Capitulo 2: What's this?
El calor agobiante de la mañana, parecía acabarse; por fin un poco de brisa y frescura para pasar la tarde. No había nada que odiase más que el hecho de tener que estar atrapado en la tienda toda la tarde y que solo se pasasen dos o tres personas por el solo hecho que el sol hubiese decidido convertir la ciudad en un horno personalizado.
Suspiro despeinado mi cabello un poco y comienzo a recorrer la tienda por todos lados. Mi trabajo era mantenerla en orden más que atender a los clientes pero como pasaba demasiado tiempo, la gran mayoría de los regulares me conocían incluso han llegado a saludarme si me encuentran en la calle.
— ¡Eren!—alguien había entrado a la tienda. Se trataba de Mikasa, una chica con rasgos finos, casi asiáticos, con cabellos y ojos negros.
— ¡Hey! ¿Vas a comprar algo en particular?—le pregunto mientras termino de acomodar unos discos de vinilo y me acerco poco a poco. Ella era una de las que pasaba tardes enteras revolviendo la tienda viendo que otra banda podía encontrar.
La Trost Records, es una tienda bastante particular. No es solo una tienda de discos aun cuando la gran parte de la mercancía está basada en discos compactos y hay mucho de esos artistas conocidos y de moda, pero además de lo obvio, si te dedicabas a recorrer más que los estantes "famosos" podías encontrar música de distintas épicas y con sonidos y tonos tan definidos, característicos y completamente diferentes.
Mikasa asiente despacio y me entrega un pequeño pedazo de papel.
— ¿Has encontrado más bandas en internet?—me contesta asintiendo de nuevo y sonrío divertido. Mikasa se parecía un poco a mí; si bien no me refería a lo físico puesto que soy castaño y de ojos verdes, es mas en el tono simbólico puesto que la música nos mantiene en la misma orbita. Como planetas que se desplazan en el universo, no están destinados a encontrarse pero cada uno es consciente del otro.
Si encontramos alguna canción de pura casualidad en internet, lo más probable es que terminemos descargando al menos un disco para tratar de identificar el sonido.
Ojeo el papel con curiosidad, habían algunas que conocía pero así mismo había nombres que con los que nunca me había cruzado.
Blue October, Gomez y Les Friction formaban parte de la lista.
No me tomó mucho encontrar los discos que conocía y con respecto a los otros, podía buscarlos en la computadora para saber si estaban disponibles. Le entrego el de Gomez y Les Friction.
—El de Blue October te lo debo—bromeo mientras ella se dirige hacia la caja para pagar. Trost Record era un buen lugar, al menos lo era para mí. La dueña me había aceptado como ayudante aun cuando era obvio que no necesitaba mucha ayuda, y desde entonces he permanecido aquí. En algunos meses iré a la universidad pero aun no logro decidir que quiero estudiar.
El dedicar el resto de mi vida a una sola cosa, es un pensamiento bastante aterrador.
¿Qué será de mí si decido por algo en lo que no tengo la menor idea? ¿O si incluso teniendo una noción de lo que se trata, no puedo mantener el ritmo? O el hecho de quizás, desperdiciar años de mi vida atrapado en una carrera de la cual no comparto ningún ideal ni siento las más mínima empatía. Además también está la posibilidad de, ¿y si no logro encajar en nada?
No puedo solo ir saltando de un lugar a otro, de algo debo vivir, ¿no es así?
El sonido de la puerta alertaba un nuevo cliente y estaba más que seguro que se trataba de alguien más, ya que Mikasa aun estaba en los estantes pasando la mirada a ver qué otra cosa lograba captar su atención.
Me fue casi imposible esconder el desconcierto. No me consideraba alguien que se dedicase a juzgar a otros, ya sabes lo que dice: "No debes juzgar a un libro solo por la portada" pero en el tiempo que llevaba trabajando en el local, de alguna forma, lograba identificar el tipo de persona que deseaba estar allí.
Y en definitiva el hombre estilo Ken último modelo recién fabricado que estaba parado con un anuncio en la mano, no parecía el tipo de persona que realmente se sentía cómodo están en la tienda.
—Disculpa—me llama al tiempo que extiende el anuncio. ¡Ah, ya! ¡Lo entiendo! El hombre sostenía uno de los volantes que la dueña me había hecho colgar a lo largo de la ciudad, a un radio más o menos aceptable de la tienta.
Se trataba de un promocional a una noche de Karaoke patrocinada por la tienda. No era como que la dueña tuviese muchas esperanzas con respecto a la idea, pero era una buena forma de hacer publicidad y por qué no, cambiar un poco el ánimo.
La idea era realizar noches de karaoke los fines de semana; podía ser simplemente el estar con los amigos y cantar una estúpida canción aunque tu capacidad solo fuese más atroz que el rechinar de uñas contra una pizarra, o si de verdad crees que tienes talento puedes traer alguna composición propia. En caso de que se trate de alguna de tu propiedad; cada domingo por la tarde se anunciara un favorito y el resto de la semana sus canciones sonaran en la tienda.
La dueña lo veía como una forma de atribuirle algo de poder artístico a la sociedad y aun mas, ofrecer un ambiente creativo para aquellos que solo tenían música como forma de escape, yo era el ejemplo vivo del último caso.
—Dígame señor—tomo el volante y le observo con atención.
— ¿Quería saber cuál era la dinámica de las noches de karaoke?
—La primera noche de karaoke está programada para el próximo fin de semana iniciando el viernes a las siete de la noche y culmina el domingo a las seis de la tarde con el nombramiento de un favorito. —el hombre escuchaba concentrado.
— ¿Y que se necesita para participar?—arqueo una ceja poco seguro, ¿es que acaso el hombre no había leído el volante en absoluto? Pero nada contaba con explicar.
—Puede venir cualquier día de la semana entre lunes y jueves a dejar su nombre y que planea cantar. Si una canción conocida o algo propio. Luego deberá hablar con la dueña para discutir los detalles—le regreso el volante tratando de que siguiera todo lo que decía con lo que estaba escrito, no era igual de extenso pero se daba a entender. —Si va a traer su propia pista para cantar o si prefiere que le encontremos una. O casos donde desee un show acústico y tenga su propia guitarra, cosas de ese estilo.
—De acuerdo—ahora el hombre no parecía estar muy pendiente de lo que le estaba diciendo. —Aunque la cuestión está en si él decide aparecer y cantar aquí. — ¿Disculpe?—no entendía a lo que se refería pero lo más probable es que no estuviese hablando para mí. Sonríe y se disculpa.
—Muchas gracias—y así, sin más; el hombre se fue de la tienda aun con el volante en la mano y unos determinados a convencer.
¿Quién sabe?
Quizás cosas interesantes sucedan el fin de semana.
Regreso al trabajo a medida que la tienda comienza poco a poco a llenarse. Unos cuantos chicos buscando esos discos llenos de remixes de las canciones más sonadas en Itunes o incluso otros que se dedicaban a buscar algunas bandas empolvadas de tiempo que ni yo mismo reconocía.
Si, era un verdadero regalo trabajar en aquella tienda. La música cambia dando paso a Jay-jay Johnson con su canción dilema a lo que la dueña entraba a la tienda.
— ¡Hanji!—saludo sonriendo a lo que la mujer sonríe de igual forma y me abraza quizás demasiado efusiva.
—Dime, mi pequeño ángel de la música. Mi última esperanza en la juventud—se arregla los lentes mientras me habla de forma teatrera— ¿Ha sucedido algo interesante mientras estuve afuera?
—No realmente—comienzo a caminar con ella—Aunque…—quedó pensativo por unos momentos.
— ¿Si?—en sus ojos era más que claro que quería saber.
—Hoy vinieron preguntando por la noche de karaoke.
— ¡Maravilloso!—Hanji aplaude como si fuese una niña y se acomoda los lentes una vez más—Sabía que era una buena idea montar todo eso—su mirada cambia solo un poco, y verdaderamente estoy asustado de preguntar qué era lo que estaba pensando. — ¿Dime Eren, cómo era la persona que vino?—eso no lo esperaba, acaso Hanji no pensaba igual que yo en ese sentido. Que solo se tratase de jóvenes creyendo poder dar un salto a la fama.
—Era un hombre—despeino mi cabello tratando de recordar sus facciones, aunque en el fondo no era fácil olvidar tal personaje. Todo un capitán América. —Parecía algo mayor y estaba bien vestido. Ya sabe, sweater de lana con cuello en "v", chaqueta y hasta una corbata.
—Así que se decidió a venir—la castaña habla por lo bajo.
— ¿Conoce a la persona que estaba aquí?—frunzo el entrecejo curioso.
—Digamos que si, Eren. Digamos que sí—y luego de despeinar mi cabello con afecto, Hanji se aleja de la tienda para encerrarse en su oficina y armar los últimos preparativos para los grandes planes que se veían formados para el fin de semana.
¡Muy bien! Otro capitulo esta semana, justo como lo prometí. Con este amigo aquí publicado ya, quiero aclarar la dinamica de la historia. Como se dieron cuenta este capitulo es desde el punto de vista de Eren y así serán de ahora en adelante. Un capitulo con el POV de Levi y otro con el POV de Eren, para tener ambas versiones de los mismos hechos (?) o eso digo yo~
Una aclaratoria mas, a medida que vaya avanzando, como en historias anteriores, haré referencias a 1994. ¡COMO SIEMPRE! Todo lo referente a 1994 NO me pertenece, todo es gracias a Vee y su hermosa historia publicada en AO3 pero me era imposible no volver a hablar de ella, aunque esta historia no tenga nada que ver con la original, ¿de acuerdo?
Nos vemos la semana que entra..
