Hola a todos, ¿Cómo están? Antes que nada quiero agradecer a todas las personas que han leído mi fic, principalmente a Diana Master y Patri-chan por escribirme. Realmente significa mucho para mí que les haya gusto.
Sin más que decir, mi segundo capitulo:
Mala forma de despertar
Quisiera poder perder mi memoria y empezar de cero.
Sentía frío. El cuerpo le dolía y apenas se podía mover. La cabeza le daba vueltas y sentía que algo calido resbalaba por su sien. Hubiera querido ver que era ese líquido pero no podía abrir los ojos, sus parpados le pesaban demasiado.
No necesito recordar, no quiero hacerlo pero todo vuelve de nuevo a mí.
Había intentado salir, pero todo era demasiado estrecho y le costaba respirar. A lo lejos escuchaba a un montón de gente gritar a su alrededor y unas sirenas que parecían no acercarse más. Lo necesitaba.
-Nagumo…
¿Por qué tengo que recordarlo todo, cada sonido, cada palabra? Quiero olvidar, olvidar que te conocí, que confíe y luego me abandonaste.
Hacía unos momentos él había estado a su lado, ¿A dónde habría ido? Abrió la boca para llamarlo, pero sentía que su garganta se cerraba y le costaba trabajo respirar.
-Nagumo…
Prometiste que estarías para mi cuando te necesitará, ¿Dónde estas ahora? Ya no quiero saberlo.
Algo espeso invadió su interior y comenzó a toser sintiendo un agudo dolor en el pecho. ¿Por qué no venía por él? intento de nuevo abrir los ojos pero sentía como si cayera de muy alto y luego lo jalaban hacia un lado haciendo que se mareara más.
- Hey, Nagumo…
No quiero sentir, quiero que todo sea una pesadilla, que esto nunca haya pasado. Muchas veces lo intente pero sigo recordando. ¿Por qué sigue pasando?
-Deténganse, no me toquen.-pensó tratando de gritar, pero parecía como si le hubieran quitado la voz y le hubieran cosido la boca. Su respiración se le acelero. ¿A donde lo llevaban?- Déjenme en paz, quiero dormir y ustedes solo me hacen sentir mal. Suéltenme por favor. ¿Donde estas?- comenzó a moverse y sintió que poco a poco sus músculos cedían. Un poco más, un poco más.
-¡Nagumo!
Alguien lo sujeto con fuerza inmovilizándolo y la desesperación lo invadió. Se retorció y apretó los ojos, quería abrirlos, quería ver que pasaba de una maldita vez. Gimió cuando algo frío corrió por el interior de su brazo, su voz había vuelto.
¡Grita!
Solo quiero que todo se borre.
-Nagumo, Nagumo, Nagumo….
Levanto la cabeza. Tomo una bocanada de aire. Abrió los ojos y…
¿Por qué no puedo….?
-¡DESPIERTA!
Y grito. O al menos eso intento. Llevo una mano a su garganta volviendo a respirar y se dio cuenta de que estaba temblando. No, él no era quien había gritado. Lentamente se incorporo, tragando con dificultad y miro a su alrededor entrecerrando los ojos; la ventana estaba abierta y el sol le daba de lleno en el rostro. ¿Qué había pasado?
-¿Cuál es tu maldito problema, imbecil?-Esa era la voz. Giro a su derecha y se agacho, esquivando justo a tiempo una almohada que se dirigía en su dirección. A su lado, fudou reía a carcajadas sosteniéndose el estomago con un jarro de aluminio en la mano. Desorientado dirigió la mirada hacia el lugar de donde había salido el proyectil y vio, junto al viejo ropero de color caoba, a Goenji apoyado en su antebrazo secándose con las sabanas el rostro. Parpadeo sorprendido y su cerebro comenzó a calcular. Ya un poco mas consiente no pudo evitar pensar que, realmente, Fudou no tenía límites.
-lo siento Shu-chan, pero tiene el sueño bastante pesado, con Nagumo necesite solamente unas sacudidas- dijo aun entre risas dirigiéndose fuera de habitación, seguramente a cargar más agua. De los siete, fudou era siempre el primero en levantarse por lo que se encargaba desinteresadamente en despertar a los demás. Goenji gruño somnoliento dejándose caer en la colchoneta pues su almohada estaba a los pies de un desparramado Endou. Despertar al castaño si que sería una tarea difícil.
-Él si tiene el sueño de acero- pensó el pelirrojo restregándose los ojos, tratando de evitar cualquier reconocimiento con respecto a sus sueños. Hacia tiempo que no había vuelto a soñar sobre eso; Desanimado, dejo caer sus manos en su regazo, mirando algún punto en especial en sus palmas. Cualquiera que se hubiera acercado a tiempo, hubiera notado el sutil cambio que hubo por unos segundos en sus ojos: la chispa arrogante que siempre danzaba en sus ojos se había apagado un poco dejando ver una pizca de melancolía dejando un tono mas sombrío a sus ojos color oro, para luego mostrar una fría indiferencia. Frunciendo el ceño cerro los ojos, no merecía la pena pensar en ello.
-¿Nagumo, volviste a tener pesadillas?- Claro, pensó volviendo a abrirlos, a Hiroto no podría pasársele ningún detalle. Sonriendo sin ánimos, miro al pelirrojo apoyado contra la pared junto a Goenji que, al juzgar por la forma en que sus ojos color chocolate lo analizaban, él también había notado el cambio. Suspiro, ¿tan obvio tenia que ser?
-Si…- susurro, sintiendo que su voz temblaba. Apretó los puños cuando los dos lo vieron preocupados, también habían notado el cambio en su voz. Trago saliva lentamente, no, no dejaría que algo así le afectara. Era parte del pasado, ya no valía la pena recordarlo. Trato de sonreír, pero solo pudo hacer una mueca forzada- pero no es nada. Estoy bien, yo…
AUCH- sobresaltados, volvieron la mirada a la puerta donde, a pocos centímetros, se encontraba sentado Afuro en su colchoneta, sobandose la cabeza con una mueca de dolor. De repente abrió los ojos y sus adormilados ojos sangre, centellearon furiosos-Idotas. No era necesario que me jalaran el cabello.- Nagumo se encogió de hombros confundido y Hiroto se limito a levantar una ceja.
-¿estas loco? Nadie te ha tocado, princesita- bufo Goenji con burla. Los ojos del rubio se entrecerraron y en un rápido movimiento tomo una de sus zapatillas y se la lanzo al peli-crema que por unos centímetros logro esquivarla.
-No me llames princesa, cactus….- refunfuño ofendido cruzando los brazos- ¿entonces quien me jaloneo? Que yo sepa solo… ¡HEY!- cuando sintió un nuevo tirón, Afuro, ya harto, lanzo su cabello a un lado, llevando en progreso una bola rosa que aterrizo en su regazo. Asombrado, la tomo entre sus manos y un par de ojos grises lo miraron con ¿burla?- ¿Atsuya? ¿Pero que…? Es decir, ¿Cómo…?- Balbució mirando a los demás, esperando que le dieran alguna respuesta. Pero los otros estaban igual de asombrados que él. Los tres miraron hacia la cama, y vieron con horror, que la caja donde descansaban hacia unas horas los gatos estaba tumbada y vacía. ¿A donde fueron los otros seis?
Alarmado, Nagumo tomo su almohada y golpeo con todas sus fuerzas a Endou en el estomago, mientras gritaba:
-Endou, despierta. Los gatos han…- pero antes de poder acabar la frase, Endou se levanto de golpe lanzando un puñetazo al aire, casi golpeando al pelirrojo en el rostro. Los demás observaron con sorpresa como este bostezaba sonoramente revolviendo sus ya alborotados cabellos castaños, como si nada hubiera pasado.
-¿Que pasa, ya es hora de desayunar?- Dijo a mitad de su segundo bostezo. Enfadado, Nagumo le lanzo la almohada al rostro y abrió la boca para gritarle, pero un grito proveniente de al lado lo interrumpió, alertando a todos. Parecía venir del baño. Con un breve intercambio de miradas, se levantaron atropelladamente rogando internamente que los animalitos estén bien.
En la sala se encontraron con Fudou con expresión igual de alarmada:
-¿Qué mierda paso?-dijo con el ceño fruncido- Ah, Por cierto Burn, espero que no le tuvieras mucho cariño al plato azul de la encimera- bufo mirando a todos, como si ellos tuvieran la culpa. Antes de que Nagumo pudiera responderle, a base de insultos, la puerta del baño se abrió y vieron salir por ella a Tsunami con una toalla alrededor de la cintura y una cosa azul mojada temblando en el brazo.
-Kazemaru- dijo Endou acercándose al mayor, tomando entre sus manos al gato arropándolo entre sus brazos contra el pecho- ¿Dónde estaba?
-En la bañera- dijo Tsunami mientras revolvía sus mojados cabellos, lanzando pequeñas gotas de agua con cada movimiento.- tuvo suerte- dijo riendo nerviosamente rascando su mejilla- casi lo uso de jabón.
Los demás miraron al animalito, temblando en los brazos de Endou, con compasión.
- pobre, el trauma de haberte visto desnudo lo atormentara en las noches…- murmuro Fudou con una mueca de desagrado, fingiendo tener un escalofrío. Tsunami se sonrojo levemente lanzándole una mirada asesina al mohicano. De repente, vieron a Atsuya saltar de los brazos de Afuro y correr de nuevo dentro de la habitación. Terumi, seguido por los demás, lo corrieron viéndolo tratar de meterse bajo el ropero sin mucho éxito. Cuando Terumi lo alejo del mueble, el gato comenzó a protestar a base de patadas y entre el jaloneo pudieron oír los leves maullidos de otro de los gatos, desde detrás del ropero. Nagumo se acerco a mueble y dijo:
-Endou, ayúdame a moverlo- el castaño hizo un gesto afirmativo con la cabeza, dejando a Kazemaru con algo de dificultad junto a Atsuya dentro de la caja, ahora en el piso, para que no pudieran escapar. Nagumo y Endou se posicionaron a ambos lados de mueble, con Goenji y Terumi al frente, y comenzaron a mover el pesado mueble.
-¿Dónde están los otros?- dijo Fudou sobresaltado, mirando la caja con solamente dos de los siete gatos. Pero solo lo escucho Tsunami quien, preocupado, le hizo señas para que junto a Hiroto lo acompañara a buscar en la sala, mientras los otros seguían arrastrando el ropero.
-Creo que con eso basta- dijo Endou soltando el ropero y mirando por el pequeño espacio una bolita color gris, acurrucada contra la pared- Goenji, este es el tuyo. Ven pequeño…- pero Fubuki asustado, se alejaba tratando de meterse nuevamente bajo el mueble- no me deja acercarme. ¿Por qué no intentas tu?- dijo mirando a Goenji. Este suspiro no muy convencido. Durante la noche apenas y le había prestado atención y hoy ya hasta se había olvidado del gato, ¿Por qué Endou creía que se dejaría agarrar por él?
-De acuerdo- dijo entre dientes arrodillándose en el piso pegándose a la pared mientras introducía su brazo en la estrecha abertura, tratando de verlo.- ven aquí…eh…-Mierda, ¿Cómo se llamaba? Sabia que al inicio era 'fu' pero hasta ahí llegaba. Suspiro un poco avergonzado de si mismo, realmente no servia para hacerse cargo de una vida más aparte de la suya. Tomo aire nervioso por lo que estaba por decir- acércate, Fu-chan- apretó los dientes sintiendo su rostro arder, cuando oyó tras él un ¡no lo puedo creer, díganme que alguien lo grabo! Desde el pasillo, por parte de Fudou seguido por las risas mal disimuladas de los demás. Las únicas veces que usaba el chan era con su hermana y era solamente cuando estaban solos. Y ahora lo hago con un estúpido gato, Dios.
Pensó seriamente en levantarse, dejar que el gato se quedara allí hasta que se le diera la regalada gana e ir a golpear a cada uno de sus amigos por burlarse de él. Pero cuando estaba listo para levantarse, vio entre sus rodillas una patita plateada tanteando a su alrededor. Con cuidado, se recostó en el suelo barriendo con su mano bajo en mueble, hasta poder sacar al animal, el cual se aferro desesperado a su remera blanca, a la altura de su pecho.
Con una sensación de profunda satisfacción tomo al pequeño dejándolo a la altura de sus ojos para ver el destello dorado que brillaba en su cuello:
-Fubuki- dijo con un deje de ternura en la voz, cuando este respondió a su llamado, lambiendo levemente la punta su nariz. Pero lo alejo de golpe, avergonzado, cuando escucho a su lado los aplausos de Afuro y Nagumo seguidos por las carcajadas de Endou.- Los voy a matar -pensó con un tic en la ceja, mientras dejaba a fubuki junto a los otros dos.- vamos a la sala- dijo fríamente fulminando con la mirada a los tres, quienes lo siguieron en silencio, tratando de tragarse la risa.
Cuando salieron del cuarto, Endou, Terumi y Goenji vieron con horror la sala sin notar que Nagumo parecía propenso a subir un ataque. Las sillas estaban tiradas, los cajones abiertos y las cosas que estos guardaban en su interior, esparcidos por el suelo. Y a juzgar por la mirada del castaño, el baño no parecía estar en mejores condiciones.
-Dios, se tomaron enserio lo de buscar… - susurro Terumi viendo a su alrededor ajeno a la aura asesina que rodeaba al pelirrojo. Al parecer la breve etapa del colapso ya había pasado dejando ver el lado más temible de Burn. Pero eso solo empeoro cuando un plato salio disparado de la puerta de la cocina haciéndose trizas a sus pies. Los otros tragaron saliva dirigiéndose sigilosamente a la cocina, cuando vieron a Nagumo apoyarse en la mesa respirando agitadamente. Y no era para menos, maldita sea, ¡Le estaban destruyendo la casa!
-Aquí hay uno- se escucho gritar desde el interior de la cocina. Cuando los muchachos ingresaron se quedaron petrificados en su lugar: sencillamente no sabían si alegrarse por que dos gatitos más habían aparecido, tachimukai dormía cómodamente sobre el antebrazo de Hiroto, u horrorizarse por el hecho de que Tsunami estaba agachado bajo el lavado con la cabeza dentro del armario con serias posibilidades de perder la toalla que se amarraba en su cintura.- cabrón ya se que estas riendo, ven a sacar a tu gato de aquí- Tsunami lanzo una mirada furiosa a Fudou que rodaba por el piso sujetándose con fuerza el estomago tratando, inútilmente al parecer, de no reír.
-Fudou, ve a recoger de una maldita vez a kidou. Y tú, Tsunami, haznos el favor de ponerte un par de pantalones, por Dios.- exigió Hiroto secamente tapando con su mano libre su rostro, seguramente ocultando la incomodidad que situaciones como estas causaban en él. El mohicano gateo mordiéndose los labios, respirando profundamente tratando de controlar las carcajadas que trataban desesperadamente escapar de su garganta. Se coloco donde estaba antes Tsunami y vio dentro del mueble, hallando al gato color miel acurrucado a un rincón con los ojos color sangre brillando sospechosamente. El mohicano chasqueo la lengua y acerco la mano para agarrarlo, pero este se pegaba cada vez más contra la pared.
- Gato estúpido, ven para acá- bufo irritado- lo ultimo que quiero es estar revolcándome por un pulgoso…. ¡AH!- los muchacho dieron un brinco asustados, cuando Fudou cayo repentinamente de espaldas con Kidou aferrado a su cabeza, mordisqueando la puntas blancas de su escasa porción de pelo marrón oscuro. Nadie hablo hasta que se escucho una sonora carcajada proveniente de Tsunami, que se dirigía contoneándose al baño. Dulce karma.
-Gracias por limpiar mi piso, ya me hacia falta…- murmuro Nagumo con sorna recibiendo un gruñido a modo de respuesta. Endou se acerco inseguro al mohicano, separando con algo de dificultad al animal que agitaba velozmente la cola, con los ojos fijos en la cabeza de Fudou.- bien solo falta encontrar al gato de hiroto y el mío.
-Midorikawa y Suzano- corrigió Hiroto con un suspiro mientras el otro pelirrojo rodaba los ojos- ¿puede ser que estén en el balcón? Ese fue el único lugar que no revisamos…- Nagumo lo miro mal ¿revisar? Parecía como si la policía hubiera allanado su departamento.- ah, tampoco vimos en tu habitación, Burn. Podríamos empezar por ahí…- ¿y destruirla? Ni lo pienses. Una de las cejas de Nagumo comenzó a temblar peligrosamente, eso jamás, nadie a excepción de él mismo, tocaría su habitación.
El castaño se levanto apresuradamente, dejando a kidou con Goenji y dijo con voz temblorosa:
-Entonces dividamonos- Endou se coloco en medio de ambos tomando a tachimukai con cuidado, dibujando una sonrisa tensa en el rostro. Si bien Hiroto no lo dijo con mala intención, Nagumo estaba literalmente lanzando chispas por los ojos y lo ultimo que necesitaban eran una pelea. Sin previo aviso, tomo del brazo a Burn arrastrándolo en dirección a su habitación, haciendo como si no escuchara sus quejas.- ven Nagumo, tu, yo y goenji buscaremos en la habitación.- El peli-crema lo miro con cara de ¿yo también? Mientras sentía a Endou empujarlo por la espalda, aun sujetando al pelirrojo, que parecía que se había cansado de que nadie lo escuchara y mantenía una expresión berrinchuda murmurando por lo bajo, propia de los niños pequeños.
Hiroto parpadeo confundido viendo a los otros alejarse a tropezones al interior del cuarto. Miro a Terumi con una ceja levantada, esperando que él le de alguna respuesta, pero este se limito a encogerse de hombros y acercarse a Fudou, ayudándolo a poner en pie. Cabe destacar que la expresión tensa y los ojos entornados del mohicano, dejaban en claro que no le había echo ninguna gracia que lo haya humillado su propio gato.
-Vamos al balcón…- gruño Fudou zafándose de los brazos de Afuro y dirigiéndose a largas zancadas al ventanal. Los otros dos permanecieron inmóviles en su lugar, ¿y si Fudou trataba de tirarlos desde el balcón para sanar un poco su orgullo? Tragaron saliva disimuladamente cuando oyeron desde la sala el rugido que lanzo el mohicano exigiendo que movieran el culo y lo ayudaran con el estúpido gato verde; o al menos eso entendieron. Tomando una buena bocanada de aire, Hiroto reunió coraje de donde no tenía y corrió hasta el ventanal, seguido por un resignado Afuro. Lo último que necesitaba era que le remordiera la culpa por no haber salvado al gato de un posible suicidio; hasta un gato preferiría acabar con su vida por cuenta propia, antes de tener que pasar por las manos del mohicano.
De espalda a ellos vieron al mohicano cruzado de brazos apoyado contra la pared, con la mirada dirigida al frente. Hiroto sintió que el alma le salía por la boca, cuando vio a midorikawa haciendo equilibro sobre la baranda aparentemente ajeno a que tenia publico. Ahogo un grito cuando una de sus patas traseras había resbalado dejándolo unos infernales segundos en esa posición hasta que pudo retomar el equilibrio. ¿Cómo mierda había llegado midorikawa ahí?
Grant- el pelirrojo voltio hacia la izquierda cuando sintió un pellizco en el brazo, encontrándose con los ojos verde oscuro de Fudou. Él también estaba preocupado.- acércate y trata de llamar su atención, Afuro y yo estaremos a ambos lados por si trata de escapar…- o llega a caer pensó con angustia. Asintiendo levemente con la cabeza, Hiroto se acerco un poco sintiéndose un poco más seguro cuando escucho tras él las suaves pisadas de sus amigos.
-Mido….- susurro con cuidado para no sobresaltarlo. Frente a él, las peludas orejas del gato se agitaron levemente permaneciendo quieto en una de las esquinas de la baranda.- Mido-chan- dijo un poco más fuerte acercándose más, viendo directamente a los ojos carbón que lo analizaban. Midorikawa se sentó moviendo rítmicamente la cola sin despegar ni un segundo la mirada de los ojos verdes de su dueño. El pelirrojo sonrió levemente un poco más confiado, acercando poco a poco su mano al felino, que se limito a inclinar la cabeza, viéndolo con curiosidad.
Casi podía rozar su cabecita verde, pero un potente grito desde el interior del departamento asusto a Midorikawa que en un intento por levantándose quedo con la parte inferior de su cuerpo suspendido en el aire, hasta que ya no pudo aguantar y cayo hacia atrás. Sin pensar Hiroto se lanzo tras él, atrapándolo en el aire con su mano, pero a causa del impulso su cintura paso la altura de la baranda. De reojo pudo ver la expresión de horror de sus amigos que trataban de atraparlo. Pero Hiroto ya había pasado la barra de seguridad y caía de espaldas hacia el vacío. Lo ultimo que hizo fue cerrar los ojos apretando contra su pecho a Midorikawa, esperando poder amortiguar la caiga al pequeño animalito, con un único pensamiento rondando tristemente en su cabeza.
Al menos por una vez, seré útil para alguien.
Hola de nuevo n.n. Bueno espero que les haya gustado. Tengo pensado subir un capitulo por semana, los sabados para ser más especifica. Que esten bien y nos leemos en una semana.
¡Hasta pronto!
Bel
