LOS PERSONAJES SON MÍOS, LA TRAMA ES MÍA, NO PERMITO LA COPIA DE NINGUNO, RESPETEN LA CREATIVIDAD, Y SIN MÁS A LEER!
Capítulo 3: Sola
"Era medianoche¸ podía escuchar los gorgoteos de los búhos, los aullidos de los perros, el canto de la luna.
Yo estaba en cama, muy emocionada, escuche un ruido, salí de la cama y corrí bajando las escaleras. Olía a quemado, muy cerca de mí, como si el olor proviniera del patio de mi casa.
Corrí más aprisa para ver de qué se trataba, ya no sentía emoción, sino miedo, era la primera vez que sentía el real y doloroso miedo… me distraje y tropecé rodando por las escaleras, dolió mucho, pero no me importo, me incorpore del suelo y camine sigilosamente hacia el patio. Podía ver y respirar el humo dentro de mi casa, pero eso no me detuvo, llegue hasta el final y me arrepentí de haberlo hecho….
-Andrea…."
Me desperté de golpe, si el recuerdo seguía avanzando yo no soportaría y me derrumbaría, sin la garantía de levantarme. No estoy lista aún para enfrentar los recuerdos y esos sueños.
Han pasado 8 años desde esa noche, y aún no puedo soportar el recordar, ni siquiera recuerdo cómo es que sigo viva, todo el tiempo he estado sola y realmente no sé cómo logré sobrevivir, supongo que la vida aún no acaba conmigo, solo espero que a la siguiente lo logre.
Baje de mi santuario con cuidado, logre llegar al suelo sin un raspón y caminé hacia el estacionamiento de la escuela donde mi auto me esperaba.
Cuando llegue, no había absolutamente nadie, ningún estudiante o maestro, vi mi reloj y apenas eran las 5 y media de la tarde, la escuela acababa a las 4 así que supongo que mis hermanos no esperaron por mí y regresaron a casa solos.
Subí a mi auto, me quite los audífonos y pise el acelerador, quería llegar a casa pronto, solo quería darme un baño y dormir, no pedía más, solo quería estar sola.
Sola. Siempre has estado sola.
Lo sé, pero es mejor vivir siendo miserable y solitaria, que angustiar y arruinar la felicidad de los demás, de los que me importan, aunque yo a ellos no.
Llegue a mi enorme y fría casa, baje del auto y entré, esperando al menos oír el saludo habitual de mi nana, pero nada, el silencio total, solo los sonidos propios de la casa y mi respiración. Ni siquiera me preocupé, yo sabía dónde estaban todos.
Iris y Dave seguro estaban con sus amigos o en alguna fiesta.
Mely, haciendo compras.
Mi madre y mi padrastro, en algún viaje de negocios o en el trabajo. Simplemente ya no me sorprendía o preocupaba, nunca los veía.
Así que ahí estaba yo, sola en mi monumental casa.
Subí las escaleras a prisa hacia mi cuarto, no tenía ganas de comer así que solo tome un baño y me puse la pijama, no me moleste en prender la luz, prefería la oscuridad, me senté en la cama, tome mi guitarra y el cuaderno de letras que tenía escondido en el cajón de la mesa de noche, comencé a tocar y cantar, dejándome llevar por las letras que de mi boca salían.
…Confusa y conmovida por la verdad y las mentiras
Así que ya no sé lo que es real y lo que no
Siempre confundo los pensamientos en mi cabeza
Así que ya no puedo confiar en mi misma
Estoy muriendo otra vez
Me estoy estrellando
Ahogándome en ti
Bajando para siempre
Tengo que abrirme paso…
Un mes y solo había escrito esa parte de la canción, soy una decepción, se supone que debería estar finalizada para el festival de máscaras, y no tenía ni siquiera la mitad.
El festival de máscaras…
Es la única celebración escolar a la que acudo entusiasmada, me encanta esa fiesta. Todos los alumnos van disfrazados de reinas, princesas, príncipes, hadas, arlequines. Llevamos puestos antifaces para que nuestras identidades no sean descubiertas y según los profesores, poder desinhibirnos y mostrar nuestro verdadero ser.
Solo había asistido una vez, obligada por Jenn, pero lo que vi me maravilló, es como si regresaras en el tiempo a una época llena de magia y misterio.
Al final de la noche, algunos valientes cantan, esperando impresionar al público.
Yo no quiero impresionar a nadie, solo quiero cantar y liberarme aunque sea por unas horas, no quiero ser el centro de atención ni que me aplaudan, quiero estar protegida dentro de la seguridad de mi antifaz y mi guitarra. Prefiero ser anónima que lastimada.
Más lastimada de lo que ya estoy.
Sé que mi canción es deprimente, pero la música es una forma de expresión y así es como me siento.
Sola. Sin salida. Ahogada. Muerta…
Me puse los audífonos a todo volumen y comencé a escribir lo que sentía, sin censuras, sin cinismos, sin remordimientos, sin arrepentimientos.
Ahora te diré lo que he hecho por ti
50 mil lágrimas he llorado
Gritando, engañando y sangrando por ti
Y aun así tú no me escuchas
No quiero tu mano esta vez
Me salvaré yo sola
Escuche a alguien llamándome desde la sala, pero no me podía importar menos, ellos saben que me gusta estar sola, bueno, tal vez no me guste, pero es la única forma de vida que conozco.
Quizá me despertaré por una vez
Sin estar atormentada diariamente
Y derrotada por ti
Justo cuando pensé que habría alcanzado el fondo
Estoy muriendo otra vez
Sentí como alguien abría mi puerta sin permiso, me tense y escondí rápidamente el cuaderno que empezaba a considerar un tesoro, el ancla que me atrae a la realidad. La guitarra la puse en el suelo y me levante a abrir finalmente la puerta.
-¿Qué se les ofrece?- abrí la puerta en un movimiento brusco, casi grité, pero me contuve.
Abrí los ojos como platos, mi madre y mi padrastro estaban parados en frente de mí, con cara de falsa felicidad y maletas en las manos.
-Hola Andrea, ¿Cómo has estado pequeña?- dijo mi madre con una sonrisa deslumbrante en su rostro.
-Supongo que bien, madre. ¿Desde cuándo te interesa?- dije en el tono más frio que pude susurrando la última parte.
La sonrisa de mi madre se desvaneció, convirtiendo su hermosa cara en un gesto de descontento y enfado, puso las maletas en el suelo y dirigió su mirada a Joe, mi padrastro, como pidiéndole que nos dejara a solas.
-Iré a dejar las maletas a nuestro cuarto Marie, te espero allá- dijo mirando a mi madre, luego se volteó y se dirigió a mí- Buenas noches Andrea
Yo solo asentí en un gesto indiferente, Joe no me desagrada, es una buena persona, solo que en momentos de mi vida yo necesite a mi madre y ella no estuvo para mí, en cambio, para él sí, sé que no es culpa de Joe, el solo se enamoró de mi madre, como muchos otros, pero es más fácil para mí, culparlo a él que reconocer el hecho de que solo soy una carga para mi madre.
Joe se alejó por el pasillo cargando las dos maletas, mi madre me miro y con la cabeza le señale que entrara a mi cuarto.
-Siempre me has interesado Dy, aunque te sea difícil reconocerlo- dijo al pasar junto a mí con la vista en el suelo, llego a la orilla de mi cama y se sentó.
-No me es difícil reconocerlo, no puedo reconocer algo que no es cierto- dije enfadada, camine hacia mi cama y me senté en la esquina más alejada de mi madre.
-Me duele que pienses así- dijo con la voz entrecortada viéndome a los ojos- sé que no estuve ahí cuando me necesitaste, pero lo intente- sus ojos se aguaron y una lagrima solitaria rodo por su mejilla.
-A veces intentar no es suficiente- dije sin emoción mirando hacia mi regazo.
Sé que soy demasiado dura con mi madre, pero no puedo perdonarla, no aún, no soy tan fuerte ni tan bondadosa, algo está mal conmigo. Yo amo a mi madre, pero me duele saber que no me ama lo suficiente como para ayudarme, está dejando que me hunda sola.
Nadie dijo nada durante unos minutos, ya no soportaba el silencio, pero no sabía cómo romper el hielo, más bien el iceberg que había entre nosotras, no tuve necesidad de hacerlo, la voz de mi madre continuo.
-Acabamos de llegar de un viaje de trabajo, pero nos acaban de avisar que viajaremos por un tiempo más…
-¿Por cuánto?- la corte, sabía lo que venía, el discurso y sermón sin fin, no tengo tiempo para ilusiones.
-Nos vamos en 3 horas, volvemos en 5 meses para Año Nuevo.
-Cuidare de mis hermanos, ¿ya les avisaron?
-No, no están en casa, salieron con sus amigos.
-Ok, les diré que les mandan saludos y que volverán en Diciembre, tengo cosas que hacer madre, vete ya a hacer tus maletas, no queremos que pierdas el avión.
Me levante de la cama a paso decidido, abrí la puerta y mire a mi madre quien todavía no se movía.
Al fin se paró y viendo hacia el suelo camino lentamente como si quisiera quedarse en mi habitación. Cuando al fin llego junto a mí me miro y tomo mi mano dándole un apretón.
-Andy, si sigues alejando a la gente te vas a quedar sola- susurro con la voz llena de emoción, jale mi mano de entre la suya en un gesto brusco, sentía la ira arder dentro de mí, como podía decir eso, ella sabe mi historia, sabe por qué soy así, como se atreve a pedirme eso.
-Madre, siempre he estado sola- dije con cinismo mientras ella traspasaba el marco de mi puerta, me aleje dándole la espalda y me recosté viendo hacia la ventana- Cierra la puerta cuando te vayas- agregue con la voz más fría y cruel que salía de mí.
La escuche suspirar, pero parecía no moverse, mi puerta aún seguía abierta y no se escuchaban sus pasos alejándose.
-Te amo Andy- susurro al aire, pero la escuche.
Y al fin cerró la puerta dejándome sola en la oscuridad de mi cuarto.
-Yo también te amo mama- susurre para mí misma con la voz rota.
Lloré durante toda la noche, no dormí, no quería soñar, no quería respirar.
A las 6 de la mañana sonó mi alarma y me dispuse a arreglarme.
Cuando al fin termine mi ritual diario, baje a desayunar, encontré a mis hermanos y a Mely desayunando huevos y pan francés, mi estómago rugió con furia, ayer no había comido en todo el día excepto el escuálido sándwich en la cafetería.
Jale una silla y me senté junto a Dave.
-Buenos días Dy, ¿dormiste bien?- pregunto Mely con un tono maternal.
-Si, como nunca- respondí con amabilidad, Mely era la única figura maternal que conocía, la amaba como a una segunda madre.
-Yo no, llegamos a casa hace una hora, tengo resaca- dijo Dave y estrello su cabeza en la mesa, me reí estruendosamente junto con Iris.
-¿Y ustedes dos a dónde fueron, pillos? Jamás llegan tan tarde- dije
-Fuimos a una fiesta en casa de los Anderson, es enorme, Jared me invito y yo invite a Dave- respondió Iris con una sonrisa de oreja a oreja, se veía radiante esta mañana.
-¡Iris está enamorada!- se burló Dave
-¡CLARO QUE NO!, solo creo que fue un lindo gesto que Jared me invitara- suspiro
-¡Ya bebés!- los regañe- Acaben su desayuno que se nos hace tarde.
Terminamos de comer y salimos corriendo hacia mi coche, subimos y maneje tranquilamente, no era tan tarde.
-Por cierto, mamá llego ayer de su viaje y…
-¿¡VINO MAMÁ!?- gritaron Iris y Dave al unísono- ¿CUÁNDO? ¿CÓMO? ¿QUÉ TE DIJO? ¿DÓNDE ESTA?- siguieron con su serie de preguntas, pero los corte.
-Llego ayer como a la medianoche, mientras ustedes estaban en su fiesta, me dijo que solo vino para hacer su maleta y despedirse- las expresiones de emoción de Dave y de Iris cayeron- se van de viaje y vuelven para Año Nuevo.
Mire por el espejo retrovisor, Iris veía por la ventana con los ojos vidriosos, Dave solo veía el frente con una expresión dura.
A Iris y a Dave les afecta más que mamá se vaya por tanto tiempo, ellos no están acostumbrados a la soledad, siempre tuvieron a sus padres con ellos, a Joe y a mamá, tienen suerte, pero me alegro inmensamente que lo que pasó me haya pasado a mí, no soportaría que ellos pasaran por lo que pasé o que supieran la verdad, es mejor así, estoy dispuesta a hundirme sola con tal de que ellos jamás conozcan el miedo y la soledad, no lo permitiré, renunciaría a lo que sea por ellos, es una promesa, su inocencia y su alma tienen que ser preservados, ellos jamás estarán solos, me tienen a mí, siempre será así, aunque ellos no puedan ayudarme o salvarme, usaré lo que queda de mi para verlos felices, ellos no tienen y jamás tendrán la culpa de lo que me pasó, eso es, fue y será siempre mi culpa.
Lo es. Al fin lo reconoces.
Orille el auto y giré sobre mi asiento para verlos a los dos.
-Dave, Iris, nada de esto es su culpa, mama lo hace para que vivamos bien y tengamos la vida que merecemos, no se sientan mal, no están solos, yo estoy aquí con ustedes- les dije, con el tono más dulce, tierno y verídico que había salido de mi boca en mucho tiempo, los dos dejaron sus expresiones duras y tristes y me abrazaron, como hace mucho tiempo no lo hacían- Para siempre- susurre
-Lo sabemos Dy, te quiero nena- dijo Dave y beso mi mejilla antes de regresar a su asiento.
-Andy, eres la mejor persona que conozco y una maldita genia, gracias- susurró Iris en mi oído tratando de contener las lágrimas, pero no tuvo éxito, una salió y se perdió entre la comisura de sus labios, la aleje de mí y le sonreí.
-Bueno, niñas lloronas, ahora sí que es tarde, nos matarán. Dy pisa el acelerador ¡YA!-grito Dave, sacándonos a Iris y a mí de la burbuja en la que estábamos.
Hice lo que mi gentil hermano pidió y llegamos a la escuela en menos de cinco minutos.
No había nadie en los pasillos, estaba tan solitario que me asuste un poco, escuche pasos detrás de mí y me tense, pero como una idiota reconocida, me detuve y voltee a ver quién me seguía.
La oscuridad llegó a mi tan pronto como contemple aquella sonrisa…
