Encuentro
¿Se conocen?- Sin esperarlo los tres se cuestionaron de diferente manera. Alice con una amplia sonrisa que hacía conjunto con sus brillantes ojos. Charlie en tono de demanda, y por último Jasper confundido pero misteriosamente encantado.
-Sí, bueno no. A él si pero a ti no. – De nuevo las respuestas se revolvieron y Alice tuvo que poner orden a la conversación.
-Supongo que ambos conocemos a Charlie, pero tú y yo no hemos tenido el gusto.
-Sí de eso estoy seguro.- Contestó aún no muy seguro de lo que estaba pasando ahí, pero extrañamente con deseos de continuar.
-Eso es muy fácil de arreglar – interrumpió Charlie- Alice te presento a Jazz, puedo decirles que ambos son mis clientes favoritos.
Alice sonrío, y estiró su mano para estrecharla con la de Jasper, el cual realizó el mismo movimiento pero de un modo menos efusivo.
-¡Mucho gusto!
-Igual….mente.- Jasper retiro su mano rápidamente, pero no pudo hacer lo mismo con su mirada la cual permanecía sumamente perdida en aquellos amables ojos.
-Lo siento. ¿Puedo utilizar el baño?- Se disculpo apresuradamente, deseando que la chica no hubiera notado o sentido lo extraño del encuentro.
Alice esperó a que Jazz desapareciera para poder dar un pequeño grito de emoción y dar pataditas de felicidad.
-¡Es él Charlie! Estoy segura. Él es a quien estaba esperando. – Le susurró a su confidente.
-Si tú lo dices.- Contestó él incrédulo.
-Debes decirme todo lo que sepas de él.- Demando con autoridad.
-Humm su hamburguesa favorita es bien cocida y con doble picante
Mientras tanto dentro del baño Jasper se miraba detenidamente en el espejo, y sostenía una batalla interna.
"¿Qué diablos pasó? Ella me sonrió ¿Yo sonreí? No, eso es imposible. Hace mucho que no lo hago."
Se lavó la cara, y después de combatir su pequeño ataque de indecisión, optó por controlarse y salir como si nada importara.
-¿Lo de siempre?
-Lo mismo Charlie.
Charlie se adentró a la cocina, dejando a sus comensales en un incómodo silencio.
-Eres de Texas ¿Cierto?- Afirmó Alice quien siempre había odiado los silencios.
-Sí- respondió Jasper muy desconfiado. Esa actitud tan confiada lo estaba alterando - ¿Cómo lo sabes? ¿Fue Charlie?
-No fue Charlie. – sonrió- Mi primera sospecha fue tu ligero acento, pero lo que me dio la certeza fueron tus botas. Son unas auténticas Cowtown, podría asegurarte que en todo Manhattan no encontraras unas iguales, y por el desgaste natural podría apostarte la cena a que son del 2005.
Jasper la miró con desconcierto, y de inmediato bajo la mirada hacia sus botas. Ella tenía toda la razón. 2005 había sido el año en que él partió hacía Monterrey, el año que fue el principio de su mal. La chica se fijaba en los detalles, eso le gustaba, pero le asustaba.
-Me has atrapado- dijo encogiéndose de hombros.
-Nunca falló – respondió alegre y segura.
-Entonces mi único consuelo será que no comas mucho.- bromeó.
-Se ve que no la conoces Jazz- Interrumpió Chalie sirviéndoles a cada uno una gran hamburguesa.
-¿En verdad te vas a comer todo eso?- La cuestionó Jasper, quien jamás en su vida había visto que alguien con una figura del Alice, se diera tales libertades.
-Sí. – Afirmó dando una gran mordida a su hamburguesa.
-Siempre pensé que las bailarinas cuidaban su figura.
-No soy una bailarina.
-¿En verdad?
-En verdad.
-Es una lástima.
-¿Por qué?
-Me hubiera gustado verte en acción.
-A mi también.
¿qué?
-Me hubiera gustado que me vieras.
Los dos rieron. Jasper se sentía tan bien, no sabía el porqué era tan fácil abrirse a ella; es más, aún no podía creer que estuviera coqueteando, él no era de esos, y simplemente las palabras estaban fluyendo por sí solas sin pedirle permiso.
Alice por su parte se sentía completa, toda su vida había sido un constante rompecabezas, que poco a poco había ido armando, y algo en su corazón le decía que él era la última pieza.
-¿Estarás mucho tiempo por aquí?
-No lo sé – contestó él con indiferencia.
-¿Negocios o placer? Insistió ella
-Negocios- él trató de dejarlo claro.
-¿Inversionista?
-Algo por el estilo. – Jasper ya no aguantó tanta charla. No estaba preparado para toda esta familiaridad, y sobre todo no estaba preparado para sentirse tan bien. Definitivamente algo estaba mal.
-Lo siento Alice, tengo que irme. Fue un placer conocerte- Trató de ser amable, pero lo que más quería era dejarla.
-Te veré mañana. A la hora del almuerzo ¿está bien? – Insistió ella con la mejor de sus sonrisas. No quería que todo terminara ahí.
Jasper dudo en contestar, pero no pudo resistirse. La chica se lo estaba pidiendo sin malicia, su petición parecía sincera.
—Acostumbras a salirte con la tuya, ¿verdad? – Respondió él. De nuevo su escudo había sido derrumbado.
—Siempre. Soy terrible.- Respondió ella segura de que lo vería mañana.
Gracias de nuevo por sus valiosos comentarios , alertas, favoritos....... ustedes son el alimento de mi inspiración así que no me dejen hambrienta y díganme qué les pareció.
Un beso xxxooo
