Hola de nuevo, espero disfruten mucho los capítulos, son pocos pero algo es algo. =) Cualquier sugerencia o queja es bien recibida solo que si les pido sea con el debido respeto. A nadie le gusta que le digan majaderías en algo que hace con todo su corazón.

Capítulo 2 - El juego comienza

Al llegar a su trabajo la jefa de John notó que la actitud amable y sociable del doctor con sus pacientes había decaído y que de hecho se estaba comportando como un patán. Dando su cara de pocos amigos a todo mundo y los diagnósticos con una frivolidad inmensa que llegó a hacer llorar a unos cuantos.

Preocupada por la reputación que podría adquirir su consultorio con semejante actitud de parte de su doctor general, la jefa llamó la atención de John muy molesta. – A mi oficina, rápido – fue todo lo que dijo en un tono bastante severo, el doctor en otras circunstancias se hubiese asustado, pero estaba tan desganado que fue con total indiferencia a dicha oficina.

- ¿Qué ocurre? – pregunto a secas. – Mande doctora Steptlon sería más apropiado, siéntate cariño – dijo en un tono más calmado, John tomo asiento frente a ella como le indicaron y le miro a los ojos, teniéndole tan cerca ya estaba empezando a preocuparse.

- Escucha John, además de tu jefa quiero que sepas que soy una especie de amiga tuya, no solo me preocupa tu actitud tan… ¿inusual?, por el consultorio, sino por ti, entonces dime, ¿qué es lo que paso?, tú no eres así John, y espero cambies o tendré que despedirte, y créeme tanto tu tanto como yo no queremos que eso ocurra – explico calmándose a medida de las palabras, usando el tacto y amabilidad como si John se tratase de un paciente más.

El doctor suspiro decepcionado, se había dado cuenta de que sí estaba actuando como un imbécil con los pacientes y familiares a causa de su rompimiento con Sherlock pero desquitarse en su trabajo no era la forma de sobrellevar las cosas.

- Tiene razón doctora, lamento mi comportamiento, prometo ser más profesional – respondió con tristeza. La doctora creyó saber más o menos qué es lo que ocurría y negó su cabeza con suavidad.

- No John, tu eres realmente profesional, el mejor del consultorio, mi estrella – hizo una leve pausa y miro los ojos tristes del doctor levantándole el rostro.

– Conozco esa mirada y ese tono de voz, ¿problemas de amor no es así?, mira, ¿qué te parece esto?, te daré el resto del día libre, y el de mañana también para que te recuperes, luego te presentas a trabajar con una gran sonrisa y la misma actitud con la que vienes todos los días, ¿está bien? – dijo en un tono dulce, John dio una media sonrisa y asintió un poco más relajado.

- Gracias doctora Steptlon – respondió con humildad, a lo que la doctora igual dando una media sonrisa dijo – por ahora solo soy Rachel – dijo guiñando su ojo y levantándose de su silla – puedes retirarte John, yo te suplantare, pero recuerda nuestra condición, ¡animo! – dijo eso ultimo dando unas palmadas en su hombro con mucha energía y se retiró del despacho.

Mike quien era gustoso de los chismes escucho de pura "casualidad" la conversación anterior para corroborar sus sospechas respecto al doctor, después de todo, el solo verlo era suficiente para creer que John había tenido algún problema con Sherlock. Aprovechó que el doctor seguía en la oficina de la jefa para cuestionarle antes de que se marchase.

- Entonces, ¿si son problemas de amor? – comento al entrar, John volteo a verle y le sonrió, no quería contarle a Mike pese a que fuera un gran amigo, no hasta que el preguntase algo. Ya que por lo general a John no le gustaba decir sus problemas a la demás gente a menos que estos insistieran en saber.

- Justo eso, no quería decir nada, pero a la larga lo vas a saber, así que mejor te digo yo primero antes que te enteres por otro lado – comento con naturalidad. Mike acercó una sillita al instante para escuchar con atención - ¿qué paso?, ¿qué hizo Sherlock ahora? -.

- Mejor dicho que no hizo, terminamos Mike, todo por un asunto domestico de lavar platos y bueno, es que ya me estaba hartando, él no tenía nada de iniciativa. ¡NUNCA! – empezó a platicar exaltado, la tranquilidad que había alcanzado se esfumo en cuanto comenzó a narrar los detalles de la situación. Al terminar Mike miro preocupado al doctor, pensar que él había sido la causa de que se encontrara con el detective.

Dio un suspiro sintiendo pena por su amigo, entonces le miro con una falsa sonrisa – Sé que ustedes estarán juntos de nuevo John, estas cosas suelen pasar, lo que debes hacer es demostrarle de lo que se está perdiendo, pronto lo tendrás rogando a tus pies -.

- No lo sé amigo, Sherlock no es de los que suplican… - .

- Tampoco es de los que ama y aun así te ama John – el doctor por fin después de varias horas había vuelto a sonreír ampliamente.

- Solo prueba, nada pierdes, escucha, te daré un consejo, pero debo volver al trabajo, en la salida comeremos y te explico lo que puedes hacer, ¿de acuerdo? – John asintió aun sonriente y se comenzó a levantar para también retirarse.

- Gracias Mike, es bueno tener un amigo que siempre apoyo mi relación con Sherlock -. Dijo tendiéndole la mano al retirarse.

- Te apoyo a ti amigo – agrego animado despidiéndose del doctor.

Habían pasado ya tres días y el detective parecía mostrar más indiferencia de la normal.

Tanto así que hasta se podría decir que actuaba como si John ya ni si quiera estuviese viviendo ahí, pues llego al punto en el que sin consultar a su compañero de piso hizo una remodelación en el departamento, acto que enfureció demasiado al rubio.

La tarde que llego de su trabajo, John se encontró con otro Baker Street. Los sillones individuales habían sido removidos junto con el tapiz balaceado de la pared, ahora la pared estaba toda pintada de un color vino que adormilaba la vista y había unas cortinas (espantosas) color crema cubriendo las ventanas.

En el centro había una nueva mesa color negro donde Sherlock tenía acomodados (amontonados) todos sus experimentos, y para colmo, había un nuevo abanico de techo color blanco que no combinaba con el resto de la habitación, y era estrenado de una forma peculiar, pues de sus aspas colgaba un maniquí que simulaba a una persona que se acabase de ahorcar.

No obstante, en medio de aquella nueva sala que dañaba la vista del doctor, estaba el baúl de recuerdos del detective, haciendo tropezar a cualquiera que intentase cruzar ese espacio.

John llamó furico a Sherlock en cuanto se lastimo uno de sus deditos del pie en cuanto choco con el baúl, el detective llego a la sala con un paso lento y una sonrisa burlona sobre su rostro.

- ¿Te gustó como remodelé? – pregunto bromeando, el plan era que disgustara al doctor, pues era lo único que le quedaba para desahogarse, no iba a doblegarse mostrándose molesto o triste por el rompimiento, así que desde que había terminado todo, "inconscientemente" el detective se ocupaba de hacerle la vida de cuadros al inocente rubio.

- ¿Qué demonios significa todo esto Sherlock?, el hecho de que hayamos terminado no significa que puedas hacerle lo que quieras a nuestra casa – explico a gritos, cumpliendo el cometido del azabache que seguía sonriendo.

- ¿No?, bueno John es que era una sorpresa, creí que te gustaba la "iniciativa", pues bien, me nació querer remodelar, pienso que si nuestras vidas merecían un cambio, el departamento también – dijo tratando de ahogar una risita, John entonces comprendió que todo eso había sido hecho a propósito solo para fastidiarlo. Tomo un poco de aire y luego sonrió con picardía.

- Ya que lo mencionas, sí, aprecio tu "iniciativa" y el cambio, después de todo, ese tapiz estaba todo balaceado, tanto que tarde en convencerte de cambiarlo, me alegro que por fin hayas hecho caso – dijo calmado, haciendo que el detective hiciera un puchero, tanto que se había demorado en remodelar el lugar para menos de cinco minutos de coraje del doctor.

John se marchó calmado a su cuarto y agrego con una sonrisa triunfante – otra cosa Sherlock, este juego lo podemos jugar dos – amenazo alegre y cerró su puerta guiñándole el ojo.

Sherlock sintió una gran vergüenza y apretando sus puños con fuera salió de lugar a zancadas.

- Muy bien John tú lo has dicho, el juego comienza-.