Te necesito
-¿Sucede algo, Suga-kun?
El joven no respondió, sino que entro cautelosamente a la habitación empujando a la joven de la puerta y protegiéndola detrás de su cuerpo. Pero, exactamente, ¿protegiéndola de qué? Suga levantó su espada y observó minuciosamente cada centímetro del cuarto. ¿Tan absorta había estado en sus pensamientos que no se dio cuenta de que el joven llevaba consigo su espada? Pero, ¿para qué la necesitaba? Es decir, la amenaza de la Kotori Obake ya no existía.
Luego de un par de segundos en lo que se dedicó a observar que nada malo ocurría dentro de la habitación de la chica, Suga relajó los hombros y soltó un suspiro aliviado.
- Suga-kun, aún no me has dicho porque has venido hasta aquí siendo tan tarde - habló Shiori, colocando una de sus manos sobre el hombro del chico. No obtuvo una respuesta inmediatamente, por lo que le preocupo que todo fuera un sueño nuevamente, que el chico de ahí fuera el otro Suga, el de mirada fría y voz sin sentimiento. Inconscientemente comenzó a temblar. Sin embargo dejo de hacerlo cuando lo sintió removerse en un su lugar y escuchar el sonido de hojas ser pasadas y escritas.
Suga estaba escribiendo. El de ahí era su Suga.
Se dio vuelta y le extendió una nota a la chica, la cual se encontraba medio sonrojada por sus pensamientos. Ella lo aceptó y leyó la corta oración que en ella había escrita.
"Gritaste. Me preocupé. ¿Qué pasó?"
¿Así que había sido por eso? ¿Suga se había preocupado por ella y había salido a mitad de la noche a ver que le ocurría? Se sintió alagada, el joven en serio la quería.
Sin embargo es solo como amiga, no te ilusiones. Estúpidos pensamientos que aparecían en el momento menos adecuado. Hizo una mueca de disgusto y comenzó a pensar como debía explicarle al chico porque había gritado.
¿Debía decirle que había tenido un sueño donde él la abandonaba y ella quedaba destrozada por su partida ya que lo amaba? ¡Ni hablar! Ya tenía asumido que él no la quería de la misma forma que ella, sin embargo no quería escucharlo - o leerlo - del joven mismo. Algo así destrozaría su corazón... Entonces, ¿que debía decirle?
-Siento haberte preocupado Suga-kun, no fue nada - respondió con una risa nerviosa.
El joven no le creyó ni una palabra, observándola con una ceja levantada. Suspiró y llevo sus manos hacia su cabello mientras cerraba los ojos. Estuvo pocos segundos en esa posición cuando decidió escribir otra nota. Tomó el bolígrafo entre sus finos dedos y comenzó a escribir, esta vez con más lentitud. No se sintió muy satisfecho con lo escrito, sin embargo debía de admitir que hacía tiempo no escribía más de 2 palabras para alguien cercano a él.
Extendió nuevamente la mano hacia Shiori, quien recibió la nota, confundida puesto que al momento de tomarla el joven había bajado la mirada avergonzado.
"Shiori, no me mientas. Algo debió haber pasado para que gritaras así, ¿qué fue? Me preocupe mucho... Puedes confiar en mí, después de todo, somos amigos ¿no es así?"
Esas palabras hicieron que ella se sintiera bien y mal a la vez. Que sentimientos tan contradictorios, ¿no? Bien, porque el chico se preocupaba por ella y denotaba que la quería. Y mal, porque ahora era obvio que su subconsciente tenía razón: el chico solo la quería como amiga, una a la que había protegido a distancia durante años.
Sonrió melancólicamente y frotó sus ojos con sus puños cerrados suavemente, al tiempo que simulaba bostezar. Lo que menos quería era que Suga se preocupara mas al ver que las lagrimas comenzaban a agolparse en sus ojos.
-Tuve una pesadilla - fue lo único que contesto. Más siguió hablando al tiempo que bajaba la mirada, apenada -. Sé que no es algo que una persona medianamente adulta debería decir cuando fue sorprendida por su allegado gritando durante la madrugada... Es solo que... se sintió tan real, y realmente dolía - finalizó su explicación posando su mano derecha sobre su corazón, como si de esa manera pudiera dejar de latir con tanta fuerza y dolor.
Un poco sorprendido, Suga abrió ligeramente sus ojos y tomó las manos de la chica, quien levantó la mirada atónita. El joven le sonrió ligeramente y la guió hacia la cama, colocando antes la espada junto al ropero, donde ambos se sentaron, e hizo que Shiori colocara su cabeza sobre su hombro, reconfortándola. Soltó por unos segundos sus manos y busco a tientas su libreta, la cual estaba en el bolsillo de su pantalón y comenzó a escribir.
Shiori, mientras, estaba tensa y roja como un tomate. Era obvio, si su cabeza reposaba sobre el hombro desnudo de la persona a la que más quería de este mundo. Cerró sus ojos, relajo sus hombros y disfruto de la cercanía que se le regalaba junto a él. Su cuerpo era cálido, a pesar de no llevar puesta una camiseta, y todo él expedía una fragancia que lograba abrumar sus sentidos. A libros viejos y chocolate. Amante como era ella de los libros y el chocolate, era imposible que no lograra predecir algo así.
Estaba a punto de dormirse cuando sintió nuevamente la mano de Suga en la suya, esta vez con un papel de por medio. Iba a tomarlo, pensando que sería nuevamente una nota, sin embargo el joven se la negó retirando su mano. Ella, confundida levanto su mirada y se topo con una vista encantadora. Suga se encontraba nervioso y sonrojado hasta las orejas, tratando de desviar su mirada de la de la chica, mas se rindió cuando se dio cuenta de que haciendo eso no llegaría a ningún lado, y sostuvo su mirada.
Ojos chocolates y ojos negros se encontraron.
Shiori enrojeció inmediatamente. Se sentía un ambiente íntimo y calmo que, sumado a la mirada sonrojada del chico, creaba esa sensación romántica que tantas veces había leído y visto en las películas.
Pero esto no es ni un libro romántico ni una película, hazte a la idea. Hasta que él no te lo diga con sus propios labios, con su propia voz y con su forma de ser, no puedes estar segura de si siente lo mismo que tu o no. Si no lo hace, romperás tu parchado corazón.
Bien, si antes estaba confundida por la mirada que le era dada por el chico, ahora lo estaba más. ¿Es que acaso podía tener una, aunque sea mínima, oportunidad con Suga? Al observar su mirada era posible que así fuera. Bajo su mirada apenada, cortando con el contacto visual.
- ¿M-me dirás, q-que fue lo q-que soñaste... Shii-chan? - preguntó nervioso y murmurando el joven.
Shiori se sorprendió. Le había hablado con ese dulce apodo de niños, ese dulce "Shii-chan". Escucharlo nuevamente, con su voz nerviosa, tierna y llena de cariño hizo que sintiera ganas de volver a llorar.
- Fue horrible, Suga-kun - comenzó a decir, con la voz temblorosa -. Era de noche y te vi caminar por los pasillos, ibas con una maleta. Sentí temor cuando atravesaste la puerta de entrada, diciendo que nunca volverías, que tu estadía en esta mansión había terminado... Sentí mucho miedo y desesperación cuando dijiste que no querías estar conmigo nunca más.
Terminó de hablar cuando sintió su garganta cerrarse y su voz desvanecerse. Poco a poco las lágrimas comenzaron a descender silenciosamente por sus mejillas, aumentando su llanto conforme el tiempo pasaba. Comenzaron como suaves sollozos, sin embargo estos se intensificaron cuando los recuerdos de su pesadilla golpearon su mente. Posó las manos sobre sus ojos y lloró, desahogándose y sintiéndose estúpida al llorar frente al chico.
¡Malditas paredes tan delgadas que dejaron que su grito se colara hasta la habitación de Suga! ¡Maldita sea su pesadilla! ¡Maldito sea su llanto! ¡Maldita sea ser adolecente que hacía que el amor doliera más! ¡Y maldita sea ser mujer por las estúpidas hormonas que hacían que no dejara de llorar!
Todo pasó en cámara lenta.
Los brazos de Suga se cerraron en torno a su espalda y cintura, acercando el cuerpo de Shiori al suyo. Ella dejo de llorar, estando demasiado sorprendida como para hacerlo. No había esperado la reacción del joven, por lo que la tomo por sorpresa. Él, con la mano que tenía antes en si cintura, comenzó a acariciarle suavemente su cabello, en una muda prueba de que estaba para ella. Y comenzó a llorar nuevamente, con más intensidad.
Se sentía como una llorona. Había estado desde que se había despertado de aquella manera, soltando lágrimas y sollozos a diestra y siniestra. No había sido así desde el entierro de sus padres, ¿por qué ahora que estaba con Suga y sentía sus manos sobre su cabello se sentía tan débil y fuerte a la vez?
Desde que había llegado a la mansión estaba en una constante pelea en su interior, sus sentimientos contra sus pensamientos. La posibilidad de declararse contra la idea de no hacerlo para no sufrir un rechazo.
Te estás haciendo a la idea sin tener en claro los sentimientos de él, una película de la que no sabes cuál es el guión a seguir. ¿Por qué no decirle lo que sientes? Ya estas sufriendo porque crees que te rechazará, sin embargo no lo sabes, no puedes adivinar el futuro para saberlo. Arriésgalo a todo o nada, nunca lo sabrás sino.
Cuánta razón había en aquella frase. Había soltado tantas lágrimas en vano, tantos pensamientos lastimeros sin sentido que hacían que su corazón doliera demasiado... Y nunca había tenido la certeza de que algunos de ellos fueran verdaderos. Se sintió estúpida nuevamente.
Lo único que podía perder si se declaraba era que Suga no sintiera lo mismo, por lo que su corazón se rompería otra vez, pero... ¿qué importaba? Si ya lo había reparado una vez, volvería a hacerlo. Y no importaba si tenía que dejar a un lado sus sentimientos por el joven para seguir a su lado, lo haría mientras pudiera ver todos los días le pequeña e imperceptible sonrisa que se situaba en el rostro de Suga, así como la amplia que le había dedicado en pocas situaciones.
No tenía miedo, porque a pesar de todo, ella seguiría a su lado, ayudándole tanto en el museo como con todo lo que necesitara. Reabrirían el museo, exponiendo nuevas obras que ellos podrían crear, y modificando aquellos cuentos en los que el final era uno feliz. No siempre los finales son felices, pero, ¿por qué empujar a los niños a tan temprana edad a una realidad dolorosa?
Su llanto bajó de intensidad hasta desaparecer y la cabeza comenzó a dolerle horrores.
- Me duele la cabeza - apenas susurró, con la voz ronca a causa del llanto. Suga se apartó, escribió una nota que dejo sobre el cubrecama, y salió de la habitación.
"Ya vuelvo" era lo que decía.
Shiori se arrojó sobre la cama y cubrió sus ojos con su antebrazo. Tenía que hacerlo. Iba a hacerlo. Se le declararía. Necesitaba aclarar todo ahora y saber si tenía una oportunidad, por más pequeña que fuera. No podría aguantar más si no lo hacía.
Escuchó pasos y supo que había regresado, mas no abrió los ojos, se sentía realmente cansada. El peso extra junto a ella le indico que estaba a su lado. Sintió sus delgados dedos apartar los cabellos de su frente y enrojeció, apartando su brazo para observarlo. Llevaba un vaso con agua en su mano derecha, y una pastilla en su mano izquierda, la que había utilizado para apartar sus cabellos.
Se incorporó hasta quedar sentada y se trago la pastilla junto con el agua, por indicación de Suga. Cuando el dolor hubo pasado, junto aire y procedió a hablar.
- Suga-kun, hay otra cosa que debo decirte - lo observó a los ojos y observó la curiosidad en aquellos oscuros ojos. Jugó nerviosa con sus dedos, buscando palabras para expresar aquello que sentía, cuando en realidad se necesitaban solamente dos-. Te amo -, confesó, completamente sonrojada y temblando como gelatina.
Suga abrió los ojos, sorprendido por la inesperada declaración y enrojeció violentamente. Abrió la boca, al parecer para decir algo, pero Shiori lo interrumpió.
- Hay muchas posibilidades de que no sea correspondida – habló, mientras seguía jugando con sus dedos y con su mirada gacha - pero debía decírtelo. No sé desde cuando siento esto por ti, pero tengo la ligera sospecha que es desde niños. Es imposible darse cuenta de algo así cuando todavía no terminas de comprender las relaciones románticas, mas ahora lo hago, y puedo decirte con total seguridad de que lo que siento es verdadero. Soy adolescente y puede que algunos digan que soy aún muy chica para decir que esto no es amor...
Soltó un suspiró y trato de relajar sus músculos, nuevamente tensos por la presión y nervios del momento.
- Pero eso no es cierto. Ellos no podrían saber que lo que siento cuando te miró es difícil de explicar. Que tus ojos logran hipnotizarme, que tus manos tocando mi cabello se sienten tan delicadas y cálidas, que cada vez que sonríes me haces sentir como si mi mundo estuviera completo... Me gustan que tus sonrisas sean por causa mía1 - sus mejillas se sonrojaban mas a cada palabra dicha, dándole un aspecto adorable a su rostro -. Y lo que pasó anoche... me hizo dudar de si aún querías seguir en mi compañía - El rostro de Suga cambio de una expresión adorable y sonrojada, a una totalmente diferente, con sus ojos tristes y muecas de decepción.- Yo... te necesito, Suga.
La cara del joven era un poema. Sus sonrojos aumentaban de intensidad cada vez que palabras vergonzosas salían de los labios de la joven que estaba sentada a su lado. Sus ojos brillaban y sentía las mejillas calientes. Sinceramente, él no tenía ni idea de cómo responderle.
- Por eso, quiero saber... si hay alguna posibilidad de que sientas lo mismo por mí, Suga-kun... ¿Es posible que me quieras de la forma en que yo te quiero a ti? - finalizó Shiori.
Listo, la suerte estaba echada. Shiori estaba dispuesta a aceptar su rechazo sin soltar lágrimas y llantos en el proceso. Le molestaba ser esa chica hormonal que llora hasta si se le rompe una uña. Ella era fuerte, y lo seguiría siendo, pasara lo que pasara.
Los minutos pasaban y Suga no contestaba, ni siquiera con notas. Esto hizo que Shiori se empezara a desesperar, y pronto a preocupar. Al parecer sus sentimientos no eran correspondidos, no tenía ni una pequeña oportunidad en el corazón del joven. ¿Por qué el amor era tan complicado? ¿O era ella, acaso, quien hacía que lo fuera? De cualquier manera, el destino había hablado. Se había confesado y, si bien su corazón ahora estaba crujiendo pronto a partirse, se sentía orgullosa de sí misma.
Soltó un bostezo y comenzó a frotarse los ojos. Observó el reloj, que descansaba sobre su mesa de noche, marcando las 4:30 am pasadas. Era muy tarde, y ella no había dormido bien por lo acontecido recientemente.
Enjugo una pequeña lágrima traicionera y estiró sus brazos, haciendo crujir sus huesos.
- Creo que eso es todo, Suga-kun – sonrió falsamente al nombrado -. Espero que a pesar de lo que te he dicho, me permitas seguir a tu lado, si no es molestia -. Rogaba porque no lo fuera, no soportaría estar alejada del joven durante lo que restara de su vida.
Suga no contestó, solo bajo su mirada al suelo y comenzó a levantarse de la cama. Shiori lo imitó, dolida en su interior. Su silencio la afectaba, y tal vez quería decirle sin palabras que su presencia lo incomodaría durante el tiempo que pasara allí. Tal vez, lo mejor sería irse…
Acompaño al joven hasta la puerta para despedirse y pronunció las palabras que helarían al joven en su lugar.
- Creo que entonces será mejor que vuelva a mi hogar, ya que no quisiera incomodarte, Suga-kun – otra vez esa falsa sonrisa, esa que no sentía, más se veía obligada a enseñar.
Oculto la mirada en su flequillo y trató de cerrar la puerta, sin embargo se le fue prohibido. El pie de Suga evitaba que esta se cerrara.
Sorprendida, Shiori posó la mirada en el joven, quien miraba hacia otro lado, mordiendo su labio con fuerza. Vio como cerraba sus ojos y luego los abría. Desvió la mirada hacia ella y abrió su boca.
- ¡Este es tu hogar ahora, Shiori! – ¿Shiori? Nunca la había llamado Shiori… ¿tan molesto estaba que se lo hacía saber llamándola de aquella manera? – No permitiré que, ahora que te he recuperado, te vuelvas a ir. Así tenga que atarte a mí, te quedarás conmigo. Porque yo también te necesito, Shii-chan.
Y eso fue todo. Shiori no necesitó más palabras para saber que lo que él decía era cierto. Sus palabras fueron cálidas en todo momento, llenas de ternura. Su sonrojo lo hacía verse adorable, al igual que aquel nerviosismo que se notaba al momento de pronunciar cada palabra.
- Comencé a darme cuenta de esto que siento cuando todo finalizó – empezó a relatar Suga-. Cada vez que te veía mi corazón latía de una manera que no comprendía, y que me incomodaba de alguna manera. Por eso decidí evitarte, creyendo que tal vez mejoraría… en vez de eso, me sentía ansioso, esperando a volver a verte de nuevo. Para la tercera vez que te evité tenía en claro mis sentimientos, más seguí haciéndolo, puesto que sabía que en algún momento te irías, y quería que fuera lo menos doloroso posible. Nunca creí que me llegaras a querer, por eso no quise seguir enamorándome – mas palabras, mas sonrojos, mas sentimientos que Suga ponía al descubierto, aclarando las dudas que Shiori tenía desde el momento en el que había despertado -. Creí que si te evitaba todo estaría bien… pero cuando te escuché gritar hace poco menos de una hora, mi corazón se detuvo… Creí que algo te pasaba y sentí que algo se moría dentro de mí.
Suga abrazo sorpresivamente a Shiori, quien solamente se dejo hacer, abrazando en respuesta al joven, entrelazando sus dedos tras su esbelta espalda.
- Te amo, y te necesito en mi vida, Shiori.
Tantas palabras, tantos gestos y tantos sentimientos que los hacían sentirse completos. Creyendo ambos no ser correspondidos, cuando siempre lo habían sido. Enamorados uno del otro desde niños, siendo capaces de sacrificar grandes cosas por el bienestar de la persona ajena. Cada pedazo de su alma estaba completo, ya nada hacía falta a ninguno de los dos. O tal vez algo.
Shiori se separó lentamente de Suga y posó sus manos en su pecho desnudo, sonrojándose furiosamente y evitando la mirada del chico. Este a su vez, tomo la estrecha cintura de ella y la apego a su cuerpo, hundiendo su rostro en los suaves cabellos y reconociendo su aroma tan familiar. Vainilla y miel.
Alejo su rostro de sus cabellos y observó su rostro, todo sonrojado. Y no aguantó.
Tomo las mejillas de Shiori entre sus manos y acercó sus labios lentamente hacía los de ella. Los segundos se hicieron eternos, hasta que sus labios hicieron contacto, cerrando ambos los ojos en el acto.
Vainilla y chocolate.
Sus labios se movían torpemente, tratando de seguir el ritmo impuesto por el otro. Era un beso torpe e impaciente, pero a su vez, suave y delicado. Un beso carente de lujuria, cargado de amor y deseo. Deseo de estar el uno junto al otro durante mucho tiempo, deseo de seguir sonriendo el uno con el otro, deseo de ser feliz durante lo que restará de sus vidas.
Los brazos de ella se aferraron al cuello de él, impidiendo que se alejara. A su vez, el joven la apretó aún más a su cuerpo. Ahora no solo sus labios hacían contacto, sino que la lengua de él había comenzado a delinear su labio inferior, pidiendo permiso para entrar en aquella cavidad que tanto deseaba seguir probando. Y ella, gustosa, aceptó.
Sus lenguas y labios formaban un baile sensual y romántico, mas sin embargo, hasta allí se quedaría. No adelantarían las cosas, ya que tenían todo el tiempo para pasar a la siguiente etapa.
El beso finalizó, y cada uno alejo su rostro, aún con los ojos cerrados. Estos se abrieron en escasos segundos, contemplándose y volviéndose a sonrojar al notar que un hilillo de saliva unía aún sus labios.
Se separaron bruscamente y Shiori comenzó a reír nerviosa. Suga solo atino a apartar la mirada, sonrojado cual tomate al igual que ella.
- Suga-kun, hoy… ¿podrías dormir conmigo? – preguntó inocentemente y nerviosa ella.
Suga se sonrojo más, si eso era posible, y asintió nerviosamente. La tomó de la mano y se encaminaron hacia la cama, acostándose y cubriéndose con las cálidas frazadas que la cama poseía.
Shiori se pegó a su cuerpo y posó sus manos en su pecho, mientras Suga la abrazaba por la cintura. Sonrieron suavemente y juntaron sus labios una última vez durante la noche. Una muda promesa del amor que se profesaban.
¿Quién podría decir, que una pesadilla daría pasó a unos acontecimientos tan dulces?
•••••••
Me salió medio cursi e.e
Me tardé lo sé, lo sé, pero es que no sabía cómo hacer esta parte :_ al final decidí probar a ver qué tal y ¡PUM! Inspiración en el acto
No me voy a excusar porque no sirve de nada e.e pero al menos se que a muchas personas les gusta este juego tanto como a mí :'3 tenía planeado hacer algunos One-shot poniendo como base este fic, ustedes que dicen? Voy a tratar de no atrasarme mucho si los hago, sin embargo no prometo nada.. empece la secundaria y es el primer año que voy a la mañana asique llego muerta a mi casa después de clases D: además de que no tengo computadora propia porque ta roto el cargador T-T
Espero comentarios (no ofensivos por favor D:) o ningún comentario :v
Espero que nos volvamos a encontrar en otro fic u one-shot n.n que tengan lindo resto del día/tarde/noche/etc/etc
Sisath
