Hola gente!

Como les dije, este fic esta terminado, y probablemente estén todos los capítulos subidos para cuando todos quienes me siguen consigan postear reviews :p

Sin embargo, voy a ser paciente y subirlos uno por día.

Mientras tanto, quería agradecer a Atlas20 por su review, e invitar a quienes leen The Shinnig Knigth a decirme su opinion hacerca de la situaciones mostradas. Si son realistas, tomadas de los pelos, entretenidas, aburridas. Todo aviso me sirve.

Sin mas, no les robo mas tiempo.

SALTEMOS A LA HISTORIA!

Para ese entonces, el equipo RWBY (Ruby, Weiss, Blake y Yang) Ya estaban en los bosques de "Forever fall"

Y la muchacha seguía perdida en sus pensamientos. Su hermana, vestida con despampanantes y provocativas prendas, avanzó hacia ella, quitando algunas hojas rojas que caía sobre su abundante cabellera- ¿Que pasa hermanita? Estas extraña últimamente.

La muchacha tardó un tiempo en responderle. Tapada por una capa y una caperuza roja, se echó hacia atrás la roja cobertura, mostrando un vestido y escote negro, con una cruz blanca colgando de su pecho.

-Nada. Simplemente estaba... pensando. Pensando en la prueba de combate que tendremos mañana...

Dándole una sonrisa de superioridad, su hermana miró hacia ambos lados, antes de acercarsele y susurrarle -Aun lo extrañas ¿No?

La chica no le respondió. Solo ahogó una replica, y luego bajó su cabeza en silencio.

-Trata de concentrarte en esto ahora, hermanita. A la noche, me contarás todo lo que quieras. Será nuestro secreto ¿Deacuerdo?

La muchacha levantó sus plateados ojos del suelo, y forzando una sonrisa, asintió. Necesitaba hablar con alguien.

Capítulo 2: El que escucha sin ser visto/ The Shining knigth

El club

- Así se hace una margarita- Indicó Junior, sosteniendo las botellas en ambas manos y teniendo un par de copas en frente.

-Deacuerdo... entonces hago esto y...- El muchacho puso mucha bebida en el vidrio, provocando peso y haciendo que se volcara para un costado.

-!No¡ !¿Acaso no puedes hacer nada bien?¡ !Hemos gastado once botellas distintas en que hagas un solo trago bien¡

Mientras el dueño del club regañaba a su nuevo empleado, ambos eran observados desde lejos por sus dos empleadas mas capaces. Dos muchachas, a simple vista gemelas, vestidas con atuendos ajustados, platinado y rojo respectivamente.

- Parece de muy buen humor hoy- Indicó, cruzándose de brazos.

- Oí que después de la paliza que les dio anoche, los de las familias se lo pensarán dos veces antes de volver a meterse en nuestro negocio- Adhirió la otra chica, apoyando una mano en su cadera. En sus nudillos, se veía un guantelete que desembocaba en tres garras rojas y afiladas.

- Pero solo es cuestión de tiempo- Señaló la muchacha de plateado, mostrando tacos del mismo color, pero con un filo capaz de cortar a alguien al medio- Las familias retomarán lo que empezaron.

-¿Entonces? ¿Que propones Melanie?- Inquirió su hermana, levantando una ceja con una sonrisa de conocedora.

Y es que, de echo, conocía la respuesta.

Su hermana Miltia podía ser mas directa que ella, era verdad, pero compartía su sentimiento con respecto al mundo.

Ellas querían triunfar. Ser actrices, o por que no, ser alguien importante.

Pero el mundo nunca fue bondadoso con esa clase de soñadores. Solo permitía a quienes aspiraban a poco el llegar a cumplir lo que querían.

Sin embargo, ellas no tenían miedo de pelear su camino hacia la cima. Ellas iban a hundirse en las tinieblas todo lo que hiciera falta si con ello lograban cumplir sus metas.

Pero, en el camino, aprendieron algo. Solo el código y el trabajo las sacarían adelante sin transformarlas en monstruos sin alma.

Por ello habían decidido trabajar para Junior. Después de todo, tenía un trato justo con sus empleados y valoraba el profesionalismo por sobre todas las cosas. De echo, la forma de pensar de su jefe y la de ellas era muy similar.

Y estas ultimas semanas, había demostrado ser todo un líder en el asunto de las familias.

Miraron con algo de sorna hacia el dueño del negocio, elevando los brazos al aire en un ademan de alivio cuando, al fin, el nuevo logró preparar una margarita sin derramar líquido... o romper el vaso... o romper la botella.

-Enserio... ¿Dos horas y media para aprender a hacer una margarita?- Preguntó Melanie, algo anonadada, mientras tomaba asiento en una de las mesas.

-Espero que retenga información, si no va a ser la ruina de este negocio- Agregó Miltia, imitando a su hermana, con un trago en la mano.

Unos minutos después, Jaune se hallaba en la habitación donde había despertado el día anterior, bañándose antes de su turno.

Por que ahora trabajaba en el club.

No era lo que tenía pensado, pero era mejor que nada. Era un buen golpe de suerte, de echo.

La noche anterior recordaba haberse presentado frente de Junior con ese traje, y luego de algunas eufóricas celebraciones con los muchachos del club, Junior le había invitado a contarles su historia...

El muchacho hubiera mentido. Hubiera echo narrado echos mas interesantes, o por lo menos, lejanos a la decepcionante realidad, pero, simplemente, tenía poca resistencia al alcohol. Y eso era lo único que había tomado esa noche.

Así que lo contó todo. Absolutamente todo.

Desde la falsificación de su entrada en la academia de cazadores, hasta sus días en la misma, terminado con sus descubrimiento, y su llegada al callejón.

Sin embargo, no recordaba muy bien el encuentro en el callejón, por lo que fue Junior quien terminó la historia.

Fue cuando la resaca pasó de largo por su cabeza que recordó cuanto había dicho y echo. Y se golpeó la cabeza con la palma de la mano.

Sin embargo, al parecer su situación logro conmover a los integrantes del club...

A Junior al menos. Ya que le ofreció trabajo y techo. Y el lugar, de echo, no parecía nada malo.

Buena música, una pista de baile, mesas y tragos. Esto se veía muy prometedor desde el punto de vista de un muchacho adolescente como el.

Al preguntar por su antigua ropa, su nuevo jefe le había indicado que estaba siendo lavada, y que si quería que reemplazaran las placas del pecho, que ahora llevaban un agujero de bala.

Ni el sabía por que, pero se negó.

Ahora se bañaba para estar presentable en el turno que le correspondía atender la barra. Mientras el agua caliente limpiaba su cuerpo, sus ojos cerrados no pudieron evitar recorrer los recuerdos de su pasado cercano.

Ruby, la academia, la expulsión...

El filo del mundo.

Quizá era un tipo con mucha suerte. Ese disparo debería haber acabado con cualquiera. Pero esa cicatriz...

Cerró la canilla, no queriendo abusar del agua caliente, y se vio en el espejo, borroso por el vapor.

Con la mano húmeda, corrió el vapor y se miró reflejado en el vidrio.

Sus cabellos rubios, mojados y pegados al rostro. Su cuerpo, de ángulos normales, no mostraba ninguna anomalía...

A no ser por su pecho.

Del lado izquierdo, a la altura del corazón, había una cicatriz del tamaño de un puño. Pero no la cicatriz de una lastimadura.

Era la de una quemadura. Como si un volcán hubiera echo erupción en su pecho y hubiera quemado todo, dejando a la piel crecer en una tonalidad mas oscura, rodeada de restos de piel chamuscada, formando un circulo irregular, con unas enramaciones aun mas aleatorias, y muy cortas, a los costados. Como si siguiera las venas del corazón.

¿Que había ocurrido? ¿Por que había reaccionado así? Y aun mas enigmático, aunque tampoco se quejaría por los resultados... ¿Por que seguía vivo cuando una bala había atravesado su corazón?

Muchas preguntas, y poco tiempo. Debía vestirse para atender la barra.

Unos quince minutos mas tarde, Junior y Jaune atendían el bar del club, limpiando vasos y sirviendo bebidas.

Dado que eran sus primeros días, el jefe se encargaba de los cócteles y cualquier pedido fuera de lo común, mientras el rubio, ahora bien peinado y preparado, tomaba los pedidos mas básicos.

Los clientes venían, comían algo, y luego se iban. No mucha gente en la pista de baile en esos días. Y claro, la mayor clientela venía en días de temporada o en los fines de semana. Y ese día era apenas Martes.

Un suave y ordinario Martes. Solo bebidas y comida. No mucho que hacer.

Por ello es que Jaune atendió a la mayoría de los clientes ese turno. Como era de esperarse, claro.

Estaba siendo probado. Y si no quería trabajar de limpia inodoros, debía de dar una buena impresión.

Se dio cuenta que era mas fácil de lo que pensaba. Solo debía no pensar demasiado. Concentrarse en atender la barra.

-Trata de sonreír mas- Era la directriz que le daba su jefe, mientras el atendía a la clientela.

Fue solo cuando la mano de Junior se posó amistosamente en su hombro que el muchacho paró.

-Ya está, se acabó tu turno amiguito- Dijo el dueño, sonriendo, mientras se ajustaba la corbata- Ve, descansa, y luego sal para que podamos hablar un rato. Hay aun mucho que tienes que saber.

Sonriendo extrañado, el muchacho asintió con la cabeza, mientras se dirigía a su habitación.

Tomó un pasillo discreto detrás de una puerta que decía "Employers Only" en donde habían varias habitaciones. Cuatro para ser exactos, pero de ellas, solo una la ocupaba el muchacho.

Mirando a estos espacios vacíos, el chico no pudo si no sentir curiosidad, y viendo que eran simplemente otras habitaciones, miles de ideas vinieron a su mente.

El ejercitar su cerebro también le hizo navegar, sin querer, en algunos recuerdos. Y cuando una idea vino a su mente, casi se rompe la cabeza contra la pared.

Necesitaba bañarse, y rápido. El banco cerraría en pocas horas...

El banco

El muchacho rubio estaba jadeando, pero agradecido de que el cajero aun estuviera abierto y atendido, avanzó hasta la recepcionista, atendiéndolo desde detrás de un vidrio reforzado, aunque transparente. Como si le tuviera miedo.

Jaune rió para sus adentros. ¿Que clase de miedo podían tenerle a él?

-Hola señor ¿En que puedo ayudarle?- Preguntó la recepcionista, una mujer de cabello marrón atado en una cola de caballo, con una blusa blanca.

-Hola. Mire, mi nombre es Jaune Arc, y quería saber cual era el estado financiero de mi cuenta. Tengo el número de acceso si lo quiere.

-Adelante por favor, escribalo en la pantalla- Indicó la mujer, mientras luego de tipear unas cosas en su teclado, apareciera un holograma táctil en el vidrio reforzado.

El muchacho puso su contraseña. Quizá lo único que había rescatado de una conversación entre un abogado y su padre, acerca de como des heredarlo...

No eran bonitos recuerdos, pero quizá podía sacar algo bueno de todo esto.

Cuando el sistema aceptó el código, se sintió muy aliviado al principio, y nervioso después. ¿Que tal si su familia ya había anulado su cuenta? Si no lo habían echo, tendría demasiada suerte, y la suerte no era algo que el tuvie...

-Su cuenta se encuentra en un estado activo señor. De echo, tiene un gran deposito en ella- Sonrió la mujer, ajustándose los anteojos.

Jaune se sintió tan bien, que cayó de espaldas al suelo. Luego de unos segundos de catarsis, se levantó y se volvió a la impresionada cajera. Tratando de no sonar muy ansioso, aclaró su garganta

-¿Podría... hacer un retiro de deducibles? Necesito el dinero.

La mujer lo miró con impresión, pero luego alivianó su mirada. Después de todo, era "Su" dinero.

-Deacuerdo señor. Comenzaré la extracción ahora mismo.

Sin mas, la mujer tipeó otro código en su computadora, y la maquina que tenía detrás del mostrador se encendió.

Jaune no podía creer su suerte.

Cuando su abuelo, el dueño de la espada y el escudo que hubiera usado si aun estuviera en la academia, había dejado una importante herencia para cada miembro de su familia, ordenando que fueran repartidas en partes iguales.

Claro que Jaune era aun un menor de edad, y legalmente no podía hacer posesión de ese terreno, pero ¿Que tal si eso hubiera sido una piadosa mentira por parte de sus padres? Cuando aun eran piadosos, claro.

Después de todo, el se había enterado de eso por escuchar conversaciones a escondidas. No se lo habían dicho directamente.

De echo, el muchacho no tenía idea lo que estaba haciendo. Sabía como pedir por que una vez, de pequeño, había acompañado a su madre hasta el banco.

Incluso sabía lo que estaba pidiendo a duras penas.

El terreno que Jaune tenía podía cambiarlo por dinero. Y este dinero era, de echo, un porcentaje del valor total de la zona a su nombre...

!Perdería dinero¡

-!Aguarda¡ !Cancela la extracción¡- Ordenó el muchacho, desesperado.

La mujer, resoplando, con una plástica sonrisa en su rostro, obedeció, cancelando la maquina.

-Mil disculpas. Cambiaré la clave... cambiaré la clave solamente.

La recepcionista volvió a abrir la pantalla holográfica, y luego de que el muchacho tipeara su nueva clave, volvió a cerrarla.

-Eso es todo- Sonrió el rubio con algo de incomodidad.

-Si ese es el caso, gracias por usar nuestros servicios señor Arc. !Gracias y vuelva pronto¡

Con una incomoda sonrisa, el muchacho abandonó el banco.

El club

Junior tomó su cabeza entre las manos. Esto no podía estarle pasando.

Apenas si lograba quitarse de encima a las familias por un rato, y para que luego la policía le embargara el negocio...

Le habían dado un día de gracia para juntar el dinero para pagar la fianza, pero claro... ¿Como hacerlo si acababa de cubrir los costos de reparación de su local?

Eso fue lo que el jefe iba a hablar con sus empleados en breve.

Jaune, algo confundido por su actitud, le había preguntado que ocurría. Junior se había reído y le había dicho que solo le respondería si el muchacho le decía a donde había ido en su tiempo libre.

Ambos se quedaron con la respuesta para ellos, mientras Junior le ofrecía un trago al chico, diciéndole que lo necesitaría mañana.

El rubio, no queriendo parecer mal agradecido, aceptó claro. Pero hizo la mímica de tomarlo...

Esta bien, algo tomó. Pero no lo suficiente para emborracharse. Solo para no pensar en las consecuencias.

Una vez le pareció que el muchacho estaba lo suficientemente mareado, el dueño del negocio lo mandó a su habitación mientras el atendía una "Reunión" con el resto del personal.

Satisfecho con su manejo de las cosas en estos momentos terribles, el empresario se ajustó la corbata y avanzó hacia la pista de baile, cerrando las puertas de su negocio y llamando a todos sus empleados. Menos a Jaune claro.

No tenía el valor ni el coraje de decirle que su recién encontrado techo le sería arrebatado por problemas mas hallá de su alcance. No después de que le hubiera salvado la vida.

Lo que el subestimaba, era que el muchacho hubiera descubierto su talento para escuchar conversaciones a escondidas.

El muchacho lo pensó bien. Muy bien... iba a perder mucho si hacía lo que tenía pensado hacer.

Solo para proteger una situación mas bien extraña en la que el se había inmerso... ¿Valía la pena?

¿Era viable volver a ser un héroe?

Unos ojos llorosos y plateados le miraron en sus recuerdos. Fue toda la respuesta que necesitó.

La puerta del club, al otro día

Todos esperaban con la decepción en la mirada.

Había personas malas y profesionales entre ellos, decepcionados, enojados, e incluso algunos estaban llorando cómicamente. Pero todos comprendían que estaba sucediendo y por que.

La policía había descubierto, de alguna forma u otra, sus negocios sucios. Y si bien no eran demasiado terribles, eran lo suficientemente ilegales para clausurar el local.

Nadie de los presentes era ajeno a esto. Quizá Jaune, pero el no estaba entre ellos. El era un chico nuevo, llevado por las circunstancias y la suerte a pertenecer a su grupo.

Todos miraban desde afuera del negocio, esperando la fatídica salida de su jefe, quien estaba firmando los últimos papeles para que el negocio fuera cerrado para siempre.

- Es un buen jefe...-Murmuró Melanie, aun vestida de plateado. Si iban a cerrar su negocio, ella iba a ser profesional hasta el final.

- Si no entregara el negocio a las autoridades, las investigaciones sobre nosotros caerían como un perro sobre un filete- Señaló Miltia, cruzándose de brazos- Es lo mejor.

Ambas miraron el negocio, preparándose para un doloroso camino hacia algún hotel. Necesitarían un buen trabajo luego de esto.

Sería mas difícil ahora. Pero no se iban a rendir.

Eso pensaba cada uno de los empleados, todos vestidos con el uniforme de servicio. Todos queriendo, sea cual sea su moral, ser profesionales en su ultimo día en el club. Así fuera mirándolo desde afuera, mientras esperaban la salida de su jefe...

Sería raro ya no llamarlo jefe. Sería raro ya no tenerlo dando órdenes todo el tiempo.

Sería raro, si... tan raro ya no estar en el club.

Eso es lo que pensaba Junior al acariciar sus mesas, ahora tapadas por manteles de plástico.

Casi se le rompe el corazón al ver su mostrador de bebidas vacío.

Un dolo punzante le invadió al ver la pista de baile apagada, pensando en que quizá no volvería a encenderse.

El DJ estaba tomando su equipo. Sería aun mas incomodo el no tenerlo ahí, en el balcón a cinco metros de la pista, tocando sus mezclas y escuchando sus ritmos.

Incluso, aunque el no lo admitiera, iba a extrañar a sus muchachos.

Al parecer, Jaune se había enterado de esto y había decidido acortar tiempos, marchándose. Era lo mejor para el...

No quería darle las noticias a la cara. No hubiera soportado decepcionar a quien le había salvado la vida.

En la puerta, lo esperaba el inspector, con su uniforme de policía, paciente. Estas cosas llevaban su tiempo.

Pero era inútil retrasar mas las cosas. La suerte estaba echada.

En silencio, el policía salió del negocio, seguido por Junior, quien respiraba largamente para hacer la parte mas difícil del día.

Tomó las dos grandes puertas del club, y las cerró. Luego unió las cadenas con un candado, y todos esperaron...

El click de las llaves fue mas una sentencia que un ruido.

- Entonces está decidido- Dijo la fría voz del policía, mientras sacaba su estampa con la palabra "Clausurado" en grande.

-!Alto¡- Sonó una discordia en la tristeza colectiva- !Alto¡ !No tienen derecho a hacer nada aún¡

Todos miraron extrañados a un muchacho rubio, vestido con su armadura ligera, correr hacia ellos con un papel en las manos.

Jadeando, cansado por la repentina corrida, el muchacho avanzó entre la gente uniformada hasta llegar al policía.

-Señor... mucho gusto... mi nombre es... mi nombre es...-Jadeo, aun cansado, mientras alcanzaba el papel al hombre.

El policía leyó la hoja.

-Bien, Hei Xiong. Dame las llaves- Indicó el policía, a lo que un confundido Junior obedeció. Sorpresiva mente, el inspector llevó las llaves hacia las cansadas manos del muchacho- Muy bien, señor Arc. Permitame felicitarlo por la adquisición. ¿Quiere que le de un recorrido?

-No... No se preocupe...- Agregó el muchacho rubio, reincorporándose y ganando aire- El sabe bien como es el negocio por dentro.

Sonriendo, el policía asintió, y devolviendo el papel, se alejó calladamente.

Todos miraban impactados al muchacho, mientras el, sin decir nada, iba hasta la puerta, y ponía las llaves en el candado.

Se limitó a abrir la puerta, y luego, pese a estar todas las luces dentro del local apagadas, se dirigió a su habitación, estrellándose cómicamente contra las mesas.

Luego, sin decir nada, se tiró sobre su cama, esperando que lo despertaran para atender su turno.

Junior, sin entender que había pasado, se limitó a seguir al rubio, y cuando se aseguró que el estuviera dormido, extrajo el papel de sus manos.

Volvió frente a sus ex empleados, y leyó la hoja en frente de todas, mientras tomaba las llaves que seguían aun en el candado.

Se impresionó al ver... que era una declaración propietaria por adelantado.

Desde que Junior había sido destituido de su propiedad, la misma había pasado al estado. Y en vista de esto, cualquiera con el suficiente dinero podía comprar el local, presentando el efectivo por adelantado al resto del papeleo.

Y el muchacho había extraído deducibles de un terreno. Un terreno muy caro...

Había re comprado el negocio. !Había re comprado el negocio¡

-!¿Que tanto me miran, bola de haraganes?¡ !A trabajar¡- Exclamó Junior, con una sonrisa que ni el mismo podía creer que tuviera.

Nuevamente, el caballero de los cuentos había echo de las suyas. Y esta vez, todos lo habían visto.

-!O Dios¡ !O Dios¡- Protestaba Jaune, mientras se vestía con el uniforme de servicio- !Estoy media hora tarde¡ !Junior va a matarme¡

Al diablo la ducha. No podía tardarse mas.

Esperaba que lo despertaran para su turno. Pero nadie lo había echo, y ahora que lo pensaba, no tenían por que hacerlo. El era un empleado como cualquier otro... había echo mal en pensar de otra forma.

Sin embargo, así fuera por costumbre, se puso su armadura ligera debajo del saco. No podía imaginarse sin ella.

Al salir y caminar por el pasillo, se impresionó al ver como lo llamaban todos mientras se dirigía a la barra.

-Hola jefe

-Espectacular show esta mañana jefe.

-¿Durmió bien jefe?

-!Hey jefe¡

El solo respondía con una humilde e incomoda sonrisa. No entendía nada.

En la barra, nadie lo esperaba. Claro, aun estaba siendo probado.

Sin embargo, mientras atendía, el muchacho se dio cuenta de la cantidad de gente que había en el local. Claro, alguna festividad que hubiera pasado por alto.

Gracias a Dios no identificó a nadie de Beacon entre los clientes. Eso hubiera sido doloroso de ver.

De todas formas, era bueno que hubiera tanta gente en el club. Eso solo subiría las ventas.

Aunque claro, era mucho, mucho mas exigente la clientela. Demasiados pedidos y demasiadas personas.

La pista de baile era una locura. Todos moviéndose al ritmo del DJ, quien con su enorme casco de ratón rojo, llevaba a los bailarines con sus mezclas tecno/trance.

Eso fue hasta que escuchó a la música parar. Entonces, vio como Junior pedía la atención a todos, tomando un micrófono en medio de la fiesta.

Las luces, entre rojas y plateadas, habían parado dejando una amarilla zona en la pista de baile.

- !Amigos¡ !Clientes¡ !Gente que quiere pasarla bien¡ !Tengo un importante anuncio que hacerles¡

Indicó Junior, levantando una mano en alto- !Teníamos todos una forma de ver el mundo antes¡ !Si querías ser alguien, tenías que hacer cosas de las cuales no estaba orgulloso¡ !¿Quien hace algo por el otro sin esperar nada a cambio?¡ !Nadie¡ !¿Quien es capaz de hacerlo todo por el prójimo?¡

!Nadie¡ !Eso solo pertenece a los caballeros en brillante armadura de los cuentos de niños ¿No?¡- Notando la incomodidad que su monólogo estaba provocando, apresuró el mensaje- !Pero eso fue si no hasta hoy¡ !Frente a todos se nos apareció no menos que un caballero en brillante armadura¡ !Y mantuvo en pie el lugar en donde hoy festejamos¡- Jaune notó de repente que todos los empleados lo miraban a el con una sonrisa cómplice.

La incomodidad comenzó a invadirlo.

- !Este caballero se mostró, quizá mal oliente, quizá torpe, quizá abandonado a su suerte¡ !Pero el brilló por todos nosotros, y ahora, le invitamos a subir al escenario¡ !Ven aquí, Jaune Arc¡

De repente, miles de gritos de alegría resonaron en el lugar. Mas bien, los empleados empezaron a gritar su nombre una y otra vez, mientras aplaudían eufóricos.

No le gustaba tanta atención. Le hacía sentir fuera de lugar... pero una vez que había sido llamado a la pista, hubiera sido descortés no asistir.

Ademas de embarazoso...

Entre palmadas en la espalda y porras, el muchacho caminó hacia Junior, quien lo esperaba con los brazos abiertos.

Luego de un fuerte abrazo, y de sentir un par de costillas quebradas en el ínterin, el muchacho bajó al suelo y miró a su alrededor.

Junior sonrió ante la vista. El muchacho, simplemente anonadado y humilde frente a la gente que celebraba en su honor, haciéndolo sentir tan incómodo.

- !Entonces, este es el anuncio¡- Dijo el emprendedor, ajustándose la corbata con una mano y sosteniendo el micrófono con la otra- !De ahora en mas, cambiamos el nombre de nuestro club¡

Ante los ojos perplejos de Jaune, unas cortinas encima del DJ cayeron hacia los costados, mostrando un enorme cartel con una silueta muy similar a la suya, solo que pintada de negro, pero con las placas de su armadura dibujadas en blanco, y su pelo pintado de amarillo- !Les presento la inauguración de un nuevo negocio¡ !Esto ahora es "The Shining knigth"¡ !A bailar que la noche es joven¡ - Sin mas, varios meseros aparecieron en la pista, sosteniendo bandejas de bebidas de color amarillo, entregándolas gratis a quienes bailaban.

Lejos, sonriendo, las gemelas de plateado y rojo miraban mientras aplaudían a su vez, aunque no con mucho entusiasmo.

- Lo que es la suerte del jefe ¿Verdad?- Dijo Melanie, mirando hacia el inseguro muchacho, obligado a bailar por los demás empleados y el mismo Junior.

- No se si sería indicado seguirlo llamando jefe- Indicó Miltia, resoplando mientras observaba al muchacho dando lástima en la pista de baile.

-Pues si ese muchacho quiere tomar su lugar, va a tener que hacerlo mejor que eso- Señaló Melanie, cambiando su sonrisa por una serio rostro risueño.

En la pista, luego de un rato de moverse como si tuviera palos atados a las rodillas, el muchacho se decidió a probar la bebida que ofrecían gratis.

Tenía un sabor particular. Suave, pobremente armado, pero delicioso.

Una vez se terminó el vaso, y comenzó a sentir su cuerpo mas ligero, preguntó a Junior- Buena bebida. ¿Como se llama?

-¿Es una broma?-Indicó el emprendedor, riendo- !Hey Malcom¡ !Traeme otra ronda de "Shining Knigth´s"¡

Fin del capítulo.

Beacon, la terraza

Ruby miraba el cielo estrellado con unos ojos perdidos, mientras el suave viento de la noche movía su capa roja al compás. Su hermana Yang la alcanzó mas tarde, sonriendo, pero de forma preocupada.

-Hermanita. ¿Algo de lo que quieras hablarme?

La muchacha de rojo mantuvo el silencio inmaculado durante unos segundos, hasta que habló- Me enteré... que Jaune abandonó la casa de sus padres. Y que ahora anda solo por ahí...

Su hermana no necesitó mucha imaginación para darse cuenta que preocupaba a su líder de equipo.

Era una buena persona. Demasiado quizá. Pensando siempre en su primer amigo, en lo torpe que era, y en que ahora, ademas de inútil, estaba solo ahí afuera, enfrentándose a un mundo impiadoso.

-Hermanita... lo mejor que puedes hacer ahora es desearle lo mejor, y concentrarte en ser una cazadora- Murmuró Yang, abrazándola desde detrás- De esa forma, podrás hacer del mundo un lugar mas seguro para personas como Jaune.

La muchacha de rojo siguió mirando el horizonte negro, lleno de estrellas, y sin decir nada, asintió secamente.

Le quedaba mucho tiempo por delante, y no podía estar siempre preocupada por su amigo...

Claro que decirlo y hacerlo no es lo mismo. Nunca lo es.

Cerramos con esto por hoy. Mientras leen esto estoy terminando un Oneshot que me sirve de practica para "Terminator Team" que ya esta llegando a la cúspide de su historia.

Ya verán ambos (Probablemente hoy alguno) En acción.

Mientras tanto ¿Que les pareció la reacción de Jaune ante la situación a mano? ¿Es algo que Jaune haría? ¿Realmente tiene ese instinto de Héroe en el fondo? ¿O es demasiado Martyr?

!No se guarden sus opiniones¡ !Me sirven todas¡

Sin mas, no les robaré mas de su tiempo. Gracias por haber leído.

HASTA LA PRÓXIMA!