Lo terminé por fiiiin :) espero que les haya gustado. Dejen sus reviews y los espero en mis otras historias.


Un amor que trasciende

4. Esperar un final feliz

Inuyasha's POV

Han pasado ya tres años desde el día en que ella se fue de mi vida. Como cada año, mis amigos hacen un esfuerzo por distraerme, por mantenerme ocupado para ya no pensar en aquella tarde. Acompaño a Miroku a una aldea cercana para exterminar a un espíritu que acecha a las mujeres del pueblo, pero estoy demasiado distraído, y él parece notarlo. Entonces recuerdo que hoy debe nacer su tercer hijo, por lo que le digo que debemos apresurarnos a regresar.

Me alegra mucho que todos mis amigos se encuentren bien. Jamás imaginé que Miroku y Sango terminarían formando una familia tan grande, pero se ven realmente contentos. Shippo, aunque no lo parezca, ha crecido mucho, y cada vez mejora sus técnicas de zorro. Es sorprendente lo valiente que ha llegado a ser. Todos han seguido adelante, y supongo que era de esperarse. Todos, menos yo. Y no es que no quiera, sino que después de todo lo que viví con aquella chica, creo que nada podría superarlo. Las memorias que tengo de lo que ella hizo por mí, de lo que vivimos juntos, de lo mucho que aprendí de ella me han mantenido de pie, y con la esperanza de, algún día, encontrarla de nuevo.

Después de que Sango diera a luz, me topo con la anciana Kaede cerca del valle donde acostumbro pasar las tardes. De nuevo me pregunta cómo estoy, que si quiero hablar. Ella es a la única a la que he contado lo que sucedió aquel día, y es la única que realmente sabe cuánto extraño y necesito a Kagome. No se lo he dicho a nadie más, pues estoy seguro que se preocuparían mucho por mí, y ya tienen suficiente de que preocuparse con sus propias vidas. Shippo se ha dado cuenta que visito el pozo frecuentemente, pero que nada ha cambiado desde hace tres años en ese lugar. Hacemos un recuento de lo que pasó, y caemos en la conclusión de que quizá el único motivo por el que ella vino a este lugar, era para acabar con Naraku y recuperar la perla. Algo me inquieta y me dice que no puede ser así.

Quisiera creer que, a pesar de tanto tiempo, Kagome no se ha olvidado de mí, porque ella no ha abandonado mi cabeza por un solo instante. Algunas veces logro convencerme que las cosas debían ser de esta manera, pues ella tiene a su familia y sus amigos del otro lado del pozo. Su vida no corre peligro en aquel lugar, y realmente yo no era quién para exigirle que regresara a mi lado, sobre todo cuando la hice sufrir tanto. Lejos de mí, ya no podría lastimarla. Demasiado tarde me di cuenta de lo que sentía por ella. Mentira. La verdad es que siempre lo supe, pero nunca fui lo suficientemente hombre como para aceptarlo. Tenía miedo, miedo de perderla, miedo de sufrir otra vez. Después me arrepiento nuevamente de no habérselo dicho antes de tenernos que separar. Tal vez así hubiera enmendado parte del daño que le hice y las cosas no hubieran terminado así, con el destino separándonos a la fuerza. Al menos hubiéramos tenido la oportunidad de decidir lo que sería de nosotros.

Vuelvo a la aldea después de caminar un rato sólo por el bosque, intentando despejar mi mente. Me topo con mis amigos, que se encuentran cumpliendo ahora con sus labores de hogar. Jamás los vi tan ocupados cuando viajábamos en busca de los fragmentos de la perla. Me reconforta el pensar que al menos ellos sí pueden ser felices.

De pronto, mi nariz salta de gozo. Un olor familiar llega hasta lo más profundo de mi ser, recorre todo mi cuerpo y me nubla la mente, como si me embriagara. La piel se me eriza y todo a mi alrededor empieza a desaparecer, dejando solamente una palabra en mi cabeza: Kagome. Este olor pertenece a ella. Me deshago de las pequeñas que juegan tiernamente con mis orejas y las dejo al cuidado de Shippo, quien se queja de la manía de las chiquillas por molestarlo. Me levanto lo más rápido que puedo, pero dudo un poco si debo volver al pozo. Quizá tanto pensar en ella ha hecho que mis sentidos me traicionen, pero decido que nada perdería con ir a echar un vistazo.

Mis amigos se percatan que algo me inquieta, pero evito voltearlos a ver y salgo corriendo en dirección al pozo. No quiero que me cuestionen ahora, pues prefiero no darles falsas esperanzas. Primero avanzo por el bosque a toda velocidad, pues ya esperé tres largos años para volver a toparme con esos ojos chocolate. De pronto, empiezo a ir más lento, pues la duda vuelve a mis pensamientos. ¿Podría esto ser real? ¿Algún milagro? Llego al pozo y dudo un poco, pues ella no está aquí todavía. Prefiero no voltear a ver el interior, pues si de nuevo está sellado, mi corazón no lo soportaría más. En lugar de eso, extiendo mi mano hacia el interior, esperando.

No tardo mucho en sentir de nuevo esa calidez, la suavidad de su piel. La ayudo a subir cuidadosamente hasta que su sonrisa me deslumbra de nuevo. Está aquí, conmigo. Veo las lágrimas que se acumulan en sus ojos, y lo primero que hace es disculparme por dejarme esperándola tanto tiempo. Tonta, nunca cambia. Se apoya en mis hombros para bajar de la estructura de madera y no puedo evitar atraerla hacia mí. Quiero llenarme de su olor, de su calor. Trato de no denotar mis nervios preguntándole que ha estado haciendo todo este tiempo. Es mi manera de tratar de decirle que la extrañé.

La voz de Shippo interrumpe el momento, dándome oportunidad de calmar a mi corazón que parece querer salir de mi pecho. Miroku y Sango han llegado justo detrás de él, y están tan sorprendidos y contentos como yo de que ella hubiese regresado. Le explican lo que ha sucedido durante estos tres años, aunque ella pudo verlo desde que divisó a los hijos de nuestros amigos. Después de un rato, nos dirigimos de regreso a la aldea de la anciana Kaede.

Sango y Kaede se encargan de ponerla al corriente de todo, desde la llegada de Rin a la aldea, los entrenamientos de Shippo, el regreso de Kohaku y el matrimonio de Kouga con Ayame. Miroku le explica que ahora trabajamos juntos ayudando a las aldeas, lo que parece alegrarla a sobremanera. Nunca la he entendido, y creo que eso es algo que me encanta de ella. Siempre logra sorprenderme.

Todos se empiezan a despedir de ella, pues está oscureciendo y cada quien debe regresar a sus respectivos hogares. Yo decido esperar a su lado, hasta que noto que también se encuentra cansada. Con la excusa de permitirle privacidad a Kaede, le digo que lo mejor será marcharnos. Me voltea a ver preocupada, pues he hablado poco en todo el día. Soñé tanto tiempo con que esto pasara que todavía me cuesta trabajo creer que esté aquí, pero sonrío al verla tan interesada en mi vida.

No puedo aguantar un segundo más para sentirla cerca nuevamente, así que la abrazo en la primera oportunidad. Siento que mi corazón empieza a agitarse nuevamente, por lo que me separo de ella y la tomo de la mano, evitando delatarme. Bajo el silencio de la noche, empezamos a caminar tranquilamente hacia mi casa. En el trayecto, nos topamos de nuevo con el pozo que conecta a su mundo con el mío y la siento tensionarse. Busco su mirada y le digo que está loca si cree que la dejaré ir de nuevo. Se ríe y no puedo evitar reír también. Verla así, tan feliz, sólo me provoca estallar de alegría.

Por fin llegamos a mi cabaña, y me preocupa lo que podrá pensar si le pido que se quede conmigo, pero sé que no tiene otro lugar donde quedarse. Trato de sonar casual y le digo que sólo será esta noche, en lo que decidimos qué podemos hacer. Me da miedo su respuesta porque supongo que es normal no tener la misma confianza que hace tres años, pero asiente ligeramente y es todo lo que necesito para calmarme.

Nos acomodamos dentro y vuelve a cuestionarme sobre mí y lo que he hecho durante este tiempo. También le pregunto sobre su vida, tratando de indagar si me ha extrañado, si alguna vez pensó en mí. Después de muchas horas, se atreve a preguntarme de los dos, de lo que siento por ella. Me cuesta articular las palabras, nunca he sido bueno para eso. En su lugar, me acerco lentamente hacia Kagome y la beso, tratando de darle a entender cuánto la amo. No quisiera separarme nunca de ella, pero necesitamos aire. Tomo su mano y sin pensarlo se lo digo todo. Le digo cuánta falta me ha hecho, lo mucho que la necesité estos años y lo feliz que me hace el tenerla de regreso, conmigo. No sé cómo pude, pero por fin sale de mi boca un "Te amo y quiero que te quedes conmigo siempre". Ni si quiera yo me lo podía creer. Me quedé helado cuando escuché salir de sus labios un "Si" casi sin pensarlo. Me dice que no podría ser más feliz que ahora y que siempre me ha amado. La acerco a mí y se recuesta sobre mi pecho, hasta que la luz del sol nos logra despertar. No sé qué nos espera ahora que estamos juntos, pero con ella a mi lado absolutamente nada podría salir mal porque ella me hace sentir completo. Sé que no podré darle lo que tenía en su mundo, pero sí daría mi vida por ella. La espera por un final feliz valió la pena, porque un amor como el que nos tenemos, siempre trasciende.


Gracias por leer :)