Hallo~ como lo prometí! aquí les traigo el nuevo capítulo :D...solo actualizare así de rápido cuando me atrase ¬¬ de lo contrario seguire con el ritmo constante... Bueno, primero nuevamente gracias por los comentarios y por los favorites... ustedes hacen que quiera continuar este proyecto :3!
Aquí se aclararan varios puntos de la historia...si algo no queda claro por favor díganmelo...Ya no las interrumpo más :D nos leemos abajito~
Para el cap... o la escena escuchen por favor la canción Reign Of Terror de Rhapsody on Fire, solo por si quieren :3...
Disclaimer: Inazuma Eleven no me pertenece, forma parte de la corporación Level-5, la cual adora torturarnos con sus insinuaciones yaoi ;w;.
Capitulo Cinco: Alucinaciones
La puerta del consultorio se cerro, haciendo que automáticamente relajara todo su cuerpo, y se dejara caer de forma descarada sobre el sillón de consultas. Ese día había sido especialmente agotador, sobre todo porque había recibido la visita de su "cliente especial".
– ¿Trabajar con locos no es fácil? –preguntaron a sus espaldas. Fudou tan solo resoplo molesto, sin negar o aceptar aquella pregunta.
–Cállate, Kidou. Esto es mucho más divertido que andar dirigiendo una aburrida empresa. –Sonrió con burla, volteando ligeramente su cuerpo, para así poder tener en su campo de visión al hombre de rastas. Ese día no llevaba sus molestas gafas, ni su ridícula capa, simplemente tenía puesto un traje hecho perfectamente a la medida, de color azul marino. Fudou se relamió los labios.
–Deja esa mirada de pervertido. –le amenazo el de orbes rubí.
–Yo te miro como se me da la gana cuando se me da la gana, y te cojo cuando se me da la gana. –Un tic nervioso se hizo presente en la ceja de Yuuto, causando una risotada burlona en el de mechas. –Es broma idiota…
–Cierra la boca o duermes en el sofá.
–Ya estoy acostumbrado a ello –hizo un ademan con la mano, restándole importancia al asunto, y se puso de pie. Camino hacia el basurero y allí escupió con fuerza, ante la mirada algo asqueada de Kidou.
–Eso fue lo más…asqueroso que te he visto hacer. –comento con desagrado. Fudou soltó una risita nasal.
–Tenía que escupir esa asquerosa pastilla.
– ¿Pastilla? –ladeo su rostro confundido, Akio no consumía pastillas… hasta donde el recordaba, ya no lo hacía.
–Hoy vino el mimado de Masaki, y resulto que no quería tomar su medicamento. –el tono de fastidio se hizo más evidente al momento que dejo salir un chasquido. –El muy… tarado de tu novio –se señalo a sí mismo, mientras una carcajada resonaba por toda la habitación. –pensó que sería un muy genial psiquiatra y se tomo la puta pastilla para así enseñarle al niño que no quería envenenarlo. ¡Soy un genio! –grito con ironía.
– ¿La tragaste? –a los ojos de Kidou, ahora Akio le parecía más estúpido de lo que había podido considerar.
– ¡No soy estúpido! –grito indignado, recostando nuevamente su cuerpo en el sillón, miro al techo como si algo interesante fuera a salir de allí y bufo con molestia. –Todo el tiempo la tuve en la boca, fue asqueroso. Poco a poco se iba deshaciendo, dejándome un asqueroso sabor. –frunció la boca en muestra de su desagrado.
Kidou tan solo le miro sorprendido y algo divertido. Esa era la cosa más estúpida que había escuchado salir de los labios de Fudou. Y eso que había escuchado otras.
–Vaya…. Eso fue… ¿heroico? No sé cómo llamarlo.
–Mejor solo cierra la boca. Me quiero ir a casa ya. –ordeno prácticamente, haciendo que Kidou frunciera el ceño.
–Hikaru nos está esperando en su clase de artes, así que primero iremos con él. –Akio gruño nuevamente y de un salto se puso de pie, caminando hacia la salida mientras refunfuñaba algunas maldiciones hacia el pequeño peli morado.
–Maldito niño, yo solo quiero ir a dormir. –recibió un puñetazo en la espalda, propinado por el "amante" de ese niño. – A veces pienso que lo amas a él más que a mí. –Kidou tan solo rodo los ojos. Su pareja a veces era algo estúpida-
~Reign of terror~
Una vez entro a su casa, lo primero que había hecho, había sido correr hacia su habitación y encerrarse en ella, poniendo la música a todo volumen, dispuesto a maldecir a cualquier ente que se atreviera a profanar su momento de soledad.
Coloco el pestillo de su puerta y se lanzo directo a su cama, mientras un pequeño dolor lo atacaba, haciéndole desear con todas sus fuerzas volarse la cabeza, y así dejar de sentir ese molesto golpeteo.
–Simplemente vuélate la cabeza. Se sentirá verdaderamente genial.
Sacudió su cabeza, intentando ignorar a aquel que le hablaba. Puto fuera.
Reign of Terror, en el estéreo. Esa canción hacia que agitara su cabeza de adelante hacia atrás, mientras su cabeza lo atormentaba. Quería dormir, pero sabía que si lo hacía, las pesadillas que constantemente tenía volverían a hostigarlo.
–Busca una solución a ese problema.
–La medicina que Akio me dio. –Se puso de pie y se encamino hacia su chaqueta. De allí extrajo el medicamento, pero lo lanzo al suelo inmediatamente.
–Te dijimos que te quería matar. –en el frasco podía leer nuevamente las inscripciones "Veneno" con letras rojas y algo góticas, causándole un escalofrío. Fudou de verdad que le quería ver la cara. –Esa cosa tan solo te matara.
–Usa algo más placentero. – ¿Placentero? Una idea atravesó su cabeza, haciéndole sonreír gatunamente.
Camino hacia el amplio armario que se encontraba en su cuarto y se adentro en el, buscando algo entre los espacios y cajones que allí habían. Al fondo, en el último cajón, en el lugar en donde guardaba su guitarra y las bocinas de esta; se encontraba escondida una pequeña caja de zapatos de color rojo. Una pequeña sonrisa se formo en sus labios.
–Hola, salvación~ –canturreo mientras abría la caja. Dentro de ella se encontraban diferentes tipos de bolsas con polvos de color blanco, hojas secas y alguno que otro frasco con líquidos y diferentes pastillas. También había diferentes agujas, cada una en su respectivo lugar, una liga bastante grande de color café y algo de algodón.
Tomo una pequeña píldora y la coloco dentro de un frasco vació de medicinas, para luego debajo de este colocar un encendedor. Luego enrollo una misteriosa tira de papel mojada en saliva alrededor del extremo de un cuentagotas, saco una aguja hipodérmica y acto seguido la empujo a través del papel. Absorbió entonces el líquido de la pastilla disuelta dentro del cuentagotas. Una vez se lleno cuanto deseaba, se enrollo en el brazo izquierdo la liga que se encontraba dentro de la caja, resaltando así la vena de su brazo derecho y con gran delicadeza introdujo la aguja dentro, produciéndole una extraña sensación de cosquilleo al momento en el que aquella sustancia ingresaba en su organismo. Primeros solo su brazo, luego su pecho, y luego todo el cuerpo. Miraba todo más claro y algo distorsionado.
– ¿Estas consciente de que no servirá de nada? Nosotros siempre estaremos allí. –Esas palabras resonaron en su cabeza mientras todo su cuerpo era sumergido en un placer infinito… Salió de su armario dando tumbos, observando como todo a su alrededor se movía. Se tiro en su cama y siguió escuchando la tonada que en su estéreo resonaba.
–For the children fallen. For the dreams you've stolen. For the smile of women. For respect and love. May the flame of angels. Clash your hordes of demons. Stop your resurrection. Burn your fallen soul. –canto entre balbuceos, todo daba vueltas. Era, sin mentir, la primera vez que se inyectaba heroína… Se la habían recomendado varias veces, pero jamás lo había intentado. Al menos, no los escuchaba ya.
–Masaki~– se incorporo levemente y observo a la mujer que la otra vez había visto… Ladeo la cabeza. Ahora no le tenía tanto miedo. Tal vez porque ahora no tenía ese rostro tan aterrador. –Mira, te ves más lindo cuando mantienes alejado de ese niño mimado. –Esta dio unos cuantos pasos hacia la posición del menor, que intento alejarse, mas su cuerpo no respondió. Ella estiro su mano y acaricio su rostro. El tacto se había sentido tan vivido. – Aun no entiendo cómo es que toleras estar cerca de él.
–Lo amo… y él me ama a mi –respondió con seguridad, pero aun así balbuceando algunas palabras. La mujer pareció sonreír con cinismo.
–El amor no existe para personas como tú, chiquillo. –acarició las hebras azulinas del menor, haciéndole estremecerse ante el tacto. –Aquellos que dicen amarte, están a tu lado solo por lastima por tu condición, pero cuando no los ves, actúan totalmente diferente.
–Cállate. Lo que dices es mentira.
–Yo nunca te mentiría pequeño…. Mira –su mano huesuda señalo hacia la ventana de la habitación. Un escalofrío recorrió todo el cuerpo del peli azulado. Sacudió su cabeza, pero la mujer continuaba allí, solo que su rostro ahora era cubierto por un velo blanco, que tan solo dejaba ver dos ojos de color rojo. Volvió a mirar hacia donde la esquelética mano señalaba y entre tambaleos se dirigió a ella. –Por allí veras como te ama realmente ese pelmazo.
A través de la ventana se comenzó a formar una figura humanoide, al principio algo grotesco. Luego de un tiempo tomo forma, dándole lugar a una cabellera rizada y castaña, que Masaki conocía a la perfección. Le estaba dando la espalda a la ventana, por lo que su rostro no era visible para el menor.
–Shindou….
El castaño caminaba con lo que parecían ser las partituras que había utilizado esa tarde. Masaki volvió a llamarle, pero este pareció ignorarle y continúo con su camino. A lo lejos se diviso otra figura, con un extravagante peinado y hermosos orbes ámbar. Su corazón dio un vuelco…
El pianista elevo su cabeza, hasta encontrarse con la mirada ambarina del más alto, y en menos de dos segundos, las partituras entre sus manos habían caído al suelo, mientras el dueño de estas corría hacia Kyousuke, saltando en sus brazos.
La boca se le seco completamente, intento balbucear algo, pero lo único que salió de sus labios fue un sollozo.
–Es mentira… ¡Mentira! ¡Estas tratando de engañarme! –grito fuertemente, mientras sacudía su cabeza de manera algo exagerada…
–Yo nunca te mentiría… –Volvió, algo adolorido, la mirada hacia la ventana. Todo se volvió negro, su vista tan solo enfocaba aquella dolorosa imagen de su novio y el estúpido de Tsurugi, abrazados como dos tortolos enamorados. Deseaba que se alejaran, que se gritaran como usualmente lo hacían cuando iba por Shindou al conservatorio… –Mi pequeño ingenuo ¿no te has dado cuenta aun? Cuando no los ves, en el conservatorio… Ellos se ríen de ti. Ese niño solo está contigo por lastima.
–No es verdad. Shindou me ama a mí –La mujer le tomo el rostro y le obligo a ver cómo, poco a poco, el rostro de Takuto y el de Kyousuke se iba acercando cada vez más, hasta que al fin sus labios hicieron contacto; no solo un roce; sino varios que poco a poco se volvían más pasionales. Un amargo grito salió de su garganta, mientras de un puñetazo quebraba la ventana, esfumando así la horrible escena. Los cristales se incrustaron en su mano, causando que algunas gotas de rojo carmín se deslizaran por su muñeca, hasta caer al piso.
Se dejo caer de rodillas, mientras un golpeteo resonaba algo lejano, junto con las voces de sus tutores, pidiéndole que les abriera la puerta. No quería abrirle a nadie. Que se jodiera el mundo, que se jodieran todos.
Su mejor amigo le acaricio levemente el cabello, para así sacarle de su trance. Una vez hubo captado su atención, el castaño le regalo una sonrisa. Ranmaru tan solo soltó una risita y dejo que Shindou continuara jugando con sus coletas.
– ¿En qué tanto piensas Ran? –Kirino se tomo unos minutos, pensando que palabras usar para responder aquel cuestionamiento; sin molestar a Takuto.
–Estaba…. Recordando algunas cosas solamente. Son recuerdos muy tontos. –una sonrisa sincera se asomo por sus finos labios, una mueca que habría cautivado a cualquiera.
– ¿Cuáles? –pregunto curioso, poniendo unos ojos suplicantes para que Kirino le contara todos los detalles de sus "recuerdos", que usualmente consistían en historias muy interesantes. Ranmaru tan solo puso los ojos en blanco, sabiendo que no tenía otra salida más que confiarle a su amigo sus pensamientos.
–Tch, está bien… Solo estaba recordando… a –un sonrojo bastante evidente cubrió sus mejillas, captando de inmediato toda la atención del pianista.
– ¿Alguien especial? –comento con cierto deje de picardía, haciendo que el calor fuera más intenso en el rostro de su afeminado amigo. Se carcajeo un poco al ver que había acertado. –Venga, Ran, no sabía que alguien te había robado el corazón. ¿Quién es?
Kirino se mordió el labio, eso sí que no podía decírselo a su amigo. Habían acordado no contárselo a Takuto por nada en el mundo y él no rompería esa promesa.
–Es… –pensó en como cubrir un poco la verdad– alguien que no conoces. –Sonrió para así convencer a Takuto. Si lo hacía, su mentira pasaría desapercibida. –Una niña muy bonita de ojos ámbar. Parece una gatita. –cambiarle el sexo a la "persona especial" era lo más inteligente que se le había ocurrido. –Pero ya no importa… nuestra historia paso hace tanto.
– ¿La amabas?
–Demasiado… pero, digamos que le tuve algo de miedo, cuando me entere….de algo. La lastime y me aleje de ella por cobarde. No se –alzo los hombros, intentando parecer que aquel tema no le afectaba, pero a decir verdad le dolía demasiado haber perdido a la única persona que de verdad movía su mundo, y le dolía más aun el saber que no la podría recuperar ya que ahora el ser al cual él amaba se encontraba en brazos de su mejor amigo.
–Ranmaru, yo…
–Ya no importa, sabes. Ya es demasiado tarde y no he hecho la tarea de Geografía. Me voy ya –Rápidamente se puso de pie, caminado hacia la salida de la mansión de su mejor amigo. Takuto le miro con algo de desconcierto. –Nos vemos mañana. –De un portazo cerro la puesta y salió corriendo hacia su hogar.
Los recuerdos de la estupidez que había cometido hacia aproximadamente un año lo comenzaban a atormentar nuevamente. Quería tirarse de un puente.
"Estaba realmente nervioso, aquella noche cenaría con toda la familia de su pareja. Debía actuar correctamente y no hacer el ridículo como para dejar en ridículo al pequeño heredero de los Kira.
Masaki apretó su mano para así calmar sus nervios, sonriéndole de manera algo infantil.
–Ellos te amaran. Deja de estar tan nervioso… Solo hay un detalle. Creo que por el hecho de ser– dudo unos instantes, parecía que buscaba las palabras correctas –adoptado… a mi familia no le agrado mucho –Kirino alzo la ceja curioso.. ¿Qué no Kira también había sido adoptado por su familia? Le parecía algo contradictorio e ilógico. –. Así que por favor, no te dejes influenciar por lo que te dicen.
–Sabes qué yo no creería ninguna mentira acerca de ti Masa. –le tomo por el mentón y planto un tierno beso, arrancándole un sonrojo a Kariya. –No te preocupes."
Como hubiera deseado que aquellas palabras en verdad hubieran sido cumplidas.
"–Pobre muchacho, no sabes a lo que te atienes. –le susurro una de las mujeres allí sentadas. Ranmaru tan solo la miro algo confundido. – ¿No los sabes?
– ¿Saber qué cosa? –pregunto inocentemente. Las mujeres delante de él peli rosa compartieron una mueca de compasión. Una de ellas, de hermosos ojos azules a juego con su cabello y dos mechones blancos adornando el contorno de su rostro; bastante guapa a decir verdad; coloco su mano sobre el hombro de Kirino.
–Ese muchachito… Masaki, no es normal. –Miro hacía todos lados, como cerciorándose que nadie la escuchaba. –No sé si lo habrás notado, pero no tiene un comportamiento… común. –hizo una mueca de desprecio.
Kirino si lo había notado. Masaki se agredía a sí mismo, hablaba solo, tenía cambios de humor bastante repentinos y era muy difícil de predecir. Pero no le parecía molesto. Así era Masaki y así lo amaba.
–Si lo había notado. –respondió con seguridad, arrancando una mueca de sorpresa del rostro de la bella mujer. Si mal no recordaba, se la habían presentado como amiga de Hiroto. Ulvida, como la recordaba, le miro con algo de miedo.
–Pequeño, no sabes a lo que te estás metiendo. –Kirino tan solo arrugo la frente. – ¿Sabes de lo que ese niño padece? –el peli rosado comenzó a incomodarse. –El… bueno desde que lo conocemos en el Sun Garden, padece de un trastorno bastante extraño para los niños de su edad.
– ¿Trastorno?
–Padece de esquizofrenia paranoide…. Puede volverse alguien muy violento. Te podría matar."
Como odiaba haberle hecho caso a aquella mujer. Maldita fuera su cobardía ante un trastorno desconocido. Había estado seis meses tratando con el carácter de Kariya, sin saber que era, pero tan solo escucho que el peli cian padecía algo "peligroso" como le pintaban la esquizofrenia, le había hecho huir rápidamente de escena.
"– ¿Me estas dejando? –la indignación era más que obvia en cada una de las palabras del pequeño, junto con las lagrimas que ahora se acumulaban en sus orbes.
–Yo… no puedo con esto, Kariya. Sabes que te amo, pero atenta contra mi integridad el estar con alguien con un…desorden mental. –Masaki abrió los ojos de par en par, soltando una exclamación.
– ¡Estas consciente de lo maldito que acabas de sonar! Si me amaras… no huirías ante lo que tengo. ¡Nunca te he hecho nada!
–Pero nadie me asegura que no me lo harás cuando enloquezcas. –un fuerte golpe resonó, haciendo que Kirino se llevara la mano a su mejilla izquierda, asustado.
–Lárgate. –Kariya le miro con odio entre mezclado con dolor, una mueca que hizo que Kirino se retractara de todas y cada una de sus palabras. –Lárgate hijo de…..ah! Solo vete –comenzó a empujarle de manera algo violenta, tratando de que alejara.
–Kariya… cálmate.
– ¿¡Cálmate!? ¡No me pidas que me calme! No me calmaré. ¡Eres un estúpido! –un puñetazo en la espalda, hizo que Kirino soltara un gemido. Kariya le empujo con más fuerza y cerró la puerta de su habitación con un fuerte portazo.
Kirino tan solo se apoyo sobre la puerta, queriendo entrar y abrazar a Kariya, decirle que todo estaba bien. Pero su simple cobardía lo había arruinado todo. Escucho el sonido de cosas rompiéndose y el sollozar algo escandaloso del menor. De verdad lo había lastimado."
Ese era el error que jamás se perdonaría. Haber perdido a Kariya por una estupidez. Por su maldita cobardía.
Una lágrima traicionera se deslizo por la mejilla de Ranmaru, la limpio rápidamente y miro al cielo, sollozando levemente.
–No tienes idea te cuanto te extraño, eh Masaki.
Ya~ xD no se si me odiaran o me amaran por lo que hice que Kirino hiciera, pero bueno, que se puede hacer ante el temor humano contra lo desconocido...
Ya ven que van apareciendo más personajes~ xD Kidou *3*.
Aclarare algo... la relación de Kirino y Kariya se dio cuando Masaki cumplió los trece años, exactos... duraron juntos 6 meses, hasta que Kirino se espanto y lo dejo -malditoajksdjfkdaf- pasaron 4 meses de eso antes de que Kariya se juntara con Shindou... y bueno, nunca nadie se entero de su relación por que Kariya no quería hacerla publica, por ello Shindou nunca se entero que Masaki y Ranmaru tuvieron algo... No se si lo deje claro... ya que, en algún momento les contare por que Kariya y Kirino no quieren que Shindou se entere de su ex relación...
Bueno, merezco un review? ya sea con crítica, duda, sugerencia, felicitación. Todo se acepta...
Nos vemos hasta dentro de dos semanas :3
