¿Cómo sería aquél mundo en el cuál todo el asunto de la Brigada SOS de deslizadores (luego conocidos como Brigada SOS-Ni) terminó tan mal? Los dejo con una parte más del relato que dio origen a "Sueño Recurrente", y en el cuál encontraremos a algunos personajes entrañables para el fandom en toda la parafernalia que rodea a nuestros personajes. Ojalá disfruten este pequeño avance y espero sus comentarios sobre qué les pareció.


El Manifiesto.

Parte I.

Es confuso, intempestivo, caótico, pero la costumbre lo hace soportable y hasta cierto punto divertido. Existen ventajas adicionales al ser un deslizador. Por algún motivo que escapa incluso de mi imaginación dejamos de envejecer, y aunque hemos pasado ya muchas veces por este proceso, seguimos teniendo la misma apariencia. El cataclismo espaciotemporal termina, haciéndonos nuevamente susceptibles al clima.

Escucho el ruido de las cigarras mientras veo el cielo anaranjado y el graznido de los cuervos a la distancia, serán quizás las cuatro de la tarde, queda un tiempo razonable de luz solar, y con las diferencias de siempre, me queda más que claro que estamos en Nishinomiya… o mejor dicho, el Nishinomiya de esta dimensión. Seis deslizadores (yo incluido) aterrizamos en un nuevo y desconocido mundo que explorar.

—Estamos en el espacio geográfico que, según sus características, es Nishinomiya. El rango de normalidad permite la vida humana como la conocemos.

El comentario de Nagato es innecesario. Era evidente que el lugar donde estábamos era muy semejante a aquel del cual venimos, como todos los anteriores… ¿cuántos habrán sido hasta este momento? ¿Treinta?

—¿Estás bien?— Le pregunto a mi líder de brigada, un tanto más silenciosa que otras veces. Afectada quizás por nuestra última observación.

—Sí, estoy bien—. Responde ausente y comienza a caminar. —Yuki, vamos a necesitar algo de comida, ropa y un lugar donde dormir. ¿Puedes hacer algo al respecto?

—Puedo—. Responde estoica.

—Ryoko, trata de encontrarnos, me da curiosidad ver como somos aquí.

—Enseguida, Suzumiya—. Responde solícita la otra extraterrestre del grupo.

Estamos en un parque, por la hora, no hay mucha gente ya, y quienes nos ven no parecen reparar mucho en nosotros. Haruhi se aleja un poco de la comitiva y se sienta en una banca, aparentemente buscando algo de soledad para reflexionar.

—Suzumiya parece triste—. Me dice el único varón del grupo aparte de mí, Koizumi.

—No está triste, está melancólica, tonto—. Lo corrige Asahina con un dejo de fastidio en la voz y golpeándose la sien con el índice. —Está tratando de pensar… cosa que no te vendría mal hacer a ti de vez en cuando.

Él ríe tontamente ante su afirmación… ella lo dijo en serio, pero la mente de él divaga de formas tan exageradas que lo toma a broma y se va…

—Y supongo que te das una idea de porqué luce tan melancólica Suzumiya, ¿cierto?— Pregunta Asakura poniéndose de pie a mi lado mientras ambos vemos a Haruhi a la distancia.

—En absoluto.

—Vamos, deja de fingir que no lo sabes.

De acuerdo, el asunto es el siguiente: apenas Haruhi descubrió su capacidad para ir de un mundo a otro, hemos hecho observación de nosotros mismos en varios lugares. Ha resultado muy interesante, pero el último de esos mundos pareció afectarla por el curso que tomó nuestra historia allá. Por azares del destino, el "yo" y la "Haruhi" de esa dimensión estaban enamorados, pero mi otro yo nunca lo aceptó, así que tomaron caminos diferentes. Cuando llegamos a observarlos, eran adultos ya, mi alter ego terminó emparejado con Sasaki y Haruhi con un desconocido. Admito que de alguna forma a mí también me provocó cierta tristeza, pero a ella parecía haberla golpeado en serio… quizás sólo trato de ocultar lo evidente, pero parece que ella no concibe un mundo donde no estemos juntos.

—Vaya… parece que esta vez no será tan difícil encontrarnos—. Dice Asakura sonriente.

—¿Ya nos encontraste?

—Algo así… más bien, parece que nosotros fuimos los encontrados… puedo sentir su esencia muy cerca…

Escucho sus palabras, pero no es lo único que puedo oír… hay otro sonido, uno que se hace fuerte en muy poco tiempo… es algo que nos alcanza, inevitablemente, algo poderoso… estoy parado a la mitad del sendero de este parque, y mi instinto me gritaba que debía apartarme, pero no lo hice. Fue mi error y mi culpa. El sonido de pasos a toda velocidad viene aderezado con voces, una charla… más bien una discusión:

—¿Quieres soltarme de una maldita vez? ¡Puedo correr por mi cuenta, idiota!— Exclama una chica con voz dificultosa.

—¡Deja de hablar y date prisa! ¡La brigada ya debe estar reunida para este momento! ¡Estamos atrasados por tu culpa!— Responde un muchacho de voz enérgica y masculina.

—¿Por mi culpa? ¡Tú fuiste el tarado que dijo: "tenemos tiempo"!

—¡Claro que fue tu culpa! ¡Debiste decir que no!

Esa última frase la escuché en un grito prácticamente en mi oído. Un segundo después mis pies se separaban del suelo mientras volaba dando vueltas para caer algunos metros más adelante. Había sido arrollado por aquella pareja que discutía. Caí pesadamente sobre mi costado viendo como aquellos caían también a causa del choque.

La primera en levantarse fue la chica y de inmediato corrió hacia mí, consternada. Había algo lejanamente familiar en ella, en sus ojos marrones y su largo cabello castaño oscuro atado en una cola de caballo que cae por su espalda. Me toma por las solapas, agitando mi cabeza como tratando de escuchar si algo se había roto dentro.

—¿Estás bien, chico?

—Déjalo, no le pasó nada—. Dice su acompañante… cielo santo, no lo conozco y ya me desagrada, cuando me recupere lo primero que le diré será:

—¡Deja de ser idiota! ¡Le hiciste daño!

El chico, seguramente de mi edad, se levantó de un salto y caminó con un gesto aburrido a mi encuentro, acercó su rostro lo suficiente al mío como para hacerme sentir incómodo y me examinó como pretendiendo que tenía visión de rayos X.

Que quede perfectamente establecido que soy un chico heterosexual, sin embargo, puedo decir sin avergonzarme que un tipo es bien parecido, y ese muchacho lo era, era más alto que yo, con facciones delicadas pero varoniles, y unos hombros anchos y fuertes, su cabello era lacio y sus ojos en una rara tonalidad de miel… ¿dónde he visto esos ojos antes…?

—Ten—. Me dice de pronto, dándome una moneda.

—¿Qué es esto?— Pregunto aún un poco confundido por el golpe y tomando la moneda.

—Compra una soda y olvida que esto pasó.

—¿Pretendes comprar mi silencio?

—¿Quieres más dinero?

—¡Por supuesto que no, retrasado! ¡Pero una disculpa no vendría mal!— Le dije casi en un grito… ese tipo era verdaderamente era irritante.

—No voy a disculparme contigo, ¡fue tu culpa por no fijarte por donde iba!

—¡Sólo discúlpate y vámonos!— Le exige la jovencita detrás de él.

—¿Y tú quién te crees para hablarme así?— Le responde él, acalorado. —¡Eres el miembro de más bajo nivel de la brigada!

Y justo ante esas palabras me volví con un gesto asombrado hacia Haruhi, que parecía haber llegado al mismo razonamiento que yo y sus ojos brillaban llenos de excitación.

—¿La brigada SOS?— Pregunté casi involuntariamente, haciendo que el rostro del chico aquél se iluminara también.

—Veo que somos famosos…— Se volvió confiado hacia su acompañante. —Te lo dije, Kyonko, era sólo cuestión de tiempo para que la gente supiera de mi brigada…— Regresó su mirada hacia mí y se incorporó, hinchando su pecho con orgullo y colocando ambas manos en su cintura, sólo entonces noté que una banda roja colgaba de su brazo gracias a un imperdible, y en dicha banda se podía ver la leyenda "hiper-investigador". —¡Por supuesto, la única Brigada SOS de Haruki Suzumiya!

Inaudito…

Parte I.

Fin.