Hetalia le pertenece a Hidekaz Himaruya-sama.
¡Ore-sama ha vuelto!
Capítulo 3:La llegada de tu regalo.
-No, no lo he visto, el no vino conmigo, lo deje a cargo de la casa mientras no estaba. Pero como dice, él no está allí, aunque solo sea una suposición- le dijo a su jefe.
-¿A qué se refiere?
-A Prusia.
-Alemania, quiero que lo encuentres, no podemos imaginar si está en peligro o gastando el dinero de la nación en cervezas, ahora, tengo asuntos importantes que hacer, adiós Alemania- termino de hablar con su presidente.
-Ludwig- se escuchó firme unos minutos después. Inglaterra estaba enfrente de su banca a unas cuadras del salón de conferencia.
-¿Sí?- Alemania desvió la vista de su celular.
-No he podido ignorar que estas muy preocupado ¿necesitas a alguien?- se sentó Inglaterra a su lado- ¿No esta Ita- digo, Feliciano acompañándote, verdad?
-No.
-¿Estas preocupado por él?
-No- lo miro- ¿has hablado con Gilbert?
Inglaterra lo miro.
-¿Gilbert? No, no.
-Le llame a la casa, pero no estaba. Me preocupa él, que no me deje de nuevo.
Inglaterra y él se quedaron callados un rato, uno pensando y el otro muy estresado.
-Solo tú te entiendes. Déjame decirte que fui un tutor y se lo que se siente, sé que a Gilbert le gustaría que te dejes de preocupar por él, ya está grande y es mayor que tú.
-Entiendo. Muchas gracias- Alemania se levantó- perdón por hacerte perder tu tiempo.
-.:::.-
Holanda llegó cansado al hotel y queriendo relajarse fue a tomar una ducha.
En medio de su ducha se escuchó que alguien tocaba la puerta.
-¡Niisan! ¡Niisan! ¿Estás aquí?
Bélgica dijo tocando la puerta de su cuarto, se escuchó que alguien se acercaba.
-¡Holanda-san! ¿Está aquí? –Dijo Hungría.
—Espera.
La belga empezó a mover su pie en frustración y Hungría le pedía paciencia mientras Holanda terminaba de cambiarse.
-¿Ya?
Preguntó de nuevo Bélgica. Se puso la ropa y salió listo. Le desbloqueo la puerta y las dejo entrar.
-Vaya hermano, no resistes ni un día de conferencia.
-Supongo que Holanda-kun, debes de frustrarte mucho en conferencias así de ruidosas.
-En efecto, Hungría.
-Báñate lo que quieras~ América nos dijo que aquí se bañan todos los días.
-En definitiva, América no sabe ligar – Dijo Hungría, ambas dando unas risitas.
-.:::.-
-Que cansancio- Gilbert se tiró en el sillón de la casa de Estados Unidos.
-¿No te gustó?
-¿Qué, dejar que se aprovechen de mi o casi sentir las manos de Fran acariciándome mis cinco metros?
-¿Eh? ¿Enserio? ¡Pero si en media junta no se puede hacer nada así! ¡Un día intente tocarle el culo a Canadá, ese Alejandro me gritó 'pervertido' a propósito, luego su hermano le siguió la corriente hasta que él y su otro hermano empezaron a gritarme, todos se dieron cuenta!
-Ese Alejandro me suena.
Seguía tirado con los ojos cerrados.
-México del Norte.
-Kesesesese eres un pervertido por tocar a tu inocente hermano.
-No creas que Mattie es tan inocente, puede ser muy violento cuando lo provocas- Pasó a la cocina.
-Sí, sí… - Prusia se levantó– Al.
-¿Mn?
-Mi ropa.
-Primer cuarto a la derecha subiendo las escaleras.
Se escuchó un silencio de parte de Gilbert mientras Alfred comía una hamburguesa.
-No comas así, escucho tus masticadas hasta acá.
-Brru bur Y volvió el silencio. Gilbert se levantó y fue a cambiarse rápido ¿Te he contado sobre mi nuevo juego? ¡Es genial! ¡No lo he jugado, pero…! ¡Pensaba que lo podríamos jugar todos en la conferencia…! – Dijo América ya que Gilbert hubiera bajado sin su uniforme militar, sino con pinta de metalero – woah.
-¿Del qué estuviste presumiendo toda la conferencia? No, no me importa.
-¡Mañana terminaran de probarlo y podremos probarlo en la conferencia!
—Sí, sí –Gilbert llego a su lado en la cocina para tomar algo. Tomo un jugo del refrigerador y se sentó a la mesa dándole un sorbo a su jugo, y cansado se recostó en sus brazos.
-¿Y así puedes soportar un día de entrenamiento militar?
-Soy un dios en el campo de batalla, solo que prefiero estar solo que estar de mesero.
América poso su mano en la cabellera originalmente plateada y suspiro.
-Deberías de dejar de comprar basura, Al, este jugo sabe horrible ¿Dónde están las cervezas cuando las necesitas?
-¿Iras mañana a la conferencia?
-No. Alfred –recargo su cabeza sobre su mano- ¿Tú no haces ninguna clase de entrenamiento militar?
-¡Claro! ¡De hecho, casi es hora! ¡Vamos, tú me vas a acompañar!
—Está bien, necesito ejercitarme para no perder mi genialidad, aunque es casi imposible. Pero déjame ver un asunto genialmente importante ¡Gilbird! ¿Estás despierto?- Gritó, América lo vio extrañado- ¿Qué?
-No, nada.
-¡Pio, pio! –Bajo Gilbird de las escaleras hasta posarse en su mano, él también había tenido un día cansado en la conferencia. Tenía unas orejitas de conejo y estaba totalmente de blanco.
-No era necesario disfrazarlo a él también.
Gilbert lo acaricio con ternura, el pequeño pájaro relajándose en su mano. Gilbert le dio un cariñoso beso.
-¿También estás cansado?- Le hablo a su pajarito sin esforzarse en hablar inglés - ¿Quieres quedarte descansando en casa de Al? ¿O te acompaño?
-¡Pio, pio!
-Ya veo ¡Ese es mi Gilbird!
-Entonces ¡Vamos Gil-! Un momento, si estas en ese traje no te puedo decir Gil.
-¿A qué te refieres?
-¿Cuál es el nombre que usaste en la conferencia?
-Frederick, que no se te olvide, crio.
-¡Yo no soy un crio!- Se quejó mientras salían -¡Soy un héroe!
-Sí, otra cosa, Hé-ro-e ¿Te piensas ir sin cambiar a tu uniforme?
América se quedó un momento tratando de averiguar a qué se refería, hasta que cayó en cuenta.
-¡Cierto!
-Kesesesesese, crio.
…
-¡Y aquí estamos!- Dijo emocionado América frente a unas oficinas.
-¿Donde…que es este lugar?- Pregunto Gilbert viéndolo extraño, el creía que iban a entrenar haciendo ejercicio a su manera, no le gustaba tener que subirse a una avioneta a jugar en el aire, él ya tenía esa habilidad que no necesitaba ser entrenada. América lo tomo de la muñeca y lo arrastro dentro.
-Aquí entreno. Vamos Prusia, ¿No me digas que no habías visto un lugar así antes?
-No soy Prusia ni Gilbert, soy Frederick. Alfred, Frederick. Y no sé qué tú eres un país.
-¡Cierto, cierto! Está bien, Frederick- Oh, el presidente- dijo viendo al presidente a medio camino para llegar hacia ellos. El presidente caminaba apurado hacia ellos con una sonrisa hipócrita del que fácilmente vio atravesó.
-Vamos, Gilbird, escóndete en mi bolsillo- Le susurro cariñoso sin confiarse en el presidente.
-Pio, pio.
Gilbird se quitó de la cabeza de su amo para irse a su bolsillo. Estaba claro que no podría quitarse la mano del bolsillo por un buen rato. Por la seguridad de Gilbird.
-Mr. Alfred, y… ¿Cómo te llamas?
-Frederick, señor presidente… Frederick Wittgenstein.
-Un gusto, lo lamento mucho al parecer su compañero no nos avisó que vendría acompañado- dijo aun con una sonrisa hipócrita.
-Fue algo que decidí en último momento- Se metió América.
-Efectivamente, quisiera conocer más al señor Fitgenstrein.
-Wittgenstein.
-No soy muy bueno con el alemán, lamento las molestias.
-No hay de que, señor presidente.
-N-no hay necesidad- dijo América no queriendo atrasarse con el entrenamiento- Vamos a entrenar.
-¡Nada de eso! Tenemos que conocer a nuestro interesante visitante antes de entrar. Vamos, sígame.
Llegaron a una oficina que no necesariamente era del presidente.
-Pero esta oficina no es suya…
-Adelante, pasen –lo ignoro el presidente- Quiero conocerlo señor... Witt…
-gen…stein- termino su nuevo apellido Gilbert suspirando. Recordó en ese momento que Frederick era tímido, aunque sin los países no necesitaría serlo, los presidentes no lo conocían.
-Exacto. Y ¿de dónde es usted?
-E-Estoy muy alagado de que el presidente tenga interés en mi humilde servidor, aunque no comprendo la razón. Soy de Frankfurt am Main.
Gilbert le mando una mirada a América de fastidio.
-Yo lo invite a entrenar, señor presidente y siempre cumplo mis promesas- Dijo firmemente América.
-Sería de mala educación, Alfred si no cumplieras lo prometido.
-Con permiso- dijo América seguido por Frederick. América tomo de la muñeca a Gilbert y se lo llevó arrastrando.
-Vámonos rápido.
-¿Eh? ¿Por qué?
-Solo vámonos.
Ambos caminaron lo más rápido posible gracias a América recibiendo miradas de los demás, aunque tampoco era muy común que un alguien "metalero" corra con una persona tan importante en ese lugar y muchos se hacían preguntas como '¿Qué hace alguien como él aquí?' '¿Quién es él?' '¿Por qué esta con él?'.
-No es mi culpa el ser tan sexy…- Susurró Gilbert dedicándoles una sonrisa altanera. Salieron del edificio. Gilbert aprovecho para sacar a Gilbird que salió contento con su liberación -No te preocupes, ya estamos bien…- Le susurro.
América no había dicho una sola palabra más que sus 'con permiso' y 'disculpe'. Al mirarlo no podía dejar de checar a todos lados, como si fueran perseguidos. En definitiva, parecía muy sospechoso.
-Alfred, ¿Qué estás haciendo?
-¿Nos persiguen?
-No.
-¿Y porque huimos?
-Gilbird no puede quedarse en mi bolsillo ¡Se ahogaría! Kesesesese el presidente me envidia por ti, Gilbird -Dijo a Gilbird que reposaba en su cabeza, lo miro- Y no sirvió de nada el que te cele como si fueras su novia.
-¿Novia? ¿Yo? ¿Del presidente? Pfff ¿Cuánto tiempo has pasado con Hungría?
-Como sea, aun podemos entrenar. Empezaremos corriendo, cadete ¡Vamos! 1 ,2, 1, 2.
-Que flojera ¡Yo quería subirme a mi avioneta!
…
-¿Siempre te cansas así de rápido? –Miró a Gilbert, que estaba con un sonrojo enorme y no dejaba de jadear, América en cambio solo jadeaba un poco– te estás haciendo viejo.
-¿A… a quien le dices viejo? ¡E…estúpido crio! ¡Es normal que alguien se canse así de rápido cuando enferma! ¡Necesito estar en cama!
-¡Pio, pio!
-Sí, sí. Lo que digan.
-Ahora, vamos a correr hasta el hotel.
-¡¿Eh?! ¡¿El hotel?!- América se sonrojo.
-Al hotel donde esta Vin, vamos con Holanda. Esta como a dos cuadras, así que no tardaremos mucho.
-¡Ok!
…
Llegaron hacia donde Holanda y tocaron la puerta. Pero no sin antes revisar si la puerta estaba abierta.
Mientras esperaba, Gilbert no podía dejar de mover el pie en señal de desesperación.
-¿Si?
Bzzz Bzzz
-¿Qué pasa?
-Es Bélgica.
En ese momento alguien abrió la puerta.
-¿Quién es?- miró a Gilbert y tardo en reconocerlo un segundo por sus ojos azules y su cabello negro, aunque su piel volvió a ser tan pálida como antes.
-¿Holanda? Menos mal.
Gilbert pasó sin permiso a su departamento con América detrás. Holanda no opuso ninguna resistencia, aunque si los miro con cara de enfado.
-¿Qué hacen aquí?
-Iré a bañarme- Se restiro Gilbert quitándose la camisa- Aunque primero, tengo ganas de un cigarro.
Holanda se acostó en su cama leyendo un libro extendiendo la cajetilla compartiendo gustosamente su cigarrillo, aunque no lo demostraría, solo se sentiría así con Gilbert.
-Si…Bueno, estábamos en el entrenamiento militar ¡Oh! ¡Olvide decir! Como buenos hombres fuimos a hacer ejercicio… Si, a Prusia ¿Cuál es el problema?... Bélgica, puede hacerlo- América escucho un silencio y unos pequeños gritos de fondo- ¿Bélgica? ¿Estas allí?
-Ah. Solo pido silencio- Se recostó Holanda.
-Que cigarrillo más exquisito ¿Qué marca usas, Vin?
-No se fuma adentro- contesto Holanda- Reglas del hotel.
-¿Hungría?... ¡¿Quién dijo que no puedo cuidar de Prusia solo?!
-¡Hey, no soy ninguna clase de crio para que me estén cuidando!
-¡Cállense de una vez!- Subió la voz Holanda cansado pero distraído en la dirección del gran espectáculo que significaba Gilbert sin camisa fumando en el balcón, con el sol reflejado en su blanca piel mojada por el sudor del entrenamiento y el sonrojo que lo había estado acompañando todo el día.
-Perdón- Se disculpó América.
-Son una molestia- Gilbert golpeo un poco su cigarro haciendo que la ceniza cayera por el balcón- odio la ropa sudada. No me esperen pronto, tomare una ducha larga.
-¿Me dejaras con Holanda? ¿Solos?
-¿Algún problema?-le contesto Gilbert y se acercó a Holanda susurrándole en la oreja- tenle paciencia al crio y no lo violes, sabes que yo ocupo el primer lugar en ese puesto kesesesesese.
Holanda molesto lo miró a los ojos, a Prusia le gustaba molestarlo, pero no sabía cuánto le afectaba su proximidad y sus bromas, sus roces…todo.
-¿Desde cuándo participo en sus estupideces?- gruño un poco alto.
-Desde que te elegí.
-¡Hey! ¿Qué susurran a mis espaldas?
-Nada~ Ahora se un buen crio y estate calmado mientras no estoy- puso una mano en su cabeza, América intentó morderla- y ten cuidado con su majestuosidad, muchos se matarían por poder tocar mi mano.
Acto seguido Gilbert se metió al cuarto de baño.
-.:::.-
Bélgica tomo su celular y llamo a América.
-No contesta…
-¿A quién quieres llamar?
-¿América?, soy Bélgica ¿Tienes a Prusia?... Aja… Si… ¡¿Qué?! ¡¿A Gilbert?! ¿Lo llevaste a entrenar? ¡¿Eres idiota?! ¡Prusia está enfermo! ¡Necesita descansar!
-Bel, ¿Qué paso?
-Esto es horrible, Hungría, América llevo a Prusia a su práctica militar ¡Y Prusia aun no cura del resfriado!
-¿Y porque es horrible? No es como si no supieras que ambos son unos imbéciles.
-No es eso, Eliza ¡El traje!
-Oh, entiendo ¿Cómo podremos hacer yaoi si él está así?
-No es eso –Bélgica suspiro- Pareces principiante, el sonrojo nos ayudaría para las imágenes ¡Pero creo que mi hermano por Prusia es muy buena pareja y quiero que el amor sea verdadero!
-Oh, entiendo ¿Estás jugando a Cupido con tu hermano y el imbécil de Gilbert?
- ¡Exacto! ¡Y mi plan no puede seguir con Prusia enfermo!
- Pásamelo– Bélgica se lo dio- América, si no puedes cuidar de Prusia déjanoslo a nosotras. Te esperaremos en el hotel.
-¡¿Quién dijo que no puedo cuidar de Prusia?!
-¡Hey, no soy ninguna clase de crio para que me estén cuidando!
-¡Cállense de una vez!
-Perdón- Se escucha a América.
-Pero son unos imbéciles. Necesitas de una protección materna.
-Hey-
Y cortó.
-Un momento… ¡¿Ese era mi hermano?!
-En definitiva.
-¡Tenemos que hablarles de nuevo!
-¿Para qué?
-Si tremós a América quedaran los dos solos.
-¿Cómo sabes que están los tres solos?
-No lo sé. Es mi instinto.
Hungría suspiro.
-¿Segura? Holanda no está mucho tiempo con Prusia, ni solos ni acompañados ¿No crees que sea mejor dejarlos? Ya sabes, ahora que Prusia está pegado a América.
-Ah~ tienes razón- ella miró hacia los papeles de su mesilla y recordó la conferencia –Realmente la conferencia fue un espectáculo.
-.:::.-
Holanda entró a su cuarto topándose con América sentado sobre la orilla de la cama en un ambiente incómodo resistiendo la tentación de curiosear entre sus cosas, aunque a Holanda claramente le importaba poco.
-¡Vin ¿Trajiste lo que te pedí?!- grito Prusia desde dentro del baño.
-Mn.
Gilbert abrió la puerta con una toalla en amarrada en su cintura y tomo lo que Holanda le dio.
-Gracias, Vin.
Cerro la puerta listo para bañarse Y Holanda regreso y se sentó en un escritorio, permanecieron en silencio un buen rato.
-¿Te he contado sobre mi nuevo juego?
Holanda suspiro, el niño empezara a ser ruidoso, pero tenía que tener cuidado de no lastimar sus sentimientos mientras Gilbert no estaba.
-No.
-Bueno, no se mucho de mi juego en realidad, me lo regalaran en cuanto esté listo, pero me dijeron que lo mostrara en la conferencia, y también dijeron que es un regalo anónimo.
-¿En serio?
-¡Sí! ¡Era el último deseo de una persona antes de morir, me pregunto si será de terror!
-Oh… ¿Tú crees?- lo ignoraba Holanda "Paciencia… por Gilbert…"
-¡Sí! ¡Yo lo sé!- América ya no estaba sentado en silencio, sino, ya estaba arrodillado a un lado de Holanda con un brillo en sus ojos.
-Entiendo.
-.:::.-
Alguien toco la puerta de Hungría y Bélgica. Hungría abrió la puerta encontrándose con Gilbert detrás de esta.
-Tsk, solo estoy aquí porque ya me canse de estar enfermo ¡Pero aun enfermo puedo sobrevivir y salir donde quiera!
-Lo que digas, ¡Bel, ya llego Prusia!
-¡Esplendido!- Bélgica corrió hasta donde estaban- Prusia, pasa.
Paso suspirando. Hungría poso su mano sobre su frente.
-Aun estás enfermo.
-¿Te sientes cansado? Acuéstate. No te preocupes, cuidaremos de ti.
-¿Te bañaste?
Gilbert se acostó.
-La gente normal se baña, marimacha- le saco la lengua sonriente.
-Ya, ya. Dejen de pelear –Llego Bélgica con una toalla mojada- no es bueno qu-
Bélgica se detuvo en medio de la habitación.
-¿Bel? ¿Pasa algo?
-E…estas usando la ropa de mi hermano.
-Si ¿Pasa algo?- Cuestiono Gilbert.
-No, no pasa nada- Dijo recobrando la compostura y dándole una gran energía acompañado de felicidad- de hecho, estoy feliz.
-No es de extrañar si yo vine a tu hotel.
-¡Serás hijo de…!- Empezó Hungría siendo interrumpida por Bélgica.
-No es de sorprender que mi hermano sea de mayor talla, te queda muy bien, también el que te hayas probado ropa diferente hace que te veas así. Ne Hungría, quiero hablar a solas contigo en el pasillo.
-Claro- Bélgica arrastro a Hungría al pasillo- ¿Qué pasa?
-¡Prusia se ve demasiado lindo con la ropa de mi hermano! ¡Es como un uke súper moe!
-Él de moe no tiene nada, aunque debo admitir que si se ve un poco uke… -la miró, Bélgica parecía que tenía estrellas en los ojos- Tranquilízate, Bel, es solo el imbécil de Gilbert.
-Lo es- rio un poco- vamos, entremos.
-¿Ya terminaron de hablar de mi grandiosa persona?- Pregunto acostado apenas entraron.
-¿C-coma sabes que hablamos de ti?- Pregunto Bélgica pensando que ya la habían atrapado.
-Siempre impresiono a las chicas kesesesese.
-Ya digo que las conoces más de lo que las impresionas, bastardo- dijo Hungría riendo.
-¡Bueno, bueno! Dejen de pelear, si estas enfermo entonces creo que deberías descansar. Nosotras te ayudaremos.
-Claro, claro.
-Descansa~
Y así, Gilbert se recostó y cayó dormido.
-.:::.-
Recostadas, estaban Hungría y Bélgica una al lado de la otra muy cómodas, sin embargo, todo buen momento llega a su fin.
Las dos despertaron con el sonido del despertador a una orilla de la cama, Hungría enojada le dio un manotazo al despertador que solo callo pero no cesó el ruido, así que se tuvo que levantar.
-¡Maldito despertador!- Gruño Hungría dándole un golpe que lo destruyo por competo- ¡Y aun son las siete de la mañana!
Bélgica suspiro aun cansada.
-… ¿Ya es de día?... ¡Qué hermoso amanecer!- Dijo viendo que aún era temprano. Proceso las palabras de Hungría y dijo- ¿Madrugamos?
-Rayos, Prusia no está.
-¿Dónde se supone que estaba?
-¡En la cama donde dormimos! ¡¿Pero cómo?! ¡Él estaba allí en la noche!
-Un momento… ¿Qué?
-Ese imbécil escapo en medio de la noche.
-Animo, Hungría. No creo que haya ido muy lejos, es más, podría jurarte- sonrió y Hungría se acercó –que esta con mi hermano.
-¿Cómo sabes?
-Si escapo en medio de la noche, con la ropa que tenía no creo que se haya pasado por las calles así.
-Tienes razón, ese idiota es demasiado altanero como pasearse así de moe por la calle.
-Podría haber salido violado con esa apariencia de uke
Ambas fantasearon en su propio mundo hasta que Hungría habló:
-¿Y qué haremos a estas horas de la mañana?- Las dos pensaron hasta que se les ocurrío la mejor opción.
-¿Tú crees que Japón este despierto? Le quiero enseñar mis fotos que le tome a Prusia esta noche con esa ropa súper moe.
-Probemos si lo está, aunque creo que si lo estuviera estaría trabajando.
-Probemos~
-.:::.-
Gilbert abrió los ojos sintiendo a Holanda abrazado a su espalda, seguro no se habrá dado cuenta, siquiera que se había metido en su cama a mitad de la noche dejando a las otras dos chicas acostadas y tapadas donde se supone que debía estar él, eso habría creído cualquier otra persona, sin embargo, él lo conocía y sabía que prefería estar en paz y solo que a lado de alguien, peor si era un hombre. Su calidez le gustaba, sin embargo, no podía quedarse allí todo el día, se pasó y vistió su ropa de ayer, ya lavada y sonrió. Ese día sería un gran día.
-.:::.-
-¡Qué lindo!- Gritó Hungría en el cuarto de Japón. Bélgica estaba acostada en la cama viendo las fotografías de la cámara de Japón.
-Hungría-san, podría despertar a los vecinos. Por favor, baje su tono.
-Perdóname, Japón.
-Ah~ Japón, que envidia~ -Dijo Bélgica volteando con Japón– Tu búsqueda fue todo un éxito.
-¿Es Espamano?- Le pregunto Hungría a Bélgica que sostenía la cámara de Japón- ¡Yo amo el Espamano!
-Sí.
-Muchas gracias, Bélgica-san, Hungría-san ¿Cómo le fue a usted?
-Eh intentado sacarles fotos a mi hermano y a Prusia, pero mi hermano es todo un amargado- Se quejó.
-Bélgica-san, ¿No ha intentado tomarlas en momentos donde les sucede un accidente?
-De esas ya tengo muchas, pero para hacer imágenes más atrevidas necesitamos a uno de los dos. Con Prusia no hay problema, Eliza sabe cómo obligarlo, pero niisan nunca quiere.
-Tú sabes cómo convencer a tu hermano sin ninguna amenaza o diciéndole directamente, debería de felicitarte, Bel- Le animo Hungría.
-Hungría-san, Bélgica-san, ¿Puedo saber dónde está ahora mismo Prusia-san?
-¿Eh? ¿Por qué?- Interrumpió Bélgica.
-Alemania-san estaba preguntándome justo después de la conferencia.
-¿Y cómo sabes que sabemos dónde está Prusia?- Pregunto sospechosa Bélgica.
-Es fácil deducirlo por lo mucho que hablan de él.
-Oh. Ya veo, ya veo. Estaba con nosotras, pero no le digas a Alemania.
-Claro.
Hungría suspiro.
-Incluso si le dijimos que viniera al hotel, se escapó en media noche- Se quejó Hungría realmente afectada por ese hecho y pensando cómo es que acabaron en el lugar de Gilbert.
-Mis más sinceras disculpas.
-Pero no importa, hay que agradecer que al menos tú estas aquí- dijo Bélgica- necesitábamos preguntarte algo.
-¿En qué puedo ayudarte?
-¿Trajiste lo que pedimos?
-Claro- Japón se levantó y fue a su armario en el mismo hotel en el que todos estaban hospedándose, abrió el armario y saco tres trajes - Aquí están.
El primer traje era el típico de maid, venía con todo y tacones, mallas, diadema, etc… Porque originalmente esos trajes eran para chica. El segundo era de conejito mesero bastante descubierto, ese si lo usaban hombres aunque los hacían ver muy eróticos. El tercero y último era de gato, o como le dicen en Japón 'neko' era una camisa sin mangas y pantalones negros demasiado rasgados y con mucha vista al interior, venía junto con una cola, una diadema con forma de orejas de gato y las garras.
-Woah.
-Hermosos.
-Muchas gracias.
-Originalmente era por si atrapábamos a alguien no creí que lo hiciéramos tan rápido… ¡Con Prusia!- Dio un gritito Bélgica.
-Prusia no es la gran cosa- Dijo Hungría- pudimos hacerlo con cualquier otro chico.
-No entiendes… ¡Japón, tu si me entiendes! Sabes que las naciones tienen más atractivo físico que las personas normales
-Yo creo… que Prusia-san es suke.
-¿Verdad que si?
Japón miro su reloj y Bélgica lo interpreto bien.
-Aquí esta lo que te debemos por los trajes, Japón, muchas gracias.
-Es un gusto negociar contigo.
-Ahora, creo que es tiempo de dejarte en paz y regresar.
-No hay problema. Sayonara- terminó, ella le dijo adiós y se llevó a Hungría a su habitación.
-.:::.-
Se despertó el día siguiente de la conferencia escuchando risas, risas que supo reconocer muy bien. Después de dormir ya se sentía mejor. Dando la vuelta miró el reloj, eran las ocho de la mañana, se tapó completamente mas no llego el sueño.
El día anterior en la conferencia había llegado Prusia vestido de camarero, había notado como Francia se había acercado a coquetearle, sin embargo, aunque quisiese tenerlo cerca no pudo siquiera pedirle algo para distraerlo de las garras de Francia o ayudarle a perder el tiempo sanamente aunque si América no lo hubiera mirado demasiado, y se repitió, demasiado cuando Prusia llego, Francia no lo hubiera notado tan rápido.
Aunque ni eso ni la música en sus audífonos no podían aislarle por el ruido. No podía aislarlo cuando escucho de quien y de que estaban hablando.
En el cuarto continuo, Bélgica platicaba amistosamente con Hungría, pero para Holanda, era una amarga, venenosa y enferma conversación.
Estaba seguro que Bélgica sabía que podría estar escuchando su conversación y aun así no intentaba ser discreta. En otras palabras, la belga lo hacía apropósito, sabía que lo molestaba y por eso gritaba haciendo que Hungría gritara también.
Holanda, en el cuarto vecino estaba con la laptop en sus piernas mientras intentaba escuchar música viendo imágenes de su país. Aunque bajo esa mascara de frustración y enojo, se podía ver un leve sonrojo en sus mejillas.
-¡Waa! O podríamos vestirlo de enfermera, o el mesero de conejito –escucho decir a Hungría.
Holanda subió el volumen hastiado, pero seguía escuchándolas.
-¡Hahahaha! ¡Sí! ¡O podríamos vestirlo de maid y que mi hermano tenga sexo con él!
Se sobresaltó enojado ante el comentario de su hermana y salió al balcón para fumar de su pipa frustrado.
-¿Holanda-kun no se molestara?
-Nah, yo lo tengo controlado ¡Si quisiera que violara a Prusia conseguiría la manera de que pasara!
-¡Ah! ¡Esa es buena idea! ¡Los grabaríamos con mi cámara!
-¡Me lo tendrías que pasar!
-Obvio ¡Y se lo podríamos mostrar a Japón!
-¿Entonces de que lo vestimos, Eli? – Pregunta Bélgica.
—Mmm – Dice mientras piensa– No sé, hay muchas posibilidades ¿Qué tal si lo decidimos allá?
—OK! Solo déjame le aviso a mi hermano.
Holanda la escuchó salir de su cuarto y su puerta golpeándose fuertemente contra la pared mientras Bélgica corría hacia el con un vestido rosa sencillo arriba de las rodillas y botas del mismo color.
-¡Ne, ne, nisan! Voy a salir – Dijo estirándole la manga como una niña pequeña, pero casi al instante se calmó, Holanda la miro ya menos sonrojado que antes intentando hacer una expresión neutral –¿Me escuchaste, niisan? –Dijo fuerte con un toque de malicia en sus ojos mirando directamente a los ojos de su hermano con una expresión traviesa. Ya sabiendo que lo había escuchado por el sonrojo de su hermano -¿Y qué prefieres, el maid o…?
-Déjame en paz, Bélgica.
-Yo sé que lo quieres, nii-san, te haríamos un favor y tú nos harías otro ¡Todos ganamos!
-No me interesa.
-Hazme caso, si tú nos dieras la oportunidad que todos deseamos… – Vio la cara de fastidio de Holanda- No te prohíbas esto… -permanecieron unos segundos en silencio donde Holanda intentaba relajarse acariciándose las sienes y ya que Bélgica se aseguró que Holanda no iba hablar, prefirió hablar ella intentando relajarse los dos- Nisan, ¿siquiera vendrás a desayunar?
-Claro –Holanda saco su pipa y salió al balcón- las veo allí.
-Te veo luego, hermano~ -Se fue despidiéndose con un beso en la mejilla.
-.:::.-
América recibió el paquete con dos notas escritas por computadora. Una la ignoro por ser demasiado larga, pero decidió leer la pequeña. Sus ojos brillaban de alegría hasta que lo leyó. Faltaban dos horas para la conferencia.
"Los demás serán enviados en la conferencia, asegúrate de usarlo por primera vez allá, por lo contrario no funcionará.
Con cariño:
Anónimo"
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Ah! Al fin termine! Me tarde millones de trillones de años luz en acabar esto, pero me desoriente y no supe cómo seguirle, aparte de que vi un anime y me quedé especialmente atraída por esa pareja yaoi y no podía dejar de leer ni escribir más que eso (no intenten incriminarme diciendo que no se ve ninguno en mi perfil que no sea de Hetalia, los tengo muy guardados y alejados del internet en mi laptop) pero ya terminé y sé como seguirle a este.
Espero que no lo hayan dejado! Yo también me decepcionaría mucho con un fic si no lo actualizaran en tanto tiempo! Pero ya le seguiré! Más porque ya sentí lo que es que te dejen esperando por tanto tiempo y me sentí mal! Incluso tuve que borrar algunos fics de mis favoritos porque los descontinuaron sin decir nada o los borraron
Los países tienen un largo camino que recorrer! Y sé que ustedes aun no entienden eso como lo hago yo y eso me gusta, se enteraran más adelante. Y no, no será la caminata de caperucita roja ni nada así~ Pero no les explicare porque no me gustan los spoilers!
Hasta el próximo capitulo! Byebye!
