¡hola! :)

Como ya se habrán dado cuenta, he decidido continuar con este fic que inicialmente iba a ser sólo un one-shot... al leer sus comentarios diciendo que lo continuara para explicar la razón por la que Sasuke perseguía a Sakura, me animé y decidí continuarlo. Por eso espero que este capitulo sea de su agrado.

Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, son obra del único, grandioso e inigualable Masashi Kishimoto-sama. De ser míos hubiera realizado una infinidad de cambios a la historias -.- (ya saben... SasuSaku, Naruhina, una Karin muerta, Itachi, Asuma y Jiraya no hubiesen muerto, etc, etc, etc,)

Advertencias: No lo sé aun -.-u

Sin mas distracciones... ¡A leer!


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Paranoia

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Capítulo 2: Paranoia.

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Abrió un poco los ojos y lo primero que vio fue un blanco techo que daba entender que se encontraba acostada en un suelo por lo que tuvo que levantarse. Se sentía un poco mareada. Se dio cuenta que se localizaba dentro de una pulcra habitación de cuatro paredes color crema, podía ver la puerta que se hallaba a su lado, las estanterías repletas de gruesos libros de todos los tamaños, unos cuantos cuadros junto con lo que parecían ser los diplomas enmarcados de alguien, un gran escritorio con algunos papeles revueltos. Estaba un poco desorientada.

Pudo vislumbrar a lo lejos a lado de un asiento que se hallaba tirado, algo que le llamó la atención. Lo que veían sus ojos era el cuerpo inerte de un hombre recostado en el suelo y que se encontraba rodeado de un espeso líquido rojo que reconoció como ¿sangre?. Abrió completamente los ojos ante tal horroroso cuadro ¿Qué había sucedido en este sitio?

-¡Oh por Kami!- se escapó involuntariamente de su boca.

Y es que aquel sujeto se encontraba… muerto.

Se hallaba totalmente desconcertada.

Sabía por instinto que debía abandonar esa habitación, mejor dicho, sabía que debía de huir lo más pronto posible de ese sitio porque era totalmente consciente de que si alguien llegase abrir la puerta y viera el lugar, especialmente el cuerpo, pensaría lo peor. Y a pesar de que sabía todo es, no pudo evitar no escuchar a sus instintos.

Su maldita y molesta curiosidad le impedía abandonar el lugar.

Necesitaba saber quién era la persona que se hallaba muerta. Algo le decía que tenía que saberlo. Importaba poco si lo conociera o no pero tenía que lo que no dudó mucho en avanzar un par de pasos hasta llegar lo suficientemente cerca para lograr distinguir el rostro del cadáver.

Pudo observar que la sangre no sólo formaba un charco alrededor del cuerpo, sino que también estaba esparcida por todo el atuendo del sujeto, además podía distinguir que había sido apuñalado varias veces en toda la parte del torso ¿Qué persona sería capaz de hacer algo como eso? Fue recorriendo con la vista la silueta del hombre hasta llegar a su rostro y reconoció una cabellera azabache con unos profundos ojos negros… sin vida.

Sus verdes ojos empezaron a llenarse de lágrimas.

No podía ser. Ese hombre… ese sujeto… se parecía a…

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El sonido de algo quebrándose contra el suelo la obligó a abrir con violencia los ojos.

Se sentó rápidamente, sentía su rostro un poco sudado y los ojos ligeramente empañados a causa de las lágrimas que estaban a punto de derramarse. Aún no podía creer lo que vio.

Todo eso no había sido más que otro sueño. ¡Otra horrible pesadilla! ¡Ya era la segunda vez que lo soñaba!. Pero aun así, no podía quitarse de la cabeza la espantosa imagen de aquel sujeto muerto.

A diferencia de la primera vez, en esta ocasión sí pudo llegar a ver el rostro de la víctima y estaba prácticamente convencida de que la persona que se hallaba ahí era él, Sasuke. Es decir, ¿Qué otra persona más podría ser? Sólo podía ser él. No conocía a otra persona que se pareciera al hombre de su pesadilla –a excepción de Sai, pero se encontraba segura a un cien por ciento de que no era él- además, el protagonista de gran parte de sus más horrorosas pesadillas siempre era Sasuke, aunque en las demás ocasiones nunca lo había soñado de esa forma... muerto.

Un escalofrío recorrió cada célula de su cuerpo al recordar la imagen de él sin vida. Al instantes su corazón se aceleró y dio un vuelco.

-Supongo que después de todo, jamás desearía verlo muerto.- pronunció en voz susurrante la pelirrosa con algo de melancolía en ésta mientras volteaba su blanquecino rostro hacia la ventana. Ya era de día. Era hora de levantarse, tenía que ir a trabajar aunque no tuviese ganas.

Con pereza se levantó de la cama y salió de su habitación para ir a la cocina, tenía hambre. Sentía sus músculos mas tensos que de costumbre; al llegar a su objetivo vio a Ino de espaldas a ella diciendo algo como "Me gustaba ese plato" mientras arrojaba al tacho de basura los restos de lo que supone, debió haber sido un plato. Así que ese había sido el ruido que la despertó. En cierta forma se lo agradecía un poco.

-Buenos días.- dijó la ojijade haciéndose presente para su amiga.

-¿Buenos días?.- preguntó con sarcasmo.

La pelirrosa rodó los ojos y caminó hacia la nevera. La Yamanaka continuó hablando.

-Buenas tardes deberías decir ¿Acaso no te has tomado la molestia de mirar la hora, querida amiga frentona? Son las doce del día.- terminó de reprochar la rubia con una sonrisa burlona en el rostro y siguiendo con los ojos a su amiga.

-Lo siento, anoche me acosté tarde.- articuló la pelirrosa a modo de defensa pasando unos segundos mientras rebuscaba que comer.

-Después andas diciendo que soy yo la que duerme hasta altas horas del día.- exclamó la Yamanaka aun sonriendo.

-Porque es la verdad, cerda.- contraatacó la ojijade sacando algo para cocinar.

Ya había pasado una semana desde el incidente en el antro, cuando lo vio. Aquella noche Naruto la acompañó hasta su casa y dijo que estaría con ella hasta que lograra dormirse y como era Naruto se quedó hasta que pudo conciliar el sueño. Al día siguiente, luego de una horrenda pesadilla con él, recibió un par de reproches por parte de Ino por haberla abandonado –nótese el sarcasmo- y haber dejado su bolso tirado, el cual no trajo.

Por lo que tuvo que contarle el motivo de su inesperada huida.

/FLASHBACK/

-¡Me estás jodiendo!- exclamo su amiga totalmente sorprendida.

-Yo también me quede sorprendida cuando lo vi ahí. No me creía que me buscaría y encontrase tan rápido.- comentó a su rubia amiga.

-Tal vez lo pudiste confundir con otro sujeto.- trató de encontrarle otra explicación.

-Jamás lo confundiría. Era él.- contradijo a su amiga.

-Tú sabes que en este mundo abundan los pelinegros de ojos oscuros. Pudo haber sido otra persona, piénsalo.- volvió a decir la Yamanaka.

-Te digo que era él, Ino. A parte me miraba a mí, fijamente.- exclamó molesta por el escepticismo de su amiga.- ¿Qué otra prueba más buscas? ¿Acaso quieres que te muestre fotos? porque si es así debo decirte que entre el momento que lo vi y mi monumental escapatoria no tuve tiempo de tomarle.

-Pero escucha, quizá simplemente era una persona parecida a Sasuke y como lo que te pasó con él fue reciente pudiste simplemente confundirlo e imaginarte todo.- intentó explicarle a la pelirrosa.

-Entonces en otras palabras me estás diciendo que ando paranoica.- expresó aun más molesta.

-¡Por supuesto que no!... bueno, tal vez un poco. Pero es totalmente normal. Piensa que lo tuyo con él no término en los mejores términos y temes volverle a ver.- paró un par de segundos.- Además recuerda que también llevabas un par de tragos encima.

La pelirrosa soltó un gran suspiro.

-Puede que tengas algo de razón, pero también sé que estoy segura de lo que vi.- terminó por decir la ojijade ya más calmada.

-¿Qué tal si mejor olvidamos ya eso? No sacamos nada discutiéndolo, sólo amargarnos.- propuso la chica rubia.- Piensa que es un nuevo día y que los pajaritos están cantando por alguna parte.

La Haruno río un poco por el cambio de tema. Sabía cuáles eran sus intenciones.

-Además frentona, este hermoso y sensual cuerpo reclama por alimento que lo haga lucir aun más sexy.- añadió finalmente mientras le guiñaba un ojo.

-Eres una cerda, Ino.

/FIN FLASHBACK/

Aquella semana pasó sin ningún contratiempo, en realidad fue una semana de lo más normal. Se levantaba, salía hacia la universidad aunque dentro de poco empezaría con sus pasantías, almorzaba en un restaurant del lugar, se dirigía a trabajar a la cafetería que quedaba cerca de la zona y luego regresaba a casa. Todo tan normal y sin problemas. Pero seguía sin encontrarse tranquila, seguía con la idea de que Sasuke se hallaba siguiendo cada uno de sus pasos. Había veces en las cuales se sentía observada y volteaba con pánico el rostro para no encontrar a absolutamente nadie pero la sensación persistía de lo mas agobiante y su piel se estremecía ante esa causa.

Toda la semana tuvo pesadillas con él y hubo veces en los que se levantaba de madrugada con el rostro completamente perlado en sudor y repleta de saladas lágrimas en el rostro. Llegó a considerar muy seriamente las palabras de Ino. Tal vez sí estaba un poco paranoica, pero no quitaba el hecho de que estaba segura de lo que vio.

Debería simplemente olvidar el asunto, dejar el asunto en el pasado, como todo. El tenerlo presente sólo significaba el seguir atormentándose a si misma y por Kami que era consciente de eso. Era tremendamente fácil decirlo pero llevarlo a cabo era totalmente difícil de realizar.

Tan sumergida en sus pensamientos estaba que no escuchó lo que Ino le decía.

-¡Frente de marquesina!.- llamó su amiga por enésima vez.

-¿Ah? Disculpa, ¿Qué decías?.- preguntó una vez salido de su trance mientras terminaba de comer.

-¿Al menos escuchaste algo de lo que te dije?.- increpó la Yamanka un poco indignada.

La pelirrosa se sonrojo levemente.

-Tsk. Te dije que esta noche me quedaré con Sai.- comenzó a decirle, de nuevo- Me invitó a ver unas películas que compró pero dijo que primero quería que fuéramos a su habitación para hacer el…

-No me des exceso de información. No deseo escuchar las cosas pervertidas que van a hacer tú y Sai.- interrumpió rápidamente dirigiéndose a la cocina con los platos.

La Yamanaka esbozó una sonrisa traviesa seguida de una fuerte carcajada.

-Aquí la única pervertida eres tú.- continuó riendo.- Lo único que va a hacer es el retrato que prometió que haría de mí junto su ventana, ya te lo comenté el otro día es que su ventana tiene una vista espectacular.- contó con mofa.- y también dijo que me mostraría los cuadros que piensa exhibir en la galería la otra semana y bueno lo que pase después es cosa nuestra.- finalizo guiñándole el ojo a la Haruno que se encontaba roja de la vergüenza.

-Si, si, si, como sea.- decidió que lo mejor sería cambiar de tema.- mejor me iré a arreglar, mi turno empieza dentro de un rato y no quiero llegar tarde.- dijo caminando hacia el baño.

-Como tú digas, frentona pervertida.- se mofó.

-Callate, puerca.

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-¡Pedido para la mesa ocho!

-Voy.- exclamó mientras llevaba un café y el especial de la casa a su respectiva mesa.

Ya era de esperarse que el sitio se llenara los fines de semana, principalmente los día sábados. Pero justo aquel día. Sí justo aquel maldito día, que no deseaba hacer absolutamente más que llegar a su casa y tirarse al sofá a ver películas hasta que sus ojos no puedan más, tenía que estar abarrotado de gente de todo tipo. Se encontraba mortalmente fatigada, por suerte su turno estaba a punto de culminar y lo mejor de todo es que por fin recibía su paga. Aquello era lo único que había evitado que se diera contra el vidrio del local o cayese desmayada.

Después de atender un par de clientes más, se fue rumbo a los vestuarios a cambiarse para luego pasarse por el despacho de su jefe por su adorado premio. Cuando estaba a punto de abrir la puerta alguien se le adelantó desde el otro lado, era un compañero de trabajo que le dirigió una pequeña sonrisa a modo de despedida. Sonrió también a modo de despedida. Tocó un par de veces haciéndose presente. Al fin recibiría el sobre con todo el esfuerzo del mes.

Le cayó como un balde de agua fría cuando su jefe dijo que le pagaría el lunes porque acababa de pagarle el salario a otro empleado –el que se topó en la puerta- y se había quedado sin efectivo.

-Lo siento, señorita Haruno.

Rechinó los dientes totalmente frustrada para finalmente soltar un suspiro de resignación. Aquel no era uno de sus mejores días. Se despidió de su jefe con un "no importa, el lunes será" y abandonó el sitio con el rostro levemente ensombrecido.

Al salir de su trabajo miró hacia el cielo. Todavía era de día, pero no faltaba mucho para el anochecer faltaban veinte minutos para las siete, ya se podía distinguir un poco la oscuridad en el cielo y también se diferenciaban una negruzcas nubes que anunciaba que en breve llovería. Debía darse prisa, lo último que le faltaba es que a medio camino le cogiera un aguacero.

De repente, sintió que alguien la observaba. Eso hizo que notoriamente se estremeciera con un escalofrío.

Comenzó a caminar.

-Tranquilízate.- se dijo mentalmente pero unas pisadas atrás de ella hizo que ignorara ese pensamiento.

Aceleró un poco el paso.

-¿Sakura-chan?.- una suave y tímida voz la obligó a detenerse.

Al voltearse se encontró con los preciosos ojos perlas de Hinata que la miraba expectante.

-Creo que después de todo si estoy paranoica.- pensó la ojijade.

-Hola Hinata ¿Cómo así por aquí?.- y es que la ojiperla no era mucho de salir sola.

-Etto…- se sonrojo levemente.- e-es que estaba en la biblioteca... buscando un libro que pidieron en clase… y que no tenía en casa y cuando venía de regreso t-te vi mirando el cielo.- terminó de contar la chica tartamudeando un poco en el proceso y alcanzando a la Haruno. Siempre fue muy tímida.

-Ahh…- fue lo único que atinó a decir pasado unos segundos mientras continuaba su camino junto a la ojiperla.

-Etto…no t-te lo tomes a mal… pero has estado un poco extraña.- confesó su amiga preocupada pasado un par de segundos.

-No, no pasa nada. Sólo tuve un día un poco ajetreado.- se excusó rápidamente.

-N-no me refería a sólo hoy… sino desde que llegaste de Tokyo siempre que te v-veo.- dudó un poco antes de continuar.- tu mirada refleja temor c-como si en cualquier momento te fuera a suceder algo.- terminó de decir con dolorosa preocupación en sus perlados ojos.

-Perdona… no lo sabía.- se disculpó sintiéndose responsable.

-No t-tienes porque disculparte, Sakura-chan. Sólo que no deseo verte así… el otro día.- empezó a relatar.- cuando saliste de esa forma… me asusté m-mucho… tenías el mismo rostro de aquella vez c-cuando…

-¡No lo digas!.- interrumpió rápidamente mientras se detenía de golpe con los ojos empañados. Lo último que deseaba en esos momentos era acordarse de eso.

-P-perdón… y-yo no quería… d-discúlpame, p-por favor.- apresuró a decir Hinata totalmente arrepentida, aquello era uno de los temas que la pelirrosa nunca tocaba.

-Está bien. No te preocupes.- dijo tratando de brindarle una sonrisa, la cual no fue muy convincente.

Hinata sonrió tampoco muy convincente pero sabía que no debía seguir hablando de eso. Volvieron de nueva cuenta a retomar su camino, esta vez en completo silencio.

Al llegar a la casa de Sakura, la ojiperla dijo:

S-si… en algún momento necesitas hablar con alguien…no dudes es llamarme, no importa lo que sea. Siempre te extenderé la mano en pos de ayuda.- la pelirrosa sonrió sinceramente.

-Eres una gran amiga, gracias.- expresó ante las palabras dichas por la ojiperla. Ella siempre estaba al pendiente de los demás.

-No hay de qué. N-nos vemos, Sakura-chan.- dando media vuelta.

-Nos vemos después, Hinata.- dijo la ojijade cerrando la puerta de la residencia.

Hinata le había alegrado un poco el día.

Con ese pensamiento se dirigió a la sala dispuesta a prender la luz. Pero cayó en cuenta de algo que por la despedida de su amiga no había notado.

Las luz de la sala y cocina se encontraban encendidas.

Su corazón empezó a acelerarse ligeramente.

Ino dijo que se quedaría con Sai. Entonces, ¿Por qué estaban encendidas las luces? Tal vez y su amiga las dejó encendidas para evitar dejar la casa en penumbras o estaba tan emocionada cuando se fue donde Sai que olvidó apagar esas luces.

Sinceramente dudaba que fueran alguna de esas dos razones, pero prefería aferrarse a esas estúpidas explicaciones a tener que toparse con algo mucho peor.

Lentamente dio un par de pasos tratando de calmarse, pero su intento se fue por el drenaje cuando vio una sombra que salía desde el pasillo que daban hacia las habitaciones dirigiéndose hacia donde ella se encontraba.

Su corazón se aceleró dolorosamente. Quería huir pero en ese preciso instante su cuerpo no respondía, se hallaba presa del miedo.

Lo último que alcanzó a ver fue una cabellera azabache y un par de inescrutables ojos oscuros antes de que todo a su alrededor se nublara y cayera de estrépito contra el frío suelo.

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¿Les gustó? Espero que sí.

Bueno... mmm... después de pensarlo todo este tiempo acerca de lo que sucederá en un futuro con la historia, he llegado a... nada. Tampoco así jejej XD Sólo sé que no quiero hacer el fic tan convencional, y sí, se me ocurrió algo que me agradó de sobremanera pero que aún no estoy del todo segura si lo pondré o no. Lo que sí puedo asegurar es que el fic no tendrá más de 5 o 6 capítulos.

Espero que les haya gustado el capítulo, en lo personal, hubo un no sé que -en realidad no sé- que no me gustó jejeje.

Muchas gracias a todas las personas que dejaron reviews en el primer capítulo animándome a continuar. :) Estoy realmente feliz de que les haya gustado.

Agradezco sinceramente que se hayan tomado la molestia de leer este capítulo.

Estoy abierta a cualquier tipo de críticas, opiniones e insultos hacia mí. Y si consideran que la historia en proceso merece reviews, les estaría aún más agradecida y feliz. Recuerden que los reviews nos animan a seguir escribiendo.

Nos leemos en el siguiente capítulo!

Bye! ;)