Unas peligrosas vacaciones
Arco I
Disclaimer: Katekyo Hitman Reborn! y sus personajes no me perteneces, son de la entera propiedad de Akira Amano. La historia a continuación no persigue ningún fin lucrativo.
Título: Unas peligrosas vacaciones.
Pareja principal: 1827 [Hibari Kyouya/ Sawada Tsunayoshi]
Pareja Secundaria: 8059 [Yamamoto Takeshi/Gokudera Hayato]; Las demas apareceran de acorde la historia avance.
Aclaraciones:
Narrador
— Diálogo de los personajes —
— "Pensamiento de los personajes" —
[...] Aclaraciones de la autora
— Diálogo en otro idioma (Traducción) —
— Diálogos por teléfono —
/ Mensaje de texto /
Recuerdos
Género: Humor/Romance/Yaoi (con algo de Hard Yaoi)
Ranting: T+
Summary Completo: Los estudiantes del salon 2-A de la escuela Namimori-chuu festejaron la fortuna de haber obtenido un viaje a italia por todas sus vacaciones, pasando por alto que estarían a cargo de ese sádico profesor. Pero no todo es como lo pintan, Vongola es la patrocinadora de su viaje y tendrán que convivir con el caprichoso, mimado, malcriado, sádico y travieso heredero de esta gran familia que resulta ser nada más y nada menos que Tsunayoshi Sawada Di Vongola, el Dame-tsuna de su clase
¿Llegarán vivos al final de las vacaciones o morirán en el transcurso?
Yaoi 1827/8059 Ex–Unas vacaciones de ¿Terror?
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¡Ciaossu!
Bueno, como lo dije, acá esta la nueva actualización de este encantador fanfic(?). lo se, es terriblemente muy separado de cuando lo hice pero hubieron algunos problemas que me impidieron seguir con mis historias D:
Ahora, se por los review que hubo una pequeña confusión de si era un 1827 o R27, así que me tomaré un momento para aclararlo.
Este fanfic es entera y completamente un 1827, ese que todos aman y desean(?). Pero, como habrán notado, en el capítulo anterior existió el pequeño error, de mi parte y me disculpo, en el que el Summary ponía que era R27; bueno, eso fue una confusión mía en el momento de escribirlo, además de una pequeña duda de si debía poner a Tsu-kun con Kyouya o Reborn. Pero al final lo puse con Kyouya e hice otro fanfic para el R27(?)
Bien, con eso ya aclarado, paso a dejar el capitulo
¡Disfrútenlo~!
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Capítulo Primero: Planes de... venganza
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Escuela Nami-chuu, Namimori, Japón. Martes 03:00 p.m.
Un joven castaño se encontraba a un lado de la puerta principal de la escuela Namimori-chuu, siendo pasado por alto por muchas de las personas que pasaba a su alrededor, tal vez porque no eran capaces de ver lo que parecía diferente en el joven o simplemente les resultaba imposible. Tsuna, lejos de interesarle lo que sucedía en su entorno, enviaba unos rápidos mensajes de texto mientras esperaba a que sus amigos salieran finalmente de la escuela.
/Para: Kyouya
De: Tsuna
Asunto: Importante
Mensaje: Necesito que vayas a casa a las seis. Es importante./
Le dio a la tecla de enviar mientras las voces de algunos alumnos se hacían escuchar, dejando entender que finalmente las clases habían terminado y en poco tiempo podría estar reunido con sus amigos. Su mirada avellana se dirigió a la entrada, siendo finalmente visible la calma y seguridad que esta desbordaba, borrando todo rastro de aquella faceta dame que nunca tuvo en la realidad. El sonido de su celular le aviso de un nuevo mensaje entrante.
/Para: Tsuna
De: Kyouya
Asunto: Re:Importante
Mensaje: Entendido, estaré en tu casa a las seis ¿Que sucedió?/
Una de sus cejas se enarcó con lentitud ante el cuestionamiento que el azabache había enviado ¿tan fácil podía suponer que algo sucedió? Una mueca se asomo por sus labios mientras una muy oscura aura rodeaba su cuerpo, sorprendiendo a los peatones y alumnos que estaban a su alrededor que, sin saber exactamente el motivo, solo atinaron a alejarse del castaño en un intento de autopreservación. Tsuna tomo el teléfono, apretando las teclas con más fuerza de la necesaria para enviarle un nuevo mensaje; el recuerdo de la clase aún se mantenía muy presente en su mente.
/Para: Kyouya
De: Tsuna
Asunto: ¿Tan obvio soy?
Mensaje: No es algo urgente, solo una más de las travesuras de Reborn. Te lo contaré más tarde./
Se encogió levemente de hombros mientras le daba a enviar, el aspecto escalofriante y peligroso que había adoptado no desapareció en ningún instante, alertando a las personas a su alrededor que no entendían que pasa o cómo es que podía pasar. No todos los días se podía ver a Dame-Tsuna con aquella actitud tan peligrosa, similar a las de un pequeño vándalo que espera el momento de actuar. Siendo que al estar el castaño apoyado en la pared, con la ropa de su uniforme algo desarreglada, dándole un aspecto más rebelde, con su cabello más revuelto de lo usual y, todo sumado, a la expresión de molestia que parecía ser dirigida a nadie en particular; era una escena bastante perturbadora.
/Para: Tsuna
De: Kyouya
Asunto: Si
Mensaje: Bien. No te metas en problemas.
P.D.: Te amo/
Sus ojos parecieron adquirir un singular brillo, aquel que siempre poseía para cada uno de los integrantes de su familia, único para cada uno, pero igual de brillantes y encantadores. Para alivio de los espectadores el aura que rodeaba el castaño desapareció de un instante a otro mientras una encantadora sonrisa se asomaba por sus delicados labios, entregándole una apariencia encantadora, a la vez que ciertamente algo perturbadora.
/Para: Kyouya
De: Tsuna
Asunto: Muo(?)
Mensaje: Estaré bien.
P.D.: Yo también te amo /
Dio a enviar en el momento que lograba divisar a sus amigos salir de la escuela, mostrando una sonrisa aún más grande mientras se separaba de la pared donde había estado apoyado para caminar a su encuentro. Su andar elegante, seguro y refinado pareció llamar la atención de algunos de los presentes, observando la escena con renovada curiosidad más esta se vio insatisfecha debido a las miradas que los guardianes lanzaban en su dirección, evitando que miraran al castaño.
— ¡Tsuna-kun! — exclamó la joven de cabellos caramelo al acercarse al muchacho extendiendo la mochila del mismo, dedicándole una encantadora sonrisa; en un intento de comprobar su estado de ánimo actual. — Has olvidado tu mochila.
— Muchas gracias, Kyoko-chan — una suave sonrisa se asomo por los labios del castaño, alertando a los guardianes que lo miraron con inseguridad pero conteniendo cualquier tipo de comentario debido a la presencia de las jóvenes que, tal vez por mera ingenuidad, no sabían o que aquella pequeña sonrisa podía esconder.
— ¡Decimo! (Décimo) ¿Le ha pasado algo? ¿A donde fue? — la tormenta, a pesar de las posibles consecuencias o reacciones, se vio imposibilitado de preguntar por el estado de su querido jefe, adelantándose unos pasos para poder examinarlo con la mirada en busca de algún herida o simple señal de peligro.
— No te preocupes, Gokudera-kun. Solo tuve un pequeño momento de molestia, pero eso no importa ahora — decir que la sonrisa en los labios del castaño calmaron a los presentes fue una mentira, por mucho que intentara disimularlo con sonrisas o gestos relajados, todos eran capaces de prever que el castaño planeaba algo; algo malo.
— Bueno, te entendemos Tsuna —la lluvia fue el primero en hablar, en un intento de pasar por alto lo que pasara por la cabeza de su castaño amigo, por el momento no era hora de preocuparse de eso; no estando en medio de Nami-chuu con varios estudiantes a su alrededor.
— ¡Sawada! — el grito llamó la atención de todos los presentes, que solo pudieron desviar la mirada para observar al peliblanco correr en su dirección con los puños en alto y una expresión de preocupación escondida en ignorancia. — ¿Donde has estado? ¡Me dijeron que te escapaste de clases, al extremo!
— ¿Que tal si se los explico en mi casa? — propuso Tsuna al ver que lentamente se convierten en el centro de la atención de los estudiantes, provocando que muchos comenzaran a aglomerarse en grupos y eso solo desataría la furia de cierto prefecto antisocial. Todos pudieron captar con rapidez la indirecta del muchacho que, con un asentimiento general, comenzó a caminar fuera de la escuela sin prestar atención a su entorno.
Apenas lograron alejarse lo suficiente de la escuela, la atención de todos los presentes estaba dirigida al castaño a la espera de alguna reacción que les pudiera entregar alguna pista de lo que logró borrar la molestia que había tenido poco antes de abandonar el salón, obteniendo solo un escalofrío recorriendo su espalda por la forma en que el joven sonreía mientras avanzada; sabían que algo andaba mal. Hana miró a su alrededor, esperando que alguno se atreviera a hacer la tan ansiada pregunta, soltando un suspiro de resignación antes de acercarse al castaño.
— Entonces… — comenzó, captando la atención de todos, consiguiendo que el castaño desviara su mirada en su dirección. — Tu reacción, no me la esperaba — continuó, manteniendo la mirada fija en la reacción de Tsuna.
— Oh — hubo un instante de silencio, como si el muchacho recapacitara los anteriores acontecimientos antes de soltar una suave carcajada, tan musical como escalofriante. — .Supongo que la noticia me tomó por sorpresa — se encogió de hombros sin reparar en la mirada de incredulidad de quienes le rodeaban.
— ¿Esta bien… Boss (Jefe)? — Chrome no se contuvo mas, soltando la pregunta que rondaba su mente y que, por como se comportaba el castaño, no lograba responder sin expresarla.
— Claro, ¿porque no estarlo? — devolvió la pregunta, volviendo su vista a la joven antes de pasar su mirada por todos los demás, quienes parecían no creerse sus palabras, o a menos no estaban del todo convencidos. Una pequeña sonrisa se asomo en los labios del castaño mientras ladeaba la cabeza con levedad, dándole una apariencia encantadoramente peligrosa.
— Supongo que, en la clase, no se te veía muy bien — la lluvia respondió la pregunta que nadie parecía querer afrontar, regalando una carcajada despreocupada al castaño para evitar cualquier tipo de reacción inadecuada; conocía a su amigo y solo podía asegurar que una tormenta se avecinaba sobre ellos. O ellos.
— ¿En serio? Tal vez — respondió volviendo a una expresión más tranquila, continuando con su camino bajo la atenta mirada de todos, quienes le siguieron sin refutar o alegar algo más. No hasta que el mismo Tsuna decidiera hablar por sí solo; lo cual suponían sería pronto.
Todos se miraron entre sí, no muy seguros de lo que podría estar pasando por la mente del castaño, algunos por no estar muy familiarizados con ese aspecto de su persona y otros simplemente porque les resulta difícil saber que pasaba por esa mente tan singular e indescifrable. Pero había algo que estaba claro y podrán establecerlo como una realidad, Tsuna podría ser su tan amado Jefe, el que los protege y los trata como su propia familia, pero cuando algo llegaba a enfadarle era preferible verlo enojado que sonriente ¿Porque? Es exactamente la misma respuesta si vez a cierto hombre de rizadas patillas y fedora sonriendo tan sádicamente como retorcida; peligro.
Una mueca paso por el rostro de todos mientras llegaban finalmente a la residencia Sawada, tan escandalosa y particular como siempre, los infantes que la habitaban estaban jugando sin preocupaciones en el patio delantero, siendo vigilados por Bianchi, quien desvió su mirada a los recién llegados dedicándoles una sonrisa de bienvenida.
— Hola a todos — la peligrosa movió la mano en dirección a los muchachos, que agradecieron que estuviera usando los googles para evitar cualquier malestar a su hermano menor, quien solo le dirigió una mueca.
— ¡Buenas Bianchi-chan!
— ¡Buenas Bianchi-san! — tanto Haru como Kyoko fueron las más efusivas en saludar al escorpión venenoso, siendo que no dudaron en acercarse a ella para poder saludar a los niños que la acompañaban, siendo seguidas por Hana que parecía reacia a quedarse en compañía de los monos que rodeaban a Tsuna.
— ¡Ya llegue! — exclamó Tsuna al entrar a su casa, siendo seguidos de sus guardianes, solo para encontrarse con la encantadora Nana con una gran sonrisa en los labios.
— ¡Bienvenido Tsu-kun! — exclamó la mujer acercándose a su hijo y amigos, recibiendo al castaño con un beso en la frente y una gran sonrisa, que fue inmediatamente correspondida. — ¿has traído amiguitos? — cuestionó mirando a los jóvenes que acompañaban a su hijo, quienes la saludaron con una gran sonrisa, cada uno a su particular forma.
— Si, espero no te moleste —
— Por supuesto que no. Pasen a la sala y les llevaré bocadillos — propuso la mujer dedicándole una sonrisa a los invitados para poder redireccionar su camino a la cocina, pasando por la sala de estar que daba entrada al patio delantero. — Bianchi-chan, ¿me ayudas en la cocina? — cuestionó llamando la atención de la joven pelirosa que asintió y siguió a la mujer, siendo seguida por Kyoko, Haru y Hana, quienes se ofrecieron a ayudar.
Los demás se acomodaron en los sillones de la sala, desviando su atención de tanto en tanto al castaño que parecía ajeno a la preocupación o curiosidad de sus amigos, tomando asiento en uno de los sillones su mirada pareció perderse por cortos instantes en sus pensamientos hasta que la voz de uno de sus guardianes logró sacarlo de su ensimismamiento.
— ¿Decimo? (Décimo) — esta vez fue la tormenta la primera en hablar, algo dudoso y no muy seguro de querer saber lo que pasaba por la mente de su jefe, más su curiosidad y preocupación fue suficiente para hacerle hablar. — ¿Planea algo para las vacaciones? — en el momento en que la pregunta fue formulada, un escalofrió recorrió la espalda de los guardianes que acompañaban al castaño.
— Bueno… ¿seria maleducado si se los digo sin las chicas presentes? — hizo un amague con su cabeza hacia la cocina, soltando una suave sonrisa ante las expresiones de sus guardianes, resultando extrañamente divertidas.
Antes de que alguno fuera capaz de decir algo, tal vez en un intento de persuadir y que los libere de la intriga por saber qué era lo que planeaba, las mismas causantes del silencio del castaño aparecieron con lo que serían los aperitivos preparados por Nana; aunque cierto peliplata agradecía que su hermana se hubiera quedado en la cocina, no podía estar del todo seguro que alguna de sus comidas no fuera parte del menú.
— ¿De que hablaban, desu? — Haru pasó su mirada por todos los muchachos, depositando la bandeja en que que llevaba los vasos para comenzar a colocar uno para cada uno de los presentes.
— Aun nada, mujer estúpida — espetó Gokudera con una mueca, mirando a la joven con molestia.
— ¿Sucedió algo, Gokudera-san? — Kyoko miró al joven, tal vez intrigada por la actitud molesta que parecía presentar, más de lo que ya era normal en el muchacho; mas la respuesta que recibió solo fue un chasquido de lengua y una mirada desviada.
— No le hagas caso, Kyoko. Es solo un mono sin modales — intervino Hana dejando la bandeja con los bocadillos en la mesa de centro donde la peli caramelo había dejado la jarra de jugo.
— ¿¡Que has dicho, maldita mujer!? — la tormenta se levantó de su lugar con el puño en alto y una mueca en sus labios, dispuesto a comenzar una nueva pelea.
— ¡Esa no es una extrema forma de tratar a Hana, cabeza de pulpo! — intervino Ryohei con su estridente voz, levantándose de su lugar, dispuesto a defender a la muchacha y evitar que el guardián se lanzara contra ella en un ataque.
— Ya, ya — la voz de Yamamoto se hizo escuchar en medio de la pelea, parándose entre ambos muchachos para detener cualquier confrontación que se veía próxima a destruir la sala de la residencia. — No hay necesidad de comenzar una pelea.
— ¡Hahi! ¡No pueden pelear en casa de Tsuna-san, desu! — Haru soltó una exclamación en reproche, mirando a los muchachos con molestia.
— ¡La trato como quiera, cabeza de césped! — Gokudera no parecía dispuesto a dejarse amedrentar por el peliblanco, preparando sus dinamitas al tiempo que el contrario preparaba sus puños, muy a pesar de que Yamamoto estaba en medio.
— Harán enojar al Jefe… — la voz de Chrome se hizo escuchar entre todos los gritos, mas no lo suficiente para ser tomada en cuenta.
— Si destruyen algo los castigaré a todos.
Por unos instantes, la temperatura de la habitación descendió estrepitosamente y nadie parecía dispuesto a moverse más de lo necesario para poder ver el lugar de donde había provenido la voz; encontrándose con Tsuna. El silencio en el lugar se prolongó lo suficiente como para permitir escuchar como todos tragaban con dificultad ante la imagen que se les presentaba frente a sus ojos, sintiendo deseos de alejarse del pequeño castaño sin llegar a tener una razón que pudiera ser valedera para un extraño.
Ahora ¿porque?
Tsuna los miro a todos, ladeando su rostro con levedad, tal vez mostrando el mismo encanto y ternura que normalmente su rostro poseía, siendo algo que atraería al más antipático; lamentablemente, esta vez no era así. Una sonrisa, escalofriantemente tierna, se extendió por los finos labios del muchacho mientras una perturbadora mirada llena de dulzura era dirigida a los presentes; era fácil prever que cualquier movimiento en falso, cualquier comentario de mas y el poco control que mantenía al muchacho con su máscara de tranquilidad y dulzura caería para mostrar al demonio que era envuelto por esa tierna imagen.
Nadie estaba dispuesto a ver eso…. otra vez.
— Chicos, ¿les gustan los bocadillos? — Nana apareció por la entrada a la sala, con la misma sonrisa despreocupada, ajena a la posible destrucción de su sala o a la tétrica sonrisa en el rostro de su hijo. Pero su sola presencia fue suficiente para que muchos salieran de su ensimismamiento y la miraron, asintiendo levemente para luego tomar asiento en sus lugares, manteniendo cierta distancia con el joven castaño.
— Te salieron deliciosos, Mamma (Mamá) — halago Tsuna, dando un nuevo mordisco al segundo bocadillo que consumía, en respuesta a la pregunta formulada por su madre. Un suspiro de alivio general, tal vez imperceptible, escapó de los labios de los presentes mientras la joven madre dirigía una mirada analítica a su vástago.
— Tsunayoshi Sawada Di Vongola — todos se sobresaltan en su lugar ante la fría y seria voz empleada por aquella mujer tan encantadora y sonreír, la cual ahora parece haber perdido esas dos últimas cualidades, dando como resultado una visión por demás perturbadora. — ¿Que planeas, jovencito?
Si se lograba prestar la suficiente atención, es posible percibir las diferentes reacciones de los presentes, principalmente la de Tsuna, quien no pudo evitar parpadear sorprendido y evadir la mirada de su madre como un niño que acababa de ser descubierto en medio de una travesura ¿Increible? Lo increíble es que aquella mujer, Nana Sawada, la que parecía tan despistada y ajena a lo que sucedía a su alrededor pudiera ver que el castaño planeaba algo, incluso que algo fuera de lo usual pasaba por su cabeza. Incluso para los guardianes, que se supone eran los más allegados al muchacho, les resultaba por demás difícil percibir que pasaba por su mente, siendo que ahora podía asumirlo debido a lo que había sucedido en la escuela más temprano pero ¿como lo hizo Nana? Era algo que claramente no podrían descubrir pronto.
— Hum… ¿Q-que te hace… suponer que planeo algo? — el nerviosismo en el tono de Tsuna era fácilmente percibible para cualquiera que le escuchara, aumentando la sorpresa en los espectadores y las sospechas en su madre.
— No me mientas, Tsunayoshi — se cruzó de brazos mirando a su hijo con los ojos entrecerrados, sabiendo perfectamente que algo andaba mal con el muchacho y no tardaría en decirle todo.
— Eh… — por unos instantes Tsuna barajó la posibilidad de crear una mentira lo suficientemente buena para poder despistar a su madre, pero algunos recuerdos de su infancia y la mirada que ahora la mujer le estaba lanzando, en donde claramente le advertía de las consecuencias si lo pillaba mintiendo, le desalentaron por completo ¿Que hacer? Claramente no tenía demasiadas opciones. — ¡Reborn acaba de arruinar mis vacaciones! — exclamó sin contenerse por más tiempo, dejando que la mueca, similar a un puchero, se instala en sus labios. — Piensa llevar a mis compañeros de clase a Italia ¡A mi mansión! — soltó con un ademán de mano, como si de solo pensarlo resulta perturbador e imposible; tales actitudes sólo habían sacado un suspiro de parte de sus guardianes, sabiendo de lo infantil que era su jefe en ocasiones.
— Oh, cariño — Nana sonrió levemente, volviendo una vez más a ser la madre amorosa y cariñosa que era normalmente, tomando asiento a un lado de su hijo, pasó su mano por sus incontrolables cabellos castaños. — ¿Porque te molesta? ¿No puedes tener unas lindas vacaciones con tus compañeros también?
— ¡No, no, no! ¡Lo arruinan! ¡No quiero! — lágrimas parecieron aglomerarse en las comisuras de los ojos del castaño, dándole una apariencia por demás encantadoramente tierna que no hizo más que sacar leves sonrojo en los presentes y una dulce sonrisa en su madre. — Se supone que mis vacaciones es para no tener que verles — se dejó caer en el regazo de su madre, dejando que está acariciara con ternura su cabello, en un intento de consolarlo.
— Pero al menos inténtalo, Tsu-kun — pidió con una pequeña sonrisa al ver aquel pequeño berrinche de su bebé, siendo el centro de las miradas sorprendidas y curiosas de los presentes; pero la mirada que le lanzó el castaño daba clara señal de no querer ceder en su punto. — Esta bien, pero hagamos una promesa.
— ¿Qué promesa?
— No les harás demasiado daño — el muchacho pareció pensarlo por un instante antes de estirar su mano a su madre, con el meñique extendido en indicio de aceptar la promesa, recibiendo un gesto similar de la castaña. — .Muy bien — sonrió mientras se levantaba de donde estaba para caminar a la cocina, donde aún la esperaba Bianchi; dejando detrás a los espectadores de la escena con los ojos abiertos en sorpresa e incredulidad, quienes miraban al castaño a la espera de una respuesta a una pregunta no formulada.
— ¿Jefe? — Chrome miro al castaño que pareció recuperarse de su reciente berrinche, acomodándose en su lugar como si aquella escena nunca hubiera pasado.
— Dijo que no podía hacerles mucho daño — aclaró a la pregunta que, estaba seguro, rondaba en la mente de todos los presentes, sacando en respuesta un suspiro de resignación general, lo que le hizo elevar la mirada en sorpresa y curiosidad.
— ¿Qué harás, Tsuna-kun? — Kyoko fue la primera en soltar la pregunta que todos deseaban conocer la respuesta, al menos en un intento de estar preparados para cuando pase.
— ¡Hahi! ¿Tsuna-san piensa hacerles daño? — la exclamación llamó la atención de varios, para luego dirigir la mirada al castaño en busca de una confirmación o negación.
— ¿Qué podría llegar a hacerles Sawada? ¿Un berrinche? — soltó Hana con cierta burla, observando al muchacho con una sonrisa torcida, ajena a los motivos por lo que muchos aprecian tan alarmados.
— ¡Maldita mujer! ¿¡Como te atreves a decir eso de Décimo!? — Gokudera, incapaz de soportar algún tipo de insulto o burla hacia su preciado Jefe, no tardó en saltar con dinamitas en mano dispuesto a enfrentarse a la muchacha.
— ¡Extremadamente no entiendo! — el grito de Ryohei alertó a todos, haciéndolos saltar en su lugar para mirarle con molestia mientras una nueva pelea parecía desatarse en la sala de la residencia.
— No pienso hacerles nada… aun — contesto Tsuna la pregunta de la muchacha, captando la atención de todos, quienes lo miraban con renovada curiosidad ¿Nada? Eso no era algo que se hubieran esperado del muchacho, y ahora lo único que podrían imaginar es que no tendrían un muy agradable futuro por delante. — .Reborn solo esa molesto y aburrido; todo esto no es más que un plan para divertirse y vengarse — se encogió de hombros mientras observaba las miradas de confusión de sus amigos, que no lograban comprender del todo su punto.
— ¿Y porque? — la pregunta del beisbolista se ganó la mirada del castaño, al parecer dando en el blanco exacto de todo el meollo. Sea lo que hubiera sucedido entre el sicario y el castaño no pintaba nada bueno… para los que le rodeaban.
Tsuna se encogió de hombros mientras parecía perderse en sus recuerdos, perdiendo la mirada en un punto que nadie más que le podía ver, sumergiéndose en los recuerdos que lentamente su mente iba llevando a la superficie para su deleite...
Frunció el ceño mientras observaba la hoja que tenía frente a él, sobre la superficie de su escritorio, completamente en blanco como una latente burla a su imposibilidad de poder llenarla como era debido ¿Debía ser tan difícil? Las preguntas rondaban su mente como si buscaran la respuesta que se les debía ser entregada, aunque claramente no buscaban la respuesta correcta; muy por el contrario, el castaño tan ensimismado como estaba, había permanecido cerca de una hora sentado frente a aquella molesta hoja pensando en las dame respuestas que debía entregar ¿Es que era posible no pensar en una respuesta idiota sin que la correcta llegará a su mente por inercia?
— ¿Que haces? — la voz de su tutor lo sacó de sus pensamientos, haciéndole desviar la mirada al hombre que se paraba a su lado, apoyando su mano en el escritorio para poder tener una mejor visión de la tarea de su pupilo.
— Tarea — contesto con simpleza, encogiéndose al momento de volver su vista, siéndole imposible vislumbrarla mueca que se asomo por los labios del sicario.
— Tus respuestas son patéticas y mediocres.
— Es la maldita idea — contestó con molestia, no por las palabras de su tutor, sino por lo condenadamente difícil que le estaba resultando una tarea de secundaria ¡Y eso que la había terminado a los 10! — .Son las respuestas que daría 'Dame-Tsuna', a fin de cuentas...
— Tsk... te da más problemas haces esas respuestas que las verdaderas — apunto mientras se urgía y extraía de su saco una cajetilla de cigarros, estaba bien enterado de los esfuerzos del castaño por lograr hacer esa tarea como era debido; incluso cuando realmente se sabía la respuesta y ésta aparecía en su mente sin pensar demasiado.
— ¿Y? — rebatió mientras soltaba el lápiz que tenía en su mano, cansado y frustrado de no poder avanzar, se resignó a entregar aquella tarea incompleta como muchas otras. — Es la fachada que elegí cuando llegue a Namimori, ya no puedo cambiarla… — repuso, sabiendo el trato al que habían llegado con su tutor cuando habían llegado a Japón. — …aunque quiera.
— Entonces cámbiala o déjala — agrego al haber escuchado las últimas palabras del muchacho que, a pesar de ser un murmullo, le fueron audibles. Dio una calada a su cigarro mientras observaba la expresión de reproche del castaño.
— ¿Y ahora me dices eso? ¿Que paso con eso de 'Es por tu seguridad'? — alzo una ceja desconfiado de las palabras de su tutor, no le era común un cambio tan drástico en sus opiniones; bueno, tal vez a veces, pero nunca cuando se trataba de su seguridad… al menos hasta ahora.
— Eso era porque no sabias cuidarte de ti mismo… al menos no como se debía — se encogió de hombros sin mostrar algún interés en ver el rostro de su alumno, resultando más entretenido el panorama que se observaba a través de la ventana. — .Ahora tienes mejor control sobre tus llamas, y guardianes que te protegen.
Tsuna lo miró sin terminar de entender sus palabras, no desacredito sus afirmaciones, contaba con una familia que lo apoyaba en cada paso que daba, sin contar sus amigos, madre y el tutor que siempre le aconsejaba pero ¿esto? Reborn podía ser un maniático asesino que disfrutaba de torturarlo, pero no le propondría dejar aquella fachada que aun lo hacia pasar desapercibido por la sociedad asi de facil… Una divertida sonrisa se asomo por sus labios, casi tan perturbadora como la de su tutor.
— Que súbito cambio de opiniones… ¿No será que te irrita que me molesten? — la mirada que el sicario le envió le confirmó sus sospechas, a la vez que le entregaba una muda advertencia de no tentar su suerte o un nuevo, y doloroso, entrenamiento le sería impuesto.
— Sabes que arruinas mi imagen que ese estúpido comportamiento. Ya de por sí es molesto que te burlen en la escuela sabiendo perfectamente que tu maestro fui yo… — entrecerró la mirada ante la incrédula que le lanzaba el muchacho. — .Además que te ves patético siendo molestado por mocosos como esos.
— Que cruel… — un leve puchero se asomó entre sus labios ante sus palabras — pero ya que lo pones así… — pareció meditarlo por breves instantes, como si realmente considerara la posibilidad de cambiar. — ¡Dare todo de mi para seguir siendo el mismo Dame!
— Condenado mocoso — una mueca se asomo por los labios del sicario cuando una musical carcajada de su alumno se hacía escuchar en la habitación ante su pequeña jugarreta.
— ¡Tu culpa!
Tsuna sabia que posiblemente estuviera entre el límite de recibir una reprimenda o un muy doloroso castigo que le haría lamentarse por lo que le quedaba de vida; pero realmente él no era el culpable de su forma de ser, no por completo. No cuando fue el sicario quien le había educado desde que tenía memoria. Pudo ver por el rabillo del ojo la mano del mayor ir hacia su persona, su cabeza en específico, sabiendo que recibiría el castigo ante sus palabras por lo que, preparándose para el dolor, cerró sus ojos esperando el golpe a recibir; más este nunca llegó.
— Puedo asumir la culpa de eso — el murmullo llegó a oídos del castaño mientras abría los ojos, sorprendiéndose por la suave caricia en su cabeza, despeinando más de lo ya establecido sus revoltosos cabellos castaños. — .Termina esa estúpida tarea y baja a cenar.
El castaño lo observó alejarse de su lado, saliendo de la habitación dejando a su paso lo el fino humo que si cigarro desprendía. Muchos podrán considerar a ese hombre como un verdadero demonio, y no estaban equivocados, pero él podía sentirse agradecido de conocer aquella parte tal vez algo paternal que Reborn tenía para con él.
— Se… Papá ( Si… Papá ) — murmuró al aire mientras guardaba finalmente las hojas de su tarea.
Tan perdido estaba en sus pensamientos que, sin darse cuenta, una suave sonrisa se asomo por sus labios mientras pasaba de largo la creciente dispuesta que sus guardianes estaban próximos a desatar sin que él pudiera prever el momento en que sucedió.
— ¿Que hacen? — alzo una ceja mientras observaba a los presentes, quienes detuvieron sus acciones para observarlo.
— Jajajaja ¿En que te quedaste pensando, Tsuna? — Yamamoto cambio de tema para evitarle los problemas a sus amigos, no queriendo tentar el posible temperamento que el castaño escondía debajo de esa expresión de tranquilidad.
— Hm… nada, solo recordaba.
— ¿Qué harás para el extremo viaje? — exclamó el boxeador, quien observaba al castaño con genuina curiosidad, siendo que aún no había dicho lo que tenía planeado.
— Pues, por como se han dado las cosas, solo puedo jugar — la traviesa y sádica sonrisa en los labios del muchacho provocó un estremecimiento en los presentes, quienes lo miraron con cierto temor e incomodidad.
— Haru esta confundida, desu — la voz de la muchacho se hizo escuchar en el lugar, llamando la atención de todos los presentes quienes pasaron a mirarla esperando una explicación. — .Haru no sabe si ir con la clase o con Tsuna-san, desu… ¡Hahi! No quiero que Tsuna-san odie a Haru si no va con él.
— No debes preocuparte, Haru — La suave risa del castaño pareció calmar todo tipo de incomodidad que fue producida en los presentes cuando la duda fue alojada en su mente. — .No me enojare o disgustare sea cual sea su decisión, pero debo advertir que cualquier sean los planes de Reborn para la clase, yo no podré intervenir.
Las tensiones aparecieron abandonar los cuerpos de algunos de los presentes, sintiendo cualquier tipo de presión o duda abandonar su sistema y ser reemplazado con la calma que aquella suave sonrisa en su cielo les mostraba; el mismo resultado que tantas otras veces.
— Saben que los lugares los tiene seguros tanto conmigo como con Reborn, queda en ustedes decidir en cual van.
Y con aquella última frase el tema quedó finalizado y aclarado, dando paso a un ambiente más ameno y relajado en el que todos hablaban de trivialidades; presenciaron peleas que fácilmente fueron detenidas por Tsuna; Nana les dio más bocadillos para pasar la tarde mientras planes y planes se iban formando en la charla para cuando llegaran a Italia. Que fueran por separado o juntos no cambiaba el hecho de que tendrían una vacaciones todos juntos; como la familia que eran. Aunque en algún parte de la tarde, el castaño no pudo resistir hacer alguna de esas pequeñas travesuras a sus guardianes que más de uno la tomó de forma exagerada o, por el contrario, con demasiada calma; todos sabiendo como era el pequeño Jefe.
Ya entrada la tarde, los invitados fueron abandonando la residencia Sawada para ir a sus propios domicilios; pronto la noche caería sobre la pequeña ciudad de Namimori y Nana no estaría contenta con ver a los muchachos partir cuando la oscuridad hiciera presencia. Sacando de lado, claramente, que aquel prefecto amante de las peleas iba a ir a la casa del castaño; y ninguno estaba dispuesto a esperar su llegada.
No cuando saben que recibirán una paliza para que aquel muchacho pudiera estar a solas con su conejo.
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Las horas había pasado para el castaño quien, sentado en uno de los sillones de la sala, se entretiene cuidando de los niños y leyendo un libro a la espera de la llegada de su pareja. Su rostro parecía concentrado en su lectura, ya sin rastros de lo que hoy en la mañana y tarde lo había estado molestando, mas esto no era suficiente para convencer que a su familia; los niños, algo intranquilos, lo miraban con cierta curiosidad a la espera de alguna reacción que les indicara que el muchacho no había terminado por volverse loco.
El timbre sonó y Tsuna, cual resorte, se levantó del sillón para ir directo a la puerta.
— Kyouya — fue la bienvenida entregada a su pareja quien, parado en la puerta de entrada, asintió en su dirección mientras entraba a la residencia.
— Bienvenido, Kyo-kun — Nana había salido de la cocina para darle la bienvenida a su yerno, con una encantadora sonrisa.
— Nana-san — reconoció el azabache con un asentimiento, mostrando el respeto que tenía con aquella mujer, a pesar de ser una herbívora a sus ojos.
— Espero te quedes a cenar — su sonrisa no desapareció, aunque su tono de voz daba claros indicios de que el joven no tenía más opción que aceptar su oferta.
— Claro "Igual…" — pensó al ver que tanto madre como hijo tenían aquellas actitudes que le hacían dudar de lo que aparentaban.
— Estaremos en mi habitación — intervino Tsuna mientras tomaba del brazo al azabache para poder ir a su recamara, queriendo por fin un poco de privacidad con este.
Kyouya pudo escuchar vagamente la respuesta de la mujer, sabiendo que el castaño solo estaba interesado en llegar finalmente a su habitación, cosa que realmente no le molestaba. A pesar de que tenía tiempo ya con el castaño, eso no cambiaba que realmente no soportaba las manadas, y eso incluía a la gente en la residencia Sawada que, tal vez por sentido común, saben mantener su distancia con él.
El conejo, como él solía decirle, abrió la puerta de su habitación para poder pasar, ambos en completo silencio, mas este se mantiene cómodo y tranquilo. Demasiado tranquilo. Alzo una ceja mientras observaba al muchacho al tiempo que se sentaba en la cama, esperando algún tipo de reacción para saber a que se enfrentaba. Nunca podía estar seguro de nada cuando de Tsuna se trataba.
En cambio, el castaño, se perdió por un momento en sus pensamientos. Kyouya le brindaba una extraña sensación, una muy cómoda y reconfortante sensación que le permitía pensar todo con mayor detenimiento y calma, le brindaba la seguridad que necesitaba para poder concretar sus propios planes. Pero, por sobre todas las cosas, era en el momento que estaba con el azabache que podía desquitar cada una de las emociones que frente a otros debía contener, por mera precaución.
— Sueltalo.
— ¡Reborn es un maldito! — como si aquella palabra hubiera sido el detonante, tsuna se levantó de la cama donde se había levantado mientras comenzaba a despotricar la furia que durante el día había contenido.— ¿¡Como se atreve a llevarlos a mi territorio!? ¿¡Como pudo hacerme esto a mi!? — con cada nueva exclamación, el castaño daba vueltas por la habitación mientras su rostro se volvía cada vez más rojo por la ira y pequeñas, pero gruesas, lágrimas se aglomeraban en la comisura de sus labios.
— Explícate — Kyouya sabía como tratar con el castaño en ese estado, sabía como hablar y hasta qué punto debía empujarlo a hablar. No era la primera vez que había resultado ser el domador de aquella furia que el sicario desencadenaba en su pupilo por mera diversión.
— Llevará a los idiotas de mi salón a italia ¿Te lo puedes creer? — el azabache sabía que no era una pregunta que debiera responder, por lo que solo le dejo continuar. — ..Una excursión ¡una maldita excursión! Esa es su excusa. Llevarlos a Italia, a Sicilia… ¡A mi mansión!
Kyouya lentamente comenzaba a entender lo que sucedía y el porque el muchacho estaba como estaba, aunque le resultaba perturbador los planes que el sicario pudiera tener, algo le decía que lo que se avecinaba con oscuras nubes sólo desencadenaría una tormenta sobre ellos. "Como siempre…" pensó al recordar las mil y unas bromas del sicario hacia su alumno, lo cual sólo perjudicaba a los guardianes por los sádicos y retorcidos juegos entre alumno y maestro.
— Acércate — extendió su mano al castaño, esperando que este hiciera lo ordenado y, como lo tenía previsto, el muchacho tomó su mano para poder sentarse sobre su regazo, ahora que ya se encontraba más calmado. — ¿Cuál es tu plan?
— Se papá vuole giocare, alllora giocheró ( Si papá quiere jugar, entonces jugaré. ) — la sádica sonrisa que apareció en el rostro del muchacho en cuanto la frase abandonó sus labios solo le advertía que las nubes apenas estaban formándose en el vasto cielo que cubría a todos.
— ¿Qué está confabulando tu pequeña mente esta vez? — a pesar de lo que avecinaba, la sonrisa de diversión se asomo en sus labios al ver a su pequeño conejo en ese estado. No podía negar que todo aquello le resultaba divertido.
— Se Papá vuole marmocchi mi conoscono. Poi vedró che conoscere il vero Tsunayoshi Sawada Di Vongola ( Si papá quiere que esos mocosos me conozcan. Entonces me encargare de que conozcan al verdadero Tsunayoshi Sawada Di Vongola )
Con aquellas simples frases era fácil vislumbrar la tan retorcida y extraña relación entre Reborn y Tsuna, curiosa y sádica, podrían ser palabras a usar, ambos parecían guardar un muy particular vínculo que solo salia a la luz cuando esos juegos se presentaban ante sus ojos. Como el pequeño niño que sigue los pasos de su padre. Interesante.
La tormenta lentamente comenzaba a formarse, las nubes se aglomeraban sobre el cielo mientras rayos de advertencia caían sobre sus víctimas; la tormenta pronto llegaría con toda su furia…
Casi podía sentir lastima por esos estúpidos herbívoros… casi.
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Y como lo prometido es deuda, aqui les presento finalmente la actualización de Unas peligrosas vacaciones :'D -Se esconde.-
Bueno, notaran que tiene cierta diferencia con la original, realmente se me antojaba agregarle algunas cosas y sacarle otras LOL
Espero les haya gustado y disfrutado 8D
Como hacía anteriormente, cualquier pregunta que tengas las contestare en la próxima actualización :'D
Nos vemos~
P.D.: Un review no mata, alienta a la escritora a seguir :'D
