LET ME KNOW

Estaba corriendo, sin estar muy seguro del porqué, sin embargo un terror enorme lo atravesaba con la simple idea de detenerse. El ambiente por el cual estaba transitando parecía una cuidad pintada de sangre, las murallas y las calles, e inclusive el cielo estaban salpicados del color carmín. Tenía miedo y se sentía pequeño, débil e insignificante. Llegó al final de un callejón, chocando con la muralla, la cual se hizo añicos junto a toda la imagen de ciudad que lo rodeaba. Y el lugar donde antes había estado la muralla, se había cristalizado, volviéndose un espejo que flotaba en las negras tinieblas. Y ahí estaba él, sucio, manchado, y pequeño, no debía tener mas de 10 años, sus ojos en esa época era mas grandes y no llevaba el ceño fruncido como acostumbrara hacerlo de grande, el verde grisáceo de sus ojos era mas notable. Su piel seguía igual de blanca, impoluta y desprovista de vida. Le molestaba esa visión, por lo cual cerró los ojos y cuando volvió a abrirlos el niño que lo miraba estaba cubierto de sangre, asustado, gritó y cerró con fuerza sus ojos. No debió hacerlo, porque cuando miró nuevamente al espejo, la persona que le devolvía la mirada y le sonreía era Keney Ackerman, su maldito "padre".

Levi despertó muy asustado, respirando entrecortadamente, mirando con desgana el reloj que marcaba las 5 de la mañana. Suspiró antes de volver a acomodarse entre sus mantas. Ya había pasado más de un mes desde la última vez que vio a Ackerman, pero sus mente y cuerpo no podían borrar el terror que el encuentro con ese hombre le causaba. Durante tantos años había huido de su pasado, creyó haberlo logrado, estaba tranquilo, pero … nada es eterno, no hay deuda que no se pague ni tiempo que no se cumpla. Agobiado por ese sentimiento, Rivaille Ackerman comenzó a recordar...

Tanta mierda en vano, sus manos estaban manchadas por la sangre de personas inocentes, tanto dolor, tanta culpa... era tan pequeño.

Desesperado por tener tranquilidad abrió el cajón de su mesita de noche y sacó de ella un frasco de pastillas. Hace años que no las necesitaba, pero ahora, en esa fría y solitaria noche, tan solo quería descansar. Tomó una, cerró los ojos y su inconsciencia se lo llevó hasta donde sus pesadillas no lo podían alcanzar.

- - - - –

Mikasa estaba preocupada, su hermano se veía desganado, triste y ya no reía tan a menudo, pero no importaba cuantas veces le preguntara si se encontraba bien, Eren siempre le forzaba una sonrisa y asentía. Pero eso nadie se lo creía. Todo comenzó luego de que llegara a casa con la cara magullada, poniendo como pretexto que había tropezado en el camino. Pero era demasiado sospechoso, algo estaba ocurriendo y ella lo descubriría. Estaban almorzando en la facultad de Historia de la Universidad, sus amigos y ella acostumbraban comer allí y luego dirigirse cada uno a sus respectivas clases. Durante más de cinco minutos la chica estuvo mirando a su hermano intensamente causando una atmósfera extraña durante la comida. Jean, un chico que estudiaba ingeniería y era amigo de la infancia y rival de Eren fue el primero en hablar.

-Mikasa ¿Mirarás a Eren durante todo el almuerzo, en serio?- inquirió un tanto molesto. Christa, suspiró al igual que Armin. Ymir bufó y Connie y Sasha siguieron comiendo su almuerzo como si nada. El chico de ojos verdes, incomodo miró hacía otro lado, sabía que su hermana no estaría satisfecha hasta que supiera la verdad, pero en realidad ¿Qué podía decirle? "Oh, si Mikasa, ¿recuerdas al hombre que traje inconsciente a casa? Pues fíjate que me enamoré de él y por si fuera poco parece tener un pasado oculto y peligrosos además de que me odia por meterme en su vida sin permiso"

Repentinamente todos dejaron de comer sus almuerzo y miraron a Eren con expresión sorprendida, Mikasa era la más sorprendida. Y Eren cayó en cuenta de algo

-Lo dije en voz alta, ¿cierto? - tuvo como respuesta el desmayo de su hermana y la exclamación de exaltación de sus amigos. Genial, ahora endría que cargar a su hermana a la enfermería y luego deshacerse en explicaciones para que no lo asesinara.

Repentinamente Jean rió y extendió su mano hacía Connie, sonriente y triunfal.

-Págame, gané. Sabía que Eren era gay- el chico bajito gruñó entre dientes desembolsando un par de billetes de su bolsillo que fueron a parar a la mano de Jean. Eren elevó una ceja

-¿Ustedes apostaron sobre mi sexualidad?- Los chicos elevaron los hombros y las manos en señal de inocencia.

-No había nada mas interesante en que apostar- se excusaron. A Eren no le molestó, en realidad le facilitaba las cosas que sus amigos lo aceptaran, ahora el único problema era su hermana, que ciertamente no digeriría de manera tan plácida la noticia. Y viendo esta escena tan particular de su hermana desmayada mientras Christa y Sasha le daban aire y los demás conversaban, luego de casi dos meses, Eren rió sinceramente.

- - - - - - - - - –

-Enano ¿Hay algún motivo por el qué estes tan desagradable estas- Hanji contó con sus dedos- 8 semanas, dos días, siete horas, seis minutos y 35 segundos? Bueno, MÁS de lo usual- Levi siguió caminando por el pasillo ignorando a la loca cuatro ojos luego de levantar hacia ella su dedo central con todo el odio concentrado que llevaba cargando todos esos días mencionados. Sus noches se habían vuelto una mierda, no podía dormir si no tomaba aquellas pastillas que tenían como efecto secundario un mal despertar, que podía ser comparado con que un camión pasara por arriba tuyo, lo cual desembocaba en que su malhumor acrecentara. Le irritaba la voz de su secretaria, le irritaba que el teléfono sonara, Hanji le irritaba con su sola presencia, y a Erwin más de una vez lo había dejado hablando solo en la oficina. Esto no podía seguir así, el era Levi, Levi no Rivaille, había una gran diferencia entre ambos personajes, y el hecho de que Keney apareciera no cambiada nada. Rivaille estaba muerto desde hace años.

Cansado del día, Levi olvidó que llevaba meses tomando el bus o algún taxi que lo llevara a su casa, lo cual era sumamente molesto ya que tardaba mas de lo usual en llegar a su casa solo para no toparse con el mocoso de mierda. Tomó el metro, creyendo que no podía tener tanta mala suerte como para toparse con Eren, pero por si acaso tomó la precaución de irse en el último vagón, solo para no hacer encuentros incómodos. Todo iba bien, hasta que una chica que se le hacia muy familiar ingresó al vagón, cabello negro y lacio, tez blanca y ojos rasgados. Era la loca hermana del mocoso de mierda. Levi inconscientemente ocultó su rostro con las personas que allí se encontraban, por si la chica lo reconocía. Pero su intento fue en vano, sin quererlo sus ojos se toparon un segundo después un brillo de reconocimiento alumbró los ojos de Mikasa.

-¡Tú!- lo señaló acusatoriamente antes de hacerse espacio entre la gente para llegar donde el mayor- ¡Te exijo que desenamores a mi hermano inmediatamente! ¡Esa clase de sentimientos son algo que no puedo permitir! Además ¿Cuantos años tienes, eh? ¿40? ¡Eres un pedófilo!- la ultima palabra resonó por todo el vagón ganando la mirada desaprobatoria de varias personas allí presente. Levi solo quería que se lo tragara la tierra. La puta coincidencia no podía ser mas perra.

-Cálmate mocosa, tu hermano no me interesa y jamás me interesará, no es mi problema lo que el siente, eso es algo con lo que el debería lidiar. Deberías pagarle por una puta si es tan caliente está como para manosear gente en el metro- la cara de Mikasa se volvió roja del coraje, y son importarle mucho las consecuencias golpeó a Levi con una cachetada.

-No te atrevas a hablar de mi hermano de esa forma. Tu no sabes nada de él. Aléjate- Y Levi no necesitó más, se bajó en la siguiente estación con la mejilla ardiendo. Esa mocosa golpeaba fuerte. Estaba enojado, cansado, molesto, irritado y sumamente asustado. Ya no quería seguir así. Metió las manos en su abrigo encontrando algo en su interior, una hoja con un numero y una frase.

"Para aquel hombre pequeño que siempre toma el mismo lugar en el metro"

Eren Jaeger

Pensó en todas las posibilidades, en todo lo que había dicho. Si ese mocoso idiota quería tener sexo con él, si su hermana quería que no lo volviese a ver. Bien. Terminaría de una vez por todas con esa estúpida situación. Levi tenía cosas más importantes que hacer que lidiar con adolescentes.

Si Eren Jaeger quería jugar con fuego se iba a quemar.

Sacó rápidamente su telefono y marcó el numero señalado en la nota. Al cabo de tres pip, una voz se escuchó del otro lado.

-¿Diga?-Levi inspiró profundamente antes de decir:

-Habla Levi, te espero a las 10pm en mi departamento- mencionó su dirección, como era el edificio en el que vivía y le ordenó que no hiciera preguntas. Y colgó.

Miró su reloj, eran las 8:00. Aún podía pasar al mercado a comprar algunas cosas.


Lo sé, soy malvada por dejarlo ahí. Me demoré más en actualizar, perdón. Pero si les convence en el próximo capitulo hay lemmon *tira confeti*

Me haré propaganda sola, escribí un one-shot (lemmon, pero no es lo usual) por si quieren pasar a leerlo de esta pareja. Está en mis historias y se llama ODD

Oh, y tocando ese tema, en esta historia realmente no es muy importante quien es el activo o es el pasivo y me refiero a este topico ya que en sus comentarios ustedes se han mostrado muy preocupadas respecto a eso, algunas han dicho que prefieren Riren y otras Ereri, a mi ME DA IGUAL. Ambos estarán arriba, ambos estarán abajo, será un lemmon muy diverso. No se preocupen de eso y amen a este pairing.

Bien, cuídense.

Bye bye