Nota de Autor: Quería terminarlo ya con este capítulo, pero parece que esto quiere dar para más, jaja. Gracias a los que han dejado comentarios y los que apoyan HansxAnna, significa mucho :).
Todo estaba planeado y ya no había marcha atrás. Tenía que ser ahora cuando el clima era bueno porque no había lluvias, no hacía calor, no hacía frio ni caía nieve, aunque sí había bastante viento, era otoño, en la tercera semana de Octubre, en ese mes especial cuando la Luna brilla más. Además debía ser en el día previamente fijado porque sabía que habría Luna llena esa noche, igual que aquella primera vez en que fue a verlo en su celda, hace justamente un mes cuando el resplandor de la Luna iluminaba el interior de su prisión facilitándole ver su rostro, esa misma Luna iluminaría ahora su camino para guiarlos hacia lo que podría ser el peor error de su vida, ¿O su mejor decisión?.
No tenía forma de saberlo, pero Anna se sentía de la misma manera como cuando no puedes saber cuan profundo es un lago hasta que te sumerges en el, entonces sólo puedes confiar en tus habilidades para nadar y a veces tienes que ir contra la corriente. Sin embargo Anna sabía que como opciones sólo tenía eso o seguir viviendo así y sabía que ya no podría seguir sin tomar acción.
La noche llegó. Anna esperó a que Kristoff estuviera dormido y a las tres de la mañana, cuando el guardia hacia su rondín por los jardines del castillo, se dirigió hacia su prisión.
Anna tomó la llave de entre el gabinete donde sabía que estaban guardadas, la llave tan única que brillaba y le invitaba a tomarla. De pronto sintió un golpe de adrenalina que le recorrió las venas y como su respiración se hacía más rápida y superficial, sintió como si todo su cuerpo temblara pero consiguió llegar frente a Hans.
-"Temía que cambiaras de opinión, han sido las horas más largas de mi vida desde que se metió el Sol. Una parte de mí no puede creerlo todavía y..."
Anna siente que si él sigue hablando quizá esta vez sí se arrepienta, así que intenta poner en acción el plan lo antes posible.
-"He traido ropa. Haremos un muñeco con esta paja y lo pondremos sobre tu cama, eso comprará algunos minutos extras por la mañana cuando vengan a buscarte y para cuando se den cuenta que te haz ido, quien sabe, puede que sea hasta la hora de la cena o algo así y para entonces ya deberás estar lejos...También te traje algunos cambios de ropa extra..."
Hans toma la ropa y la analiza con incredulidad.
-"¿De quién es esta ropa?"
-"Pues es de Kristoff..."
-"Maravilloso, ahora usaré ropa que huele a reno."
-"Esta limpia..."
Hans sonríe, porque le encanta ver como Anna sigue siendo tan inocente y simplemente sigue siendo ella.
-"¿Y cuándo podre verte, Anna?."
-"No lo se Hans, sería muy sospechoso que yo desapareciera también. No sé que tan grande se haga esto, no sé si lo notificarán a mi hermana y ella tenga que volver antes de lo pleaneado, no sé si me prohiban salir por pensar que mi vida está en peligro... sólo... sólo vámonos de una buena vez."
-"Tienes razón."
Se tomaron de la mano y Anna se dió cuenta de que sacar a Hans de su celda con la llave fue muy sencillo, cerraron de nuevo la celda al salir y dejaron el muñeco sueñuelo según lo planeado. Anna tuvo que explicar a Hans los patrones de recorrido del guardia en turno.
Tomaron la precausión de desviar la atención de ese y otros posibles guardias arrojando algunas piedras en dirección opuesta a ellos y los guardias corrieron a revisar que ocurría de ese lado del castillo. Hans y Anna aprovecharon para ir a los establos y robaron un caballo para Hans.
-"Te veré en una semana en la montaña del Norte, donde mi hermana una vez hizo su castillo de hielo. Nadie va para allá, la gente se ha inventado el cuento de que el lugar quedó encantado, algunas personas piensan que Elsa estuvo poseída por un espíritu el día que lanzó el eterno invierno y por eso actuaba así, dicen que ese espíritu vive allí ahora..."
Hans no pudo evitar mostrar su cara de aburrimiento y Anna se dió cuenta cambiando el tema de inmediato y dijo, en un tono melancólico:
-"Espero volver a verte Hans."
-"Hey, yo se cuidarme, pero sí será muy dificil para mi no poder probar tus dulces labios en un rato."
-"Pues despídelos ahora, porque tengo que irme, tengo que volver ya."
La distancia entre sus cuerpos se acortó poco a poco hasta terminar en el beso más apasionado que hubieran compartido hasta entonces y por ese perfecto momento las dudas que Anna tenía se disiparon pues al besarlo podía sentir su mundo girar y perderse pero al mismo tiempo encontraba soporte en sus brazos y confort en su cuerpo, por primera vez era un abrazo completo, sin rejas que los separaran y tomó todas las fuerzas que tenía para poder separarse de él, pero sabía que él necesitaba de la tranquilidad de la noche para poder huir y que este no era el momento para entregarse a él por completo, aún.
Sin decir una palabra más, Hans montó su caballo y se fue. Y Anna se quedó allí un rato, como congelada y con la mirada perdida en sus pensamientos, no estaba segura cuanto tiempo se quedó así, cuando por fin se fué a su habitación. No fue dificil llegar y acostarse como si nada hubiera pasado y, sorpresivamente para ella, no le fue dificil quedarse dormida.
Hans ya había cabalgado un rato y con ayuda de los primeros rayos del amanecer pudo ver mejor y empezó a analizar el contenido del morral donde Anna le había dado sus cambios de ropa y se sorprendió cuando encontró allí también una bolsita llena de monedas de oro. Un sentimiento extraño de apoderó de él, era de nuevo el sentimiento de culpa y también era incredulidad, pero mezclado con algo más. Anna no sólo lo había liberado de su prisión y la condena que él se había ganado a pulso, si no que también se había asegurado de que no le faltara dinero para comer y sobrevivir durante el tiempo que esperaría por ella, con ese acto de compasión de Anna, Hans sentía como si se le empezara a derretir su congelado corazón.
A unos metros más encontró una cabaña un poco curiosa casi enmedio de la nada que a la entrada tenia un letrero colgante que decía "Almacen del errante Oaken y spa".
Hans entró y lo recibió un hombre muy exraño y grande, pero amable. Decidió desayunar allí y hacer uso del sauna. Y así Hans pudo relajarse un rato, pero su mente aún no podía procesar lo que acaba de pasar, no sabía que hacer, lo único que quería hacer realmente era estar con Anna. Ella era la única persona en su vida que había probado que confiaba en él y que pudo ver más allá de lo que los demás podrían ver y Hans sabía que no tendría forma de pagárselo, porque él ahora no era nadie, ni príncipe, ni rico, no era nada. Y una gran tristeza lo invadió y volvió a sentirse solo, como cuando estaba en la prisión, aunque ahora con la ligera esperanza de volver a ver a Anna.
El día transcurría con normalidad en el castillo. Tal como Anna lo había podido predecir, no fue si no hasta la hora de la cena cuando, justo cuando estaban terminando su último platillo, entró al comedor real un guardia, diferente a los que siempre estaban dentro del castillo y solicitó permiso para hablar con ellos.
-"Lamento molestarlos justo después de cenar, altezas, pero acaba de ocurrir algo que se salió por completo de nuestro control"-
-"¿Qué pasa?, ¿Hay problemas en el pueblo?"
-"Señor, no tenemos una explicación de cómo pasó, estamos muy sorprendidos, pero hemos confirmado que el prisionero Hans ha escapado de su celda"
-"¿Qué?, pero ¿Cómo? ¿Cuándo?"
-"Creemos que fue hoy mismo, o quizá ayer por la noche. Lo más extraño es que no hay ningún rastro de cómo pudo hacerlo, no hay túneles, ni rejas forzadas o paredes rotas, ¡Es inexplicable!."
-"Brujería, de seguro..."
Anna se había puesto pálida, Kristoff lo notó.
-"¿Anna, estás bien?"
-"¿Que si estoy bien? ¿Cómo crees que voy a estar bien? Estoy asustada."
Kristoff la miró con preocupación y lleno de coraje empezó a ordenar.
-"Busquen por todas partes, en cada rincón, debajo de cada piedra, no me preocupa que haya escapado y huido, lo que me preocupa es que pudiera seguir aquí en el castillo. Es evidente que tuvo algun tipo de aliado, quien sabe qué plan maldito tenga pensado, necesito protección para Anna, en todo momento, en todo lugar."
-"Sí señor, ¡De inmediato!"
Anna ni siquiera podía hablar. No había pensado antes en que de hecho se dejaba ver muy claro que Hans había recibido ayuda. Ahora solo podía confiar en actuar llena de pánico y temerosa por la noticia, esa sería su mejor jugada.
-"¿Te sientes muy mal, Anna? Será mejor que te acompañe a la habitación. Dejaré dos guardias en la entrada y me uniré a organizar una búsqueda en todo Arendelle, ¿Está bien?"
-"Sí, está bien".
Anna empezó a sentirse realmente enferma, como mareada, débil y con naúseas, tenía miedo de que encontraran a Hans porque sabía que esta vez quizá sí lo matarían y se apoderó de ella el miedo de no volverlo a ver.
