¡Hola! Bueno, se que no tengo excusa para no haber publicado antes pero...es que la inspiración no me daba... Pero ya aquí les traigo el nuevo capitulo. Deben darle las gracias a mi editora que fue la que me dio la idea para este cap o de lo contrario seguiría en bloqueo... xD Gracias por los review~ me inspiran a seguir escribiendo.

En fin, disfruten el capítulo y nos leemos más abajito...


Capítulo Ocho: Una Imagen Puede arruinar todo

–Masaki –le llamaron con tono meloso. Kariya levanto su cabeza, encontrándose a su pareja con una radiante sonrisa, y con las manos detrás de la espalda, escondiendo algo.

– ¿Qué? –pregunto con molestia. Shindou se acerco a él y le dio un pequeño beso, causando un fuerte sonrojo en Masaki. –O…oye ¿A qué vino eso? –aparto la mirada, un tanto apenado.

–A nada. ¿Qué no puedo darte un beso? –Kariya negó con una pequeña sonrisa y Takuto le revolvió el cabello, ganándose un manotazo. –Deja la violencia del lado Masaki.

–No soy violento, es solo que tú eres molesto. – Shindou le miro con ternura y se sentó a su lado, colocando algo pequeño y peludo entre sus piernas. Un pequeño gatito maulló, mirando hacia su nuevo dueño. Era de color negro y unos hermosos ojos color cian; muy parecido a los de Masaki Kariya le miro con curiosidad. – ¿Y eso?

–Lo vi esta mañana y me recordó un poco a ti. –acarició el pelaje del animal, y luego tomo una de las manos del menor, acariciándola con cariño– Kariya… ¿dime qué fecha es hoy? –El aludido pareció dudarlo durante unos segundos, frunciendo el ceño al no encontrar una respuesta a la incógnita. Shindou sonrió. –Te daré una pista…. Faltan tres días para ese evento. –Kariya jugueteo un poco con el gato.

–Mi cumpleaños. –dijo en un susurro, frunciendo el entrecejo.

–No pongas esa cara. No te gusta que te de regalos fuera de algo importante, este gatito es parte de tu regalo de cumpleaños….solo que por adelantado. –Kariya iba a protestar sobre su "disgusto" con los animales, pero fue acallado por los labios del castaño, que lo besaron. Gruño entre el beso pero luego de un rato correspondió, rodeando el cuello de Takuto con sus brazos.

Se separaron al momento de recibir un pequeño maullido, era una queja del gato que estaba siendo aplastado entre el beso.

–Gracias. –la sonrisa del pianista se ensancho aun más, era difícil sacarle esas palabras a Masaki, y que las pronunciara podía considerarse un éxito, teniendo en cuenta el carácter del menor. Volvieron a unir sus labios, y al separarse deposito un pequeño beso en la frente de Kariya.

–Me alegra que te gustara.

– ¿Por qué tenía que ser un gato? –reprocho con una pequeña mueca de desagrado. Takuto pensó unos segundos antes de contestar a la pregunta.

–Pues, primero que me recordó a ti. Aun que no lo creas tiene un carácter como el tuyo. Y segundo, porque no lo niegues; tú amas a los gatos. –Kariya no podía negar eso, era verdad que los animales le desagradaban pero los únicos que lograban cautivarlo eran los felinos. Era algo que ni él mismo sabía explicar.

–Bien. Solo por eso –tomo al gato entre sus manos y lo llevo hasta la altura de su rostro, como si estuviera estudiándolo. Takuto tan solo arqueo una ceja ante la extraña actitud del pequeño niño. –Esta lindo. –admitió y el animalito maulló.

–Le agradas. Cuando lo cargue la primera vez, intento morderme. –Masaki volvió su vista al gato y con una sonrisa traviesa lo abrazo.

–En ese caso ya me agrado.

–Te dije que me recordaba mucho a ti. –observo durante unos instantes como el heredero de los Kira jugueteaba con el animal, acariciándolo y tirándole una que otra vez las orejas. Mordió su labio, pensando las palabras correctas para soltar la siguiente frase. –Oye Kariya… necesito decirte algo.

Kariya dejo al gatito, para prestar toda la atención al castaño. Le pareció extraño el cambio de actitud.

Va a terminar contigo. –susurraron. Masaki sacudió la cabeza, intentando que dejaran de hablar.

–Bueno, hace poco hable con mi maestro de piano. Dentro de poco tendré un importante concierto; y quiere que este practicando 24/7… entonces no nos podremos ver tan seguido como siempre. –comento con nerviosismo. La reacción que Kariya tuvo, demostró el desagrado que tenia con la idea.

–Ah… –fue lo único que se limito a responder. Takuto tartamudeo un poco.

–Digo. Yo te estaré llamando, y hablaremos por las noches. Pero no podre venir a verte y tu no podrás ir a verme. ¿Sí? –Masaki frunció aun más el ceño, y se puso de pie dispuesto a irse. Shindou se apresuro a detenerlo, abrazándolo por la espalda y besando su cuello. –Solo serán tres días…

– ¿Tres días? –Takuto asintió con una pequeña sonrisa. –Si él día de mi cumpleaños no te apareces en mi casa, juro que cuando te mire te castro. –Shindou rio con nerviosismo. Conociendo a su pareja, lo creía capaz de cumplir esa amenaza.

–Te prometo que solo serán tres días.


Masaki miraba hacia el techo de su cuarto con demasiado interés, mientras su nueva mascota jugueteaba sobre su vientre. Era hasta cierto punto molesto, ya que no lo dejaba concentrarse. Tomo al animalito por el pelaje y lo aventó hacia el otro lado de la cama. Se sentó y camino hacia su escritorio, sacando un pequeño bloc de dibujos.

Busco entre las páginas, hasta dar con un retrato en específico, en donde se podía apreciar a su pareja, perfectamente dibujado en carboncillo. Cada una de sus facciones estaban perfectamente retratadas en aquel dibujo, que le había tomado aproximadamente dos días en realizar.

Ese era un don que muy pocos le conocían a Masaki. El dibujo era su forma de expresar lo que sentía o pensaba. Su arte podía resultar un poco "oscura" para muchos, pero esas eran las ideas que normalmente rondaban por su cabeza.
Incluso algunas veces llego a dibujarlos a "ellos", en unas figuras aparentemente abstractas para los demás.

Se quedo mirando el dibujo unos momentos su obra, recordando el día exacto en el que la había realizado. Esa tarde que por primera vez se encontró con Takuto.

"Como todas las tardes; luego de romper con Kirino; camino hacia el campo de football del instituto, donde normalmente solía encontrarse con el de ojos azules. No era que lo extrañara, ya lo estaba comenzando a superar, pero lo hacía por mera costumbre.

De vez en cuando, solía encontrarse a Ranmaru que lo saludaba con amabilidad. Era molesto verlo, pero no le desagradaba tener algo de contacto con él.

Esa tarde en específico se encontró a su superior, que se preparaba para practicar. A su lado, se encontraba un muchacho de cabellos color castaño, rizados.

Desde el primer momento en que sus miradas se encontraron, sintió una extraña atracción por esa persona. Irradiaba una dulzura y amabilidad, completamente contraria a lo que Kariya solía ser. Sin darse cuenta comenzó a llegar al campo a ver las prácticas, solo para verlo. Ya no por costumbre, sino solo por saber más de él.

Comenzó a pensar en él, durante toda una semana lo tuvo en su mente, hasta el punto de comenzar a hacer pequeños dibujos de él en sus cuadernos de clase.

Una tarde, durante uno de los recesos, se sentó cerca del lugar donde el desconocido solía merendar junto con Ranmaru. Los observaba disimuladamente, con su cuaderno entre las piernas y sus audífonos en las orejas, intentando impregnar en el papel cada una de las facciones del otro. Lo dibujo relativamente rápido, con una sonrisa bastante atractiva.

Su nombre es Takuto. –le dijeron en el club de football."

Sonrió tontamente ante el simple recuerdo. Ahora que lo razonaba mejor, eso había sido bastante acosador de su parte. Eso de andar retratando extraños, solo porque te gustó era algo escalofriante.

Paso otra página, encontrándose con otro de sus dibujos, solo que este Takuto se encontraba jugando soccer. Acarició el papel con delicadeza, manchando sus dedos con el carboncillo.

"–Oye. –le llamarón. Masaki mordió su labio y cerro su cuaderno para impedir que miraran lo que estaba dibujando. Levanto su vista, encontrándose con el castaño que siempre estaba con Kirino. Se quedo pasmado, sin saber cómo reaccionar. El muchacho pareció reír ante su actitud, y él no pudo hacer otra cosa que apartar el rostro, sonrojado. –Hola, he notado que últimamente vienes mucho por el campo de soccer.

Solo…solo estoy buscando un nuevo ambiente. –dijo en un susurro, levantándose. –Solo estaba de pasada, pero ya me voy.

Espera. –le detuvo. Masaki dejo de moverse, mordiendo su labio inferior en un gesto de nerviosismo. –Vine para presentarme contigo….Mi nombre es Shindou Takuto, y soy el capitán del equipo de soccer. Tú eres Masaki ¿No? –pregunto un tanto inseguro. Kariya retrocedió, extrañado que él supiera su nombre. –Ranmaru me lo dijo…. Tenía deseos de hablar contigo. –La mueca en el rostro de Kariya era una mezcla entre la sorpresa y la vergüenza. – ¿Quieres ir a dar una vuelta?

Ahora que lo pensaba, había resultado estúpido el negarse las primeras veces, pero Takuto había seguido insistiendo hasta que había logrado que aceptara salir a dar una vuelta con él.

Simplemente se compadeció de que siempre estabas solo.

No entendía como era que Shindou había sido tan insistente con él, normalmente hacia eso para alejar a las personas de él, pero con Shindou no había dado resultado. Era irónico que teniendo a personas como Tsurugi lo hubiera escogido a él.

Y sin quererlo poco a poco se fue enamorando del medio campista.

Lo que pasa es que Tsurugi no se fijo en él y fue tras de ti para darle celos.

Eres demasiado iluso, cuando menos lo sientas te dejara por ese hombre….Porque tu no vales nada. Ni siquiera le llegas a los talones.

Aventó el cuaderno a algún punto en su cuarto, deseando golpear con él a aquella voz que lo estaba atormentando. Necesitaba despejar su mente.


Dos días. Eso era lo que llevaba sin ver a su pareja, a menos que fuera en la escuela. Era algo aburrido no tener con quien salir a dar una vuelta por las tardes, así que perdía su tiempo hablando por mensajes de texto con su mejor amigo.

De: Hikaru Kageyama.

No entiendo porque no aceptaste ir a dar una vuelta conmigo.

Kariya frunció el entrecejo, Kageyama podía ser terco cuando se lo proponía.

Hikaru le había invitado a salir a tomar un helado esa tarde, luego de la escuela, pero Masaki se había negado, alegando que no tenía ganas y que tenía que estudiar mucho. Kariya sabía que Kageyama no le creería, pero que dejaría de insistir. O eso era lo que había pensado.

De: Kariya Masaki

No te pongas pesado. Simplemente no se me apetecía tomar un helado.

Envió el mensaje y dio algunas vueltas en su cama, sintiendo como su nueva mascota jugueteaba con sus pies. Bufo suavemente y lo pateo con suavidad para no dañarlo.

El teléfono vibro y Masaki rodo los ojos.

De: Hikaru Kageyama.

El que se pone grosero eres tú. Desde que sales con Takuto ya casi no sales conmigo.

Enarco una ceja. Su amigo se estaba poniendo dramático, y los dramas eran algo que desesperaban mucho a Masaki. Se quedo unos instantes pensando antes de responder, haciendo memoria de cuando era la última vez que había salido con su mejor amigo. Solo cuando lo acompaño a comprar algunas drogas, después de eso no lo habían vuelto a hacer.

Tal vez Hikaru no estaba siendo tan dramático, y él era un mal amigo.

De: Kariya Masaki.

Pero que dramático, ni que fueras mi novio para andarme reclamando eso. Ya saldremos uno de estos días, tal vez mañana.

De: Hikaru Kageyama

¿Estos días? Saldremos solo porque Takuto no te presta nada de atención.

Releyó el mensaje dos veces, para cerciorarse de que lo que su amigo había escrito no era una jugarreta de su mente. Enrojeció del puro enojo. Maldito fuera Kageyama.

De:Kariya Masaki

No es que no me quiera prestar atención. Está muy ocupado con las clases de piano. No puede salir.

De:Hikaru Kageyama

¿Estás seguro que está muy ocupado como para salir?

Masaki puso una mueca de confusión ante aquella extraña respuesta. Claro que Takuto estaba ocupado.

De: Kariya Masaki.

Claro que está ocupado, pedazo de imbécil.

De: Hikaru Kageyama.

Yo no estaría tan seguro…

(Imagen adjunta)Descargar.

Observo atentamente el mensaje, debatiéndose entre si debía de ver lo que su compañero le enviaba era una simple jugarreta, o era algo sumamente delicado. Se puso de pie y dio algunas vueltas por su cuarto, intentando pensar con claridad.

Tal vez allí te demostrara que no te ama. –gruño ante la idea de esa voz y sin dudarlo dos veces, descargo la imagen que aquel mensaje adjuntaba, arrepintiéndose a los dos segundos…


Takuto suspiro luego de haber estado sentado alrededor de dos horas en el banquillo del piano, practicando piezas de los compositores más famosos, una y otra vez. Era, hasta cierto punto, algo aburrido; pero él disfrutaba mucho el interpretar esas hermosas melodías.

Camino hacia la salida del conservatorio, tarareando la Sonata Claro de Luna de Beethoven. Estaba dispuesto a irse, pero una mano en su muñeca lo impidió, tironeando de él de manera un tanto violenta, haciéndolo chocar contra el cuerpo de otra persona.

– ¿A dónde vas, Takuto? –esa voz, tan grave y burlona tan solo podía pertenecer a una persona, que era el dolor de cabeza del pianista. Miro con molestia al otro.

– ¿Qué quieres, Kyousuke? –pregunto con la molestia impregnada en sus palabras, causando una risita en el de apariencia gótica.

– ¿Qué manera tan grosera de saludarme es esa? –de un rápido movimiento, atrajo el rostro del castaño al suyo, al punto de casi rozar sus labios. El castaño tardo unos segundos en reaccionar y empujarlo. Tsurugi tan solo rio. –Que reacción tan atrevida la tuya.

–No seas pedante Kyousuke. Estoy muy ocupado como para escuchar tus pendejadas. –dio la vuelta y Tsurugi lo detuvo, colocándose frete a él. –Quítate por favor.

–No… Vine para invitarte a salir un rato. –acorralo al castaño, aprisionándolo contra la pared del conservatorio. Shindou respiro hondo, intentando no perder la calma ante Tsurugi. Era alguien demasiado irritante para su gusto.

–No puedo… estoy ocupado, ya te lo dije.

–Anda –acaricio la mejilla derecha del muchacho, causándole un pequeño sonrojo. –Tanto piano te va a hacer más aburrido de lo que normalmente eres..

Takuto lo pensó durante unos instantes. No era mala idea eso de salir a dar una vuelta con él idiota de Kyousuke. Podía ser muy pedante, pero no dejaba de ser divertido estar con él. Soltó un largo respiro antes de responderle.

–Está bien. Acepto tu invitación. Pero si intentas algo, juro que te mato. –advirtió. Tsurugi tan solo alzo los hombros, restándole importancia al asunto.

–Lo que tú digas. –comenzaron a caminar, y Tsurugi tomo la mano de Takuto, causándole una pequeña risita al otro. Kyousuke no entendía las advertencias.

–Eres un idiota. –Tsurugi sonrió tontamente y continuaron caminando, sin soltar sus manos. A decir verdad, no le molestaba que las tuvieran entrelazadas. Era algo cómodo, por extraño que resultara.

Estuvieron pasando por el parque, peleando de vez en cuando y riendo por las tonteras que Tsurugi comentaba. Se sentaron en una banca del parque, disfrutando un helado que el castaño había insistido en comprar.

Shindou sintió la insistente mirada de alguien sobre su nuca, era demasiado molesto. Volteo en busca de aquel que le miraba con tanta insistencia y para su sorpresa se encontró con una cabellera morada un tanto conocida. Ese era Hikaru Kageyama, compañero de clase y mejor amigo de Masaki.

El chico sostenía su teléfono frente a su rostro, como cuando se toma una fotografía. Al verse pillado, el muchacho enrojeció, y fingió mirar hacia otro lado, en un gesto desesperado.

A Takuto le pareció un tanto extraño, pero prefirió ignorarlo, para continuar disfrutando de ese día, en donde había olvidado por unos instantes el estrés de las prácticas de piano.
En verdad se estaba divirtiendo.


Estaba furioso.

Observo nuevamente la imagen en su teléfono celular, intentando encontrar el truco en la fotografía. Pero por más vueltas que le diera al asunto, no encontró ninguna anomalía para que pudiera comprobar la falsedad de esta.

En la pantalla de su móvil se podía apreciar a Shindou, sonriendo de oreja a oreja con un pequeño sonrojo en sus mejillas. Se veía bastante guapo a decir verdad. Lo que arruinaba la imagen era que el que causaba aquella hermosa sonrisa, era el tarado de Tsurugi Kyousuke. Y para colmo de todo, tenían sus manos entrelazadas, cual pareja de enamorados.

Respiraba agitadamente, intentando calmar su furia, más le era imposible, tomando en cuenta que las molestas voces le fastidiaban sin control.

Te dejo por ese idiota, eso de estar ocupado era un cuento. Un simple cuento para librarse de ti.

–No es verdad. –susurro.

Tú eres el único que se engaña, pequeño. Mira nuevamente la imagen. –Masaki obedeció a la voz, clavando su vista en la pantalla del aparato. Lo apretó más entre sus manos, al punto de querer romperlo en mil pedazos.

– ¡Maldito mentiroso! –grito, tirando el teléfono contra la pared, haciendo que se rompiera en mil pedazos. Takuto lo había engañado de una manera tan ruin, solo porque no deseaba verlo más. –Tiene que haber otra explicación para que me hiciera esto.

Deja de darle vueltas. Lo que pasa es que tú no llenas sus expectativas. En cambio ese muchacho…

Inevitablemente la imagen de su compañero de clase llego a su mente, causándole una sensación de odio indescriptible. Sabía, por boca de muchos de sus compañeros de clases, que Kyousuke llevaba meses detrás del castaño. No le sorprendía que lo siguiera fastidiando.

No te ama. Entiende. Tu solo eres un estorbo.

Cerró sus ojos con rabia. Maldita fuera, maldita y mil veces maldita. Se sentía verdaderamente molesto.

Sintió como un pequeño peso se subía sobre sus piernas, exigiendo atención. El gato maulló y Masaki le observo con una sonrisa un tanto macabra…. Pobre criatura, pensó Kariya mientras lo colocaba correctamente.

Acaricio con lentitud su pelaje, ganándose unos ronroneos como respuesta, hasta llevar una de sus manos alrededor del cuello del animal y luego la otra. Poco a poco fue rodeando esa parte del cuerpo del minino, hasta entrelazar sus dedos, y poco a poco inicio a apretar, cortándole la respiración a la pequeña criatura.

El animal comenzó a retorcerse en busca de aire, emitiendo pequeños sonidos que eran ahogados por las carcajadas que Masaki comenzó a soltar. Disfrutaba de la expresión de pánico que el gato ponía, de cómo luchaba inútilmente de liberarse de su cruel destino. De cómo poco a poco sus movimientos cesaban y sus ojos se apagaban. De cómo la muerte llegaba.

–Despídete de tu miserable vida, Taku-chan –susurro con maldad, con sus ojos brillando a causa de la excitación y adrenalina. Escucho un fuerte crujido, el sonido de la tráquea rompiéndose entre sus manos, como golpe final a la vida del aquel inocente ser.

Soltó al gato sin vida, que cayó como un muñeco de trapo y cubrió su rostro, riendo como maniático.

Tsurugi Kyousuke se las iba a pagar…


...Bueno... me sentí cruel con lo del pobre animal... No se si lo narre bien pero espero haberles dado la idea correcta.

Pues aclarando del porque mato al gato: Los esquizofrenicos al momento de sufrir un delirio por no consumir sus medicamentos -como Masaki- no diferencian entre la realidad y la alucinación, y por eso realizan actos que al ojo humano pueden parecer atroces, para ellos es una simple alucinación.

Bueno, cualquier cosa, duda, sugerencia o critica sera bien recibida... No les prometo el cap rápido, pero actualizare uno de estos días. Por el momento estaré algo ocupada haciendo trajes para la Expo Comic-con que habrá en mi país..

Dejen Un review si? y nos vemos pronto...