Primera vez
«¿Ha encontrado algo?» preguntó febrilmente Emma apoyando su cabeza en el hombro de la bella morena.
El contacto de la mejilla de la rubia contra la suya hizo temblar a Regina que se desestabilizó un poco.
«Euh…sí…no.. quiero decir sí, eso creo, mire»
Apartándose ligeramente hacia la izquierda para alejarse de Emma, la joven le mostró algunas páginas del libro.
«Mire, estas páginas han sido arrancadas…»
Emma miró a su colega parpadeando y poniendo un gesto escéptico
«Síiii…¿yyyy?» preguntó frunciendo el ceño.
«Puede estar relacionado con la pelea que hubo entre Belle y su agresor. Ella debía estar leyendo cuando fue sorprendida»
«Ok…Regina…»
La rubia buscaba las palabras adecuadas para no herir a su compañera
«Si la lucha hubiera tenido lugar aquí, creo que no solo ese libro estaría destrozado, habríamos encontrado signos de lucha, libros desperdigados por toda la casa, cosas rotas…no hay nada de eso, mire. Además sabemos que Belle estuvo en el hospital con su padre hasta las 22:00, y que su muerte se sitúa alrededor de las 23:00. Creo que su agresor la atrapó antes de que llegase a casa, ¿no lo cree?»
Regina dudó, no sabiendo qué responder, se sintió de repente muy estúpida. Quizás el hecho de que ella adorara ese libro, la había hecho desvariar. ¿O quizás la falta de sueño que le jugaba malas pasadas? Sí, seguramente era eso…O después de algunos segundos de reflexión, quizás era simplemente debido a la presencia de la bella rubia a su lado, presencia que la turbaba cada vez más a cada minuto que pasaba.
«Tiene…razón, lo siento. Estoy cansada, creo, es la falta de sueño» dijo tanto para convencer a Emma como para convencerse a sí misma.
Emma se acercó sonriendo y le acarició dulcemente la mejilla.
«Lo sé, no se preocupe»
Sin reflexionar, Regina apoyó su mano en la de Emma y clavó su mirada en los ojos verdes de la bella rubia.
«Yo…¿puedo hablar con usted, Emma?» preguntó la morena ligeramente estresada, y la voz temblorosa.
«Por supuesto» respondió la rubia sonriendo. Se sentó en el sofá y señaló a Regina que hiciera lo mismo.
«¿De qué quiere hablarme?»
La morena se miró los zapatos algunos segundos, buscando las palabras adecuadas.
«Bien…yo…quería que habláramos de lo que pasó la otra noche y…»
«No pasó nada» respondió Emma sin darle tiempo a la morena a explicarse. «Estábamos cansadas, y un poco borrachas…nada malo»
Regina sonrió cálidamente. Su corazón acababa de romperse, pero ella no lo dejó ver, no debía mostrar la mínima debilidad, como siempre.
Queriendo romper ese silencio que comenzaba a durar mucho, Emma retomó la palabra.
«Sin embargo, estoy curiosa por saber cómo pasó de ser una mujer casada a ser una devoradora de damiselas en peligro» dijo con un guiño, esperándo aligerar la atmosfera.
Regina sonrió a su pesar. Tenía ganas de decirle lo que la rubia le hacía sentir, pero no quería que huyera. Si Emma preguntaba, no era por algo inocente, pero no quería incomodarla.
«Bueno…llegó…sin buscarlo demasiado, ya sabe» respondió sinceramente.
Emma se sentó de forma más cómoda en el sofá y miró a Regina a los ojos
«La escucho»
«En esa época, yo formaba equipo con un hombre genial, August Booth. Éramos compañeros desde hacía ya algunos años y teníamos un gran número de investigaciones resueltas juntos»
Emma podía leer en los ojos de la morena como en un libro abierto. Estaba orgullosa de ese palmarés y la rubia sentía que ella quería mucho a ese hombre con el que formaba pareja.
«August era un amigo, un muy buen amigo. A la vez compañero, hermano pequeño…estábamos realmente en la misma onda y casi desde el principio. Nos llamaban como en esa serie de televisión sobre fenómenos paranormales» añadió la morena sonriendo «¡Sculder y Mulder!»
«Sculder y Mulder» dijo Emma riendo «los dos super agentes del FBI»
«Eso es. ¡Los super agentes..!»
La mirada de la morena se perdió en el vacío. Emma esperó, dejándole el tiempo que necesitara.
«Después de tanto estar juntos…todo se echó a perder. No por él como puede imaginar, sino a causa su novia»
Emma se inclinó hacia delante, apoyando los codos en las rodillas, totalmente inmersa en lo que contaba la morena.
«Ella se llamaba Julie…una magnífica morena, que compartía la vida con August desde hacía algunos meses. Él estaba orgulloso de ella, se dio prisa en presentármela porque quería que nos conociéramos. Le hablaba de mí, y a mí de ella…La primera vez que la vi, sentí un escalofrío, un poco como…»
"Un poco como con usted" iba a decir la morena, pero Emma la interrumpió
«¿Cómo un flechazo?»
«Sí…eso eso…» respondió la morena sonriendo…un flechazo…»
Regina sintió su corazón encogerse, porque esa frase no iba destinada a esa famosa Julie, sino a Emma.
«En seguida, comenzamos a salir juntos, Julie, August, Daniel y yo… Pasamos muchos momentos juntos y con el tiempo ella se convirtió en mi amiga, mi confidente…Y después las cosas comenzaron a empeorar con Daniel. Las peleas eran frecuentes, las subidas de tono eran moneda corriente. Yo me desquitaba con ella, era mi paño de lágrimas, le decía que ya no lo soportaba más…Y un día ella me dijo simplemente "déjale y ven conmigo" Yo estaba atónita, nunca hubiera pensado que me separaría de él…pero esa mirada…esa cara de ángel…esa invitación»
Emma estaba atrapada en los labios de la morena, acercándose cada vez más, a medida que la historia avanzaba.
«¿Y entonces? ¿Entonces? ¿Qué hizo? ¡Dígameeee!»
La excitación de Emma hizo reír a la morena.
«Entonces nos besamos…ella me explicó que ya había tenido relaciones con mujeres y que no era realmente feliz con August. Nuestra historia duró ocho meses. Me enamoré de ella, lo vivimos en secreto muchas semanas, después una tarde yo no pude más y se lo confesé todo a Daniel»
«Wow…supongo que no se lo tomó bien» dijo Emma haciendo una mueca
«No…realmente no. Se dio prisa en llamar a August para contárselo. Lo que puso fin a años de colaboración entre los dos. Pido su trasladó en los días siguientes y nunca más lo he vuelto a ver»
Emma sentía hasta qué punto esa confesión apenaba a Regina. Tenía tantas ganas de aferrarla entre sus brazos para reconfortarla…
«Julie lo vivió bien, pero yo no tanto. Mi matrimonio terminó, lo que también destruyó mi relación con ella, ya que la situación se volvió muy difícil de vivir. Yo me sentía culpable, ella en absoluto, lo que hacía que discutiéramos mucho…Una mañana nos peleamos, fue la peor de todas…hice mis maletas, y nos fuimos cada una por nuestro lado, se había acabado…»
Sin haberse dado cuenta, Emma había apoyado su mano en las rodillas de la morena. Devoraba a su compañera con los ojos, se había colgado de sus labios, bebía cada palabra de la historia con avidez. La tristeza en los ojos le encogía el corazón, pero sin comprender por qué, estaba muy excitada, quería conocer todos los detalles.
«Cu..Cuénteme» pidió en voz baja
«Acabo de hacerlo Emma» respondió la morena sonriendo, frunciendo el ceño
«No…quiero decir, cuénteme su primera vez…¿Cómo fue? ¿Cómo es con una mujer?»
A su pesar, la morena sonrió y cerró los ojos
«¡Es…dulce…sensual…tórrido…explosivo…todo a la vez!»
Emma tragó saliva, la mano aún apoyada en la pierna de la morena, que no hizo nada por romper ese contacto, saboreando a cada segundo el calor de la mano de la rubia.
«Nuestra primera vez fue en su casa, sobre su sofá…después en su cama…su ducha…su cocina…»
Aún con los ojos cerrados, Regina rememoró esos momentos, su respiración acelerándose poco a poco.
«Cuando…cuando sentí sus labios sobre los míos, su lengua pidiendo permiso para entrar en mi boca, sus manos en mi cuerpo…tuve en un primer momento miedo, pero rápidamente mis sentimientos lo alejaron y me deje llevar. Nunca había hecho el amor con una mujer, así que la dejé a ella que llevara la iniciativa, saboreando cada instante. Me acarició dulcemente, después me desvistió con cuidado, despacio. Poco a poco yo tomaba confianza y seguridad, ella me mostró cómo darle placer, guiándome paso a paso. Yo la acaricié, la besé…lamí…tanto como podía, como si mi vida dependiera de ello»
Emma se había acercado un poco más a la morena, su mano le acariciaba dulcemente el muslo. Ella se mordía la lengua de manera sensual, como para reproducir lo que Regina estaba evocando.
«Nos acariciamos la una a la otra durante largos minutos, después ella se levantó y me hizo sentarme en el sofá. Delicadamente me separó los muslos, deslizando sus manos por mis tobillos, mis pantorrillas, subiéndolas poco a poco haya mi pecho…»
La rubia había dejado de respirar, su corazón galopaba. Su mano se había deslizado sobre la ingle de la bella morena, avanzando centímetro a centímetro…
«Después, sin avisar, hundió su lengua en mí, jugando al mismo tiempo con sus dedos…dios mío, nunca había conocido esas sensaciones. Estaba mojada hasta un punto que no podría imaginarse…»
Emma tragó saliva una vez más, humedeciendo sus labios con su lengua.
«Euh…sí…sí, me imagino» dijo poniéndose como un tomate.
«Cuando sentí el orgasmo llegar, tomé su cabeza entre mis manos…»
Imitando con sus manos las palabras, Regina apoyó su mano izquierda en el rostro de Emma, y su mano derecha en la de la rubia que la acariciaba dulcemente.
«La atraje hacia mí, para que me penetrara más profundamente»
Regina guio la mano de Emma a su entrepierna, hundiendo su mirada en la de la rubia, queriendo hacerle comprender que podía tomar su cuerpo, que podía hacer con ella todo lo que deseara.
«Y…dios mío…el orgasmo me llevó a otro planeta…»
Los labios de Emma solo estaban a unos pocos milímetros de los de Regina, su mano acariciaba suavemente el interior de los muslos de la morena que cerró los ojos, saboreando casa instante, hundida entre recuerdos y realidad.
«¿Agente Mills? ¿Agente Swan? ¿Están ahí? Soy el sheriff Nolan»
Jajajajaj. Me vais a matar. Bueno a mí no, a David.
