Hetalia le pertenece a Hidekaz Himaruya-sama.

¡Ore-sama ha vuelto! Capitulo 2: Camarero de mi hermano.

Prusia's POV

Lo miré incrédulo, él respondió riendo de una forma nerviosa rascándose la nuca. Tiré mi maleta al sillón y pasé mi brazo izquierdo sobre sus hombros, América me miró un momento confundido a lo que respondí revolviéndole el cabello con mi derecha, empezamos a caminar entre los pasillos y subimos unas escaleras.

-Claro que cambié, cada vez soy más AWESOME.- Aclaré mientras me guiaba en el pasillo con pocas puertas del segundo piso.

-¡Haahahahahahaha! ese es el Prusia que conozco- Dijo Alfred. Pero luego susurró – ¿Qué se supone iba a hacer?

Pero tomé de menos.

-Mira, te enseñare mi casa. Pero primero ponte esto.- Me puso una sabana que me llegaba hasta los talones. Cuando escuche a Hungría no le creí sobre que la moda en América se había vuelto tan mala.

-¿Tratas de tapar mi genialidad con esto o qué?

- ¡Hahahaha! ¡Hasta pareces digno de hacerte mi asistente cuando salve el mundo!

- Eh caído tan bajo…

-Lo siento, pero es totalmente necesario para salvarte el trasero.

-¡Yo…!- Iba a seguir con mi awesome oración para abrirle los ojos y que se dé cuenta que soy mejor, pero el desgraciado me interrumpió.

-¡Al ataque!

Entramos a un cuarto tan limpio y ordenado que dude fuera de él. De repente escuche el sonido de un candado, me tense un momento, América me paso un brazo por el estomago y me pego a la pared, me hizo una señal con la mano de que guardara silencio. Parece que sus películas de Hollywood le están afectando de nuevo.

-¿Me ayudas a quitar la cámara?- Susurró.

-¿Cuál cámara?

-La que está arriba en la esquina.

América se pego a la pared del otro lado de la puerta y empezó a tocar la pared. Yo por mi lado me quede mirando donde él me dijo, logré ver algo, así que solo fui y la apague, tenía seguridad, pero yo soy experto en esta clase de cosas.

Empecé a visualizar el lugar: había ropa de etiqueta en el armario porque se veía medio abierta, una cama en el centro de la pared a mi izquierda tendida con sabanas blancas y con la bandera de Estados Unidos a la cabecera, en mi lado derecho había una chimenea apagada, al lado de la chimenea había un escritorio con unos papeles y una laptop. A este ya le afectaron sus películas de Hollywood.

-Ya. Al fin- Suspiró Alfred. –Eh quitado todas las cámaras- En verdad que sigue siendo un niño, siempre exagera con sus películas de acción. Pero no sé porque, pero mi sexto sentido me alarmaba de algo. –Sigamos, hay unas cuantas habitaciones más antes de llegar, solo espera un poco, voy por algo que se me olvido.

Salió del cuarto, cuando llego, me guio hasta el baño y ya dentro le puso seguro, le quito el candado a la pared, me sorprendí un momento hasta darme cuenta que era una puerta. Me pregunto si el camino será largo.

Pasó como media hora y acabábamos de llegar, habíamos atravesado como mil puertas. Allí me di cuenta que le casa de Alfred era grande, muy grande.

Tiré a los Estados Unidos a la cama que teníamos enfrente y yo me senté a un lado. Sabía que era el cuarto de Alfred ya que tenía una que otra banderita de Estados Unidos en la pared, unos cuadros con él haciendo poses y un refrigerador con dibujitos de hamburguesas y súper héroes pintados, además el cuarto estaba pintado de color azul oscuro.

-¿Te gusta mi cuarto?- Dijo unos segundos después.Voltee a verlo, estaba sentado al lado mio. Él me miraba directamente a los ojos y me esperaba con una respuesta sincera.

-Definitivamente te identificas con tu cuarto. –Dije la respuesta que creí más acertada, no le quería decir en su cara que su habitación estaba para un niño de ocho años y mentir no lo vi como una opción, el niño es muy sentimental – Pero ¿Por qué lo tienes escondido?- Traté de cambiar de tema con algo que me había dado curiosidad desde hace rato.

¿Escondido? – Y me funcionó.

Tuvimos que pasar mil puertas con candado para llegar hasta aquí.

Aaah, es que el presidente no quería que tuviera un cuarto desordenado- Supe que estaba mintiendo al decir esa frase, pero ya más calmado siguió- así que puse como si usara el otro cuarto y escondí este, puse varios por si descubría el conducto del primero al segundo y así, no sé si te abras dado cuenta pero ya estamos en el primer piso.

Yo no le miento, pero este si me miente, maldito crío ¿Cree que no me voy a dar cuenta? Kesesesese, me subestiman, veamos que dice.

Supongo que tu presidente te tiene bien vigilado. – Dije acomodándome en la cama, la comodidad del colchón hacia que me relajara.

-Un poco.

Observe al pequeño Alfred, él se sonrojo al

-.:::.-

Holanda salió del taxi un poco frustrado, Bélgica y Hungría no lo habían dejado de mirarlo en todo el camino. Ambas salieron felices dando un brinquito para salir en lo que él le pagaba al taxista.

Entró al hotel sin hablar, tomando en cuenta de que las chicas que lo acompañaban entraran también.

Llegó cansado al cuarto, esas dos no habían dejado de hablar, el solo quería tener una hermana normal que le regalara droga. Ahora solo quería descansar un largo rato… pero por desgracia, había junta.

Su hermana entró y se sentó a su lado, haciendo que su infortunio sea aun peor.

-Oniichan, ahorita tendremos que llegar temprano a la junta para arreglar a Prusia.- Dijo con voz tímida.

Abrió los ojos frunciendo el ceño, nadie le había dicho que iban a estar tan relacionados con Prusia esa semana. Como sea, la belga ignoro su expresión y siguió:

-Pero con lo cansado que te ves quise ver si quisieras venir con nosotras o te vas más tarde.

-Iré por separado. No torturen, maten, golpeen, ni violen o algo parecido a nadie en la calle y que no las estén viendo…- Se puso a pensar- ¿Cuándo se van?

-Intentaré, nos vamos en veinte minutos.

-Me avisan cuando se vayan.

- OK!- Dijo feliz despidiéndose coqueta.

Bélgica se fue y Holanda se paro para prepararse. Después de unos segundos viendo la puerta donde la belga había salido susurró -No saben lo arriesgado que es tener mujeres en la calle… pero más peligroso es para los civiles que Bélgica y Hungría estén por la calle.

Y así, le puso seguro a su puerta para después tomar la ropa adecuada y dirigirse al baño.

-.:::.-

-¡Cámara!- Gritó Hungría.

-¡Listó!- Contestó Bélgica.

-¡Maquillaje!

-¡Listo!

- ¡Grabadora!

-¡Listo!

-¡Documentos!

-¡Listó!

-¡Ropa adecuada!

-¡Listó!

- ¡Todo para Prusia! Pupilentes, maquillaje, tinte para el cabello y demás.

-¡Listó!

- ¡Hora puntual para irnos!

-¡List- ¡¿Qué?! ¡Oh no, ya es hora! ¡Hungría! ¡Vamos!- Recordó Bélgica.

-.:::.-

Prusia's POV

-Prusia.-

-¿Qué?

-Cambiaste.- ¿No lo había dicho antes?

- Lo sé, lo dijiste apenas llegue.

-No, pero me quede pensando…- ¿Soy yo o el pequeño Alf me va a querer dar un sermón explicando en que tanto he cambiado?... -Me quede pensando en que ya no te comportas igual que antes.- Claro, en Berlín me tratan como humano corriente, ¿Cómo no voy a cambiar? Bueno, esto se está saliendo de tema, América va a llegar a un lugar del que no quiero hablar.

Abrí más los ojos al recordar algo muy importante.

- ¿No tenemos una junta?

- ¡Oh! ¡Cierto! ¡Se me olvido! Prusia, la ropa esta en el armario del primer cuarto, tienen que prender las cámaras después de haber terminado. Hungría y Bélgica llegaran en cualquier momento para ayudarte ¡Ah! ¡Alemania siempre llega temprano así que tienes que apurarte!

Salí con Alfred. No pensaba quedarme atrapado a allí y espere en el sillón a que las dos cotillas de Europa llegaran.

Poco después tocaron la puerta, las deje pasar y les conté donde estaba todo. Las lleve al cuarto donde América me dijo debía estar mi traje, no sabía cuál iba a usar ni por quien me iba a hacer pasar pero eso era los más divertido, improvisar. Hungría empezó a destapar los maquillajes y Bélgica se dirigió al armario.

-Prusia- Empezó Bélgica- ¿Vas a estar dentro de la junta verdad? ¿Qué crees que te quede más, un camarero o un guardia de seguridad?

- Un guardia de seguridad, porque yo no le sirvo a nadie, aparte es más varonil.

-Ponlo como camarero, Emma, al fin y al cabo no puede a permanecer quieto.- Lo contradijo Hungría.

- Esta bien, Eliza. También le da más cosa a la situación. – Bélgica se emocionó y enseguida me reto lanzándome una indirecta- Pero no debes estar nervioso, Gil, si tú eres muy buen actor.

-Lo sé, soy bueno en todo lo que hago- Me auto alabe.

-Aquí está tu traje, vamos, párate-me paré sabiendo que debía obedecerlas, estoy orgulloso de decir que en cosas de maquillaje y vestido ellas sean las expertas y no yo… eww. En fin, Bélgica se agacho con los pantalones en las manos -yo te visto mientras que ella te maquilla.

-¿Q-que? ¡No!- Me alteré.

Bélgica se paro haciendo una mueca inocente con los pantalones en las manos. -¿No? ¿Prefieres que nos cambiemos? Bueno, Hungría también puede ponerte el traje y yo sé poner muy bien el maquillaje.

- Se que están emocionada por tener más cerca mis cinco metros, pero cálmate, Bélgica.

-¿Qué no te dijeron que somos las expertas? Debes obedecernos o nos estorbaras en nuestro trabajo- Dijo enojada Hungría.

-Aparte queda muy poco tiempo.- Agregó Bélgica.

-¿No pudieron traer a Francis? Francis también es muy bueno para el traje y maquillaje.

-Depende de que te querías vestir, un camarero normal u otro erótico.

-Fran no haría eso- Lo defendí.

-¿A no? ¿Cómo lo sabes?- Hungría empezó a sonreír -¿Acaso ya lo ha hecho?

Suspiré, Hungría iba a empezar con sus cosas raras, aunque no tiene nada de malo que Fra me haya vestido, prefiero evitar su tema –No importa - En verdad hubiera sido reconfortante que Fran lo hiciera, pero retractarme en medio camino no es mi estilo o me arruinara toda la diversión en este pequeño juego.-Bien, empiecen.

-.:::.-

América se quedo re-acomodando los papeles y poniéndolos delante de los lugares, tenía que estar todo bien acomodado, si no ¿Cómo lo iban a creer tan maduro como ya lo es? Y, aunque es imposible que no se le notara su madurez, si dejaba todo desorganizado lo iban a creer un crío como le decía Inglaterra cada vez que iba a visitar en sus gloriosos años de trabajo. Claro, muchas veces Francia lo consolaba… pero se estaba saliendo del tema y se había quedado hipnotizado acomodando unos papeles contra la mesa mucho tiempo.

-Buenos días- Saludo cuando vio llegar a Alemania juntó con Holanda sentados que se le había unido cuando estaban dentro del edificio.

-Buenos días.

Se sentaron en silencio, América empezó a hacer poses y muecas exageradas. Hasta que se pegó con la mesa.

-Ouch…

-¿Estás bien?- Preguntó Alemania yendo hacia donde América.

- ¡HAHAHAHAHA! ¡A los héroes no les afecta nada! ¡HAHAHAHAHA! – América estaba más que nervioso.

-Está bien, regresare a mi asiento.

-OK!- Dijo feliz pero aun con nervios. Justo cuando Alemania se sentó, escuchó a Holanda murmurar.

- …Prusia, gran idiota…- Susurró sonrojado Holanda.

- ¿Disculpa?- Preguntó Alemania - ¿Qué Prusia qué?

- Nada…Y hablando de él ¿cómo esta?

- Un poco alterado por tener que cuidar la casa mientras yo no estoy, pero, si, muy bien.

- Me alegro.

-¿Por qué preguntas?- Preguntó Alemania viendo el leve sonrojo de Holanda.

-Por nada, me dio curiosidad.

Pasaron unos minutos, y Alemania estaba cayendo a un aburrimiento profundo, así que decidió distraerse con algo. Pasaron unos minutos hasta que se escuchó una melodía.

- Disculpen – Dijo Alemania alejándose un poco de su lugar – ¿Si? ¿Ludwig Beilschmidt? Oh, Buenos Días… ¿Prusia? Si, verá, me preocupa un poco Prusia, esta mañana tenia calentura… aja… si, estaba un poco raro… si, medio dramático… Se enojo conmigo en la mañana… ¿Si? Si, lo haré.

-.:::.-

Mientras muchos llegaban a la sala de juntas, a América se le iba subiendo la curiosidad, así que sin poder soportarlo salió de la sala de reunión a un lugar donde no lo escucharan e intentó llamar.

- ¿Quién?- Escuchó la voz de Bélgica.

- América.

- Hola, América ¿Quieres saber cómo esta Prusia?

América se sorprendió y se peguntó como Bélgica lo había adivinado.

- ¿Cómo lo-?

-Mira, va a ser un camarero, luego lo ves allá ¡Adiós!

- ¡Bélgica!

Ya le había cortado. Se entristeció, iba a seguir con la intriga. Tenía que volver a la sala.

Volvió a la sala de juntas y escucho su celular, salío de nuevo aburrido y contesto.

- ¿Si? – Dijo con flojera.

- Disculpe ¿Estados Unidos de América?

- ¡Presidente! HAHAHAHAHA – Dijo sorprendido recuperando la compostura - ¡Aun no empieza la junta! ¿Se le ofrece algo?

- Si, al parecer me dicen que apagaste las cámaras a cierta hora del día, ¿Pasa algo?

- No ¡A los gran Estados Unidos de América no le podría pasar nada!

- Ya veo, aun así me mantendré pendiente.

-.:::.-

Hungría se detuvo de maquillarlo, lo miró de lejos y preguntó.

-¿De qué color los pupilentes?

-A ver…-Bélgica apenas le iba a abrochar los botones, se paró y se alejo para mirarlo mejor – Owww, ¡Pero qué lindo se ve así!- Gritó Bélgica viendo a Prusia –Supongo que… verdes. Si, verdes.

Hungría tomó unos pupilentes verdes y se los puso.

En ese momento Prusia ya tenía el cabello pintado de negro, los pantalones puestos, calcetas negras, la camisa desabrochada y los pupilentes verdes.

-¡Aw! ¡Mírate!- Gritó Hungría. Lo arrastró hasta el baño. Prusia se vio y dijo:

-¿Quien se supone que soy? ¿Antonio?

-No, nada que ver. Pero no importa, lo que importa es que Bélgica tiene razón.

- Lo que importa es que me veo genial.

Mientras hablaban, Prusia se abrochaba la camisa. Después de unos minutos, Bélgica entró al baño.

- ¿Y cómo le llamaremos en la conferencia?

Ambos se callaron, Bélgica tenía razón. Prusia opinó.

- Llama a Antonio.

- Si – Bélgica contestó.

Le llamo.

-Bip. Bip. Bip.

- No contesta.

- Bip. Bip. ¿Hola?

- ¿Antonio Fernández?

- ¿Si?

- Hola, soy Bélgica.

- ¡Bélgica! ¡Preciosa! ¿Ya vas a llegar a la junta?

- En unos minutos llegó, solo quiero saber un nombre de hombre en español.

- Esto… Juan.

- ¡Gracias! ¿Sabes cuantos han llegado?

- Bueno Yo, Romano, Ita-chan, Alemania, Holanda, América, un fantasma que se parece a América, Rusia, China, los latinoamericanos, los Nórdicos, Bielorrusia, Ucrania y… creo que son todos, pero siguen llegando.

- Esta bien. Me tengo que ir España ¡Besos!

- ¡Ad-!

Bélgica le cortó dejando a España a media palabra.

-¡Dice que ya llegaron muchos!

-¿Y cuál es el nombre?- Preguntó Hungría

-¡Juan! ¡Hungría, ayúdame a vestirlo!

Ambas se pusieron a vestirlo, mientras Prusia tomaba el celular y marcaba otro número.

-¿Fra? ¿Eres tú?

- ¿Oui? ¿Quién habla?~

- Prusia, ¿Sabes algún nombre de hombre? Que sea genial digno de un guapísimo rey y que sea alemán.

- Oh~ Ya veo~ Pues, Frederick es un hermoso nombre~.

- Gracias Fra ¡Adiós!

Colgué y deje el celular a un lado.

-Díganme Frederick.

Puse los brazos cruzados detrás de mi cabeza y dejé que ellas terminaran con su trabajo. Empecé a rascarme los ojos, me molestan.

- ¡Prusia! Si te los rascas así se te pueden caer – Dijo Hungría.

-No importa, me pican.

-Mira, quítatelos y cuando nos vayamos a ir, te los pones- Ofreció Bélgica.

- Pero nos vamos en unos minutos.

-Entonces póntelos- Me ordenó Bélgica.

- ¡Terminamos al fin! Ahora a recoger todo- Hungría empezó a recoger feliz por haber terminado.

-Mira, estos son azules, tal vez te queden mejor.

- ¡La cámaras!- Recordé, me puse los azules que tome de la mano de Bélgica y deje que ambas pasaran por la puerta, después ya prendí las cámaras.

-.:::.-

America's POV

Faltan diez minutos para que empiece la junta y no han llegado, se supone que la servidumbre ya debía de de haber llegado, bueno, nadie se dará cuenta si el nuevo llega tarde, pero, ¡Es que estoy tan nervioso! Tan nervioso que brinco y doy saltos.

-¿Qué le pasa a América?- Dice Francia a lo lejos.

-Yo tampoco sé porque esta brincando así- Contestó una mujer que supongo que es una nación.

Me doy una vuelta de 180 grados y abró los brazos en forma de bienvenida, empiezo a caminar hacia Francia y su hermana Mónaco, tal vez con ellos me podría distraer.

-¡Francia! ¡Mónaco! ¡Qué sorpresa!- Digo contento. Ambos se miran a los ojos entre si y de inmediato me ven en forma interrogatoria.

-¡América, querido!- Dice Francia antes de abrazarme y tocarme toda la espalda y la espalda baja muy baja. Me shockeo un poco y Francia empieza a reír sin dejar de tocarme.

-¡Fr-Fran-Francis!

-Solo acepto el abrazo que le ofreciste con lenguaje corporal- Explicó Mónaco rodando los ojos.

- Oui, oui- La apoyo Francia.

-¿Y porque tan feliz, América?- Me pregunta Mónaco con una sonrisa entre malvada y traviesa que no me hizo dudar que era hermana de Francia.

Mientras, Francia me deja de abrazar intentando pasar su brazo derecho sobre mis hombros.

- Por unas cosillas sin importancia- Digo un poco incomodo ya que Francia me paso la otra por la cintura sacándome el aire y aplastándome el cuello, siento que estoy en lucha libre - Y F-Francia.

-¿Se te ofrece algo, Amerique?- Francia no me soltaba y parecía que me iba a empezar a apretar hasta asfixiarme.

-Francia- Es la voz de Inglaterra enojado desde mi espalda- Deja al niño que lo estas asfixiando.

- No soy un niño- Digo, pero soy injustamente ignorado.

- ¿Quién crees que eres para ordenarme?- Francia pone sus brazos alrededor de mi cintura y me aprieta más.

Suena mi alarma. En un minuto empieza la junta.

-¡Todos a sus lugares! ¡La junta empieza!- Me zafó de Francia y todos empiezan a ir a sus lugares. Volteo hacia el lugar de Bélgica pero no está, luego al de Hungría, pero es la misma situación. Así que volteo hacia la puerta y las veo llegar jadeando y caminando lo más rápido que podían se fueron a sus lugares, detrás de ellas entraba el que supongo que era Prusia con el cabello pintado de negro y los ojos de azul, tenía las cejas pintadas también y se le veía bien el maquillaje que le hacia la piel ligeramente más colorida, llegando se fue directamente con una criada a ayudarle, se veía genial, parecía otra persona.

Me sorprendí un poco al recordar de nuevo la junta y desviando la mirada volviendo a la junta, me di cuenta que todos me estaban mirando esperando a que iniciara. Francia estaba buscando para ver al que yo estaba mirando y sonreía al observar a Prusia, no sé si ya se habrá dado cuenta del plan.

- ¡B-bueno! ¡Buenos días! ¡Me alegra que todos ya estén aquí! ¡Vamos a iniciar con la conferencia de cómo solucionar el calentamiento global! ¡Por favor, expongan sus ideas! ¡Bueno, empezare yo!- Hasta allí voy bien, solo tengo que exponer mi idea de cómo solucionarlo – ¡Yo opino que los países más ricos colaboren para que los Estados Unidos de América…!

-.:::.-

Prusia's POV

El crío daba su discurso mientras sentía como Francia no dejaba de mirarme, se sentía raro que me viera en ese sentido, lo sabía porque de vez en cuando se relamía los labios, aparte de las poses raras de mi amigo francés que desgraciadamente conozco muy bien.

Francia me dijo que me acercara con un dedo, hice lo que me dijo. Estaba un poco nervioso porque no me conoce y sabe que soy un buen partido y al mismo tiempo era la servidumbre, ósea que tenía que obedecer a lo que me dijera, pero tampoco me puede hacer nada ¿Qué? Es servidumbre, no abuso.

Me pare a su lado y Francis me hizo una seña para que me acercara, me agache y me pidió una taza de café coquetamente en mi oído.

Fui por lo que pidió, en verdad me molestaba servirle a la gente, pero no lo voy a demostrar. Serví el café y se lo lleve.

-Merci – Me dijo antes de darle un sorbo. Se quedo mirando el café por unos instantes y justo cuando me iba, habló – La verdad es que Amerique se ha conseguido una servidumbre tan callada y atractiva – Me miró – ¿Y cuál es tu nombre?

Mi voz, me iba a reconocer por mi voz si no la cambiaba, pero Fra es mi amigo y conoce casi todos mis tipos de voz. Espero que el nerviosismo me ayude de algo.

- F-frederick, s-señor.

Me ayudo, aunque soné fatal. Soné indefenso y sin seguridad, todo lo contrario a mi gran persona. Francis sonrío y le dio otro gran sorbo.

- Interesante~

Bueno, parece que el hablar tímidamente me funciona.

- Tu sonrojo me dice muchas cosas, Fre- de- rick.

¿Sonrojo? ¿Qué sonrojo? ¡Estoy enfermo de calentura! ¡Por eso Bélgica y Hungría hablaron de que me veía lindo y rojito y cuero y no sé cuantas estupideces más! Eso explica porque me tuve que poner más abrigado con el traje, gracias a Dios no me veo gordo. Sigo siendo un awesome playboy.

-B-bueno, s-señor, m-me t-tengo que ir.

- Hasta la próxima~

A la mierda, que horror con Francis. Me incline en forma de despedida y me fui lo más rápido que pude.

Me junté con una criada que venía después de servirle a España. Me vio y pregunto:

-¿Quién eres?

- F-frederick, un gusto- Contesté feliz.

- ¡Frederick! ¡Justo como se llama un amigo mío! Él también trabaja con nosotros, Francia-san estaba con él hace un rato, no se veía muy feliz, aunque con Francia-san coqueteándole de esa manera… - Ya veo de donde saco Francis el nombre Frederick. Dio un pequeño brinco dándose cuenta de que su divagación no me importaba- ¿Si conoces los nombres de nuestros señores? ¿Quieres que te los presente?

- S-si los conozco, g-gracias– Dije con supuesto nerviosismo. Que mal educada, no se presento.

- Bueno… ¿Y qué haces aquí?

- América-sama…-Susurré fingiendo timidez- A-América-sama m-me obligo a v-venir con é-él- Mentí.

- Oh, no me digas, otro que trae para darle trabajo, así vine yo, oye ¿Quieres ir a tomar algo después de esto?

Kesesesese, sabía que iba a caer ante mí, aunque no tenía intenciones la convencí. Quisiera, bella dama, pero no todos lo que quieren mi genialidad pueden tenerla, aparte, estoy ocupado jugando al espía y después de esto, estoy ocupado con un millón de mis admiradoras.

-¡D-disculpe usted! –Me incline haciendo una pose exagerada- D-después de esto América-sama me va a llevar con él.

-Oh, entonces ¿Qué tal otro día?

Me volvió a decir poniendo una sonrisa supuestamente tierna, aunque a mí no me convence. Esta mujer no me quiere soltar y no la puedo mandar a la mierda con esta personalidad falsa, tendré que inventar otra excusa proveniente de las otras.

-N-no se c-cuando m-me vaya a separar de A-América-sama, disculpe.

Y me fui al ver que alguien más me estaba llamando, me acerqué y vi que era Ita-chan.

-D-disculpe usted, ¿Q-qué se le o-ofrece?

- Ve~ ¿No hay pasta? ¿Pizza?

- E-en verdad lo lamento, s-señor. No tenemos comida italiana, e-eso está en la cafetería.

- Italia, no molestes a la servidumbre- Lo regaño Alemania, miro a Prusia -Disculpe las molestias…eeeh…

- M-mi n-nombre es Frederick

-¿No le he visto en otra parte? Tiene un aire familiar.

- S-soy nuevo trabajando aquí… D-disculpe, me tengo que ir.

-Oh, a mi me puede traer un café, por favor.

- C-claro.

Fui a servirle un café a mi hermanito. Apenas va comenzando la junta y a este paso espero no aburrirme. Lo serví y se lo entregué, por un momento sentí el impulso de revolverle el cabello riendo genialmente como lo hago generalmente. Hasta que hablo.

-Muchas gracias.

-N-no hay de qué.

Eché un vistazo y vi que empezaba a armarse una pelea, fingí cara de despistado, de esas que dices '¿Qué está pasando aquí?' La verdad ya quería volver, así que sin más empecé a caminar. Me quede mirando hacia Holanda, que parecía concentrado en sus pensamientos con un leve sonrojo ¿Qué estará pensando?

Hasta que Francia silbo y vi que me llamaba otra vez. Suspiré hastiado, he tenido mejores ideas.

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Mientras, en el mismo edificio de Washington, unos pisos más arriba donde estaba prohibida la entrada estaban los reyes, embajadores, primeros ministros, presidentes, etc…

-Debo informarle,- Dijo el presidente estadounidense hablando con el primer ministro alemán-que hemos encontrado a su antiguo país.

-Alemania dice que esta mañana Prusia se veía un poco sonrojado por la calentura y se puso medio dramático.

- ¿Ha hablado con él últimamente, señor ministro? – preguntó el presidente estadunidense.

- No he tenido contacto con Prusia últimamente.

- Esta… ex-nación, ha estado jugando con nuestros ¿Sabe a lo que me refiero? – Dijo la presidenta de Hungría

-¿Trata de mezclarse? – Dijo el primer ministro húngaro.

- Trata de protegerse usando a los nuestros, dirá – Dijo el presidente americano.

- Trate de encargarse de eso lo más pronto posible, señor ministro – Dijo el monarca de Bélgica – O nos obligara a tomar medidas desesperadas.

- ¿Cómo puede estar tan relajado con las noticias? – habló el primer ministro belga.

- Al contrario, me sorprende que ustedes tengan una mente tan cerrada. En especial de usted, Presidente – Le dijo al estadunidense – yo sé que el que Prusia se haya movido nos traerá ventajas, aunque él no lo vea así. Nos ayudara a mover la última pieza.

Fin del capítulo;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;Hetalia le pertenece a Hidekaz Himaruya;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;; Fin del capítulo

No están los 'gobernantes' reales, no quería ofender a nadie, la verdad. Tampoco sabía cómo continuarle pero parece que ya tengo una pequeña visión de cómo va a pasar todo.

Sayo~