Nota: Y aquí tenéis el último. :)
Año 7. Mayo de 1967
Encogida en el suelo, Molly miraba el nuevo titular que rezaba en El Profeta con el corazón encogido en un puño:
"Masacre en Coventry. El-que-no-debe-ser-nombrado ataca de nuevo"
Parecía que las cosas iban a peor conforme pasaba el tiempo, dejando a su paso familias enteras destruidas; miles de personas que lloraban la pérdida de algún miembro de su familia.
Cuando pasaba ese tipo de cosas, no podía evitar pensar en sus hermanos, que se habían unido hace poco a la organización que había creado Dumbledore. Tenía miedo de que les ocurriera algo. ¿Y si les pasaba algo a ellos? ¿Y si El-que-no-debe-ser-nombrado ganaba más poder?
Las lágrimas bajaron por sus mejillas, incapaz de aguantar tanto horror. No podía creerse que alguien fuera tan cruel. Ni Grindelwald había sido tan terrible.
—Molly, ¿qué te ocurre?
Alzó la cabeza, y se encontró a su lado a Arthur mirándola preocupado, y no pudo evitar abrazarle fuertemente. Éste, todavía no poco confundido, solo pudo devolverle el abrazo.
—Tranquila —le susurró en el oído—. No pasa nada. Por favor, dime que te pasa.
—¿Por qué pasa todo esto, Arthur? ¿Qué nos va a ocurrir en el futuro?
—¿Qué quieres decir?
—Me refiero a ese mago que se cree tener derecho de acabar por la vida de tantas personas. ¿Y si la próxima vez es alguien de mi familia? ¿Y si nos pasa algo a nosotros?
Entonces, pareció entender, y la alejó un poco de él para besarla en la frente y mirarla a los ojos.
—No dejaré que nada malo te pase, ¿de acuerdo? Puede que no pueda evitarlo todo, pero siempre estaré contigo. Siempre.
—¿De verdad?
Él sonrió.
—Te lo prometo —contestó—. Y para que sepas que voy en serio… Te… —dudó un instante, y la miró intensamente antes de seguir— ¿Te quieres casar conmigo?
Ella le miró sorprendida entre las lágrimas que tenía por el rostro.
—No ahora, por supuesto. Pero, ¿qué te parece el año que viene? —empezó a decir nervioso hablando cada vez más deprisa—. Primero me gustaría presentarte a mis padres. Mi madre me mataría si se lo dijera en tan poco tiempo y… —Pero una mano tapándole la boca le impidió continuar.
—Sí —dijo Molly sonriendo—. Me casaré contigo.
Volvió a abrazarle fuertemente, y le dio un beso.
No sabía que le depararía en un futuro, pero una cosa era segura: Arthur estaría siempre a su lado.
