LET ME KNOW
El día en el trabajo había sido normal, cotidiano, como siempre, pero había pasado más rápido de lo normal, tanto así que ya era viernes. Levi estaba acostumbrado a que cada vez que entraba al edificio donde trabajaba la secretaria le sonreía, no con una sonrisa normal sino con una que demostraba cuanto lo despreciaba y deseaba que lo despidieran. A Levi nunca le importó, era problema de la chica que nunca superara el hecho de que él jamás se fijaría en ella. Ella era la estúpida por seguir intentándolo cuando el ya le había dicho que no. Luego, cuando atravesara la puerta estaría la loca de patio que tenía como "amiga" Hanji Zoe, la maldita cuatro ojos que se le lanzaría encima para preguntarle cuan amargado había amanecido hoy, teniendo como respuesta un puñetazo en la cara. En este caso Hanji no era considerada mujer, así que no le estaba faltando la palabra a su madre sobre que no había que golpear a las mujeres.
Luego de dejar a la cuatro ojos en el suelo, pasaría a ver a Erwin, su jefe para decirle que era una mierda, que parara de acosarlo y que renunciaba. Si, muchas veces lo había soñado, pero no, no lo hacía, tan solo lo miraba con cara de "muérete bastardo" y este le sonreía, diciéndole buenos días. Y luego llegaba a su oficina, esperando que su secretaria llegará con papeleo que debía firmar hasta que fuera tiempo de volver a casa y tomar el puto metro de nuevo. Vio con desinterés el papel con el número de teléfono de aquel chico sobre su escritorio, pero no le tomó mayor importancia, no estaba interesado.
Ya era de noche, tipo nueve y Levi recién había salido de la oficina. Hacía frío tanto así que su aliento se volvía vaho en el aire. Estaba enojado, quizás por el mocoso sinvergüenza del lunes por la mañana o por su detestable trabajo.
Y solo había una solución para eso.
Cantar y beber hasta decir basta.
Fue a un bar de karaoke y se puso a cantar una canción llamada "The reluctant heroes" mientras se empinaba una cerveza. Lo bueno de esos lugares es que podía arrendar una habitación para él solo y hacer el ridículo sin que nadie lo viera, y desentonar todo lo que quisiera. Ya iba en su quinta cerveza cuando alguien abrió la puerta interrumpiéndolo en su repertorio, y para su mala suerte, se trataba de Hanji.
-Oh, ¡Levi! ¡Eres tú! ¡Erwin mira quien está aquí!- la loca salió corriendo para luego volver con Erwin. Levi los odió aún más de lo que lo hacía pero estaba tan ebrio que ya no valía la pena echarlos del karaoke. La puta vida no podía ser más perra con él.
Al final de la décima lata de cerveza, Levi ya estaba más vivo que muerto, abrazado a Hanji mientras cantaba "Wannabe" de las Spice Girls, e Erwin rodaba en el sillón de la risa por el espectáculo de sus empleados. Ya daba igual, de todas formas ninguno de los tres se acordaría de eso el lunes y mañana Levi iba a dormir hasta tarde para volver a estar consciente de sus acciones. Ya todo daba igual, el mundo se había vuelto más lindo, y Levi estaba conforme con eso. Por ahora.
Cuando salieron era aún más tarde, pero Levi aún estaba a tiempo de tomar el último tren de regreso a su casa. Erwin y Hanji le ofrecieron llevarlo a su casa, pero el más bajo ya había tenido suficiente de esos dos por todo el mes. Y así, despidiéndose de ellos, se fue tambaleando hacía la estación más próxima.
Levi A*******n jamás admitiría el hecho de que estaba tan borracho que todo a su alrededor giraba y que apenas podía caminar.
La chica de la boleteria lo miró raro debido a que no le dijo ni una palabra y prácticamente le lanzó el billete en la cara para que le diera el ticket y luego gracias a una chica que lo miró como enfermo mental pudo ingresar el ticket en la ranura.
Tambaleando, entró al vagón afirmándose del pasamanos para no caer al piso. Gracias a la hora que era, no habían muchas personas como en la mañana, pero aún así habían varias de pie y a sus costados. Genial, más gente que viera cuando patético se veía, despeinado, desarreglado y muy sonrojado. Cerró los ojos, cansado de la semana de mierda que había pasado, escuchó como pasaban tres estaciones hasta que algo ocurrió, y sintió una extraña mano en sus pantalones. La ignoró creyendo que eran alucinaciones suyas, pero cuando sintió DOS manos, una apretando su trasero y la otra en su entrepierna, abrió los ojos sorprendido para encontrarse a un hombre moreno, una cabeza más alto que él, sonríendole con lujuria.
Oh, jodida mierda. Puto, puto, puto imbécil.
¿Es que acaso tenía la palabra GAY escrita en toda la cara? ¿Tenía cara de que le falta sexo? ¿De ser un puñetero hombre fácil? NO POR LA MIERDA, ¡NO!
Si Levi hubiera estado en todas sus facultades ese hombre ya estaría camino al hospital pero le costaba un montón estar de pie y no caer con los bruscos movimientos del metro.
El hombre tomó su indiferencia como aceptación y comenzó a acercarse más al pequeño cuerpo, arrinconándolo contra la puerta y poniendo toda su erección en el trasero de Levi.
Tenía unas ganas tremendas de empapelar al tipo en insultos y golpes pero ¡ni siquiera podía hablar! Tan solo emitía pequeños sonidos de molestia. Genial, sería violado en un vagón lleno de gente por un desconocido. El hombre ya había colado sus manos bajo la ropa de Levi, el cual aún sonrojado intentaba poner resistencia. Gimió más fuerte cuando el hombre rozó con la punta de sus dedos su pene. Y aún así nadie parecía percatarse de su culo iba a dejar de ser virgen. JAPONESES HIJOS DE PERRA
El hombre se relamió los labios y Rivaille quiso vomitar. Estaba atrapado y borracho. Era el fin de su dignidad. Seguía siendo un estúpido enano inservible.
Una cabeza más alta que aquel hombre que lo estaba manoseando apareció y tomó con rudeza la mano que estaba dentro de sus pantalones. Levi levantó su mirada y con dificultad reconoció a aquel chico de ojos verdes que ahora parecía una psicopata por la desorbitada mirada que poseía.
-Oye- murmuró con los dientes apretados- no lo vuelvas a tocar idiota- la muñeca de aquel tipo tronó, al parecer se la quebró. -Vete si no quieres morir- el chico hablaba con tal convicción que cualquiera que lo escuchara creería que era capaz de matar. El hombre horrorizado por su muñeca que ahora estaba morada, salió corriendo en cuanto las puertas se abrieron. En cuanto el hombre se perdió de vista la mirada del chico de ojos verdes se suavizó y se concentró en Levi.
-¿Estas bien?- preguntó preocupado. El pelinegro lo fulminó con la mirada. El no era una damisela en peligro como para que aquel chico siempre estuviera salvándolo, no tenía porque hacerlo y era estúpido si creía que él le agradecería la molestia. Sin embargo esos ojos lo miraban con profunda preocupación. Comenzó a examinarlo para ver si es que su cuerpo estaba bien, hasta que súbitamente se detuvo y se sonrojó mientras desviaba la mirada. - Esto, tú... tus pantalones, tu cremallera está abierta.- murmuró nervioso. Levi vio sus pantalones y vio que efectivamente no solo su cremallera estaba abierta sino que su pene se asomaba levemente entre su calzoncillo y su pantalón. Si no hubiera perdido el pudor hace años esa hubiera sido una escena muy vergonzosa.
-Nno p-puedo su-birla- articuló débilmente, aún estaba muy borracho. El chico de ojos verdes se mordió el labio mientras acercaba lentamente sus dedos al cierre.
-Disculpa- emuló mientras tocaba el miembro de Levi. Y fue instantáneo, una fuerte corriente de electricidad recorrió el cuerpo del borracho, presionando su vientre. No pudo evitar gemir. El chico más alto lo miró sorprendido por su reacción. Levi desvió su mirada, el también estaba sorprendido. Sin embargo el moreno no podía dejar que el más bajo anduviera mostrando su entrepierna al mundo, así que decididamente tomó entre sus dedos el pene de Levi. Este se estremeció y debió afirmarse más del pasamanos para no caer. Al chico de ojos verdes le pareció interesante la excitante expresión que Levi estaba poniendo y decidió tocarlo un poco más, pasando su dedo por la punta del glande.
Levi gimió y en un intento desesperado por no caer se afirmó de la espalda del otro chico, quedando prácticamente abrazados. Esos ojos tan boni-raros, eso raros, se oscurecieron un tanto y Levi notó como la entrepierna de aquel chico crecía contra su estomago. Quería detener esa embarazosa situación, el metro no era un lugar para hacer esa clase de cosas. Levi rebuscó en sus recuerdos el nombre de aquel chico, Ellen, Elvis, Eric, no, no era así.
Eren Jaeger, ese, ese era.
-Eren- gimió cuando el chico bombeó su pene con más fuerza logrando el efecto contrario que deseaba. Eren se excitó aún más, deseaba que Rivaille se corriera diciendo su nombre y poniendo esa expresión tan lasciva. Quería follarlo tan duro que suplicará por más. Había estado enamorado de ese enano gruñón desde hace dos años, desde que había iniciado la universidad y debía tomar el metro para llegar a su facultad, topándose casi a diario con Levi. Enamorándose de esa adorable forma en que el pequeño siempre contaba las estaciones porque no alcanzaba a ver los carteles, o como siempre arreglaba su cabello antes de llegar a la estación final. Y ahora lo tenía allí, contra su cuerpo gimiendo su nombre. Apresuró el movimiento y Levi no tardó mucho en correrse en su mano.
Jadeando Levi intentó recuperar el aliento y cuando lo logró, lo primero que le dijo a Eren fue "Mocoso de mierda" antes de caer en la inconsciencia.
Creo que esto dará para más capítulos, no me gusta el sexo sin amor (?) XD
Bueno, gracias por sus comentarios.
Cuídense!
