Nota: la serie y personajes de Naruto no son de mi propiedad
Título: Verdades
Autor: ari wills
Acto 3. La verdadera cara de un amigo
Pertenecer al Clan Uchiha es algo de que enorgullecerse. Al menos esas fueron las palabras que le acompañaron desde que tenía memoria. Su familia en especial, por ser más allegada al Jefe de Clan, debía poner el ejemplo y tener miembros respetables y leales por sobre todo.
Pero en una situación como en la que se encontraba ahora… ¿también debía anteponer al Clan por sobre todo?, curiosas las palabras que le llegaban a la mente en su 'aparente e inevitable' hora final…
Desde pequeño los valores y el respeto fueron inculcados en su mente. Los entrenamientos y el deber de sobrepasar a los demás era algo que no necesitaba ser mencionado. Ser el mejor era casi como el segundo lema del Clan, pero menos difundido vocalmente. Aún ahora, si recuerda bien, los propios niños del Clan no tenían mucha actividad entre ellos… y no era porque unos eran mejores que los otros, sino simplemente por el hecho de que estaban trabajando para ser mejores ninjas que los otros… que ironía.
Aún así, él mismo fue uno de esos niños. Obligado a estudiar sin descanso, en busca de algo que sus padres no pudieron conseguir, o en casos extremos, para conseguir más allá de lo que los padres pudieron obtener. Era una constante carrera por el primer lugar, pero lamentablemente, el premio solo conseguía en seguir mejorando sin parar, aún cuando no hubiera nadie ni remotamente cercano al nivel que uno poseía. Extraña vida decían unos, pobres vidas decían otros –principalmente los que no eran ninjas-, y gran ideal decían todos aquellos que siempre estaban en busca de más. Pero lo curioso es que, nadie le preguntaba a los niños sobre lo que ellos deseaban… ellos debían agradecerlo en el futuro –si triunfaban- o lamentarse –si fallaban-…sólo unos cuantos se atrevían a desafiar estas leyes no escritas, y ellos eran aquellos privilegiados a los que sus padres no veían necesidad en imponer tan rigurosa niñez…generalmente ellos eran llamados la vergüenza del Clan, el mayor representante de esto era :Uchiha Obito, un ninja que se atrevió a permitir que le arrebataran el Sharingan -el legado o marca sanguínea del Clan-, y lo pusieran en un cuerpo que carecía de la sangre Uchiha: Kakashi. Curioso que la familia y miembros del equipo de Obito, afirmaban que no fue un robo, sino un regalo. La familia fue tratada como extranjeros, no fue sorpresa que terminaran marchándose de Konoha… o al menos del Clan.
Pero la adolescencia debía ser mucho mejor, decía la mayoría. Que gran mentira. La adolescencia sólo era una repetición de aquello que uno vivía en la niñez: entrenamiento, superación, lealtad y orgullo. Y cuando uno miraba hacia los lados, no era de sorprender que uno sólo pudiera ver la decadencia y el desprestigio junto con la debilidad del Clan, todos aquellos ninjas patéticos que no pudieron superarse a sí mismos y a los demás. Era como un pequeño círculo del cual no se podía escapar: si al principio los padres te impulsaban a la perfección, en la adolescencia era la misma sociedad –de la cual no había escapatoria- quien te impulsaba: para ser un mejor ninja y subir de rango, así como no fallar en las misiones, para ganar mejor salario, para obtener mayor respeto y por sobre todo, para poner en alto el nombre de la aldea a la que pertenecías y después la familia que te dio vida. Una gran carrera.
Entonces, porque debe sorprendernos cuando vemos un ninja fallido, alguien que perdió unas cuantas misiones, el rumbo en su vida, el camino hacia la fortaleza y se enfrenta en su lugar a los traumas recolectados a través de la corta experiencia real que se tiene, la muerte, la cobardía, las pesadillas, el dolor, las mentiras, las traiciones, el sentimiento de inferioridad… la culpa. Oh, grandes premios son los que aguardan a un ninja exitoso… aquel con suerte es aquel que sale cuerdo. Pero entonces uno llega a casa donde espera ser recibido con los brazos abiertos, a la familia que por fin ha obtenido todo aquello por lo que trabajo tan duro en sus hijos…pero en cambio, es bienvenido con susurros y habladurías de los errores que uno cometía en las misiones, en lo cruel o frío que se habían vuelto, en lo solitario o posiblemente, en lo poco agradecido por aquellos dones/facilidades con las que nació que le permitieron llegar hasta donde estaba. Porque al final, lo que se logra nunca es por el esfuerzo propio, siempre termina siendo por un don o una habilidad innata con la que se nació. Nunca hay perfección.
Debido a aquellas circunstancias, no había motivo alguno para sorprenderse cuando alguien hablaba sobre el hijo del Jefe del Clan: Uchiha Itachi, un genio prácticamente desde que nació. Tan sólo bastaba con ver su transitoria en el colegio y su impresionante avance para saberlo. Pero eso sólo era la orilla de la moneda, y se dice orilla porque ni siquiera constituía una cara, para una cara estaba la hipocresía de la gente, para el otro lado estaban las continuas pruebas y misiones que alguien tan joven no debería pasar… si incluso aquellos que debían tener la edad adecuada no podían estar realmente listos para aquellas pruebas.
Y después de hacer una crítica tan abierta y poco centralizada al Clan, es que uno piensa recordar su vida, simple: él era un ninja que si bien no llegaba al genio de Uchiha Itachi, si podía considerarse genio en comparación con los demás integrantes del Clan. Pero más que nada, era el simple hecho de que, después de haber sido probado innumerables veces –por su padre, maestros, familiares…'amigos'- había quedado en claro que su lealtad estaba 100 con el Clan Uchiha. Pequeños incidentes, donde él, Shisui, los reportaba con los ancianos o Jefes del Clan en aquellas secretas reuniones, o sus precisos y minuciosos informes sobre todas las misiones que llegaba a realizar, no sólo para el Clan, sino también para la aldea…pero sobre todo, por la innegable facilidad con que podía hacerlo: no remordimiento, no secretos.
Entonces llegó su más grande reto y a la vez misión: acercarse a Uchiha Itachi.
Sin duda el niño era un genio, pero he ahí donde radicaba el peligro precisamente: había crecido demasiado rápido sin las bases bien establecidas. Ahora tenía un rango, un puesto y un nivel que hacía difícil el cuestionarle, y era en esos casos donde se recurría a un tipo de cuestionamiento diferente: el voluntario pero privado… el platicar con los amigos. De entre todos, sólo había que dar un vistazo a su historial para saber que era el correcto.
El Clan también ayudo por supuesto. Se encargo de buscar misiones para 2 o 3 ninjas donde principalmente estaban Itachi y él, Shisui. El nivel con el que contaba Shisui hacía que las misiones decididas por Konoha también les incluyera a ellos dos. Si bien era un plan a mediano plazo, era mejor que nada.
Pero Itachi no es un genio por nada. Shisui sabía que Itachi sospechaba de él; aún así se mantuvo cerca, y si fuera posible –o creíble en su defecto- parecía que le hablaba más. No grandes oraciones, simplemente pequeñas conversaciones sobre las estrategias, la distribución de los elementos, las misiones… y al final, una simple bebida acompañada de un poco de conversación de todo y nada a la vez.
Cosa extraña, a su lado, Shisui podía tener una experiencia casi parecida a aquellos que se sentían inferiores: así se sentía siempre que intentaba compararse con Itachi, pero que nunca se atrevió a hacer completamente por temor de la verdad. Era curioso, al lado de Itachi, Shisui aprendió el temor de la inferioridad aunque según él, eso estaba evitando, conoció de cerca el trato frío y condescendiente hacia aquellos que si han podido lograr lo que se les exigía de niños, conoció el simple hecho de pasar el tiempo sin hacer nada realmente, conoció a una persona que podía ver más allá de lo que los padres pintaban a sus hijos como el mundo entero… conoció el verdadero significado de los límites. Pero dentro de todo, conoció el significado del deseo: el deseo de realmente querer ser mejor… no, más bien el de retomar el deseo de ser el mejor: Shisui quería ser mejor ante los ojos de Itachi que siempre veían más allá de donde estaba él.
Y sin embargo, si alguien le preguntaba cómo era Itachi en realidad, Shisui simplemente no sabía que decir: que era una persona normal con problemas como todos, que era un ninja excepcional de habilidades sorprendentes, o que era una persona solitaria que no podía conversar con nadie. Lo último fue algo que nunca se atrevió a decir… no había motivo, y de cualquier manera, la gente del Clan jamás hubiera podido entender. Pero uno esperaría que con el increíble conocimiento y ataduras hacia Itachi, Shisui había optado por dejar de mandar esos reportes sobre su comportamiento y misiones al Clan… mentira; Shisui lo seguía haciendo, porque como decían por ahí: árbol torcido jamás endereza sus ramas. Itachi le había dicho el mismo dicho pero con palabras más sofisticadas, propio de él.
Y entonces a poco más de unos cuantos meses, llegó el momento. Itachi se presentó como cualquier otro día, pero algo muy dentro de él le decía que algo no estaba completamente bien. Pequeñas conversaciones de todo y nada –tecnicismos realmente-que son, cosa curiosa, el motivo por el que el Clan creía que eran amigos. Pero Shisui sabía bien: Itachi era una persona poco convencional y muy excéntrica… ese tipo de personas vivían mirando hacia sus propios estándares. El caso es que, de repente me vi envuelto en la fría oscuridad del agua, como una prisión que está y a la vez no está, mientras me roba el aliento y cierra mi consciencia. Curioso que mis oídos capten una pequeña frase sin sentido y mi mente trabaje sin descanso hasta dar con un posible porque de mi situación actual¿se trataba porque era un espía? –Aunque eso ya lo sabía de tiempo atrás-¿era acaso, por el hecho de que tenía el potencial para superarlo? –ja, yo mismo podría reírme de esa broma si pudiera-¿se debía a que me consideraban como su hermano mayor/menor? –que, aunque realmente jamás lo expresó, Itachi tenía perfectamente en claro que su hermano sólo era Sasuke y nadie más… (algo de lo que llegue incluso a tener envidia), porque lo que la gente dijera le tenía sin cuidado-¿o se debió a una misión de la que nunca me enteré? –porque aunque Itachi compartía 'información', jamás revelaba algo que fuera de completa relevancia-, no, no tenía idea…
Un respiro, una bocanada, una patada… y esa mano que no le soltaba. En esos momentos Shisui empezaba a odiar esa mano que le sujetaba de cara al río… le impedía ver y vivir, pero más que nada, le impedía preguntarle a Itachi el porque. ¡El porque maldita sea jamás le consideró algo!, el porque aún cuando la gente decía que eran amigos –mejores amigos-, jamás hubo algo entre ellos que realmente lo indicara; el porque cuando la gente decía que Shisui era como un hermano para Itachi, Itachi simplemente se quedaba callado y decidía irse temprano a casa donde estaría con Sasuke –su hermano real- los próximos días hasta que fuera obligatorio ver a Shisui y aún así manteniendo una postura más indiferente hacia Shisui… como una indirecta de que no es y jamás será su hermano…
¡Ja!, Shisui estaba muriendo y ni siquiera sabía el porque. Sin duda, Itachi le enseñó muchísimas cosas que deseo jamás haber aprendido, excepto el como leerlo. Pero muy dentro de él estaba feliz, porque si Itachi no lo hubiera hecho –traicionarlo, claro está-, lo habría hecho Shisui… después de todo, las viejas costumbres son difíciles de dejar.
p.d. bueno, igual que el anterior, me disculpo por la ortografía, los personajes y cualquier otra cosa en que haya metido la pata si es que lo hice.
p.d.2 Aquí sólo me queda decir que jamás, JAMÁS, imagine o pensé siquiera que sldría algo como esto: una crítica del Clan… en fin, cuando escribo siempre salen cosas no planeadas. Espero les haya gustado. La próxima semana el último: perspectiva de un Hyuga.
p.d.3 Cualquier comentario es siempre bienvenido!
