Crónicas de un secuestro

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Capitulo 2


Sentimientos

Cuando entró a la sala de espera y solo vio a su padre con una cara pálida, Ren Tao supo que, nada estaba bien. Tomó aire, lo más que sus pulmones pudieron aguantar, para ir luego a preguntar por ella, su hermana que debía de estar ahí internada. Caminó un poco y llegó hasta donde estaba una enfermera y después se limitó a preguntar por aquella persona. Su hermana. Sintió una extraña pesadez en su pecho, era un sentimiento que empujaba a otro igual de desgarrador.

Aquella enfermera le dedicó una mirada con un dejo de lastima mal disimulada. Le pidió que la siguiera. Pasaron por pasillos tormentosos inundados de lamentos y sollozos, sin duda una sala de emergencias no era su estilo. Cuando entró a la última habitación, no pudo dejar de notar la vigilancia extra. Cortesía de su padre.

Sus ojos nunca habían mostrado tal compasión hasta ese momento, cuando vio a aquella persona en silla de ruedas con la mirada perdida. Ella estaba ahí, su cuerpo. Le habían diagnosticado una enfermedad mental, un estado de coma; estando despierta. Era un ausentismo total, del cual ella misma no había querido despertar. Ren Tao sintió que algo dentro de él se había roto, gritó enseguida ordenando que la única enfermera presente saliera. Luego de su etapa de furia, lentamente se quebró. Sus piernas flaquearon y lentamente cayó al suelo al lado de su hermana abrazándola esperando que ella le respondiera. Aun con lamentos nada cambió, aquella voluntariosa chica estaba ahí, ausente. Con mirada neutra. Sin un ápice de vida.

Lloró alrededor de media hora, lo más que había hecho en toda su vida. Limpió su rostro y se puso de pie. Entendió que no podría hacer nada; depositó un beso en la frente de la única persona que había permanecido a su lado toda la vida y finalmente salió. Aun con las piernas un poco temblorosas y el dolor en el pecho caminó, aguantándose esa sensación molesta en la garganta. Ignorando si sus ojos estaba rojos después de llorar.

Era el momento de enfrentarse a su padre, necesitaba explicaciones… ¿Por qué Jun… intentó pensar claramente que era lo que había sucedido; sin embargo sus pensamientos se turbaron cuando aquella enfermera se puso en su camino y lo miró, lentamente y casi con miedo le entregó al sucesor de los Tao una pequeña carta.

-Lo traía tu hermana entre sus cosas, no se la entregué a tu padre- el Tao la tomó y asintió; todos debían darse cuenta que el padre de Jun solo estaba ahí por compromiso y para callar a los medios y demás gente, hacer esta operación lo más discreta posible.

Los ojos dorados del chino se nublaron de nuevo cuando, enseguida reconoció la letra de esa carta que estaba dirigida para él. No era de Jun, era de Horokeu Usui. Abrió con un poco desesperación aquella carta, para encontrar que las primeras líneas hacían que su ya contraído corazón, se detuviera momentáneamente.

Eres de lo peor, te burlaste de mí

Engañaste a mis padres… a mi hermana.

Nos dejaste en la ruina y yo…yo que te amaba tanto.

Confié en ti y te entregué todo, mi vida, mi ser.

Yo… jamás pensé que fueras igual que tu padre

Ojala nunca tengas que sufrir todo lo que yo.

Aun así yo…

No acabó de leer, su padre había arrebatado aquella hoja y después de mirarla de reojo, rió y la rompió.

-Así que eres igual a mí Ren; casi estoy orgulloso de ti… lástima que eres un asqueroso marica- bufó mientras el heredero intentaba contenerse y no gritar ahí mismo. Aunque su mismo cuerpo le rogaba no seguir de pie, permaneció íntegro y caminó detrás de su padre a una parte de ese hospital que seguramente estaba ya reservada. Era la misma oficina del administrador del hospital que la había dejado libre para el poderoso En Tao por unas horas.

-¡Qué fue lo que hizo Jun!- gritó el joven Tao mientras miraba de forma impotente a su padre, con los puños cerrados y temblando un poco por la furia que estaba conteniendo. Sin duda Jun había roto alguna de sus tontas reglas… él por su parte había hecho lo que padre le había ordenado aun en contra de si mismo, haciendo aun cosas peores de las que jamás se había imaginado.

-Ella seguía manteniendo esa tonta relación con ese maldito guarda espaldas- fue todo lo que dijo, luego se sentó y le dio la espalda a su hijo.

- Pero… ¡qué fue exactamente lo que paso… que le hiciste- preguntó, esperando que solo fuera momentáneo un simple escarmiento.

-Ren, esto sobrepasó mis planes, ni siquiera yo esperaba que esto pasara así… hay cosas las cuales tu no debes saber ni sabrás. Lamento que tú hermana este afectada. Fue su misma obstinación la que le acarreó el problema. Jun no despertará, al menos es la expectativa. No me interesa tener a un parasito como hija, así que ya di la orden para que acaben con esto lo antes posible- Ren sintió que un frio paso por todo su cuerpo, estaba hablando de su hermana como un estorbo… estaba hablando de matarla.

- ¡NO! No te lo voy a permitir-

-y ¿Qué piensas hacer? -

- yo la ocultaré, yo seré responsable por ella haré y además comprometo mi vida a hacer todo lo que tú quieras-

- Al fin palabras que me sirven… de igual forma no me interesa saber más de este tema, para mi Jun está muerta y tú… Tú dejaste de ser mi hijo hace bastante tiempo, lo único que espero de ti es un nuevo descendiente de la dinastía Tao lo demás no importa, mantén el prestigio de la familia y sigue mis órdenes.

- ¿Qué pasó con Lee?

- Jun lo mató- Ren de nuevo se quedó estoico… entendió de alguna manera por lo había pasado su hermana.

-Ahora Ren… encárgate de esa mujer… Tu madre tampoco quiere saber nada de ustedes así que mantente alejado hasta que escoja a una digna mujer para ser tu esposa.

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Ya tenía más de 10 día ahí, la comida era lo único bueno. Bueno aquella chica de ojos rojos también era agradable. La verdad a Horokeu Usui no le importaba mucho el quedarse o no. Solo había un pequeño inconveniente el doctor Fausto que, parecía molestarlo a propósito. Alguna vez estaba hablando con él y no supo bien a bien que fue lo que pasó. Lo siguiente que recordó fue que despertó de nuevo atado a la camilla.

La verdad creía que el doctor tenía la culpa. A veces sentía que solo era una rata de laboratorio y eso si le molestaba, sobre todo cuando en una junta de internos el doctor lo trato como el "sujeto de investigación". Lo peor era de noche cuando lo sedaban a la fuerza. Lo hacían porque él mismo no podía conciliar el sueño y, después de cerrar los ojos, la única imagen que venía a su mente era una extraña insignia llena de sangre. Aunque si tenía que ser sincero, aunque al principio le atemorizo un poco, después de unos días comprendió que no debía olvidarlo.

Jeanne hablaba con él, el segundo día que lo visitó; ella parecía atemorizada y estaba callada pero al tercero recuperó la confianza y ella parecía haberle tomado aprecio. Eso parecía hasta que después de unos días dejo de aparecer.

Diría que la extrañaba, era amable sin embargo… algo en su interior se negaba a sentir alguna clase de sentimiento amable por otra persona que no fuera él mismo. No entendía la razón pero todos ahí le asqueaban. La monotonía ya empezaba a desesperar y poco a poco sentía la necesidad de irse y emprender algo… algo tenía que hacer. Pero de igual forma algo lo detenía

Sabía que, nadie ahí afuera lo esperaba, que no había familia, también sabía que aunque alguna vez había sido de una familia importante estaba en banca rota y por lo tanto su vida, se la debía a ese doctor que aun lo mantenía en el hospital. Debía de sentirse un poco miserable pero no era así. Como había concluido; le daba igual.

-Joven Usui- escuchó una débil voz proveniente de la puerta, ya era tarde, el reloj indicaba las 9 generalmente no pasaba nadie hasta las 10, aun así contestó, se dio cuenta de quién era.

-Pasa Jeanne- sonrió chueco en una mueca mal hecha a lo que ella sonrió levemente.

-Lamento no haber venido… es que ¡es injusto lo que Fausto hace!- dijo molesta, ella no parecía ser del tipo de personas que se molestaran más bien era cálida y compasiva. Sobre todo con él.

-¿Qué es lo que sabes?- preguntó el chico de los cabellos azules, después de todo ella había prometido ayudarlo.

- Averigüe exactamente quién eres y… si tienen razón tú te quedaste sin familia, lo siento Horokeu ¡pero eso no le da derecho a que te use!- Él la miró de reojo, se suponía que debía de dolerle la pérdida de su familia, pero no nada. No había ningún sentimiento al respecto.

-Y que… no tiene caso que salga de aquí entonces- respondió dándole la espalda.

-Además yo… averigüe otras cosas el Señor Marco y la Señorita Mine me dejaron abrir tu expediente y… yo no sé si tú quieras saber más- ella guardo silencio y miró al piso. Usui mostró de nuevo interés y la miró.

-Por tu cara parece que no quieres decir y la verdad no me importa- suspiró

- Horokeu no es justo que después de lo que has pasado, siguas aquí encerrado y seas el nuevo sujeto de investigación de Fausto, tienes que salir de aquí.- ella sujeto su mano y lo miró de forma ecuánime.

- No tengo a donde ir- Usui solo torció la boca, ya estaba acostumbrándose a ese lugar y de alguna manera sabía que si salía… no sería bueno para nadie.

- Yo te ayudare, se tiene que hacer justicia-

-¿A que le llamas justicia?

- Jamás nadie se aprovechara de ti, Marco y Mine están afuera es tu decisión- finalizó el cruce de miradas para luego salir; sin embargo el habló de nuevo.

- Me estas dejando salir aun sabiendo que estoy clasificado entre los "desquiciados" de este lugar.- ironizó curioso, él mismo sabia que después de estar hospitalizado y su revisión llegó a la zona de los "locos" según Fausto.

-¡No lo estas! tú solo… tú eres una buena persona; eras un chico listo, estabas en una grandiosa escuela, tenías amigos y una gran familia… tenias todo antes de llegar aquí tu solo has pasado por cosas terribles y no debes estar aquí.

- Yo no sé nada, no quién soy y ¡esperas que salga como si nada!

- No lo harás, allá afuera hay gente que sabe quién eres y te ayudaran a recuperarte encontramos a alguien que seguramente ayudara Yoh Asakura… sé que tal vez no lo recuerdes pero cuando lo veas.- ella abrió la puerta de nuevo esta nerviosa faltaba poco para la hora en que Eliza llegaría a revisar al Usui

- ¿y si te descubren?-

-será una lástima- sonrió triste.

-¿estás segura?-

-tienes 2 minutos para correr-

- eres muy ingenua-

-soy justa- después de eso ella le dio un cambio de ropa, y salieron juntos hacia una salida por detrás del hospital, justo como ella lo dijo; dos personas estaban ahí esperándolos.

Horokeu Usui no se los agradeció, tampoco le importaba mucho… sin embargo Jeanne parecía muy segura con lo que hacía.


Bueno he aquí el nuevo cap, antes que nada muchas gracias por sus reviews tengo unos avisos que hacerles número

1) este cap salió hoy de improviso solo por escuchar una canción se llama you are my love de TRC no me imaginé usarla nunca pero la sufrí con este fic como nunca… y debo decir que varios fics me matan hacerlos por que los sufro mucho. Aquí el link:

www. youtube. Com /watch?v=2QV_7F3wwZc solo unan los espacios.

2) generalmente no hago propaganda en mis fics, hoy no es el caso les aviso que tengo dos pag que me gustaría que visitaran una es yaoi palace mi foro Yaoi atascado de Horo x Ren y mi Live Journal, donde subo fics imágenes y cosas locas que pasan por mi mente. Estos link están en mi profile de aquí por si quieren pasar a visitarlos, pueden dejar ahí todos los comentarios que quieran yo les contestare ya que en no se puede también compartir imágenes etc y adelantos de los fics. Bueno nos vemos pronto

Otra cosa que tal vez les guste, recuerdan ¿Cuánto pagarían por mí? Pues estoy pensando en un chap extra, bueno ya lo pensé… pero comentarios de más no les dejo aquí jajaja XD saludos.