Hetalia le pertenece a Hidekaz Himaruya-sama.
¡Ore-sama ha vuelto!
Capítulo 5: Alarma anglo-americana.
Gilbert permaneció en la cama unos cinco minutos más con los ojos entreabiertos mirándolo. Sus ojos se abrieron lentamente.
-¿Vin…cent?- repitió su pregunta mientras se levantaba.
-¿Te sientes bien?- Le preguntó en su tono seco.
-Me duele como si me hubieran golpeado con un vodka en la espalda- dijo sobándose la cabeza- y si mi cabeza sigue así me dará un derrame cerebral.
A pesar del dolor se levantó a abrir el pequeño refrigerador que había allí. El sueño se le quitó completamente al ver que había dentro.
-¡Pero si tú sí tienes buen gusto! ¡Cerveza alemana, querida!- inmediatamente después de sacarla, se la llevo Vincent- ¡¿Cuál es tu-?! ¡Agh! ¿Dónde están las pastillas para la cabeza?
-Toma- Vincent se la dio junto con un jugo, Gilbert la tomo y observo el jugo en la mano de Vincent como si fuera de otro planeta.
-No sabes en cuantos días no he probado una cerveza- Miró a Vincent con resentimiento. Hizo una mueca de repulsión mientras tomaba el jugo- mi grandiosa persona no se siente tan grandiosa sin la cerveza.
Vincent abrió la puerta de vidrio que daba al balcón tomando sus cigarros y salió. Gilbird lo siguió y se paró en el barandal, lo único que separaba a Vincent del precipicio.
-Pio pio.
Al exhalar, Vincent aprovechó para tocarse suavemente los labios recordando el sabor del albino unos momentos atrás antes de que despertara.
-¿Acaso besaste a alguien? ¿O qué?- dijo Gilbert recargándose sobre el marco de la puerta abierta de vidrio, con los brazos cruzados posando un pie en allí también.
-Si- exhalo el humo con mueca nostálgica a lo que Gilbert se quedó callado, analizándolo. Después de lo que parecieron horas volvió a hablar.
-La forma que hablas de mi hermano ¿Qué sientes por él?- Gilbert lo miró con externa curiosidad pero muy dentro de él habían sentimientos de los que se intentaba encargar… celos, enojo, adrenalina, excitación, pero en sus ojos solo se reflejaban los sentimientos externos que le mostraba.
-No siento nada por él. Es trabajo- Vincent intento esconder lo impresionado que se sentía con la pregunta ¿Cómo pudo haber llegado a eso?
-Es verdad- Gilbertdijo subiendo el pie que también estaba recargado de modo que tenía que doblar su pierna.Vincent lo miró sorprendido en que lo haya apoyado- aunque es extraño, normalmente te escondes detrás de tu hermana, pero ahora lo haces detrás del mío.
-…No tengo por qué esconderme.- le contestó, sorpresivamente no estaba molesto, el beso le había dado un tipo de protección contra sus palabras.
-Por eso me preguntaba el porque te escondes. Será que tienes miedo de saber lo que te dirán los demás- Vincent podría jurar que sentía la sonrisa del otro.
-Soy un país, no tengo que esconder como es mi gente. Los estereotipos se crean solos.
-Pero si es verdad que eres un drogadicto... aunque si te describiría, diría que eres detallista, delicado, gruñón y tacaño- Dijo Gilbert aun sin la atención de Vincent -Vin –Gilbert se acercó y se recargo de espaldas al barandal que daba al precipicio del balcón- …buscare al crio.
Vincent esperaba que siguiera analizándolo con descaro en sus narices, le interesaba saber que pensaba de él, aunque no lo admitiría, pero al sacar a Alfred como tema de conversación lo molestó más que si le hubieran afectado todas esas cosas que salían de la boca del albino.
-Está bien- dejó que se marchara, estas cosas se le hacían muy difíciles- …si algo pasa… puedes venir cuando quieras.
-Siempre- se despidió dándole la razón.
¡Bam!
Gilbert salió dando un portazo. Gilbird dio un brinquito al cerrarse la puerta tan bruscamente y miró a Vincent quien solo volvió a inhalar de su cigarrillo y siguió pensando en él.
-Tsk, que molestia… ¿Y tú que miras?
-¡Pio!
-.:::.-
Alfred corría por las calles de Washington, su capital, sin mirar hacia atrás huyendo en un ataque de pánico.
-¡América!- De repente, alguien le dio la vuelta bruscamente. Arthur estaba mirándole, tenía un sonrojo en las mejillas probablemente por haber corrido detrás de él- ¿Por qué corres de mí?
-Lo siento- dijo distraído Alfred sin poder controlarse, su corazón seguía latiendo intensa y rapidamente.
-Tu hermano está buscándote. Nos reuniremos a las cinco en el hotel.
-No entiendes, he visto a alguien.
-Estamos en medio de Washington, obvio que viste a alguien.
-No…- sin embargo, Arthur se lo llevo a rastras por la muñeca.
-Alemania me ha dicho algo muy alarmante- Arthur se enojó al ver que no le estaba haciendo caso- ¡América!
-…¿Mhn?
-Listen to me! What the hell is happening?
-I don't know what you're talking about.
-Answer me, now.
-I'm fucking serious when I say I don't know of what you're talking.
-¡Alfred! ¡Es importante! Algo muy extraño está pasando- Se detuvo y lo miró a los ojos- ustedes dos son lo mejor que tengo, no quiero que salgan lastimados… incluso el idiota de Francia, ambos estamos juntos para protegerlos- Mintió en un deseo egoísta.
-¡Pero si estoy diciendo la verdad!
-Shit! ¡Alfred, estoy hablando en serio y más te vale que me escuches!
-¡No sé por qué la calle está vacía! ¡No lo sé!- Alfred lanzó un golpe a la pared de una tienda pero nada paso más que un gran dolor en su puño. Eso los sorprendió a los dos- What the…? ¿Y mi fuerza? –Golpeo la misma pared con más fuerza. Normalmente un país tenía mucha fuerza con la que podía hasta romper paredes, por eso no podría ir una persona normal a destruir a los países personificados-… ¿Qué rayos?
-Es muy extraño…- Arthur se tocó la barbilla susurrando- lo averiguaremos luego. Avancemos.
Sorpresivamente, una persona salió corriendo de otra calle escondiendo su cabeza, al pasar por su lado lo golpeo hombro con hombro.
-¡Oye! ¡Fíjate por donde corres!- Alfred le gritó frunciendo el ceño. El hombre lo miró, allí fue donde Alfred se dio cuenta que no era un hombre. La creatura tenía un cuerno del lado izquierdo de su cabeza humana que parecía quemada, las piernas flacas y peludas que parecía que tenían carroña, sus ojos no tenían ni iris ni pupilas, eran ojos totalmente blancos. La creatura le gruño enseñando sus colmillos y sus garras afiladas sostenían una bolsa robada que se pegaba al pecho viscoso. Arthur y Alfred se quedaron paralizados por un momento antes de correr.
-¡Aaah!- gritaron los dos corriendo al lado contrario sin mirar atrás.
-¿¡Qué se supone que es eso!?-
-¿¡Y esto te parece normal, Alfred!?- le gritó Arthur.
-¡Nunca había visto nada así! ¡Se parecen a la peor película de terror que haya visto!
-¡Por este lado!- le ordenó.
En las tiendas, las casas, callejones, numerosas creaturas diferentes y deformes se asomaban al escuchar sus gritos.
-¡No, por este!- Alfred lo tomo de la muñeca y lo guió hacia un atajo para llegar al hotel, pero justo cuando iban a llegar apareció delante de ellos un buitre de dos metros con un aura pesada que gracias a sus cicatrices en sus alas y su cabeza quemada se veía aterrorizante, y se paró sobre un poste de luz mirándolos con hambre. Ambos hombres sabían que los buitres eran carroñeros, sin embargo, si no se les echaba encima para comerlos, estaba esperando a que los otros lo hicieran.
Arthur respiraba pesadamente con la boca abierta y sudaba mucho, se había quedado viendo al buitre un poco shockeado. Alfred miró a Arthur un segundo para asegurarse que estaba a su lado y que no fuera ninguna otra cosa, la ansiedad y la adrenalina lo controlaban y su hiperactividad se estaba haciendo notar. Visualizo rápidamente alrededor y sin ninguna palabra tomó a Arthur del brazo y lo arrastro en busca de otro camino cercano para llegar al hotel, el único lugar seguro que conocían.
Arthur igualó su velocidad mientras Alfred se hacía más lento en cuanto más cansado y distraído estaba. Dentro de un departamento se veía que se asomaba una creatura parecida a la primera que vieron. Alfred desvió la vista inmediatamente.
-¿¡Por qué tenía que ser un buitre!?- gritó espantado Alfred.
-¡Bien hecho, sabía que este era el buen camino!- escupió amargamente Arthur hablando con sarcasmo.
-¡Gracias! ¡Por acá esta otro camino para llegar!- le gritó de vuelta Alfred sin entender el sarcasmo de su acompañante.
-.:::.-
Gilbert miró la calle sentado en la orilla del barandal, sus piernas cayendo libremente por la orilla de aquel edificio. Aunque estuviera obscureciendo, la vista era sin duda una belleza. Como se escondía el sol atrás de los edificios hacia ver el ambiente tan cálido… era una lástima que el viento lo contradijere.
-¿A dónde iba ese gran buitre…?
Gilbert notó movimiento en la calle e inmediatamente fijo su vista de dónde provenía. Alfred corría desesperadamente hacia el hotel tomando a Inglaterra de la muñeca. Gilbert rio al verlos.
-Vaya que ahora eres el héroe. Kesesesese el maravilloso yo los salvara.
-.:::.-
Al llegar al hotel los dos se dirigieron inmediatamente a la habitación de Matthew. Se habían topado con otras dos creaturas en el camino que los habían obligado a dar vueltas por la ciudad.
-¿Por qué hemos corrido tan lejos?- preguntó Arthur molesto antes de entrar.
-Este es el único lugar seguro, aparte aquí esta Mattie- explico con obviedad. Arthur lo miró entrando.
-¿No vas a entrar?
-Después, tengo cosas importantes de que ocuparme- ante las palabras de Alfred, Arthur frunció el ceño.
Alfred corrió por los pasillos hasta el cuarto de Vincent buscando a los dos mayores.
-¡Ese niño…! Canadá, tú…- Volteó, pero no había nadie- ¿Canadá? ¿Estás aquí?- Athur miró a su alrededor buscando una señal de no estar solo, pero falló, solo pudo ver una sonrisita del otro lado del cuarto que se iba acercando- ¿Francia?
-.:::.-
-¡Kesesesese, Ore-sama está aquí!- Gritó Gilbert entrando al cuarto de Vincent, pero Vincent solo suspiro dormido dando un giro hacia el otro lado. Al parecer Vincent se había dado otro baño y dormía sin ropa alguna debajo de sus sabanas.
-¿Eh? – Gilbert frunció el ceño y vio la pipa de Vincent y a un lado un poco de droga -¿Qué se sentirá…? Holanda, Tomaré un poco.
Pero Vincent no contestaba por lo que Gilbert se enojó.
-¡Vincent! –lo destapó de un golpe y lo pateo a un lado de la cama.
-¿…Qué mierda…? – Dijo Vincent un poco shockeado sin recordar que yo no tenía una talla cubriéndole su humanidad. Gilbert camino hacia él con las manos en las caderas y los ojos cerrados.
-Invitas al maravilloso yo y siquiera llegas a recibirme, no te enseñaron modales -Se puso en frente de él– Dije que tomare un poco de tu… -y viendo a Vincent pensó 'Vincent no es la clase de persona que hace bromas, entonces que…'Prusia se sonrojo sonriendo burlonamenteviendo la oportunidad de molestar a Vincent -Vaya, no sabía que te gustaban este tipo de juegos, tú también me quieres tentar ¿No es así?
Ante la falta de respuesta Gilbert se sentó arriba de él, sus brazos recargados a ambos lados de su cabeza, sus rodillas a ambos lados de las caderas de Vincent intentando pegarse a él lo más posible. Gilbert le dio un beso sorprendiéndose de ser correspondido y profundando más el beso, Vincent tomando el control sobre él y metiendo las manos en su camisa, poco a poco Vincent fue deshaciéndose de esta mientras le hacía chupetones en el cuello y cada vez iba bajando más las manos. De repente, un portazo los hizo volver a la realidad despegándose.
-¡No sabes lo que me ha pasado!- se escuchó que entraba alguien.
-¡Crío…!
-¡No quiero volver a-! –Alfred entró corriendo hacia ellos de modo que estaban los dos sentados arriba de Vincent
-No estoy jugando a tus niñadas, ahora dame mi toalla y déjame dormir.- le reclamó Vincent.
-…Un momento ¿Qué estaban haciendo antes de que viniera?- dijo Alfred viendo los chupetones en el cuello de Gilbert.
-¿Has vuelto a ver películas de terror o qué?- preguntó Gilbert un poco irritado por la interrupción.
-Quítense ¡Ambos!- dijo molesto Vincent. Ambos se quitaron rápidamente y se sentaron en la orilla de la cama.
-Ah~ Holanda, eres demasiado amargo. ~ Me pregunto cómo la pequeña Bélgica puede soportarte.- dijo protegiéndose Gilbert molesto por como lo había quitado. En un berrinche empezó a hablar de lo que a Vincent le molestaba. Que le pusiera atención a Alfred.- Vamos crío, cuéntame que te pasa y veré que puedo hacer por ti.
Vincent soltó un gruñido, Gilbert suspiró mientras tomaba su mano rápidamente y lo ayudo a pararse desbalanceándose por el peso, Alfred abrió los ojos como platos al ver a Vincent de esa manera antes de que Gilbert lo golpeara por accidente en su cara con su brazo intentando balancearse y jalara a Vincent por el brazo hacia él en un intento de no resbalarse y callera Vincent sobre sus dos huéspedes.
-Hermano, Eliza y yo hemos quedado para ir al centro comercial en una hora, pero me queda tiempo libre. Vamos por algo para tomar ¿Si?- Se escuchó a Emma del otro lado de la puerta- ¿Hermano? Pasare, hermano.
-…
-…
-…
-Disculpen la intrusión- Emma sacó una cámara y les tomo una foto antes de irse cerrando la puerta con seguro.
-¡Bél-gica!- alcanzó a gritar Alfred después de que se haya ido- no…
-… Supongo que ya nos vamos, ¿verdad?- dijo Gilbert burlón aplastado por un Vincent desnudo.
-¡Ah-!- Alfred intentó tomar aire empujando a los dos hombres encima de él- ¡No… no pueden salir! –Tomó aire- ¡Hay-hay unos mounstros malvados allí afuera y- y-!
-¿…Mounstros?- repitió Gilbert en burla- ¿Y por eso tienes miedo? No hay duda que sigues siendo un crío.- Gilbert le mandaba miradas despistadas a Vincent que había procedido a cambiarse sin decir nada por su migraña que no le dejaba en paz.
Gilbert fue a uno de los cajones para tomar una pastilla para la migraña y dársela al holandés, quien susurró un pequeño "gracias" con el ceño fruncido y volvió a ponerle atención al americano.
-¡No quisiera tener que salvarlos! ¡Así que!- Alfred intentó tomar valor- Asómate por la ventana que da al balcón, si no me crees.
-Está bien, si así duermo solo esta noche…- Gilbert se asomó por la ventana recordando muchas cosas de ese día que iba terminando, como se habían ido de la junta temprano, como no había nadie en la calle, como Emma y Eliza habían estado a punto de violarlo… le recorrió un escalofrío por la columna. Afuera estaba tan obscuro que no se veía a nadie ni a nada pasando por la calle, los edificios estaban apagados, tampoco se veía tráfico peatonal por debajo de las farolas…- ¿…farolas?- A lo lejos pudo ver, debajo de una de las farolas un buitre de tamaño humano… bueno, no sabía que era pero parecía un gran buitre. Gilbert lo miró curioso-...oye, Vin. Ven aquí un segundo.
-¿Qué pasa?- dijo poniéndose a su lado sobándose las cienes.
-Mira, debajo de esa farola- susurró Gilbert señalándosela- hay algo extraño allí.
-Te lo dije- dijo Alfred.
Vincent se puso al lado de Gilbert muy cerca de él y vio por la ventana un segundo, aunque estaba más concentrado en el chico albino a su derecha, solo su olor lo estaba haciendo sonrojarse.
Vincent hecho un vistazo viendo algo entretenido, esa persona sospechosa afuera del hotel y salió del cuarto rápidamente. Ambos lo miraron asustados.
-¡Holanda, no!- Alfred estaba a punto de lanzarse dramáticamente por él pero Gilbert puso una mano en su pecho para detenerlo.
-Tranquilo crío, Vincent no saldría a que se lo comieran vivo, él no es así- dijo un poco perturbado por la salida de Vincent creyéndose la teoría de Alfred rápidamente- probablemente lo estresaste y quiere estar solo.
-Lo lamento…
-S-
-¡Pero fue verdad! ¡Te lo dije!
-Vamos crío, cuéntame que fue lo que paso.- Empezó Gilbert.
-Iba por la ciudad fría cuando escuché un ruido. Con mis habilidades militares, me asome de esa esquina y vi a alguien, é-él… é-él era… é-él era…- América se empezaba a trabar, su expresión representaba una de trauma.
'-No importa cuántas crueles guerras hayas pasado, crío, sigues siendo un inocente y pequeño país comparado con lo que fui.' Pensó Prusia. -Sáltate eso- le ordenó ya Gil sin decir sus pensamientos- estamos perdiendo el tiempo.
-Empecé a correr para ayudarlo, ya que un águila estaba a punto de matarlo.
-¿Un águila…?
-Sí, allí me alcanzó Iggy. Él dijo que no había visto a nadie, pero yo estoy seguro que si lo vio, era tan real como yo. Allí fue cuando un tipo me pasó golpeándome y vi que era un mounstro, era asqueroso… lo golpee tan duro que no volvió a acercarse ¡Ah, sí! Primero golpee un edificio ¡Y no pasó nada! En verdad creo que algo muy extraño está pasando, ¡Tengo que contarles a todos sobre los mounstros o estarán en peligro…! ¡Después cuando guiaba a Iggy como todo un héroe a un atajo para llegar al hotel y ponerlo a salvo, un buitre como de ocho metros se paró enfrente y se nos lanzó encima para comernos! ¡Pero yo le di un golpe en el hocico y nos dejó en paz o eso fue lo que creíamos porque se nos volvió a-!
-¿Alfred, mon ami? ¿Estás aquí?- Francis abrió la puerta encontrándose con Alfred parado solo en medio de la habitación- ¿Con quién hablabas? ¿Estás bien?
-Claro que lo estoy- dijo en tono de puchero viendo como Gilbert escondido detrás de la cama se reía al haber sido humillado visto como loco.
-Arthur me contó lo que pasó. Ya medio mundo se enteró. Mon Diu! ¿Os habéis vuelto locos?
-¡Es verdad, Holanda y Gi- Frederick lo vieron!- gritó- Pregúntales si no me crees. Mira por la ventana del balcón.
Francis suspiró asomándose.
-Debes descansar- le dijo- pero primero dime, ¿Sabes dónde se hospeda aquel chaval… como se llamaba?
-Frederick… -Dijo pensante. Alfred lo miró desafiante- Un momento ¡¿No viste nada?!
-Nou… -Francis miró a su alrededor y vio que algo se movió debajo de la cama, justo cuando iba a asomarse se escuchó la puerta cerrarse bruscamente y a Gilbird entrando después de esta.
-¡Pio, pio!
-Mon Diu! Es mon queri Gilbird! ¡Es una señal de que Gilbert esta por aquí! ¡No sabes lo mucho que lo ha estado buscando Alemania!- dijo escondiendo una sonrisita mientras Gilbird volaba alrededor de la cabeza de Francis.
-… claro. Pero la verdad, Gilbert vino hace unos meses y me lo dejó a mí ¿Lo busca Alemania? ¿Le paso algo a Gilbert?- dijo Alfred subiendo las cejas tenso, tenía una sonrisita nerviosa y a pesar de la buena temperatura en el lugar casi sudaba.
-¿Sabes dónde está mon ami Gilbert?- Francis le dio una vuelta a Alfred cuando se escuchó la puerta abrirse de nuevo y susurró viendo -… que extraño…
-¡Francia, no lo entiendes! ¡Estamos en peligro!- Alfred le hubiera seguido el juego olvidándose de lo demás, pero las creaturas que había visto se repetían en su mente. Francia se sorprendió ante la insistencia de Alfred al mismo tiempo que se asustó de su grito repentino.
-¡No paras con eso!- le gritó pero volvió a recuperar su recompostura- Aun no me has contestado donde vive ese chaval…
Alfred se quedó pensando un segundo antes de contestar buscando a Gilbert. Gilbert le dedicó una sonrisa desde debajo de la cama atrás de Francis y Alfred captó de inmediato que debería decir -…Vive un par de cuadras más al norte, reconocerás su casa… vive al lado derecho de la mía. Él vive solo, deberás llamarle antes de ir.
Francis sonrió ante las palabras de Alfred y le dio unos golpecitos en la espalda.
-Buen chico, buen chico.~ Bueno, me despido ¡Que tengas suerte con tus mounstros!- Dijo riendo antes de irse. La sonrisa de Gilbert desapareció al darse cuenta como el puño de Alfred empezaba a sangrar, rápidamente se paró y fue por el botiquín.
-.:::.-
La puerta del cuarto de Emma se abrió lentamente dejando ver la silueta de una chica de cabello largo detrás. Emma subió la mirada.
-¿No estas lista?- le preguntó acercándose.
-Primero quiero enseñarte algo…- Emma sacó la foto que había tomado momentos atrás y se la enseñó. Vincent desnudo arriba de sus dos huéspedes, Gilbert semi desnudo y Alfred con la rota completa.
-Es muy buena, una imagen de un trio…- dijo concentrada en la imagen- ¿Y? ¿Por qué no estas lista para ir al centro comercial? Te conozco no te rendiste con el plan de cupido entre tu hermano y el imbécil de Gilbert.
-Eliza… - la vio Emma estando ella un poco triste- …creo que deberíamos dejar lo del centro comercial para otro día. He hablado con mi hermano y… y parece que algo malo está pasando.
Elizabetha se sentó a un lado de Emma.
-…No te preocupes…- dijo acariciándole la espalda y recargando su cabeza en su hombro- ¿…Será la hora o qué será? ¿Pero qué es tan malo como para no poder ir?
-No… no lo sé.
-¿No te dijo nada Holanda?- le preguntó con una voz gentil abrazándola.
-Mi hermano no me explico, pero algo me dice que Prusia sabe algo- Emma la miró, Elizabetha se había tenido que despegar ante el repentino ataque de energía- y también puede estar involucrado América. Es lo más coherente. Viendo que tan cerca han estado estos días…
-Vamos a verlos- Dijo Elizabetha guiñándole el ojo mientras se paraba y sacando su sartén que tenía escondido en alguna parte- no pienso quedarme así. Vamos, levántate.
Emma sonrío ante la mano extendida de su amiga y la tomó sin dudar.
-Gracias, no sé qué me pasó…- dijo Emma mientras Elizabetha abría la puerta y ambas caminaban hacia el cuarto de Vincent que estaba al lado el suyo. -… es solo que… de verdad quería llevar un vestido americano.- dijo Emma haciéndose la víctima antes de entrar.
Elizabetha pateo la puerta encontrándose con Gilbert y Alfred sentados en el piso. Gilbert se burlaba acabando de vendarle el puño a Alfred quien tenía cara de niño regañado antes de que abrieran la puerta. Su expresión cambió, Alfred ahora tenía una expresión de impresionado por la interrupción.
-Hey ustedes… ¡Holanda no nos ha dejado salir y sé que ustedes, par de idiotas están involucrados!- Elizabetha les gritó poniendo una mano en la cintura y con la otra sosteniendo a Emma de la muñeca. Gilbert rodó los ojos mientras se paraba.
-¡Afuera está lleno de mounstros!- Alfred se paró rápido explicándoles. Emma se veía impresionada un poco por los gritos, mantenía su mano sobre su boca como si estuviera impresionada.
-Tsk, ¡No estamos para juegos!- les grito Elizabetha.
-¿Estas bien, Emma?- se acercó Gilbert a Emma poniéndole una mano en la mejilla dándole miradas a Elizabetha mientras se acercaba a su boca.
-S-sí…- Dijo sonrojada Emma.
-¡No me ignores, pedazo de-! ¡Tsk!- estalloElizabetha tomando impulso con su sartén dándole a Gilbert en la mejilla.
-¡Gilbert!- gritaron Alfred y Emma al mismo tiempo tomándolo cada uno de un brazo antes de que Gilbert cayera.
-¡Eso te ganas por jugar conmigo!- le gritó enojada Elizabetha.
-Afuera… Arthie y yo nos topamos con algo.- le explicó Alfred- fue la cosa más horrible que he visto. ¡Y era real!
-¿Y porque tendría que creerte?- dijo más calmada Elizabetha.
-¿Por qué Vincent nos creería? No creo que le encante jugar con el crío.- dijo Gilbert levantándose un poco.
-¡Gilbert! ¡Intenta no hacer mucho esfuerzo! -Alfred y Emma lo ayudaron a sentarse en la cama.
-Kesesesese, sus caras dan risa.
-Pobre Gil, lo golpeaste muy duro en la cabeza.
-Gracias, Bel…
-¡Siempre ha estado así!- dijo cruzando los brazos.
-Tienes razón, Gilbert…- Emma la miró mientras se acercaba y le hablaba en bajo- algo debe estar pasando. Aunque no sé si creerle a Alfred. Le preguntare a mi hermano.
-Lo que me recuerda ¿Dónde está Vincent?- dijo Gilbert sobándose la mejilla recién golpeada.
-Cierto… ¿Y Vincent?
-.:::.- -.:::.-.:::.- -.:::.-
Hola! Al fin actualizo pero es que el capi lo dividí en tres y… en un día hice 2 mil palabras, whahahaha! Ya entre a clases pero no creo que me afecte en el fic.
¡También quiero saber qué tipos de parejas les gustaría que estuvieran en el fic! No les aseguro gran cosa, pero…
Quiero saber qué es lo que piensan sobre cómo va avanzando el fic! Me gustan mucho sus reviews, me hace feliz saber que les gusta mi historia y mi primer fic en FF!
