LET ME KNOW

Luego de aquel horrible fin de semana, vino una asquerosa semana. Levi tuvo que soportar la mirada entre arrepentida y caliente del mocoso de ojos verdes durante todo el trascurso del metro, a pesar de que sabía que si cambiaba su rutina de pararse en el mismo lugar del vagón no vería a Eren, era demasiado testarudo como para decidir moverse solo para evitar a una persona. Ni que el es mocoso influyera tanto en su vida.

Ya era viernes, pero Levi no se sentía con ganas de salir a algún lugar en especial, el solo quería llegar a dormir a su casa y seguir odiando su vida. Cuando entró a la estación, tuvo una ligera sensación de malestar, pero decidió ignorarla, pero cuando llego a su posición favorita en el vagón, un hombre alto, vestido con un gorro negro y un largo abrigo del mismo color, lo atravesaba con la mirada. Levi tembló. Oh, mierda. El pelinegro intentó sostener esa mirada que le traía tantos recuerdos, realmente lo intentó pero era demasiado doloroso para él hacerlo, demasiados recuerdos poco placenteros llenaban su mente. Lentamente comenzó a moverse de donde estaba, huyendo de aquel hombre, creyendo que si llegaba al siguiente vagón podría librarse de él. El hombre solo lo siguió con la mirada.

Atormentado Levi se bajó en la siguiente estación, y así lo hizo el hombre en cuestión también.

Eren aún estaba deprimido y no sabía que hacer para que Levi lo perdonara, por eso vagaba por las calles, ideando algún plan en el que fuera perdonado pero su entrepierna saliera intacta, era difícil. Hasta ahora todos los panoramas que había ideado terminaban con él, en el suelo, inconsciente. Suspiró mientras metía sus manos en los bolsillos de su abrigo, hoy hacía mas frío de lo usual. Súbitamente escuchó una voz familiar proveniente de uno de los callejones por los que él ya había pasado, curioso pero precavido se acercó para toparse con la imagen de Levi junto a un hombre muy alto de expresión sombría.

-¿Que mierda quieres Ackerman?- inquirió el más bajo con rabia- Creí que la última vez había sido claro, no quiero meterme más en ese puto trabajo.

El hombre sonrió, pero no era una sonrisa cálida. Se acercó a Levi y lentamente le acarició la mejilla, rozando con dolor el cuero de su guante sobre la tierna piel.

-Rivaille, nadie puede toma tu lugar. Eras el mejor, y te necesito- de un fuerte golpe, Levi quitó aquella mano de su cara, dedicando una mirada tan fatal que hacía a sus ojos verdes mucho mas oscuros de lo que en realidad eran. Ackerman volvió a sonreír

-Oh, ya veo. Entonces tendré que obligarte- el hombre se abalanzó contra Levi, el cual ya estaba en posición de defensa, pero el golpe jamás llegó porque fue recibido por la dura cabeza de Eren Jaeger, la cual instantaneamente comenzó a derramar sangre, cubriendo su frente y parte de sus mejillas.

-¿Estas bien, Levi?- preguntó preocupado, y mareado por la perdida de sangre. Levi estaba más que sorprendido, ese chico debía tener mucha mala suerte, siempre estaba en el peor momento. El hombre alto volvió a acercarse y Eren interpuso su cuerpo como escudo. Levi sabía que Ackerman podía matarlo si lo quería así, por ello detuvo a Eren tomandolo del brazo.

-Tranquilo Eren, es tan solo una pelea familiar, ¿no es así, padre?- escupió la última palabra con desprecio.

-Muchos años han pasado, desde la ultima vez que me llamaste así, Rivaille, supongo que eso es recompensa suficiente... por ahora- el hombre acomodó su sombrero, dando la espalda a los dos hombres- Nos vemos, hijo.

Levi solo pudo respirar tranquilo cuando Ackerman se perdió completamente de vista. Suspiró y luego miró al sangrante mocoso.

-Ey! ¿Puedes caminar?- Eren asintió levemente incorporándose tambaleante, Levi lo tomó de la cintura y puso su brazo en sus hombros. - Mocoso, no debiste hacer eso, no sabes con quien te estas metiendo

-Pero él te iba a golpear, no podía quedarme tranquilo- murmuró el moreno mirando hacía el suelo, siguieron caminando en la oscuridad de la noche hasta que llegaron a una farmacia, donde Levi compró un pequeño kit de primeros utensilios para sanar la herida. Con suavidad pasó el alcohol sobre la herida que no era muy grande, mientras Eren apretaba los puños del dolor.

-¿En serio el es tu padre?- la duda lo llevaba carcomiendo desde hace rato pero solo ahora había reunido el valor. Levi comenzó a cerrar la herida con pequeños parches.

-Algo así, soy huérfano y el me adoptó. De alguno forma le debo mi vida, pero también...- se quedó callado, siendo asaltado por recuerdos de personas cubiertos de sangre. Eren lo tomó del brazo que lo estaba curando y lo miró directo a los ojos.

-Esta bien, no tienes que decírmelo si no quieres- el mayor asintió, siguiendo con su labor hasta que ya no habían rastros de sangre y un parche cubría la frente del chico de ojos verdes.

Volvieron a la posición anterior para caminar, ya que Eren no podía hacerlo solo, dirigiéndose a la estación más cercana.

-¿Por qué el te llamó Rivaille?- Eren volvió a preguntar, ansioso de saber más de Levi. El mayor dudo en contestar

-Ese es mi verdadero nombre- A Eren se le iluminaron los ojos.

-¡Tu me recuerdas a él, a Lance Corporal Rivaille!- los ojos de Levi se cubrieron de una sombra amarga- ¡El hombre más fuerte de la humanidad! Oh, que hermoso que lleves su nombre, ¿sabes? El es uno de mis personajes favoritos, yo estudio historia en la universidad y...

-¡Eren! Basta, cállate- lo interrumpió con agresividad, apresando con más fuerza al chico en sus brazos. No volvieron a hablar más, Eren sentía que quería llorar, no sabía como tratar a Levi para que no se enojara con él, no entendía muchas cosas de su pasado y el mayor tampoco se veía interesado en contarlo y mucho menos saber más cosas del universitario.

Levi dejó a Eren sentado en una de las sillas del metro mientras el se afirmaba del pasamanos, se revolvió los cabellos incomodo y habló

-Si quieres que te agradezca, no lo haré. -Eren lo miró con tristeza- Te lo diré solo una vez Eren, no te me acerques, tu no sabes quien soy ni que oculto, salvándome tan solo lograrás que te maten a ti. Lo que yo haga o no haga es mi problema, deberías preocuparte más de tu vida. - La voz del conductor anunciaban la próxima estación, la estación de Levi- Cuídate mocoso- y eso fue lo último que dijo antes de bajar del vagón.

Esa noche Eren no pudo dormir, ni la siguiente, ni la siguiente, en su cabeza tan solo se repetían las palabras de Levi y la imagen su espalda saliendo del tren. Habían tantas cosas que el desconocía, y estaba decidido a conocerlas sin importar el precio. Así, el lunes por la mañana tomó el metro con la intención de ver a Levi, pero este no estaba, lo buscó por más de un vagón, pero, nada. Él no estuvo ese día, ni el siguiente, ni el siguiente, ni el siguiente...


Hola gente bonita! Ya no me demoré tanto, ¿ne?

Bien, ahora ya saben más o menos de que va la historia, pero eso no quita el lemmon en el metro, lo prometo XD

Gracias por su amor.

Nos vemos