¡Hola de nuevo! Mucho tiempo ¿verdad? ¡Que creen! un nuevo capítulo, y la parte buena creo yo ¿que hay en este Cap?, pues si, en recompensa ¡mucho hard yaoi! Aplausos. Es mentira solo habrá un pequeño lime (si me gusta emocionarlas) y si les hablo por que casi puedo decir que conozco a mis 4 lectores permanentes jajaja (las únicas que aún me leen y se hacen notar)

Capítulo dedicado a SKZophiask

Crónicas de un secuestro

Capítulo 5

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Maldad

Realmente no sabía cuál era la definición exacta de maldad, pero Horokeu Usui estaba seguro que, al menos lo que hacía no era bueno. De igual forma no se quejaba y de hecho, cada que podía ver la cara de frustración y de odio en alguien más le daba placer. Le hacía sentir mejor el saber que alguien la pasaba peor que él. Y con el tiempo ya era su modo de vida hacerles daño a las personas.

Si bien recordaba tenía ya más o menos un año viviendo con unas personas muy peculiares. Peyote, era uno de ellos. No sabía si era su verdadero nombre pero al menos así le decían todos. Fue la primera persona que conoció después de su "nueva vida" lo recordaba muy bien, sus recuerdos muy claros desde ese entonces.

Esa noche había salido de la casa de Nichrome con prisa, caminó sin ningún rumbo por más de media hora hasta que notó que no tenía ningún lugar al cual ir, ni regresar. En ese momento extrañó un poco el cuarto blanco con comida caliente. Había suspirado con pesadez y simplemente se sentó en una banqueta para hacer absolutamente nada.

Veía a la gente pasar, pero no le provocaba ningún sentimiento en particular. Realmente seguir ahí y no hacer nada, parecía bastante incongruente. No sabía la razón pero no parecía algo que realmente hiciera él. ¡Qué va! Realmente no sabía ni como era él, así que no debía importarle, le dio algo de risa. Era como analizarse a él mismo y no tener nada en que comparar.

Pasaron cerca de cinco minutos de reírse de sí mismo cuando al fin algo llamó su atención. Era Peyote. Aquel sujeto estaba simplemente ahí parado mirando hacia la ventana de un edificio con mucho sigilo. Parecía que estaba esperando algo, y por su rostro no parecía ser nada bueno. Y justo como lo sospechó, así fue. De esa ventana que miraba con atención notó como dos personas se asomaron. Una estaba acorralando a otra. Eso era un robo o un asalto. Apenas podía ver la cara de sufrimiento del que acorralaban. Fue la primera vez que disfrutó de ver el daño a los demás. Sonrió un poco y siguió prestando atención a conjunto de acontecimientos que ocurrieron y se desencadenaron por esa simple acción que para muchos pasó desapercibida.

Para muchos, más no para Peyote que se dio cuenta de la presencia del Usui, sobre todo de la sonrisa. Esa conversación había sido muy peculiar, desde el momento en que se acercó hasta la manera en que caminó para llegar al de cabellos azules; junto con la parsimonia con que habló.

-¿Te diviertes?- fue la frase con lo que empezó todo el meollo. El cruce de miradas y la respuesta en seco.

- De hecho sí- alzó una ceja el Usui para luego simplemente levantarse e irse. No lo logró, aquel sujeto jaló del cuello de la camisa del Usui para hablarle directo a la cara.

- Lamentablemente este no es teatro al público para que te diviertas jovencito y como debes saberlo; ya viste mucho- las miradas de ambos personajes chocaron, pero la ausencia de "alma" en la mirada del Usui logró que Peyote lo soltara lentamente.

-¿Tú crees?, haz lo que quieras… de igual forma me harías un favor- la sonrisa sínica del Usui lo dejo pasmado por un momento. Peyote pocas veces había visto esa mirada, solo el tipo de personas realmente desalmadas la poseían. Y el parecía tan tranquilo y frio, lo más enigmático era la sonrisa que tenía.

- Sabes que… lárgate me hastías-

- No tengo a donde largarme-

- Jajajaja es perfecto que sujeto tan interesante - la situación era paradójica, por eso le había dado risa. El Usui no parecía un sujeto peligroso, pero su mirada era lo suficientemente gélida para que al menos a él no le dieran muchas ganas de atacarlo. Si tenía que ser honesto, prefería estar lejos de un sujeto tan extraño con él; sin embargo eso mismo le hacía pensar que dentro de su grupo alguien como él sin duda les serviría. Mucho. – sígueme.

Lo demás era historia. Y no valía la pena ser recordado sobre todo los malos momentos; ya que los buenos realmente eran nulos. Las temporadas sin alimento, los robos, las carencias, las mujerzuelas y todo tipo de bajezas que pasó para poder llegar al punto donde el mismo Usui se movía por sí mismo. Ya no era parte de una insulsa banda de asaltantes callejeros, el mismo se había hecho su camino.

Así habían pasado los cerca de año y medio en un callejón con personas que; muchas ni conocía, otras no le importaban y a los mucho dos o tres eran sus allegados. Realmente ahí nadie era de importancia para nadie. Para lo único que servían era para usarse los unos a los otros. Por eso mismo cuando Peyote lo llevo al "callejón" no tardo mucho en adaptarse con la gente desadaptada del lugar.

-Entonces ¿Qué planeas hacer ahora? – fue la frase que se escuchó decir en ese callejón un lunes de mayo casi al atardecer. Un año y medio después… todo parecía tan diferente, y muchos acostumbraban mirar al Usui, el sujeto más interesante de ese callejón, que permanecía de pie mirando hacia el cielo mientras fumaba un cigarrillo. Tenía en las manos una revista que había robado de un puesto cercano. Salía en la portada la foto de una linda Rubia al lado de Magnate de las Industrias Tao, el gran En.

- Realmente no lo sé- ese día el Usui después de mucho tiempo, había sentido un peculiar latir en su pecho. Justo cuando vio la imagen del sujeto en la foto. Sabía que ese sujeto tenía algo que ver con su pasado. Aquel pasado que al menos hasta ahora no tenía la más mínima intención en descubrir. Aún así leyó todo lo que decía en esa revista. El ser más poderoso en China, tenía un hijo, una hija y su esposa. Era el tipo de personas perfectas y a pesar de las preguntas, que parecían tener un trasfondo peculiar, todas las respuestas llevaban al punto donde hacían a ver a En como un ser poderoso e inalcanzable.

-Muero por follar con esa mujer- Los pensamientos el Usui se perturbaron, cuando Peyote señalo a la rubia de la revista. El de cabellos azules rió un poco, ese tipo de personas de revistas, tan inalcanzables y a la vez tan débiles. Era tan sencillo para el solo buscarla seguirla y finalmente violarla, era tan simple que ya no tenía sentido.

- Tú solo piensas en banalidades- fue su respuesta, lo miró penetrantemente indicándole con la mirada que ese tipo de comentarios sobraban.

- Lo que pasa es que a ti solo te causa placer el dolor ajeno – luego venía la burla, ya que para todos era bien sabido que, al menos tener sexo con mujerzuelas no era algo de lo que el Usui fuera aficionado. De hecho solo lo había intentado dos o tres ocasiones y solo por no tener nada que hacer. El sexo, había sido hasta ahora extraño. Le hacía recordar, a alguien y ese recuerdo le dolía. Lo mismo había pasado con Nichrome, cada que alguien tocaba su piel o intentaba besarlo le hacía evocar un sucio recuerdo. Las caderas de alguien, el aroma de alguien, los suaves gemidos y… una mirada perdida que no sabía a quién pertenecía. Seguramente en algún momento había amado a alguien.

-Idiota- el Usui suspiró… esa revista le hacía querer recordar. Pero no entendía que tenía que ver un sujeto como él. Un magnate y él un simple humanos más. Porque eso era… o al menos era lo que había concluido. Era un simple vagabundo callejero, que salió de un hospital psiquiátrico con ayuda de unas personas que ya ni recordaba bien. Si nadie lo había buscado era porque no le importaba a nadie. También sabía que no tenía familia y… la única persona que podía saber quién era él era el tan Nichrome y aquel sujeto que según era su amigo Yoh. Aun así el no parecía ser alguien importante, así que pensar que tenía algo que ver con un sujeto de China parecía incongruente. Aun así después de tanto tiempo empezó a sentir algo de curiosidad por su pasado y tal vez En tendría alguna respuesta. No importaba el medio, buscaría como acercarse al tal En Tao.

- sé que planeas algo, lo veo en tu rostro-

-tal vez… solo tal vez- Esa tarde el Usui pensó que tal vez indagar en su pasado no estaría tan mal… ¡que podría ser peor de lo que ya era! Ahora solo quedaba pensar en la manera más afectiva de acercarse a En.

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Ren Tao no lo iba a negar, la comida había sido bastante buena y de hecho, se la había pasado bastante bien. La verdad Kyoyama era el tipo de personas que le agradaban, desde que iban juntos en la escuela se agradaban. No hablan mucho en ese entonces, ella solo era la novia del mejor amigo de… "él". Ya tenían más o menos medio año saliendo, primero habían sido citas ocasionales, le siguieron citas premeditadas con cuidado, hasta que notaron que debían formalizar. Ninguno lo había tomado muy en serio y tenían sus razones, no se amaban en lo más mínimo. Pero después de un tiempo parecía que sus razones saldrían a la luz. Por eso la cena.

Ren había pensado que era tiempo de hablar con ella seriamente y dejar de actuar ese jueguito de los novios, que complacía a su padre y que parecía que; ya había llegado al punto del cinismo. Sobre todo porque apenas hacia unos días, en una revista de promoción pública se anunciaba que el heredero de los Tao, había sido visto con aquella rubia, que era famosa por la entrevista con En.

Ren agitó su copa de vino tinto para dejar que el vino resbalara por las paredes de la copa y aspirar el aroma afrutado. Le sonrió a la rubia y fin decidió hablar.

-Te contestaré tus preguntas, después de que respondas las mías- la miró directo a sus ojos negros mientras Anna rió un poco. Ella notó desde que el Tao le llamó por teléfono para agendar esa cita que tenía algo que decir. Salir en público era algo que pocas veces hacían. Para su pesar, no tenía muchas opciones, ella tampoco era fanática de salir y ser víctima de esos acosadores que gustaban de publicaciones amarillistas en los periódicos. Pero la verdad amaba la comida que podía disfrutar con el Tao… realmente; era lo que más le gustaba si no es que lo único.

-Pagaste por un cena costosa así que... no me molesta contestar las tuyas.- ambos rieron un poco se dieron cuenta enseguida que realmente tenían mucho en común; tal vez en algún momento y hasta podrían salir en serio o tal vez una noche de pasión no estaría mal.

-¿Por qué alguien como tú, está saliendo con alguien como yo?- la pregunta era bastante directa a pesar de lo extraña que sonara; ella seguro sabría lo del Usui, Ella era la novia de Yoh… ella sabía demasiado.

-Porque tu padre me lo pidió, es muy simple Ren; creí que ya sabias eso- ella lo miró y después simplemente partió un pedazo de su filete y se lo metió a su boca.

-No, tú no eres ese tipo de personas- Ren frunció el ceño y la examinó un poco, ella parecía no mentir.

-Tao , sé de lo que es capaz tu familia y lo poderosos que son… además de que, realmente me conviene mucho si me caso contigo… vivir una vida sin preocupaciones y poder no es algo que me moleste- él rió un poco, ella era una perra, sabía lo que decía. Ella sabía que si se oponía, realmente sería peor. Lo mejor era salir y después irse alegando que Ren tenía la culpa. ¡Pero ella seguía ahí! –En fin, sigo yo. ¿Ren en verdad sigues siendo el perro de tu padre?- el de ojos dorados casi escupió el vino, de todas las cosas que podía preguntar ¡tenía que ser esa! Aquella razón que, no le había dicho ni a Hao… la verdadera razón de todo. Realmente sintió que lo mejor era contestar con la verdad.

- No, hace tiempo que solo pretendo hacerlo pero tengo mis propio motivos- su mirada por unos segundos se volvió trasparente. Eran de las pocas cosas en la vida que aun le hacían recordar que era un humano. Recuperar los hoteles… y ayudar a su hermana. Suspiró mientras trató de enmarañar esos pensamientos en su mente y seguir ahí mismo y dejar de recordar- ¿por qué entrevistaste a mi padre, no más bien por qué él?-

- necesitaba acercarme a él porque… quiero encontrar a alguien – el Tao frunció el ceño de nuevo, esa respuesta era muy extraña, ella estaba usando a su padre como anzuelo. ¿Quién sería tan importante para ella para meterse en la boca del lobo? Se lo preguntaría- pero al parecer no dio resultado. Ren... tú ¿realmente amabas al Usui?- su corazón dio un brinco súbito y sus ojos se abrieron, sintió que sus labios se secaron un poco. Luego solo respiró hondo. Esa mujer le estaba haciendo recordar, le estaba dando en la herida que no había cicatrizado y le dolía. ¡oh si, le dolía! mucho. – por lo visto sí.

-¿Qué paso con Yoh, lo dejaste? – ella lo miró con odio, y luego simplemente metió otro pedazo de filete a su boca. Después de masticar respondió.

-Terminé con el justo cuando le dije que saldría contigo- y así había sido, ella no era una mala persona, y a pesar que eso lo hacía por Yoh, no sería tan descarada para salir con Yoh y con Ren al mismo tiempo. Por eso, cuando había tomado la decisión de resolver "ese" asunto, le dijo a Yoh que iban a terminar, pero aun con un sonrojo le dijo que lo amaba y que no haría nada de lo que se arrepintiera. Regresaría con él, pero debía esperar. – ¿Sabes que pasó con el Usui?-

- no sé nada de él desde el ultimo día de clases – de nuevo suspiró ese día… esa noche nunca la podría olvidar- ¿a quién quieres encontrar? - ella rió un poco y luego simplemente cruzó sus piernas.

- Eso te lo contestaré al final… no creo que seas como tu padre; solo no entiendo realmente lo que pasó, pero estoy segura que tú tienes algo que ver con el asesinato de la familia Usui- el Tao alzó un ceja, ¿había dicho asesinato?

-ellos tuvieron un accidente…- o eso era lo que sabia y por Hao, realmente no quiso indagar en eso, ya sentía bastante culpable, no sabía si el Usui estaba vivo o no… quería creer que si. Y con eso le bastaba.

- No sabes la verdad tú tampoco ¡pero si fuiste tú quien los dejo en la ruina!- ella alcanzo al subir el tono de voz, ese secreto solo lo sabían Yoh y ella… por que el mismo Usui les había dicho con lágrimas en los ojos, que Ren lo había engañado. ¡Que él, la persona de la que se había enamorado, la persona con la que se había entregado les había quitado todo! los había dejado en la ruina.

-si Anna fui yo, porque si no lo hacia mi padre prometió que mataría a Horokeu… yo debía de demostrar que… demostré que él había dejado de importarme- Ren apretó los puños, no creyo que esa cena fuera a dar a ese punto. Había sido como darse de lleno contra una pared con nombre y apellidos llamada Anna Kyoyama.

-Tú los dejaste en la ruina, engañaste a su familia, vendiste la línea de Hoteles de su padre, te hiciste rico con ello… y ahora tienes tu propia línea hotelera. Permitiste que mataran a toda la familia del Usui y solo el quedo vivo- Ren tao presto atención a cada palabra. Vio el movimiento de los labios mientras procesaba la información, y es que… tenía razón eso había hecho. Simplemente no tenía idea de que… su mismo padre había hecho algo para matar a la familia de El…

-Yo... Yo jamás habría hecho eso... Yo solo estaba pretendiendo ¡yo jamás haría algo que dañara a Horo!- él la miró por primera vez con sinceridad, había mostrado su dolor en una mirada. El dolor de no saber de él, el de tener la conciencia intranquila… el de saber mucho y no saber nada. El dolor de ser un Tao.

-No sé muy bien los detalles, nadie los sabe… tu padre cubrió casi toda la evidencia. El señor Mikihisa fue a identificar los cuerpos, la madre del Usui tenía una bala justo en medio de la frente, su padre tenía 3 balas en el pecho y varias heridas y Pilika… a ella le cortaron la garganta. ¿Recuerdas sus ojos? Esos ojos brillantes y bobos que tenía esa niña Ren… ya nunca los veremos jamás veremos su tonta sonrisa.

- Yo… no tengo nada que ver con eso- el bajo la mirada, la rubia también.

- No sé por qué; pero te creo, Tú no eres como tu padre. Te he visto Ren y en todo este tiempo me he dado cuenta que a pesar de todo no eres una mala persona- ella lo sabía muy bien, Ren era callado, a veces un tanto ególatra, antipático y bastante visceral pero no lo negaría nunca había visto haciéndole daño a alguien con el afán de hacer miserable a las personas. Por mucho que lo intentara, Ren no era malo. El solo era un victima de todo eso.

-Basta Anna… - Ren supo que era el final de la cena. Ya no podía seguir, sentía un nudo en su garganta y sus piernas intranquilas. A pesar de eso su voz sonó lo más tranquila posible.

- Estoy buscando al Usui… Yoh no deja de sentirse culpable; Yoh sabe que paso con Horo después de eso y no me puede decir, pero sé que eso no lo deja en paz… él no es el mismo y todo es su culpa. Tuya de el Usui porque lo metieron en sus asuntos ¡por que Yoh siempre los considero sus amigos! … quiero recuperar a Yoh.- El la miró directo a los ojos, era extraño. Siempre había creído que sus problemas eran eso. Suyos.

-lamento eso, ojala nunca me hubiera atravesado en su camino- y en verdad lo hacía, nunca imagino que realmente fueran amigos. Él debía de ser una persona miserable y sobre todo egoísta. Anna estaba equivocada… por que Ren realmente se consideraba una mala persona, en todos los sentidos.

-Ren tu hermana debe de saber algo, quiero hablar con ella- la rubia, por su lado parecía que no estaba muy al tanto de lo pasaba por la mente del Tao, ya estaba ahí y sacaría toda la información posible. Después de todo ese era verdadero objetivo.

-¡Quieres acabar conmigo verdad! Ella… ella ya no es ella, está en una clínica no habla, no escucha, no está en este mundo. No tiene interés en vivir y se encerró en su propia mente- ambos quedaron en silencio. Anna pensó que ya no era propio seguir, al menos estaba segura que Ren no había dañado al Usui, también que lo amaba y que, lo seguía haciendo. Tomo el último pedazo de su filete y acabo su cena. Ren por su lado solo había tomado una copa tras otra de vino cabernet suavignon. Esa conversación lo estaba dejando exhausto, y el sabor astringente de la bebida le hacía pasajera la molestia de la ocasión.

Pidieron la cuenta y como siempre el Tao pagó y salieron juntos de ese lujoso restaurante. Con dirección al auto del Tao.

-espero que disfrutaras la comida, con mucho gusto te llevare a tu casa- le dijo mientras sentí un poco de pesadez en sus hombros. Quería tirarse en la cama y descansar.

-gracias- fue lo único que dijo después de subirse en el auto del chino, pocas veces lo usaban de hecho, para Ren era más práctico viajar en taxis o en trenes. Odiaba los autos por una simple razón. Contaminación. Era absurdo, pero cierto. Igual tenía que usar un auto, para ocasiones como esta, cuando tenía que salir con alguien. -Ren… yo sé que quieres recuperar al Usui- el miró por el retrovisor y bajo la velocidad del auto. Estaba un poco mareado por el vino y aquella conversación lo tenia intranquilo. Lo mejor era ser prudente y no tener un accidente. No quería que ahora Anna tuviera un accidente. El tampoco, tenía la obligación de seguir vivo… para ver al Usui y por su hermana.

-No te lo negaré, quiero verlo y disculparme con él… quiero que sepa que nunca intente hacerle daño, pero ya debe ser tarde- siguió con su camino mientras hablaban, ya estaban por llegar. Era lo que más quería. No saber nada más.

-nunca es tarde, lo vamos a encontrar y resolverán sus estúpidos asuntos… tu padre no vivirá por siempre Ren de eso puedes estar seguro- El solo suspiró un tanto contrariado, habían hablado, mucho para ser ellos - y quita esa cara, te quitas todo el atractivo, al menos si salgo contigo quiero que sepan que salgo con el señor sex simbol 2011"

- eres demasiado extraña- después de eso rió irónicamente, y apago su auto. Habían llegado a su destino.

-solo busco mis propios intereses- ella se despidió de él con un simple beso en la mejilla y un susurro en su oído, con un "realmente mereces tener esto". Ella saco algo de su pequeño bolso de mano y se lo entrego a ren en las manos. Después de eso entro a su casa y prendió las luces.

Ren apenas y tuvo tiempo para caminar a su auto, manejar lo más rápido posible, subir las escaleras para llegar a su apartamento y cerrar. Rápido, rápido… era la única palabra que pasó por su mente. Llegar rápido a su habitación y cerrar la puerta.

Apretó fuertemente lo que traía en su mano y sin prender las luces se sentó en su cama. Esta solo de nuevo, con eso en sus manos. La banda del Usui, aquella que siempre tenía en el cabello. Su favorita. La que solo una vez se había quitado frente a él. Lo único que hasta ahora tenía de él.

Susurró su nombre, y la pegó su pecho. Ya no podía contener todo lo que estaba en su pecho. Lo mejor era dejarlo salir. Pensar en todo lo que había pasado. En todo ese día, el día que todo acabó y al mismo tiempo todo había empezado.

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Era su último día en la escuela, al fin. El ultimo día que se verían. Ren no sabía exactamente como se sentía, pero de algo estaba seguro. No estaba feliz. Su padre le había llamado un mes antes de la graduación para decirle un simple. Más te vale que demuestres que cumples lo que prometes o, yo mismo me encargo de eliminar a esa basura de tu camino. Lo mataría, su padre le había dicho que mataría a él. Por eso estaba tan impaciente, pues para tratar de hacer algo ¡lo que sea! Por evitar que mataran al Usui había pensado en tantas cosas. Hasta que junto con Jun, pensaron que lo mejor era hacer un gran teatro para dejar a los Usui en banca rota. Eso sin duda demostraría Ren había ganado poder sobre ellos.

Jun, lo ayudaba y Hao Asakura era una clave para desviar los fondos. Lo único que necesitaba era lograr que el padre de Horo firmara unos papeles. Porque los iba a engañar en realidad. Ni siquiera ellos podían saber eso. Y estaba seguro que ellos eran la clase de personas que preferían perderlo todo antes de perder su propio hijo.

Tal vez lo iban a odiar, Horo también… pero si no hacia algo como eso. ¡prefería mil veces que el Usui lo odiara a que estuviera muerto!

Sobre todo ahora… ahora que su hermana y el mismo habían entendido que para Ren la persona más importante en su vida era el Usui. Su sonrisa, su amistad, su inocencia lo había salvado de el mismo. El y solo el le habían enseñado por esos años lo que era la felicidad.

Así de simple era, porque aunque Jun los cuidaba, aunque el padre de Ren lo había prohibido ellos se seguían viendo. El Usui había luchado contra todo para poder tener 20 minutos para verse en la azotea. Porque él mismo Usui había gritado en su casa que estaba enamorado de su vecino de enfrente y ese era Ren. Era simple, porque los Usui a pesar de ser hombres terminaron por apoyarlos. Su mamá siempre le sonreí y cada que podía le enviaba a Ren panecillos horneados. Pilika siempre los molestaba por verse tan "lindos" juntos. Y el padre de Horo, él que parecía tan frio y distante nunca escatimo en darles sabios consejos a ambos. Eran su familia, eran la familia de la persona que amaba. Y los iba a engañar.

-Ren~- el escuchó la voz atrás de su puerta y frunció el ceño, realmente prefería no verlo.

-Ren, te hablan- su hermana lo miró para decirle lo obvio, él la miró también e hizo una mueca. –imagino que no lo quieres ver, pero Ren sabes que esto es lo mejor para los dos-

-después de todo hubiera preferido que prohibieras verlo- se levanto de malas para ir a abrir la puerta pero se detuvo en cuanto ella habló, no quería saber de los motivos.

-si hubiera hecho eso, Ren hubiera sido peor para ti, no quiero que cierres tu corazón Ren… yo sé de lo que es capaz mi padre, pero tú eres lo más importante para mí- él la miró y lo que hacía con pocos le sonrió levemente, algo que fácilmente hubiera sido imperceptible.

-Reeeeeen- de nuevo el grito en la puerta, el Tao siguió su camino

-¡ya voy tarado!- mientras gritó, realmente no entendía como le gustaba tanto ese inútil bueno para nada, le abrió la puerta y apenas abrió, sintió como el otro se abalanzó sobre él para abrazarlo. Jun rió un poco, mientras el Tao aventaba al Usui. Odiaba, realmente odiaba que el Usui fuera tan demostrativo en su amor.

-disfruten su día, yo saldré toda la tarde así que tienen la casa sola- ella tomo un bolso negro y salió mientras ambos tiñeron sus rostros de rojo. Hasta ahora, pocas veces se habían quedado a solas. Y las ocasiones que lo hacían los besos que empezaban muy cortos, terminaban en unos muy pasionales y con mucho deseo. Generalmente Ren los cortaba, se alejaba y se iba directo al baño a mojarse la cara.

-Hoy es nuestro último día juntos Ren- El ainu se sentó en el sillón de la sala de Ren mientras tomaba una revista y pretendía leerla (lo más curioso es que la tenia de cabeza). Por otro lado Ren trataba de alejarse de él y se sentó justo al otro extremo de la sala.

-humm- dijo mientras pensaba en todo lo que tenía que hacer… sobre todo en la firma de ese documento que decía los derechos de los hoteles Usui a Hao Asakura.

-Ren… te amo- el Usui mostraba un nítido color rojo en sus mejillas mientras se escondía en su revista, temía que Ren se burlara de él.

-humm- pero el otro parecía más ocupado en sus pensamientos, Horo-Horo torció la boca y botó la revista a cualquier otro lado, puso su vista en el chino examinándolo de pies a cabeza.

-Ren… tienes la corbata chueca- ya había sido mucho tiempo de distancia, se acercó a el y con cuidado tomo el cuello de él y acomodó la corbata, Ren siempre estaba tan elegante, pero siempre le quedaba chueco el nudo. -señorito no puedes hacer nada-

-no necesitas arreglarla, no saldré hasta más tarde- el chino ignoró la ofensa, realmente estaba preocupado por todo. El Usui lo notó, Ren nunca dejaba pasar un insulto. Seguramente estaba triste, preocupado, o algo. Decidió que lo mejor era...

-Lo sé, solo quería tocarte- fue lo único que se le ocurrió mientras le hablaba al oído. Eso al menos hasta ese día no fallaba.

-Necesito que el señor Usui firme esto- Ren tomó los papeles y se los dio al Usui en las manos, mientras el otro lo miraba anonadado. No podía creer que estaba siendo ignorado ¡ese día! Su día, el último. - podrías dárselos los necesito para antes de irme-

-claro Ren- el otro suspiró y finalmente decidió sonreiré antes de tomar dirección a su casa y darle los tontos papeles a su papá. Ren miró a Horo, y encontró esa dulce mirada, esa que le gustaba tanto. Lo miró por unos instantes perdiéndose en él hasta que sintió que iba a suspiras ¡por el!

-¿Por qué sonrieres tanto? ¡Me desesperas!- el chino lo miro ahora con fastidio mientras el otro solo acaricio un poco el cabellos del chino.

- solo quería… que me recordaras con un sonrisa, después de todo regresaras a China y no sé si pueda volverte a ver- Horo hablaba tranquilamente mientras se acercaba más y más al cuerpo del chino. Podía sentir su aroma y casi aspirar el mismo aire que él.

- sí, hoy es nuestro ultimo día- Ren no lo podía evitar, se hipnotizaba. Podía ver esos ojos y perder la temporalidad, perder todo y solo concentrarse en ese ser que lo llenaba por completo.

-Ren… ¿me dejarías besarte?- el Usui se quedó mirándolo también, los ojos de Ren siempre eran tan triste, a pesar de todo lo que esforzaba él por hacerlo sonreír, esos ojos dorados siempre ocultaban una gran sombra de dolor. Lo amaba tanto que le dolía verlo y notar que él Ren nunca dejaba de sufrir. Tomo su barbilla, acaricio un poco su mejilla y se acerco lo suficiente para esperar su respuesta.

-yo…. Supongo que sí- Ren suspiró un poco esperando que el contacto llegara pero, solo estaban mirándose- ¡solo hazlo!- el otro rió un poco en sus labios haciéndole una leves cosquillas para luego al fin, quitar todo aquel intruso espacio entre ellos y besarlo. Lento, suave, húmedo. Recorriendo esos finos labios, tomando los labios de abajo y presionarlos suavemente entre los suyos para luego jalarlos con delicadeza y lamerlos delicadamente. Ren adoraba eso, le provocaba unos tremendos escalofríos que daban por toda su espalda. Le excitaba tanto que el Usui lo besara así.

- Ren me dejarías… - Horo se detuvo un poco mientras, controlaba el mismo su ritmo cardiaco, quería estar con Ren… de "esa forma" - Ren- las palabras simplemente no salían, y batallo un poco para tomar valor. Pero cuando se dio cuenta ya había sido mucho.

-Ya basta… puedes pedirme lo que sea después de que tu padre firme los papeles- Ren había regresado a su taciturno carácter. Es que no podía dejar de pensar que el Usui estaba en la cuerda roja, si no acababa con su familia su padre lo haría con él.

- Los papeles es lo único que piensas ¡que no te importa que nos veremos de nuevo!- El Usui se paró de malas del sillón y se dirigió a la puerta.

- Horo… sabes que mi padre, más bien ¡no sabes de lo que es capaz! y él me prohibió verte estar cerca de ti y aun así nunca dejamos de vernos desde ese día… aun sabiendo que mi hermana puede pagar las consecuencias; creo que eres importante… y me gustaría que supieras- el Usui sonrió un poco, entendió que Ren estaba preocupado por Todo, y que tal vez todo eso era porque vería a su padre, Horo pensó que le quitaría sus preocupaciones y después…

- le diré a mi padre que firme los papeles y después…prométeme que haremos lo que yo quiera- Horo le dio un beso en la frente y tomo sus manos.

- claro- el Tao lo miró con un sonrojo, no lo podía evitar ¡aun con todos los problemas que vendrían lo amaba!

El Usui salió de la casa y miró un poco los papeles pero solo eran términos legales, le dio pereza solo leer, después de todo Ren se los había dado. Y según le dijo Ren solo era para que en los hoteles de su padre trabajara Hao o algo así. Había prometido que su padre no los revisaría y que les diría que solo firmara. Que él se haría responsable por todo.

Y así lo había hecho, llegó a su casa fue hasta el estudio de su papa y le dijo firma que Ren me está esperando, su padre lo miro expectante y le dijo un simple no. Horo le dijo que era importante y le dijo que no podía esperar. Su padre accedió pero que leería todo eso. Horo insistió de nuevo y dijo que el seria responsable por todo. Su padre ya harto firmó.

Después simplemente salió de casa y llego hasta donde Ren, que había dejado la puerta abierta. El entró y dejo los papeles en la mesa. El Tao sintió que su pecho se contraía. Eso era lo único que faltaba en su plan para quitar la línea hotelera de los Usui. Apenas tomo los papeles, los envió por fax. El dolor en su pecho aumentaba.

Suspiró el Tao mientras el Usui solo lo miraba, se veía tan triste. Y odiaba eso. Ese sería el último momento que el tao iba a sufrir, al menos en ese día. Camino hasta él y sin previo aviso lo tomó por la espalda y lo abrazo fuertemente para finalmente hablarle al oído.

-Ren- le dijo al oído mientras su manos se color por su camisa hasta tentar un poco de piel.

-¿Si?- pregunto un poco nervioso al sentir al Usui tan cerca de él. Esa sensación atrás de él le estaba gustando. Sobre todo por las caricias que le estaban dando y el susurro húmedo en su oído lo estaba estremeciendo.

-Te amo… te deseo tanto- las palabras lo hicieron temblar, ese cuerpo que lo rodeaba de espaldas, la sensación cálida y las manos que estaban en su cintura lo estaban provocando enormemente.

-¡Basta!- fue todo lo que pudo decir cuando sintió que su pantalón estaba siendo bajado lentamente dejando tocar más de su piel, lo suficiente para que el Usui tocara su vientre y un poco más abajo. Solo tentadoramente hasta su cadera. Donde acaricio con una sutileza impecable. Aun así el Tao sintió la libido del Usui justo en su trasero. Sintió la necesidad de darse la vuelta, alejarse, cualquier cosa. Si se quedaba ahí no sabía lo que pasaría.

- No lo puedo evitar… siente esto… - pero el mismo Usui le dio la vuelta, Horo tomó la mano de Ren y la dirigió justo a su pecho, justo a su corazón que latía rápidamente, su cutis blanco con el sonrojo que pocas veces dejaba ver se lo mostró, Horo pensó que realmente era momento de dejar salir todo- cada que te veo, cuando te escucho, cuando te beso-

-deja de decir cosas así- Ren sintió que su pecho se comprimía y que la culpa le ganaba. Pero no pudo pensar en muchas cosas más, cuando el Usui dirigió la mano del Tao hasta su boca y metió uno de sus dedos dentro simulando otra acción, cosa que lo estremeció. Si se sentía así en su dedo no podía ni imaginarse cómo se sentiría esa boca en otro lugar. Luego de eso Horo lo miró.

-Ren mi cuerpo reacciona cuando te tengo cerca… es algo que vas allá del amor ¿lo sientes?- Ren sentía calor, mucho calor. Eso no debía estar pasando. Una cosa es que lo amara, pero otra muy diferente que estuvieran haciendo eso y dieran el siguiente paso… justo ese día. El ultimo.

-no… no sigas- los ojos de Ren se cerraron fuertemente, pero no pudo alejarse más pues los labios de Horo ya estaban en su cuello besándolo. No supo en qué momento había quitado la corbata, desabrochado unos botones y dejar sus hombros desnudos. Estaba besando desde los hombros hasta la clavícula con una lentitud mortal.

-tú sientes este deseo también, lo veo en tus ojos, veo tu preocupación y tu tristeza… pero yo nunca te dejare de amar, no importa a donde te vayas o lo que tu padre diga te buscare, a donde sea, yo siempre estaré tras de ti amándote- Ren abrió los ojos cuando escucho esa frase en su oído, el tenia el poder de entrar en su alma y destrozar todo lo que era. Romper por completo sus creencias…hacerle dudar y decirle la verdad. Decirle la verdad de los hoteles y que solo hacia eso, por que amaba.

-Horo yo… tengo que decirte – pero no pudo apenas intento alejarse y hablar sus labios fueron silenciados.

-no importa, Ren por favor solo dime que me amas- Ren cerró los ojos, no pudo resistir mirarlo, solo se dejo sentir, los labios en su cuello ardían como llamas del deseo en su piel que ya se estaba tornando aperlada por el calor que su cuerpo desprendía. -Ren… lo siento-

- No te tienes que disculpar-

- lamento que tengas que vestirte de nuevo… porque he decido que te voy a tomar- Ren abrió sus ojos, no podía creer que Horo fuera tan, tan pasional. Siempre con esa cara de bobo y con su sonrisa, bueno aunque podía imaginarse un poco por sus besos húmedos, pero eso era otra cosa. La forma en que le quitaba la ropa, sus manos acariciándolo, sus labios y las frases que le decía. Lo estaba volviendo loco. Lo estaba haciendo que deseara entregarse en ese mismo momento, le ganaba la impaciencia por tocarlo también. Pero se sintió cohibido, cuando sintió que el Usui ya lo había desvestido por completo. Estaba desnudo frente a él y era tocado y brazado por el. Toda su piel estaba expuesta y su masculinidad elevada. Solo por y para él. El Usui lo miraba con deseo mientras lo llevo lentamente hasta la cama del chino; pasó uno de sus dedos desde los labios de Ren, y bajó despacio por su cuello, hizo unos círculos por su pecho, luego por su abdomen y finalmente llego a la masculinidad de Ren que acarició desde la base hasta la punta.

-ahhh – Ren gimió sin poder evitarlo, su espalda de arqueo por completo mientras sentía esa descarga eléctrica por toda su columna.

-abre las piernas- le dijo el Usui al oído. Ren se sonrojo aun más de lo que ya estaba y desvió la mirada, ¡no tenía que ser tan directo! Aun así lo dejó, pero pediría algo a cambio, algo que deseaba hacer hacia tiempo. Quitarle la banda en la cabeza, que al menos hasta ahora no dejaba que nadie "ni el" se la quitara. Pero esa vez… lo dejo. Ren estiro su mano, acaricio su mejilla y después se fue hasta el cabello jalándola. Horo se veía hermoso, debía de admitirlo. Sonrojado gimiendo y con el cabello azul pegado a su piel.

-yo… no Ahhh- intentó negarse el chino, pero cuando el Usui acarició de nuevo esa parte en el, sus piernas colapsaron por sí mismas quedando expuesto. El Usui sonrió un poco y sin mucho preámbulo dejo salir su masculinidad que dejó pasar por la pequeña entrada de Ren

-nnngg Ren- apenas estaban haciendo un leve contacto y ya sentía que podía venirse ahí, ren le hacía eso y más… Ren era eso y más.

Se amaban y en ese momento ambos se dieron cuenta que la vida del uno sin el otro sería un desastre.

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Ren no podía dejar de pensar en esa noche… en esa banda. En la primera vez de los dos. En todo lo que pasaría ahora. Y sobre todo, si lo volvería a ver.