LOS PERSONAJES SON MÍOS, LA TRAMA ES MÍA, NO PERMITO LA COPIA DE NINGUNO, RESPETEN LA CREATIVIDAD, Y SIN MÁS, ¡A LEER!

Capítulo 6: Irónico destino

"-Escaparnos…

-No me iré a ningún lado contigo, no te conozco, tú has lo que quieras.

-Como prefieras Andrea.

-No me llames así. Simplemente no me hables"

Peroél tenía razón, cuando entré a clase, el profesor me fulmino con la mirada y me dejo fuera.

Yo solo me dirigí a la biblioteca a relajarme y pensar un rato, estaba haciendo tiempo para mi siguiente clase.

Decidí que podía leer un rato así que tome Ana Karenina de Tolstoi, me gustaba el libro así que me era fácil concentrarme en él.

De repente una vibración me distrajo, saque mi celular del bolsillo y vi el mensaje de Jenn.

[[¿Dónde estás?, estamos en la cafetería, alcánzanos, urge]]

¡¿Cafetería?! ¿Habían pasado cuatro horas?

Diablos, maldita relatividad, maldito Einstein. Maldito Tolstoi.

Corrí hacia la cafetería y me senté junto a Jenn.

-Hola, ¿saben dónde están mis hermanos?- dije al mismo tiempo que recuperaba el aliento.

-Los dejamos en su casa, pequeña psicópata.

-Bueno- dije ignorando el nuevo "apodo" de John- ¿de qué hablan?

- Del festival de máscaras, obvio.- respondió Jenn

- Aha y ¿eso qué significa para mí?

-Es que Jenn y yo- dijo Nicole cuando vio que Jenn no me respondía- pensábamos en pedirte si podíamos cambiarnos en tu casa el sábado y que los chicos nos recojan allí.

-¿Chicos?

-Si tontita- a John en serio le gustaba insultarme- Oscar, Jared, Drey y yo.

-Esperen, esperen; me perdí, ¿Quién es Drey?

-Drey es el hermano mayor de Jared y tiene un auto grande, así que puede llevarnos. Creí que lo conocías, él me dijo que eres su compañera en Música, de hecho creo que él te saco de la pelea- Jenn me respondió pensativa.

Así que se llama Drey, al menos ya no tengo que referirme a él como "mi salvador", "el chico ese" o "mi odioso compañero".

-¿Y qué, él no tiene pareja o porqué nos vamos a ir con él?

-Si tiene, es Stephenie.

Stephenie

En la vida, solo se tiene un número específico de "enemigos", una cierta cantidad para cada persona. Yo ya había excedido ese número.

Stephenie no solo me odiaba, tenía el deber de hacer mi vida más difícil, encontraba una satisfacción extraña al hacerme sentir miserable. Era capaz de cualquier cosa. Desde golpearme, humillarme, insultarme, empujarme en los pasillos y- si no fuera ilegal- tal vez ya me hubiera asesinado.

¿Por qué? ¿Qué le hice? No lo sé, simplemente nació con la única misión de dañarme.

Nunca la enfrente ni me defendí, solo resistí como en todo lo demás. Y trataba de evitarla lo más posible, Jenn intentaba defenderme, pero nos superaban en número. Para colmo, como si la ventaja de Stephenie no fuera demasiada ya, era la persona más popular del instituto, la más hermosa –obviamente la más "fácil" de las chicas- la más desalmada, una porrista con una agilidad impresionante, la más fuerte, y su padre era…. el jefe de policía.

No la odio, no como ella a mí. Yo no odio a nadie, ni siquiera a ÉL.

Solo cabe odio para mí misma, odio por no poder defenderme, no poder ser fuerte, odio por haber cambiado.

Odio por en quien me he convertido.

-Decidido, yo iré en mi propio auto- dije en una posición indiscutible.

-Sabíamos que dirías eso y está bien, te entendemos- respondió Jonny.

-¿Por qué? ¿Ahora qué me perdí yo?- la voz confundida de Oscar y la mirada de Nicole me dijeron que en realidad no sabían nada.

-Es que Stephenie es la archienemiga de Dy.

-Anotado- dijo comprensivo.

-Entonces, Dy ¿podemos cambiarnos en tu casa?

-Seguro y saben…no tengo idea de qué me pondré- agregue lo último solo para molestar a Jenn.

-En serio- me miro con cara ofendida y sarcástica, luego rodo los ojos y siguió platicando con Oscar.

La hora del almuerzo termino y me dirigí a Gimnasia, los lunes, martes y jueves me toca después del almuerzo sin falta.

Llegue a los vestidores y me vestí con el ridículo uniforme que consistía en un short azul marino casi inexistente y un top del mismo color que tendría que tapar más que el busto, pero no cumple con su misión. No deberían permitir este uniforme, sin embargo Stephenie tiene palancas e hizo que el director lo aceptara.

Me amarre el cabello en un intento de chongo. Y salí, preparándome para la paliza que iba a recibir.

Stephenie y su grupo de palillos estaban en una esquina platicando, otras chicas más reunidas en los demás extremos, los chicos casi babeando observando a todas las chicas, y después estaba yo.

Ni JJ, ni Nicole, ni Oscar tomaban esta clase conmigo, mucho menos mis hermanos, no tenía a nadie.

Con la cabeza gacha me dirigí a las gradas y me senté.

Al cabo de 2 minutos la maestra Collins entro y nos puso a correr en grupos mixtos de 10.

La clase duraba una hora de la cual la mitad era solo correr. Habíamos corrido 10 minutos y ya no podía respirar.

Terminó la media hora de agonía, ya nada podía ser peor. O eso creí.

-¡Morgan!

-Si profesora- respondí con el poco aliento que me quedaba, tenía los brazos en el estómago y la cabeza entre las rodillas.

-¡A la viga de equilibrio ahora!

Oh no… por Dios.

Me acerque con las piernas temblorosas y la respiración muy irregular.

Mini lista de mis temores: ÉL, escenarios, atención, dolor, chicos, pérdida, olvido…. alturas.

La viga estaba a 10 metros del suelo, tenía un ancho de 30 centímetros y un largo de 25 metros, atravesaba el gimnasio entero. No había una red debajo por si caía, como nadie se había caído jamás no la creyeron necesaria, pero -como en todo- yo era la excepción.

Comencé a subir las escaleras, con cada paso que daba mi visión se nublaba más, mi respiración aceleraba más y mis pies temblaban más.

-¡Rápido Morgan!, ¡No tenemos todo el día!

Las risas y gritos de mi maestra y compañeros no ayudaban en nada.

Cuando al fin llegue a la cima, puse mi pie derecho al frente y el izquierdo detrás, comencé con pasos muy pequeños y con los brazos extendidos a los costados para mantener el equilibrio.

Iba a más de la mitad, cuando la liga que sostenía mi cabello se cayó y me distrajo, mire hacia abajo y mi cabello se vino encima de mi campo de visión, inmediatamente caí de rodillas en la dura viga de madera y me sostuve de ella poniendo mis brazos y piernas abrazadas alrededor de la maldita viga.

-¡Avanza! ¿¡Qué estas esperando!?- alguien grito, pero no distinguí quién, primer signo de que me iba a desmayar.

-N-no puedo, me caeré, no puedo respirar ¡AYUDENME!- grite con todo el aire que me quedaba en los pulmones, por el esfuerzo mi cuerpo giro y quede de cabeza, me agarre con todas mis fuerzas, pero me estaba resbalando y rápido- ¡PORFAVOR, RAPIDO! ¡NO RESISTIRE MUCHO TIEMPO!

-¡Aguanta!, ¡Drey va por ti!- mi vida en manos de un desconocido, excelente.

Pasaron alrededor de 2 minutos y todavía nadie llegaba para ayudarme.

Mis piernas al fin cedieron y quede solo sujeta por mis manos. Sentí como mis zapatos se resbalaban y caían al suelo, mire hacia abajo –muy grave error-, el suelo parecía muy lejano, mis ojos trataron de enfocar algún lugar donde pudiera caer, pero mi vista se nublo por completo, no distinguía voces, sonidos, ni siquiera el bombeo de mi corazón o mi agitada respiración.

Estaba a punto de desmayarme, uno de mis brazos al fin se soltó y el que quedaba no resistiría mucho.

Una ola de oscuridad estaba a punto de tragarme.

Finalmente deje de respirar y mis dedos se soltaron de la viga.

Creí que moriría, pero en el último segundo Drey tomo mi mano.

-Sujétate

Escuchaba su voz, sentía su mano, percibía su olor, aun así no podía verlo, hablarle o ejercer ninguna fuerza.

-Dy, necesito que me ayudes, no puedo subirte si no me ayudas- seguía intentando subir mi cuerpo de regreso a la viga, mi cuerpo pesaba mucho más ahora que solo era un peso muerto- te caerás, necesitas despertar, despierta nena.

Despierta nena.

Como si fuese un grito de guerra, abrí los ojos de par en par y tome su mano con fuerza.

-Ok, necesito que intentes impulsarte para que pueda subirte.

Asentí e hice lo que me pidió. Me impulse hacia arriba y el me subió por completo a la viga.

-Bien hecho nena.

Nena.

-No me llames así- susurre cuando me sentí un poco más segura.

Anteriormente desperté no porque me hubiera dicho "nena", me desperté porque ÉL me decía nena, y era casi como un reflejo para mi despertar cuando escuchaba a cualquiera decirme así.

Hizo caso omiso de mi petición y tomo mi mano.

-¿Puedes sola o quieres que te cargué?

No quería darle el gusto, quería caminar con la cara en alto y el ego en su lugar. Di el primer paso y mi cuerpo se dobló hacia adelante, por poco caigo de nuevo sobre la viga.

Su brazo sujeto mi cintura y me enderezó, tomo mis piernas con su otro brazo y las levanto. Estaba cargándome como si fuera un bebe y se lo agradecía.

-Gracias- susurre contra su pecho e inspire fuertemente.

-No hay de que, nena.

-No me digas así- aleje mi cara de su pecho y mire su rostro. Una sonrisa capaz de hacerme hiperventilar se formó en sus labios.

Contemple sus ojos verdes y me encontré a mí misma viendo esmeraldas verdes como la última vez que pensaba con coherencia, antes de las lagunas.

Ya habíamos llegado al inicio de las escaleras para bajar y Drey comenzó a soltarme.

-Aunque soy muy ágil, fuera de modestia, no creo poder cargarte y al mismo tiempo bajar.

Asentí y comencé a bajar lentamente sujetándome hasta con las uñas.

Estuve a punto de besar el suelo cuando por fin lo toque.

Todos estallaron en carcajadas burlándose de mí.

-¡Cállense, todos 50 abdominales, AHORA!- Collins grito y pitó con su silbato.

Un bufido grupal lleno la sala.

-¡100 abdominales, AHORA!

Rápidamente todos se acostaron en el suelo y comenzó el conteo. 1, 2, 3, 4… 67, etc., etc.

Toco la campana y todos salieron hacia los vestidores casi volando.

Yo estaba tomando una ducha cuando sentí que alguien me tomaba por el hombro y me jalaba haciéndome voltear.

-¿Te gusta mi novio Morgan?- Stephenie tenía una toalla alrededor de su cuerpo y me miraba totalmente encolerizada, su voz cargada de veneno, como una serpiente.

-No sé de qué hablas- baje la mirada, tome una toalla, cerré la llave del agua y salí evitándola.

Estaba poniéndome la ropa cuando alguien tiro de mi brasier. Caí de bruces en el suelo y observe como Stephenie se acercaba a mi cara.

-Aléjate de él, o saldrás muy lastimada- se acercó a mi oído y susurro amenazadoramente- ¿Te quedó claro?

Se alejó con su grupo de "palillos" y me dejaron tirada en el suelo.

No tenía planes de acercarme más a Drey, no lo haría, ni siquiera me agradaba, mucho menos yo a él.

No me interesaba en lo absoluto.

Debería.

Alguien susurro. Mire alrededor para comprobar que ya nadie quedaba más que yo.

Salí y me dirigí a mi siguiente clase…. Música.

Si mi destino era ser asesinada por Stephenie estaba a poco de alcanzarlo. Era como si Drey y yo estuviéramos destinados a cruzarnos.

Y yo moriría por eso.

Entre al aula y me senté junto a mi "sentencia".

-Hola- me dijo con sutileza

Lo mire sorprendida, en las dos semanas en las que habíamos convivido jamás me había dirigido la palabra.

-¿Qué?- lo dijo al mismo tiempo en que ahogaba una risita.

-Ahora te dignas a hablarme, justo después de que tu novia me amenaza… irónico- entorne los ojos.

-¿Steph te amenazo?

-No importa- suspire, ya me las arreglaría- ¿seguro que te sientes bien?, creí que te encantaba enterrarme dagas con la mirada

-Hoy no, hoy es un buen día para empezar de nuevo

El profesor Charles entro y toda el aula se silenció.

-Buenas tardes chicos, antes de empezar con la clase habitual quisiera invitarlos a participar en el concurso de canto del festival de máscaras. Este año tenemos una sorpresa para el dúo ganador.

Drey levantó la mano y el profesor le concedió la palabra.

-¿Dúos?

-Si André, al principio de la noche cantaran en solos, conforme vayan avanzando a la final se irán formando dúos mixtos, los cuales cantaran una canción impuesta por los jueces.

Después de las indicaciones del profesor la clase dio inicio. Mi mente volvió a las lagunas.

Recuerdos inundaron mi mente, imágenes, palabras, todo menos lo que estaba pasando en realidad a mi alrededor.

De repente, una mano se agito frente mi campo de visión.

Volví. Nadie jamás me había logrado sacar de las lagunas, pero él lo logro con solo agitar su mano.

-Oye, Andrea…- lo corte

-Te dije que no me dijeras así- seguía con la mirada perdida, mi mente estaba regresando.

-¿Cómo te digo entonces?

-Dy

-De acuerdo, Dy. La clase ya termino, vamos te acompaño, siento que si me alejo de ti te caerás o algo así- tiro de mi mano para que me moviera.

Me moví y recogí mis cosas.

-Vamos- le dije cuando termine de recogerlas todas.

-¿Puedo preguntarte algo?

-Seguro- yo miraba mis pies al caminar temía caer, o peor, cruzarme con su mirada.

-¿Por qué creo que eres un imán para el peligro?- lo mire confundida- digo, cuando nos conocimos por ejemplo, estabas tirada en el suelo, luego al día siguiente te encuentro desmayada en el pasillo, la pelea de hoy, la viga…. Siempre que te veo algo malo te está pasando.

-Algo está mal en mi supongo

Seguimos caminando en silencio hasta el estacionamiento.

-Ya me tengo que ir

-Claro- camine hacia mi auto, cuando tomo mi mano y me jalo para que me volviera- una pregunta más, ¿Dónde vives?

-¿Para qué quieres saberlo?- replique con la duda marcada en la voz.

-Es que tengo que recoger a unas personas en tu casa el sábado.

Oh, eso.

-Si me dijeron- voltee hacia donde estaba mi auto y jale mi mano de entre las suyas, me acerque, abrí la puerta y saque un papel- te anotare la dirección- pasaron unos segundos y se lo tendí- toma, bueno ahora me despido.

-Gracias, y procura no matarte.- sonrió y camino hacia su auto.

Y por primera vez en mucho tiempo sonreí de verdad.