Les dejo la segunda parte :) Espero que les guste
Un amor que trasciende
2. La fortaleza de Inuyasha
Todo había terminado ya. Nos enfrentamos a Naraku desde el interior de su cuerpo y logramos vencerlo. Su rastro desapareció junto con la Perla de Shikon. Llegamos exhaustos a la aldea de la anciana Kaede, cuando de pronto Kagome fue atraída por un abismo. Ninguno de nosotros sabemos a dónde pudo haber ido pero tengo que encontrarla. Intenté tomar su mano y traerla hacia mí pero no sirvió de nada. Ahora estoy dentro de la oscuridad buscándola, esperando que no sea demasiado tarde. Espero que se encuentre bien. Vi su cara de terror mientras se alejaba de nosotros, pero sé que es muy fuerte y que no se rendirá tan fácil.
Fue muy estúpido de mi parte pensar que todo esto sería tan sencillo. Mi vida nunca ha sido así, siempre he estado rodeado de tragedias. Justo cuando nací, mi padre murió, y mi madre también fue asesinada cuando yo era apenas un niño. Mi hermano mayor me odia por ser un medio demonio, y fui traicionado por la mujer de la que estaba enamorado. Debí imaginar que ella correría la misma suerte estando conmigo.
Mientras busco en esta oscuridad, logro ver a Midoriko, la creadora de la perla, todavía luchando contra miles de demonios. ¿Qué significa esto? Acaso, ¿Kagome está igual? De pronto la voz de la perla me dice que éste es su destino, que ella nació para vivir eternamente en este abismo y pelear contra aquellos que han querido obtener el poder de la joya. Eso no puede ser verdad, ella es mucho más que esto.
Es ahora cuando creo que no debí permitir que Kagome regresara aquella vez en la que me pidió quedarse conmigo. Por más que la necesite a mi lado, le hubiera ahorrado todos estos problemas y no estaría pasando por esto. Viviría feliz en su época con su familia y sus amigos, yendo a esas cosas que ella llama exámenes y que siempre le han preocupado tanto, jamás se habría arriesgado como lo hacía todos los días en el Sengoku. Incluso ahora que se supone todo ha terminado, su vida sigue pendiente de un hilo. Tengo que encontrarla y ayudarla a regresar a su hogar, ella no se merece terminar aquí.
Me doy cuenta que realmente nunca valoré a esa niña. Desde que la conocí, mi vida dio un giro de 360 grados. Aún recuerdo que la odié la primera vez que la vi porque me recordaba tanto a Kikyo, pero con el tiempo todo eso fue cambiando. Ahora sé que no hay ningún punto de comparación entre ambas. La alegría y el valor de Kagome hacen mis días más ligeros, siempre es compasiva y pone a los demás antes que a ella misma. Es capaz de sacrificar su vida por sus amigos y daría lo que fuera por vernos felices. Me ayudó a aceptarme y sentirme bien tal como soy, un medio demonio. Así me aceptó. Aprendí a hacer amigos y a luchar por algo más que el poder o la venganza, me enseñó a pelear por el amor y la amistad. Ella es mucho más fuerte de lo que pensé, y me equivoqué tantas veces al dudar de ella, que no sé si algún día me perdone por completo. Qué idiota. Su corazón es incapaz de guardar rencor, incluso si se trata de Kikyo. Ahora me arrepiento de haber salido huyendo todas esas noches a buscar un vil recuerdo. La he lastimado miles de veces y no sé cómo no pude darme cuenta que ella siempre ha estado ahí para mí. Espero algún día poder enmendar ese error.
Quisiera tener el valor de decirle lo que desde hace tiempo siento por ella. Nunca he expresado mis sentimientos a nadie, pero tampoco había llegado a sentir tanto cariño por alguien. Varias veces he tratado de acercarme y terminamos siendo interrumpidos por algo o no me salen las palabras. ¿Y si logro encontrarla? ¿Se lo diría esta vez? Tengo que intentarlo de nuevo o no podré vivir tranquilo. No me importa que ella decida volver a su hogar y no regresar jamás a este lugar, pues me queda claro que somos de mundos muy distintos. Al menos quiero sentir esa paz de habérselo dicho todo, de haberle entregado mi corazón como ella ha hecho con el suyo con todo lo que hace por mí.
La perla rompe el silencio nuevamente. Dice que ella quiere verme y que sólo bastará que lo desee. ¿Quiere verme? ¿Después de todo lo que he hecho? Todavía no entiendo a esa mujer, pero sé que le importo como a nadie. Por eso no puedo permitir que su deseo sea sólo verme. Debe haber algo más que podamos hacer para salir de aquí.
Trato de llamarla y de pedirle que me espere, que estaré con ella en cualquier momento. Le digo que no debe desear nada hasta que yo esté a su lado. La busco entre la oscuridad pero no puedo ver nada más que monstruos. A lo lejos veo un rostro familiar, pero se ve muy distinto a la última vez. Se trata de Naraku, quien ahora luce tranquilo dentro de este abismo. La voz de la perla me explica que Kagome nació para enfrentarse a él dentro de esta oscuridad, que eternamente lucharán por sobrevivir. Le digo que no es verdad, que ella nació para mí y yo para ella. Me vuelvo a inquietar, debo encontrarla antes de que sea demasiado tarde, aunque sé que ella no se rendirá tan fácil.
Logro escucharla. Me llama de entre la oscuridad, y le digo de nuevo que no debe pedir su deseo aún. Un destello de luz aparece a lo lejos, y mi espada me indica que es ahí donde debo cortar con todas mis fuerzas. Se abre un espacio en el meido y logro entrar en él, para toparme con sus ojos chocolate y escucharla pronunciar mi nombre una vez más. La tomo de la cintura y la beso. No encuentro mejor forma de decirle cuánto la extrañaba. Siento su corazón tan acelerado como el mío. Me separo de ella y la veo fijamente a los ojos, debo asegurarme que se encuentre bien. Me sonríe y es todo lo que necesito para calmarme, así que me coloco a su lado y la sujeto suavemente. Le dice a la perla que está lista para pedir su deseo: que la joya desaparezca para siempre. Una luz se lleva consigo todo lo que estaba a nuestro alrededor, incluidos los demonios que luchaban por el poder de la perla.
De pronto siento la tierra húmeda en mis pies y estoy seguro que hemos salido del abismo en el que nos encontrábamos. La veo cansada, asustada. Trato de tranquilizarla con un abrazo y le doy mi mano para ayudarla trepar por la caja de madera. Y es así como llegamos al templo de su casa, en donde su familia aguarda impacientemente su regreso. Ella les había dicho que vendría hace tres días, pero nunca llegó. Entonces caigo en la cuenta que pasamos tres días en aquella oscuridad. Su hermano llora de preocupación por Kagome, mientras que su abuelo y su madre la abrazan consternados y felices de verla de regreso. Empiezo a sentirme culpable de no haberle permitido venir a casa más seguido. Su familia la necesita tanto como yo la necesito a ella, pero mi egoísmo no me había permitido aceptarlo.
Me alegra que esté de regreso sana y salva en su casa. Dudo si lo mejor para ella será permanecer aquí ahora que todo ha terminado, pues no quiero que siga arriesgando su vida de esa manera. De pronto sus ojos me buscan de nuevo, y cuando veo su reacción, me doy cuenta que estoy desapareciendo lentamente por el pozo. Trato de decirle algo, lo que sea para calmarla, pero no alcanzo a articular una palabra cuando ya estoy de nuevo al fondo del pozo.
Subo por la estructura de madera y reconozco el bosque del Sengoku. Estoy de regreso a donde se supone que pertenezco, pero sin ella me siento fuera de lugar. Caigo de rodillas en el pasto, me siento como si me hubieran derrotado en la batalla. ¿Por qué me pasa esto? Ni si quiera pude despedirme de ella ni decirle lo que siento. ¿Habré sido yo quien provocó esto al pensar que ella estaba mejor en su hogar? O tal vez mi indecisión fue la razón por la que terminamos separados. Muero por verla otra vez y decirle lo importante que es para mí, pero creo que tendré que esperar no sé cuánto tiempo más. Debí haberlo hecho cuando tuve la oportunidad.
Mis amigos corren a alcanzarme en el pozo y se dan cuenta de que ella no está. Creo que mi rostro les dejó claro lo que había ocurrido, pues se limitan a preguntarme si yo me encuentro bien. Asiento con la cabeza y camino con la mirada perdida hacia la aldea. Pasados unos minutos, logro decirles que ella está bien, en casa y con su familia. Les digo que ya no corre más peligro porque el pozo se ha cerrado por completo. Shippo empieza a llorar, pues Kagome era como su mamá. Miroku abraza a Sango, quien también empieza a sollozar. No soporto la escena y salgo corriendo de ahí. Llego al árbol sagrado y las lágrimas empiezan a correr por mi rostro, pues no hay nada que pueda hacer para recuperarla.
Ha pasado ya mucho tiempo desde que vi sus ojos, su sonrisa. La extraño como si fuera el primer día, y voy al pozo cada tres noches con la esperanza de encontrarlo abierto una vez más. He tenido pesadillas en donde la pierdo, pero al despertar recuerdo que ella está a salvo, lejos de mí, pero a salvo. Podría decir que es como si nunca la hubiera conocido, pero eso sería una completa mentira, pues ahora soy mejor gracias a ella. Ojalá el destino no tarde mucho en permitirme ser parte de su vida otra vez.
Esta historia me está saliendo rápido hahaha terminándola haré la secuela de "Cuando todo termine" para que estén al pendiente. Dejen reviewwws!
Saludos
