Holo~ aquí NekoAle con un nuevo episodio de "Esquizofrenia" –se escuchan sonidos de aplausos– va con mucho cariño para todas las que leyeron el fic… Me gusto saber que les gusto ;w; me hacen sentir genial~
Y bueno muchas gracias por los review y a las que no han dejado pero igual leyeron, gracias…. Buaano no las distraigo más.
En la primera escena es recomendable que escuchen esta canción, ya que sera la Lullaby que Shindou le dedica Kariya en casi todo el fic: You Are my Love de Makino Yui (en lo personal amo la canción)
Advertencia: Este capitulo contiene Lemmon, así que si no te agrada, presiona el botón de salir.
Inazuma Eleven no me pertenece, es de sus respectivos dueños: Por desgracia mía.
Capitulo Dos: Un intento de escapar
–Diles que se callen. ¡Diles que se callen! –el menor se dejo caer al suelo, mientras se tiraba del cabello. Shindou se paró de manera inmediata, corriendo a abrazar a su pareja, la cual le recibió con algunos golpes y arañazos –no lo soporto –sollozo –es irritante escucharlas, hablan demasiado, me están volviendo loco.
Shindou lo aferro aun más a su pecho, y con delicadeza le quito la tijera con la cual había intentado apuñalarse. Le acaricio el cabello intentando así que se tranquilizara mientras le susurraba una canción, la preferida de Kariya.
– Ame ni nureta hoho wa namida no nioi ga shita yasashii manazashi no tabibita shizuka ni hibiiteru natsukashii ongaku omoidasenai kioku samayou –le canturreo de manera tierna y dulce al oído, intentando no alterar al menor. Masaki pareció calmarse al escuchar la balada y se abrazo aun con más fuerza al castaño –ellos no son reales Masaki… Yo estoy aquí. No estás solo, nunca permitiré que ellos te hagan daño.
Paso alrededor de una hora hasta que Takuto consiguió calmar los nervios del más bajo, para dejarlo nuevamente sumido en el mundo de los sueños. Kirino le miro enternecido y con rapidez ayudo a su amigo a depositar al más pequeño en su cama.
– ¿Y esa canción? –pregunto con cierta curiosidad mientras se sentaba en la orilla de la cama donde la pareja descansaba.
–Masaki la escucho un día mientras yo la practicaba, y se volvió adicto a ella. Cada vez que entra en crisis, esa canción parece calmarlo. Es algo así como una canción de cuna para él –la suave risa de Ranmaru resonó por toda la habitación captando inmediatamente la atención del pianista – ¿Qué sucede?
–Nada, es solo que resulta gracioso. Hace un rato me estabas diciendo que te sorprendía la facilidad con la que yo calmaba a Masaki, pero tú lo has calmado aun más rápido que yo.
–Bueno… yo en realidad no lo había notado.
–Se nota que lo amas. La mayoría de personas huiría a tan solo enterarse de lo que tiene.
–Lo amo demasiado como para abandonarlo –con delicadeza acaricio las azulinas hebras del menor y luego deposito un pequeño beso en su cabeza –él ha venido a revolucionar mi mundo entero.
Dos días habían pasado ya desde aquel incidente. Masaki había prometido a Takuto que tomaría sus medicamentos y así no causaría más problemas.
Pero había mentido. No quería tomarse esos odiosos medicamentos. Él prefería consumir algo más fuerte, algo que le hacía perder la noción del tiempo y le aliviaba esa molestia durante más tiempo que esas estúpidas pastillas.
Y allí estaba el peli azulado, tirado en su cama mientras intentaba ignorar las voces de su cabeza. Tenía el frasco de Risperidona* en la mano, y se debatía mentalmente con todos "ellos" si debía tomárselos o no.
–No deberías tomarlos. Nada en este mundo hará que dejes de escucharnos.
–Nosotros siempre estaremos contigo.
–Cállense estúpidos, estoy tratando de pensar –se removió incomodo en su cama y quedo mirando al techo, como si este fuera a darle respuesta alguna.
–Escoria. No eres más que una escoria. –Kariya se incorporo velozmente, buscando al dueño de aquella voz.
– ¿Shindou? –pregunto al aire. Miro hacia todos lados, buscando a su pareja. Podía jurar que había escuchado su voz.
–Ves, él piensa que eres una basura.
–Solo estas para arruinarme la vida.
– ¡Eso no es verdad! –Masaki miro hacia el reloj. Ya casi eran las dos, y Takuto aun se encontraba en su clase de piano. –Él ni siquiera ha salido de su clase de piano. –tomo su cabeza e inicio a sacudirla. –Cierren la boca que me desesperan.
–Pero si esa no es nuestra intención Masaki, tan solo queremos que sepas lo que es verdad.
– ¡Suficiente! –con violencia lanzo el frasco de pastillas, el cual se rompió haciendo que todo su contenido se regara en el suelo. Kariya miro el desastre, pero decidió ignorarlo, tomando su teléfono móvil; llamo a la única persona que no se negaría a acompañarlo.
–Diga. –se escucho al otro lado de la línea.
–Hikaru… quiero que me acompañes a traer algo por favor. Pero debes ayudarme a salir sin que mis padres lo noten… Ahora –y sin dejan que el otro le respondiera, corto la llamada, sabía que dentro de un rato, Kageyama se asomaría por su ventana.
Si a Hikaru Kageya le hubiesen advertido que su mejor amigo estaba sufriendo de ciertos "delirios" como el mismo Kariya los llamaba, jamás hubiese aceptado ayudarlo a escaparse de su casa. Sin embargo allí estaba él, siendo arrastrado a uno de los lugares más aterradores de todo Inazuma, todo por ser un amigo tan noble.
–Kariya…creo que sería mejor de que volvieras a casa –susurro el peli morado con algo de nerviosismo. Masaki le lanzo una mirada bastante aterradora y siguió con su constante balbuceo.
No es que Hikaru fuera cobarde, pero sabía cuando debía alejarse de algo cuando esto resultaba bastante peligroso, y el lugar a donde su mejor amigo lo había ido a meter era aun más que peligroso. El edificio en donde estaban, corroído por el olvido, lleno de polvo y telas de araña; un lugar donde era más que evidente que nadie había pisado en años, provocaba la sensación de que si dabas un paso en falso el suelo se rompería y te daría una caída directa hacia el frío suelo subterráneo.
Hikaru siguió los pasos de su mejor amigo que al parecer sostenía una conversación con alguien que él no podía ver. Suspiro resignado, desde que conocía al pequeño bribón había notado una forma extraña forma de actuar en él. Hablaba solo, se realizaba cortes y se arrancaba el cabello, le era difícil entablar una conversación coherente, no tenía muy buen trato con otro ser viviente; en sí él era de los pocos afortunados que había conseguido cimentar una amistado "estable" con el peli-cyan.
–Masaki, vámonos de aquí, Kidou debe estar preocupado por qué no estoy en casa. –volvió a insistir. Al recibir una llamada de su amigo a las 2 de la tarde, Hikaru había salido de su casa con la excusa de que iría a jugar un poco de soccer, y ahora eran las 10 de la noche, de seguro su tutor debía estar más que preocupado. –a demás de seguro que tus padres ya te deben estar buscando. Este lugar parece sacado de una película de miedo, en cualquier momento nos saldrá un violador…o algo peor. –sacudió su cabeza ante tal idea e intento despejar su mente.
–Eres un exagerado –fue la única respuesta que el ojiambar le otorgo, haciendo que Hikaru le mirara con pena.
–No es exageración, si mira este lugar. Parece que nadie ha puesto un pie aquí en años. Se va a caer.
–Es más estable de lo que crees. Ahora cierra la boca o te tiro por la ventana. –Santo remedio, Kageyama dejo las quejas pues sabía que las amenazas de su amigo iban enserio, pues en una ocasión Masaki le había amenazado con lanzarlo de las escaleras del Instituto y así lo había hecho.
Luego de subir alrededor de cuatro pisos en ese abandonado lugar, entraron a lo que pareció ser una oficina. Hikaru pudo percibir un desagradable olor a plantas secas y quemadas, reconoció ese olor rápidamente ya que estaba algo familiarizado con él. Al avanzar un poco más en la habitación pudo notar el humo que había en el aire, y al fondo de ese lugar, en donde se notaba que jamás entraba la luz del sol se encontraba un hombre de cabellos morados en una muy peculiar forma. Este tan solo levanto la mirada y dio una larga calada al cigarrillo que se encontraba entre sus dedos. A Hikaru se le helo la sangre.
–Masaki –susurro el hombre con frialdad- tanto tiempo sin verte por aquí.
–Seiya-san, se me ha acabado tu encargo; así que he venido por más.
El hombre se puso de pie, haciendo que automáticamente Hikaru retrocediera dos pasos. Su amigo lo tomo del brazo para evitar que se siguiera moviendo y le lanzo una amenazante mirada
–Dime por qué traes mocosos a este lugar – el desprecio fue más que evidente en la voz del mayor presente, haciendo que Kageyama se encogiera en su lugar. ¿Mocoso? Nunca se había sentido tan insultado en toda su vida –de igual manera, tengo de lo que quieres pequeño. De eso y más. ¿Quieres que el efecto dure más o que sea común?
Hikaru miro sorprendió a su amigo. Entendía que le hablaba el hombre a su amigo, pero estaba deseando que no fuera verdad. ¡Kariya solo tenía solo trece años por amor a Dios! Su respiración se acelero levemente al ver como su amigo meditaba durante unos minutos para luego asentir.
–Quiero que sea más duradero y fuerte –la seguridad de su respuesta hizo que el de ojos castaños se asustara. Esa era una nueva faceta de su mejor amigo. –Tal vez así ya no las escucho por bastante tiempo –susurro aun más para sí que para los presentes en la habitación –Dámelo –exigió más que pedirlo. El adulto solo puso los ojos en blanco y se alejo para regresar con dos pequeños blíster de medicina y se los entrego al de hebras cyan. Hikaru palideció totalmente pero intento disimular su nerviosismo.
Kariya enarco una ceja y tomo lo que parecían ser unas pequeñas pastillas blancas, de esas que tomas para el dolor de garganta, y una sonrisilla se cruzo por su rosto. Palpo su bolsillo izquierdo y de este extrajo su billetera, sacando de allí el dinero suficiente para pagar el producto. El hombre correspondiente al nombre Seiya conto a una velocidad impresionante el dinero y sonrió con malicia.
–Es exacto, puedes disfrutar de tu increíble viaje de placer Kariya. –el menor solo rio ante el comentario y tomo a su amigo de la muñeca para salir de allí.
El peli morado sintió que podía volver a respirar con tranquilidad una vez estuvo fuera de aquel horrible lugar. Con algo de violencia, totalmente inusual en él, se libero del agarre del peli cyan, haciendo que este le volteara a ver entre confundido y molesto.
– ¡¿Qué carajo te pasa Kariya?! –la ira y la impotencia eran palpables en cada una de las palabras.
–Eso te debería preguntar yo a ti – el otro ni se inmuto en gritarle, tan solo le observo con cierto fastidio.
– ¡¿Qué es eso que acabas de comprar?!
–Acaso tengo que darte cuentas a ti de lo que compro –una sonrisa sínica se hizo presente en el rostro del más bajo de los dos. La mueca iracunda de Hikaru se acrecentó aun más a lo cual Kariya se rió –no eres mi madre.
–No seré tu madre, pero te recuerdo que tú me arrastraste hasta aquí. Así que o me dices o te delato con tus padres y ellos me van a creer a mí. –amenazó con seguridad. Muy mala jugada. Dos segundos después Hikaru había sido estampado con violencia contra la pared más cercana, haciendo que todos y cada uno de sus huesos tronaran con violencia.
– ¿Así que me vas a delatar? –La mirada del ojiambar era completamente fría causando que un escalofrío recorriera toda la espalda del peli morado –de verdad te atreverías a traicionarme así. Eres un pésimo amigo.
–Eres un imbécil si crees que no lo haría. No…no, yo solo bromeaba Kariya, no le diré nada a nadie.
–Sabes que los cadáveres no pueden hablar –Hikaru abrió los ojos como platos. No podía creer lo que acababa de escuchar de los labios de su mejor amigo.
–Atrévete. Kariya, cálmate –la desesperación se hacía cada vez más presente en el rostro del pequeño peli morado, pero esto Masaki no lo podía ver; en su mente se encontraba un Kageyama que lo miraba de forma retadora y burlona, poniéndole los nervios de punta. Las voces en su cabeza no tardaron en comenzar a sonar.
–Se está burlando de ti.
-–No deberías dejar que te faltaran así el respeto.
–Hay que enseñarle una lección.
–Una lección… Eso es lo que te hace falta mi pequeño amigo~ –su puño se elevo, dispuesto a ser enterrado en el rostro del moreno, pero se detuvo ante el insistente sonar de un teléfono móvil. Las voces en la cabeza de Masaki protestaron, pero este las ignoro totalmente, extrayendo el teléfono de su bolsillo. – ¿Shindou?
– ¿Dónde diablos estas? –la voz al otro lado de la línea sonaba entre molesta y preocupada. Hikaru agradeció a mil a la pareja de su amigo por haberlo salvado de tan fatal golpe y en menos de dos segundos se había librado del agarre de Masaki.
– ¿Tengo por qué decirte? Además sabes que estoy en mi habitación.
–Eres un mentiroso Kariya, tus padres me llamaron para preguntar por ti, así que ahora mismo me dices donde estas –Masaki apretó la quijada con fuerza, maldiciendo mil y un veces a todos. –Dímelo ahora.
–Estoy cerca del parque de Inazuma. Pero ya voy a mi casa. –se escucho un largo suspiro del otro lado de la línea.
–Ni se te ocurra. Les dije a tus padres que te habías quedado a dormir en mi casa. Si te atreves a poner un pie en la mansión Kira, de seguro te fusilaran. Ven a mi casa. –ordeno el pianista con dulzura y sin dejar que el otro si quiera alegara corto la llamada.
Kariya tiro con violencia su móvil, haciendo que se partiera en mil pedazos. Hikaru dio un pequeño respingo en su lugar y se acerco cauteloso hacia su amigo. – ¿Estás bien? –durante algunos segundos no obtuvo ninguna respuesta.
–Vámonos. El odioso de Shindou me ha pedido que vaya a su casa. –y sin decir más, se encamino hacia la casa de su pareja, siendo seguido por su mejor amigo que aun se encontraba sorprendido y asustado por la nueva faceta que acaba de descubrir en Masaki.
–Ya los encontré –Kirino suspiro con alivió, llevaba alrededor de una hora, desde su amigo lo había llamado casi al borde de las lágrimas, dando vueltas por los al rededores de la ciudad buscando a los pequeños prófugos. – ¿Dónde están?
–Dijeron que estaban cerca del parque, pero ya vienen para aquí.
–Es bueno saber que Masaki está bien. Te juro que pensé que había hecho algo estúpido.
–No es la primera vez que se escapa de su casa, supongo que es normal que todos pensemos que hará alguna estupidez. –la melodiosa risilla que se escucho al otro lado de la línea se le contagio un poco al de rulos.
–Lo sé, más si fue alguno de "ellos" el que lo hizo salir –un escalofrío recorrió todo el cuerpo de Takuto. El sonido de la puerta siendo abierta, seguido de la inconfundible voz de su pareja, le hizo que el corazón se le acelerara.
–Kirino, ya llegaron. Te llamare más tarde para comentarte que fue lo que le hizo escaparse. –La manía de Shindou por cortar las llamadas antes de que le respondieran volvió a ser presente. Tiro su teléfono a la cama y corrió hacia la entrada principal de su casa.
Masaki recién había ido a dejar a Hikaru a su casa, inventándose alguna excusa para cubrir la larga ausencia de su amigo. Cuando pareció que Kidou le había creído se encamino hacia la casa de su pareja teniendo una pequeña riña con las voces de su cabeza. Al entrar a la mansión Shindou, fue recibido por Takara, el viejo mayordomo de la familia de su novio. Ni bien estaba saludando al amable mayordomo cuando fue atrapado entre los brazos de su pareja.
– ¡Masaki, eres un idiota! ¡Por amor al cielo no vuelvas a escaparte así! –el menor tan solo se dejo estrujar por el más alto, correspondiendo al abrazo.
–Pero si tan solo fui a dar una vuelta para comprar algo –susurro en respuesta.
–Pero avisa cuando salgas así. Tus padres casi se mueren de un infarto cuando no te encontraban por ninguna parte. –Kariya solo rió suavemente, sabía que su familia y su pareja se preocupaban de sobremanera cuando desparecía de manera abrupta pues podía cometer alguna locura como la de la última vez, en la que casi se apuñalaba con unas tijeras.
–Cálmate –canturreo mientras juntaba sus labios con los de Takuto, en un suave contacto que poco a poco fue cobrando cierta firmeza. Shindou tomo de la cintura al más bajo y lo levanto con delicadeza y en respuesta Kariya enredo sus piernas en su cadera.
–Sabes que te amo demasiado, por eso me preocupas. –le recordó una vez se separaron. Masaki tan solo sonrió en respuesta y volvió a besar sus labios ahora con mayor pasión.
Subieron rápidamente a la habitación del dueño de la casa, quien de una patada cerró la puerta, pues sus manos se encontraban ocupadas en deshacerse de la sudadera y la playera que el más bajo cargaba. Una vez estas fueron despojadas, se encargo de llenar de besos todo el torso desnudo de Masaki, quien respondía a estas acciones con pequeños jadeos y gemidos que tan solo acrecentaban el calor del que Takuto era preso.
Poco a poco el resto de ropa fue quedando en el suelo, haciendo un camino hacia la cama del pianista. Shindou beso con salvajismo los labios de de ojos ambarinos quien correspondió de igual manera; ambos intentaban apegar aun más sus cuerpos, necesitaban sentir con desesperación el cuerpo de la persona que amaban. Las manos viajaban con desesperación por toda la piel del contrario, provocando que la temperatura sé elevara de una manera increíble.
Shindou mordió con suavidad el hombro derecho de Kariya, a lo que este respondió con un fuerte jadeo y arañando su espalda.
–Amo cuando produces esos sonidos –susurro el pianista cerca de la oreja del menor, para luego morderla causando que Kariya se estremeciera de placer.
–Shindou –jadeo suavemente.
Se restregaron como dos animales en celo, con toques sumamente delicados por parte de Takuto, que intentaba tratar con la mayor ternura a Kariya, sentía que podría romperlo si no lo trataba así. Todo él le volvió loco. Su suave piel, el aroma que desprendía su cuerpo, quería llenarlo, marcarlo con su esencia; que todos los presentes en el planeta supieran que Kariya Masaki le pertenecía a él y a nadie más.
Por su parte, Masaki daba toques más torpes y bruscos, mordiendo, arañando a diestra y siniestra. Él pensaba que así era más excitante. Que la delicadeza de los movimientos de Takuto y la brusquedad de los propios creaban una perfecta armonía al momento en el que ambos realizaban aquel acto en el que se volvían uno solo.
–Eres hermoso~ –canturreo Shindou, mientras separaba las piernas del menor y se colocaba entre ellas. Tomo una, y la elevo levemente, para besarla desde la punta del pie, hasta llegar a los muslos causando que Kariya soltara pequeños gemiditos.
–Déjate de rodeos. –jadeo el menor con desesperación. El calor que ahora lo envolvía era sumamente desesperante y Shindou era el único que podía apagarlo. Takuto ignoro olímpicamente las quejas del más bajo, dirigiéndose ahora hacia su entrada. Abrió aun más las piernas de Kariya, agradeciendo la flexibilidad de este, y acerco su boca hacia el lugar que él consideraba como el más estrecho del mundo. Se relamió los labios y con lentitud ingreso su lengua en aquella estrecha entrada, causando que Masaki arqueara todo su cuerpo -¡Shindou! ¡Ah!
El pianista disfrutaba de aquellos sonidos que Kariya producía, esos sonidos que solo él le hacía producir. Luego de un rato jugueteando con su lengua, se alejo y miro como el peli azul le lanzaba una mirada suplicante y llena de deseo. No pudo resistir más. Coloco cada una de las piernas del menor en sus hombros y de una sola estocada entro en el cuerpo de Masaki.
La habitación fue inundada por un fuerte alarido de placer de parte del oji ámbar que clavo sus uñas en los hombros del mayor. Quemaba, sentir a Shindou dentro le quemaba de una manera jodidamente deliciosa. Por su parte Takuto agradecía que la flexibilidad de su pareja no afectara en nada la estrechez de su entrada, que lo aprisionaba entre sus paredes, brindándole un asfixiante placer que cada vez se volvía más delirante. El menor respiraba entrecortadamente, sentía como sus músculos interiores convulsionaban frenéticamente. Quería más.
–Muévete… me estás matando –Shindou obedeció a la petición, iniciando un lento vaivén que hacía a Kariya delirar de placer. Después de unos segundo Masaki correspondió al movimiento de caderas, queriendo que así su pareja llegara más profundo –Shindou, ah….t…te amo.
Shindou sonrió al escuchar eso, le encantaba cuando Masaki decía aquellas palabras, pues sabía que era el único que podía escucharlas.
–También te amo mi pequeño.
Shindou intentaba que Kariya sintiera todo el amor que le tenía con cada uno de los besos, con cada una de las caricias, con cada estocada; quería que su pequeño supiera que él era su mundo y que no estaba solo, nunca lo estaría. Solo la habitación del pianista fue testigo nuevamente de la entrega que ambos jóvenes realizaban, en la cual ambos se demostraban todo el amor y cariño que se tenían. Terminaron ambos juntos, con un fuerte gruñido de parte del mayor y un gritillo bastante agudo por parte del más chico. Se miraron con ternura y volvieron a unir sus labios mientras Shindou abrazaba con dulzura a Kariya.
El menor oculto su rostro entre el pecho de su pareja y este acaricio con delicadeza su cabello, mientras tarareaba la canción que a Kariya tanto le gustaba. Entre pequeños mimos ambos se dejaron abrazar por los brazos de Morfeo.
Miro el reloj, eran acerca de las tres de la mañana. Se tallo los ojos y se removió algo incomodo, sintiéndose algo desubicado al no reconocer la habitación donde estaba. Se sentó con cuidado y pudo notar un bulto a su lado. Sonrió y con ternura le acarició el cabello.
–Ahora se ve tan indefenso-canturreo una voz. Con desesperación volteo a ver hacia todos lados.
–Cállate –ordeno con molestia –me estas fastidiando.
–El que te fastidia es el estúpido de tu novio Kariya… Pienso que ya es tiempo de deshacernos de él.
–Maldita sea cierra la boca –intento no gritar para así no despertar a Takuto. Con lentitud se levanto de la cama y tanteo el suelo, en busca de su sudadera. Una vez la hubo encontrado busco en los bolsillos de esta, sacando de allí el pequeño blíster que había comprado –hare que callen una vez por todas –saco una de las pastillas blancas que allí se encontraban y se dispuso a tomarla.
– ¡No te atrevas! –gritaron todas las voces a la vez haciendo que Kariya se pusiera aun más nervioso.
–Observen – sin decir una palabra más se metió la pastilla a la boca, dejando que esta se comenzara a diluir unos minutos antes de tragarla. "Ellos" le reclamaron durante los 30 minutos antes de que la pastilla surgiera efecto, haciendo que poco a poco todo se viera de forma más lenta. Las voces desaparecieron, convirtiéndose ahora en siluetas de colores bastante molestos para su vista. Se sentía más liviano, como si estuviera flotando. Miro hacia las grotescas figuras de colores que aparecieron enfrente e intento tocarlas. Se sentía en un extraño trance en el que todos sus sentido se agudizaron, haciendo que todo fuera percibido de una manera bastante deliciosa.
Sus pupilas estaban totalmente dilatas,podía ver todo, las partículas de sudadera, podía sentir el color de la alfombra, la textura de esta. Todo su alrededor se movía de forma bastante graciosa, haciendo que Masaki se riera de forma tonta. No se podía poner de pie, no sentía las piernas; todo su cuerpo estaba como adormilado. Pero no le importo; se arrastro un poco por el suelo y se quedo tirado en el, sin importarle el frío de la madrugada, no lo sentía. Más bien sentía una deliciosa calidez que lo envolvía por completo.
Una de las figura de colore se coloco encima de él, y Kariya estiro su mano hacia ella, como si tocarla fuera la cosa más interesante del mundo. Los colores danzaron sobre su cabeza, causándole un repentino mareo. Ladeo su cabeza e intento ponerse de pie nuevamente, perdiendo el equilibrio a los pocos segundos y volvió directo al suelo.
–Te dije que no podrías deshacerte de nosotros Kariya.
–Nosotros siempre te acompañaremos… No importa cuántas drogas uses, siempre nos vas a escuchar.
Chan chan chan! Y hasta aquí el capítulo!
Les comentare por si no se entendió: según Wikkipedia (?) los pacientes que padecen esquizofrenia (sobre todo los adolescentes) consumen drogas en vez de los medicamentos recetados, ya que según ellos, estas sustancias alucinógenas hacen que los síntomas de esta enfermedad reduzcan de una manera mas efectiva que con los medicamentos.
* compuesto químico antipsicótico de segunda generación creado para el tratamiento de la esquizofrenia.
¿Qué más les debería de explicar? mmm no se, si algo no se comprendió por favorsito háganme una pregunta por Reviw y yo con mucho gusto se los respondere...
Sin nada mas que decir, me despido de ustedes y espero un Reviw~ ya sea con una felicitación o critica; todo se acepta~. Besos.
