, las cosas comenzaron a ponerse cada vez más tensa, el patriarca había salido de casa como alma siendo perseguida por el mismísimo diablo, media hora más tarde, Lucien, Lucía y Hugo habían llegado a la mansión, Ron Weasley y Harry Potter se habían dejado ir hacia el hogar de los Riddle.

- No comprendo que fue lo que pasó.- comenzó a decir Elune mientras levantaba la mirada y se alejaba de su hermano, Lucy se acercó a la muchacha y la abrazó.

- Vamos Elune… no creo que la tía Hermione sufra de algo que no pueda ser remediado por algún hechizo… seguro comió algo…

- O alguien le hizo algo…- interrumpió Lucien mirando a Elune, la joven mantuvo la mirada.

- No… nadie le hizo nada a mi madre, no estando dentro de casa protegida por tantos encantamientos… fue algo que ya estaba dentro de ella, algo que despertó de repente…- contó la joven mientras desviaba la mirada hacia su hermano, Eliha le observaba con sus azules ojos.

- ¿Qué quieres decir con eso? – preguntó.

- Tú lo sabes Eliha… esa cosa siempre ha estado ahí prendida de nuestra madre, yo siempre eh podido verla… ¿debo suponer que tú también? – Eliha se puso de pie de un salto.

- ¿Qué…estas queriéndome decir con eso, Elune? – Lucy intentó avanzar hacia el muchacho pero Scorpius le detuvo, negándole con un movimiento de cabeza.

- No interfieras…- dijo el rubio mientras levantaba la mirada hacia el par de hermanos.

- Lo que estás pensando… No se si eres capaz de verla Hermano… pero desde que era pequeña, siempre eh podido verla… siempre adherida a madre pero ¿sabes? Cada vez que cumples años… tú y los demás siempre festejan juntos…- las últimas frases de Elune iba dirigida especialmente para Scorpius, Eliha, Hugo y Lucien, la joven les miró con sus profundos ojos azules.

- Elune por favor no…

- …Extrañamente ese ente ha estado persiguiéndoles últimamente… es como si ella… como si ella se volviera cada vez más poderosa estando a su lado hermano, especialmente al tuyo… no sé qué sea, pero obviamente por la manera en que nuestros padres han actuado… sospecho que algo han de saber… - las palabras de Elune provocaron un silencio abrumador.

- Me estás culpando…- dijo finalmente Eliha con dolor brillando en sus ojos.

- No puedo evitarlo hermano… después de todo… sé que eres tú y los chicos y esa cosa que se ha adueñado de madre… viene tras de ti…- Tras aquellas palabras, Elune se dio la media vuelta y se alejó.

- ¿Qué carajos quiso decir con que sabe que somos nosotros? – preguntó un desconcertado Hugo.

- Ni puta idea…- susurró Scorpius mientras se alejaba, con la clara idea de enfrentarse a Elune.

Los delgados dedos teñidos de rojo tamborileaban sobre la mesa mientras la mirada dorada seguía tan encendida como la primera vez, Draco le miraba perplejo, aquella no era otra más que la imagen de aquella Bruja a la que se habían enfrentado años antes, Harry no dejaba de maldecir a diestra y siniestra, Ron por otro lado simplemente se mantenía de lo más sereno que podía, cosa que no podía terminar en algo bueno.

- Así que nos vemos una vez más mis queridos… - empezó a decir la bruja mientras sonreía abiertamente, Tom empuñó la mano izquierda y l con la derecha apretujó su varita, aquello simplemente tenía que ser un mal sueño, Hermione no podía estar… ella… no podía ser…

- Hermione, tienes que dejar esta mierda… si quieres castigarnos por olvidar tu cumpleaños ¡YA LO HAS LOGRADO MALDITA SEA! – gritó Ron exasperado, la amarillenta mirada de Hermione se dirigió hacia él lentamente.

- Pobre… pobre estúpido… - empezó a decir mientras se movía de un lado a otro.

Tom, Draco, Harry y Ron le habían encerrado en la sala de estar bajo un hechizo protector, nada podía salir tras aquel circulo mágico que los cuatro hombres habían conjurado, el Protego Circulus era una especie de encantamiento de nivel mágico medio que mantenía prisioneros a cualquier tipo de criatura mientras fuera mágica, claro.

El Protego Circulus para fortalecerse tenía que ser conjurado por dos o más magos, pero en esta ocasión, debido al poder de la bruja a la que querían mantener aislada, los cuatro habían lanzado el hechizo. Para su suerte Hermione no había intentado escapar, las consecuencias hubieran sido desastrosas, sobre todo por qué el hechizo intentaría dañar a la bruja.

- Devuélvemela…- habló Tom por primera vez desde un buen rato, Harry le miró de soslayo y Draco simplemente apretujó la quijada, aquello simplemente no podía ser posible.

- No…- dijo animadamente la bruja mientras caminaba en círculos, acercándose un poco al límite de este.- No quiero… eh esperado mucho tiempo para acumular la energía suficiente…- empezó a decir mientras sonreía, Tom le miró con odio.

- ¿Cómo…cómo fue posible esto? – preguntó Harry.

- ¡¿Cómo es que has vuelto?! ¡Contesta maldita sea! –se exaltó Ron mientras daba un paso al frente, Hermione dejó de sonreír.

- Solo diré una cosa… su querida Domina Prima… no debió haberme absorbido…- confesó la mujer tras soltar una fuerte carcajada, los recuerdos vinieron después de sus palabras, imágenes claras de una aterrorizante Hermione absorbiendo la magia del cuerpo de Domina Mortis, Tom se lanzó hacia la bruja claramente con la idea de hacerle daño, pero recordó en el instante que era su esposa, esa era Hermione…

- No puedes ¿verdad? No puedes dañarme… no puedes hacerlo de nuevo… ¡Anda, hazlo, golpéame, hechízame, tortúrame! ¡TOTAL, YA LO HICISTE UNA VEZ! ¡¿QUÉ TE CUESTA HACERLO DE NUEVO LORD VOLDEMORT?! – gritó la mujer para la perplejidad de los presentes.

- Yo solo quería vengarla… quería destruir todo aquello que le hizo sufrir, desaparecer de la faz de la tierra todo eso que ella detestaba… pero tenías que volver… ¡Tenías que convertirte en algo más que en el objeto de su odio! - Harry no lo supo y Ron no quiso saber cómo fue que resultó todo aquello, pero Draco fue lo suficientemente rápido como para ver el mismísimo sol brillando desde los ojos de Hermione Riddle, la inmensidad de su poder golpeó el encantamiento que la mantenía encerrada, los cuatro hombres salieron lanzados por los aires, Harry cayó sobre el comedor, Draco y Ron rodaron sobre los sillones y Tom golpeó la pared, este, en el momento en que iba a estrellarse contra el suelo se detuvo, Tom estaba levitando gracias al hechizo de Hermione.

- Voy a terminar con lo que debió haber finalizado aquella noche Tom…- susurró Hermione mientras sonreía, Tom comenzó a levantarse por los aires con los brazos extendidos, había perdido de vista su varita.

- Hazlo…- invitó el hombre para la sorpresa de Harry quien comenzaba a ponerse de pie.- Hazlo, acaba conmigo si así vas a estar en paz contigo misma, si así vas a devolver a Hermione… entonces asesíname…- las palabras del hombre estremecieron a Ron, quien aún se negaba a admitir que Riddle se había convertido casi en su amigo.

- Riddle…No…

- ¡Cállate Potter! – interrumpió Tom.

Draco fue el único que se percató de la palidez que comenzaba a invadir el cuerpo de Hermione, se maldijo así mismo al darse cuenta de que la bruja estaba no solo actuando como la oscura bruja, sino que su apariencia también comenzaba a transformarse.

Scorpius se detuvo a unos pasos tras Elune, la joven veía el estrellado cielo que poco a poco comenzaba aclararse.

- Fuiste demasiado dura con tu hermano y lo sabes.- dijo el muchacho mientras se acercaba más a la joven.

- Solo dije la verdad de lo que se, Malfoy…- dijo ella mientras cerraba los ojos, al abrirlos sintió las frías manos del rubio sobre sus delgados hombros desnudos.

- ¿en serio crees que…somos diferentes? – preguntó Scorpius mientras daba un paso más y abrazaba a la joven bruja, los azules ojos de Elune le miraron de soslayo, sintiendo la barbilla del joven sobre su hombro.

- Son diferentes… ustedes no son Magos, tú, Hugo, Lucien y mi hermano van más allá de eso… yo lo sé.- contestó la joven mientras cerraba una vez más los ojos mientras recibía el abandonado beso sobre el hueso de su hombro.

- No digas tonterías…

- No lo son Malfoy… Hugo puede hacer arder todo lo que sus ojos observen, Lucien puede leer las mentes de los maestros en Oclumancia, tú eres experto en quitarle la energía a todo lo que tenga vida… y mi hermano Scorpius… tú sabes lo que él es… puedes verlo en sus ojos, puedes notarlo en su poder… él es algo más que un Mago… algo más que un humano… - la joven se separó del rubio y se giró para enfrentarlo. – Ustedes… nacieron para poner un equilibrio a nuestro mundo… para empezar algo que no tiene un fin… los cuatro jinetes.- las palabras de Elune no causaron en Scorpius la reacción que la bruja esperó obtener, pero al ver el gélido rostro del muchacho fue el momento en que sus sospechas se confirmaron.

- ¿desde cuándo lo saben? – preguntó la joven tranquilamente, Scorpius desvió su mirada platinada de aquel par de ojos color turquesa.

- Desde la vez en que Hugo le dio por leer…- contestó el muchacho mientras miraba a la hermana menor de su mejor amigo.

- Ya veo…- susurró ella mientras daba un paso atrás, Scorpius frunció el ceño al verla retroceder.

- Elune…- le llamó el muchacho mientras la detenía tomándola por la muñeca, los fríos dedos del muchacho rodearon aquella zona de su cuerpo, Elune levantó la mirada.

- Scorpius… si tú y los demás hacen algo al mundo mágico… serás mi enemigo.- dijo la joven mientras se liberaba, los platinados ojos del rubio estuvieron escasamente unos segundos abiertos de par en par, Elune dio un paso al frente.

- No hay nada que temer Elune…- dijo el joven mientras enmarcaba el rostro de la muchacha con sus manos.- Somos algo natural en el mundo, en especial tú hermano…

- Enfermedad… Guerras…desolación y Muerte… si, entiendo Scorpius… todos enfermamos, todos luchamos y nos sentimos desesperados… también morimos…- susurró la joven, después de esas palabras, los labios de Scorpius se sellaron sobre los de ella.

- Vaya… ¿Quién iba a imaginar? – preguntó Lucy mientras su hermano y los demás observaban a la pareja desde la ventana, los azules ojos de Eliha se estrecharon considerablemente.

- Oh, oh… ¿celos de hermano? – preguntó burlesco Hugo mientras veía de reojo a Eliha.

- ¿Celoso…cuando tengo a Valentine? – contestó Eliha para la sorpresa del pelirrojo.

Harry salió disparado por la ventana de la casa de Tom y Hermione, despedazando con su cuerpo la estructura de la ventana, Ron por otro lado no tuvo tanta suerte, su fornido cuerpo había azotado contra la puerta, partiéndola en varios pedazos a su paso, Draco se puso de pie de inmediato al ver a Potter y a Weasley, Hermione se giró hacia él con una sonrisa en los labios.

- Malfoy…- susurró la mujer mientras se acercaba a él a pasos lentos, el rubio retrocedió mientras buscaba con la mirada su varita, el rubio vio a Tom Riddle incontinente más allá de la bruja, el crucio había sido tan intenso que el hombre había perdido la conciencia a causa del dolor.

- Vamos Hermione… despierta, lucha contra esa miserable bruja… ¡Anda Granger, hazlo por tu familia, tus hijos.. .tú ma…!

- Crucio…- susurró Hermione interrumpiendo el discurso del rubio, el cuerpo del Mago cayó al suelo retorciéndose de dolor, la bruja sonrío ante aquello.

La mañana había llegado por fin y con ella la ausencia de sus padres continuaban palpante, Elune se encontraba frente a la puerta abierta de la entrada de la mansión, fue en ese momento cuando los demás comenzaron a despertar poco a poco.

La sonrisa idéntica que Elune sabía ella misma poseía, era dirigida para ella, la mujer era exactamente la imagen de su madre, pero si una cosa sabía la joven bruja, es que aquello que estuviera dominando el cuerpo de Hermione Riddle, no era la mujer que le había criado, aquello era simplemente un oscuro fantasma dentro del cuerpo de su madre.

- Elune… querida… deja que mamá entre a casa para darte un fuerte abrazo.- dijo con sorna la mujer mientras subía un escalón, fue en ese momento cuando los labios de Elune comenzaron a moverse lentamente, ni una sola palabra salía de ellos al igual que ningún sonido, el paso de Hermione hacia la mansión se vio inoportunamente interrumpido, la Bruja mayor abrió los ojos de par en par.

- Magia antigua…- susurró sorprendida la mujer mientras los azules ojos de su hija se fijaban detenidamente sobre los de ella. – interesante… será un placer absorber tus poderes, pequeña…

- Eso quiero verlo…- contestó Elune mientras deslizaba la varita por entre su brazo y la manga de la chaqueta, Hermione entrecerró los ojos. – No quiero hacerte daño, por eso te pido que regreses al infierno de dónde vienes…- continuó diciendo la joven mientras veía serenamente a la intrusa.

- Del infierno en el que vengo dices pequeña bruja… ese infierno se encuentra dentro de este cuerpo de donde nací…- contó la mujer.

- No vienes por mí…. No vienes por mi poder… ¿entonces, que es lo que quieres? – preguntó la joven, Hermione sonrío.

- Hay alguien dentro de esta casa que posee de sobra para que yo pueda sentirme completa…lamento decirte querida que esa no eres tu…

- Mi hermano…- interrumpió la muchacha, nuevamente Hermione quedó sorprendida.

- Tú…

- Un oráculo…- contestó la joven mientras daba un paso al frente.

- Oh vaya… ¿De verdad…eres un oráculo? – la voz de Hermione denotaba sorpresa, Elune asintió con un movimiento de cabeza.

- Pues eres la Oráculo más joven que eh conocido…

- ¿conocido? No ha habido Oráculo en los últimos mil quinientos años…por otro lado ¿crees que voy a dejar que tomes a mi hermano y lo despojes de su poder que por naturaleza le corresponde resguardar?

- No sabes lo que tu hermano es…

- ¡ELUNE, ALEJATE DE ESA MUJER! – tras ella, la voz de Eliha interrumpió la conversación de ambas mujeres.

- Hermano…

- Aléjate… de esa mujer, no es madre…

- Ya lo sé… esta mujer es Domina Mortis…- susurró la joven, Hugo, Lucien y Scorpius llegaron a toda prisa para detenerse a lado de Eliha.

- ¿Cómo lo…? – iba a preguntar Scorpius.

- Yo lo se todo…- contestó la joven mientras miraba a Hermione.- ¡AVADA KEDAVRA! – gritó la joven apuntando con su varita a la mujer que le dio la vida, Eliha quedó prácticamente petrificado al ver la reacción de su hermana, el rayo verdoso viajó por todo lo largo del pasillo de la entrada, Hermione sonrío abiertamente, cuando el imperdonable asesino estuvo a punto de golpear el cuerpo de la bruja, esta había desaparecido.

- ¡ELUNE! ¡¿PERO QUE MIERDAS HAS HECHO?! – gritó Hugo realmente sorprendido por la reacción de la muchacha.

- Esa no era mi madre… - dijo la joven mirando fijamente el lugar donde había estado Hermione.-… esa era la Domina Mortis…- continuó diciendo mientras se giraba, Scorpius miró de soslayo a Eliha, quien continuaba observando a su hermana.

- Domina…. ¿Quién? – preguntó Lucy.

"… Hermione deslizaba sus manos a sus lados, sintiendo la hierba seca rozar las yemas de sus dedos, el viento fresco soplaba tranquilamente, la bruja levantó la mirada hacia el cielo gris, pero al fijar sus marrones ojos al frente, vio unas oscuras siluetas que se encontraban una a lado de la otra, estaban esperándola, lo sabía…

La castaña, se preguntaba cómo es que había llegado hasta ese sitio, muy dentro de ella sabía que debía detenerse, un sentimiento de peligro comenzó a invadirla por completo, pero no sabía él por qué o a que se debía, la mujer de rizos castaños continuó andando lentamente mientras sus marrones ojos se fijaban al frente…

Poco a poco Hermione visualizó a una niña, una pequeña niña que aparentemente le estaba gritando, se veía desesperada por decir algo, pero su voz no llegaba a Hermione.

- Her…Mione… - susurró el viento, la mujer se detuvo y giró medio cuerpo hacia atrás, ahí no había nada, ella solo sabía que tenía que continuar con su camino y perderse más allá de la hierba seca…"

El tiempo transcurrió poco a poco, dando paso de la semanas a los meses, Elune se encontraba sentada en un rincón, abrazando sus piernas mientras la oscuridad le rodeaba, era los rayos de luna que se colaban por entre la ventanilla los que se dirigían hacia ella, pero la hija de la Bruja tenebrosa estaba demasiado lejos de la luz, bañada entre sombras frío y desolación.

Los azules ojos de Elune Riddle se abrieron poco a poco, su piel pálida resaltaba mucho más entre sus rizos negros tan despeinados, llevaba dos meses entre las mazmorras, una semana sin comida y tres días sin agua, sus carnosos labios, antes sonrosados ahora estaban resecos y de un extraño color grisáceo y mientras la oráculo levantaba la mirada hacia la redonda Luna, sus azules ojos brillaron en un destello platinado, una nueva visión llegaba a ella.

Tom golpeó la pared lo más fuerte que podía, su familia se encontraba perdida entre el mar de sombras mientras que su mujer yacía pérdida en su propio cuerpo y mente, la última vez que se había enfrentado a Hermione habían secuestrado a Elune, Eliha por otro lado había desaparecido entre la batalla, pero si una cosa sabía es que su hijo no había parado en las manos de la horda oscura de la Domina.

- No puedo creer que después de tanto tiempo volvamos a pasar por esto…- comentó Ronald mientras acariciaba el vientre hinchado de Lavender, la rubia lo observaba, ella sabía lo que significaba para su esposo toda aquella situación, pero muy pocos entendían lo que el pelirrojo quería decir con todo aquello.

- Mucho lo hemos hablado Weasley… esto sucedió porque Granger absorbió a la Domina Mortis…- intervenía Draco mientras daba un paso al frente, Tom gruñó ante la mención del apellido de soltera de Hermione, pero para Draco Malfoy aquella mujer siempre sería Granger, la sabelotodo Granger…

- Malfoy tikene razón, pero me pregunto cómo fue que Domina Mortis logró sobrevivir dentro de Hermione sin volverse una sola…- las palabras de Harry crearon un momento incomodo de silencio, los azules ojos de Tom se fijaron en el castaño.

- Ni idea… pero hay que mencionar que Hermione ya era para ese entonces la Domina Mortis… ambas eran diferentes una a la otra… por lo tanto en cuestión de poder Mágico…

- También deberían de haber sido distintas…- intervino Draco mientras observaba seriamente a Riddle.

- Me temo que Domina Mortis dentro de Hermione no era más que un ente atrapado en un cuerpo que no podía controlar… al menos no al principio. – Tom se separó de la pared y se acercó a la pared, dándole la espalda a los demás.

- Tiene que haber una manera para salvar a Hermione… - comentó Ginny mientras se acercaba con una charola de acero siguiéndola, Lavender y Ron tomaron una tacita con té, Draco se negó con un movimiento de cabeza y Harry tomó la suya, Tom simplemente no hizo gesto de negarse pero tampoco aceptó la bebida caliente.

- Todas ellas terminaran matando a Granger…- la respuesta del rubio hizo estremecer a la pelirroja.

- ¡Algo tiene que existir que no termine matándola! – gritó la mujer exaltada, Harry la tranquilizó poniéndole una mano en el hombro.

- Créeme Ginny… hemos buscado por mucho tiempo alguna solución a esto…

- Ustedes…- empezó a decir la mujer mientras veía a cada uno con sus azules ojos.- ustedes hablan como si ya hubieran vivido todo esto.- comentó mientras se daba la media vuelta y se alejaba por el corredor.

- Ginny…- llamó Harry, pero su esposa no se detuvo.

- Ojala pudiera inventar una poción para que esto acabara de una maldita vez…

- Por lo menos ella no ha asesinado a nadie…- dijo Ron mientras se ponía de pie.- La última vez todo era un caos, muchos de nuestros amigos habían muerto, otros eran unos traidores…- Lavender se preguntó de que estaría hablando su esposo, pero la joven comprendía a la perfección que entre el grupo de hombres había algo que era mejor no saber, pero por alguna extraña razón sabía que Hermione Riddle tenía algo que ver.

La noche era caliente, pero no lo suficiente para sofocar las sombras que le cubrían por completo, sabía de antemano lo que estaba pasando en aquel nuevo mundo que habían creado los viajeros en el tiempo, y con una sonrisa apenas visible bajo la luz de la Luna, el rostro del encapuchado observó detenidamente las siluetas oscuras que se reflejaban tras la ventana, sabía quiénes estaban ahí…

Y quien era la que faltaba.

Tom tomó su varita entre las manos, estaban a punto de ir a Hogsmeade a visitar a Theodore y a Luna, Zabini y Parkinson ya estaban con la pareja esperando la llegada del pequeño grupo.

Fue en un momento tal vez de descuido, nadie supo que pasó exactamente, las luces de toda la casa se apagaron, Harry Potter y los demás se sobresaltaron, Ron saltó hacia su esposa y la colocó tras de él, protegiéndola de quizá un posible ataque de la Domina.

- ¡¿Pero qué mierdas?! – gritó Draco Malfoy mientras intentaba activar el Lumus, más el encantamiento iluminador no funcionó, Harry igual que Ronald y Tom intentó activar el hechizo más nada sucedió, el Lumos simplemente parecía no surtir efecto.

- Joder… joder… ¡Ginny! – gritó Harry quien salió corriendo hacia el pasillo, pero apenas había dado dos pasos cuando su pelirroja mujer ya estaba a su lado.

- ¡Harry! ¿Qué ha pasado? – preguntó Ginevra mientras se abrazaba a su marido.

- Ni idea… las luces simplemente se han ido…- contestó el castaño mientras intentaba buscar cualquier cosa entre la oscuridad, cualquier movimiento sospechoso, pero ahí no había nada, simplemente el viento fuerte que azotaba las ventanas.

- Alguien ha dejado las ventanas abiertas…- comentó Lavender mientras se abrazaba, Ron se quitó la chaqueta y cubrió el cuerpo de su rubia mujer.

- Harry ¿Cuántas veces…?

- Yo no fui Ginny…- interrumpió Harry.

- Yo tampoco… les recuerdo que soy muy friolento…- intervino Draco mientras junto con Tom, el pelirrojo y Harry intentaban buscar algo, aquello parecía demasiado extraño.

- Fui yo…- se escuchó una suave voz bastante peculiar.

- Riddle… maldita sea que no es precisamente verano, amigo…- se quejó Ronald.

- Yo no he hablado Weasley…- contestó Tom quien estaba a un lado de la pareja Potter, Harry y Ginny se giraron hacia el hombre, Harry apenas podía apreciarlo entre las sombras de la oscuridad.

- Ay no… ay no…- empezó Ronald mientras se giraba para todos lados.

- Me ha parecido que fue Riddle quien habló.- comentó Draco quien comenzó a levantar la varita, Tom y Harry le imitaron, Ron sacó la suya pero a causa de sus manos temblorosas esta se le resbaló de entre los dedos, apenas pudo atraparla en el aire, después de eso, los hombres estaban apuntando sus varitas, deslizándola por todos lados, atentos, alarmados…

- ¿Quién carajos anda ahí? – preguntó Draco para nada tranquilo.

La sonrisa se marcó en su rostro al ver claramente al grupo.

- Y a mi que me parecía que jamás me olvidarían… - una vez más aquella voz hizo estremecer al grupo, Tom entrecerró los ojos, el Mago tenía una ligera sospecha pero aquello era imposible, él no podía estar ahí… él no se atrevería a…

- Voldemort…- llamó Tom dando un paso al frente, Draco abrió los ojos perplejo, Harry ahogó un grito y Ronald Weasley fue el único que masculló una maldición.

- Oh…vaya…. Tenemos un ganador por aquí…- y de un momento fugaz, las luces volvieron a iluminar la oscuridad, Ginny soltó un grito agudo al ver al encapuchado frente a ella, sus azules ojos viajaron hacia Tom Riddle, aquello no podía ser cierto ¡Tenían que ser una broma, una maldita y enferma broma!

Lord Voldemort se encontraba sentado en el pequeño sofá individual, con la pierna cruzada en cuatro sobre la rodilla de la otra, con sus manos entrelazadas recargadas a la rodilla de la pierna, sonriendo de medio lado mientras sus filosos ojos azules observaban a los presentes, pero su atención estaba sobre aquel que era idéntico a él, Tom.

- Que… ¡¿Qué PUÑETERA COSA HACES TÚ AQUÍ?! – gritó Ronald mientras apuntaba con su varita, Draco y Harry imitaron al pelirrojo.

Voldemort separó sus manos y bajó la pierna, poniéndose de pie lentamente, cuando se hubo levantado de una buena vez…

- Vine por alguien que no pertenece aquí…- dijo mientras deslizaba su varita entre la manga de la capucha hasta tenerla entre sus manos, no confiaba en aquel grupo, mucho menos en aquel Tom Riddle.

- ¿Desde cuándo… tú estás aquí? – preguntó Tom dando un paso hacia el Lord.

Ginny y Lavender seguían sin entender nada.

Voldemort cerró los ojos por un corto periodo de tiempo.

- Desde siempre…- fue su respuesta, respuesta que dejó perplejo a los cuatro hombres ahí presentes.

- Pero que…

- Viajaste a través del gusano… fuiste tras de nosotros - interrumpió Tom a Ron.

- Efectivamente lo hice… soy demasiado curioso como para dejar pasar aquella oportunidad… - añadió con una enorme sonrisa en los labios, Harry no sabía que creer, aquel hombre que estaba a su lado era Tom Riddle, el esposo de su mejor amiga, el padre de sus ahijados, pero aquel otro mismo hombre, con apariencia despreocupada a pesar de ser el mismo ser humano, era el monstruo que él, en la otra época, con el que se había enfrentado a muerte, él asesino de sus padres y el responsable de muchas otras, era el monstruo que muchos padres utilizaban como medio para mandar a dormir a sus hijos, aquel era Lord Voldemort, el aún Mago tenebroso.

- Así que debes saber lo que está pasando…- dijo Draco mientras bajaba poco a poco la varita pero sin dejar de estar en alerta máxima, los azules ojos de Voldemort se posaron sobre él.

- Así es… la Domina Mortis ha regresado… pero eso no es todo...- añadió el Mago mientras deslizaba sus ojos por todos los presentes, deteniéndose sobre una idéntica mirada.

- Habla de una puñetera vez…- aquella no era una petición, ni siquiera se sabría decir si era una orden, para Harry, las palabras de Tom no eran otra cosa más que una amenaza cruda, Draco por otro lado simplemente se dedicaba a pasar su mirada por Tom y Riddle y aunque casi idénticos, la imagen desaliñada de Lord Voldemort le hacía lucir oscuro y misterioso, pero lo que era Tom, Draco tragó en seco, el rostro de Riddle estaba ligeramente inclinado hacia el frente, con sus ojos fijos en el Mago oscuro, Tom realmente se veía amenazante, él al contrario de Malfoy, Potter y Weasley seguía apuntando con su varita, nadie mejor que él mismo para saber que no se debía confiar en aquel Mago.

- Habla… de una maldita… vez…- Harry y Ron se lanzaron una mirada cómplice, Draco se estremeció al escuchar la grave voz cargada de amenaza, Voldemort simplemente sonrío al escuchase así mismo, lo cierto es que le causaba cierta gracia verse amenazándose así mismo.

- Primero…no hay manera en que podamos separar a Domina Mortis de Hermione…simplemente es imposible… esas dos están tan arraigadas una a la otra que ya son como una sola…

- ¡No es verdad, algo debe haber para separarlas! – gritó Ronald sin poder creer las palabras de Voldemort.

- Tiene que haber alguna solución…- intervino Harry con la voz llena de preocupación, Ginny se abrazó más a él.

- No… no lo hay…- intervino Tom quien terminó recargándose a la pared a falta de fuerzas, el hombre se llevó la mano a la frente, sujetándose las sienes con el pulgar y el meñique.

- Riddle…

- Él no está mintiendo… - interrumpió Tom a Draco.-… pero no nos está diciendo toda la verdad.- continuó diciendo mientras le miraba detenidamente.

Lord Voldemort sonrío ante aquellas declaraciones.

"…Hermione seguía recorriendo aquel largo camino rodeado de hierba seca, mientras que las nubes grises cubrían por completo el cielo celeste, las voces continuaban susurrándole a sus oidos, pero Hermione dejó de prestarles atención, lo que ella sabía era que tenía que llegar al otro extremo, con aquellas siluetas…"

- Hay una persona que puede enfrentarse a Domina Mortis, no estoy muy seguro de que pueda vencerla sin tener que matarla…- Voldemort volvió a su asiento recargándose ociosamente en el respaldo, cruzado de brazos que le daba un aire de ser el rey del mundo.

- ¿Alguien...? ¡¿Y POR QUE CARAJOS NO NOS DICES QUIEN ES?! – gritó un desesperado Ron, quien de inmediato se tranquilizó cuando recibió una mirada severa de Lavender.

- No es tan fácil… para empezar está desaparecida… otra es que ni él mismo conoce el alcance de sus poderes…- Tom no supo en que momento pero la imagen de Eliha y Elune llegaron a su mente.

- ¿Qué clase de poderes? – preguntó Harry.

- Uno que yo mismo busque por mucho tiempo…- murmuró el Lord mientras le dedicaba una mirada a Tom, esté le miró perplejo.

- Tú… ¡Hijo de la…! – pero el hombre se interrumpió, Harry se lanzó contra Tom y lo detuvo por los hombros antes de ver la cosa más extraña, Tom golpeándose así mismo, Draco por otro lado no sabía si reírse por el insulto que no logró completarse.

- ¡Riddle, contrólate maldición! – gritó Harry quien aún forcejeaba con Tom.

- ¡No lo voy a permitir, escúchame bien… sobre mi cadáver antes de que uses a mis hijos! – gritó el hombre ignorando por completo a Harry, quien quedó congelado en el momento en que sus palabras entraron a sus oídos.

- ¿Qué….? – preguntó el castaño.

- ¿de qué hablas Riddle, nadie ha?

- La preciosa Elune…- empezó a decir Voldemort en un extraño tono.-…ella con su peculiar poder del tercer ojo… pero en realidad estoy hablando de Eliha…- Harry retrocedió un paso, liberando a Tom de su agarre, ya no le importaba ver a Tom Riddle golpeando a Voldemort.

- Joder.. creo que me perdí…- se escuchó la voz de Ronald al fondo.

"…Hubo una vez, cuando la importancia de contar el tiempo apenas iba elevándose, tras unas mágicas tierras que cada año se cubría por una gruesa capa de nieve, vivían tres hermanos…

Y la Muerte fue despojada de su inmortalidad, ante los ojos humanos se había vuelto un hombre más, sin la habilidad de pasar desapercibida, con los años contados y sin sus poderes, el mensajero del fin se encontraba lamentándose bajo un enorme árbol, uno que incluso en nuestros días continua de pie…

Pasó el tiempo, y la extraña criatura con forma de hombre seguía esperando la llegada de su fin, pero lo único que encontró fue a una mujer que lo observaba desde debajo de la colina donde se alzaba el majestuoso y antiquísimo árbol. Era una humana bella, con la luz del atardecer brillando dentro de sus ojos, la joven dio un paso al frente, parecía no temer al que alguna vez le hubiera quitado la vida sin una pisca de misericordia…

El tiempo seguía corriendo y la mujer seguía acudiendo a aquel sitio donde él se ocultaba bajo las sombras de las verdes hojas de aquel árbol, pero consiente de lo que estaba pasando, la Muerte vuelta hombre, comenzó a sentir cosas que jamás había sentido, la joven dama había dado un paso más todos los días, cuando finalmente ya estaba frente a él, La muerte aunque fría y distante siempre supo apreciar la belleza del mundo y aquella joven mujer, simplemente sobrepasaba cualquier cosa que sus ojos hubieran apreciado antes, él ya sabía que dentro de aquellos ojos podía ver un amanecer y un atardecer, su piel era tan blanca como la nueve misma y su cabello rizado caía por sus hombros como cascada de caramelo caliente.

Y no pudieron evitarlo.

Los ardientes ojos de ella derritieron finalmente la frialdad de su corazón…."

- La vida es como una ruleta… una en que las situaciones giran una y otra vez hasta que finalmente todo regresa a como estaba desde un principio…- el relato de Lord Voldemort fue corto, pero cada uno de los presente entendió perfectamente cada palabra.

- ¿quieres decir que…? – preguntó Harry destilando sorpresa.

Voldemort sonrío.

- Eliha…- terminó diciendo el hombre.- Eliha es el final del giro de la ruleta... Eliha es a lo que nosotros le llamamos…. La Muerte…- añadió mientras se ponía de pie.

Elune intentó ponerse de pie apoyando la espalda contra la fría pared, apenas tenía energías para mantenerse con vida, pero lo había visto, el caballero de negra armadura sobre n hermoso caballo blanco alzándose sobre sus dos patas traseras mientras el rayo de la muerte golpeando la oscura armadura.

Ella sabía quién era el caballero, que era el rayo verdoso y lo que significaba aquella visión, había estado en las manos de su madre o al menos lo que quedaba de ella, las puertas de metal rechinaron ante el movimiento, alguien estaba entrando, la joven Bruja giró suu rostro solo para encarar a Hermione, su madre.

- Mi pequeña bruja…- susurró la mujer mientras sonreía, observando a la joven quien dio un paso atrás.- no hay motivos para temer a tu madre.

- Usted no es mi madre…- contestó Elune percatándose de los pequeños cambios que Hermione había sufrido, la piel de la castaña había palidecido considerablemente y sus ojos se habían aclarado hasta el punto de parecer dos piedras de oro fundidas.

- Muy pronto pequeña… muy pronto servirás para algo más que molestarme…- le dijo la bruja mientras se acercaba a Elune, esta última no se movió ni un centímetro.

- Y tú muy pronto pagaras por lo que estás haciendo… tú Guerra jamás se volverá realidad…- dijo la joven mientras miraba fijamente a la mujer, quien por un segundo parecía sorprendida.

- Ya veo… así que tus poderes en realidad son de gran alcance…- la fría mano de la bruja acarició la mejilla helada de Elune, esta no hizo ademán de apartarse pero su mirada decía todo.

- Puedo ver más allá de lo que nadie verá nunca… y créeme… puedo ver tu fatídica caída.- le dijo la muchacha de rizos negros, Domina Mortis sonrío abiertamente, realmente divertida.

- Y dime querida… ¿esa caída de la que me hablas, es la misma a la que tú madre no sobrevive? – la pregunta provocó en Elune una sacudida de miedo, Domina soltó una fuerte carcajada. – Puedes hablarme de caídas, muerte y derrota pequeña… pero mi muerte significa una cosa… la muerte de tu madre.- continuó diciendo mientras lanzaba un beso al aire hacia Elune.

- Hermano…- susurró a muchacha mientras se recargaba a la pared y se deslizaba hasta quedar sentada sobre el frío suelo.- Hermano… - se lamentó la muchacha mientras volvía al rincón y no volvía a levantarse.

Tom Riddle y Lord Voldemort volaban sobre las escobas uno al lado del otro, ahora Tom sabía dónde se encontraba su hijo y los de Potter, Malfoy y Weasley, el Lord lo había planeado minuciosamente por un tiempo. Al parecer el Mago sabía de antemano lo que estaba a punto de suceder.

Eliha se encontraba junto a Lucien, Hugo y Scorpius dentro de una vieja cabaña lo suficientemente estable como para sobrevivir, durante aquella primer batalla contra la Domina Mortis, Eliha había quedado inconsciente, cuando despertó, él y sus amigos se encontraban en aquel lugar, el hombre, quien tenía un asombroso parecido a su padre, le había explicado ciertas cosas que le eran muy difíciles de creer, hasta que todo lo que le había dicho comenzó a tener sentido.

Eliha, miró la maseta que se encontraba colgando justo fuera de la ventana abierta, entrecerró sus ojos, a sabiendas de lo que estaba pasando, Lucien y Hugo se percataron de lo que estaba pasando, Scorpius, acostado de orilla a orilla sobre el sofá miraba a su amigo, la flor comenzó a marchitarse poco a poco, Lucien miró curioso a Eliha…

Durante los últimos días, Voldemort y Eliha habían estado rondando el bosque prohibido, el joven Mago no solamente había utilizado plantas para demostrar cuales eran sus habilidades, aparentemente Eliha no necesitaba su varita para conjurar ciertos hechizos, la primera vez que asesinó a una criatura viva se había sentido tan culpable después de aquella descarga de adrenalina, pero por un momento Eliha, mientras usaba sus poderes, pudo descubrir esa especie de obligación, por devolver algo que él mismo había arrebatado, y de la nada, el cuerpo inerte de la liebre, había cobrado vida.

- Es increíble…- susurró Scorpius mientras se ponía de pie, la flor ya marchita, comenzó nuevamente a tomar fuerza, sus pétalos rejuvenecieron rápidamente torneándose de un color rosa pálida tal cual era antes de morir.

- Eliha… murmuró Hugo sin poderlo creer.

- Es increíble… tú en realidad… ¿es posible que ese hombre ternga razón y tú seas…La Muerte? – preguntó Lucien, Eliha no respondió ni los miró siquiera, pero Scorpius lo sabía, había leído en los azules ojos de su amigo la verdad.

Los padres habían abrazado a sus hijos, preguntad cosas tan obvias que para los adultos parecían no serlo, Tom sujetaba a Eliha por los hombros.

- Padre.- comenzó a decir el chico mientras bajaba la mirada, Tom no dijo nada, solo escuchaba el lamento del muchacho.- él lo ha dicho y nosotros siempre lo hemos sabido.- continuó diciendo mientras levantaba la mirada, Lucien, Hugo, Scorpius y Eliha lo habían confesado finalmente, del como siempre se consideraron diferentes a los demás pero como unos iguales entre ellos, hablaron sobre sus habilidades sobrenaturales entre los Magos, de aquellas criaturas que lograban ver, pero sobre todo, del como sentían que no pertenecían a ese mundo.

- Como se los dije… una vez la muerte despojada de sus poderes, ha vuelto a este mundo como un ser completo… Eliha… y no solamente tú muchacho Tom, si no el de los demás… el circulo finalmente se ha completado.- habló Voldemort mientras les daba la espalda mirando por la ventana, la noche era palpable y fría, Tom y los demás se quedaron en la cabaña esa noche.

- Hermano… ayúdame.- el susurro de un lamento llegó a oídos de Eliha ya avanzada la noche, el joven abrió los ojos mientras se ponía de pie, caminó por entre el pasillo al salir de su habitación que compartía con sus amigos, se detuvo cuando vio a Elune al final del corredor, Eliha le miró sorprendido, el cuerpo de la muchacha apenas era visible, pero había algo que a él le indicaba como, donde y con quien se encontraba, para él era claro, después de todo era él era la Muerte, y la Muerte como tal, lo sabía todo.

- ¡Ya sé dónde la tiene! – gritó Eliha despertando a todos, el muchacho estaba tan eufórico que no le prestó atención a los reproches de los otros muchachos.

Solo se necesitaba a una mujer para vencer a un grupo pequeño de hombres, Domina Mortis sonreía mientras observaba al hombre que se encontraba frente a ella, era Eliha Riddle quien le miraba desde abajo y ella, flotando sobre su escoba le sonreía maternalmente.

"…El caballo relinchó fuertemente mientras la capucha desgastada se mecía violentamente de un lado a otro, el tiempo se había detenido mientras las nubes grises se apartaban fugazmente dejando ver un celeste cielo, Hermione se giró lentamente a un paso de llegar a su meta, se volvió y le miró, un caballero envuelto en sombras y frío, sonrío al ver las estrellas azules dentro de la capucha que solo mostraban oscuridad, no le temía a pesar de su atemorizante aspecto, y el jinete se dirigió hacia la damisela en apuros, extendiendo su enguantada mano hacia la Bruja, Hermione sonrío abiertamente, tomando la mano del caballero, la Mujer fue alzada con tal fuerza y sentada justo atrás de aquel misterioso ser mientras que el corcel galopaba de regreso.

Hermione cerró los ojos mientras sentía el viento fresco golpear su rostro, no sabía que estaba sucediendo, ni siquiera sabía si todo aquello era real, Hermione no sabía nada, ni siquiera sobre aquella cruel batalla que su hijo mayor estaba enfrentando con la mujer a la que más había odiado, ella misma…"

Tom no podía creer lo que sus ojos veían, en el cielo, dentro de una oscura nube de humo, su hijo se enfrentaba a la Domina Mortis, habían encontrado a Elune bajo custodia de las húmedas y frías mazmorras de una vieja mansión Muggle al norte de Inglaterra, la muchacha estaba tan delgada y maltrecha, que la furia de Eliha fue inminente, el joven Mago simplemente se dejó ir sin ton ni son.

Scorpius se acercó a la muchacha quien yacía entre los brazos de su padre, temblaba como una hoja ante una tormenta, pero finalmente Elune logró abrir los ojos, mirando al rubio por unos segundos.

- Lo siento…- susurró el joven mientras le pasaba la mano por la frente, Elune entendió aquella disculpa como algo más de lo que aparentaba, Scorpius no solo se estaba lamentando, sino que se despedía de ella así sin más.

- "Ellos tienen un destino…uno que deben cumplir…" – había escuchado la joven a su padre decir.

Domina soltó un grito de horror cuando una vez más pudo presenciar lo que en verdad la Muerte significaba, lo que ella no había querido entender antes cuando se enfrentó a la Domina Prima, ahora lo entendía a la perfección, ella no estaba ni cerca de ser quien decía ser, lo mismo sucedía con Hermione Granger, ambas solamente eran un par de piezas del engrane para formar parte de una maquinaria mucho más compleja.

Y frente a ella, con sus rulos negros flotando alrededor de su rostro masculino, el hombre de fríos ojos rodeado por tinieblas, se encontraba lo que alguna vez había sido despojado de sus poderes, su capacidad para ser invisible, ahí, delante de la Madre que había llevado durante nueve meses en el vientre a la Muerte, Domina Mortis simplemente dejaba escapar un grito de horror mientras el fuego que emanaban aquellos ojos le envolvían rápidamente.

Dominus Mortis.

El amo de la muerte, aquel que no solo vuela sobre la muerte, es aquel que la manipula, la crea, la transforma…

Poco a poco sus ojos fueron abriéndose, la luz lastimó cruelmente sus ojos y mientras su cuerpo delgado era fuertemente envuelto entre los brazos de su marido, Elune observaba a su madre recuperar la conciencia desde la entrada, afortunadamente aquella battalla había quedado entre ellos solamente, nadie más se había visto involucrada yy gracias a su hermano Elune podía ver nuevamente a la madre que ellos amaban.

Unos días más tarde la casa Riddle se encontraba llena de gente, habían organizado una fiesta especial para Hermione y su milagrosa recuperación, Elune se encontraba sentada en la sala de estar, Valentine Notte junto a Catherine Longbottom se encontraban riendo de alguna de sus conquistas, Elune sonrió al ver a Valentine tan tranquilamente, aquella chica rubia y de profundos ojos azules a la que alguna vez de no ser porque todo terminó de aquella manera, hubiera llamado cuñada.

Cerró los ojos y levantó la mirada hacia las blancas paredes, ahí donde colgaban unos cuantos retratos familiares, el primero que Elune vio era de su madre cargando con ella siendo una recién nacida, el otro retrato era su padre con ella en los hombros, ahí Elune tenía tres años, la siguiente era una imagen que a ella le costaba hasta esa fecha poder ver, pero la joven se puso de pie y se acercó, aquella fotografía había sido tomada París, justo tras Hermione, Elune y Tom se encontraba la torre Eiffel en su máximo esplendor, Elune cerró momentáneamente los ojos, recordado la imagen original, donde ella y su hermano se encontraban en el centro.

Eliha.

"… Elune corrió tras el caballero envuelto dentro de una capucha rota de humo oscuro, no podía verle el rostro pero podía identificar aquellos azules ojos que destellaban como estrellas, sobre el corcel blanco, el Amo de la muerte le observó fijamente.

- No puedes…- dijo Elune en un tono de súplica.- ¡No puedes irte así sin más, no puedes abandonarnos hermano! – gritó la muchacha con lágrimas en los ojos, el hombre encapuchado no dijo nada.

- Yo ya no soy más tú hermano, Bruja… - le dijo mientras desmontaba el corsé,, Elune sentía miedo al mirar a la Muerte, pero aquel era primero su hermano antes que el Dominus Mortis.

- Ellos sufrirán… y yo no puedo Hermano… yo no puedo verte marchar sabiendo que no volverás… ¡Simplemente no puedo dejarles ir! – le gritó mientras intentó sujetarlo por la capucha de humo, pero sus manos no lograron tocarlo, sino más bien sentir el espesor del humo atravesando sus manos.

- Elune…. Por alguna extraña razón no tengo poder sobre ti…pero no hagas esto más difícil de lo que ya es…- pidió Eliha mientras levantaba la mano e intentaba acariciar la mejilla de la joven bruja, mas obtuvo el mismo resultado que cuando ella intentó tocarle…."

El tiempo pasó lentamente para la hija de Tom y Hermione, la única en recordarlo todo había sido Elune, quien como había dicho Eliha, el intento por hacerla olvidarlo había sido en vano, tal vez era el hecho de que Elune había nacido como una oráculo que Eliha, la muerte… no podía afectarla con sus poderes.

Conforme pasaron los días, Elune se percató que no solo Eliha había sido borrado de las memorias de todos los demás, Lucien, Hugo y Scorpius habían desaparecido de la faz de la tierra acompañando a Eliha, una tarde de verano, estaba la bruja asomándose por la ventana, el sueño no logró a llegar a ella y sin más se puso de pie.

Observó entonces más allá del bosque, donde en la cima de una oscura colina, se encontraba la silueta de un sombrío jinete.

El brillo platinado destellaba entre las sombras de la capucha que cubría su cabeza, eran como dos perlas brillando en la oscuridad, Elune sabía quién era el jinete y mientras el corcel se levantaba en dos patas, el eco de su relinche llegó a sus oídos.

- Scorpius…- Susurró Elune mientras sentía la acerada mirada de aquel hombre al que amaba demasiado pero que jamás tendría, no al menos desde que supo con claridad quienes eran ellos, los jinetes del Fin.

Hermione y Ginny reían a carcajadas mientras sus maridos se encontraban en el jardín, la pelirroja y Harry estaban en la espera de gemelos, Elune al enterarse que la pareja Potter estaban de nuevo embarazados, simplemente le había causado cierto desconcierto, pero ¿para que engañarse? Ella ya lo sabía así como sabía cuál sería el nombre del niño.

Para Elune Riddle no era de extrañar que incluso los Malfoy también estuvieran de encargo, si sus mujeres supieran, si ellas en realidad se hicieran una idea, entonces se explicarían del por qué las parejas habían, a pesar de sus edades, por qué todas ellas ya rondaban los finales de los treinta, deseado otro hijo con desesperación, Hugo, Lucien, Scorpius y Eliha habían dejado un vacío inexplicable en sus madres, Elune las comprendía al menos un poco, ella se sentía de cierta manera igual, le hacía falta su hermano y extrañaba a los demás, en particular cierto rubio de ojos platinos.

Con el tiempo, cuando Elune ya se había graduado de Hogwarts con honores, se enteró por boca de su padre, que Hermione Granger, a sus treinta y ocho años pronto sería madre por segunda vez, aunque para Elune esta sería la tercera vez.

- Es precioso…- susurró Ginny mientras se asomaba para ver al pequeño retoño que se encontraba en brazos de Elune, Tom abrazaba a Hermione, quien miraba llena de amor a sus dos hijos, por otro lado Elune Riddle Granger miraba con alegría al pequeño nuevo miembro de la familia.

- ¿Cómo le vas a poner Hermione? – preguntó de repente Ron.

- Si Granger… ¿Con que nuevo y extraño nombre vas a arruinar la infancia de tu hijo…? ¡AY! – las replicar de Malfoy habían sido silenciada por un pellisco de su mujer, su pequeño Scorpius yacía entre los brazos de Astoria y mientras Elune seguía mirando a su hermano menor, sabía que las cosas resultaban una paradoja. Pero aun así, sabiendo cual sería el nombre que su madre le pondría a aquel niño, sonrío dándole la bienvenida a Eliha.

La ruleta había girado tanto que finalmente había encontrado una vez más el punto de partida, se detuvo lentamente mientras esperaba la oportunidad de seguir girando.

Hermione suspiró mientras observaba al pequeño Antares, quien para su sorpresa, el nombre de Eliha había quedado completamente descartado, Elune jamás se había equivocado en sus predicciones, pero cuando su madre anunció el nombre del nuevo miembro de la familia Riddle dio mucho en que pensar en la joven bruja.

- Pensé que le pondrías Eliha madre.- comentó una mañana Elune mientras tomaba sus cosas antes de partir al Ministerio de magia, Hermione, mientras le daba papilla al pequeño Antares, sonrío ligeramente, Elune cerró la puerta tras de sí después de despedirse de su madre y su hermano, la Bruja entonces no fue capaz de ver el serio rostro de Hermione Granger mientras se alejaba.

- Esta vez será diferente… ¿verdad mi hermoso Antares? – preguntó la mujer sin ser consiente del todo de lo que estaba diciendo mientras acariciaba la mejilla de Antares Riddle.

A partir de ese entonces, Elune no dejó de soñar con dos hombres enfrentándose uno al otro, la Bruja que había sido proclamada como un Oráculo no supo entonces que había sucedido con aquella visión, eran dos hombres jóvenes, de aspecto muy similar, dos estrellas azules brillando bajo el manto oscuro de la noche, mientras sus negras capas se mecían de un lado a otro, siempre, antes de despertar, Elune lograba escuchar el relincho de un corcel…

Elune jamás pensó que la ruleta comenzaría a girar de nueva cuenta tan pronto.

Para Hermione, todo era color de rosa, el amor que sentía por Tom era cada vez más grande, por otro lado, el porcionista seguía enamorado de aquella mujer, por otro lado, mientras Elune enseñaba como conjurar algunos hechizos a Antares, quien recién había recibido su carta de admisión a Hogwarts, se negaban ambos a ver lo románticos que la pareja se habían puesto.

A sus veintisiete años, Elune cada vez que veía a sus padres desde la lejanía se daba cuenta lo nebuloso que era ver su futuro, era incierto, como si algo hubiera ahí que le impidiera ver más allá de lo que deseaba, sin ser muy consiente la bruja de que cierto niño prodigio le prestaba más atención a su hermana que a cualquier cosa.

Antares era un joven niño demasiado astuto, muy observador y bastante curioso, el joven Mago, quien en opinión de Elune, era demasiado parecido a Eliha, al contrario de este último, Antares si que aprovechaba su encanto y su apariencia, sabía lo que poseía, esa belleza mística y misteriosa que estaba de su lado, sus padres en especial Hermione, se desconcertaban por lo aprovechado que Antares solía ser respecto a esto, el chico era arrogante de vez en cuando, sabía cómo explotar las debilidades de los demás y sus puntos fuertes una de ellas era su inteligencia, su simpatía y la tercera era esa atracción en la que sus presas solían quedar atrapadas; Hermione y Tom lo sorprendían de vez en cuando leyendo en la biblioteca familiar a altas horas de la familia, en una ocasión Antares se llevó una gran regañina por haber tomado libros de su padre un tanto indebidos para un joven de su edad, las artes oscuras no eran un juguete, le había dicho su madre y repetido su hermana al día siguiente.

Pero fue una noche cuando Elune, quien había llegado de visita con sus padres, tras el cumpleaños número dieciséis de Antares, había descubierto algo importante en la vida de su hermano, tras adentrarse en la habitación del muchacho, descubrió ciertos tomos de las Artes Oscuras que no debían estar en las manos del joven, aquella situación quedó entre ella y el joven Mago.

- ¿Qué significa esto, Antares, de donde lo has sacado? – preguntó Elune realmente molesta mientras veía que el joven mago sujetaba entre las manos "Ventajas de la Magia Negra", pero el joven lo único que hizo fue arrebatarle el libro de las manos.

- Es un obsequio… y es mío.- respondió el muchacho ante una perpleja Elune.

- ¿Quién te lo ha dado, Antares? ¡Es lectura peligrosa, no es algo que debas leer a la ligera! – exclamó la mujer mientras levantaba la mano e intentó quitarle de las manos aquel peligroso libro.

- ¡No, no lo sé maldición, solo llegan a mi ventana cada año! – gritó el joven de pétreos cabellos, Elune le miró perpleja preguntándose quien debía estar enviándoles regalos a su hermano menor.

- Antares… las Artes Oscuras son peligrosas… ¿lo sabes, verdad hermano? – preguntó preocupada la mujer mientras daba un paso al frente, Antares se giró hacia ella y con la mirada entrecerrada le observó.

- Si no logro comprender las Artes Negras entonces no hay manera de saber cuan peligrosas son, hermana… ahora sal de aquí, me molesta tu intromisión.- las palabras del muchacho sacudieron la mente de Elune desde aquella vez, siempre atenta sobre el muchacho, al pendiente de todo aquello que hacía, misteriosamente, una tarde Elune Riddle descubrió que no podía verle el futuro a su hermano.

Y aunque ese malestar siempre estaría atravesando el corazón de Elune, la Familia Riddle se encontraban perfectamente en armonía, Elune poco a poco comenzó a sentirse orgullosa de su hermano al verlo manejar a la perfección esa energía atrayente que las Artes Oscuras embriagaban al Mago que las utilizaba. Era una Navidad cuando Elune lo recordó mientras veía a su padre sonreírle a su esposa, Hermione se carcajeaba por algo que Ronald Weasley decía, Malfoy soltando un golpe en la nuca del pelirrojo mientras Harry Potter se ahogaba con el vino tras es escuchar unas palabritas de su esposa en su oído, fue mientras los ojos de su padre le miraban con un cierto brillo fraternal.

- "Hubo un tiempo en que él no era así Elune, lo sabes perfectamente, ese lado tenebroso de tu padre que siempre sabrás que existió…" – Elune siempre luchando con aquel conocimiento, por qué ella sabía quién había sido Tom Riddle, que era lo que había hecho más allá del tiempo, fue ahí cuando dos palabras retumbaron en su mente, Lord Voldemort.

Y mientras la época navideña reunía a las Familias y derretía los fríos corazones de Magos y Brujas, sus frías y blancas manos se deslizaban por los tomos dorados de su pequeña colección de lectura tenebrosa, sonrío mientras observaba por la ventana la enorme Luna blanca, tan misteriosa, tan brillante… tan atractiva.

- Y fue…de cierta manera, mía…- susurró mientras sonreía de medio lado, arrogante, burlesco…tenebroso.

Por qué de cierta forma Hermione Granger perteneció a dos lados de una misma moneda, donde una era bañada por la luz, la otra esa cubierta por las sombras y mientras la Bruja disfrutaba de su marido, el tenebroso Mago, el Lord más temido de todos los tiempos, disfrutaba de la enseñanza, una donde Antares Riddle, a quien consideraba como su legítimo Heredero, aparecía cada año a la puerta de su vieja cabaña para aprender las Artes Tenebrosas.

Y cuando el joven Mago estuviera lo suficientemente preparado, el hijo que de cierta manera era y no era suyo, le daría una vez más la vuelta a la ruleta, un giro de una nueva Historia que tenía que regresar al punto de inicio, donde Voldemort lo había dejado pendiente todo, por otro lado, el rostro de Hermione y Tom se unían en un beso bajo el muérdago, el jinete cabalgaba hacia el oscuro horizonte, donde la Dama que veía los tres tiempos lo recordaría siempre, mientras que el oscuro Maestro escuchaba como su pupilo absorbía con la mirada azul cada palabra de sus Diarios.

Tom Riddle sonreía feliz mientras que a la vez, muy oculto entre el bosque, el lado oscuro de la moneda observaba con interés el nacimiento de un Nuevo Mago tenebroso, pero no siquiera él conocía el plan elaborado por Antares, quien no ambicionaba solamente la inmortalidad sino el poder sobre la muerte, un poder que él sabía quién lo tenía y a través de quien podía, de alguna forma obtener, de su hermana Elune quien tenía que servirle de algo. FIN.


/REALMENTE ESPERO QUE LES HAYA GUSTADO, no estoy muy segura como fue que terminé por dejar un final tan abierto, me gustaría haber descrito de manera más detallada y profunda la relación entre Elune y Scorpius o del como fue que Voldemort fue descuidado de tal manera por los demás que logró quedarse en esa época, estoy tentada por escrivbir una especie de SUB EPILOGO aquí mismo, pero no estoy segura ¿QUE OPINAN USTEDES?/

Sin más les dejo Muchos Saludos y Agradecimientos, a ver que día comienzo a subir capitulos de DANZA CON SERPIENTES ja ja ja ja ja ja ja ja !