Aquí tienen otro capítulo. Ya queda menos para el final. Quiero agradecer los reviews que me han enviado y los emails que he recibido.
Capítulo 7
Guerra 2º parte
Los muertos se amontonaban, aquel planeta había sido arrasado por completo por los Wraith, hombre o mujer, recién nacido o anciano, el ataque de los Wraith no dejo a nadie con vida. Harry miraba aquello con furia, los Wraith últimamente estaban más agresivos de lo normal, sus ataques antes escasos se habían intensificado brutalmente, pero Harry sabía que esos ataques eran debidos a haber desbarato los planes de la reina oscura en su intento de contactar con los Ori. Habían conseguido destruir un par de docenas de naves colmena, pero al cabo de unos días el plan se vio claro, mientras se desperdigaban para intentar salvar los mundo que atacaban los Wraith, una poderosa flota de naves colmena se acercaba a la posición de Atlantis. Eran un total de cincuenta naves colmenas normales y cinco súper-colmenas, eran por lo que sus escáneres mostraban una cuarta parte de la flota Wraith, el resto de naves estaban reforzándose en el espacio profundo ya que cada vez había más naves Wraith que pasaban a ser súper-colmenas, en total ahora había unas veinte de esas naves. Hubiera sido un verdadero problema de no ser por el simple motivo de que las naves y armas de Atlantis ahora eran mucho más potentes. Todo eso había sido gracias a Adria.
Desde que la joven había llegado a Atlantis habían cambiado varias cosas, lo primero era que gracias al conocimiento que tenía Adria, se pudo reforzar tanto el armamento como las defensas de cada nave y satélite. La tecnología unida de los Ori y de los Antiguos era increíblemente poderosa. Por otro lado Adria fue ayudada por Harry a controlar sus poderes, era cierto que tenía cierto control, pero la joven tenía un potencial casi ilimitado, un potencial solo superado por Harry, Ganos, Chaya y Rowena en Atlantis. Fue un duro aprendizaje, al principio sobre todo fue la de eliminar de Adria la esencia de los Ori para que pudiera usar sus poderes, pero que los seres ascendidos no tuvieran acceso a ella para causarle daño por haberlos traicionado.
Entonces comenzaron desde el principio, gracias a una sala de dilatación temporal aceleraron el aprendizaje de la joven, Adria aprendía rápido y en la sala solo tuvieron que pasar un par de años, para que la joven tuviera fácilmente los conocimientos que tendría un auror con años de experiencia.
Adria se encontraba aquel día mirando al horizonte desde uno de los balcones de Atlantis, respiraba el aire puro mientras veía la tranquilidad del lugar. Una tranquilidad que sabía que no duraría, una gran batalla se acercaba a Atlantis, una batalla que debían ganar por el futuro del universo. Pero la mujer estaba mirando al horizonte por otra razón, desde hacía tiempo se sentía extraña, no entendía el motivo por el que se sentía ligeramente incomoda al lado de Harry. Estaba tan absorta que no sintió cuando Ganos llego a su lado con su hijo en brazos.
- Te veo pensativa.
- Buenos días Ganos, debe ser la preocupación de lo que esta por venir.
- ¿Seguro que eso? no será que últimamente cada vez que estas cerca de Harry te sientes incomoda, sin saber como hablarle.
- ¿Cómo lo sabes?
- Es difícil verlo, la gente puede pensar que es solo por que aun no confiáis el uno en el otro.
- Entonces ¿por qué me siento así?
- Es algo simple y sencillo querida, te estas enamorando de Harry.
Adria no sabía que decir, enamorada, el amor era un sentimiento raro para ella, solo había conocido el amor de su madre, pero amar a otra persona apenas lo entendía.
- No entiendo el amor.
- El amor Adria, es un sentimiento que a la vez puede ser una bendición y una maldición.
- ¿Qué quieres decir?
- Por amor la gente es capaz de cualquier cosa, por amor por su hijo la madre de Harry se sacrifico para que no mataran a Harry, por amor Harry lucharía contra lo que le atacara para protegerme no solo a mi y a nuestro hijo, sino a sus demás novias.
- Entiendo, el amor es una bendición ya que compartes un vínculo con la persona que amas, pero a la vez una maldición debido a que por amor se pueden llegar a hacer cosas que no querrías.
- Bien dicho Adria.
- ¿Entonces debo declararle mi amor a Harry?
- No lo se, eso solo tu lo puede descubrir, quizás hablar con tu madre de ayude.
Adria así lo hizo, fue a La Tierra donde le hablo a su madre de sus problemas, de sus sentimientos.
- Hija estoy segura de que debes confesarle a Harry lo que sientes, así, si te corresponde podéis estar juntos, pero por otro lado sino lo hace así podrás seguir tu vida.
- Gracias madre ¿tu que tal estas?
- Estoy bien, el embarazo va muy bien.
Vala y Daniel estaban esperando un hijo, para Adria aquello fue otro sentimiento raro, no sabía sobre hermanos y hermanas, pero poco a poco iba aprendiendo. Regreso a Atlantis a la vez que La Tierra mandaba suministros a la ciudad, Harry había informado sobre el movimiento de los Wraith por lo que los gobiernos prepararon grandes suministros para así poder soportar un largo asedio.
Por otro lado Harry estaba rescatando a varios pueblos que iban a ser atacados por los Wraith, sabía cual era el plan de la raza, pero por nada del mundo iba a dejar a esa gente para que los Wraith se alimentaran de ellos. Rescato a los habitantes de cada planeta para luego mandarlos a un planeta protegido donde para encontrarlos los Wraith tendrían que pasar a través de túneles en el interior del planeta. Era una red de túneles antigua, pero se remodelo para servir como refugió, a la vez el planeta estaba protegido por una docena de satélites ofensivos y varias plataformas de armamento en el planeta defenderían el lugar el tiempo suficiente para si el planeta necesitaba ayuda.
La flota Wraith estaba a solo dos días de la posición de Atlantis, habían mejorado su armamento y varias de sus naves eran muy poderosas, debían destruir a sus enemigos para así poder hacerse con el control de la galaxia. Su reina es lo que ordenaba.
El día de la batalla llego, nada más salir las primeras naves colmena del subespacio, fueron atacadas por los satélites, se noto que ahora incluso las naves más normales tenían más resistencia, pero el armamento de los satélites fue capaz de destruir al completo diez naves, antes de que los satélites fueran destruidas por las naves colmena mejoradas. Fue entonces cuando los Wraith empezaron a atacar con todo lo que tenían a la ciudad, los escudos sintieron la primera oleada de ataques, no solo de las armas de energía de las naves colmena, sino de los dardos, las naves de exploración básicas de los Wraith que se lanzaban contra el escudo de forma kamikaze para así debilitar las defensas.
Pero Atlantis no se quedo quieta, Harry sentado en la silla trono de la ciudad ataco con todo el armamento que disponía, por su lado las plataformas de armamento que se habían puesto por la ciudad atacaron con fuerza, la batalla parecía estar igualada, las armas de energía de las colmenas golpeaban con fuerza los escudos. Ganos que se encontraba en la sala de control observando y dirigiendo la batalla, vio como los escudos empezaban a descender, la energía de los escudos de la ciudad había caído un veinte por ciento, nunca antes los escudos de la ciudad habían bajado tan rápido.
- Adelante a las naves, atacar a las súper-colmenas con todo el armamento.
Cuando Ganos dio la orden aparecieron desde el subespacio unas veinte naves atlantianas que centraron sus ataques contra las súper-colmenas nada más aparecer, debido a eso la batalla fue corta gracias a las mejoras de armamento esas colmenas fueron destruidas haciendo que el resto de colmenas intentara retirarse, al final de alrededor de medio centenar de naves solo pudieron escapar un par de cruceros y una nave colmena.
Fue una gran victoria, pero un aviso de que la potencia de los Wraith era grande y no podían relajarse, tenían que volver a preparar el sistema de satélites del planeta para así tener mejores defensas, como tenían en reserva varias decenas de satélites el planeta volvió a estar protegido al cabo de varios días. Durante los siguientes días se reforzaron y ayudaron a los lugares que los Wraith habían atacado para suministrarse de humanos, encontraron algunos supervivientes escondidos y fueron llevados a Atlantis para ser tratados. Fue una dura experiencia para los supervivientes, tener que ver como los Wraith capturaban y se alimentaban de su gente, sin poder ayudarles para ellos tampoco correr el mismo destino. Harry se juro a si mismo que eliminaría la amenaza de los Wraith, debía hacer pagar a la raza el daño que había causado a la galaxia. Sabía a la perfección que algunos Wraith aun eran capaces de alimentarse de alimentos incluyendo fruta y verdura, pero elegían acabar con las personas, no solo eso, no permitían que ninguna raza evolucionara lo suficiente.
Adria vio a Harry mirando por la ventana, se notaba al joven furioso, con rabia, su poder brillaba con fuerza. Poco a poco se fue acercando a él, tenía que hablarle, para ver si no solo podía calmarlo, ver si era capaz de confesarle sus sentimientos.
- Harry.
- Hola Adria.
- Debes calmarte, enojarte no te hará ningún bien.
- Lo sé, pero por primera vez desde que empezó esta guerra, desde que los Wraith comenzaron a atacar me he sentido inútil, han muerto por las incursiones Wraith demasiadas personas.
- No te rindas, tú mismo me dijiste que quizás no se pueda salvar a todos, pero si te rindes fracasaras por completo.
- Me alegra ver haberte enseñado bien Adria.
Adria con nerviosismo cogió con suavidad la mano de Harry, el joven le miro sorprendido, pero más sorprendido estuvo cuando poco a poco Adria fue acercando sus labios a los labios de Harry. Fue un beso tierno, era el primer beso de Adria, un beso nervioso pero a la vez con mucha ternura. La mujer tras eso se separo de Harry.
- Espera Adria.
- Yo lo siento Harry, no debí hacerlo.
- No te disculpes, has hecho lo que debías.
Harry entonces la beso, un beso apasionado, un beso lleno de ternura, confirmando a Adria los sentimientos que tenía por Harry, sus sentimientos eran correspondidos. Pero lo que nadie se esperaba era que una poderosa luz los rodeo, era una luz brillante que Harry conocía a la perfección. Cuando abrieron los ojos tanto Harry como Adria se encontraron en una gran sala, rodeados por múltiples luces que en verdad eran seres ascendidos.
- Bienvenidos.
- ¿Dónde estamos Harry? - dijo Adria asustada.
- Tranquila no nos harán nada, son los ascendidos de esta parte del universo, de donde proceden Ganos y Chaya.
Adria estaba sorprendida, estaba ante aquellos que los que la crearon querían destruir.
- Estamos orgullosos de ti Harry Potter, con tu amor por Adria, con tus actos has despertado algo que nunca pensamos que despertaría.
- ¿De qué estáis hablando?
- Del antiguo linaje Harry Potter, de la línea pura de nuestra raza, de antes de la escisión entre nosotros y los Ori.
- ¿Os estáis refiriendo a incluso antes de la construcción de los Stargate?
- En efecto Adria, en aquella época nuestro pueblo buscaba mejorar, pero como bien sabéis una disputa nos hizo separarnos, una decisión la de dejar a los planes inferiores tranquilos o gobernarlos.
- Es la segunda decisión por lo que los Ori me hicieron venir al mundo.
- En efecto, pero ahora has visto el camino, el camino de ser tu propia persona, es por eso que estáis aquí.
Entonces tanto Harry como Adria fueron envueltos en una poderosa luz, en el mundo inferior también lo fueron Chaya, Sam, Ganos y el pequeño hijo de Ganos y Harry.
- La línea esta en vosotros, no solo en vosotros dos, sino en aquellas personas que amas Harry Potter.
- Gracias.
- Una cosa más Harry Potter, los Ori y los Wraith, como se diría en La Tierra, son solo la punta del iceberg de lo que está por venir, tened cuidado.
Nada más pronunciarse esas palabras, volvieron a estar en Atlantis, estaban junto a las demás novias de Harry y a su hijo. El joven explico lo que había sucedido, lo que los ascendidos les habían explicado, también les conto sobre la última advertencia de los ascendidos.
- Debe ser la amenaza a la que los Furlings temen.
- Creo que si Sam - dijo Harry con su hijo en brazos - pero me aterra pensar en algo peor que los Ori y los Wraith.
- Hay algo más Harry - hablo Adria - cuando la luz nos cubrió sentí también a los Ori, tienen un nuevo emisario.
- Dumbledore ¿verdad?
- Me temo que si.
Harry no pudo evitar dirigir sus pensamientos al antiguo director de Hogwarts, era algo que le aterraba, Dumbledore era un hombre de gran poder, de grandes conocimientos, unido al poder de los Ori le aterraba de pensar en que se habría convertido.
- Entonces solo queda algo que podamos hacer.
- Debemos ir al planeta donde este Merlín congelado - dijo Ganos ante lo que decía Harry - para así tener acceso al arma.
- Pero también debemos buscar el arca - intervino Chaya.
- Lo principal es el arma de Merlín - dijo Ganos - sin usarla no habrá manera de que podamos llegar a la galaxia Ori para activar el arca.
- ¿Podemos ir desde aquí hacia donde está Merlín?
- Si Adria.
Hicieron los preparativos, decidieron que irían Chaya, Ganos, Adria y Harry. Sam se quedaría cuidando la ciudad junto a Rowena, Sam también se encargaría de cuidar al hijo de Ganos y Harry. Al cabo de una semana estaban listos para ir al planeta, allí tendrían que haber pasado una serie de pruebas puestas por Ganos, pero al ser ella la guardiana les dejo pasar, incluso a Adria a pesar de las defensas contra los Ori. Pero como ahora eran parte de las dos razas antiguas no había problema. Llegaron a una sala donde en estado de animación suspendida se encontraba un hombre mayor, a Harry le recordaba ligeramente a Flamel. Ganos activo el aparato para que Moros saliera de su estado, el hombre fue cogido por Harry y ayudado a estar en un asiento.
- ¿Godric?
- Me temo que no Moros, me llamo Harry Potter, han pasado mil años.
- ¿Sabes mi verdadero nombre?
- Ha pasado mucho tiempo Moros - dijo Ganos haciéndose ver - me alegra verte.
- Ganos Lal ¿qué haces aquí?
- Siéntate, tenemos mucho que contarte.
Ganos le presento también a Chaya y a Adria, le contaron con calma sobre el mundo mágico, como Harry había llegado a ser quien era, lo que Rowena había hecho para ayudar al joven. Le explicaron como iban las cosas en la galaxia con los Wraith y con los Ori, sus encuentros con ellos. Moros estaba gratamente sorprendido, no solo por los avances de Harry Potter, sino por que el joven había logrado algo impensable, con su relación con Adria había reunido de nuevo a las dos razas.
- Debo decirlo, eres increíble Harry Potter.
- Es un honor escucharlo de usted - dijo Harry sacando una poción de un bolsillo - beba, le sentara bien.
- ¿Qué es?
- Una poción de restablecimiento, debe estar muy cansado tras estar en ese estado los últimos mil años.
Moros se bebió la poción, al instante sintió como sus fuerzas regresaban en parte, era suficiente para así poder construir el aparato, se puso manos a la obra, para construir el aparato se tubo que conectar a una maquina que usaba una interfaz mental que le permitía crear de la nada los componentes necesarios para el aparato, el hombre tenía que descansar cada cierto tiempo, ya que era mucha carga mental, pero debía reconocer que gracias a la poción de Harry no había logrado terminar el aparato.
- Ahora solo hace falta llevarlo a la galaxia Ori, por cierto gracias por la poción Harry, sin ella no hubiera terminado el aparato.
- No hay de que Moros.
- Ahora podré descansar en paz, me alegra ver que el futuro de los nuestros esta en buenas manos.
Tras despedirse de todos, Moros se tumbo tranquilamente en una mesa, allí poco a poco se vio como su vida se iba acabando, lo único que le había mantenido con fuerzas era la poción de Harry y esta se desvanecía. Al cabo de unos minutos Moros falleció, el que había sido conocido como Merlín, el mago más grande de todos los tiempos había muerto, pero no sin antes ver como el futuro de su especie estaba protegido por alguien noble como lo era Harry Potter.
Decidieron regresar a Atlantis, allí le contaron a Rowena como habían sido los últimos días de su maestro, del que fue el mago más grande de todos los tiempos. Rowena se alegro de saber que hasta el último momento, Merlín había sido como siempre había sido con ella.
- Debemos preparar una nave para ir hacía la galaxia Ori - dijo Adria - debemos activar el aparato entonces.
- Yo iré personalmente - dijo Harry - pero iré yo solo.
- Es muy peligroso Harry.
- Por eso iré yo solo, de pasarme algo, aun quedaréis vosotras para proseguir nuestro legado.
Era cierto, tanto Chaya como Sam estaban esperando un hijo de Harry, el joven no quería ponerlas en peligro de ninguna manera, además, no quería que se encontraran con Dumbledore ya que el viejo las atacaría para hacer daño a Harry, aunque se sabían defender el joven no iba a correr ningún riesgo.
Fue en la misma nave con la que había buscado a Adria, salió al espacio una mañana temprano tras dejar una nota a sus novias, sabía que no le dejarían partir, pero debía hacerse de esa manera, no quería pero tenía que hacerlo. Cuando la nave salto al subespacio, Harry se dio cuenta de que no estaba solo en la nave.
- Puedes salir Adria.
- Veo que no se puede uno ocultar de ti.
- Se que estas aquí para así poder resarcirte y enfrentarte a tu pasado.
- ¿Me dejaras quedarme?
- Si Adria, además, estoy seguro de que si te regreso a Atlantis las demás no me lo perdonarían.
- Cierto Harry, es por eso que me han pedido que te acompañe.
El viaje duro varias horas, incluso alimentado por el MPC la distancia a recorrer era grande, pero cuando estaban llegando procedieron a activar el arma de Merlín, así cuando entraran en la galaxia Ori estarían preparados y el arma destruiría a los Ori. Llegaron a los límites de la galaxia Ori, Harry entonces activo el arma y al momento entraron en la galaxia, la piedra roja del arma se ilumino por completo y al cabo de unos minutos emitió una poderosa luz que hizo que Harry y Adria tuvieran que cerrar los ojos. La luz de alguna manera desapareció al momento, en ese instante Adria cayó al suelo de la nave agitada.
- Adria ¿qué pasa?
- Lo estoy sintiendo, los Ori están dejando de existir.
- Entiendo - dijo Harry cogiendo a la mujer entre sus brazos - tranquila Adria, no te dejare sola.
La tranquilidad de estar en los brazos de Harry, calmo a la joven de origen Ori, poco a poco iba notando, como los Ori dejaban de existir, cada segundo que pasaba sentía que su presencia era cada vez menor hasta el punto que noto como ya no estaban.
- Se acabo, los Ori ya no existen.
- Claro que existen Adria, existen en ti y en mi, pero ahora seremos diferentes a como fueron ellos.
Se hubieran quedado abrazados de no ser por que los escáneres detectaron que varias naves se aproximaban, rápidamente pasaron a camuflaje para pasar inadvertidos por las naves. Vieron que se trataba de cuatro naves Ori que habían salido del subespacio, seguramente los Ori las habían mandado antes de dejar de existir para evitar el ataque. Una de las naves se quedo vigilando mientras las otras tres naves se marcharon del lugar al creer que no había nada, pero dejaron una nave por si los enemigos volvían. Harry sonrió, no por la nave que se había quedado, sino por la presencia que sintió dentro de la nave. Las dos presencias en concreto, las de Molly y Mcgonagall.
- Debemos entrar en la nave.
- ¿Para que Harry?
- Debemos no solo capturar la nave, sino que nos encargaremos de las dos últimas aliadas de Dumbledore, podrían saber planes del viejo.
- Me parece bien.
Consiguieron infiltrarse en la nave sin problemas, gracias sobre todo a Adria que conocía las naves a la perfección, llegaron a la sala donde estaban las dos mujeres.
- Ha pasado mucho tiempo.
Las dos mujeres se dieron la vuelta, su rostro cambio de ira al ver quien les había hablado, tenían delante a la persona responsable de su ruina en el mundo mágico, pero por otro lado Molly solo veía a la mujer que había asesinado a su hijo.
- Molly encárgate de la traidora, yo me encargare de Potter.
- Será un placer acabar con la asesina de mi hijo.
Al momento las dos mujeres atacaron, pero tanto Harry como Adria desviaron los hechizos sin problema, al instante se separaron para luchar. Harry se enfrento a Mcgonagall con calma, la mujer se había vuelto poderosa con la ayuda de los Ori, pero no era rival para él.
- ¿Eso es todo Minerva? ¿ese es el poder que te dieron los Ori?
- Hoy morirás, seré la que derrote a Harry Potter, pagaras el daño que has causado.
- Solo usted y Dumbledore han causado daño, son una plaga de la sociedad mágica que hay que erradicar, les deje vivos por lo que fueron, pero por unirse a los Ori serán destruidos.
- Los Ori os destruirán.
- Sabes que no, sabes que los Ori han sido destruidos, pero te será en vano, pues antes de tu derrota verás el poder que tanto anhelo Dumbledore, el poder del maestro de la muerte.
Antes esas palabras Harry desplego todo su poder, era tal que Mcgonagall retrocedió aterrada, pero le fue en vano, al instante un hechizo de Harry le alcanzo, ese fue el final de Minerva Mcgonagall, la mujer murió maldiciendo a Harry Potter y suplicando en vano a Albus Dumbledore que le ayudara.
Por su lado Adria luchaba contra Molly, la antigua señora Weasley atacaba con rabia a la que había matado a su hijo, pero Adria era poderosa, muy poderosa, no solo eso, cada hechizo que lanzaba la mujer se lo había enseñado Harry, le había enseñado como lanzarlos y contrarrestarlos.
- No te preocupes, le diré a tus hijos que moriste luchando.
- Yo solo tenía un hijo y tú lo mataste.
- Es una lástima que digas eso, Ginny y su esposa al igual que los gemelos y sus esposas se entristecerán.
Aquellas palabras descolocaron a Molly, el saber que su hija estaba con otra mujer le había sorprendido, ese segundo sirvió a Adria a derrotar a la mujer. No hubo suplica, no hubo maldiciones saliendo de su boca, solo pudo pronunciar el nombre de Ron antes de morir, quería haberse vengado de quien había matado a su hijo y había fracasado.
- Debemos salir de aquí - dijo Harry acercándose a Adria - según los escáneres se acercan media docena de naves.
Lo hicieron rápidamente, antes consiguieron toda la información que pudieron de la nave, así sabrían futuros objetivos de los Ori, no, ya no eran los Ori, ahora era Albus Dumbledore, era a quien debían detener. Para Harry estaba claro, si Dumbledore conseguía ascender se convertiría en un peligro para el universo, ahora que los Ori no estaban no habría forma de tenerlo controlado y sus acciones serían muy peligrosas.
Cuando Dumbledore llego a bordo de una de las seis naves entro en la otra nave, vio los cuerpos de sus dos aliadas en el suelo, reconoció al momento el poder en la sala, uno era el poder de Adria, pero el otro poder, el poder que anhelaba por encima de todo, el poder del maestro de la muerte, Harry Potter había sido el responsable de lo sucedido, no solo eso, Harry Potter debía ser el responsable de la desaparición de los Ori. Había notado como parte de su poder le abandonaba cuando los seres llamados Ori desaparecieron, era un problema pero también un alivió, aun tenía mucho poder y ya no sería controlado por nadie, el ascendería y conquistaría por completo el universo. Ahora él controlaba la flota Ori y atacaría a su manera. Fue hacia donde estaba Atenea para hacerle ver sus nuevos planes. Era hora de que la Goa'uld fuera la que se inclinara ante él y no al revés como había sucedido durante un tiempo.
Harry y Adria llegaron a Atlantis, allí explicaron en la sala del consejo lo que había pasado, también explicaron a los Weasley lo que había pasado con su madre, los gemelos y Ginny transmitieron la noticia a su familia en La Tierra.
- Harry tenemos un mensaje entrante - dijo Neville interrumpiendo en la sala.
Las pantallas se encendieron, era una imagen de uno de los satélites que se encontraban ante el súper-stargate, las comunicaciones se activaban al momento si se detectaba movimiento.
La imagen fue clara, se vio como media docena de naves Ori, acompañadas por una veintena de naves Goa'uld aparecían por el Stargate, los satélites atacaron con todo lo que tenían, consiguieron destruir dos naves Ori y una docena de naves Goa'uld que se pusieron como escudo para proteger las naves Ori restantes. Pero ahora el resto de la galaxia estaba avisada de las naves que habían entrado por el Stargate, aunque escaparan podrían atacarlas y combatirlas rápidamente. No podían permitirse perder tiempo, cuanto antes derrotaran a los Ori, antes se centrarían en eliminar la amenaza de los Wraith. Por eso Harry investigo todo lo que pudo sobre el arca de la verdad, gracias a los conocimientos que había dejado Merlín pudo acercarse a donde se encontraba la situación del aparato, era necesario hacerse con el control del arca antes de que Dumbledore consiguiera ascender o al menos hacerse con el poder que dan los adoradores a los Ori, de pasar eso sería una verdadera tragedia ya que Dumbledore se haría casi imparable.
Los datos sobre el arca eran escasos, la información se encontraba sobre todo en la galaxia Ori, por suerte gracias a no estar ahora los ascendidos Ori pudieron mandar satélites de espionaje para así localizar la señal que enviaba el arca, era difícil ya que sin estar activado el aparato apenas emitía energía, pero debían intentar cualquier cosa para encontrar el arca.
Pero por otro lado tenían el problema de las naves que aun quedaban en la galaxia, estaba claro que las habían mejorado ya que ahora les costaba más localizarlas, pero por suerte la energía Ori era muy significativa y pudieron rastrearla aunque con dificultad. El ataque contra las naves Ori y Goa'uld fue coordinado, un ataque para evitar que siguieran atacando los diferentes mundos de la Vía Láctea, parecía que ahora no era conquistar, estaba claro que las ordenes que Dumbledore habían transmitido era la de destruir para causar el mayor daño posible. No quedo ninguna sola nave Ori, las naves Goa'uld fueron capturadas y por suerte en una de las naves Goa'uld fue encontrada Atenea. La última de los Goa'uld fue entregada a los Jaffa y a la Tok'ra para ser juzgada por sus crímenes. Murió maldiciendo en vano, murió viendo la unión entre los que habían sido sus esclavos y sus enemigos, todos juntos, como si el sistema de los señores del sistema no existiera, como si miles de años de dominio Goa'uld no hubieran existido. Se le confesó antes de su muerte que se borraría toda evidencia de los señores del sistema, solo serían conocidos por ser una cruel raza que fue exterminada para que sus crímenes no quedaran impunes.
Albus Dumbledore grito furioso, otro grupo de naves destruidas y neutralizadas, la última de sus aliadas capturada y seguramente muerta, la alianza de Harry Potter le estaba dando dolor de cabeza. Ya estaba harto del mocoso, lo destrozaría, no solo al él, se encargaría de cada uno de sus aliados, acabaría con cada persona que le importara para ver la desesperación en su rostro y luego terminaría con su vida. Pero ahora tenía el problema de su flota, solo le quedaban un par de naves, la construcción de más naves llevaría varios meses, tiempo que no tenía ya que si atacaban estaba perdido.
Harry se encontraba investigando los datos que llegaban de la galaxia Ori, había ligeros picos de energía del arca, pero aun nada en concreto, era indispensable encontrar el arca para detener futuros planes de Dumbledore, sabía por los satélites espías que solo quedaban dos naves Ori, pero en construcción había fácilmente una veintena de naves. Un número de naves así sería un problema, por lo que estaban preparando un ataque contra la galaxia, pero no lo querían hacer hasta encontrar el arca y que los habitantes de la galaxia Ori sufrieran de una guerra que no habían pedido. Estaba tranquilo investigando los datos sobre el arca cuando le informaron de que el Stargate de La Tierra estaba llamando. Era raro ya que no era día de comunicación con su planeta de origen.
- Aquí Harry Potter ¿qué pasa?
- Harry soy Daniel, tengo que informarte de algo.
- Adelante Daniel, bajaremos el escudo.
Bajaron el escudo y al instante el doctor Jackson apareció por el Stargate.
- ¿Espero que no he haya pasado nada a Vala?
- No es nada de eso, tengo que hablar contigo sobre el arca.
- Claro ven a la sala de conferencias ¿quieres tomar algo?
- No gracias.
Entraron a la sala donde ambos hombres se sentaron.
- ¿Sabes algo?
- Como bien sabes cuando Vala se quedo embarazada en la galaxia Ori conoció a un hombre del que fingió enamorarse para así hacer ver que había sido ese hombre quien le había dado un hijo.
- En efecto, Tomin tengo entendido que se llama.
- Así es, hace poco el SG-1 comandado por el coronel Mitchell se le encontró buscando información sobre el arca en La Vía Láctea, parece que los Ori creen que el arca esta en nuestra galaxia.
- Eso puede ser una ventaja, pero a la vez un inconveniente ya que muchos planetas podrían sufrir.
- Cierto, durante la pelea usamos el dispositivo antipriores que inventaste para que tanto Tomin como los otros soldados vieran que los priores no son invencibles y por lo tanto tampoco los Ori.
- ¿Qué ha pasado?
- Han abandonado a los Ori, pero gracias a Tomin he descubierto el lugar donde podría estar el arca.
- ¿Cómo es eso?
- Cuando estoy dormido me llegan sueños de una montaña que explota, creo que pueden ser recuerdos de cuando fui ascendido y mi mente llega a ellos inconscientemente.
- Es posible Daniel.
- Le he hablado a Tomin de mis sueños y me ha recordado sobre el lugar que los Ori llaman Ortus Mallum, un lugar según el Libro de los Orígenes en donde se creó todo el mal en la galaxia Ori.
- Piensas que el arca se encuentra allí.
- En efecto Harry.
- Es una posibilidad a tener en cuenta, ahora que sabemos de un lugar concreto podemos usar los satélites para ver si registran algo.
- Espero que así podamos detener la amenaza de los Ori.
- Más nos conviene Daniel, cuanto antes nos encarguemos de los Ori, podremos encargarnos de los Wraith.
- ¿Cómo van las cosas por aquí?
- Están en calma, pero saben que es la calma antes de la tormenta, los Wraith podrían intentar atacar en cualquier momento.
Daniel estuvo un rato más en la ciudad, sobre todo se intereso por el estado de Sam, para saber como iba su embarazo. La mujer se alegro de ver a su amigo, estuvieron tranquilamente hablando durante un rato hasta que Daniel decidió volver a La Tierra, se despidió también de Adria la cual le dijo que iría pronto a verlos para ver como estaba su madre.
Harry estuvo entonces investigando sobre el Ortus Mallum, gracias a Adria descubrió que el lugar que buscaban estaba en Celestis, la ciudad principal de los Ori, por lo visto los Ori construyeron su ciudad en el lugar de donde expulsaron a los Alteranos en el pasado. Iba a ser difícil, el lugar estaría lleno de fieles de los Ori, además, estaba la posibilidad que Albus Dumbledore también estuviera allí sería grande. Durante varios días estuvieron organizando una estrategia para así localizar el arca y mantener a las naves Ori ocupadas, como había pocas naves enemigas decidieron mandar cuatro naves atlantianas y la nave-ciudad que comandaba Helia. Así los poderosos escudos de la ciudad protegerían a las demás naves en caso de necesidad, mientras tanto Harry junto a Rowena y Adria, con un grupo de soldados irían a Celestis a buscar el arca. Según lo que sabían el arca se encontraba oculta en algún lugar en las profundidades de la ciudad, que los Ori no la hubieran encontrado aun, significaba que estaba protegida de algún modo.
Al cabo de una semana todo estaba listo, la incursión en la galaxia Ori tendría lugar en unas horas, Harry se encontraba en la nave-ciudad junto a un grupo de treinta soldados comandados por Teal'c y Sheppard, ellos se encargarían de distraer a los soldados en tierra, mientras Harry junto a Adria y Rowena se infiltraban en la ciudad para buscar el arca. Fueron tele-transportados al planeta, allí se separaron para seguir los planes que tenían.
La ciudad de Celestis, la capital del pueblo Ori, era una ciudad magnifica, la gente allí vivía tranquila creyéndose protegidos por los poderosos Ori, pero no tenían ni idea de cómo iban a cambiar las cosas. Los soldados tuvieron que salir al notar como alguien estaba atacando desde el exterior, eso momento lo aprovecharon Harry y sus dos acompañantes para entrar a la ciudad. Fue una dura lucha, pero los atacantes habían traído varios generadores de escudo, para resistir el ataque de los soldados de la ciudad.
Albus Dumbledore se encontraba en una nave Ori cuando recibió un mensaje sobre el ataque contra Celestis, el hombre rápidamente hizo que sus súbditos pusieran la nave en marcha, solo había un motivo por el que atacaran Celestis, allí en la ciudad debía entonces estar el llamado arca de la verdad, si esos terrícolas se hacían con el arca el poder que daban los seguidores a los Ori se desvanecería, por lo tanto cuando ascendiera no podría tener ese poder. Debía detenerlos, llegaron a Celestis y vieron como el planeta estaba rodeado de naves atlantianas, Dumbledore maldijo, eso significaba que Potter estaba allí, pero por otro lado se desharía del mocoso y se llevaría su poder. Dumbledore se apareció en el planeta, fue directamente a Celestis para localizar a Potter, debía detenerlo a toda costa.
Harry se encontraba en las zonas secretas de Celestis, gracias a Adria habían conseguido toda la información de la ciudad y sabían por donde tenían que ir. Era simple el arca se tendría que encontrar en las zonas más viejas de la ciudad, en algún lugar que los Ori no hubieran detectado, llevaban un detector para comprobar si había tecnología alterana. De pronto Harry se paro, no por el detector, sino por la presencia que acababa de sentir llegar al planeta, era la presencia de Dumbledore, miro a Rowena y Adria las cuales también habían sentido la presencia del hombre.
- Yo me encargare.
- Harry es muy peligroso - dijo Adria - no sabemos que poder le han dejado los Ori.
- Por eso debéis encontrar el arca y activarla, si el poder de Dumbledore se basa en el de los Ori usando el arca le debilitaremos.
- Harry ten cuidado, Dumbledore te odia.
- No mas que a ti Rowena, fuiste tu quien arruinaste sus planes cuando llegaste a mi.
- Lo se, por eso debería ser yo quien le enfrentara.
- No Rowena, una vez que Dumbledore escapo de La Tierra me propuse ser yo mismo quien se encargara de él, no voy a dejar que nadie más se entrometa.
- ¿Estas seguro?
- Si Adria, esto comenzó cuando Dumbledore intento controlarme y acabara hoy.
Harry nada más decir eso se desapareció del lugar, cuando apareció tenía delante a Dumbledore que al verlo ataco. Harry desvió el hechizo sin problemas.
- Menudo recibimiento Dumbledore.
- Te atreves a presentarte ante mi Potter, el poder que he adquirido es mayor del que nunca he tenido.
- Así que el gran Dumbledore, que no se dejaba controlar por nadie, se ha convertido en la marioneta de los Ori, aunque tengo entendido que primero lo fuiste de los Goa'uld, menudo cambio.
Harry dijo aquello para enfadar a Dumbledore, pero el hombre estaba calmado.
- No me enfadaras Potter, no soy como a los que te has enfrentado.
- Cierto, eres quien los manipulaba, quienes los guiaba por su supuesto bien, pero solo buscabas el poder.
Dumbledore no dijo nada, sabía que Potter buscaba ganar tiempo para que localizaran el arca, ataco con todo su poder haciendo que Harry tuviera que defenderse. Nunca antes Harry había sentido tanto poder, desde que se había enfrentado con Anubis había tenido un adversario tal, pero Harry no se había convertido en el mago más poderoso no solo de La Tierra sino de la galaxia por rendirse, su poder era gran, muy grande, pero también tenía la baza del poder que deseaba Dumbledore, el poder del maestro de la muerte codiciado por el antiguo director.
- Eres fuerte Dumbledore, lo admito, pero debes saber que contra el poder que esgrimo poco puedes hacer.
- Acabare contigo, conseguiré el poder de las reliquias.
- No Dumbledore, no tendrás el poder, no lo permitiré.
La lucha siguió sin cuartel, fue una batalla donde cada contendiente usaba su poder al máximo, cierto que Dumbledore tenía la experiencia, la longevidad de años de batallas, pero por otro lado estaba Harry, un cuerpo joven, ágil, en la plenitud de su poder. Pero Harry tenía una ventaja más sobre su adversario, algo que Dumbledore se había olvidado, ya que Dumbledore en aquel momento solo luchaba por el poder, por ser el más poderoso, pero Harry luchaba por la gente, por sus seres queridos, sabía que si fallaba su gente sufriría y ese planteamiento en su mente le hizo seguir luchando con todo lo que tenía.
Por otro lado Adria y Rowena habían llegado a las profundidades de Celestis, estaban en la zona más antigua de la ciudad buscando algún lugar secreto, el escáner mostraba tecnología alterana cerca, pero aun no habían localizado el lugar exacto.
- Tiene que estar por aquí.
- Se acercan varios soldados y priores, Rowena - dijo Adria - los puedo detener, pero tienes que darte prisa.
- Lo se, Harry puede necesitarnos.
Adria entonces ataco a los priores y los soldados, el poder de la mujer fue tal que todos sus atacantes salieron para atrás despedidos, algunas de las armas se dispararon por lo que Adria tuvo que alzar un escudo para protegerse tanto a ella como la zona donde estaba Rowena. Mientras Rowena buscaba el lugar exacto del arca, entonces vio una serie de letras en el suelo como si estuvieran dispersas, las comenzó a colocar hasta que una extraña compuerta se abrió. Allí dentro estaba el arca, allí dentro estaba el objeto que estaban buscando, debía reconocer que los Alteranos habían sido inteligentes escondiendo el arca, la clave para abrir la compuerta era una palabra que seguramente los Ori nunca hubieran utilizado, la palabra era libertad, ya que los Ori no daban libertad a sus seguidores, los controlaban, si era necesario los amenazaban, pero nunca tenían la libertad de elegir su propio camino.
Rowena saco el arca y al momento la activo, sabía la clave para activarla, se trataba de la palabra origen para los Ori, pero en lengua alterana más antigua significaba verdad. El arca se abrió y una poderosa luz emergió, la luz baño los bastones de los priores, sabían que en cuanto la luz alcanzara a solo un prior la señal del arca se esparciría por los bastones llevando la verdad sobre toda la galaxia.
La batalla entre Dumbledore y Harry seguía, ninguno daba su brazo a torcer, pero de pronto Dumbledore noto como sus fuerzas le abandonan, vio que un prior de los que atacaban a los soldados terrícolas se detenía mientras una luz salía de su bastón, eso solo significaba una cosa, el arca había sido activada, la gente estaba empezando a dejar de creer en los Ori y por eso el poder que había obtenido estaba desapareciendo.
- Se acabo Dumbledore.
- No - grito Dumbledore con furia - ¡Avada Kedabra!
La maldición asesina se dirigió a Harry pero este levantando un muro de energía que la paro, Dumbledore no creía lo que veía, la maldición no había surtido efecto.
- Crees que la maldición asesina puede tener algún poder contra el maestro de la muerte.
- Muere Potter.
Harry con un movimiento lo derribo, Dumbledore estaba indefenso, no podía hacer nada. El hombre se arrodillo suplicando.
- Por favor Harry, tienes que perdonarme, solo hice lo mejor para el mundo.
- Puede que eso te sirva con otros, pero no conmigo Dumbledore, solo buscas la gloria personal, el poder, no eres tan diferente como lo fue en su día Voldemort, patético, buscando la vida eterna.
Dumbledore se levanto furioso, su intento de suplica no había servido, no solo eso, ese mocoso le había comparado con Voldemort, el fue mucho mejor que Voldemort, el era el hombre que dio todo por el mundo mágico. Intento atacar a Harry pero de pronto sintió un fuerte dolor en el pecho, se miro y vio un pequeño agujero cercano a su corazón, era el disparo de un arma muggle, de esas armas que el siempre había despreciado y subestimado, Dumbledore cayo muerto a los pocos segundos, balbuceando palabras inteligibles.
John Sheppard se acerco donde estaba Harry y el cuerpo de Dumbledore tendido en el suelo.
- Creí que te iba a atacar.
- Gracias Sheppard, me parece que Dumbledore ha muerto de la manera que nunca se hubiera esperado, con las armas de aquellos que tanto ha despreciado.
La tiranía de los Ori por fin había terminado, por toda la galaxia la gente empezó a sentirse en libertad como nunca habían estado. El arca fue llevada a las galaxias donde habían ido los Ori para mostrar la verdad sobre los ascendidos, fue activada las veces que hiciera falta para que así los lugares que habían conquistado volvieran a estar en paz.
La derrota de los Ori fue una gran victoria, ahora se podrían concentrar en los Wraith, pero la aportación de la galaxia Ori a sus liberadores fue inmensa, ahora contaban con naves Ori, era cierto que solo había dos en funcionamiento, pero la construcción de más naves se estaba llevando de forma rápida. Ahora los trabajadores no eran amenazados con el fuego de los Ori, tenían un sueldo, una vida, el camino de elegir su propio destino. Al cabo de dos meses una veintena de naves Ori estaban en marcha, los priores al mando de las naves habían jurado fidelidad a Adria, la mujer había vuelto como emisaria, no de los Ori, sino de lo que fueron antes los Ori, de cuando los Ori y los Alteranos eran una sola raza. Contó toda la historia a los habitantes de la galaxia Ori, haciéndoles ver que había cambiado, que ella ya no era como los Ori.
La alianza fue una gran ayuda, gracias a las naves Ori se hizo retroceder en parte a los Wraith, los cuales tuvieron que replegarse ante la ayuda que ahora tenían sus enemigos.
La reina oscura estaba perpleja, en el transcurso de pocos días las fuerzas de sus enemigos habían aumentando en un número espectacular, esas nuevas naves estaban a la altura de las naves atlantianas, además, también había regresado a la galaxia la otra nave-ciudad por lo que cada vez sus tropas tenían que retroceder. Tenía que averiguar que estaba pasando, su espía llevaba días sin aparecer y ya podía tener una explicación, noto entonces que entro en la sala.
- ¿Dónde has estado humano?
- Obteniendo toda la información posible.
- Habla.
- Los refuerzos que tienen son naves Ori - dijo Kolya - por lo visto han ganado esa batalla y ahora están de su lado.
- Bien humano, la próxima vez no tardes tanto en volver, consígueme más información, tienes una semana.
- Si señora.
Kolya salió de la sala sabiendo que la reina de los Wraith estaba furiosa, las noticias no eran buenas, aquella nueva flota de naves desbarataba los planes que la Wraith tuviera ya que sus fuerzas se estaban teniendo que retirar cada vez más. Kolya sabía que en toda su historia los Wraith nunca se habían retirado de tal manera, siempre habían sido superiores a sus enemigos haciéndolos retroceder.
Kolya regrese a otro planeta donde conseguía parte de la información, debía descubrir más sobre los planes de los habitantes de Atlantis, estuvo investigando durante un rato hasta que sintió que alguien le estaba siguiendo, se dio la vuelta y vio a Teyla Emmagan junto con un grupo de hombres que le perseguían. El hombre corrió, no podía dejarse atrapar, si quería tener alguna posibilidad de salir con vida debía ser más inteligente que sus perseguidores, iba corriendo mirando hacia atrás que no se dio cuenta hasta que no estaba enfrente de él que por otro lado le había llegado Ronon Dex. El hombre le dio un fuerte puñetazo que le tiro al suelo, Kolya empezó a sangrar por la nariz del fuerte golpe que le había propinado el satedano, intento huir pero le sirvió de nada ya que Ronon lo agarro por el pie. Kolya fue atado y amordazado, sería llevado a Atlantis para ser interrogado por Harry. Al llegar a la ciudad Harry le administro Veritaserum para que confesara lo que sabía, fue una media de hora de obtener información, sobre las bases y los planes de los Wraith, averiguar la ubicación de los rebeldes Genii para así encargarse de ellos. Había que reconocer que Kolya era una gran fuente de información, el hombre tenía una gran cantidad de contactos, recursos y subordinados que le servían, pero lo que más agradecía Harry, era de saber de los crímenes del hombre para así ser castigado como debía. Sus crímenes eran innumerables, saber lo que había hecho a las órdenes de la reina oscura le hizo ver que probablemente no había castigo suficiente para el hombre, decidió entregarlo a los Genii para que ellos decidieran su destino.
Gracias a toda la información se pudo liberar a prisioneros de los Wraith, acabar con los Genii rebeldes dirigidos por Cowen, pero lo más importante saber la localización de la reina oscura. Aunque la reina oscura, inteligente y cauta, tenía una conexión mental con Kolya por si el humano era capturado e interrogado, para saber de que hablaba el hombre, no solo eso sino para ver el rostro de su enemigo a través de los ojos del humano, eso provoco que la reina se escondiera en otra parte de la galaxia, por lo que la búsqueda de Harry para encontrar a la Wraith fue infructuosa.
Harry se dio cuenta de que se encontraba ante una reina Wraith muy distinta a las otras, si cierto que era la primera reina, pero claramente muy diferente, seguramente en su interior la parte humana seguía latente más que en otros de su raza. Eso le hacía actuar con más cautela, no como un insecto, sino con el instinto de supervivencia que tiene el ser humano.
Las naves Wraith se retiraron por completo, se escondieron en una zona alejada de la galaxia desde donde iniciar un ataque contra toda la galaxia, eso planeaba la reina mientras discernía si salir de aquella galaxia para reforzarse, sus enemigos ahora mismo eran demasiado poderosos, debía reforzarse, pero no en la galaxia Pegasus, debía ir a otra galaxia para comenzar de nuevo desde el principio. Había gastado toda la energía de los MPC pero esperaba poder encontrar otras fuentes de energía para así poder reforzar su ejército.
Harry veía en los escáneres de Atlantis como los Wraith parecían estar reuniéndose en una de las zonas más alejadas de la galaxia, la reina planeaba algo y debían ser cuidadosos.
- Harry los primeros satélites llegaron en unos minutos - dijo Fred - dentro de poco veremos la flota Wraith.
- Bien, veamos a que nos vamos a tener que enfrentar.
Habían mandado varios satélites para espiar mejor a los Wraith, pero no solo para espiar, dependiendo si los Wraith detectaban los satélites mandarían más para así rodear la flota Wraith para poder lanzar un ataque. Los satélites llegaron a la zona, al momento comenzaron a transmitir imágenes y datos de todas las naves Wraith, Harry sonrió, los Wraith no parecían detectar los espías, se sentó en una de las consolas de Atlantis y mando la información para que el resto de satélites rodeara por completo a la flota. Activo las comunicaciones para contactar con Helia.
- Harry, estoy siguiendo los datos de los satélites.
- Yo también Helia, nuestro plan esta en marcha, dentro de poco rodearemos la flota Wraith y así podremos acabar con ellos.
- ¿De cuantas naves vamos a disponer?
- Tenemos a nuestra disposición veinte naves atlantianas, además, de las dos naves-ciudad, luego entre naves Asgard, de La Tierra, Ori, Viajeros y Jaffa disponemos de un total de casi cien naves.
- Pero las naves Jaffa son más débiles.
- Por eso esas naves junto con las naves de los Viajeros se encargaran de los cruceros y naves pequeñas que intenten escapar, el resto de naves será para atacar a la flota central, mientras que las naves-ciudad se encargan de las colmenas mejoradas.
- Esperemos que los satélites reduzcan su número drásticamente, así no tendremos que luchar mucho para que no haya muchas perdidas.
- Eso espero Helia.
La alianza se reunió para ultimar los planes, seria un esfuerzo conjunto, detener a los Wraith era vital para la supervivencia de las galaxias, pero para Harry detener a los Wraith es detener a esa amenaza antes de que la amenaza que predijeron los Furlings se hiciera visible. Aun no sabía de que amenazaba hablaba la raza, pero debía ser demasiado grave ya que a pesar del tiempo seguían reforzándose.
El día del ataque llego, la flota Wraith compuesta de al menos ciento cincuenta naves estaba rodeada por veinte satélites camuflados con el armamento más poderoso. La flota aliada se encontraba en el subespacio esperando la señal de Harry, cuando los satélites comenzaran el ataque ellos saldrían del subespacio y comenzarían a disparar contra los Wraith. Las naves estaban en posición, Harry dio la señal a los satélites para comenzar el ataque.
La reina oscura veía su flota, debía designar un objetivo para atacar, algo que entretuviera a sus enemigos, miraba objetivos cuando las alarmas de la nave saltaron, los escáneres detectaron de pronto una veintena de objetos atacando a las colmenas, pero lo peor no fue eso, nada más comenzar el ataque una poderosa flota de naves salió del subespacio, eran distintas naves, pero al frente dos naves-ciudad atacaban a las colmenas mejoradas. La reina entonces se dio cuenta de que el tal Harry Potter debía haber planeado aquello, atacar de improviso a sus flota para así derrotarlos, pero lo que más disgustaba a la reina era ver la cantidad de naves enemigas que tenían, siempre los Wraith habían sido más numerosos, pero ahora estaban en desventaja, aun tenían mayor número, pero ante tantas naves, gran parte de ellas con tecnología superior no podrían hacer nada. Solo le quedo una cosa que hacer, tenía que huir, preparo que los motores de la nave estuvieran a toda potencia para salir de allí. La demás reinas eran prescindibles, siempre podía engendrar otra camada, tenía suficientes prisioneros para alimentarse fácilmente durante años. Salto al subespacio antes de ver como otra nave Wraith era destruida.
La batalla duro menos de media hora, la flota Wraith fue completamente destruida, por parte de la alianza tuvieron que lamentar la destrucción de cuatro naves Jaffa y dos naves de los Viajeros, el resto de la flota estaba intacta salvo por algunos daños. Fue una victoria magnifica, regresaron a donde se ubicaba Atlantis para celebrar que por fin los Wraith habían sido exterminados. Sabían por Harry que la reina oscura había sobrevivido ya que el joven había detectado como la nave de la Wraith escapaba de la batalla, pero tendrían paz durante años, además, había conseguido colar una señal de rastreo en la nave, para saber donde estaba, incluso en cualquier otra galaxia tendría vigilada la nave de la reina oscura.
Las celebraciones recorrieron toda la galaxia, la derrota de los Wraith fue una gran noticia para la galaxia Pegasus que había sufrido durante miles de años el terror de la raza, para prevenir males mayores se localizo todo enjambre del insecto responsable de la mutación no para exterminarlos, sino para tenerlos controlados ya que ante cualquier problema reducirían la población de insectos drásticamente.
Harry estaba feliz, su vida ahora sería tranquila, decidió que se casaría con las mujeres que amaba, era hora, era un tiempo de paz un tiempo en el que debía disfrutar de la vida. En aquel momento no tenía enemigos, no había ningún viejo manipulador, ninguna raza queriendo destruir su trabajo, pensó que era el momento de dar el siguiente paso con las mujeres con las que quería compartir su vida. Decidió casarse con las cuatro a la vez, sería mejor, además, como iba a ser una celebración pequeña serían pocos invitados.
La ceremonia se celebro en la mansión Potter, los habitantes de la galaxia Pegasus y de otras galaxias invitados por Harry se sorprendieron ante la magnificencia del lugar. Era un lugar hermoso, lleno de paz y tranquilidad. Los amigos de La Tierra de Harry se mezclaban con conocidos de otras galaxias, fue una fiesta tranquila, una ceremonia hermosa.
Harry estaba feliz, allí tenía a sus seres queridos, su tía Petunia, su padrino Sirius, sus amigos de Hogwarts y de otras partes del universo. Harry después de muchos esfuerzos había conseguido la paz y la felicidad que tanto había buscado. Tenía unas esposas increíbles que nunca le dejarían solo.
La nave colmena dejo el subespacio, había estado viajando durante días para así poder escapar de sus enemigos, dentro de la nave la reina oscura miraba en una pantalla el rostro de su enemigo, Harry Potter le había derrotado por completo, el joven humano había sido más lista que ella en cada estrategia que había usado, siempre yendo un paso por delante. Pero por otro lado aunque quería destruirlo por completo, ser ella misma quien absorbiera la fuerza vital del mocoso, había algo que le hacia admirarlo, no admiración, un respeto que nunca antes había sentido por nadie. La reina oscura comprendió que disfrutaba luchando contra un enemigo tan hábil. Un enemigo que no se dejaba intimidar.
La reina estaba tan absorta que no se dio cuenta de que poco a poco la nave estaba siendo rodeada, solo se percato de que algo pasaba cuando sintió un fuerte impacto en la nave. La reina reviso los escáneres y los monitores, acaso Atlantis le había encontrado, no, no era así, vio unas naves de aspecto grotesco, parecían como monstruos gigantes. De pronto sintió que los Wraith de la nave empezaban a pedir ayuda telepáticamente, la nave había sido asaltada y quien fuera los estaba aniquilando por completo. Vio como las puertas se abrían de golpe, unas figuras grotescas con cuatro brazos aparecieron, la reina intento defenderse sin éxito, aquellos seres desgarraron su cuerpo, se alimentaban de ella, vieron que no solo se alimentaban de ella sino también de la nave, nunca antes había visto nada igual. Gracias a su gran resistencia pudo sobrevivir durante varios minutos, vivió viendo como la flota que le había atacado era inmensa, millares de naves, al cabo de un momento una de las criaturas le pego un fuerte mordisco en la cabeza. La reina oscura murió de la manera que nunca se hubiera esperado, siendo el alimento de otra raza.
Los Tiránidos siguieron avanzando por el espacio profundo, hubieran seguido viajando dormidos de no haberse encontrado aquella nave, la mente enjambre decidió despertar a algunas naves para así alimentarse de la nave y de todo lo que hubiera en ella. Era una biomasa diferente a todo lo que habían probado antes, eso siempre era bueno, experimentar con diversos alimentos para así crecer más fuertes, para no tener rivales.
La raza había acabado con toda vida que se le había opuesto, con cada civilización que se había encontrado por el camino. Daba igual que una flota enjambre fuese destruida, otra ocuparía su lugar aprendiendo de sus enemigos y de cómo combatirlos.
La reina oscura Wraith fue la primera victima de la galaxia Pegasus en ser el aperitivo de la raza, pero no sería la última, con avance lento iban a por su siguiente objetivo. Un avance que amenazaba por completo a toda vida. Un avance que de no ser detenido, de no quedar nadie para luchar, la misma existencia del universo quedaría aniquilada.
Hasta aquí otro capítulo. Por fin la guerra contra los Wraith y los Ori ha terminado. Sé que a lo mejor mucha gente no está contenta como han terminado Dumbledore y la reina oscura, pero la forma de acabar con ellos, las muertes de cada uno, es como una ironía. Dumbledore muriendo por culpa de las armas, que él había despreciado y subestimado, la reina oscura siendo usada como alimento para una raza aun más temible que los Wraith.
A la historia le quedan entre dos y tres capítulos, también hay un epilogo, por lo que espero si voy al ritmo actual de escritura de tener la historia terminada en al menos dos meses.
Para la siguiente semana tengo pensado seguramente añadir ya el primer capítulo de una de mis historias nuevas, no sé si será el crossover con Smallville o el de Lost Girl, ya que aun no me he decidido. Pero cabe decir que añadiré el primer capítulo de cada historia, pero no actualizare más hasta que no termine esta historia.
Les animo que si tienen alguna pregunta sobre los Tiránidos me escriban, cualquier pregunta y no tiene que ser solo de los Tiránidos.
Gracias por su apoyo, nos vemos en el siguiente capítulo.
