Nota: la serie y personajes de Naruto no son de mi propiedad

Título: Verdades

Autor: ari wills


Acto 4. El verdadero significado de un Clan.

Era increíblemente difícil, pero no por eso imposible. El final de un clan siempre traía sus ventajas y desventajas, pero sobre todo… daba sobre que pensar: si uno mismo lo estaba haciendo bien, si los miembros seguían el camino correcto, si existía la mínima posibilidad de que enfrentaran lo mismo…

En el principio, cuando sólo existía el Clan Hyuga – o al menos eso es lo que se dice en la historia que casi parece leyenda-, ese tipo de problemas jamás se habían tomado en consideración. Sólo bastaba con ver a los integrantes del Clan para darse cuenta: fuerte guerreros con una habilidad sanguínea poderosa: el Byakugan. Pocas cosas podían escapar a sus ojos, y esa frase era más que literal.

Las personas en el Clan Hyuga eran fuertes, honradas y de respetar por los demás, cosas básicas derivadas de la habilidad para poder ver a través de los objetos. De cualquier manera, el sistema de la rama principal y la rama secundaria había ayudado en gran medida a evitar usurpaciones del poder o personas que perdían el camino y trataban de hacer o conseguir algo que jamás debieron desear hacer o conseguir, ese tipo de personas eran castigadas y si era necesario eliminadas, ellos eran traidores.

Pero aún así, el Clan era muy unido. ¿Cómo no serlo cuando sólo los del Clan sabían como se sentía el ser temido, envidiado y odiado por las habilidades innatas¿quién más podía ayudarles a desarrollar, controlar y usar una técnica familiar, aparte de la propia familia?... he ahí el motivo por el cual todo se mantenía dentro del clan. Las personas externas sólo eran extraños intentando comprender un mundo de otros aún más extraños. Al final, la historia decidió que una persona creyera que era entendida fuera del círculo familiar… y de ahí surgió el Sharingan, o al menos eso dicen las leyendas. Aunque si se observa cuidadosamente, se pueden seguir observando los rasgos básicos del clan Hyuga: el aislamiento y la celación con respecto a los secretos del Clan (curioso que tiempo después, a este Clan, derivado del Hyuga –y por ende más débil- se le considerara el Clan más fuerte). Si bien, ese nuevo Clan había optado por mantener un sistema semi-normal donde el líder era el más fuerte, con él tiempo termino en algo muy parecido al de sus raíces: el liderazgo se pasó de padre a hijo de generación en generación. La falta de atamiento de los miembros más débiles al mandato de los fuertes ocasiono lo que ocasiono: un extraño obtuvo la habilidad sanguínea del Clan, sin ser parte –sin siquiera tener sangre- del Clan… fue una vergüenza inconcebible que alegro al Clan Hyuga –después de varias generaciones- de no tener nada que ver con aquel Clan –aunque cabe mencionar que el nacimiento del Clan Uchiha surgió de una forma parecida-. De cualquier manera, se debió de ver como el primer gran mal presagio, pero las mentes estaban en otra cosa como para darse cuenta.

Esa otra cosa era el genio que había nacido dentro del Clan Uchiha: Uchiha Itachi, que para colmo era el siguiente líder –por sucesión- del Clan. Su nombre sonaba por todas partes, la gente de Konoha parecía que no sabía hablar de nada mas que de él, los ninjas reconocían sus habilidades e incluso el propio Hokage le tenía en alta estima por lo que podían ver, pero lo que era peor de todo, era la petulancia del Clan Uchiha y su orgullo de tener a un ninja tan destacado e impresionante como él entre sus filas. Era patético, vergonzoso y endemoniadamente fastidioso el modo en que usaban su nombre para enorgullecerse ellos mismos, al tiempo que se lo restregaban cada vez que podían al Clan Hyuga. Ese debió ser el segundo mal presagio, pero nuevamente nadie tenía cabeza para pensar y notar eso.

Entonces empezaron a surgir los rumores, de que el genio del Clan Uchiha estaba haciendo misiones que molestaban a su Clan. Lo malo, es que nunca se supo con exactitud el inicio o lo que conformaba al rumor, porque aquel Clan estaba manteniendo –últimamente- más cosas en extremo secreto. Ese fue el 3er presagio… y el último. La siguiente vez que se tuvieron noticias –de llamar la atención- con respecto a ese Clan tan poderoso fue cuando todo Konoha se enteró de la destrucción del mismo a manos de su propio genio. Se tardó un poco de tiempo para comprobar, inculpar e intentar localizar y aprender al culpable, pero todo fue en balde, el Clan había desaparecido con excepción del que lo destruyo y un niño pequeño, único sobreviviente de la masacre –curiosamente hermano menor del autor del crimen-. Al final si uno lo analizaba profundamente, podía saberse que aquel Clan jamás iba a resurgir nuevamente, que el pequeño niño que sobrevivió –ahora enfrentado a una vida de soledad impuesta, pero con un orgullo fatal- moriría cumpliendo su venganza –en el mejor de los casos- o terminaría siguiendo el camino equivocado –en el peor de los casos… y 'que curiosamente' fue el acertado- debido a las grandes expectativas que tenían en él –incluido él mismo-, y que el segundo miembro autor de la masacre y hermano mayor del menor que sobrevivió iba a terminar muerto –así de simple y sin mayor miramientos-. Sin duda ese Clan estaba acabado.

Y es entonces, cuando uno debe fijarse en sí el camino que nosotros estamos emprendiendo es el correcto o si nos hemos desviado tal como aquel Clan lo hizo. Si hemos forzado a nuestros integrantes a hacer algo que no podían hacer, si hemos puesto todas nuestras esperanzas y orgullos en una sola persona de la que pregonamos altivamente al mundo, si hemos forzado a la acumulación de odios innecesarios y autodestructivos, si hemos creado, criado y elogiado a nuestro futuro asesino. Uno simplemente diría que no, porque siendo sinceros¿quién diría que sí?. Todos creemos estar haciendo lo correcto, lo necesario y fundamental, lo políticamente apropiado, pero sólo son aquellos que reciben estos tratos quienes saben.

Sería mentira si dijera que no estábamos creando nuestra propia destrucción sin darnos cuenta, hasta que alguien nos ayudo. Fue un niño contra otro niño, un monstruo contra un genio… y aunque la gente vio como ganador al monstruo, nosotros nos sentimos los ganadores porque evitamos el crecimiento de aquel que pudo habernos eliminado –ya que, si bien el símbolo que obligamos a poner sería probablemente el motivo de nuestra supervivencia en caso de que todo saliera mal, eso no nos aseguraba que en el futuro naciera alguien capaz de eliminarnos antes de tener la oportunidad de utilizar aquel sello… además de que los miembros de la rama principal no lo poseían- y en cambio vimos el nacimiento de uno de nuestros mayores orgullos: una persona digna del poder que se le había concedido y que poseía los valores necesarios para demostrar su valía. No lo pregonamos al mundo, pero lo felicitábamos entre familia, no lo elogiábamos con cargas extra de trabajo y nuevas técnicas, pero le brindábamos su espacio y respetábamos su velocidad de avance, no le juzgábamos ni odiábamos, pero tampoco corríamos por su ayuda al menor contratiempo.

Todo aquello que estábamos haciendo, era algo necesario para poder evitar un futuro oscuro y donde nuestro Clan no existiese más. Pero era difícil cambiar, las reglas, las costumbres y los deseos. Decir que no queríamos ser considerados el Clan más poderoso de Konoha nuevamente era mentira, decidir retirar aquel sello en la frente de los miembros de la rama secundaria era mentira, negar el deseo de mantener todo dentro del Clan era imposible. Éramos un clan unido, fuerte y orgulloso, el cual estuvo –tal vez y sin darse cuenta- cerca de su destrucción y la evito, o al menos eso es lo que nos gusta pensar. Pero la gente no cambia, al menos no tan rápido como a unos les gustaría. Esta vez nos hemos salvado del peligro -de la extinción-, pero nada nos asegura que el futuro nos depare diferente. Esta vez tuvimos ayuda, pero la próxima puede ser diferente… y aún así nos negamos a cambiar.

Seguimos existiendo, y seguimos cometiendo los mismos errores, pero siempre que estemos cerca del borde, sólo necesitamos recordar al Clan que pereció por dejarse llevar por aquello que casi nos llevaba a nosotros: el orgullo y el secreto. Así que, cada vez que siento que estamos acercándonos demasiado a la forma de ser de aquel Clan destruido, sólo tengo que pensar en su final para detenerme y pensar con cuidado mis siguientes pasos… y evitar la desgracia. Porque cada vez que veo a mis propios hijos, no puedo negar el mirar los rostros de un asesino y un sobreviviente desdichado siempre que cometo un error o que pido demasiado, y me detengo como supe que sus padres no se detuvieron, y disfruto un día más en su compañía, y al lado de mi clan.

Porque al final, para lo único que sirve un Clan caído, es para recordarle a aquellos que siguen en pie, los errores que no deben cometer.


p.d. Listo!, por fin el último capítulo y tal como dije se trato del Clan Hyuga. Es un poco general, al menos con respecto a los personajes… y hablando de eso, solo por comentarlo, el miembro del Clan Hyuga –genio- al que hace mención el fic es Neji, que si mal no recuerdo estaba guardando un gran rencor hacia la rama principal y aún era un niño…en cuanto a quien es el que habla o checa los errores, yo diría que es Hiashi, pero supongo que eso dependerá con el tiempo al igual que los hijos que menciona –al final del fic- son Hinata y Hanabi.

p.d.2 Espero les haya gustado y como siempre, pido perdón por cualquier error gramatical, de personaje, histórico o cualquier otra cosa que pueda haber. Por último, sólo me resta decir que cualquier comentario es siempre bienvenido!.