Nota de Autor: Este capítulo es muy corto, por poco y ya no seguía la historia, pero me han dejado algunos reviews que no me dejaban sentir bien dejándola inconclusa, así que, esto es para uds, quienes quieren saber el final, está cerca lo juro, aunque quizá sea muy triste... quizá no.

Hans estaba seguro de que sería un tiempo de espera que se iba a sentir enterno, pero no tenía otra opción más que dejar las horas pasar. Después de tomar su baño sauna se percató de que no tenía a dónde ir ni dónde pasar la noche. Entonces preguntó al extraño hombre Oaken, quien le explicó que sólo era un almacén y sauna pero no un hotel, sin embargo le ofreció pasar la noche en un pequeño establo que estaba a un lado de su establecimiento.

Y así Hans tuvo que dormir sobre un bulto de paja. Ni siquiera en sus días en prisión o cuando dormía en altamar había dormido en tan precarias condiciones, pero decidió que eso era lo menos importante ahora, pues lo único que le importaba era ver a Anna de nuevo. De pronto sintió mucha inseguridad: ¿Qué tal que Anna cambiaba de parecer y nunca se presentaba en el día de su cita? ¿Qué tal que para este momento ya hubiera pensado las cosas y se hubiera dado cuenta de que esta loca idea no tenía ningún futuro?. Pero por más desalentadores que los pronósticos pudieran ser, lo reconfortaba pensar que si ella fue capaz de buscarlo en su celda, lo sería mucho más ahora que era un hombre libre, o mejor dicho, un fugitivo.

Mientras tanto en el castillo, ya estando en la soledad de su cuarto, Anna se dió cuenta de que lo que nunca había calculado bien era el impacto del escape de Hans. Quizá si Kristoff se lo hubiera tomado con mas tranquilidad... pero no, él estaba exagerándolo todo...

Kristoff mandó avisar a Elsa de lo ocurrido y ella no dudó en regresar a Arendelle antes de lo que había previsto.

Genial, ahora Anna estaría vigilada también por su hermana y cada vez veía más complicado el poder llegar a su cita con Hans. De hecho las ansias la estaban volviendo loca, cuestionó una y otra vez si había tomado la decisión correcta, pero ¿Qué más pudo haber hecho?. Seguir visitando a Hans en su celda no estaba dentro de sus posibilidades, pero ahora tendría que buscar la manera de no faltar a su cita.

Fue también en ese momento cuando por primera vez Anna sintió algo parecido a un vacío, una culpa devastadora que casi la inmovilizó por completo. Vió con claridad que se había dejado llevar totalmente por sus impulsos y por su deseo. Reflexionando entendió que de alguna manera todo le parecía como un sueño, como que no era real del todo, quizá había necesitado participar en un acto desafiante para comprobar que no estaba soñando, para sentir que estaba en la vida real.

Por primera vez Anna se detuvo a pensar en las consecuencias reales de sus decisiones. Si Kristoff se enterara, ¿Qué pasaría?. Su crimen iba más allá de ayudar a escapar a un prisionero, este era un crimen mayor, un crimen contra él.

Lo que más le molestaba a Anna era saber que Kristoff no había hecho nada malo en absoluto contra ella. Saber que él no merecía este engaño.

Durante sus años de soledad mientras crecía, Anna había pasado mucho tiempo en la biblioteca del castillo buscando la compañía y distracción que las historias en los libros le ofrecían y en más de una ocasión había leído novelas románticas donde las esposas de los reyes tenían aventuras fuera del matrimonio porque se sentían abandonadas de alguna manera por sus esposos y buscaban encontrar en sus amantes en algunos casos una especie de venganza. Pero este no era el caso y pensar en eso le estaba haciendo daño.

En todo este tiempo con Kristoff el hombre no había sido más que dulsura, apoyo, compresión, el esposo cercano a lo ideal. ¿Por qué entonces sentía esta atracción tan letal por este otro hombre?

Anna no estaba segura si hubiera sido mejor nunca haberlo besado porque sabía que ahora tenía que tener más de él. Una parte de ella pensó que sólo era una obsesión, que sólo era un capricho: Quería obtener el beso que él le había negado aquella vez, por su orgullo, eso y sólo eso debía ser la explicación lógica a todo el asunto.

Y hablando de ese beso, Anna pensó que sería un acto calculado, lleno de curiosidad y definitivamente no sería nada más que eso. Pues bien, todo había sido tan diferente en la realidad. Había momentos en que Anna odiaba el simple hecho de haber sentido algo más, pero después consentía que era bueno porque al menos así su cuerpo había experimentado algo totalmente nuevo, una pasión nueva, un mar de sentimientos dentro de su cuerpo, una exitación, un calor, cosas que nunca hubiera imaginado... pero nunca estas cosas venían solas, siempre eran acompañadas por la razón, la poca razón y cordura que aún le quedaba y que la obligaba a volver a su realidad.

Habían pasado tres largos días cuando una mañana, inusualmente fresca, cuando todavía era muy temprano, el barco que transportaba al la reina Elsa llegó a los puertos de Arendelle.

A diferencia de Kristoff, Elsa no estaba alterada, simplemente estaba un poco sorprendida. ¿Quién pudo haber ayudado a Hans a escapar? Era casi en lo único que pensaba cuando Kristoff la recibió:

-"Bienvenida de regreso, Elsa."

-"Gracias por todo lo que haz hecho para gobernar el Reino en mi ausencia Kristoff. ¿Dónde está Anna? Me gustaría verla."

-"Anna está en la habitación, está algo indispuesta, ha estado muy afectada desde lo que pasó hace tres días".

-"Supongo que sí, pero necesito hablar con ella."

Sin decir más y ejerciendo la autoridad que como reina siempre impuso, Elsa llegó a la habitación. La puerta estaba entre abierta así que lentamente empujó la puerta y entró. Anna estaba recostada en la cama, perdida en sus pensamientos, no escuchó cuando Elsa se acercaba y al escuchar la voz de su hermana se estremeció.

-"Anna, ¿Estás bien?"

-"No, no estoy bien."

Elsa notó su tono apagado, casi solemne.

-"Anna, no tienes por qué temer, estás segura, sabes que aquí en el castillo nada puede pasarte."

Anna no respondía y Elsa prefirió ir al punto.

-"¿Tienes alguna idea de cómo Hans pudo escapar?"

-"...No."

-"Creí que me había tomado suficientes molestias en la construcción de su celda especial como para que esto nunca pasara. Siendo honesta contigo esperaba no tener que mantenerlo preso aquí para siempre.."

-"¿Ibas a ordenar su ejecución?"

-"No, claro que no, pero esperaba poder mandarlo de regreso a su Reino una vez transcurrido un tiempo razonable... y ¿Ahora? ¿Qué pasará? Aún si Hans nunca regresa buscando venganza o algo parecido, esto no es bueno políticamente hablando...

Anna no lo soportó más y se soltó llorando.

Instintivamente, aunque muy poco acostumbrada a hacerlo, Elsa le extendió sus brazos e intentó reconfortarla en un abrazo, mientras intentaba ignorar que algo le decía que las lágrimas de su hermana no eran de miedo, si no de otro sentimiento.

Ciertamente las hermanas tenían una conexión mas allá de las palabras y por eso mismo Anna se aseguró de no decir nada más, pues estaba segura de que cualquier cosa terminaría por delatarla. En ratos sentía que quería contarle todo a su hermana, pero por otro lado sabía que eso sería muy poco conveniente.