Hola! ¿Mucho tiempo verdad? Bueno, ya está aquí este Cap., es curioso pero justo ahora es cuando tengo más presión psicológica, mental y física. Realmente estoy exhausta como persona y aun me faltan unos días para acabar el trimestre escolar (si regrese a la escuela) Lo que noté es que me sale la inspiración de este fic cuando colapso XD LOL.

En fin este Cap. tiene mucho Hard Core, en verdad tiene sexo explicito y una violación, Por ninguna razón apruebo la situación o.ó En fin; aquí el cap. Gracias a Keiko de la primavera y a todos los que amo porque sé que me leen que no están registrados n-n!

Cambio y fuera XD


Crónicas de un secuestro

Capítulo 6

o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o

Presa

Había pasado más o menos un año desde que Ren Tao había hablado con su hermosa novia. Podía decir que ya se sentía mejor. Era eso o que se refundía en su oficina trabajando para no pensar. Lo único que podía hacer era trabajar y dejar la búsqueda del Usui en las manos de Anna. La vedad confiaba en que ella de alguna manera pudiera encontrarlo, ya que él tenía que encargarse de tener todo listo para cuando lo viera y… entregarle todo lo que era suyo y sus padres. Sentía que estaba cerca, según Anna cada vez tenía más pistas y hasta había encontrado el nombre de una clínica y un supuesto doctor que tal vez lo había atendido. Así que hasta ahora, todo parecía ir bien. Sentía que en cualquier momento lo vería de nuevo. Si al menos Yoh quisiera ayudarles, todo sería más fácil; era un pena que él nunca había dicho nada al respecto, ni siquiera cuando era el prometido de Anna.

Ese día se había levantado temprano, se había puesto un suéter violeta con finas rayas negras sobre una bien planchada camisa blanca y un pantalón de vestir negro. No le gustaba llamar la atención con ropas ostentosas. Sobre todo cuando iba a trabajar. Se lavó los dientes y finalmente guardó aquella banda para el cabello en su bolsillo. Siempre la llevaba consigo desde que la tenía. La doblaba con cuidado y finalmente la llevaba consigo en el bolsillo derecho de su camisa. En las noches, la sacaba de nuevo y la acomodaba a un lado de su almohada. Ren Tao tenía bastantes hábitos desde que vivía solo; los había acuñado de una manera obsesiva compulsiva. De hecho, contaba metódicamente su cartera, llaves, celular, reloj y documentos antes de irse y cuando llegaba. Absolutamente todo en su casa tenía un número para ser inventariado.

Esa mañana no había tomado el desayuno, solo se había peinado un poco, tomó sus objetos personales y salió de su departamento. Había pensando en ir a visitar a su hermana esa tarde, llamar a Hao para decirle que, por nada del mundo hiciera tratos con Marion Phauna. También tenía pensado decirla a Anna que había averiguado que Lee, el novio de su hermana había desaparecido la misma fecha del asesinato del los Usui, y que tenía información sobre el abuelo de Lee.

Realmente iba a ser un día largo. Bajó las escaleras y de manera casi intuitiva volteó al sentir que alguien lo espiaba. Era ya la quita vez en esa semana que sentía que alguien lo seguía. No era muy extraño, de vez en cuando le seguían. Suspiró un poco y siguió su camino.

Esa mañana sintió que se desmayaría cuando escuchó unos pasos muy conocidos tras de sí, dio una mirada y su respiración junto con su corazón se detuvo. Parecía como si detrás de él estuviera caminando Horokeu Usui. No estaba muy seguro, con lo poco que había visto, pero era como si lo presintiera. Siguió su camino hasta el tren y finalmente Ren Tao se sentó en el lugar de siempre. Sus labios se secaron y su pupila de dilató cuando notó que efectivamente Horokeu Usui estaba ahí. Estaba ahí sentado en el tren frente a él. Tenía una sonrisa sínica y dulce al mismo tiempo y su mirada… esa mirada Ren nunca antes la había visto en el Usui. Ren no pudo modular palabra alguna, solo lo miraba esperando que algo aconteciera.

Había esperado tanto tiempo que se encuentro ocurriera, había tantas veces que Ren Tao había practicado lo que diría que en ese instante no supo que decir. Trató de calmarse pero sus músculos no le respondieron, su corazón se negaba a tranquilizar. Justo cuando llegó a su parada simplemente se puso de pie y caminó. Tenía que correr, decir algo, hablar… pero se quedó totalmente quieto, lo primero que pensó fue en Anna… ella sabía qué hacer, en ese instante escuchó la voz del Usui-

-Hola, mucho gusto- Ren Tao abrió los ojos, esa voz sonaba fría. No era la misma, sintió una profunda tristeza y lo miró taciturno. Esa persona frente a él ya no era su Horo -Horo.

-No necesito que me digas quien eres- Ren, respondió con algo de tristeza en su voz, opacándola con algo de apatía.

-Lo sé, solo te vi y pensé que eras lindo- Horokeu Usui le sonrió, pero Ren enseguida supo que esas no eran las sonrisas de siempre. Sintió que su corazón se partió. Él no era la persona que había buscado. El era la persona que seguramente se vengaría. El Horokeu Usui que odiaba a Ren Tao.

Ren Tao pensó que lo mejor era hablar, decirle todo de una buena vez. Sentía que sus piernas le temblaban, su garganta le ardía, pero lo mejor era hablar ahora. Horokeu Usui le dio una mirada gélida listo para golpearlo, Ren entendió en ese momento que tal vez Horo no escucharía su disculpa. Evitó el golpe solo por inercia, pero cuando notó que un paño impregnado con algún solvente se acercó a su rostro entendió que… tal vez la venganza de Horo sería lenta. No importaba, al menos él seguía vivo. Si iba a recibir un castigo, no importaba.

0-0-0-0-0-0-0-0-0-0

Ren Tao había despertado 4 veces hasta ese día, la primera vez que despertó se dio cuenta que Horo realmente no lo recordaba. La segunda vez, Hao se había enterado que Ren Tao estaba secuestrado; Horo lo había despertado con una patada en el estomago, después de eso no quería quedar inconsciente de nuevo pero le fue imposible después de que Horo se encargó de poner formol en su cara. No recordaba mucho de todas formas.

Horokeu supo que lo mejor era que estuviera así. Cuando ese chino le llamó por su nombre, sintió que un cúmulo de emociones. Su cabeza le dolía, era como si Ren fuera parte de su vida y sus recuerdos. Ren en esos momentos era más importante que el mismo secuestro en sí. Era más importante que el dichoso En. Quien era la persona a quien realmente quería llegar. Ren una y otra vez le hacía dar vueltas y vueltas por la cabeza.

Cada que lo golpeada le dolía a él mismo. Y cuando lo miraba… le dolía. No quería hacer otra cosa más que maldecirlo una y mil veces. Este juego le estaba causando muchos problemas internos; más de los que pensaba resolver. Y ese chico, su voz… hacia que retumbara en sus oídos. Y su resignación a la muerte le molestaba más que nada. ¡Se suponía que el disfrutaba con la desdicha ajena! ¡Por qué demonios con él no!

Era extraño, pero Horo-Horo lo tenía dormido la mayor parte del tiempo, hasta que después de unas horas de tener ese cuerpo, y mirarlo supo que no podría resistirlo más.

La tercera vez que Ren despertó, Horokeu Usui lo tomó por la cintura lo cargó con delicadeza y lo llevó a la única cama que había en un cuartito adjunto a esa bodega, donde ahora Ren Tao estaba secuestrado.

Ren sentía la cabeza pesada, un extraño escozor en la garganta y los ojos irritados. Seguramente por el exceso de solvente que había usado Horo para dormirlo. Podía sentir por sobre todo, las manos frías del Usui que lo tocaban acomodándolo en esa pequeña cama. En ese instante apenas se percató que su ropa no era la misma. Tenía puesto un pantalón sucio y una playera negra deslavada, sintió un poco de repugnancia pero lo olvido cuando su mirada dorada dio de frente con la del Usui.

-Ya me cansé de solo mirarte- le dijo mientras con un poco de lentitud desató aquellas cuerdas que sujetaban los pies de Ren dejándolo solo atado de las manos – tus amigos no han hecho ningún movimiento, y me estoy aburriendo-

- ¿Qué vas a hacer?- preguntó solo por si acaso, pero ya lo presentía. Le abriría las piernas, ahí mismo. Ren no quiso verlo a la cara. Desde que había estado con él justo el último de clases, aquel día donde lo engañó y todo pasó; no había estado con nadie más. Muchas veces, cuando sentía la necesidad incontrolable se dirigía al baño, se daba una ducha y se daba un poco de placer pensando en Horo. Ciertamente no quería perder el recuerdo del Usui. Realmente tenía bastante miedo esta vez de olvidar como sentía el verdadero amor de Horo-Horo. Tenía miedo de perder su verdadero amor. Tembló un poco cuando Horokeu Usui pasó sus manos por el abdomen y susurró en su oído.

-Sabes, generalmente cuando secuestramos a alguien no me apetece tocarlos, me repugnan… pero tú… no dejas de excitarme, desde que te vi supe que no te quería compartir con nadie-. Luego de eso pasó su lengua por su cuello suavemente. Ren tenía un sabor peculiar, aún así era como si ya lo conociera. Horokeu Usui quiso probarlo, pasó con besos hambrientos por su clavícula hasta ir a su rostro y buscar sus labios. Ren giró su tratando de evitarlo, no quería, por nada del mundo quería que Horo- Horo lo besara de nuevo. No de esa forma. No sabiendo quien era, no sabiendo que lo amaba aún.

Horokeu Usui rió un poco, luego de eso tomó su cara con fuerza para que no se moviera y lo besó a la fuerza. Ren no pudo evitarlo esta vez, sentía como los labios se movían y como su cara era sujetada con una fuerza casi animal. No pudo evitarlo, después de unos instantes Ren terminó besándolo. Horo abrió los ojos que, en determinado momento había cerrado. Esa sensación lo estaba volviendo loco, lo separó violentamente y le dio un golpe en la cara. No se suponía que Ren le debía corresponder el beso. Ya no lo iba a soportar más, entre más tiempo estaba con Ren más remordimiento sentía. Había tomado la resolución en ese instante, lo puso boca abajo en la cama y le bajó los pantalones de un jalón. Ren apenas pudo cerrar los ojos cuando supo lo que se avecinaba después de ese golpe en la cara, sin embargo se dio cuenta de que… de alguna forma Horo lo recordaba, al menos cuando lo beso por unos segundos sintió ese mismo cariño que años antes.

-Horo… no hagas esto- Ren habló con un hilo de voz cuando sintió las manos frías entre sus piernas pero, pocos segundos después sintió como su cadera era alzada y en forma brusca. Apenas y podía respirar ya que su cabeza la aplastaba cruelmente contra la cama. Pero después de un rato de manoseo entre sus piernas que en verdad, nada lo estimulaban Horokeu Usui decidió verlo a la cara.

-Quiero oírte gritar- Ren abrió sus ojos mirándolo con miedo. En toda su vida, solo En Tao había conseguido causarle miedo, esta vez Horokeu Usui le estaba haciendo sentir terror. Eran sus ojos vacios y su sonrisa. Sus manos arrancándole la poca ropa que tenía… era haberlo perdido y saber que él mismo le había daño y que por lo visto jamás recuperaría a esa persona.

Era saber que, no lo iba golpear o matar si no que lo iba a tomar, le iba a abrir las piernas y no por amor o siquiera por placer. Lo haría solo por hacerlo sufrir. Ren suspiró un poco tratando de calmarse, pensaba que si de alguna manera se resistía sería aún peor. Por otro lado, sabía que si le correspondía… de alguna forma Horo lo recordaría. Como con aquel beso.

Horo no podía evitar mirarlo, Ren por cualquier lado era hermoso. Su cuerpo era tan delgado y endeble. Tal vez no comía lo suficiente sin embargo sus caderas eran estilizadas y sus piernas eran hermosamente definidas. Hasta ahora con ninguna chica que había estado, no era tan hermosa como él. Aunque tampoco era como si hubiera estado con muchas. Ren Tao le excitaba bastante, tal vez el era homo. La verdad no le importaba mucho, y justo en ese momento lo que más deseaba era escucharlo gritar. Sonrió un poco cuando encontró una forma para atar sus manos a la cama y ponerlas sobre su cabeza. De esa forma no podría moverse ni un poco y lo tendría completamente a su merced, ya que al menos como podía el Tao cubría su desnudez.

Levanto sus manos y sonrió mientras el Tao se rindió. No era propio de él, en otra situación si fuera alguien más pelearía, lucharía, buscaría la manera de huir, o hasta moriría. Todo antes de eso. Pero con él, no tenía voluntad alguna; sobre todo por la culpa.

Horo desabrochó su pantalón y solo dejó sacar su masculinidad erecta, el solo verlo atado y sumiso, ya lo tenían así. No aguantaría más; con sus manos frías abrió sus piernas, hundió sus dedos en sus blancos muslos hasta dejarle marcas rojas de la presión, Ren supo que desde ese momento le dolería. Horo se deleitaba mirándolo y sobre todo cuando vio su entrada estrecha. Supo enseguida que la humedad goteante de su miembro no sería suficiente para lubricarlo… Claro que no lo sería y por esa razón rio un poco.

-Te va a doler- susurró en su oído sínicamente- seguramente nuca has tenido algo tan grande en tu trasero – Ren no pudo evitarlo y bufo un poco, eso a pesar de la situación le daba algo de gracia. Si bien sabía que Horo tenía un miembro bastante grande. Si, ya una vez lo había tenido dentro y por dios que le había dolido. Horo esa vez, lo había tendido en su cama con cuidado; lo había llenado de besos cariñosos, y cuando le abrió las piernas lo había hecho dulcemente, con caricias suaves hasta que Ren por su propia voluntad se expuso para él. Luego de eso lentamente lo dilató, con pequeños suspiros y delicadas lengüetadas cerca de esa entrada. Ren todo el proceso gimió de placer solo por sentirlo cerca y cuando sintió sus dedos introducirse se removió de placer, de dolor, de pasión… Todo eso lo había hecho gemir el nombre de Horo; era tan lento y dulce que sin que lo deseara sus ojos dejaron salir lágrimas de placer y deseo. Y cuando lo penetró… sintió un colapso nervioso ya que el placer había cambiado por dolor, y aún así Horo se había encargado de tranquilizarlo y volverlo a hacer sentir placer. Ese dolor nunca lo había olvidado.

Esta vez apenas pudo apretar sus puños y sus dientes sin éxito alguno. Horo lo abrió y metió su miembro por su entrada de un solo golpe. Fuerte y profundo. Ren Tao gritó; sintió que su entrada había sido desgarrada por completo, y el dolor no se iba. Estaba el ahí dentro mirándolo con placer. Aun así Ren Tao hacia lo posible por contener sus lágrimas. Al menos esta vez no le daría el gusto de verlo llorar. Solo podía apretar más sus puños. Horo, había dejado salir un largo suspiro de su pecho cuando estuvo dentro. Se sentía estrecho, muy, muy estrecho. El interior de Ren le apretaba su masculinidad; se sentía caliente y ahora un poco mojado. Seguramente había sido tan brusco que lo había partido por no haberlo preparado, pero haberlo escuchado gritar; hacía que valiera la pena.

Horo había decidido cerrar los ojos y simplemente dejarse llevar, ya estaba dentro y ahora solo quería correrse dentro. Alzó su cadera para poder moverse dentro y cuando estuvo listo salió un poco para empezar a moverse y sentir placer. Entraba y salía rápidamente moviendo su cadera, respirando agitadamente y sintiendo el placer que parecía se le había negado. Se sentía tan bien y placentero que su cabeza se había perdido por completo. Sentía que en cualquier momento se correría, apenas entre abrió los ojos pudo ver la cara de Ren… él tenía los ojos llenos de lágrimas contenidas y por un momento se detuvo. Sintió como si algo dentro el mismo Horokeu se hubiera roto, la misma cara de Ren paso por sus recuerdos; el mismo rostro pero gimiendo de placer. Pero ahora solo estaba ahí tratando de no gritar y llorar.

-Ren… - suspiró, recordando sin querer hacerlo hasta que en determinado momento; siguió aquellos recuerdos. Entró de nuevo en él, despacio y acarició suavemente su cadera. Pasó sus manos lentamente por su vientre haciendo suaves círculos por donde pasaba hasta que llegó al miembro de Ren. Ren cerró sus ojos con fuerza, no sabía qué clase de tortura le seguía, pero el dolor que sentía no se opacaba aún con esos delicados roces… aquellos que le hacían recordar. Los toques del Usui, era similares a los que ya le había dado; y aunque no lo pudiera evitar, aun con el dolor lacerante en su trasero, las manos del Usui masturbándolo de la misma forma que la primera vez lo había hecho reaccionar. No lo pudo evitar; Horo estaba torturándolo ¡como podía hacer lo mismo! Primero lo había sodomizado de forma cruel y ahora lo estaba tocando justo como la primera vez…

-Te amo Ren- dejó salir en un suspiro cuando se corrió dentro. El Tao abrió los ojos; esa voz se había escuchado igual.

-Horo… yo siempre te he amando- dejo salir en un hilo de voz que él otro escuchó y simplemente sonrió. Horokeu Usui salió lentamente del interior de Ren y cuando lo hizo, esas palabras resonaron por su cabeza… te amo.

-¡maldición!- Horo sintió una terrible desesperación en su cabeza al ver la cara de Ren triste y con aún una lagrima en su mejilla y su cabello desacomodado. Apenas pudo se acomodó los pantalones y sacó una navaja de su pantalón dejo sus manos libres al notar que el Tao, aún libre no se podría mover. La mirada perdida del Tao, sus ganas de morir y la sangre que ya salía de su trasero le hacía pensar que no se movería.

Horo sintió remordimiento, tanto que, salió de la habitación buscando una frazada, y apenas tuvo; acomodo a Ren con cuidado sobre la cama lo cubrió. Ahora Ren parecía estar ausente, poco tiempo después el Tao cerró los ojos parecía simplemente dormir.

Horokeu Usui, después de eso no pudo hacer otra cosa más que pensar. Sin duda Ren lo conocía, y le había dicho que lo amaba. ¡Qué demonios le estaba pasando! Se suponía eso no debía terminar así. Cuantas veces había visto a otros de la calle violar, masacrar, y l importaba un carajo. No era justo, eso no debía hacerlo. Si él estaba ahí… lo conocía debía parar. Tal vez solo era cuestión de preguntarle. ¡Pero como lo haría! Tal vez en otra situación…

No podía dejar de pensar, se sentía tal cual león enjaulado. Justo después de haber tomado a Ren… Ese chico, lo odiaba pero no podía evitar mirarlo.

Había pasado ya más de un día y Ren no había despertado. Horo pensó que lo mejor era que estuviera dormido después de todo, desde que lo había lastimado Ren no se veía bien. Los golpes en el cuerpo no eran muy graves, siendo sincero se había contendido al golpearlo. Solo le preocupaba por la gran mancha de sangre después de haberlo penetrado sin cuidado.

-Horo- Horo… perdóname- Ren dijo entre suspiros, mientras despertó. La cuarta vez que despertó. El Usui acaricio su cara sintiendo que su pecho le dolía… quito el cabello violeta de Ren dejando ver su cara.

-Ren… no sé qué debo hacer ¡maldición! – el Usui se sentó en esa cama frustrado tomado suavemente a Ren abrazándolo entre su pecho.

Continuara…