Hola a todos, ¿Cómo estan?. Pido perdón por no haber subido el capitulo el sábado pasado como había dicho que haría u.u, pero la física me gano y termine desaprobándola por lo que mi mamá no me dejo tocar la computadora hasta hoy (suerte que ya lo tenia prácticamente echo -.-). Sinceramente, ¿soy la única que piensa que la física no me ayudara en mi futura carrera como psicóloga?
Bueno, ignoren lo último ya que no tiene nada que ver con esto.
Sin más que decir, espero que disfruten del tercer capitulo:
Pasados difíciles y malos recuerdos
Hiroto abrió los ojos y los volvió a cerrar con una mueca de dolor, jadeando entrecortadamente. Su hombro había chocado bruscamente con el borde y sentía con desesperante calma como la sangre se agolpaba en su cabeza haciéndole marear más. Todo su cuerpo dio una leve sacudida cuando sintió una ráfaga de viento colarse dentro de su ropa erizándole el vello de los brazos y el cuello. Pero a pesar de la fuerza del aire que revolvía su rojizo cabello y parecía querer llevarse a Hiroto con el, había algo que lo sujetaba firmemente por el tobillo hasta el punto de hacerle doler. Parecía ser una mano.
¿Quién es?- Tenia ganas de tragar, pero no sabia si eso seria una buena idea, desde la posición en la que se encontraba. Lentamente relamió los labios secos y estiro un poco el cuello hacia arriba con los ojos entrecerrados a causa del sol. Frente a él, una voluminosa cabellera rosa era iluminada por los rayos solares, al igual que la morena piel de los hombros y los ojos color carbón lanzando leves destellos dorados con la preocupación palpitando en sus facciones. –Tsunami…
Hiroto dejo caer la cabeza hacia atrás con los ojos cerrados sin poder aguantar más, lanzando un pequeño quejido cuando sintió su estomago revolverse. Había empezado a tener sueño y tenia ganas de estirar los brazos que por alguna razón tenía tan apretados contra el pecho que casi no podía sentirlos, pero en algún rincón de su nublada mente, algo le decía que no podía hacerlo. No sabia que era, pero no tenia ganas de pensar, solo de dormir para que el mareo se esfumara y, tal vez así, para que se aliviara un poco el punzando dolor que recorría ahora por todo su brazo, desde el hombro a la punta de los dedos.
Escucha la voz de Tsunami gritando, pero no entendía lo que decía. Hiroto ya había cerrado los ojos dejándose llevar a cualquier lugar que su mente deseara enviarlo, ansioso por olvidarse que estaba colgando, de cabeza, desde el balcón de Nagumo, a siete metros del suelo.
Odio las alturas…- susurro lentamente sintiendo que tiraban de él hacia arriba. Cuando apretó con más fuerza los brazos sobre su pecho, escucho un lastimero maullido brotar de entre ellos.
….
-¡Ya lo tengo!- jadeo Tsunami con alivio dejándose caer de rodillas con Hiroto en brazos, recostándolo con suavidad en el piso del balcón.
Escuchando tras él a Fudou gritado en el interior de la casa, Terumi se acerco al mayor, algo aturdido, arrodillándose junto al pelirrojo. Con las manos temblorosas comenzó a palpar con cuidado la cabeza de hiroto en busca de algún golpe o restos de sangre.
- oye, esta bien ¿no?...- Afuro levanto la mirada sorprendido al notar el miedo en la voz del mayor. Frente a él, Tsunami lo miraba con pánico y una mueca de desesperación- dios, dime que no lo lastime…-Afuro observo con tristeza las manos del mayor entrelazadas en su regazo con los nudillos blancos a causa de la fuerza que ejercía en ellas, como si estuvieran rezando, y la respiración agitada, seguramente con el corazón a mil.
-Tranquilo, Hiroto está bien- respondió suavemente con una sonrisa, preguntándose tristemente por cuanto tiempo más, Tsunami continuaría atormentándose con sus recuerdos. Tsunami suspiro devolviéndole la sonrisa, más calmado, dejando caer sus manos a ambos lados de su cuerpo con las palmas enrojecidas.
Afuro frunció el ceño observando el torso del pelirrojo.
- ¿ese no es Midorikawa?- Tsunami siguió la mirada del otro y descubrió que efectivamente, Midorikawa estaba oculto entre los brazos y campera del pelirrojo, aparentemente dormido.
Con cuidado Tsunami tomo al pequeño gatito buscando cualquier daño bajo la nerviosa mirada del rubio. Pero este suspiro con alivio cuado el mayor le sonrió, afirmando que el gatito estaba bien. Al menos cuando despertara Hiroto, estaría feliz de haber podido mantener a salvo al animal.
Ambos se sobresaltaron cuando alguien corrió con fuerza la puerta corrediza.
-¿Pero que mierda paso?- a ambos lados del rubio, estaban Endou y Goenji; el primero con una mueca de preocupación en el rostro y el otro con la mirada oscura analizando cada parte de Hiroto. Tsunami abrió la boca con la intención de responder pero Goenji volvió a hablar, interrumpiéndolo- no importa luego nos explican, ahora será mejor meterlo a dentro. ¿Puedes cargarlo, Tsunami?- el nombrado asintió levemente entregándole a Endou a Midorikawa y cumpliendo las ordenes de Goenji, se dirigió hacia la habitación de Nagumo siendo seguido por los demás.
De reojo, Terumi vio a Nagumo revolviendo el interior del mueble donde descansaba el televisor y a Fudou saliendo de la cocina con lo que parecía ser una bolsa con hielo. Seguramente por si se golpeo la cabeza.
Poco después llegaron los otros dos cuando Hiroto ya estaba tendido sobre el cobertor naranja de Nagumo. Cuando ya estuvieron todos dentro, con Goenji revisando al pelirrojo junto a la bolsa con hielo que había cargado Fudou y el botiquín de primeros auxilios del dueño de casa, Terumi tomo una pequeña bocanada de aire y empezó a relatar todo lo que había pasado.
- oye Tsunami, ¿Cómo hiciste para llegar tan rápido con nosotros?- dijo Fudou rompiendo el breve silencio que se creo en la habitación, luego de que Afuro había dejado de hablar. Tsunami parpadeo extrañado volviendo a colocar a Midorikawa en la caja, quien se había dormido cómodamente en su regazo.
-Bueno, luego de que kidou atacara tu rebelde melena….- comenzó con una mano bajo su barbilla y los ojos entrecerrados, como quien recuerda algo de suma importancia para un relato. Sonrió burlonamente cuando Fudou lo fulmino con la mirada con las risas mal disimuladas de los demás inundando la habitación. El mayor carraspeo un poco, tratando de no reír.
- Bien, Hiroto me había pedido que vaya a ponerme los pantalones o al menos los boxers contando que estaba solo en toalla. Pero escuche tu grito de que habías encontrado a Midorikawa y pensé que necesitarían ayuda-Los demás vieron preocupados como los ojos de Tsunami se oscurecían más mientras miraba nada en especial, como si los recuerdos lo alejaran de ellos. Como si lo arrastraran a lo que paso, cinco años atrás.- Entonces, cuando salí del baño vi a Hiroto cayendo del balcón y, bueno, solo corrí por él, como lo había echo con….- las ultimas dos palabras apenas y lograron escucharlas al igual de quien hablaba, aunque ellos ya lo sabían.
Fudou se separo de la pared y se acuclillo a un lado de Tsunami, colocando una mano en su hombro. El mayor lo miro sobresaltado, como si lo hubieran despertado de un mal sueño.
-Lo hiciste muy bien, Tsunami - dijo con seriedad apretando levemente su hombro con un brillo difícil de identificar en sus ojos esmeraldas. Tsunami asintió levemente con una sonrisa cansada en el rostro, y Fudou no pudo evitar sentirse mal por haberle preguntado eso. Todos habían tenido un pasado difícil y evitaban tener que recordar. Sus recuerdos eran un tema tabú, y cualquiera que lo tocara, aunque sea sin querer, era como apuñalarlo por detrás.
¿Exagerado? Si, pero si uno caía en sus memorias, los demás también y eso era algo que no podía permitir.
El mohicano suspiro en silencio y dibujo una sonrisa picara en su rostro.- gracias a Dios que Hiroto estaba inconciente, mira si te hubiera visto en boxers… pobrecito, no me quiero imaginar como hubiera acabado eso….- dijo con falsa preocupación.
El mayor sonrió con más confianza dándole un leve pellizco en la pierna. Fudou le saco la lengua dejándose caer junto a él, con una sonrisa ladeada en el rostro mientras los demás los observaban divertidos.
-Chicos, esta despertando- los demás observaron la cama donde Hiroto se removía intentando abrir los ojos. Una vez abiertos miro a su alrededor con los ojos entrecerrados. Con un pequeño suspiro, se incorporo levemente con ayuda de Goenji apoyando la espalda en la cabecera de la cama, tratando de enfocar en algo que no se moviera. Por costumbre, lambió sus labios y los encontró sumamente secos. Dios, Necesitaba algo de agua.
-¿Qué paso?- murmuro con la voz ronca y la vista algo nublada. Sentía cada parte de su cuerpo entumecido. Frunció el ceño, tratando de despejar su mente- lo ultimo que recuerdo es haberlo visto a Tsunami en el balcón, apoyado en la baranda y…- apretó su frente cuando sintió una punzada en la sien.
-¡… eso es porque él fue quien te salvo!- grito Endou con emoción a su lado con una enorme sonrisa plasmada en el rostro. El pelirrojo lo miro sorprendido y luego a Tsunami que se frotaba la nuca con un pequeño sonrojo en el rostro.
Si, lo recordaba. Su hombro había amortiguado el golpe que hubiera recibido su cabeza, si Tsunami no lo hubiera sujetado del tobillo. Realmente, era de envidiar la velocidad con la que podía correr.
-Muchas gracias Tsunami- dijo Hiroto con una sonrisa. El mayor río nerviosamente restándole importancia con la mano. De repente, Hiroto se puso rígido con una expresión preocupada en el rostro.- ¿donde esta Mido?- antes de que cualquiera pudiera responder, Fudou se levanto del suelo y se recostó en la cama junto al pelirrojo con una expresión seria en el rostro. Hiroto sintió un escalofrío cuando el mohicano suspiro negando con la cabeza.
-lo siento Hiroto, no pudimos salvarlo- empezó con falsa tristeza, riendo en su interior. Hiroto lo miro con horror y la boca entreabierta, incapaz de hablar.- quedo planito contra el asfalto. Dios, tendrías que haber visto sus….
-¡ya deja de decir estupideces, idiota!- le reprendió Nagumo al pie de la cama lanzándole una almohada al rostro, mientras el mohicano reía. Burn bufo, mirando al pelirrojo respirando agitadamente.- tranquilo Hiroto, Midorikawa esta bien. No le creas a este imbecil.
-mira, aquí esta.- dijo Terumi depositando suavemente al gato en el regazo del pelirrojo. Este suspiro temblorosamente, acariciado su cabecita verde. Sentía el corazón correr a mil.- no fue nada divertido, Fudou
-Bah, que poco sentido del humor- refunfuño el mohicano jugando con la almohada, ahogando la risa tras ella. Con un pequeño bostezo, dejo caer su cabeza sobre el hombro derecho de Hiroto sonriendo con falsa inocencia.- pero mi plan funciono. Miren, hasta tiene mas color….- señalo, picando una de las mejillas de Hiroto que efectivamente, se encontraban rosadas a causa del susto.
-Idiota- gruño este levantando el brazo izquierdo para apartarlo. Pero quedo a la mitad del camino, cuando sintió una descarga de dolor correr con velocidad a lo largo de su brazo. Hizo una mueca dejándolo caer ante la mirada preocupada de sus amigos.- ah me duele el hombro.
-A ver…- Goenji se acerco y presiono levemente su brazo. Cuando toco unos centímetros por debajo del hombro, Hiroto gruño tratando de apartarlo.- Fudou dame la bolsa con hielo- el mohicano se la paso y Goenji arremango la camisa del pelirrojo, colocando el hielo en su hombro. Este se estremeció a causa del frío, pero luego soltó un pequeño suspiro.-no es grave solo esta un poco inflamado, luego te ponemos un poco de calor para que baje.- explico con calma, como si fuera un doctor.
Como tuvo que haber sido, pensó con enojo recordando a su padre. Goenji trato de en pensar en él.
-Gracias Goenji- dijo el pelirrojo cansado, recostándose nuevamente. Inconscientemente volvió a relamer sus labios, dudando internamente si pedirle a alguien que le diera un poco de agua.
Con un suspiro exagerado, Fudou se puso en pie estirando su cuerpo cuan largo era. Al hacerlo, su remera se elevo un poco mas arriba de su estomago, dejando ver el inicio de una fina cicatriz. Sus amigos desviaron la mirada, un poco turbados.
-Aparte de Hiroto, ¿alguien más quiere algo para beber?- los otros cinco arquearon las cejas mirando al pelirrojo, que acariciaba distraídamente a Midorikawa, tratando de ocultar el creciente sonrojo que teñía su rostro.- aprovechen ahora, porque no lo volveré a hacer.
Luego que el mohicano saliera de la habitación, estuvieron unos segundos en silencio, perdidos en sus pensamientos, hasta que Terumi levanto la mirada, con un brillo confuso en los ojos.- oigan, cuando Midorikawa cayo del balcón fue porque lo asusto el grito de alguien desde acá dentro, ¿Quién había sido?- Endou y Goenji sonrieron apuntando en dirección a Burn que miraba por la ventana con un leve rubor en sus mejillas y una expresión incomoda en el rostro.
-Nagumo había estado revisando bajo la cama por si Suzuno estaba ahí escondido. Pero en realidad estaba arriba del armario….-comenzó a hablar Endou, tratando de no reír.
-Del cual salto, colgándose del tulipán que tiene en la cabeza y arañándole la cara- completo Goenji, haciendo caso omiso a la mirada furiosa del pelirrojo. Hiroto lo miro sorprendido notado que, efectivamente, tenia un largo corte en la mejilla derecha.
-Bueno… pero lo importante es que todos están bien, ¿no?- dijo un poco inseguro dejando con cuidado a Midorikawa dentro de la caja. Vio con ternura como este bostezaba abriendo sus ojitos color carbón observando a su alrededor. Los demás, estaban curiosamente pegados al gatito de Nagumo.
¿Porque tendrán tanto cariño a Suzuno?, pensó confundido observando al felino blanco, que le devolvía la mirada fríamente desconfiado, si deben tener la misma cantidad de meses
Hiroto desvió la mirada sin entender porque le incomodaba tanto esa mirada azul.
-Habla por ti, vampiro…- bajo el marco de la puerta, apareció Fudou con unas latas de gaseosas y unas tres bolsas de papas en los brazos. Con cuidado volvió a su puesto junto a Hiroto y fue repartiendo las gaseosas dejando las bolsas abiertas encima de la cama.
-Pobre de ti si encuentro restos de comida en la noche- gruño Nagumo, pero aun así tomo un puñado de las papas. Fudou hizo un gesto despreocupado con su mano mientras abría su bebida.
-Si la palmera no te hubiera atrapado a tiempo, en estos momentos estaríamos recolectando tus restos y, posiblemente también, los de tu gato- dijo con calma dando un trago a su bebida.- Además, el tulipán y yo fuimos atacados por nuestras propias mascotas, descubrimos que el cactus podía tener sus momentos de extrema homosexualidad…
¿Cómo dices?- gruño Goenji con un tic en la ceja. Pero Fudou no le presto atención y siguió hablando, apuntando con una papa en dirección a Tsunami, quien lo miro extrañado mientras masticaba.
-Y en cuanto a ti, exhibicionista descarado, espero que te hagas cargo de la vieja que hiciste desmayar en la calle porque yo no iré por ella- el mayor trago todo de golpe y empezó a toser con fuerza ¿de que vieja hablaba?
El mohicano continuaba comiendo con aparente calma aunque sentía una dulce punzada en las costillas, por el esfuerzo que empleaba para no reír.
-¿De que diablos estas hablando?- exclamo sin aire, aceptando la gaseosa que le tendía Endou preocupado. Fudou asintió entusiasmado con un brillo malicioso en los ojos.
-Eso. Escuche a una chica gritando que la señora se había desmayado luego de que un morenazo apareciera en el balcón en boxers….- dijo imitando una voz femenina excesivamente melosa. Luego, Fudou suspiro recostándose en el hombro de Hiroto quien mordía con fuerza sus labios tratando de no reír- Dios, no solo alardeas de tu paquete frente nuestro, también lo haces delante de colegialas y señoras mayores.-una mirada lasciva adorno su rostro de porcelana y Tsunami sintió un escalofrió correr en su espalda- seguramente por eso la chica te eligió un buen apodo.
Tsunami quedo de piedra. ¿Le habían puesto un apodo? Todos se mantuvieron en un silencio curiosamente expectante, al punto de que casi parecía que nadie respiraba. A fin de cuentas, Fudou no podía estar hablando en serio ¿verdad?
-Eres todo un pervertido, tabletita.
Los colores subieron y a más de uno se les cayó la mandíbula. Luego de eso, todo se descontrolo.
Endou, Nagumo y terumi comenzaron a rodar en la alfombra sosteniendo con fuerza su estomago, adoloridos por tanta risa, pero aun así estas no podían compararse con las potentes carcajadas que soltaba Goenji a rienda suelta en el borde de la cama. Por su parte, Hiroto hacia rato que había dejado de respirar, literalmente hablando.
Y en cuanto a Tsunami… bueno, tenia el rostro de un rojo brillante, a pesar de su morena piel, igual que el cabello de Hiroto; escondiendo su rostro tras un almohadón del dueño de casa prácticamente echando humo, se juro a si mismo no volverá acercarse al balcón del pelirrojo.
Ninguno de ellos le presto atención a los suaves maullidos de sus mascotas.
…...
-Que alivio que hiroto-san este bien- murmuro moviendo su cola con entusiasmo.
-Si- suspiró el otro cerrando los ojos con un sentimiento culpable- realmente soy una molestia
-La mayoría del tiempo, si- murmuro un tercero con sorna observando su mueca de disgusto.
-No te encariñes con él ni los otros, ninguno de ustedes lo hagan….- ambos se voltearon. los ojos color sangre brillaron por entre su pelaje miel.
-Pero…
-Tiene razón- una voz gélida no dio paso para ningún reproche- solo falta un mes, ya no podemos seguir aquí. Este lugar no es seguro para nosotros.
-¿Y a donde quieres que vayamos?
-No lo se. Pero no pertenecemos a este sitio…
-Ni a ningún otro- susurro tristemente el mas pequeño acurrucándose junto a él. Los demás lo imitaron y él suspiro, sintiendo los múltiples pelajes de colores mezclarse con el suyo.
-Exacto.
Hola otra vez.
Bueno, muchas gracias por haber leído mi capitulo ¿Qué les pareció? Se es que un poco rato el final pero tengo pensado poner las cosas mas interesantes en los próximos capítulos. Y hablando de eso les tengo un regalo:
En compensación por mi falta la semana pasada, pensé en subir dos capítulos el sábado que viene. ¿Les agrada la idea?
Bueno, con esto me despido. Que sigan bien y nos leeremos la semana que viene. Ah! Casi lo olvido, feliz día del niño atrasado :3 espero que hayan recibido regalos n.n
¡Hasta pronto!
Bel
