(PROCURARE QUE LA HISTORIA SIGA LA TRAMA QUE LLEVA LA SERIE, ASÍ QUE, SI PUEDO, SUBIRE UN CAPÍTULO CADA SEMANA, HASTA QUE ACABE LA TEMPORADA TRES) (Mientras tanto en el bosque encantado) Ariel se acercó a Belle sin saber muy bien como consolarla, a diferencia de ella que había recuperado a su príncipe, su amiga no podría volver a ver jamás a Rumple. - Si tan solo tuviera la certeza que a ella podría encontrarla aquí – susurró Belle entre lágrimas. - ¿A quién quieres encontrar, Belle? – le pregunto abrazándola. - Yo tengo una hija, quiero decir, Rumple y yo tenemos una niña – le dijo, haciendo que todos la voltearan a ver, siendo Bae el más sorprendido de todos – se llama Dorothy – - Todo estará bien Totó – susurró Dorothy a su perro, habían caído lo que a ella le pareció cientos de kilómetros por un enorme vórtice del que solo se distinguían formas y colores extraños. Caminaban por un extraño bosque, Dorothy podía jurar que ella nunca había estado en ese lugar, aunque todo se le hacía tan familiar. - ¡KRISTAL! ¿A dónde vas? – oyó el grito de un hombre y después vio a una chica pasar a toda velocidad en un hermoso caballo negro. - A enfrentar a Elphaba – gritó la chica – No permitiré que me haga esto, no otra vez – le partió el corazón ver las lágrimas de Kristal, así que empezó a correr tras ella. Estaba casi sin aliento, cuando el caballo se detuvo. - ¿Qué quieres? – prácticamente gruñó la chica, sin desmontar a su caballo - Llevame contigo ¡necesito encontrar a Elphaba! – espetó Dorothy. A regañadientes la otra chica la dejo subir al caballo, Totó corría tras ellas. Anduvieron bastante tiempo, hasta que al caer la noche, se sentaron a descansar bajo un árbol - Por cierto, me llamo Dorothy – sonrió, mientras Totó se echaba, cansado, a los pies de ella. - Ah – la chica la miró con indiferencia – Yo me llamo Kristal – - ¿puedo saber por qué buscas a Elphaba? – la característica más particular de Dorothy era su curiosidad. - ¿Qué más da? De todos modos algo debes saber si quieres ir tras ella – se encogió de hombros. – Voy a cobrar venganza contra la bruja, pues es la segunda vez que por culpa suya, pierdo a mi madre – Dorothy pudo ver como los ojos de Kristal se llenaban de lágrimas, las cuales fueron borradas a pestañazos y reemplazadas con furia. - A mi Elphaba me mando hasta acá, pero no se ni siquiera porqué – Dorothy se abrazo las rodillas. Extrañaba su mundo, a sus tíos, sus libros, todo lo que la rodeaba. - ¡NO DEJAREMOS QUE ESA LOCA NOS VENZA! –dijo Kristal en un arrebato de ira, dejándose caer después en el suelo – Pero no se como llegar a ella- Una voz salió al paso detrás de ellas. - ¡Yo se como hacerlo! –grito una chica de pelo negro y enormes ojos azules. - ¿Quién eres? – Kristal se puso rápidamente en guardia. - Mi nombre es Melody – dijo la extraña – Y conozco una manera de traspasar a su reino, sin tener que pasar por el camino amarillo. - ¿Cuál es esa? – la curiosidad de Kristal hacia que se acercará a la otra chica, aunque en ese momento, Dorothy no tenía la menor idea de que estaban hablando. - Las sirenas podemos cruzar entre reinos ¿lo olvidas? – Melody sonaba muy orgullosa de sí misma, hasta que Kristal soltó una carcajada, que podría escucharse muy macabra para una adolescente. - Las sirenas tienen aletas, tonta – le dijo burlona. Acto seguido, Melody se quitó un viejo brazalete y unas enormes aletas aparecieron donde, segundos antes, habían estado sus piernas. - ¡ME ESTOY VOLVIENDO LOCA! – chilló Dorothy, viendo aterrada a la sirena frente a ella, caminaba formando grandes círculos, con la cabeza entre las manos y Totó la miraba, algo mareado. - Hablas como si nada de una bruja, pero al ver a la sirena te pones histérica – Kristal rodó los ojos al verla. - Pensé que lo de "bruja" era un simple eufemismo - bufó molesta. Nada de esto podía estarle pasando, seguro se había caído al río y se había pegado en la cabeza con una roca. Debería ser eso. - Antes de lo que digas en voz alta, no te pegaste en la cabeza y esto es bastante real – dijo Kristal, aventándole una piedrecilla que le dio de lleno en la cabeza. Dorothy paso su mano por el lugar donde había golpeado la roca, haciendo un puchero sin poder evitarlo. - Supongamos que todo esto es cierto ¿qué eres tú? – señalo a Kristal con el dedo índice – O solo adivinaste lo que estaba pensando – dijo algo avergonzada. - Soy una bruja – dijo orgullosa Kristal – No tan loca como Elphaba, pero si una bruja -. - Pues yo soy una humana – Dorothy se señaló a si misma – Y solo quiero volver a casa – - ¿Entonces? – volviendo a tener piernas, Melody rió un poco - ¿Listas para la cacería de brujas? Las tres chicas rieron, sabiendo que ese sería el comienzo de una buena amistad, algo que ninguna de las tres había tenido. - ¡KRISTAL! ¡MELODY! – Dorothy sacudía a sus amigas para que despertaran, pero no ocurría nada. Desesperada, alzó la vista y vio que ya no estaban en el bosque encantado. Solo alcanzaba a leer un letrero. "Bienvenidos a Storybroke".