Hetalia le pertenece a Hidekaz Himaruya-sama.

¡Ore-sama ha vuelto!

Capítulo 8: Conociendo mi mundo.

Estaban dos chicos caminando rápida y fluidamente por la sucia y negra calle abrasada por un manto de obscuridad que los hacían recordar que eran por las dos de la mañana, un peli-negro y un peli-plateado un poco más bajo que el otro. El peli plateado estaba sosteniendo una herida en su brazo, casi no goteaba sangre y se estaba recuperando rápidamente y el peli-negro estaba a su lado con su cabeza gacha pero en lugar de estar viendo el piso, analizaba su alrededor, atrás en su traje negro estaba el escudo de Prusia resaltado del traje con la misma tela negra por lo que era difícil de distinguir.

-Sabes, no estoy muy emocionado con que estés llevando al maravilloso yo para hablar contigo, no tienes derecho- reclamó Gilbert- es una suerte que no te hayan reconocido.

-Sí, una suerte…- dijosu acompañante con sarcasmo mirando al piso con ojos llenos de falsa tristeza.

-Oye. No te deprimas, después de todo, estas con el grandioso yo.- Gilbert le dio una palmadita en su espalda devolverle el ánimo aun sabiendo que el otro solo jugaba.

-Estos bajones de energía solo vienen por no poder liberarme, así que no te preocupes.- Empezó el peli-negro mirándolo normal.

-Kesesesese, ¿Bajones de energía? ¿No poder liberarte? ¿Qué es eso? Vaya que te has convertido en una niñita malcriada, pero te felicito, tus actuaciones son buenas. Al final podrás liberarte y demostrar tu verdadera forma, aunque nadie me puede engañar, ya lo has hecho.-Se detuvieron debajo de una luz mientras Gilbert lo miraba con los ojos entrecerrados.

-Me conoces bien. –El chico al que ya se le estaba cayendo la pintura negra del cabello lo miró con una expresión alegre- ¡Te mereces un premio, te daré… acción! ¡Caos! ¡Caos por todas partes!- dijo entregándole una daga en su mano- te liberaré, mi pequeño Gilbert, agradécelo.

-¿Acción?- repitió sospechoso Gilbert, "Con este chico lo más probable es que esté hablando de algo peligroso" pensó y sacando la daga de su funda que le acababa de dar, la puso en el cuello de su acompañante.- ¿Qué es lo que estas planeando?

-Poner la daga en el cuello de su amo, eres un grosero.- sonrió.

-¡Allí!- Se escuchó a Elizabetha.Gilbert miró a su alrededor alarmado, allí estaba Elizabetha corriendo hacia él siendo perseguida por Emma, Vincent y Alfred. Gilbert sintió un fuerte golpe en la nuca y escuchó un chillido antes de ver todo negro.

-¿¡Pero qué crees que estás haciendo con el imbécil de Gilbert delante de mis narices!?- llegó Elizabetha.

Ella llegó golpeando con su sartén al -ya no tan- peli negro que cargaba a Gilbert con un brazo. El peli-negro lo esquivó fácilmente y corrió hacia el lado contrario siguiendo su camino. Elizabetha estuvo a punto de lanzarle el sartén, sin embargo, no tenía muchos con ella y si lo lanzaba se quedaría sin arma. Ella corrió motivada por el enojo detrás de él, los demás persiguiéndola. Vincent era el más adelantado, luego iba Emma y luego Alfred.

¡Esperen! ¡No me dejen atrás!- gritaba Alfred.

-Corre, corre, después de todo no podrás alcanzarme- murmuró viendo a su muñeco. Era el mismo peli-negro pero ahora con su cabello original plateado y descansando arriba de un pequeño local de cuatro pisos viéndolos a todos perfectamente aun con la obscuridad la luz de los focos los iluminaban, incluso a Elizabetha persiguiendo a su réplica. -Kesesesese, ya que este es mi juego.- Hizo que en los pies de Elizabethase atravesaran dos cajas hechas de metal pequeñas y pesadas e hizo que ella tropezara. Mientras ella caía le aventó el sartén. - Ups! ¿Acaso creías que iría yo, el original, sabiendo que estarías allí, Eliza? Pero vaya que eres una marimacha tan torpe.

-¡Hungría!- gritó Emma al ver como Elizabetha caía y le aventaba el sartén.

Justo cuando Elizabetha se cayó, Vincent se adelantó y se aventó y Elizabetha cayó encima de él. Mientras él chico quitó a Gilbert del camino del sartén y esté le pegó al pelinegro. Él se deshizo en polvo y en menos de un cuarto de segundo el polvo volvió a hacerse uno volviendo a sujetar a Glbert.

-Él… él se deshizo.- dijo Elizabetha sorprendida mientras Vincent la ponía sentada normal porque ella perecía demasiado impresionada como para poner atención a Vincent y quitarse de encima.

El momento llego cuando Emma y Alfred llegaron a donde ellos, que ya estaban los dos sentados uno a lado de otro. Elizabetha sentada recargaba el brazo con el que sostenía el sartén en su rodilla mientras Vincent en el piso recargaba su cabeza en sus brazos que estaban sobre sus rodillas separadas una de la otra, de modo que Emma podía ver como recuperaba el aire por lo bajo. Alfred intentaba recuperar el aire recargado en sus rodillas lleno de sudor.

-¿El… el escudo de Prusia?- balbuceo Emma atónita- ¿Por qué el chico llevaba un escudo de Prusia? –Después de un rato que nadie le contestó volvió a hablar- Y no me digan que no han notado el parecido entre ellos dos, la única diferencia era su color de cabello.

-Tal vez eran hermanos.- dijo Alfred después de recuperar el aire.- O medios hermanos.

-Pero puedo notar cuando el cabello está pintado cuando lo veo y él lo tenía- volvió a analizar en voz alta Emma- Nunca escuché que Gilbert tenga un gemelo malvado.

-Y estoy segura que no tiene.- le dijo Elizabetha- Muchas gracias, Holanda, no conocía esta parte de ti ¿Es nueva o nos has estado escondiendo esa parte tan sensible todo este tiempo?

-Nueva, supongo.- Contestó cortante, Vincent tenía razón, si hubiera sido unos meses atrás seguramente la hubiera dejado caer, siquiera hubiera los hubiera perseguido, pero sentía peligro a su alrededor.

-No lo es, hermano, tú has sido bueno conmigo desde que te conozco. Yo sabía… yo sabía que tú eres una persona pura con buenas intenciones desde que te conocí.- Empezó Emma, dos pares de ojos verdes se encontraron, de un lado estaban llenos de cariño y del otro lado eran secos y fríos, sin mucho interés en las palabras de su hermana.

-Ok.- Alfred los cortó incomodo.- Que día tan extraño… noche, lo que sea. Estoy cansado. No hubiéramos salido del hotel hasta la mañana. Y luego Prusia se toma el lujo de ser cargado durante el camino, no es justo ¡Desde ahora Holanda me apoyara, Bélgica me apoyara y Hungría me apoyará!

Para ese punto todos habían dejado de escuchar a Alfred y ahora hablaba solo.

-Teníamos que salir lo más rápido posible.- Le contestó Emma.

-Hay que dormir en la casa de Alfred ¿Verdad?- propusoElizabetha parándose.

-Claro, vamos ¿Por qué no?- Le contestó Emma.- Vamos hermano, tenemos que descansar.

Vincent se paró y las siguió a un lado, no podía dejar de pensar.– Creo que…-

-Hey! ¡Yo soy el que da órdenes aquí! Hey! ¡No me ignoren!- InterrumpióAlfred detrás de ellos, pero ellos no tenían más paciencia que ponerle.

-.:::.-

-¿…Donde?- Preguntó Gilbert acostado sobre algo acolchonado. Escuchó la respiración de otra persona a un metro de su lado e intentó abrir los ojos- ¿Vincent?

-No.- dijo en una pequeña risa, pero Gilbert pudo notar como tenía un ligero tono nervioso.

Gilbert se sentó rápidamente tomando una navaja que posaba a su lado y poniéndola en el cuello de su acompañante. Sus ojos entrecerrados por la ceguera que le dio la luz en un despertar tan repentino.- ¿Quién eres?

Ahora que estaba despierto, podo ver que estaban en un cuarto de una casa acogedora que parecía ser de un piso, ah no, habían unas escaleras al final del corredor.

-Estoy de tu lado- dijo nervioso el desconocido-No te preocupes, él guiará a tus amigos. Él les explicara todo.

-No me contestaste.

-Yo… Yo soy Luis, soy un país. ¿Quién eres tú?- contestó – Eh… te contaré todo, pero ¿Puedes quitar la navaja?

Gilbert la quitó y se volvió a sentar sobre la cama con las piernas cruzadas, pero se mantuvo viéndolo sospechoso. Mantuvo la navaja en su mano y recargo su cabeza con la otra.

-Vamos, habla.- Ordenó impaciente Gilbert.

-Él te trajo aquí en la noche, emm… ya son las siete de la mañana del segundo día y me dijo que te protegiera hasta la mañana y que te contara que soy un país. Eso…

-¿Eso? ¿Eso qué?

-Él también le dijo a mis compañeros que los atacaran, no sé dónde están ellos, e-esas creaturas, esas…- El chico parecía apenas tener cordura.- Esas cosas tenían forma humana, pero no eran humanos, no, no lo eran…

-Él se los dijo… - Gilbert estaba procesando la información que iba más lenta porque acababa de despertar. Él era el dueño del juego y por eso había podido ordenarle al latino y al parecer este le obedeció sin objetar.- ¿Cómo era el chico que te ordenó? ¿Se parecía a mí?

-Totalmente diferente.- Le contestó- Él era más alto e intimidante, también parecía… parecía mágico.

"Está bien" pensó "¿Dónde tiene la mariguana? Debió esconderla muy bien, no pudo encontrarla." Luego, se puso a reflexionar, el creador también pudo haber cambiado su apariencia u haberla ocultado aunque odiaba hacer eso.

Un momento… Había dejado a sus compañeros solos y por tener relación con Gilbert era más probable que estuvieran en más peligro que los acompañantes del chico que tenía en frente.

-Me tengo que ir. Fue un gusto, Luis.- dijo levantándose.

-¡No puedes levantarte!- Le dijo alarmado Luis.

-¡Claro que puedo, yo soy el maravillo-! -En el momento que Gilbert puso un pie en el piso, perdió el equilibrio y cayó de frente al piso pero puso sus manos adelante para no chocar de cara.

-Te lo dije, él lo ha arreglado todo, todo.- repitió nervioso.

Gilbert cerró los ojos, mentira. A Gilbert era el único al que no podría lastimar sin perder ventaja. -¿A dónde fue él?- Le preguntó sentándose en el piso.

-No sé.

"Sabes que él nos está escuchando, ¿Verdad?" Se recordó a sí mismo.

-Necesito que me dejes un tiempo a solas.- Le dijo Gilbert, Luis lo subió como le fue dicho pero lo miró dudoso y Gilbert volvió a hablar.- No puedo mover las piernas, no hay manera de escapar.

Una vez que el otro hubo cerrado la puerta tras de sí, Gilbert se acostó boca arriba y habló.

-Quiero poder mover mis piernas, esto me incomoda.- le dijo al creador del juego frunciendo el ceño.

Una pequeña risita se escuchó de una esquina de la habitación y Gilbert miró en la dirección. Allí estaba el creador del juego con una capucha negra. - Sabía que intentarías escapar.

-¿Están a salvo?- Preguntó de inmediato.

-Claro, aun. Pronto te reunirás con ellos, solo déjalos aprender solos.- le dijo sentándose a su lado. Estiró su mano y tres pantallas aparecieron frente a él, una donde Alfred dormía, otra donde Vincent dormía y otra con Emma y Elizabetha recién despiertas platicando en el sillón de la casa de Alfred.- Ellos no han dejado la casa en dos días, parecen estarla pasando bien. Solo que, anoche Vincent habló con todos, esta mañana pondrían el plan de llegar a Berlín en marcha.

Gilbert sintió como su corazón latía más rápida y pesadamente y sus mejillas se volvían rojas. Definitivamente no sabía cómo contestar a eso.

-Eh… ¡P-pues claro! ¡Se lo dije yo después de todo! Un momento, ¿De dónde sacó que tenía que ir a Berlín?

-¡Estas rojillo!- Empezó a carcajearse el otro y Gilbert lo miró mal.- Ya, ya. Tú corazón me está afectando a mí también.- Dijo apretándose el pecho sobre el corazón- Pues claro, yo le dije.

Gilbert se masajeó las cienes y dio un gran suspiró.

-¿Cuánto tiempo llevas dentro del juego?- le preguntó Gilbert.

-Uno, dos días. ¿Por qué?- Le preguntó el creador del juego.

-Es peligroso seguir aquí. Abandonare el juego.- Le dijo Gilbert.- Encárgate de ellos.

Gilbert miró sus manos, estaban empezándose a partirse por pixeles y desaparecer en el aire. Pronto ya solo estaba el creador del juego sentado a un lado de la cama.

-.:::.-

Estaba Vincent sentado en la orilla de la cama y Emma lo abrazaba por atrás pasándole los brazos por los hombros.

-Has estado tan estresado desde que te visitan tanto América y Prusia…

Holanda gruñó un poco recordándolos.

-El niño ha dicho algo de mounstros -gruño- es demasiado infantil… me saca de quicio…

-Vamos, hermano. Duerme conmigo, mañana veremos todo lo que te preocupa. Date un baño mientras yo te consigo algo de ropa- dijo con una sonrisa tranquilizadora.

-Mhn.

De repente, el sueño cambio, incomoda y ruidosamente. Ambas voces eran las mismas, solo que con diferentes tonos. Parecía como si un video estuviera teniendo interferencia, así que no se podía ver bien, solo que estaba Gilbert intentando hablarle.

-¡Vincent! ¡Vincent! ¡Huyan de los Apostadores! ¡Son peligrosos! ¡Escon-!

-¡Fuera, fuera! ¡Chuuuu!~ ¿No habías dicho que era peligroso?

Ella y Elizabetha estaban haciendo el desayuno, ambas ya cambiadas y listas para irse mientras Vincent y Alfred apenas bajaban, curiosamente al mismo tiempo.

-Buenos días.- Saludó Emma dejando lo que hacía para ir a saludarlos y abrazar a Vincent.

-Ya desconecté las cámaras…- balbuceó Alfred, todos lo miraron extraño, pero después de unos segundos lo volvieron a ignorar.

-¿Cómo durmieron?- Les preguntó Emma al verlos bajar desliñados.

-Mal, soñé con Prusia.

-Deben extrañarlo mucho, ¿Verdad?- Les preguntó Emma cariñosa mandándole una mirada a su hermano.

-Y al final… ¡Yo seré el héroe!- gritó feliz Alfred. Gilbert lo había esperado pacientemente a que terminara de hacer su plan donde todos los países en el hotel fueran sus asistentes y que el salvaría al mundo.

-Mmm… empecemos por lo más básico. Probablemente la comida durara unas semanas con todos los países allí dentro, viendo que no tenemos electricidad…

-¡Como en la película donde hay un montón de zombies que tenemos que golpear y la enfermedad se expande y tenemos que hallar la cura y salir de este lugar para reunirnos con humanos normales!

-¿América? ¿Sigues durmiendo?- Despertó Alfred ante las palabras de Emma que habían interrumpido su sueño.

-… ¿Eh? Eeeeh, sí…- le contestó Alfred.

-Espera a que terminemos el desayuno y después saldremos a buscar pistas de Gilbert, ¿Sí?- Les dijo Emma yendo hacia la cocina otra vez.- Por mientras intenten despertar.

-.:::.-

-China y Mongolia ya se toparon con ellos.- dijo el creador viendo una pelea debajo de él, que estaba acostado sobre una casa. Mongolia dio un golpe fuerte contra una de esas creaturas.- Rusia y la antigua Unión Soviética también… Y los nórdicos… podría dejar a Islandia, es demasiado pacifista.

Una imagen apareció en el aire, allí estaban Eliza, Emma, Vincent y Alfred saliendo de su casa.

-Buscaremos información sobre a donde pudo ir Prusia y quien era ese chico que se lo llevó.- dijo Emma saliendo de la casa- deberíamos empezar por donde escapó ayer.

-Hey, aquí hay algo mal.- Alfred pasó enfrente de todos.- Yo… No reconozco este lugar, este lugar no es Washington.

-Kesesesese.- Picó a la pantalla- Estados Unidos, Holanda, Bélgica y Hungría, interesante… ¿Quiénes serán sus enemigos? Mmmmm… enviaré a Bulgaria, Grecia, España para que esté contra nuestro pequeño Holanda y Rusia contra nuestro crío preferido. Rara combinación ¿Eh? Es mejor separar a Rusia de China y todos los que conformaban la Unión Soviética o si no se haría un oponente fuerte. Seh, ellos estarán bien.

Se abrieron más pantallas donde estaban los respectivos países. Heracles persiguió un gato, agradeciendo al fin ver uno desde tanto tiempo. Croacia se separó fácil, se espacio un poco y el creador del juego le puso un muro delante de tal manera que cuando volvió ya no sabía dónde estaba y cualquier punto a donde fuera se encontraría con su nuevo equipo. A Antonio fue difícil de separar de Romano ya que este estaba apegado a él como pegamento, pero al final se pudo y Rusia se perdió mientras atacaba a un "Apostador", o así los llamaba a los que tenían apariencia humana, pero eran atacantes comunes.

-Ya casi.- susurró para sí.- Aunque parece que me estoy adelantando con los preparativos.

Los dos grupos estaban dirigiéndose uno hacia otro, pero mientras, unos "Apostadores" estaban más cerca de lo que creían.

-Justo a la vuelta de la esquina.- dijo el creador mientras caminaba y desaparecía en el aire con una sonrisa esperando a que llegaran.

Él apareció donde estaban los cuatro acompañantes de Gilbert, ellos caminaban en una avenida y pasaron normalmente derecho, pero eso no evitó que los Apostadores los vieran en el crucé.

-¿Quiénes son ustedes?-Elizabetha les preguntó al verlos acercarse.

-Mi intuición me dice que no son nada bueno.- dijo Emma tomada del brazo libre de Elizabetha.

El Apostador de en frente gruño, abrió su boca tanto que era imposible para un humano y dentro se vieron varias filas de dientes. Sus manos cambiaron también a unas garras filosas.

-¡Aaaah!- gritaron al unísono Emma, Elizabetha y Alfred mientras Elizabetha se adelantaba y lo golpeaba con su sartén.

-¡Ah, Eliza es la única con un arma! ¿Qué haremos, ¡Hermano!?- Le preguntó desesperada a su hermano.

Alfred encontró un bate en el piso que si no estuviera en esa situación, se habría puesto todo freak y jurado que no estaba allí antes, pero por ese tiempo solo empezó a atacar con ese bate, aunque estaba más desesperado que nada y casi no le daba a ninguno. Emma encontró una daga a su lado y le recogió, aunque prefirió quedarse bajo el cobijo de Elizabetha.

Y al último quedaba Vincent, él tomo un hacha: treinta centímetros de mango, diez de hoja y con mucho filo y sacó un cigarro viendo todo lo que sucedía, cuando uno intentó acercársele, él le exhaló el humo del cigarro en su boca y el Apostador empezó a toser y mientras tosía, Vincent le dio un hachazo en la nuca haciendo que su cabeza callera.

Emma se quedó impactada por ver a su hermano hacer esto, aunque de cierta manera podía entenderlo, fue por su seguridad.

¿No es cierto?

-¿Qué paso con ese chillido de niña, Alfred?- lo miró Elizabetha.

-¡No era un grito de niñita-! ¡Digo! ¡Yo no grité!- Los veía en una pantalla Prusia.

Prusia estaba en una caverna viendo televisión, sus manos sobre su regazo y las piernas cruzadas.

-Se ha establecido una ley contra los casinos y se ha extendido hasta todos los países rápidamente.

Esta ley empezó en China y rápidamente los demás países aceptaron esta ley, argumentando que los llamados Apostadores se habían salido de control cuando unos apostadores incendiaron un edificio en Beijin al haber cerrado estos centros por el gran festival. Dicen que la adicción que ha causado este centro de diversiones para adultos es demasiado grande. Aquí las palabras del…

-Aburrido.- Dijo Gilbert- Esto es demasiado lento…

-"Después de haber pasado este accidente donde murieron trecientas personas decidimos cerrar todos los casinos de país pero como contestación han creado una manifestación donde… después de esto, los ciudadanos con temor empezaron a responder y a atacar. Aún no sabemos cómo resolver este problema sin que hayan heridos."

-Ha habido varias manifestaciones, sin embargo, otros grupos del mismo país han ido a atacarlos. El gobierno teme que los países se hagan campos de batalla y los habitantes exigen que se controlen estas…

-Oh, esto si me interesa- Gilbert tomó el control y subió el volumen.

-Nadie puede entender exactamente cuál es la lógica de estas masas…

-Kesesesese.

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-T-tú… tú ¿Qué relación tienes con él?- Preguntó el latino con un cuchillo en la mano.

-¿Yo?- Preguntó el creador con la apariencia física de Gilbert- Digamos que es algo así: Yo solo cree el juego y lo administro, pero él me otorgo fue mi fuente de vida.

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Perdooon por tardar taantooo! Me quedé haciendo fics de un libro en mi cuenta en ingles uhuhuhuhuhu~

El que adivine el libro, la pareja o quien es mi otra cuenta recién autora que son de aquí de FF le doy una galleta. ;P no es cierto, creo que es imposible.

Por mientras me gustaría saber si no entendieron algo o si algo no tiene lógica y recuerden que las autoras también tenemos errores. En este fic hay algo que no tiene mucha lógica y un trama revuelto que explicare después…

Tampoco sé mucho sobre hachas, lo tomé de una imagen, wahahahaha Bueno, los dejo de cansar. Byebye~