Hola~ aquí yo reportandome como lo prometí con un nuevo capitulo de Esquizofrenia! de verdad me agrada bastante recibir sus review ;w; de verdad que me suben el animo...
y bueno solo le recomiendo que escuchen la canción Smells Like Teen Spirit de Nirvana, ya que vendría siendo la música del capítulo...
Bueno no los sigo distrayendo y les dejo su lectura~ y nos leemos mas abajo
Disclaimer: Inazuma Eleven no me pertenece, sigue siendo parte de los odiosos de Level-5 (?)
Capitulo tres: Cuando Todo se Volvió Oscuro
Los primeros rayos del sol alumbraron aquella habitación, haciendo que la persona que se encontraba en la cama se removiera levemente, estirándose como un gato. Palpo el lugar donde se encontraba y al no sentir a nada o más bien a nadie se levanto como un resorte. Miro hacia todos lados buscando a quien se suponía había pasado toda la noche a su lado; pero no lo encontró por ninguna parte en aquel amplio espacio.
Supuso entonces, que posiblemente se había levantado a desayunar o que tal vez andaba dando algunas vueltas por allí. Lanzando un suspiro, se dispuso a buscar su ropa y así salir en busca de su pareja, y fue en ese momento en que noto que en el suelo aun se encontraban todas sus pertenencias regadas.
–Masaki, ¿Dónde estás? – pregunto al aire esperando que el menor le respondiera. Supuso que si su ropa estaba allí el tenia que andar aun por la habitación. Espero durante unos segundos a que su incógnita fuera respondida, sin embargo no llego ninguna contestación. Shindou se preocupo de sobre manera, sabía que si el de cabellos cian estaba demasiado tiempo solo era capaz de cometer cualquier estupidez.
Se cambio de forma rápida y se dispuso a dar con el paradero de Kariya, hasta que un suave tararear, proveniente desde el balcón, capto su atención, haciendo que se acercara curioso hacia dicho lugar. Mediante se fue acercando percibió un curioso olor, a orégano quemado. Se asomo al balcón y allí encontró a Masaki, sentado en la barandilla, con los pies colgando hacia el vacio, tenía puesta solamente una camiseta de Takuto, en su cabeza tenía unos auriculares de un gran tamaño y en su mano izquierda sostenía un cigarrillo. Shindou, enarco una ceja entre molesto y enternecido.
– Load up on guns and bring your friends it´s fun to lose and to pretend she´s over bored and self assured. Oh no, i know a dirty Word – Kariya movía levemente su cabeza de adelante hacia atrás, cantando con bastante sentimiento, tomo una pequeña calada de el cigarro entre sus dedos y expulso el humo de forma lenta, para luego seguir cantando. Esa era una de sus canciones preferidas, a decir verdad se sentía bastante identificado con las letras que Kurt Cobain solía componer-hello, hello, hello, how low? hello, hello, hello, how low? hello, hello, hello, how low? hello, hello, hello… ¡Hey, devuélvemelo! –la inspiración con la que cantaba se vio interrumpida al momento que el pitillo fue arrebatado de su mano. Miro indignado al peli café mientras este tiraba el cigarrillo al suelo y lo pisaba para así apagarlo. – ¡¿Por qué hiciste eso?! –grito bastante colérico. El castaño tan solo enarco una ceja y negó levemente.
– Prometiste que lo dejarías –le recordó con voz suave, mientras lo abrazaba por la espalda. –Sabes que eso tan solo te hace daño Kariya, déjalo de verdad.
Kariya rodo los ojos y aparto el rostro con un infantil puchero.
– Sabes que solo los uso cuando tengo los nervios de punta.
– Para eso tienes medicinas que deberías de estar tomand…
– ¡No me tomare esas porquerías por nada en el mundo! –Shindou miro con los ojos abiertos a Kariya. No era raro que de la boca del menor salieran esas palabras, pero aun así no dejaba de sorprenderle. Kariya tan solo torció un poco la boca y lanzo algunas maldiciones, intentado soltarse del agarre del más alto.
– Quédate quieto, gusanito. Si te mueves mucho te caerás desde el tercer piso –reafirmo el agarre en su cintura y deposito un beso en su cuello. Kariya se sonrojo, sacándole una carcajada bastante sonora a su pareja.
– Pues no parece tan mala idea eso de caerme de aquí –soltó el menor sin remordimiento alguno –Tal vez así dejo de escuchar esas odiosas voces –murmuro más para sí mismo que para el castaño. Dirigió su mirada hacia el horizonte, como si algo hubiera captado su atención, luego bajo la mirada, observando la altura desde se encontraba. La verdad es que aunque sonara extraño, se le hacía tentador saltar.
– ¿Por qué no simplemente saltas? Así me ahorras todas las molestias que me causas. –Kariya miro a Takuto ligeramente sorprendido –Masaki, me estas escuchando… vamos a desayunar. –el de ojos ámbares intento con desesperación de alejarse de los brazos de el castaño. Shindou le miro y volvió a atraerlo a su cuerpo, necesitaba alejarlo del balcón o de verdad saltaría. –Kariya cálmate ya.
– ¡Aléjate! –grito asustado. Miro desesperadamente hacia todos lados, buscando una manera de poder alejarse de él.
–Te quiere matar –susurro una de las voces en su cabeza. –Nosotros te lo advertimos.
–Cálmate –susurro el mayor intentado que sus palabras calmaran al más bajo. Pero estas parecieron causar el efecto contrario pues el peli cian se movía con mayor insistencia. Takuto comenzó a exasperarse, de verdad necesitaba hacer que el menor regresara a la habitación. –Kariya, ¡Ya basta! –y sin importarle los puñetazos y empujones que el pequeño bribón le daba, lo tomo en brazos y se las ingenio para poder regresarlo a la cama. Una vez allí lo soltó e instantáneamente. Masaki se alejo, como si el castaño fuera una peste. – ¿Qué pasa?
–Ellos dicen que me mataras –se tomo con desesperación la cabeza mientras su respiración se volvía irregular a causa del miedo. Estaba realmente pálido, como si hubiera visto algún fantasma. –Me quieres matar.
–No puedes escapar Masaki~, acabaremos contigo.
–No hay nadie que pueda salvarte.
–Voy a acabar contigo –Para los ojos de Kariya; Shindou se acerco de manera peligrosa, pero realmente tenía una expresión preocupada; sin embargo Kariya tan solo veía a su pareja con una sonrisa psicópata en el rostro. –Te pregunte algo Kariya…. ¿Trajiste tu medicamento?
– ¡Aléjate! –tironeo un poco de sus hebras azulinas, preocupando terriblemente al mayor, quien no dudo en correr hacia él y abrazarlo con fuerza contra su pecho. Tan solo quería que se calmara.
–Cálmate, yo no te hare daño –con ternura acaricio su cabello intentando que así el malestar desapareciera. Sentía como el cuerpo entre sus brazos se removía incomodo y sollozaba levemente, odiaba como esa enfermedad torturaba a su pequeño, él haría lo que estuviera a su alcance para desaparecer todo lo que atormentara a la persona que consideraba como la más importante de su vida.
–Masaki~ –Kariya dirigió su vista hacia la esquina de la habitación. Parecía que allí los rayos del Sol no lograban llegar, pues estaba sumergida en una penumbra para nada usual. –Vamos a jugar un rato Masaki. –canturreo la voz, ladeo un poco la cabeza en intento de enfocar más su vista. De aquella esquina salió una mujer, de cabellos largos y azulinos parecidos a los que poseía el de ojos ámbar. Ella estiro su mano y Kariya imito el gesto ante la confusa mirada de su pareja. La mujer rió de forma cantarina contagiando la risilla al menor.
–Kariya, ¿qué tanto ves? –pregunto con ternura el pianista. Agradecía internamente que el más bajo hubiera mejorado su humor en tan poco tiempo, prefería verlo riendo.
Kariya ignoro completamente al músico y continúo mirando a aquella mujer. Ella no dejaba ver su rostro pues lo cubría con su cabello. Tan solo podía apreciar su hermosa figura, cubierta por un vestido de color blanco, la risa volvió a resonar en la habitación, pero ahora no sonó melodiosa sino que fue algo macabra.
– ¿Cómo has estado pequeño niño? –pregunto la mujer. –Hace tanto que no te miro. –Kariya ladeo la cabeza confundido. No recordaba en nada a esa extraña persona.
– ¿Quién eres? –pregunto aparentemente hacia la nada. Shindou, busco que era a lo que el peli cian le hablaba con tanto interés, sin embargo no hayo nada. –Nunca te había visto.
–Pero yo si te he visto mucho a ti –la mujer al fin mostro su cara, dejando a la vista un horrible rostro de caballo en vez del de una mujer; en vez de ojos tan solo se encontraban dos cuencas con un rojo intenso en su interior. Masaki se apego más al cuerpo de Takuto pero en vez de sentir el calor y la protección de él; tan solo sintió un vacio. –Shuu, él ya no está aquí. Solo estamos tú y yo –se acerco a paso elegante hacia donde el muchacho se encontraba, haciendo que este intentara retroceder asustado –no intentes escapar~
Kariya intento nuevamente alejarse, pero sintió como sus muñecas eran aprisionadas por unas manos que no podía ver, pues las sentía claramente. Se movió desesperado e intento gritar pero ningún sonido salió de su garganta. Ya no estaba en la habitación de su pareja, ahora se encontraba en un lugar completamente oscuro, que pondría los pelos de punta a cualquier persona.
– Cálmate, esto será solo un momento. Quiero charlar. –una sonrisa un tanto espantosa se formo en los que parecían ser los labios de la mujer. –yo estoy aquí para protegerte chiquito. Desde que eras un niño lo hago. –con ternura acaricio el rostro del menor, mostrando así una mano terriblemente huesuda, sin piel ni musculo. Masaki ahogo otro grito.
– ¡Masaki! –escucho a la lejanía la voz de su novio, busco desesperadamente donde se encontraba este, pero no lo encontró en aquella oscuridad.
–No lo escuches. Él no está aquí.
–Kariya –sintió como algo sacudía su cuerpo haciendo que regresara a la realidad. Nuevamente volvió a encontrarse en el cuarto de su pareja, miro desconcertado y algo asustado hacia todos lados, ese repentino cambio de ambiente le había aturdido un poco –por dios, ¿te encuentras bien? No me estabas respondiendo. ¿Con quién estabas hablando hace un rato? –la preocupación era más que evidente en las palabras del mayor.
–No lo sé –se limito a responder el menor, haciendo que el otro arqueara la ceja extrañado.
–No lo sabes –repitió el pianista y el otro asintió en respuesta. –Mírame –le pidió pero Kariya no pareció escucharlo. –Mírame. –volvió a repetir, tomándole por el mentón. Masaki rehuyó la mirada algo asustado por el suceso recientemente ocurrido. –Ellos no te harán daño.
–Tú no eres el que los escucha.
–No seré el que los escuchar, pero seré el que te defienda de ellos. Nunca permitiré que te hagan daño, nunca. –le prometió rozando levemente sus labios. Kariya embozo una pequeña sonrisa que cautivo al castaño, y en un rápido movimiento junto sus labios. –Ahora, vístete. Iré a dejarte a tu casa.
–Está bien. –sin mucha gana se levanto de su lecho, haciendo que el mayor riera un poco. Busco sus prendas con una rápida mirada y rápidamente tomo todo, cambiándose a una velocidad impresionante.
– ¿No querías tomar una ducha? –el otro negó ante la pregunta. Shindou tan solo negó riendo. –Tomaras una luego, ¿verdad?
–Claro que si, cuando llegue a casa lo primero que quiero hacer es tomar una ducha con agua caliente. –termino de colocar sus zapatillas, levantándose hasta llegar a la posición del niño prodigio. Sonrió de forma juguetona y le robo un beso que descolo levemente a Takuto. Era raro que Kariya tuviera esos gestos. Una tonta sonrisa se formo en los labios del oji café.
– Entonces vámonos.
–Muchas gracias por cuidar de Masaki, Shindou-kun. –agradeció nuevamente el peli rojo dueño de la casa. – Esperamos que no te haya causado molestias –El de rizos tan solo negó sonriente.
–No hay de que Hiroto-san, y al contrario sabe que me gusta mucho que Kariya pase tiempo en mi casa –lanzo una mirada algo cómplice al menor, causando que el rostro de este se sonrojara. Ryuuji tan solo soltó una sutil carcajada ante la infantil reacción de su retoño.
–No sabes lo agradecidos que estamos contigo Takuto –sonrió el peliverde mientras aferraba a el menor a su cuerpo. –De verdad nos agrada mucho que cuides de él.
–Al contrario, les agradezco a ustedes por permitirme estar cerca de su hijo.
–Tú te has ganado ese privilegio –comento Hiroto con una sutil sonrisa. –Si gustas puedes quedarte.
–No se preocupe. Debo ir al conservatorio, únicamente he venido a dejar a Kariya. –dio unos pasos hacia su pareja y con cariño le beso la frente. Masaki arrugo la frente ante el gesto terriblemente meloso, aun así no se resistió. –Prometo que vendré más tarde. –Masaki negó.
–Mejor nos vemos mañana, hoy tengo que ir a ver al odioso de mi psiquiatra.
–No hables así de Fudou. –le reprendió Midorikawa. El de mirada gatuna tan solo soltó un bufido. –Si gustas puedes venir mañana a cenar. Tendremos una reunión familiar y nos gustaría que tu estuvieras presente.
Shindou miro sorprendido a ambos adultos, jamás pensó que lo invitarían a una reunión de semejante calibre. Dirigió su mirada hacia su pareja y este asintió tímidamente, parecía que no estaba muy convencido de aquella invitación lanzada por su "madre". Por el contrario Hiroto parecía haber fruncido levemente el ceño, en señal de cierto desapruebo. Aun así no se opuso a nada.
– ¿No sería mucha molestia? –pregunto el joven con cautela. Midorikawa lanzo una mirada asesina a Kira, que parecía querer decir algo y negó rápidamente.
–Para nada pequeño. Es más, para nosotros sería un gusto tremendo que nuestra familia conociera a la pareja de Kariya. –pellizco maternalmente la mejilla del pianista y este tan solo soltó una risita.
–En ese caso aquí estaré. –Pareció que al de ojos negros se le ilumino la mirada. Junto sus manos con alegría y abrazo suavemente a Shindou.
–Entonces aquí te esperamos. Anden. Despídanse, nosotros ya nos vamos. –corrió hacia la cocina, jalando suavemente a Hiroto que parecía refunfuñar levemente.
Una vez ambos adultos hubieron desaparecido de la sala, Takuto abrazo a Masaki.
–A Hiroto no parece agradarle la idea de que este aquí. –Comento en su oído. Kariya tan solo soltó una risita.
–A él no le agrada la idea de que seas mi pareja…. Pero Ryuuji-san ha hecho que se vaya acostumbrando.
– ¿A ti te agrada la idea?
– ¿Cuál? –pregunto haciéndose el desentendido.
–Ya sabes –con delicadeza acaricio la tersa mejilla del menor, pero Kariya no pareció ni inmutarse ante el cariñoso gesto. –de que venga a cenar con tu familia. –el otro tan solo soltó un bufido.
–Es que…. Mi familia es algo… no sé como describirla. ¿Extraña? –hizo una mueca un tanto molesta –no, tal vez, molesta… Esa sería la palabra correcta para describirla.
– ¿Molesta?
–Sí, digamos que aun no se acostumbran a lo…que yo padezco. Y bueno posiblemente te hostiguen con preguntas estúpidas sobre como sobrellevas esto…ya sabes –Kariya parecía realmente incomodo diciendo aquello. Soltó otro bufido y miro fijamente al mayor –Cuando Kirino vino por primera vez a cenar con mi familia prácticamente lo espantaron.
–No me dejare intimidar por todos ellos Masaki. Si me preguntan algo incomodo, simplemente responderé que es porque te amo y que a ellos les importa un carajo el porque estoy contigo. –Kariya rió ante sus palabras y Shindou sonrió al escuhcarlo. –Me encanta tu risa.
Kariya se sonrojo terriblemente y comenzó a empujar al otro hacia la puerta, provocando risas en el castaño.
–Vete ya. Llegaras tarde –lo saco de la casa y le dio un rápido beso, pero Takuto logro capturarlo, tomándolo por la cintura. Kariya forcejeo un poco, sin embargo término cediendo ante el beso. Luego de unos minutos se separaron. –Vete ya. –volvió a soltar. Shindou tan solo sonrió triunfante.
–Nos vemos mañana entonces Kariya~ –se despidió, aunque nunca recibió una contestación, en lugar de ello tan solo escucho el sonido de la puerta cerrándose fuertemente. Soltó un suave suspiro y negó levemente. –Eres todo un caso pequeño. –Miro al cielo y luego comenzó su andar hacia la salida de la residencia Kira.
Kariya siguió con la vista al otro hasta que este desapareció de su campo de visión. Suspiro aliviado. De verdad que se sentía algo mareado.
Una mano sobre su hombro lo sobresalto, haciendo que pegara un pequeño salto. Volteo rápidamente, dispuesto a darle un puñetazo al que había osado a asustarlo, pero se detuvo al ver al pelirojo parado detrás de él. Soltó un par de maldiciones y le miro de mala gana.
– ¿Qué quieres? –soltó con tono tosco.
– ¿Ya te tomaste la medicina? –pregunto el adulto enarcado una ceja. Masaki le miro por una fricción de segundo y asintió lentamente. Hiroto frunció el entrecejo nuevamente. –Mientes.
– ¿Por qué lo dices? –cuestiono el peli cian con molestia. –me la he tomado en casa de Takuto.
–Mientes Masaki, no me quieras ver la cara –volvió a acusar el mayor, haciendo que Kariya le mirara indignado. Iba a reclamar pero el frasco que Kira le extendió hizo que se tragara todas sus palabras. –Lo encontré anoche tirado en tu cuarto. No te has tomado ni una. ¿Por qué, si sabes que te hace daño no tomarlas? –Kariya chasqueo los dientes con frustración y bajo la cabeza cual niño regañado.
–Ellos dicen que eso es veneno. –contesto con la vocecilla más inocente que pudo hacer. Hiroto tan solo enarco una ceja, demostrando así que no estaba convencido de las palabras del menor.
–Sácate las bolsas de la chaqueta. –le ordeno. Masaki se puso realmente pálido.
– ¿Por qué quieres que haga eso? –pregunto algo nervioso, pero intentando que su tono sonara retador.
–Tú solo ataja la orden –le contesto seriamente el adulto. Kariya busco rápidamente con la mirada algún lugar a donde escapar, pero Kira le tomo del brazo. –Hazlo o lo hare yo.
Rendido, a Kariya no le quedo otra que aceptar la orden, sacando con lentitud las bolsas de su chaqueta, que al instante dejaron caer el pequeño blíster que había comprado el otro día. Kira le miro reprobatoriamente, haciendo que el menor se encogiera en su lugar.
– ¿Y esto? –pregunto mientras tomaba el paquete de pastillas. Kariya tan solo alzo los hombros nerviosamente.
– So…son pastillas para el dolor de garganta –mintió rápidamente, sintiéndose culpable al instante. Odiaba mentirles a sus tutores, pero a veces "ellos" le ordenaban que lo hiciera. Kira tan solo puso los ojos en blanco y endureció su semblante.
–Me quieres ver la cara, ¿verdad? –le recrimino molesto. –No me trates por idiota, yo se que son estas pastillas Kariya. ¿Por qué carajo compraste LSD?
–Yo…. Bueno…. Esto actúa mejor que esa odiosa medicina –se defendió rápidamente.
– ¿Eres torpe? –se notaba que Kira se estaba esforzando de sobre manera para no perder su eterna paciencia. No quería gritarle a Kariya. –De verdad Kariya, esto no te hace para nada bien.
– ¡Me ayuda más! –grito con cólera el más bajo. Kira le miro entre decepcionado y molesto.
–Dame ahora todo el dinero de la semana. –le ordeno de manera severa. Kariya le miro con los ojos abiertos de par en par. Kira no era capaz.
–Pero… ¡¿Por qué?!
–No tengas el descaro de preguntarlo Masaki. –elevo levemente la voz, ocasionado que el bribón retrocediera un poco asustado. Kira se arrepintió rápidamente y le miro con ternura. –lo estoy haciendo por tu bien, porque esto –puso frente a su rostro el blíster. –no te hace para nada bien.
Kariya le miro con los ojos centellando de rabia. Escarbo un poco en su bolsillo trasero y con furia lanzo su billetera al suelo; y sin decir se dispuso a marcharse a su habitación para así continuar con su rabieta. La mano de su tutor en el hombro se lo impido.
–Tómatelas. –le entrego el frasco con el medicamento y le lanzo una mirada de suplica. En verdad estaba preocupado por la salud de Kariya, no quería que volviera a sufrir otro episodio. El de ojos ámbar tan solo miro despectivamente los medicamentos y los arrebato de la mano del adulto, para luego caminar hacia su habitación y encerrarse en ella de un portazo.
Kira tan solo soltó un suspiro y se saco las gafas, acariciando su sien con la punta de sus dedos. De verdad que su hijo a veces le producía dolores de cabeza. Odiaba tener que reprender al menor; pero de verdad era necesario hacerlo. Sintió unas manos aferrarse a su torso y las acaricio suavemente.
– ¿Qué pasa? –pregunto Ryuuji dulcemente. Hiroto tan solo oculto las pastillas entre su pantalón pues sabía que si su pareja se enteraba que su pequeño había comprado aquello le daría un ataque de nervios.
–Nada, tan solo he reprendido a Masaki por haber salido sin autorización. Casi nos mata de un infarto. –mintió, piadosamente a su parecer. Midorikawa tan solo sonrió y dio un pequeño beso en su cuello.
–No seas tan rudo con él. –le pidió con un adorable puchero. Kira tan solo rió.
–Pero si se lo merecía. Calma, tan solo lo he dejado sin mesada.
– ¡Eres cruel Kira! –le dio un pequeño puñetazo en la espalda. Hiroto tan solo se dio la vuelta y le dio un beso en los labios, callando así las quejas del de piel trigueña.
–Solo será unos días –le aseguro con una sonrisilla. Ryuuji correspondió al gesto y se separo de su pareja.
–Vamos, hay que llevar a Masaki al médico dentro de dos horas. Date prisa –Correteo hacia el segundo piso con el de piel pálida pisándole los talones.
–Cierto. Hay algo de lo que quiero hablar con Akio –susurro más para sí mismo que para su pareja.
El peli azulado estaba encerrado en el baño de su habitación, mientras balbuceaba levemente. Estaba debatiéndose entre tomar su medicamento o no.
–No lo tomes –susurro una de las voces en su cabeza. Masaki negó.
–Hiroto-san se molestara si no lo hago.
–A quien le importa lo que ese idiota piense. Lo que te está dando es veneno.
Kariya miro algo asustado el frasco entre su mano, y efectivamente su mente había logrado que en lugar de el nombre de su medicamento, se leyera perfectamente la palabra "Veneno". El muchacho tiro espantado el frasco mientras negaba.
–Ellos no pudieron darme eso… debes ser una broma.
– ¿Crees que nosotros te mentiríamos?
–Ellos te quieren matar.
–Deshazte de esa porquería sino te mataran –ordeno una de las voces.
Masaki se acerco al frasco y lo miro con algo de desconfianza. "Ellos" no le estaban mintiendo, porque efectivamente él leía la palabra veneno en aquel frasco. Sus tutores se querían deshacer de su persona.
–El que se quiere deshacer de ti es el idiota de tu psiquiatra. Él es el que receto este veneno.
Era verdad. Sus tutores tan solo habían caído en la trampa de aquel hombre. El que realmente quería que su existencia se desvaneciera era aquel despreciable hombre que lo miraba tres veces por semanas.
– Él tiene la culpa –susurro el pequeño sombríamente. Las voces rieron a coro.
–Entonces Masaki, nos tenemos que deshacer primero de él.
–Es verdad. –una sonrisa un tanto desquiciada se formo en el rostro del menor.
–Pues, si ese es el caso… esta misma tarde nos desharemos de ese imbécil.
–Si… hoy me desharé del problema que es Akio Fuduo~ –miro con desprecio el frasco y abriéndolo lo vertió todo en el retrete, para luego jalar la palanca y así deshacerse de lo que él consideraba un veneno. Esa misma tarde su psiquiatra conocería lo que verdaderamente era la maldad.
Y hasta aqui los dejo! -ríe malvadamente-
Como vieron en el fic también habrá KiMidori... es que amo esa pareja! es tan hermosa! jaijsdkfjfkjsdkflsd
Nuevamente gracias por lor review y espero mas? Si tienen alguna duda o sugerencia no duden en mandarmelo.
Sin nada mas que decir me despido de ustedes y nos vemos en 2 semanas owo!
