Antes de leer:

Soy caskett como la que más, pero me encanta la relación de amistad que se tienen Stana y Jon fuera de los focos y las cámaras. Como no he leído ningún fic en el que Espo tenga así más relevancia, en el fic se juega un poco con lo que puede parecer y no es, no sé si me explico… jajaja.

Adelanto que el fic es caskett, pero jugaremos con el personaje de Espo y la relación que tenga con Kate.

Gracias por leerlo ;)

7 meses después….

Capítulo 1.

Llegó a la comisaria después de otra larga noche sin volver a poder conciliar el sueño. Le he escrito, le he escrito como 150 mensajes, claro que ninguno me he atrevido a mandar, me consta que aunque lo hiciese ya no obtendría respuesta, no después de tantos meses.

El embarazo va bien, supongo… voy a todas las revisiones médicas y a todas las ecografías o más bien me obligan a hacerlo. Pensé en abortar varias veces y ahora se me ha pasado por la cabeza la idea de darlo o darla en adopción, quiero decir, no puedo sacar adelante a un bebé, no me veo capaz, pero Christina no me permite hacerlo y mucho menos Espósito.

Desde que Castle se fue, él ocupa un lugar mucho más importante del que siempre ha ocupado. Ahora además de ser mi mejor amigo y mi hermano, se ocupa de mí como si fuese su pareja. Lanie empezó a salir hace medio año con Toby, un empresario tailandés que la tiene todo el día en la quinta inopia, así que en cierta manera nos estamos retroalimentando constantemente.

-¿Cómo está mi campeona? – me saluda cuando las puertas del ascensor se abren y llegó al pasillo de nuestra planta

-¿Ya estás con la obsesión de que va a ser una niña?

Veo que asiente feliz acariciándome con delicadeza el ya abultado vientre – voy a tener una pequeña revoltosa con la que me tocará aprender a jugar a muñecas y todas esas cosas ñoñas e infantiles, que estoy seguro de que le gustarán.

Rio divertida -¿Tú?, ¿Jugando con muñecas? ¿Quién eres tú y qué has hecho con mi Javi? –pregunto haciéndole reír a él también y tras esto, susurra a mi oído – tienes los casos a archivar encima de tu mesa y cuando acabemos hoy quiero que…

-¿Qué?- le corto antes de que pueda terminar- ¿Otro día más aquí sentada como una inútil? – pregunto dejando las bromas – Me niego. Me niego a que mi trabajo se vea limitado por culpa del embarazo.

Me silencia colocando uno de sus dedos en los labios – vamos, haz un último esfuerzo. – Resoplo asqueada y algo molesta con toda esta situación – cierra los ojos – le escucho decir.

-¿Perdona?

-¿Pero quieres hacerme caso por una vez? ¡Cierra los ojos, por favor! – dice esto último dulcificando su tono con el amago de una sonrisa y al ver que le hago caso cambia el tono por uno más dulce – ahora piensa en unos ojos color avellana grandes y despiertos, piensa en unos bracitos pequeños y una vocecita respingona e infantil pidiéndote que la cojas en brazos.

Trago saliva y empieza a acelerárseme un poco los latidos del corazón, mientras inevitablemente se me dibuja el amago de una sonrisa en la cara. - ¿Lo estás haciendo detective? – me pregunta Esposito sabiendo de sobra la respuesta – ahora imagínate sus deditos minúsculos y regordetes intentando sostener los nuestros mientras da sus primeros pasos, piensa cómo lo haremos cuando todavía sea demasiado pequeña para llevarla a la guardería y empiece a corretear por la comisaría volviendo loca a Gates…

Sé de sobra que estoy sonriendo como una tonta y lo freno dándole un suave empellón en el brazo – ya, ya – digo abriendo los ojos- de acuerdo, tú ganas, me quedaré aburrida ordenando el papeleo mientras tú te aprovechas de la situación y te pones al frente de mi puesto.

Sonríe divertido – así me gusta. No quiero que a mi Sophie le pase nada.

Le miro sorprendida -¿Sophie?

Asiente algo azorado – bueno… si… Perdona, es que a veces...me sale llamarla así, es el nombre que me gustaría ponerle a mi hija… si es que algún día, tengo la oportunidad de tener una…

Desvía la mirada y sé que está dándole vueltas a lo que sucedió con Lanie – Sophie me gusta, me gusta mucho – comento en parte porque es cierto y en parte porque no quiero verle de nuevo caer.

Me mira con una media sonrisa -¿sí? – asiento y me abraza con fuerza, olvidándose de que estoy de más de siete meses y medio.

Al separarnos me mira fijamente y cierra una de las manos llevándosela a la boca –Kate… - le sostengo esa mirada animándolo a hablar – Kate sabes que nunca me he metido en tu vida, ¿verdad? – asiento sin saber a qué punto quiere llegar con ello- no te enfades, pero ¿has hablado ya con Rick sobre el bebé?

Me quedo estática. No. No lo he hecho. Sé que prometí llamarlo, pero simplemente no puedo. No puedo llamarlo y que sea la voz de alguna mujer la que me responda por él. No puedo imaginármelo con otra ahora que hemos compartido tantos momentos juntos…

Mierda, ya estoy igual, igual que al comienzo y fue esto, fue esto lo que me separó del hombre que más me ha querido y al cual yo más he querido al mismo tiempo.

Siento que puede caer por tierra todo ese débil muro que he empezado a construir en los últimos 7 meses y en ese momento siento los brazos de Espo a través de mi cintura y apoyándome en uno de sus hombros, inicio un sollozo ahogado. Lo echo de menos, lo echo tanto de menos que duele, duele demasiado, más de lo que pensé alguna vez que podría doler.

Espo me acaricia la espalda intentando reconfortarme y cuando me encuentro mejor, me separo con sutileza – Prometo que de esta semana no pasa – le prometo con la intención de cumplirlo. Asiente y me besa en la mejilla susurrando un – eh, nada de sofocos, piensa en que a Sophie no le hacen bien.

Esbozo una débil sonrisa y voy hacia mi mesa empezando con el trabajo, hasta que a media mañana pensando en la conversación con Javi, me doy cuenta de que lleva razón. De que no puedo ocultarle a Rick algo así por más tiempo y sacando el teléfono busco su número, pulsando el botón de llamada