Cap 5 BELLA Es viernes y luego de mi encuentro con el perdido Edward, él parecía estarme evitando logrando que por primera vez en mi vida quisiera que llegara el sábado para verlo en el curso y así obligatoriamente tuviera que darme la cara. Hoy llegué al instituto en el autobús Alice tenía que ir a algún lado, la verdad no le puse atención cuando me lo dijo por estar observando cuidadosamente al lejano Edward Cullen que se veía tan solo, o al menos eso quería pensar al verlo rodeado de esas chicas que solo lo buscan para insistir por una cita y una que otra chica que al parecer si le quiere dar una amistad sincera pero igualmente me molesta ya que ese sentimiento innombrable hace acto de presencia cuando veo a tantas chicas a su alrededor. Mi primera clase fue larga y tediosa, sin mentir no había nada de provecho y no hay que mencionar por donde iban mis pensamientos, además de que a pesar de haber llegado casi que justo a tiempo para la hora de entrada no vi su auto estacionado, (sí ya vi cuál es su auto)… En fin solo él ocupaba mis pensamientos. El receso por dicha se me hizo muy corto, apenas me dio tiempo de saludar a Jasper y llegar a mi siguiente clase cuando tocaron la entrada nuevamente. Era mi clase de literatura y era una de mis favoritas así que el tiempo se me fue volando y no lo sentí como un martirio o tortura sin embargo, eso no eliminaba el hecho que muy posiblemente tendría que sentarme sola en el almuerzo, los chicos se sentarían con los demás, Emmet y Rosalie estarían juntos y yo: sola. Unos minutos después me encontraba sentada sola en una de las mesas, cuando de la nada un chico se sentó frente a mí sin pedir permiso ni nada. EDWARD Mi mañana había sido muy tranquila, con el único contratiempo que justo frente a mí iba un autobús cuyo chofer manejaba muy lento sin exagerar, era frustrante pero a la vez un buen pretexto para no llegar temprano al instituto, mi mirada constantemente se perdía en las personas que subían o bajaban del autobús y cual no fue mi sorpresa de verla a ella ahí esperando el autobús, si, Bella tan simple y perfecta pero esta vez con su hermoso cabello suelto enmarcando su largo y las suaves ondas que se forman, subió al autobús con toda la naturalidad del mundo sin darse cuenta que yo me la comía con la mirada. Eso fue suficiente para dibujar una sonrisa en mi rostro durante el resto del camino, ella se bajó justo frente al instituto caminando pausadamente y viendo con mucha atención todo el parqueo, la verdad me gustaría pensar que estaba buscando mi auto aunque nunca sabré lo que pasaba por su mente en ese instante. Mis clases también fueron tranquilas y si a eso le sumamos que no era posible quitarme la sonrisa del rostro, se estaba convirtiendo en un día perfecto. A la hora del almuerzo me dirigí hacia las mesas como siempre, pero una de ellas me llamó la atención más que las otras ya que había una chica sola, no sé porque la vi casi indefensa o como si no pudiera encajar con los demás chicos que ahí se encontraban, su pequeño cuerpo denotaba la inseguridad e incomodidad que al parecer la estaba acompañando más de lo necesario y sin pensarlo mucho decidí sentarme con ella, quizás ella si podría ser una amiga normal y que no busque una cita o se insinúe a cada ocasión posible. Caminé decidido y sin verla mucho ni preguntar me senté frente a ella, dio un pequeño salto por el susto levantó suavemente su mirada y justo ahí me encontré con unos ojos chocolate que tanto había evitado esta semana. Me quedé sin habla, esperaba una burla de ella o algo parecido pero al verla fijamente se le notaba el nerviosismo y la cara de pánico que tenía, pude escuchar su voz más agitada de lo normal y al parecer que la mirara fijamente la puso peor agachó su cabeza para comenzar a comer, pero su mano temblaba de una manera que no iba a poder llevarse ni un bocado. Me sentí un poco mal al creer que ella se burlaría de mí cuando la viera de manera directa, pero al parecer ella se encontraba aun más afectada que yo, sus ojos se notaban brillosos y era sorprendente ver como su cuerpo no respondía a sus órdenes, todos sus esfuerzos por evitar los nervios eran completamente en vano, quise romper el hielo y hacerla sentir un poco más cómoda conmigo, y como no soy muy bueno con las palabras usaría la misma frase que la ocasión en que -por primera vez la vi… Hola chica, al parecer estas semanas soy el chico nuevo ¿quieres ayudarme?-, milagrosamente su cuerpo dejo de temblar sus mejillas que se encontraban completamente rojas regresaron a un color normal y hasta se puede decir que un poco más natural. Lentamente y como si su mirada pesara levantó su rostro para musitar un apenas audible: -si… te ayudo…- Creo que hasta ese día no había escuchado voz tan tierna como la de ella aunque solo fuera el efecto de su miedo. Seguimos comiendo con tranquilidad porque a mi parecer ella no se encontraba en condiciones para hablar, aunque si compartimos un par de miradas divertidas. Aunque hice todo lo posible por no comer muy rápido siempre acabé mi almuerzo antes que ella pero aun así me quedé a esperarla no es como si significara un sacrificio para mí hacerlo, por fin ella terminó y nos dirigimos hacia el edificio principal y, aunque el gesto caballeroso hubiera sido llevarla hasta su clase fue lo contrario ella prefirió indicarme el camino "corto" a mi clase ya que al parecer yo demostraba demasiado mi falta de orientación al no saber de memoria el horario de mis clases, ella se iba a despedir de mí con un beso en la mejilla, el cual yo estaba esperando ya con ansias y aunque fuera cuestión de segundos yo quería sentirlo, cuando de la nada un muy agudo grito se acercó a nosotros dando brincos y aplaudiendo como si se le fuera la vida en ello, era la chica del cabello corto que se acercó sin invitación a nosotros, noté como Bella se tensó un poco al verla pero giró su cara hacia mí dándome una simple sonrisa en modo de despedida la cual le respondí de la misma manera pero en mí interior me quedé esperando aquella despedida… BELLA: Luego de casi una hora de tenerlo frente a mí y sin poder articular palabra alguna pude hablar y formar oraciones coherentes nuevamente tuve que enfrentarme a la loca de mi mejor amiga Alice… que llegó en uno de los momentos más adecuados, lo admito adoro su compañía y como siempre logra sacarme una sonrisa pero ahora justo cuando le iba a dar un sonoro beso a Edward y que ella aparezca gritando de ese modo rompió mi pequeña burbuja de irrealidad. Cuando Alice llegó a mi lado no tardó ni un minuto en decir una frase con referencia a lo que había visto y tomando en cuenta que la expresión de culpabilidad y nerviosismo jugaban en mi contra Alice dio justo en el blanco con una simple frase: - almorzaste con él verdad… te dejo sola una mañana y sales corriendo a sus brazos…-, sus palabras fueron cortadas por una estruendosa y delicada carcajada que puedo jurar, se escuchó en todo el edificio y claro su risa era producida por nada más ni menos que por la cara de tonta que apareció repentinamente en mi cara.
