Unas peligrosas vacaciones
Arco I
Disclaimer: Katekyo Hitman Reborn! y sus personajes no me perteneces, son de la entera propiedad de Akira Amano. La historia a continuación no persigue ningún fin lucrativo.
Título: Unas peligrosas vacaciones.
Pareja principal: 1827 [Hibari Kyouya/ Sawada Tsunayoshi]
Pareja Secundaria: 8059 [Yamamoto Takeshi/Gokudera Hayato]; Las demas apareceran de acorde la historia avance.
Aclaraciones:
Narrador
— Diálogo de los personajes —
— "Pensamiento de los personajes" —
[...] Aclaraciones de la autora
— Diálogo en otro idioma (Traducción) —
— Diálogos por teléfono —
/ Mensaje de texto /
Recuerdos
Género: Humor/Romance/Yaoi (con algo de Hard Yaoi)
Ranting: T+
Summary Completo: Los estudiantes del salón 2-A de la escuela Namimori-chuu festejaron la fortuna de haber obtenido un viaje a Italia por todas sus vacaciones, pasando por alto que estarían a cargo de ese sádico profesor. Pero no todo es como lo pintan, Vongola es la patrocinadora de su viaje y tendrán que convivir con el caprichoso, mimado, malcriado, sádico y travieso heredero de esta gran familia que resulta ser nada más y nada menos que Tsunayoshi Sawada Di Vongola, el Dame-Tsuna de su clase
¿Llegarán vivos al final de las vacaciones o morirán en el transcurso?
Yaoi 1827/8059 Ex–Unas vacaciones de ¿Terror?
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Capítulo Segundo: El viaje apenas empieza
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Luego de aquella gran noticia, lentamente los guardianes se fueron preparando el gran viaje que les aguardaba, incluso las chicas –quienes decidieron ir junto al salón– se sentían embargadas por la expectación y ansiedad antes del tan ansiado viaje ¿Y como para no estarlo? No todos los días un viaje a Italia, a una de las más bellas ciudades, se presentaba ante ellos con tanta facilidad. Bueno, tal vez conociendo al castaño, un viaje de esos se presentaría para los guardianes y amigos con más frecuencia de la que debería.
La fecha lentamente se acercaba para todos, las emociones parecían ir en aumento cuando el final de un día llegaba y la noche inundaba las tranquilas calles de Namimori pero, entre toda aquella calma y emoción, existían dos personas que, ajenos a la emoción que otros sentían, parecían más enfrascados en los planes y aquel particular juego que daría comienzo en poco tiempo; para desgracia de muchos.
Los guardianes Vongola fueron citados en la residencia Sawada, por el mismo castaño, para una reunión de gran importancia; la voz seria y la forma en que el muchacho le había dado el mensaje había sido claro que no podían faltar y que algo estaba sucediendo. Y ahora, cuando estaban esperando por entrar a la residencia, ideas sin fin se aglomeraban en sus mentes en busca de una que pudiera ser el motivo de tal llamado ¿Un ataque? ¿Un enemigo? Todo parecía ser factible por la seriedad con la que el muchacho los convocó.
La puerta se abrió por Tsuna, les hizo pasar al salón sin decir la menor de las palabras. Nadie dijo nada, el rostro del castaño se mantenía apacible y serio, como si un gran problema se avecinaba y no pudiera ser capaz de encontrar una verdadera solución; algo extraño debido a que Tsuna solía ser el primero en tener un plan para cualquier ataque enemigo.
En el salón Reborn los esperaba sentado, igual de serio, bebiendo un expreso con la vista perdida en algún punto de la pared; sobre la mesa varios papeles con contenido desconocido los alerto, más siguieron a su jefe y tomaron asiento en las sillas. Esperaron unos minutos en completo silencio, observando con curiosidad y sorpresa las miradas que alumno y tutor se daban entre sí, molestas y retadores, parecían listos para una batalla sin cuartel donde los guardianes quedarían en medio.
— ¿Qué sucede, Décimo? — Gokudera fue el primero en romper el silencio, no aguantando la presión que lentamente parecía consumir todo su entorno.
— Deben ayudarnos en algo.
— A Tsuna, yo no necesito de vuestra ayuda — agregó el sicario antes de que alguien pudiera comprender o comentar lo dicho por el castaño, nadie pudo terminar de comprender, mirando a ambos sujetos esperando una explicación.
— Sabes que no es así… ni siquiera empezamos y ya has empezado con tus mañas — contraatacó el muchacho, frunciendo el ceño mirando a su tutor con los brazos cruzados.
— ¿Mañas? No seas ridículo, Tsuna. Tu eres el único que ha estado dando vueltas al asunto, sabes que de esta no te escapas, y ahora quieres dar vuelta el juego.
— ¡Eso no es verdad! — exclamó el muchacho molesto por la mueca burlona que su tutor le dedicaba.
Los presentes observaron la escena sin saber si terminaban de entender, o solo era alguna clase de jugarreta mal hecha para que dudaran de su propio entendimiento ¿Que les pasaba? Cual sea el motivo por el que discutían, parecía ser algo muy importante como para alterar la calma que ellos mantenían con tanto esmero, porque si, Reborn también podía verse levemente alterado por la situación, escondiendo la mueca detrás de su taza de expreso.
— ¿Dirán de una vez cual es el problema? — Mukuro harto ya de la guerra de miradas, de las frases lanzadas sin sentido –para él– que no conducían a ningún lado.
— Nos ayudaran a redactar las reglas del juego.
Tal vez, solo tal vez, si se prestaba la suficiente atención, si alguien con un fino oído hubiera prestado toda su atención a los sonidos que en aquella sala se producían… Tal vez pudieron haber escuchado como el sentido común de los guardianes Vongola era quebrado por culpa de alumno y tutor.
¿Quién lo hubiera dicho?
Por primera vez, desde que llevaban de conocer al castaño y al sicario, pudieron ver aquella relación entre ambos, tar retorcida y extraña que llevaban con tanta naturalidad. Por primera vez, pudieron ver que alguien podría serle casi un igual a Reborn cuando el sadismo y la retorcida diversión que compartían estaba en medio. Fue tarde cuando se dieron cuenta; muy tarde cuando finalmente se dieron cuenta que se habían entregado en bandeja de plata al demonio y su hijo.
Entre ellos, en un mudo juramento, acordaron no volver a asistir a tales reuniones… en su vida.
Namimori-chuu, Namimori, Japón. Jueves 12:39 p.m.
— ¿Tu madre se va, Tsuna-san? — cuestionó una joven morocha, mirando al joven nombrado con sorpresa y curiosidad.
— Si — el muchacho no pareció mostrar muchos ánimos ante la idea de tener a su madre lejos, observando el cielo que se podía observar desde la azotea de la escuela con una leve mueca. — .Padre quiere llevarla a una segunda luna de miel… como si una primera hubiera existido — la última frase, a pesar de ser un susurro, fue fácilmente audible para los presentes.
— Deberías entender, Tsuna-kun, seguro… — la joven se vio cortada por el timbre de sin de receso, el cual detuvo abruptamente la conversación de todos en el lugar, impidiendo a la joven consolar a su amigo.
— Es mejor irnos.
Todos miraron a Hana, quien ya parada comenzó a caminar a la puerta de la azotea, por lo que nadie tardó en seguirla por le mismo camino; ninguno estaba precisamente de ánimos para ser atrapado por cierto prefecto para que los muerda hasta la muerte. A excepción de cierto castaño, Tsuna había seguido a sus amigos sin mucho ánimo, a paso calmado y tranquilo, sin algún tipo de prisa; tal vez porque seria el unico que, al ser mordido hasta la muerte, sólo terminaría con unas cuantas marcas en el cuerpo… y no precisamente de unas tonfas.
Al llegar al salón, varios de los alumnos ya se encontraban en sus lugares esperando la llegada del profesor, extraño, pensaron algunos hasta que recordaron quien daba la siguiente clase; Reborn. El grupo tomó sus respectivos lugares, sabiendo que en cuanto el sicario cruzara la puerta y ésta fuera cerrada, no tendría piedad por nadie. Algunos susurros se podían escuchar con facilidad, muchos con referente al viaje a Italia que sólo parecía estar a la vuelta dela esquina, pudiendo respirar la emoción que esto causaba.
— Silencio — a grave y autoritaria voz de Reborn se hizo escuchar por el salón mientras entraba al salón, dejando algunos libros y papeles sobre su escritorio cuando hubo cerrado la puerta. — .No parecen ser tan idiotas — murmuró sin importarle si alguien le escuchaba, sonriendo de medio lado ante la inmediata reacción de los alumnos en cuanto había entrado. — .Antes de comenzar con la clase, tengo que hablar con algunos de ustedes por la falta de papeles presentados.
Esto tomó por sorpresa a los alumnos, ¿quien no había presentado los papeles? estaban seguros que nadie podría ser tan idiota como para rechazar el viaje a Italia, es decir ¡Era Italia! Nadie sensato podría barajar la idea de rechazar si todo estaba pagado y presentado como un regalo caído del cielo; en este caso, entregado por una importante familia italiana. O eso les habían dicho. Los murmullos no se hicieron esperar, los alumnos empezaron a comentar entre sí la identidad de aquellos idiotas, a su parecer, como para negar tal viaje.
— Dokuro, Gokudera, Sawada y Yamamoto — la voz del profesor, potente e intimidante, dejo en silencio nuevamente al lugar mientras las miradas eran desviadas a los nombrados.
— Como no, Dame-Tsuna tenía que ser — comentó uno de los alumnos, Ryousuke había aprovechado la oportunidad de hacerse notar y burlarse del castaño, provocando así las risas de los alumnos.
— Déjale, seguro no quiere alejarse de mami o se pondrá a llorar — Jinsei, aprovechando el pie que Ryousuke había dejado, siguió la broma aumentando las risas.
— Suficiente — Reborn intervino, no sólo por aquella aura hostil y peligrosa que los guardianes desprendían a pesar de su rostro apacible, sino también por el propio deseo asesino que iba creciendo en sí mismo. — .Sigo esperando una respuesta — una vez el silencio volvió, fijó su vista en los anteriores nombrados, formando una ladeada sonrisa, casi imperceptible.
Un muy incomodo silencio se extendió por el salón, los alumnos mirándose entre si para después ver a los nombrados, curiosos y expectantes por las respuestas que le podrían llegar a dar al profesor, sabiendo lo peligroso que este podría ser, asumen que estaban pensando con detenimiento sus respuestas. Los guardianes, en cambio, miraban a su Jefe de soslayo, esperando la respuesta que este pudiera dar, ninguno sintiendo el deseo de ser el primero en tomar las palabras; más el castaño parecía más entretenido manteniendo la mirada fija en la de su tutor, quien claramente demostraba la burla y diversión que aquella situación le producía.
5 minutos.
El tiempo que a bazooka de los 10 años pierde su efecto; el tiempo que le toma a una familia atacar a otra; el tiempo que empleo el castaño en dejar inconsciente a un atacante hace no más de un mes.
El tiempo que duró el silencio más incómodo que los alumnos pudieron soportar.
— No entregare algo que, claramente, no aprovecharé — la voz del castaño se hizo escuchar al fin, carente de cualquier temor o duda, los alumnos se sobresaltaron y volvieron a mirarlo con incredulidad. — .Tengo mejores cosas que hacer en mis vacaciones que ir a esa excursión. Soprattutto con quei marmocchi stupidi. ( En especial con esos estúpidos mocosos )
Y con esa última frase, la cordura de los alumnos del salón pareció caer contra el piso, negándose a creer que esa era su realidad, que lo que tenían enfrente era a Tsunayoshi Sawada, el Dame-Tsuna, contestándole al profesor, a ese profesor. A ese sádico psicópata que parecía querer matarlos con solo la mirada, al mismo que los amenazaba con un arma que ni siquiera parecía tener ¡El mismo que los torturaba día tras días!
Cabe aclarar que, con tal conmoción, más de uno pudo pasar por alto el idioma empleado por el castaño, conjuntamente con aquella sonrisa que se asomo por los labios de Reborn, imperceptible para los incrédulos alumnos, más o para su pupilo, quien sonrió con suficiencia en respuesta. Esas vacaciones apenas daban comienzo y el juego estaba próximo a comenzar… eso no era más que la punta del iceberg.
Antes de que alguien pudiera reaccionar, que las pobres mentes de los alumnos del salón 2-A pudiera dar cabida a aquella realidad alterna a la que habían sido transportados sin que pudieran darse cuenta, el sonido de la puerta siendo tocada y abierta les hizo salir de su estupor a la fuerza. Una persona ingresó al salón, ignorando la respuesta que el profesor pudiera dar, aunque ya se sabía cuál sería, se paró frente a los alumnos pasando aquella fría mirada por sus rostros; mas de uno se encogió en sí mismo, intentando pasar lo más desapercibido posible para no resultar ser el blanco de aquel demonio.
Hibari Kyouya. Aquel temible prefecto, al que no querrías hacer enojar ni en tus peores pesadillas, el vándalo que mantenía la paz de Namimori; aquel que con solo una mirada podía congelarte el alma y hacerte desear la muerte mas rápida que pudiera darte, porque sí, si eras el objetivo de aquella mirada puedes estar seguro que la muerte te asecha.
— Tsunayoshi Sawada — llamó el prefecto para sorpresa de los alumnos, algunos suspirando aliviados de no ser el objetivo, otros mirando con burla al castaño en busca de alguna mueca de terror; lo más sensato para cualquiera.
— Voy — el muchacho se levantó de su lugar, con sus cosas listas y guardadas, caminando a donde estaba el azabache que, una vez teniéndolo a un lado, abandonó el salón sin importarle haber destruido el poco control que los alumnos aún parecían mantener.
Las guardianas contuvieron una carcajada, más las jóvenes amigas del castaño solo pudieron soltar una risilla, todos ya conocedores de lo que estaría pasando por la mente de su compañero. No todos los días podías ver al temible prefecto sin atacar a quien llama, ni mucho menos que la misma persona sea la que le contesta al tan afamado Reborn; eso solo serviría para consumir la poca cordura que los jóvenes poseían.
Pero ¿eso importa?
No hacia falta aclarar que ambos demonios tenían cierto apego al castaño… ni mucho menos lo que les aguardaba a futuro.
La muerte ya hacía un tiempo acechaba sus indefensas espaldas, silenciosa y tranquila, esperando su gran momento.
Aeropuerto Privado, afueras de Namimori, Japón. Viernes 08:30 a.m.
El aeropuerto privado de Vongola, el que hacía ya un tiempo habían construido únicamente para poder transportar a los integrantes de la familia de forma segura y confidencial, por lo que el silencio reinaba en el lugar, a pesar de las figuras que se veían ocupando la extensa sala de espera, la idea de realizar algún tipo de sonido mayor a su voz no resultaba de interés.
Tsuna miraba su alrededor con aburrimiento, sus ojos queriendo cerrarse a pesar de los esfuerzos que realizaba para que esto no fuera así, a su lado, Reborn tomaba su expreso en silencio, ocultando su mirada en la sombra de su fedora, en un intento de que no se vislumbran unas tenues ojeras debido a la hora más temprana de la acordada. A unos asientos de donde ambos se encontraban, Lambo y Fuuta dormían ajenos a lo que sucedía a su alrededor, sintiendo como el tiempo pasaba con mayor rapidez desde aquel mundo de inconsciencia.
El castaño suspiró y el sicario lo miro por el rabillo del ojos, sin que ambos se dieran cuenta, tal vez más centrados en su propio juego, había llegado más temprano al aeropuerto y, como una excusa, el sicario solo alegó que, como buen jefe, es necesario que este presenta antes que todos los demás. Pero ambos sabían que solo era una preparación, ansiosos porque el juego comenzará finalmente, sólo podían esperar con expectación lo que las vacaciones le esperaban.
— ¿Cuando llegaran? — cuestionó el castaño harto de seguir esperando, aunque sabía que el tiempo no podría pasar con más rapidez.
— ¿Quien sabe? — murmuró el sicario en respuesta, tomando el diario que italiano que hace nada le habían entregado, mirándolo sin interés.
— Esto es aburrido.
— Y que lo digas…
— ¿Quieres jugar ajedrez?
— ¿Porque no?
Con ese corto intercambio de palabras, una de las asistentes de vuelo se acercó al sicario y alumno, entregándoles el juego para que pudieran entretenerse en el tiempo que les quedaba esperar.
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Una limusina avanzó por las alejadas calles de Namimori, acercándose con mayor rapidez al apartado aeropuerto en donde, finalmente, podría partir hacia Italia en sus tan ansiadas vacaciones. Los alumnos en su interior no podían contener el júbilo que sienten, la emoción y la incredulidad al ser transportados en aquel vehículo tan elegante y ostentoso. Tal vez por eso, o simple ignorancia a lo que les avecinaba, para la mayoría pasó desapercibido el escudo de armas que en los costados de las puertas se podía apreciar, con una inscripción italiana rezaba; "Famiglia Vongola".
El vehículo se detuvo y sus ocupantes fueron bajando de uno en uno, observando el lugar del cual no tenían conocimiento.
— ¡Que guay! — la exclamación de una de las jóvenes más entusiasmadas por el viaje, su cabello negro caía en cascada por su espalda hasta casi llegar por debajo de su cadera, sus brillantes ojos azules se movieron con emoción por el lugar que ante ella se alzaba. Aiko Matsumoto era la típica joven con un gran estado de ánimo que parecía exagerar cada nuevo acontecimiento.
— ¿Quién demonios promociona nuestro viaje? — murmuro la siguiente joven en bajar, observando el mismo lugar que su compañera entrecerrando su mirada grisácea; aquel viaje le había resultado particularmente sospechoso, más no era tan tonta como para desperdiciarlo. — Debe ser un loco multimillonario — acotó llevando un mechón de su cabello rojo detrás de su oreja, el cual no llegaba por debajo de su hombro. Mitsuki Takahashi solo esperaba disfrutar aquel extraño viaje.
— Un millonario loco, tal vez. No entiendo qué gana con promocionar un viaje para nosotros — Kei Yamaguchi opino desde un lado de la limusina, sin prestar algún tipo de interés en el edificio frente a él; si bien estaba en aquella excursión, no creía que un hombre de tanto dinero promocionará algo como eso sin recibir algún tipo de retribución. Su mirada gris pasaba por los rostros de sus compañeros, al menos no estaba solo en eso.
— ¿No íbamos a ir con el nieto de ese hombre? Al menos eso dijo Reborn-sensei — la voz de la más tímida de la clase se hizo escuchar, captando la atención de todos; Kasumi solo atinó a bajar la mirada sonrojada.
— ¡Es verdad! Debe ser alguno de esos playboy que te rodea de regalos y atenciones, convirtiéndote en su princesa consentida y… — esas fueron palabras suficientes para que todos los presentes ignoraran a la joven pelinegra, quien inmersa en su mundo, miraba a la nada con ojos soñadores, pasando inadvertida la curiosa mirada que muchos le dirigían.
— Será mejor entrar, Kyoko, Haru — Hana habla al fin, ignorando a sus compañeros para dirigirse a ambas jóvenes, sabiendo que los demás no prestaban atención a lo que decían; con sólo un asentimiento tomaron los bolsos que les corresponden, no tienen interés en opinar en una conversación donde no tenían cabida.
— Hana tiene razon, es mejor entrar de una vez — Hotaru Suzuki fue quien, con aquel rostro indiferente y tranquilo, había logrado prestar atención a todos sus compañeros para captar las palabras de la morocha. Los demás la observaron por un instante, a pesar de esa apariencia pequeña y tierna que la peli rosado pudiera tener, sabien del fuerte carácter que, detrás de unos perturbadores ojos rojos se ocultaba.
Con todo dicho, cada uno fue tomando el bolso de mano que podrían llevar en el avión, a parte del equipaje que, para su sorpresa, ya habían embarcado antes de su llegada. Tan distraídos estaban todos que la sorpresa en su rostro fue visible cuando una segunda limusina se detiene un poco después que las que los transportaba. El mismo símbolo, la misma elegancia, tal vez un poco más grande que la suya y, para su sorpresa, parecía mucho más resistente.
La puerta se abrió para dar paso a sus ocupantes que, uno a uno, bajaron con elegancia y superioridad.
— Oya~ ¿Un comité de bienvenida? — la burlona voz de un joven alertó a los alumnos, quienes observaron a Mukuro bajar de la limusina con una perturbadora sonrisa, traviesa y burlona, entre sus labios mientras pasaba uno de sus brazos por los hombros de la joven que bajo poco después de él.
— No lo creo, Mukuro-sama — Chrome sólo se había molestado en lanzar una mirada a sus amigas, sonriendo levemente antes de desviar la vista, ignorando la sorpresa e incredulidad que alumnos atacaba a los alumnos a cada instante.
— ¡Córrete de una maldita vez, ilusionista del demonio! — un estruendoso grito seguido de la presencia de un joven peliplata sobresalto a los presentes. Gokudera no parecía muy contento por el viaje que tuvo que soportar al lado de los demás guardianes, en especial de dos.
— Kufufufu~
— Ya~ no hay necesidad de discutir — Yamamoto bajo justo a tiempo para detener al bombardero de cometer la imprudencia de atacar al ilusionista en aquel lugar, lo que menos necesitaban eran destrozos.
— ¡¿Ya empezaron con las extremas peleas?! — el grito de Ryohei solo pareció alterar aún más los nervios de la tormenta, ocasionando la risa burlona de la niebla y la intervención de la lluvia para evitar una guerra sin cuartel.
— Los morderé hasta la muerte por perturbar mi paz — aquella fría e intimidante voz estremeció a los alumnos que, si ya de por si estaban atónitos con la escena –al menos la mayoría– la presencia del prefecto solo los dejo al borde del colapso.
— ¡Atrévete si puedes, friki de las peleas!
— ¡Yo me uno a la pelea extrema!
— Kufufufu, Ave-kun no esta contento de estar lejos de su conejo.
— Ya, no hay necesidad de pelear.
— ¿Que hacen aqui? — la suave voz de Gunji Sato sacó de su conmoción a los alumnos que pasaron a ver al muchacho, no se esperaban la presencia de los recién llegados y eso solo lograba descolocarlos.
— Suficiente, los morderé a todos hasta la muerte — aquella frase, y su significado, estremeció a los alumnos que solo podían esperar lo peor.
— Oya, esto se puso interesante — Mukuro solo provocó aún más el enojo de la nube que, sin esperar más, fue contra su primera presa ante las miradas horrorizadas de los alumnos.
— ¡Desgraciados, no le causen problemas al Décimo!
— ¡Una pelea extrema!
— Esto es malo… se enojara — Yamamoto miro la escena con una mueca sabiendo lo que pasaría si cierto muchacho los encontraba.
El choque de metales se hizo escuchar, Chrome se había apartado para no quedar en medio de la pelea de los guardianes más fuertes. Tonfas contra tridente, chocaban con fuerza inundando de los sonidos el lugar; las oscuras y peligrosas auras de los combatientes iban ganando terreno mientras la pequeña fiesta iba en aumento.
— Están locos — Ukyou Tanaka miro la escena con temor e incredulidad, no todos los días encontrabas quien le hiciera frente a Hibari Kyouya; sus ojos dorados se movían por la pelea, retrocediendo un paso con temor de verse inmiscuido.
— Preocúpate por nosotros, ellos parecen estar bien — Chidori Satou reclamo a su compañero, retrocediendo al mismo tiempo que miraba la escena con una mueca de disgusto y algo similar a la estupefacción.
— ¿Que hacen ellos aquí? — Aiko subió a colación, una vez más, la cuestión primordial en ese instante. No encontraba un motivo valedero porque los jóvenes que, frente a ellos peleaban, estuvieran en aquel lugar.
— ¿Que rayos hacen?
Entro todo el escándalo, gritos, exclamaciones, metales colisionando una suave voz, tranquila y calma, se hizo audible para todos los presentes que, deteniendo sus acciones, miraron el lugar de donde provenía. Los guardianes Vongola lentamente fueron recobrando su compostura, guardando sus armas mientras observaban a su Jefe sin dar indicios de entregar una respuesta satisfactoria a la pregunta. Los alumnos, en cambio, solo miraban a Tsunayoshi con sorpresa, sin entender cómo había logrado detener aquella batalla que parecía, destruiría el aeropuerto.
— ¿Dame-Tsuna?
— ¿Porque hacen tanto escándalo? — Reborn corto cualquier cosa que fuera a decir Ryusuke, apareciendo a un lado de su alumno antes de que este se dirigiera a sus guardianes.
— ¿Porque pelean?
— Ave-kun comenzó — Mukuro fue el primero en responder la nueva pregunta, apuntando al guardián con una sonrisa divertida.
— Y me encargare de terminar — rebatió el azabache, mostrando su tonfa en una clara invitación a continuar con su interrumpida batalla.
— Nadie terminara nada, ya vayámonos, estoy aburrido — Tsuna interrumpió una vez más antes de que la guerra diera inicio una vez más, caminando a la entrada del aeropuerto seguido de sus guardianes, ignorando sin el menor de los problemas a los alumnos que lo miraban sin creérselo.
— Tsk, no hemos ni despegado y ya andan con problemas — critico Reborn, llevando un cigarro a sus labios dando una larga calada.
— ¿Que hacen ellos aquí? — Ren Yamada no parecía deseoso de esperar algún tipo de reprimenda, de amedrentarse con las palabras del profesor que, posiblemente, fuera a ser el causante de su muerte a futuro; sus ojos avellana miraron al hombre con expectación, esperando una pregunta que pudiera satisfacer, no solo su curiosidad, sino la de todos.
— ¡Ja! Muchacho directo — el sicario lo miró con cierta diversión, apartando el cigarro en un elegante movimiento. — Tsunayoshi es el nieto de quien patrocina su viaje ¿No lo mencione? — la nota burlona empleada por el hombre daba claras señales de que nunca había tenido tales intenciones.
— Eso significa…
— … que Sawada
— ¡Es asquerosamente rico! — Aiko fue quien se atrevió a decir las palabras que ninguno de sus compañeros, salvo algunas excepciones, se atrevían pronunciar.
Reborn sonrió de medio lado, las vacaciones al fin habían dado comienzo como su tan ansiado juego…
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Durante los siguientes minutos, en los que los alumnos sólo siguieron al profesor al interior del aeropuerto para poder embarcar finalmente, permanecieron en un muy peculiar silencio; no por la emoción del viaje, ni por la expectación de hacerlo en un avión privado, sino por la información que hace nada se les había sido entregada. No era fácil asimilar que el dame de la clase pertenecía a una familia italiana de tal poder, que era el heredero de una fortuna, que viajaban en un avión que le pertenecía, bueno… y la demás información que se podía asumir con facilidad.
Pero había a quienes la sorpresa nunca llegó.
— El avión está dividido en dos secciones diferentes, se les asignará una — Reborn volvió la mirada a los alumnos mientras avanzaba por un pasillo que los llevaría a la entrada del avión. — .No tiene acceso a la otra sección, no intenten ir.
— ¿Porque no? — Satoru Nakamaru se atrevió a preguntar, alzando con cierta inseguridad su mano para llamar la atención del asesino.
— Los Guardianes no tiene interés en pasar tiempo con ustedes, al menos con la mayoría, y Tsuna no está de ánimos para tratar con ellos si una pelea es desatada por su culpa — explico sin pudor con un encogimiento de hombros.
— ¿Porque seriamos el causante de una pelea? — Inoue Kimura miró al hombre frente a ellos con curiosidad, sus ojos chocolate reflejaban incredulidad por sus palabras.
— Porque, para ellos, ustedes son unos intrusos en sus vacaciones… a excepción de algunos — susurro al final con una divertida sonrisa, llegando finalmente a la llegada del avión. Ese comentario solo habían desatado más murmullos entre los propios alumnos, sin que dejaran de avanzar.
— Tsk, ¿quien se cree ese inútil de Sawada?
— ¿Se cree mejor solo por ser rico?
— Sigue siendo el mismo dame.
— ¡Hahi! ¡Ustedes no conocen a Tsuna-san! ¡No pueden hablar así de él! — Haru no había soportado aquellas palabras provenientes de sus compañeros, mirándolos con reproche.
— No te gastes, Haru, son solo un grupo de monos — intervino Hana, mirando de soslayo a sus compañeros sin el menor interés.
— Avete pronto prima del nostro arrivo? ( ¿Lo tendras listo antes de nuestra llegada? ) — la voz del castaño fue fácilmente reconocible para todos los presentes, al momento que traspasaban la puerta principal del avión.
— Naturalmente, giovane maestro. Prima che siano soddisfatti i loro ordini di arrivo ( Por supuesto, Joven Amo. Antes de nuestra llegada sus órdenes están cumplidas. ) — una suave voz, respetuosa y calmada, se hicieron escuchar del hombre que estaba a un lado del castaño, de gran porte y elegancia, vestía un traje de frac que se amoldaba a la perfección a su cuerpo. Su cabello negro caía con gracia por sus costados, formando un fleco de costado que se sujetaba detrás de su oreja, mientras que sus ojos carmesí parecen mirar al muchacho con cierta diversión, aun sin perder el respeto que profesaban.
— ¡Tsuna-kun! — Kyoko miró a su amigo con una gran sonrisa, recibiendo una igual como bienvenida.
— ¡Buenos días, Tsuna-san! — Haru saludo al castaño con alegría y efusividad, sin poder evitar desviar la mirada al hombre que acompañaba al muchacho.
— Chicas, es bueno ver que han llegado — la melodiosa voz del muchacho, tan tranquila como elegante, envió un estremecimiento por la columna vertebral de los demás alumnos presentes.
— ¿Y él es… ? — la pregunta de Hotaru quedó a medias, mirando al hombre con cierta fascinación.
— ¿Me permite presentarme, Joven Amo? — el hombre miró al castaño, quien solo asintió sin mucho interés, desviando su mirada al interior del avión. — Soy Sebastian Michaelis, mayordomo del Capo Decimo Vongola — hizo una leve reverencia ante los muchachos, quienes le miraron sorprendidos por sus palabras, para luego ver al castaño quien no pareció tomar muy en cuenta lo sucedido.
— Sebastian, cuando termines llévame un café — ordenó mientras se daba media vuelta para continuar con su camino, tal vez para ir a su asiento correspondiente. — .Después nos vemos, chicas. — se despidió a momento que desaparecía del lugar.
— A sus ordenes, Joven Amo — Sebastian hizo una reverencia al lugar por donde el muchacho se había retirado, volviendo la mirada a los alumnos. — .Bien, permi-...
— ¿Aun aqui?
— Amo Reborn, tiempo sin verle — el hombre del frac hizo una nueva reverencia hacia el sicario, quien hace pocos instantes había llegado por la parte contraria a la que el castaño se había retirado. — .Estaba por llevarlos a sus lugares.
— Bien, ¿y Tsuna? — cuestionó sin mirar a los alumnos.
— Se ha retirado a su lugar — contestó con el mismo tono respetuoso que había mantenido durante todo momento, haciendo una leve reverencia mientras el sicario se alejaba del lugar por el camino indicado. — .Bueno, ahora si les mostrare sus lugares.
Los alumnos solo asintieron para empezar a seguir al mayordomo por el camino que antes había usado Tsuna y Reborn, observando con detenimiento la particular decoración del lugar, pudiendo apreciar la belleza y elegancia en cada uno de los aspectos del lugar, sin contar lo ostentoso que los objetos se veían. Aunque, a pesar de lo que los rodeaban, muchos no habían sido capaces de apartar la vista de Sebastian quien, inmutable, continuaba el recorrido con la vista fija en este y una suave sonrisa entre sus labios.
— No sabia que Sawada tuviera un mayordomo — Hana lanzó la frase al aire, observando al hombre con genuina curiosidad, siendo una vez más la única capaz de expresar en palabras los pensamientos de otros.
— ¿Hm? El Joven Amo no gusta de hablar de mi existencia, así como el de otros — aquella respuesta desconcertó a muchos, quienes lo observaron con curiosidad. — .Bien, podrán quedarse en esta sección del avión.
El lugar en donde se encontraban era similar a una gran sala de estar, con el mismo ancho que se podía apreciar el avión desde el exterior, las decoración que allí se observaba iba acorde a la que había estado observando mientras recorrían el pasillo hasta esta. Colores sobrios eran lo que le daba un aire acogedor al lugar, con una particular sensación de calor y familiaridad; los sillones, lejos de ser los asientos comunes de avión, constaban de grandes sillones, individuales o espaciosos, de cuero negro que, desde lejos, podía verse lo cómodos que llegarían a ser; finalmente, para entregar la suficiente luminosidad, lámparas estratégicamente colocadas sobre mesas o contra las paredes laterales.
Al final de la sala, en lo que sería la siguiente sección del avión, se vislumbraba una gran cortina borgoña se extiende de lado a lado, dejando vislumbrar en medio de esta el mismo escudo de armas que estaban en las limusinas; las mismas parecen ser una clara división de las sección anteriormente dichas, mas no por eso parecía desentonar con el entorno, por el contrario, se acoplaba perfectamente a la decoración.
— Esta es la sección del avión que les corresponde, les pediré encarecidamente que no intente ir más allá de la cortina, no deseo que molesten al Joven Amo — Sebastian volvió su mirada a los alumnos, quienes habían empezado a recorrer su entorno para saber lo que en él ocultaba. — ¿Se les ofrece algo más, antes de que me retire?
— ¿Hace cuánto que trabajas para Sawada? — Hotaru no se contuvo la pregunta, mostrando la decisión al momento de expresar sus palabras.
— No se si trabajar, sea la palabra que yo usaría — los que no habían prestado la suficiente atención a sus palabras, ahora habían desviado la mirada para escuchar con mayor atención lo que el hombre decir. — .Desde que el Joven Amo nació eh dedicado mi vida a servirle, por lo que, en cortas palabras, se podría decir que dedico mi existencia a complacerle — sonrió levemente, observando a la muchacha sin importarle las miradas. — .Bien, si no se les ofrece nada más, me retiro.
— ¿Dedicar? — Jinsei observó incrédulo al mayordomo que se retiraba del lugar, perdido en sus propios asuntos.
— Ocho minutos desde el pedido del Joven Amo, será mejor que me de prisa…
Aquellas fueron las últimas palabras audibles del morocho antes de desaparecer, dándoles libertad de explorar su entorno a antojo, lo cual no supieron desaprovechar. Pasaron solo unos minutos en que los alumnos fueron recorriendo su entorno, buscando lo que no sabían que allí había, saciando la curiosidad que el lugar había elevado; algunos en silencio y otros simplemente comentando su situación.
— Este lugar es increíble — Chidori miraba su entorno mientras tomaba asiento en uno de los sillones, comprobando finalmente la comodidad de estos.
— Es raro — Hanako Shimizu acoto con expresión distraída, su cabello rojo como el fuego se mecía de un lado al otro al igual que su rostro, esperando captar hasta el menor de los detalles con sus grandes ojos verdes.
— ¿Quien diría que Sawada era rico? — Aiko pareció traer nuevamente a sus compañeros a tierra, recordándoles quien era el que estaba del otro lado de las cortinas.
— Lo que me extraña es… ¿Que hacía Hibari-sampai con él? — las miradas se desviaron hacia Kasumi, quien tan perdida en sus pensamientos había dejado salir la frase en voz alta.
— Supongo que no lo saben — la risa de Kyoko acompañada por la de Haru sobresalto a mucho.
— ¿Saber qu-
— Así que ya se acomodaron — la voz de Reborn corto lo que Jinsei fuera a decir, apareciendo de entre las cortinas al final de la sala, observando a los alumnos uno a uno.
— ¿Se quedará con nosotros, Reborn-sensei?
— No, tengo una suite privada del otro lado — el sicario observó a la nerviosa alumna, formando una sonrisa de suficiencia ante el sonrojo que surcó el rostro de la joven. — .Solo venia a advertirles; en cinco minutos despegaremos y deben estar sentados — sin esperar algún tipo de respuesta, volvió por el mismo lugar por donde había aparecido, al momento que llevaba un cigarro a sus labios.
—¿Alguien sabe cuanto dura el viaje? — Satoru pregunto a nadie en particular, manteniendo sus ojos violeta fijos en un punto incierto.
— Son unas doce horas, aunque supongo que Tsuna-kun hará que dure poco menos — Kyoko había respondido la pregunta para sorpresa de muchos, que la miraron con una ceja alzada, recibiendo solo una sonrisa en respuesta, la muchacha no tenía porqué revelar que aquel no era el primer viaje que realizaba, ni seria el ultimo.
Hora de viaje: 2 horas 36 minutos
Estado: Llevadero
El tiempo de vuelo parecía avanzar lentamente para los jóvenes alumnos que, habiendo quedado en el lugar indicado, se habían distribuido en un vano intento de pasar el tiempo que aún les quedaba por delante. Durante el corto tiempo que había durado lo que llevaban de vuelo, algunos habían logrado encontrar una gran pantalla que parece desplegarse de uno de los estantes de la decoración, tal vez para que el gran aparato no desentonara con el entorno; conjuntamente diferentes videos ordenado alfabéticamente y un decodificador capaz de conectar cable por satélite había logrado llamar la atención de muchos de los alumnos que, sin esperar algún tipo de invitación, había logrado hacer pasar el tiempo con mayor rapidez con ayuda del TV. Otros, menos interesados, habían optado por algunos libros que, en un estante próximo, habían sido ofrecidos para aquellos que disfrutan del entretenimiento que su mente y la de otros pueden promover.
— Se ha servido el almuerzo, por favor siganme — la tranquila voz de Sebastian sobresalto a los alumnos más, cuando volvieron su vista al morocho, este ya había empezado a caminar en dirección contraria.
— ¿Donde se sirve el almuerzo?
— En la planta inferior — el mayordomo miró por el rabillo del ojo al joven que le había cuestionado, Ukyou lo había mirado con una ceja alzada, claramente desconociendo la existencia de otra planta en el avión.
Debido a la curiosidad, o la incredulidad de otra sección en el avión, los alumnos siguieron al hombre por el pasillo que anteriormente habían tomado para llegar a la sección que les correspondía, pasando de largo la puerta de embarque, sólo traspasaron unos cuantos metros cuando una escalera caracol se hacía visible. El mayordomo descendió por esta sin prestar atención a los alumnos en su espalda, manteniendo siempre el porte elegante y recto que, sin importar el camino, no abandonaba en el menor de los infantes. Los alumnos, al ver que no tienen mas opción, descendieron por las escaleras de madera uno a uno para llegar a la sección indicada.
La planta inferior, una gran sala que duplicada el trecho que anteriormente habían recorrido, mantenía la misma decoración que con anterioridad habían observando en la sección que les había correspondido; un lugar que despedía la tranquilidad, la elegancia y la calidez de un hogar, sin perder la magnificencia del lugar. Era extraña la forma en que, debido a la distribución de muebles y decoraciones, el lugar podía asemejarse a la postal de una vieja casa colonial; aquella que deja sin aliento e incita a ser recorrida por cada tramo. Colores sobrios, entre los que se contaba el dorado, el borgoña y el marrón, predominaban en las paredes y muebles; en el extremo opuesto al que se encontraban, grandes sillones de cuero negro como los antes vistos estaban estratégicamente colocados frente a una gran pantalla plana que, a diferencia de la que había visto, estaba colocada completamente contra la pared paralela, abarcando en su totalidad; un poco más cerca de su posición, poco antes de una puerta de roble que impedía ver el interior, se ubicaba un pequeño bar que contaba con sillones individuales del lado contrario a este, entre sus estantes diversos licores, algunos difíciles de obtener, eran expuestos para deleite de los invitados. En el centro del lugar, casi al frente de la puerta antes mencionada, más si más cerca de su posición, se extendía una larga mesa de roble perfectamente decorada para el almuerzo; sillas que parecían asemejarse a la apariencia de un sillón eran ubicadas a los laterales para confort de los ocupantes, al igual que las sillas ubicadas en los extremos, más estas parecen ser más grandes que las demás. A su espalda un televisor, similar al antes visto, se ubicaba en el extremo frente a sillones, esta vez, individuales, con la única diferencia de que una mesa ratón se colocaba entre ambos extremos, en donde se podían apreciar diferentes tipos de consola de más de una generación diferente; contra la pared final, un gran estante en donde diferentes tipos de videojuegos eran expuestos.
— ¿Aquí se hará el almuerzo? —Aiko observó el lugar donde ahora estaban, mirando todo con incredulidad y deslumbramiento.
— Será mejor que tomen sus asientos, jóvenes. En breve el Joven Amo y sus Guardianes bajaran par- — Sebastian se vio incapacitado para continuar con su frase debido a las voces que se hicieron audibles del lado contrario del salón, específicamente la escalera por la que bajaba la Décima Generación Vongola.
— No es para tanto — Tsuna fue el primero en bajar por las escaleras caracoles, seguido de un Kyouya con el ceño fruncido.
— Hm, debí morderlos hasta la muerte.
— Oya~ Ave-kun quedó de mal humor — Mukuro observó la nube con aquella sonrisa burlona y divertida, seguidamente de la risa que pareció provocar aún más al guardián.
— Mukuro, déjale tranquilo — Tsuna intervino antes de que su pareja decidiera continuar con lo interrumpido, lo que menos necesitaba era llegar directo a una gran pila de documentación.
— Kufufu~
— ¡Lambo-san tiene hambre! — el pequeño bovino descendió las escaleras a velocidades estrepitosas, dando saltos de un lado a otro, seguido de una Chrome que intentaba evitar algún destrozo.
— ¡Espera vaquita!
— Se ha despertado con energías — Yamamoto bajo las escaleras soltando una gran carcajada, mirando al infante ser atrapado por la guardiana.
— ¡Deja de molestar, vaca idiota! — Gokudera, lejos de reírse por las travesuras del bovino, había despotricado por los insoportables gritos de este.
— ¡Es un niño extremo! — Ryohei soltó un potente grito que solo parece alterar aún más al bombardero que, sin esperar demasiado, había preparado sus bombas dispuesto a atacar al boxeador.
— Ya es suficiente, no hay necesidad de discutir — Tsuna intervino en la dispuesta, antes de que esta lograra excederse y el avión se viera destruido.
Decir que los alumnos estaban tranquilos por la escena que se desarrollaba frente a sus ojos era una gran mentira; sus ojos abiertos de par a par pasaban por el rostro de cada uno de los guardianes antes de detenerse en el castaño ¿Como podía estar con personas como Mukuro y Kyouya? Quienes parecían listos para arrancarse la cabeza el uno al otro en cuanto Tsuna se despistara ¿O Gokudera? Quien aun mantiene la bomba en su mano, lista para ser encendida y lanzada contra su objetivo. Se viera por donde se viera, aquella escena resultaba por demás bizarra, más los actores parecían ajenos a lo que pudieran estar provocando en las frágiles mentes de los alumnos; al menos de la mayoría.
— El almuerzo será servido en breve, les pido tomen sus asientos — el mayordomo hizo una reverencia, a un lado de la mesa, mirando a ambos lados de la sala a la espera de que los presentes tomaron sus asientos correspondientes.
— Ho capito, vi farò sapere ( Comprendo, se lo haré saber. ) — la grave voz de Reborn se hizo escuchar mientras descendía por las escaleras que los alumnos habían usado, captando la mirada de muchos, quienes habían empezado a sentarse.
— Amo Reborn, creí que tendría que ir a buscarlo.
— No te daré el gusto — el sicario observó al mayordomo mientras tomaba lugar en la cabecera más cercana a su posición, pudiendo observar a Tsuna del lado contrario con una ceja alzada, en una muda respuesta.
— Señoritas, el almuerzo — sin que alguien pudiera esperarlo, diferentes muchachas de gran belleza salían por la puerta de roble, con un plato en cada una de las manos, todos cubiertos por una campana de titanio.
Los platos se vieron colocados frente a cada uno de los presentes, dando finalmente comienzo al almuerzo.
.:::::.
Se estarán preguntando; ¿Qué rayos haces actualizando tan rápido? Pues… pues, cuando termine la actualización anterior no pude parar de escribir lol
Si no se lo preguntaron, meh, ignoren lo anterior.
Ahora bien, espero que les haya gustado esta continuación 8D.. Le saque algunas cosas de la original, y agregue otras y bue… quedo eso (?)
Ahora, debo hacerles un pequeño pedido, he pensado en agregar una pequeña sección para 'Omakes' por lo que quiero saber lo que quieren leer, ¿que les gustaría saber del pasado de los chicos? ¿ o de lo que sucede detras de camara(?)? ¡lo que quieran! Y lo escribiré y capitulo tras capitulo irán apareciendo.
Bueno, ahora a los reviews.
U.s.a.g.i.n.e.k.o-c.h.a.n: ¡Me alegro que te haya gustado! A mi me encanta la relación de Tsuna y Reborn xDD… Y pues, me tengo planeado algunas locuras de esos dos, a lo padre e hijo (?) XD
-chan: ¡Muchas gracias!
Y pues, a mi me gusta el Tsuna de pucheros y gritos de dolor o terror(?), pero ¡dios! que puede darnos mas xDDD… Asi que pense, ¿como seria si hubiera sido criado por Reborn? Eso podría ser un gran cambio XDD
Vanessa WalkerPhantomhiveKanda: Me he matado escribiendo tu nombre (?) ¡Y aca la conti que quieras! 8'D Espero te gustara.
FrozenRoze1498: Jajajaja Yo en lugar de tu hermana hubiera lanzado una lámpara, pero cada quien a lo suyo(?) okno XDDD
Bueno, espero qeu te haya gustado la forma de llegada de Tsu en el aeropuerto, pobre, tan temprano se levantó(?) XDDDD
Ahora, con respecto a tu pregunta, pues si, habrá una pelea, pero no diré con quienes y porqué. Espero que te haya gustado y lo disfrutaras ¡y me alegro que te guste mi forma de escribir! A mi me gusta escribir XD
P.D.: No te vería como acosadora, conozco una que es perturbadoramente linda(?)
Kirina-Taisho: Me alegro que te emocionara ver que actualice xDDD… Yo realmente necesitaba escribir algo, estaba hasta el tope con un bloqueo D: .. Y al fin volví :'D
Nana es una madre especial, tiene el sexto sentido materno que nadie sabe de donde rayos sale, solo sale(?) JAJAJAJA ¡Espero te gustara la conti! 8D
hayato59: No, no me lo has dicho o.ó ¿Porque no lo has hecho? D (?) okno, ignorame xD.. Que bueno que notas la diferencia, espera, ¿te acuerdas de la original? xD… Yo tengo que leer para saber que escribí lol -Le roba chocolates y huye gei.- (?)
(Guest) 1827: ¡me alegro que te gustara! 8D Espero disfrutes la conti~
(Guest) Sheijo: Adasadsds.. yo tambien amo el 1827, es de mis parejas favoritas, a la par con el R27(?) Y.. y… cuando termine estas, mis otras historias continuarán, sino me vuelvo loca xD
Esmeraldaxx200: Me alegro que te gustara 8D… Espero la conti te guste :'D
kurai hana: Bueno, no tarde para la conti :'D -Con un casco y escudo.- ¡Prefiero los tomatazos! D: (?) ¡Espero te guste!
Kanon Di Major: No se si actualize una vez al mes, espero que más pronto que eso xDD… Pero como entro en la uni, intentaré que sea una vez cada dos semanas al menos 8D
yukihara: ¡Espero te gustara el capitulo! ¡Me alegro que te gustara! :'D
¡Muchas gracias a todos por sus review! Realmente me animan a continuar :'D
Eso es todo, nos vemos~~
P.D.: Si alguien desea darse una idea del avión, al menos con imágenes, en mi facebook encontraran algunas 8D -Facebook: Tsunashio Di Vongola.-
P.D. 2: Si existe algún error, por favor díganme :'D
