Capítulo 2: Killer

"Su cuerpo impactó con fuerza contra el del mortífago, tomándolo por sorpresa, él soltó su varita y trastabilló, antes de caer de espaldas en un hoyo que estaba a unos pasos detrás de él, llevándola consigo."

Gritó, gritó con fuerza sintiéndose aterrada mientras caía junto al mortífago, pese a que su mente le instaba a callar no pudo hacerlo, la caída le había resultado tan sorpresiva como atemorizante que no había podido contener que el grito escapara de su boca. Por mero instinto se aferró casi con desesperación al hombre, sus puños se cerraron sobre su túnica negra mientras uno de los brazos del mortífago la estrechó con tal fuerza por la cintura que temió que la partiera en dos. Él también gritó, lo escuchó a pesar de que la máscara amortiguaba el sonido.

La caída no duró demasiado, pero ella la sintió eterna. Deseó seguir gritando pero por el contrario mantuvo su mandíbula fuertemente apretada tratando de luchar con el creciente miedo que estaba poseyéndola; cuando estaba a medio metro del suelo, se detuvieron de golpe, seguramente por obra de un hechizo, para luego hacerlos caer definitivamente al suelo.

Hermione se quedó sobre el mortífago quien había quedado sin aire al fungir como colchón de la castaña. Su respiración era agitada, y la ex - Gryffindor ni siquiera se atrevía a abrir los ojos temerosa de lo que encontraría. ¿Había un barranco cerca de ellos? ¿Por qué habían caído? Si recordaba que estaban en un terreno ciertamente plano. Lentamente abrió los ojos para descubrir que la capucha del mortífago se había caído por la faena descubriendo el cabello de su agresor, un cabello rubio platinado que brillaba aún a pesar de que estaban sumergidos en una profunda oscuridad. No tenía que verle la cara para saber quién era, solamente habían dos mortífagos con ese color de cabello, y uno, según sus contactos estaba gravemente herido.

-Malfoy…-un susurro escapó de sus labios sin poder contenerlo, parpadeando con rapidez pero sin cambiar su posición, en parte por la sorpresa, y en parte porque él continuaba sujetándola con fuerza.

El rubio gruñó algo que ella no pudo entender, la castaña se había quedado totalmente estática sin saber exactamente qué hacer, porque la situación se le antojo de lo más surrealista. Bajo ella se encontraba un niño que creció y se convirtió en mortífago, el joven que se encargó de atormentarla en todos sus años de colegio.

Finalmente el rubio la apartó de golpe, haciéndola caer ruidosamente sobre la tierra.-¡Quítate, sangre sucia!-logró entenderlo a pesar de que la máscara aún cubría su rostro.

Hermione jadeó llevándose las manos a la cabeza que se había golpeado cuando él la apartó violentamente. Sus dedos se llenaron de una sustancia viscosa, no tenía que verlas para saber que sangraba, al parecer se había golpeado con una piedra. Su respiración se agitó mientras se sentaba y se alejaba lo más que podía del mortífago, su espalda chocó contra la pared y su mirada se clavó en el rubio quien en ese momento se quitaba la máscara y se sentaba con la espalda apoyada en la pared, frente a ella. Hubiera deseado que no estuvieran envueltos en esa oscuridad, porque solamente veía la silueta del hombre, y le hubiera gustado observar su expresión para tener una idea de lo que pasaba por su maldita cabeza de mortífago.

La última vez que vio a Draco Malfoy, había sido hace más de cinco años, en su mansión. Cuando de alguna manera él había encubierto al trío dorado frente a su familia y la loca de su tía, y donde ellos habían logrado escapar por poco. Malfoy no había delatado ni a Ron, ni a Harry ni a ella aunque estaba segura de que él los había reconocido, y el porqué de la acción del rubio era una pregunta que se hizo a sí misma día tras día sin poder encontrar una respuesta lógica.

Sin embargo se encontraba frente a un mortífago, no era el mismo compañero de Colegio que se encargaba de denigrarla por su condición de sangre y que molestaba a sus mejores amigos, era alguien que había crecido con la sombra de una marca que finalmente terminó en su antebrazo, un seguidor de Voldemort, y sabía que ya nada quedaba de ese joven que los había encubierto para salvarlos de una muerte segura, después de todo él había estado a punto de matarla unos minutos antes, y de no ser porque ella se abalanzó sobre él seguramente ahora el rubio estaría pisando su cadáver.

El solo pensamiento le hizo estremecer de miedo, y por mero instinto se llevó la mano a su bolsillo en donde solía guardar su varita, casi soltó una maldición al no encontrarla mientras recordaba la manera estúpida en la que la había perdido.

-¡Eres una idiota!-le escuchó a Malfoy gruñirle, sobresaltándola casi imperceptiblemente, no se atrevió a contestarle, ¿la atacaría? Sabía que el rubio había perdido su varita antes de caer, pero eso no le quitaba la ventaja sobre ella en un enfrentamiento cuerpo a cuerpo. Lo escuchó maldecir un par de veces, tantas palabras altisonante salieron de la boca del mortífago que en otra época Hermione se hubiera escandalizado, sin embargo en ese momento y en esa situación en particular simplemente se tensó mientras trataba de alejarse de él, pero era inútil, estaban en un hoyo, casi redondo, alzó la mirada con brevedad para determinar algo más del lugar donde se encontraban, lograba ver ciertos reflejos de la luna, y parecía ser que era un hoyo bastante profundo, quizá unos cuatro metros. ¿Y ahora que haría?

Regresó su mirada hacia él, ambos respiraban con dificultad y parecía que el rubio también la miraba, o por lo menos a su silueta. Temía hablar o dar un paso en falso, sin embargo, pese al miedo creciente, su mente empezaba a evaluar todas las posibilidades que tenía de salir de ese hoyo viva. Entonces lo vio moverse, estrechó su mirada tratando de divisar sus movimientos, tratando de adivinar sus intenciones.

"Piensa, piensa…"se repitió mentalmente con la vista fija en él, ninguno de los libros que había leído decía que hacer si caía en un hoyo profundo sin varita junto con un mortífago. Ni siquiera un consejo de Remus servía para esa situación. ¿Podría escalar? Alzó lentamente la mano para palpar las paredes de tierra, no parecía estable, y no parecía encontrar nada de lo cual podría sujetarse, además… si escalaba ¿Malfoy le dejaría hacerlo? ¿La atacaría? Un frío sudor comenzó a perlar su frente mientras la desesperación crecía en su interior.

Y entonces el rubio acabó con sus cavilaciones, porque con un rápido movimiento se abalanzó sobre ella tomándola por sorpresa. Trató de apartarlo inútilmente y pronto sintió como los fríos y largos dedos de Malfoy se cerraron en su cuello. Manoteó con desesperación tratando de quitárselo de encima pero no logró moverlo ni un ápice. "¡Por Merlín, moriré de una manera tan estúpida!" pensó con cierta acritud sin dejar de removerse, arañando y luchando para quitar a su captor de encima, el aire comenzaba a faltarle, y fue entonces que una de sus manos que rebuscaba frenéticamente en el suelo algo con que atacarlo dio con una piedra. Ni siquiera lo pensó, arremetió con fuerza golpeándolo en la cabeza.

El rubio cayó hacia un lado, soltándola. La castaña comenzó a toser llevándose una mano a su cuello y aferrando con fuerza la piedra en la otra mano, previendo cualquier ataque. Tomó grandes bocanadas de aire, tratando de controlar el temblor de su cuerpo, sin despegar su mirada del mortífago que continuaba inerte en el suelo.

Se puso de pie lentamente cuando finalmente pudo respirar sin dificultad, sus piernas temblaban tanto que apenas pudo mantenerse erguida. Observó con recelo la figura del hombre, temía acercarse y que la atacara de nuevo, así que lentamente lo movió apenas tocándole con el dorso de su zapato. El rubio no se movía, la respiración de la castaña se hizo más pesada, temiendo lo peor se hincó lentamente cerca de él y tocó su frente, estaba llena de sangre. –¡Por Merlín, lo maté!-susurró sin poder evitar sentirse angustiada, se levantó casi de un brinco y se alejó lo más que el maldito hoyo en donde se encontraba atrapada, le permitió.

Desde que habían comenzando la guerra había evitado a toda costa usar algún maleficio que pudiera atentar contra la vida de algún mortífago, Ron decía que ellos merecían morir, pero ella apoyaba fervientemente a Harry con su lema "Matar nos convertirá en seres iguales que ellos", por lo que siempre los atacaba con algo que no los dañara realmente. Así que ver el cuerpo inerte del rubio le pesó demasiado, y comenzó a respirar con pesadez. –Solo te defendiste… solo te defendiste…-se repitió a sí misma, tratando de no ponerse histérica, aunque sentía que la situación la superaba.

Soltó la piedra, sin verse capaz de seguir sosteniéndola. -¿Malfoy?-lo llamó temerosa, deseando con todo su ser que el muy desgraciado le respondiera; sí, él acaba de atacarla y la había intentado matar en dos ocasiones, pero parecía que ella en su intento de defensa sí lo había matado. Se llevó las manos a la cabeza mientras su respiración se aceleraba.-No, no… solo me defendí… Malfoy… responde… -no pudo evitar que su voz sonara chillona, asustada. -¡Malfoy, despierta!-chilló histérica.

Escuchó un quejido proveniente del rubio y el alivio que sintió fue indescriptible. Casi sin poder contenerlo soltó un suspiro. Lo vio sentarse con esfuerzo, prácticamente arrastrándose hasta usar una de las paredes como respaldo, pronto recordó que él la había atacado.-¡Si te acercas de nuevo, juro que te mataré!-su amenaza quizá hubiera resultado más efectiva si su voz no hubiera temblado, y si hubiera tenido la maldita roca en su mano.

Lo vio encogerse, arrugó el entrecejo, tratando de no sentirse preocupada por su estado, pero pronto se dio cuenta de que el rubio reía.-Granger…Si no te hubiera escuchado chillar desesperada rogando a todos los Dioses que estuviera con vida, quizá te temería…-comentó el rubio burlón, sin hacer un intento por moverse.

La castaña clavó su mirada en él, ¿Se había estado haciendo el inconsciente? La furia comenzó a poseerlo.-¡Eres un idiota!-masculló enfadada, agachándose para buscar la piedra con desesperación, no se arriesgaría a otro ataque del rubio. Cuando la encontró se puso de pie frente a él sosteniéndola con fuerza, pero guardando la mayor distancia que el lugar le permitía.

-Tira esa piedra, Granger-el tono que empleó el rubio le pareció monótono.-No te atacaré…-Hermione miró su silueta incrédula.-Solamente esperaré a que ellos vengan por ti…-las castaña respiró lentamente, mientras su corazón se aceleraba, preso de nuevo del miedo con respecto a su futuro.

-¿Ellos?-la pregunta escapó de sus labios antes de que pudiera contenerlo.

-Los mortífagos…-siseó, confirmándole lo que tanto temía.

-¿Ellos saben que estamos acá?-preguntó de nuevo, ávida por obtener información.

Un pesado silencio se formó entre ellos y cuando empezaba a creer que el rubio no le respondería lo escuchó reír, aunque su risa parecía desprovista de humor alguno.-Estas en una trampa de los mortífagos, Granger…-la piedra cayó de su mano, y sus piernas comenzaron a temblar con tal fuerza que dejaron de sostenerla, por lo que pronto se encontró sentada frente a él, con la espalda contra la pared, tratando de luchar contra el miedo que le sobrevino.

-¿Tú la hiciste?-preguntó en un hilo de voz.-¿Esa era … tú intención? ¿Qué cayera en esta… trampa para que los demás vinieran a buscarme… y terminar como Bill?-su voz fue una mezcla de rabia y miedo por igual.

Lo escuchó reír de nuevo, crispándole los nervios, sobretodo porque esa risa no parecía indicar que estuviera divertido.-No seas tonta, mi intensión era matarte allá arriba, tú eres la que se aventó sobre mí, haciéndonos caer…-gruñó. La castaña mantuvo los labios firmemente cerrados, tratando de contener la vorágine que tenía dentro de sí, de nuevo el silencio se esparció entre ellos por varios minutos, que le supieron a horas, en los que mantuvo su mirada fija en la silueta de su antiguo compañero de colegio.-Hay diez "trampas" como esta en todo el bosque..-¿Porqué Malfoy le explicaba todo eso? No tuvo tiempo de formar más preguntas en su mente porque el rubio continuó.-Si te das cuenta están hechizadas para que no se vea el agujero desde arriba… y además se aplicó un hechizo para detener la caída de cinco metros y evitar que el prisionero se rompa el cuello al caer, porque sino "nos" quita la diversión de torturar al rehén. No te puedes aparecer desde acá, y aunque tuvieras tu varita acá no se puede hacer magia. A las siete de la mañana algunos mortífagos asignados buscan las trampas para ver si tuvimos suerte y encontramos una nueva mascota que durará un par de días viva…-Hermione había dejado escapar un gemido ahogado sin poder contenerlo. Cerró los ojos con fuerza tratando de asimilar las palabras del rubio.-Así… que solamente nos queda esperar…-el tono lúgubre que empleó Malfoy no le pasó desapercibido.

La respiración de la castaña se hizo más pesada, y sintió nauseas de nuevo. Tratando de apartar de su cabeza las imágenes de Bill colgado en la celda agitó la cabeza con fuerza, ¿Ese sería su final? ¿Eso le esperaba? ¿Y si alguno de sus amigos había caído en alguna de las trampas mientras huían? Tragó saliva con dificultad y abrió los ojos para mirar hacia arriba, ¿podría escapar? ¿Habría alguna posibilidad? Escuchó a Malfoy moverse y volvió su mirada con rapidez hacia él, temiendo que se abalanzara sobre ella de nuevo para matarla, pero el rubio permaneció sentado.

Tenía que haber una salida, tenía que huir… no podía caer en manos de esos seres desalmados, no de nuevo, se puso de pie aunque tuvo que sostenerse con fuerza de la pared de tierra para mantenerse en esa posición, envió una mirada recelosa a la silueta del rubio, pero este permanecía sumamente quieto. "Piensa, Hermione, Piensa" se decía así misma mientras su mirada vagaba por todo el lugar, "Tienes que salir cuanto antes" comenzó a palpar las paredes con desesperación buscando una raíz o algo que la ayudara a salir, aunque de cuando en cuando miraba en dirección a Malfoy quien permaneció sentado. –No hay forma de salir…-lo escuchó decir, la castaña apretó los puños y se giró para fulminarlo con la mirada aunque sabía que él no podría verla.-Inténtalo si quieres, no te detendré…-la castaña deseó creerle, pero sabía que no podía confiar en él. Lo vio cruzarse de brazos y acomodarse en su lugar.

Ella se giró de nuevo y continuó explorando. A cada minuto que pasaba sentía que la desesperación se apropiaba de ella, consumiéndola.-No, no puedo ser capturada, no puedo morir…-susurró para sí misma, y echando una última mirada al rubio, rogando a Merlín y a todos los Dioses que él no interviniera empezó a escalar. Arañó la tierra, enterró sus dedos, pataleó, no supo cuanto tiempo estuvo intentándolo, tratando de subir, aferrándose a la tierra como quien se aferra a la vida misma, cayendo y levantándose con un coraje propio de una leona, con el firme propósito de no ser prisionera de los mortífagos a la mañana siguiente. Sin darse cuenta pasó horas, pero cuando finalmente cayó de una altura de casi dos metros, sus músculos dejaron de responderle.

Estaba llena de tierra y sudor, sabía que se había roto varias uñas en su desesperación por escalar, y el cansancio de dos noches sin dormir comenzaba a apresarla, dando paso a una tremenda desesperanza. Se hizo un ovillo en el suelo, tratando de controlar su respiración y sus náuseas, el rubio había permanecido silencio por lo que prácticamente se había olvidado de su presencia. Estaba cansada, su cuerpo había sobrepasado los límites tanto física como mentalmente, simplemente no había más que hacer. No había forma de escapar de la profundidad de ese maldito agujero. Lentamente se sentó, mirando a la silueta del mortífago que permanecía justo en la misma posición desde que le había hablado la última vez.

Se sentó frente a él, abrazando sus piernas y poyando su mentón sobre sus rodillas. Iba a morir, ahora lo sabía… y tenía miedo, como nunca lo había tenido. Supo que cuando decidió seguir a Harry, que ese podría ser uno de los finales, lo aceptó cuando tenía solo diecisiete años. Pero una cosa era pensarlo, y otra muy diferente tener la certeza de que en la mañana cuando los mortífagos la encontraran sería objeto de torturas que ni siquiera podría imaginar y luego moriría.

Moriría a los 22 años, a manos de esos seres tan crueles contra los que luchaban, no vería nunca más a sus amigos, no más bromas de Ron, no más sonrisas reconfortantes de Harry… y sus padres. Un sollozo escapó de sus labios sin poder contenerlo, sus padres estaban en Australia sin saber de su hija, y así seguirían, al menos libres de peligro. Cerró los ojos con fuerza, luchando inútilmente con las lágrimas que aparecieron en sus ojos, sin embargo mantuvo los labios firmemente cerrados tratando de no dejar escapar ningún sollozo para que el rubio no la escuchara, pero sus hombros temblaban con violencia.

En algún momento de la madrugada la desesperación dio paso a la resignación, a manera que trajo consigo una indescriptible y frágil calma en ella, las lágrimas dejaron de brotar de sus ojos, y esa opresión que sentía en el pecho no desapareció pero le dejó respirar normalmente. Su mirada se fijó en algún punto de la oscuridad, y Draco Malfoy permaneció en tal silencio que de cierta manera le permitió perderse en su mundo de recuerdos y pensamientos.

Cuando finalmente el alba empezó a clarear alzó su mirada hacia el cielo, y tomó una lenta y larga bocanada de aire tratando de no ser presa del miedo de nuevo.

-Granger…-Hermione parpadeó rápidamente, saliendo de sus cavilaciones y clavando finalmente su mirada en el mortífago que tenía frente de ella. Un pálido Draco Malfoy le envió una mirada que no supo interpretar, además los tenues rayos de sol dejaron ver perfectamente su aspecto. La frente del rubio estaba llena de sangre seca y tierra, y su cabello sucio y despeinado. Pero hubo algo en el brillo de su mirada que le inquieto, no se atrevió a responderle, no sabía para que quería hablarle y eso era lo último que le importaba en ese momento, además estaba segura que faltaba poco para los mortífagos llegaran por ellos.-Creo… que puedes escapar…-los ojos castaños se clavaron en los grises tratando de dilucidar algún rastro de burla en ellos, no lo encontró, y eso le inquietó aún más.

-¿Qué?-fue todo lo que pudo salir de su boca, su garganta estaba seca y su voz sonó pastosa. ¿Draco Malfoy acababa de decir eso? ¿Eso significaba que…? ¿Qué mierda significaba eso?-¿Cómo?-finalmente preguntó, esperando que en cualquier momento el rubio se soltara a reír de lo ingenua que era, o se burlara de la forma en que había logrado despertar una muy mínima esperanza en ella.

Lo vio apretar la mandíbula pero en ningún momento apartó la vista de ella, y sobre todo la risa nunca llego.-Sólo haz lo que te digo…-el entrecejo de la castaña se frunció totalmente incrédula de sus palabras.

-Eso no suena a un plan…-gruñó sin poder contenerse.

La mirada gris del rubio brilló peligrosamente.-¿Tienes uno mejor?-Lo miró largamente pero no tuvo momento de responderle, porque justo en ese momento escucharon una voz arriba. Malfoy se puso de pie con prontitud y ella lo imitó por pura inercia, sus músculos le reclamaron y temblaron con fuerza pero logró mantenerse de pie.-Confía en mí…-lo escuchó susurrar, lo tenía de pie frente a sí, y no pudo evitar mirarlo incrédula, pero sus dudas no tardaron demasiado porque justo en ese momento él golpeó con fuerza su nariz rompiéndosela en el acto y haciéndola caer al suelo semi-inconsciente.

OoOoOo

Nota de la autora: Well, acá el segundo capítulo, agradezco enormemente miri y a Shio por sus reviews :D esperando que les haya gustado la continuación; y sobre todo agradecer a patitaw (ya te lo había dicho) pero fue muy grato saber tu opinión, mil gracias por leerme siempre. I cuak you : ) , este capítulo va dedicado a ti, por tu apoyo y por el gran debate y análisis que nos echamos sobre las personalidades de estos personajes que me ayudó mucho para escribir esto :D Así mismo gracias por las que agregaron a favoritos y/o follows :D

Agradecimiento a Lizzie porque nuevamente ayudó que a que este capítulo no estuviera lleno de horrores ortográfico . , ¡siempre me salvas! ¡Gracias!

¿Tomatazos? ¿Crucios? ¿Ranas de chocolate? En un review, please. Gracias por leer ;)

Próximo capítulo: "Is that a plan?"