Muchas gracias por el recibimiento y todos los comentarios, pues aunque sea demasiado vaga para responder uno a uno, me encanta leeros y saber que tal voy o en ocasiones me sirven para coger nuevas ideas para continuar, así que gracias.

De momento empezamos actualizando diario, ya veremos si dura así mucho.

Aviso que vuelvo a liar un poco más la perdiz.

Capítulo 2.

El teléfono da un par de tonos antes de que alguien que obviamente no es él, conteste al otro lado de la línea. –Buenos días, ¿quién es? – saluda una voz femenina y dulce

Intento hacer un repaso rápido de todas las amigas y ex parejas de Rick y ninguna me encaja en el perfil de esa voz, así que aún sintiendo las ganas de colgar, consigo apaciguar un poco mis nervios antes de responder, ya que por lo que parece ser, él ha debido de borrar mi número de su agenda.

-Buenos días soy Kate… una amiga de Richard – respondo tomándome unos segundos para presentarme. Escucho como se hace un incómodo silencio al otro lado de la línea y me muerdo el labio inferior mientras pienso en si volver a hablar para asegurarme de que no hayan colgado.

-Perdone señora, ya estoy de vuelta – oigo de nuevo al cabo de unos cuantos segundos decir a esa voz que todavía me resulta desconocida – el señor no está en estos momentos y no sé cuando vuelva, ya que además ha olvidado el móvil en casa. ¿Quiere que le deje algún recado de su parte?

Trago saliva. Al final el rato tan incómodo que estoy pasando no va a servir para nada, podría dejarle el recado a esa mujer, pero creo que el tema es lo bastante relevante como para ser yo la que lo hable con Richard sin intermediarios cuando ambos encontremos un hueco en nuestras respectivas agendas. Así que lo único que le digo, es que le haga saber a Castle que le he llamado y que por favor se ponga en contacto conmigo tan pronto pueda.

Nos despedimos y agradeciéndole la amabilidad y el trato que me ha proporcionado, cuelgo bloqueando la pantalla y dejando el móvil en una esquina de la mesa junto al ordenador.

Ordenar el papeleo almacenado de hace varios meses, me lleva mucho más tiempo del esperado y cuando vuelven los chicos, todavía me queda una quinta parte del fajo que me han dejado preparado esta mañana.

Ryan se acerca y me saluda cariñosamente cogiendo una silla y una de las carpetas, y ayudándome, me pone al día sobre el nuevo caso que tienen entre manos. Intento escucharle, pero mi mente está perdida en sus propios casos abiertos y todavía sin cerrar, así que me dedico a asentir de vez en cuando hasta que se da cuenta y me invita a comer. Por supuesto rechazo la invitación, no porque no tenga ganas, que la verdad es que sí que las tengo, sino porque sé que lleva unos cuantos días sin poder sacar prácticamente tiempo para estar con Jenny y Sarah y porque aunque delante de mí lo niegue, las echa en falta.

-¿Seguro que no quieres que nos vayamos a comer a ese restaurante chino que tanto te gusta?

Esbozo el amago de una sonrisa y me incorporo a la par que lo hace él, empujándolo suavemente hasta el ascensor – Seguro pesado.

Entreabre la boca sorprendido con mi respuesta, aunque sonríe igual y cuando van a cerrarse las puertas del ascensor las frena colocando una mano mientras asoma la cabeza – oye estoy pensando ¿y venirte a comer a casa? Sabes que Sarah está como loca contigo y estoy seguro de que Jenny querrá verte…

Rio – aligera si no quieres irte con una patada en el culo

Consigo que se cierren las puertas y al girarme veo a Esposito mirarme con el semblante serio y afligido al mismo tiempo

-Lo he visto Kate – es la única información que me da. Y lo cierto es que no me hace falta más para saber de qué me habla. Acorto los escasos centímetros que nos separan y le ofrezco mis brazos fundiéndonos en uno de nuestros cortos pero intensos abrazos.

Nos separamos y le miro a los ojos – eh, ¿piensas dejarlo ya?. No ganas nada auto machacándote a base de imágenes que sólo te hacen daño– le digo acariciándole suavemente la mejilla.

-La estaba besando y toquiteando… tratándola como si fuese una más de sus posesiones y no su novia que es lo que se supone que es…

Le freno zarandeándolo un poco de los brazos – eh, eh, que dejes de pensar en ello. Lanie es adulta para saber bien lo que se hace y tú no puedes seguir siendo tan duro contigo mismo.

Me mira y se rasca la nuca igual que lo hacía Rick cuando un tema lo dejaba inquieto, decido predicar con el ejemplo y me prohíbo a mi misma pensar en él, ya que de seguir haciéndolo, terminaré derrumbándome.

Salgo de comisaría acompañada por Espo y cuando llegamos a la altura de su coche me ofrece el acercarme a casa como cada día.

-No, hoy tengo que declinar tu invitación galante caballero – le informo consiguiendo desconcertarle- viene Christina a sacarme a comer fuera y sabes que de negarme a ir, la terminaría teniendo de señorita Rottenmeier

Ríe divertido y se monta en el coche y cuando estoy despidiéndolo con la mano siento vibrar el teléfono, lo busco en los bolsillos de la chaqueta hasta dar con el

"Buenas Kate, soy Rick. Tal vez este número no te suene, es el móvil de un amigo. Me acaba de llamar Emilie para contarme que me había llamado una amiga al móvil. Me ha sorprendido y me ha hecho gracia al mismo tiempo, ¿sabes?

¿Así que eso es lo que somos ahora?, ¿Amigos?...

Tengo una reunión con una editorial en 5 minutos que no puedo aplazar de ningún modo. Te llamo en una hora y me cuentas, ¿te parece bien?

RC"

Releo el mensaje un par de veces asimilando el hecho de que esté tan receptivo. Me pongo a escribirle pero entonces caigo en cuenta de que el móvil desde el que me ha escrito no es suyo, y puede que ya haya sido devuelto a su dueño, así que optó por no responder y guardo el móvil mientras veo aparecer a Christina que al verme ya esperándola corre a abrazarme

-¿Llevas mucho esperándome? – me pregunta después

Niego sonriéndole- acabamos de salir

Asiente y entrelaza su brazo con el mío mientras tira de mi susurrando – no vas a poder articular palabra cuando veas a donde vamos.

La miro alzando una ceja - ¿Qué has liado?

Me mira reprimiendo una leve carcajada – vamos, sabes que soy una tía legal - me responde divertida mientras me hace con esa contestación viajar en el tiempo.

Seguimos caminando hasta que nos detenemos frente a una especie de restaurante que por la fachada y el exterior ya deja entrever que no es un sitio barato precisamente.

Mi hermana vuelve a escrudiñarme de arriba abajo como si en el fondo no hubiese pasado el tiempo y yo vuelvo a sentirme algo intimidada. Está claro que tiene adquirido el rol de hermana mayor y es difícil sacarla del mismo.

-Te veo demasiado delgada para estar de siete meses y medio – me dice frunciendo el ceño preocupada - ¿estás segura de que comes bien y sigues todos los consejos que nos ha ido dando el médico?

-Estoy bien y me ceban como a un cerdo – digo rodando los ojos

Me mira mal y aunque resopla como dando a entender que no sabe qué hacer conmigo, terminando sonriendo.

-¿Entramos? – pregunto divertida al verla así. Y cuando lo hacemos miro ese sitio nuevo y claramente preparado para la clase alta o de más prestigio de la ciudad.

Le taladro con la mirada cuando un maître nos hace pasar a una mesa ya reservada de antemano al nombre de mi hermana.

-¿Saben que van a querer las señoritas? – pregunta intentando con flirtear con mi hermana

-La verdad es que no, ¿podríamos ver la carta? – responde ella

Cuando nos ofrece una carta a cada una y se aleja dándonos un margen de tiempo para poder decantarnos por alguno de los platos, miro a mi hermana fijamente hasta que se da cuenta y sonríe de nuevo.

Me recrimino de nuevo, últimamente estoy tan sumida en mis pensamientos, en mi situación que paso por alto el estado de felicidad de las personas que más quiero y me importan

-Eh, ¿vas a decirme que te pasa a ti para que te comportes como una niña pija y malcriada? – le pregunto entonces esbozando una sonrisa

-Kate… me caso – me dice eufórica sin poder reprimir por más tiempo la dicha que parece estar sintiendo

-¿Qué? – pregunto atónita sin poder creérmelo

-Bernard me ha pedido matrimonio y… y he aceptado…

Abro la boca mientras ensancho esa sonrisa levantándome para abrazarla

-Felicidades pequeña alma libre

Me mira devolviéndome el abrazo con una sonrisa contagiosa y un estado de felicidad plena. Definitivamente ese abogado me la ha cambiado por completo. Me alegro mucho, mi hermana más que nadie se merece encontrar la felicidad, y aunque he tratado poco con Bernard, me consta que es un buen hombre y sé que está enamorado de ella, que es en el fondo lo único que importa.

Volvemos a sentarnos y cuando estamos seguras de qué vamos a elegir para comer, llamamos de nuevo a ese maître. Pidiendo un revuelto de verduras para mi hermana y una ensalada de pasta para mí. Se aleja y empezamos a conversar cuando escucho comentar en una de las mesas limítrofes con la nuestra – Mary ¿has visto los periódicos? Hablaban de tu escritor de misterio, ¿Castle podría ser su apellido?

Me giro en ese instante y veo que se trata de un par de mujeres de unos 35-40 años de edad y pongo el oído con disimulo ya que en el fondo están hablando de él, del hombre del que sigo enamorada, del padre de Sophie.

-¿Castle?, ¿Mi Rick Castle? – por la emoción que denota en la voz deduzco que esa tiene que ser Mary

-El mismo… parece que amplía la familia…

En ese momento me quedo estática, como si acabasen de echarme un jarro de agua fría por encima y éste me estuviese empapando lentamente

-¿Qué qué? – escucho comentar de fondo a una de ellas

-Sí, mira cualquier periódico, es titular de muchos de ellos

Siento como el pulso empieza a acelerarse poco a poco por momentos y al mirar a mi hermana sé que no es necesario el corroborar lo que acabo de escuchar...


"Richard Castle, el afamado y prestigioso escritor de misterio, se convertirá en padre a principios del próximo invierno"

Leo y releo el titular y siento que empieza a bullir en mi interior un cúmulo de sentimientos todos ellos no muy positivos.

¿Qué mierdas es esto?, repito una y otra vez. Decido llamarla y que me lo aclare todo, prefiero hacerlo por teléfono, me conozco bien y estoy demasiado cabreado como para enfrentarme a ella cara a cara.