Hetalia le pertenece a Hidekaz Himaruya.
¡Ore-sama ha vuelto!
Capítulo 7: Mensaje de partida.
-Mi hermano…- gimió en voz baja Emma preocupada mientras buscaban en la cocina. Elizabetha la miró sintiendo lastima y tomó su mano. Con ojos amorosos la miró y le habló con voz de consolación.
-Holanda sabe cuidarse solo. Estoy segura de que está bien. ¿O me equivoco?
-Si… tienes razón.- Emma abrazó a Elizabetha recargando su cabeza en su pecho mientras la otra le acariciaba el cabello maternalmente.- él se puede cuidar solo. Pero nunca se había ido sin avisarme, nunca había desaparecido así. Pero, irse sin Prusia, la persona que ama…- susurró lo último. Ella sabía que si estaba cerca Gilbert y lo escuchaba, podía arruina todos sus planes, o mejorarlos, pero no se quería arriesgar.
-Y tienes toda la razón, Bélgica, pero aun no te has dado cuenta –Emma la miró con una expresión llena de duda esperando la respuesta de la hungara- Debió irse porque había estado mucho tiempo con el imbécil de Gilbert, el pobre se ha de estar masturbando.
-Otra vez… tienes razón- Emma alzó la mirada ya con una pequeña sonrisa en sus labios.- Le he dado muchas ideas a mi hermano, creo que ya debió de estar muy frustrado…
-¿Seguimos teniendo los trajes, verdad?- le preguntó la húngara.
-Yo no dejaría que les pasara nada… también tenemos el cloroformo y la bebida con hormonas.
Una sonrisa tenebrosa se empezó a asomar en las caras de ambas mientras sus mentes se llenaban de su colorida imaginación.
-.:::.-
Vincent estaba parado frente a las escaleras que llevaban a la azotea.
-Hey ¿Me recuerdas?- le preguntó Prusia justo en frente de él parado en el primer escalón. Sus manos guardadas en sus bolsillos.
-Claro, acabo de dejarte ¿Por qué no te recordaría?
El albino sonrío picara y maliciosamente, como si estuviera escondiendo un secreto, ante lo cual Vincent frunció el ceño.
-Ven, sígueme.- le ordenó.
Vincent no supo porque tenía que obedecerlo sin decir una palabra en contra, pero hizo como le fue dicho.
"Ven, sígueme."
Sus palabras se repetían en su cabeza. Su voz se notaba más pesada y hacía eco, aunque su tono fluido, confiado y peligroso seguía allí. Aquel tono que le enloquecía.
Prusia lo llevó fuera del hotel, lo que a Vincent se le hizo extraño ya que había sido Gilbert el que le había dicho que no saliera. Miró las calles, por alguna razón allí estaban todas las personas que habían estado desaparecidas, sin embargo, sabía en el interior que no eran reales.
-¿Los extrañabas?- El imperio lo miró sin cambiar su dirección por completo.
Vincent supo, el hombre delante de él no quería una respuesta, y sabía que, aunque lo intentara, su garganta no se la daría. El escenario fue cambiando a medida que avanzaban, los edificios se convirtieron en casas destruidas, toda la sociedad a su alrededor fue intercambiada con soldados matando a un pueblo inocente.
-Ellos también te extrañaron a ti.- le sonrío de vuelta el peli-plateado.
Vincent no se dio cuenta cuando el escenario fue arrebatado de a su alrededor a un bosque al estar viendo al albino. Había algo diferente en él, su voz no sonaba real, podía llegar a ver difícilmente a través de él en un sentido literal, había notado también que el albino en frente de él no tenía sombra.
-¿Quién eres?- le preguntó al fin Vincent- Tú no eres Gilbert.
-Tienes razón- dijo normal. Lo miró sonriendo y su voz fue dividida en dos de modo que Vincent escuchó como hablaban dos personas con la misma voz pero diferentes tonos- pero como no eres yo, has perdido.
-Soy Gilbert.- dijo el de tono más juguetón al mismo tiempo que el del tono más serio hablaba y su imagen se cambió un segundo como haciendo corto, un joven de la misma estatura de Gilbert pero con el cabello obscuro, piel menos pálida y ojos miel- No soy él.
-No me fastidies. Contéstame.- Ordenó enojado Vincent
-Que impaciente~ -su voz había vuelto a la normalidad- Sabes, extraño mi casa.
Todo cambio otra vez. El resplandor que daba el cielo era de un tono nublado haciendo que la ciudad se tornara de un color grisáceo. El sonido de balas se hizo presente en esa ciudad silenciosa juntó con un gemido de dolor de aquella víctima, aunque ambos fingieron ignorarlo. El sonido alarmó a Vincent, aquel lugar le recordaba muchas guerras, aunque notó que no era el único afectado, pues por la mejilla del albino cayó una lágrima amarga. De lejos pudo ver una muralla y unos soldados pasando cargados de metralletas y rifles, colgada de uno de los edificios una grande bandera Nazi manchada de sangre.
Vincent guardó silencio, no sabía que decir, estaba confundido. En su pecho dominaba un sentimiento retorcido de dolor y miedo, que luego cambiaron a enojo, sus sueños extraños no lo harían renunciar a Gilbert por ningún motivo. Otra vez cambio el escenario, esta vez era en medio del Berlín actual.
-Quiero ir a mi casa.- Dijo el albino cual niño pequeño mientras lo miraba, había un cierto brillo en sus ojos cada vez que mencionaba la palabra "casa" al mismo tiempo que se llenaba de tristeza, -lo extraño. No deja de torturarme. Por favor…
Vincent desvió la mirada, no lo soportaba, la mirada que Prusia le dedicaba estaba llena de angustia y dolor. Lo volvió a mirar y vio como una lágrima pasaba por su mejilla mientras lo miraba.
-Por favor, llévanos a él. Llévanos a nuestro corazón.
-.:::.-
Gilbert se despertó al escuchar al águila y a su pequeño Gilbird que volaba en círculos sobre él, sin embargo, Gilbird en una altura más baja. Estaba recostado en el piso de la azotea mirando hacia el horizonte completamente inmóvil, el aire era frío y el viento soplaba fuerte chocando contra él, parecía que arrastraran las palabras que decía hasta llevárselas.
"-Recuérdalo, no por ser países significa que son inmortales…"
Gilbert se intentó levantar para no sufrir más el frío que pensó que tenía al ver el viento, sin embargo, algo no lo dejaba. Allí fue cuando se dio cuenta que no estaba solo, Vincent estaba a su lado, apretándolo fuertemente contra su pecho resguardándolo del frío. Gilbert se impresionó, hace unos segundos antes, él había estado completamente solo. De repente unas palabras vinieron a él 'Vincent me está abrazando como si fuera lo más valioso del mundo' de un momento a otro se sonrojo y se auto-regaño por ser tan cursi como una niña en secundaria.
-Vincent, despierta.- lo zarandeó, se estaba empezando a desesperar por la cercanía, no podía estar cerca de él por mucho tiempo, y menos en esa posición, lo hacía sentir muchas cosas– Vincent, suéltame… Tsk, desobedeciendo una orden directa… después de esto me tendrás que invitar a una noche con las mejores cervezas alemanas.
Vincent abrió sus ojos de golpe tras el comentario.
"Es como si quisiera protegerlo… quiero luchar por él. De ahora en adelante pienso hacer esto juntos. Ahora solo me faltaría hacerlo oficial, pero-pero no puedo."
-¿Gilbert?- preguntó Vincent alborotado mirándolo impresionado.
-¿Qué pasa con esa expresión?- le preguntó desesperado Gilbert. Vincent lo soltó y se sentó, pero Gilbert se levantó y se volteó para mirar hacia lo lejos.- debemos salir de aquí, hace frío y no quiero enfermar, mucho menos toparme con una de esas cosas de las que el crío estaba hablando… Ah, hemos quedado para vernos a las doce en tu cuarto.
Ambos miraron a su alrededor, la noche dominaba en aquel lugar y era obvio que ya se habían pasado de las doce, pero ninguno se apresuró por levantarse.
-Ya sé a dónde ir.- dijo Vincent sin mirarlo- partiremos a Berlín lo más rápido posible. -Gilbert no contestó, lo que dejó un poco desconcertado a Vincent. La mención de Berlín aun le afectaba a su acompañante, y la idea de seguir, debía aceptar que dolería a su amado albino, pero siguió.-Avisaré a Emma, hay que prepararnos.- dijo asegurándose de volver a su voz dura.
-C-claro… ve a avisarle, al crío y a los demás que vendrán con nosotros.- dijo Gilbert mientras maldecía porque su voz se quebró desviando la mirada perdido en sus pensamientos. Vincent quería alentarlo, tomarlo de la barbilla y obligándolo a que lo mirara a los ojos, decirle que todo iba a estar bien y que siempre podría confiar en él, que si sufría se recargara en su hombro y apretara su mano para calmar el dolor, pero otra vez… no podía.- Vin… ¿Vincent?
Vincent se había dado cuenta de que no había parado de mirarlo directamente.
-Me iré yendo, no quiero llegar impuntual. Bel debe estarme esperando.- Vincent se paró y se fue por la puerta dejándola abierta.
-Tch, me convierto en un crio cuando se trata de estas cosas.- se regañó a sí mismo en voz baja después de verlo salir. -Espero que no se haya dado cuenta.- dijo mirándose la entrepierna. Después de unos segundos se sorprendió al escuchar la voz de alguien interrumpir sus pensamientos.
-Ven, no te quedes solo en un lugar tan abierto.- regresó Vincent por él, lo que lo hizo sonrojarse, ¿Lo habrá escuchado Vincent?- Bélgica me regañaría si sabe que te dejé solo.
-Iré después de ti.- Aseguró notando un poco la extraña actitud de su acompañante. Quería estar solo. Vincent se dio la vuelta suspirando. Después de unos pasos, Gilbert empezó a caminar detrás de él. Vincent abrió la puerta y bajó por las obscuras escaleras que ascendían a la azotea,
-Creo que se ha ido la luz.- Avisó Vincent.
-¿No te sientes extraño?- le preguntó Gilbert en las escaleras. A Vincent se le hizo extraño su comentario y lo miró hacia arriba como miró al chico albino en su sueño, sin embargo con una pizca de amor en sus ojos y con ligera expresión interrogatoria y extraña que el albino supo reconocer mientras se sonrojaba.- ¡No es por eso, yo-! Cuando vine a buscarte este lugar se sentía pesado.
Vincent recordó donde había iniciado su sueño. Él no sabía cuándo habían ido en su búsqueda, pero aun así se había pasado un largo rato decidiéndose a donde irse y al final había decidido la azotea, pero allí lo detuvo Gilbert… el falso Gilbert en su sueño.
-No es nada.- le aseguró a Gilbert y esperó a que se adelantara para poder estar a la par, hombro con hombro. Como le gustaba.
Ambos hombres caminaban con paso torpe sin saber lo que verdaderamente había en frente, solo con sus recuerdos de aquel hotel en la mañana. Ninguno de los dos pronunciaba palabra aunque quisiesen para no perder al otro en ese vacío hotel. Fue solo gracias a la memoria del albino que pudieron regresar.
Vincent abrió la puerta y observó el cuarto que solo se iluminaba por la luz que entraba de la ventana y la llamó.
-Bel.- Vincent sabía que ella estaba allí.
-¿Hermano?- preguntó Emma con voz somnolienta antes de recuperar su energía y lanzarse sobre él para darle un abrazo- ¡Hermano! ¡Te hemos estado buscando! ¡Gracias, sabía que tú lo encontrarías Gil!
Emma extendió su abrazo integrando a Gil. Elizabetha y Alfred ya se habían despertado pero solo los veían de lejos aún sin reaccionar.
-Tenemos que partir lo más rápido posible.
-¿A dónde?- Preguntó Emma antes de que Elizabetha replicara y Alfred hiciera un berrinche por haberlo decidido sin él.
-A…- Iba a decir 'A Berlín' pero su determinación ya no era tan fuerte como lo había sido antes. No tenía un porque 'Porque allí es donde vive Prusia y no quiero que se sienta mal' aparte de mil pensamientos como 'No sería bueno hacerle el amor si no está feliz' y muchas cosas más que no quería compartir. Ni jugando.
-Cruzaremos el Atlántico y llegaremos a Portugal, Prusia hablara con ella para que no nos detengan en la frontera marina. De allí iremos a mi capital.- ordenó, nadie le replico. Bélgica oía atentamente, Gilbert hacía algo parecido mientras se perdía en sus propios pensamientos, incluso Elizabetha y Alfred se quedaron sentados sobre la cama sin replicar. En ese cuarto dominaba un silencio sepulcral hasta que Gilbert tomó la palabra.
-Bueno, ¿Qué estamos esperando? ¡A prepararnos, rápido!- Gilbert los apresuró y todos empezaron a moverse, aunque adormilados, el trabajo fue muy rápido.
Elizabetha y Emma se habían ido a su cuarto a empacar, hablando de tener equipaje que llevarse aunque Gilbert les recordó que no podían llevarse cosas muy pesadas antes de ir a hablar con Portugal.
-Muchos países salieron por la luz, he visto que la señorita Portugal ha salido también.- Avisó Emma preocupada por Gilbert, quien pareció reaccionar con sus palabras.
-El camino de bajada será largo, no podremos usar los elevadores. Será mejor que le digan a Vincent y a Alfred que se apresuren.- Gilbert notó que las dos se desanimaron al escuchar el nombre de Alfred- ¿Qué pasa? ¿No quieren traer a Alfred?
Elizabetha miró a Emma con una mirada de 'te lo dije' y ambas lo volvieron a mirar.
-No es eso.
-Traer a ese crio malcriado nos beneficiara mucho- Contestó Eliza- Ahora baja, y habla con Portugal.
Gilbert no hizo nada que arrugar el ceño ante como lo habían echado. Salió y se fue por las incomodas escaleras.
-Al fin- dijo Elizabetha un minuto después de que Gilbert salió.- Apresurémonos y echemos el cloroformo, los trajes y la bebida.- Ambas empezaron a esconder esas cosas entre su ropa en su maleta.- ¿Viste como el imbécil solo tiene una pequeña mochila para irnos? ¿Cómo espera sobrevivir?
- Supongo que no tenía mucho que empacar desde el principio. Bueno, después de todo eso fue lo que trajo a América.- contestó mientras salía de su cuarto- le diré a mi hermano que ya estamos listas.
-Está bien.
Emma salió y se encontró a su hermano y a Alfred sentados en el pasillo, Alfred medio adormilado cada uno con una mochila pegada en la espalda.
-¿Ya? Bueno, salgamos. Gilbert nos recordó que tendríamos que bajar por las escaleras.
-Pero no podemos irnos así como así ¿Y la comida?- Elizabetha salió detrás de Emma.
-La comida estará podrida en unos días, aparte, los demás países ya abran de haberse acabado mucha parte. Gilbert dijo que iría a checar si quedaba algo, pero aun… ya tenemos que bajar.- se cortó para dar la orden. Sabía que cuando hablaba de Gilbert no se podía dejar de pensar, pero esas palabras fluyendo indiscreta y rápidamente de su boca no le agradaban.
Les tomó una hora en bajar y el sonido de las dos maletas de Emma y Elizabetha caer del escalón y chocar con el siguiente se había hecho desesperante, Alfred tenía ganas de tirarse sobre las escaleras y que estas lo llevasen hasta la puerta de entrada. Sus miradas se llenaron de alivio cuando alcanzaron el primer piso y pudieron ver como estaban muchos países platicando en la planta baja, algunos enojados, otros quejándose, etcétera. A lo lejos vieron cómo estaba la portuguesa sentada junto con Antonio y Lovino platicando animosamente en una mesa –tomando en cuenta como se pone Lovino cuando esta con una mujer- Lovino casi hacia a Antonio a un lado, pero el español también era demasiado animado.
Emma le dio la mochila a su hermano, quien se dirigió hacia afuera para no ver al español e intentaron pasar desapercibidos con las maletas entre los países.
-¡Antonio! ¡Lovino!- Los saludó Emma de lejos antes de mirar a Portugal y abrasarla con cariño- ¡Mi amiga, Portugal!
Antonio y Lovino también querían abrazarla como saludo, pero la belga habló primero.
-¿No han visto a Gilbert?- Preguntó la belga- Dijo que quería hablar contigo, Portugal.
-Vino a hablarme y nos invitó a ir con él. Aceptamos, pero un chico que nunca había visto antes dijo que tenía que hablar con él y nos dijo que esperáramos por el amargado de Holanda, la linda Bélgica, la marimacha de Hungría y el crío de los Estados Unidos. No ha vuelto desde entonces.
-Me preguntó a donde se habrá ido- se preguntó Emma.- estaremos esperando afuera por él. Siéntanse libres de venir cuando quieran, aunque si viene Gilbert nos vamos, así que les recomiendo que se apuren.
-Claro.- Se despidió la representante de Portugal.
Emma salió con los demás quienes querían saber ya la respuesta. Hasta Alfred se había despertado ya completamente.
-Tendremos que esperar a Gilbert, dijo Portugal que un chico de cabello negro que nunca había visto se lo había llevado para hab-
Emma se había detenido a media oración al ver la expresión de Vincent.
-Tsk.- Vincent miró al piso sumergido en sus pensamientos, pero algo le llamó la atención. Una gota de sangre en el piso, se veía reciente y solo era una, pero aun así le llamó su atención.
Todos miraron a la misma dirección que miraba Vincent y los ojos de Eliza se abrieron más de lo que ella acostumbraba en un presentimiento terrible.
-¡R-rayos!- y empezó a correr, su sartén en su mano lista para defenderse.
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Ok, siento como su publicara para que nadie lo lea… gracias a las que me han dejado review en esta historia. Como quiera yo me había tardado mucho en subir, tal vez sea por eso…
¡Esta vez hize el capitulo más extendido que el anterior donde publique con unas mil palabras menos! Tuve que detenerle aquí porque, pues el titulo me lo pide. Quería ponerlo ya, ya que estoy iniciando la semana de exámenes. Así que, aquí esta!
Byebye!~
