Hola gente!

Como bien dije, este fic está terminado, y lo estoy subiendo de a tramos.

Solo les pido que, si de verdad les gusta, dejenme un review para saber que opinan de mi obra :D (Atlas20, no te sientas aludido XD. Tu casi nunca, por no decir nunca, has dejado nada sin review, y por ello te estoy mas que agradecido)

Ahora, para quienes se preguntan por que el error de gramática en el título, es por una simple razón: Primero, no me di cuenta. Segundo, el nombre "Shining Knigth" para un fanfic centrado en Jaune en fanfiction ya existe, así que me quedo justo para separar uno del otro gracias al error gramático :D

Así que para darle mas personalidad, y quedar evidenciado de lo burro que fuí al equivocarme en la palabra para así no olvidarlo nunca, dejaré ese error como está. Espero no incomodar :p

No les entretengo mas.

SALTEMOS A LA HISTORIA!

Blake miraba por la ventana, con problemas surcando su mente.

Weiss y ella habían tenido una fuerte pelea hacía unos momentos, por culpa de unas diferencias de opinión acerca de los White Fang, un grupo terrorista lleno de personas mitad animal. Faunus, como se les llama.

Claro que ella era una faunus de por si, aunque ocultaba sus orejas de gato en un moño negro en su cabeza.

Se sentía la persona mas miserable del mundo, sola e incomprendida.

Entonces, al mirar por la ventana, vio una presencia del otro lado. Una mancha roja en el inmaculado paisaje negro que era los patios de la academia de noche.

No tardó en reconocer a esa mancha roja como Ruby. Sola, parada en la plaza de entrada de la academia. Como esperando algo...

O a alguien.

De repente, la muchacha de negro se sintió avergonzada de si misma, por alguna razón. Y en consecuencia, decidió posponer su huida a la ciudad, y se dirigió hacia la entrada de Beacon.

Capítulo 3:Al filo del ser

El club "Shining Knitgh"

Jaune miró a Junior con extrañados ojos. Esto era demasiado para analizar en tan poco tiempo.

-Me estas diciendo... ¿Que soy el jefe?

-Si señor. No lo querríamos de otra forma- Indicó bromeando el empresario, mientras palmaba su espalda amistosamente- Así que aprende a levantar el mentón, que tu y yo haremos grandes negocios juntos. Preparate que empezaremos entrenándote en lo básico.

-¿Básico? Pero Junio... Jefe. No hace falta. Siga dirigiendo como hasta hoy.

-No. No es lo justo. Tu compraste el negocio, ahora eres mi socio hasta que puedas ser mi jefe. Y no, no aceptaré un no por respuesta.

El muchacho calló, sabiéndose derrotado.

Así comenzaron unos diez días de preparación bastante trabajosos.

-Regla numero uno: Siempre debes sonreír mientras atiendes al cliente. Trata de encontrar tu equilibrio entre una sonrisa falsa y una "No tan verdadera", si entiendes a lo que me refiero...

Durante el resto del día numero uno, todos le trataron de jefe... y Joker. Para cuando entendió el concepto, le dolían las mejillas.

-Regla número dos: Siempre buscar la opción que te permita manejar mas dinero. Tiene que tratar de hacer mas con menos siempre que puedas...

Increíblemente, el muchacho demostró tener cierto ojo para las compras. ¿Por que, se preguntarán?

No por que fuera buen negociante. Si no por su propia torpeza. El era simplemente un orgulloso sujeto con una idea en la mente, y ningún producto con promesas extra le atraía la atención.

-Regla número tres: Siempre buscar la forma de ganar mas dinero. Tener un capital que crezca cada mes es la meta principal de un negocio...

A todos les impresionó que Jaune tuviera ya un plan armado. Aunque claro, necesitaba grandes inversiones, podía funcionar: Convertir el club en un club/hotel, con habitaciones para alquilar y reservaciones para hacer. Sin embargo todos lo tomaron como una idea loca de un muchacho que recién iniciaba su carrera como líder. Y, como era de esperarse, Jaune no lo notó... aunque si lo supo al escuchar a los empleados hablando desde detrás de una pared.

-Regla número tres: Siempre mantener tu negocio en condiciones, pero no dar todos los caprichos a quienes piden nuevas cosas...

Esa regla fue la peor. Tener que lidiar con el DJ, con las guarda espaldas del club Melanie y Miltia, reponer el equipo de sus empleados sin gastar demasiado, mientras mantenía las pertenencias del club frescas y limpias...

Odiaba esta parte de su trabajo.

-Regla número cuatro: Busca innovar. A la gente siempre les gusta las ideas nuevas...

Esto era algo que necesitaba pulir. ¿Como lograr que la gente se interesara cada vez mas en el club?

-Y por ultimo, regla número cinco- Y para explicarla, se aseguró que solo el rubio le escuchara, inclinándose sobre su oído para susurrarle- Siempre mantén la lealtad alta. Tu sabrás que haces con eso...

Sin mas, acabaron esos diez espantosos días. Aunque Jaune tuvo que admitir que aprendió mucho, para el final de esa semana, estaba totalmente cansado. Ojeras tan pronunciadas que parecían cicatrices y sus piernas temblando como si hubiera vuelto del ártico usando solo sus bóxer.

Desajustándose la corbata, se dejó caer sobre la cama sin cambiarse la ropa. Allí, en esos momentos cercanos al sueño, los recuerdos comenzaron a invadirle...

Su grupo, dolido. Sus amigas disgustadas.

Esos ojos plateados... el disparo.

Frunció el ceño en la almohada, incomodo. No era un buen día para la depresión, y en unas horas debía volver al trabajo, así que se forzó a pensar en otra cosa.

¿En que podía distraerse para no caer en el recuerdo?

-Regla número tres: Siempre buscar la forma de ganar mas dinero. Tener un capital que crezca cada mes es la meta principal de un negocio...

Recordando las palabras de Junior, Jaune suavizó su cara, pensando objetivamente, mientras el sueño se negaba a alcanzarle.

"El negocio parece avanzar bien, pero es solo cuestión de tiempo para que alcancemos un límite" Lentamente, se dio vuelta sobre la cama, apuntando sus ojos celeste para arriba en la oscuridad de su cuarto aterciopelado "La gente de un lugar es limitada. Si queremos expandir ganancias, debemos buscar transformarnos en algo de mas peso. Mas importancia..." Las ideas comenzaron a invadir su mente, pero contemplando lo que había oído de los empleados acerca de no tomarlo en serio, se replanteó sus prioridades "Debemos empezar de a poco, y un paso en falso puede costarnos mucho. Si vamos a intentar crecer, necesitamos tener todo futuro problema resuelto..." Sus ojos se abrieron como platos ante la realización "!Esos sujetos¡ !Las familias¡ Por alguna razón nos han dejado en paz, pero es cuestión de tiempo para que reanuden su "Ajuste de cuentas" con nosotros. Y quizá ahora vayan en un intento violento contra el negocio. Si vamos a crecer, las familias deben desaparecer, o por lo menos, sean subordinadas ¿Como hacerlo?" La realización azotó su mente de nuevo "!Claro¡ Hay un grupo que siempre a estado afectado por las familias. Si se las disuelve, siempre se puede hacer las pases con ellos. Y esos son la policía... y por que no, algunas pandillas que tengan deseos de reivindicarse con la ley, podrían sumarse a la cruzada. Pero claro, esto requiere de un apoyo total de mis allegados. Y para eso, debo ganarme su confianza completamente ¿Como lo hago?"

Antes de seguir, el muchacho paró su tren de ideas un segundo, y se contempló así mismo.

Ambición. Reflexión. Decisión...

Esas eran cualidades que el nunca había pensado tener, pese a que, mientras estuviera en la academia, todos le señalaran como un líder capaz.

La inseguridad y la duda eran reemplazadas con el deseo de llegar mas arriba. Y eso se lo debía a Junior. El jefe, según su referencia a el.

¿Que pensaría Ruby de él si lo viera ahora? ¿Seguiría decepcionada? ¿Triste? ¿Confundida?

-Ya basta- Susurró, mas para si mismo que para las paredes rojas- Duérmete de una vez.

Sin mas, buscó con esfuerzo el abrazo de Morfeo, hasta que lo encontró.

La ciudad. Hace unos días.

La muchacha de plateado miraba hacia la vidriera con una mirada muy perdida.

La vidriera que significaba todo para ella, y para su hermana.

La "Real Academia de Actuación de Vale", o la RAAV (Pronunciada Rav) mostrando sus lujosas puertas conectadas a un imponente muro, sobre el cual se podían apreciar, tras un vidrio reforzado, muchos vestidos y trajes pertenecientes a los mas grandes artistas del reino.

Era tradición de la escuela mostrar los atuendos de sus mas distinguidos alumnos una vez se hubiera graduado de la academia y retirado del escenario.

Tener el atuendo de su elección tras esos vidrios era un honor y privilegio para todo aspirante a actor o actriz.

Y para las dos hermanas, era el mayor sueño...

Bien sabía Melanie que con sus habilidades combativas, podría ser una estupenda aspirante a cazadora.

Bien sabía Melanie que con su belleza corporal y estilo, podría ser una estupenda modelo de cualquier prenda de ropa.

Bien sabía Melanie que con su inteligencia y astucia, podría graduarse de cualquier carrera que eligiera cursar.

Pero ella no quería eso.

Diablos, ni siquiera había terminado el colegio, decidiendo comenzar a trabajar por su cuenta...

Ella quería perseguir su sueño. Lo único para lo que no había nacido dotada... lo único que la hacía sentir completa.

Lo único que la hacía realmente feliz.

Miró el vidrio reforzado, como un sueño inalcanzable. Como aquello que no puede ser logrado...

Por que para entrar en la academia de actuación, se debe tener una de dos cosas: Un gran talento nato, o una gran suma de dinero.

Y de todas las dotes con las que había nacido, afinidad para la actuación no era una de ellas.

El dinero daba una suma monstruosa como total para cubrir su entrada, y ella sabía que nunca conseguiría tanto dinero.

Quizá conocer a alguien moderadamente decente, algún día tener hijos con el, y trabajar duro toda su vida para que el día de mañana no tuvieran los problemas que ella y su hermana habían tenido para alcanzar sus sueños...

Si. Esa era una idea que le dolía, pero que le hacía sentir bien en el fondo. O así quería creerlo.

Iluminada por las luces de la calle, e ignorada por los peatones que pasaban cerca de ella, aunque mas de uno la miraba con picaros ojos, fue como la vio Lucian.

Lucian era un empleado de Junior con cierta antigüedad, y había conocido a Melanie hacia unas semanas.

Había cierta química entre ellos, y el muchacho, albino y rebelde, también había demostrado ser perceptivo.

Muy perceptivo... incluso con los sueños de su querida "Compañera"...

Y el no iba a quedarse de brazos cruzados mientras el sueño de Melanie tragaba polvo. Iba a conseguir el dinero...

De alguna forma.

¿Pero como? Todo lo que tenía, eran sus dos puños, y su capacidad de pelear...

El club. Presente.

Despertó rápidamente. Se impresionó de su certero abrir de ojos, con unos minutos de retraso a la alarma que había puesto a su "Scroll" (Equivalente a celular en Remnant)

Rápidamente se baño, no deteniéndose a registrar su cicatriz como le era costumbre. Ahora debía atender un negocio.

Debía dirigir un negocio.

Ajustándose la corbata, se dirigió a la barra, y atendió como cualquier fin de semana. Pero esta vez, dejando impresionado a Junior con su energía y predisposición.

Ahora exigía mas de si mismo. Y poco a poco, de sus empleados.

Así fue el turno de noche, hasta que fue cercana la hora de cerrar.

Mientras se despedía de todos, el empresario se sentía orgulloso de su socio en entrenamiento. Juntos, llegarían muy lejos. Podría sentirlo.

Pero Jaune no pensaba en lo bien que iban. El solo pensaba en seguir adelante. En continuar.

En ser alguien. En tener dinero, poder, lujos...

Pero de todo lo que quería, solo su oído perceptivo le era dado por el momento. Y le sirvió bastante.

Prestando atención mientras limpiaba los utensilios de la cocina, escuchó a dos empleados hablar detrás de la puerta de salida.

Uno de ellos se llamaba Clinton. El otro respondía al nombre Jeorge.

Hablaban algo molestos acerca de un deporte. Y luego de la vida. Uno de ellos iba a ser padre pronto, aunque no creía que fuera a ver el nacimiento de su hijo. Debía trabajar.

El otro indicaba que sus padres, ya ancianos, estaban dando problemas en el asilo. Y que si seguían aumentando las tarifas para mantenerlos a buen cuidado, deberían llevarlos hasta su casa de nuevo.

Y sin contar que eran insoportables, ellos no tenían como atenderlos.

"Dilemas, dilemas, dilemas. Pero no puedo atenderlos a todos" Pensó Jaune, sacándose de la cabeza su impulso de hacer algo altruista.

De repente, sin que el lo quisiera, pero sabiendo que era inevitable, escuchó algo que le llamó la atención.

- ¿Sabes? Me siento mal por Lucian. Ese tipo había tenido los ojos de Melanie por un tiempo ya.

-!¿Melanie?¡ !Debes estar bromeando¡

-No amigo. La cosa era reciproca incluso, pero el pobre bastardo esta metido con el circulo de latas. Y sabes como es el tema con el circulo de latas...

Jaune frunció el ceño. Si que conocía el circulo de latas.

Junior le había contado, e incluso le había llevado con el a algunos encuentros con ellos. Eran una pandilla de lo mas peligrosa, que orquestaban a las otras en combates mano a mano entre representantes de cada una. El ganador avanzaba hacia arriba en una posición para tomar el titulo de "Demonio de la calle" y en el se posaban todos los ojos de los grupos pandilleros.

Y uno de sus empleados estaba metido en ese tumulto.

Quizás... tan solo quizás, si lo esponsoreaba..

Si. Era una buena idea.

Pensando eso, fue a deshacerse de su conjunto formal. Necesitaba estar lo mas vulgar posible.

El circulo de latas, round uno

Las gradas improvisadas por los autos del desguesadero de autos estaba abarrotadas.

Todos, desde dentro o fuera de los destrozados vehículos, pidiendo por sangre, sedientos.

Fue difícil pasar entre ellos. Después de todo, tenía su armadura debajo del buso "Pedido prestado" a uno de sus empleados... sin que este lo supiera claro.

La arena avanzaba unos metros mas adentro del desguesadero, rodeada por enorme latas con algo adentro que mantenía fuego saliendo por sus tapas.

"Seguramente basura" Pensó el muchacho, mientras se abría paso, con la capucha a la cabeza, tratando de no llamar la atención.

Cabellos al frente, tapando sus ojos lo mas que podía, y con la mirada mantenida en un rictus serio, el muchacho avanzaba entre sujetos y muchachas enloquecidos por el combate de esa noche.

"Eso es, apuesten..." Pensó el muchacho, mientras caminaba suavemente con las manos en los bolsillos "Todo dinero que ustedes pongan, es dinero que yo gano"

Caminó entre la muchedumbre, hasta que encontró su objetivo.

Indiscutible mente ese era su empleado.

-!Hey¡- Susurró, acercándose al luchador, aun con las manos en los bolsillos.

(Descripción de OC aquí)

El sujeto le miró con ojos inquisidores, hasta que le reconoció- !jefe¡ !Eh... esto no es lo que parece¡

La mano de Jaune levantada le hizo callar.

-Mira, si vas a pelear, todo mi dinero va por ti. Y voy a asegurarme que ganes. Ven aquí un segundo...- Murmuró, mientras ponía su brazo alrededor de sus hombros, en amistoso abrazo. Esto les hizo ver como amigos de toda la vida, y a nadie le importó. Claro que la intención era esa, y el objetivo era otro- Estuve estudiando un poco el asunto de las auras antes de venir aquí hoy. En mi tiempo libre hice un rápido viaje a la biblioteca, y encontré una forma mas "Sencilla" de lidiar con nuestros problemas. ¿Sientes a que me refiero?

El sujeto le miró extrañado al principio. Incluso tuvo miedo de que le rubio fuera homo sexual por una interpretación de la frase. Pero cuando comenzó a percibir, se dio cuenta de la veracidad de las palabras del muchacho.

Aura. Aura pura y potente, recorriendo su cuerpo como si fueran ramas enraizándose en su cuerpo.

-Esto te mantendrá al punto a la hora de los golpes- Susurró el muchacho, gesticulando con la mano como si estuvieran hablando de autos- Ahora ve, no te dejes golpear demasiado para que sea creíble, y gáname un buen monto ¿Deacuerdo?

El luchador dedicó una sonrisa a Jaune antes de dirigirse a la arena, con una sonrisa cómplice en su rostro.

Mientras se alejaba, el rubio tuvo un breve momento de reflexión...

¿Ayudar a alguien a matarse en una arena de lucha callejera solo para obtener mas dinero? Ese no era el. O no era hace unos días...

"El mundo es lo que hacemos de él" Pensó, mientras sacudía su cabeza, matando esos pensamientos.

Había sido muy descuidado. Demasiado descuidado, y demasiado idiota...

Demasiado idiota al creer que era el único que usaría su aura para potenciar a un luchador.

(Insertar nombre aquí) había peleado bien. Muy bien, de echo.

Pero el combate de esa noche no era un uno a uno normal. Era un todos contra todos. Y en ese encuentro había muchas caras importantes. Líderes de bandas, el musculo de las calles, y hasta uno que otro policía corrupto, encontrándose en la arena.

De echo, Jaune tuvo que contener sus ganas de vomitar en unas cuantas ocasiones al ver como varios de los contendientes caían inconscientes al suelo luego de sus caras quedar como un gran bulbo inflamado...

Inconscientes, por que el pensaba de forma optimista.

Y sus ojos celestes reflejaban a su empleado, manejándose con habilidad...

El empleado estaba vestido con una campera de cuero y unos pantalones de tela, muy moviles, los cuales le permitían desenvolverse con rapidez y habilidad, mientras daba golpeas certeros y esquivaba audazmente. Sin embargo, otros luchadores tenían aura trabajando sus cuerpos, logrando cosas como un reflejo inhumano, golpes capaz de aboyar un auto, y haciendo su piel resistente como el metal.

La lucha era feroz, y al final pocos quedaban de pie sin sangrar o perder un miembro.

Pero entre ellos, estaba un líder de una pandilla particular...

Este grupo tenía por líder solo a quien tenía la capacidad de tumbar en combate singular a todo el resto de la pandilla. Y este sujeto había sido líder por ya hacía ocho años...

Nathan Meller le decían.

El sujeto, quien era un coloso entre hombres, se limitó a tomar a los contendientes que quedaban entre sus brazos anchos y estrujarlos hasta que el crack de sus huesos se hiciera oír en la tribuna, que abucheaba enloquecida. Sin embargo, cuando los luchadores cayeron, uno de ellos comenzó a regenerar su espalda.

El representante del club, gracias a lo poco que quedaba del aura de su jefe, volvía a reformarse... pero el dolor era demasiado. Contorsionado en el suelo, el pobre hombre luchaba para mantenerse conciente.

La tribuna quería mas sangre, y Nathan Meller normalmente, aunque con desgano, daba a la tribuna lo que pedía.

Jaune miraba a esa torre de musculos, sin ropa en su torso, caminó con sus negros pantalones camuflados hasta el caído, con claras intenciones por parte de sus manos manchadas de sangre...

Y Jaune vio esto. Observó como iba a terminar todo... Quizá otro empleado podría sustituirlo, ganar dinero, crecer...

Ruby le miraba, desde el fondo de su conciencia. Lágrimas talladas en su rostro húmedo al verlo irse...

Decepción, y angustia...

No. No iba a dejar que ella le volviese a ver así. No iba a permitirlo...

Entrar en la arena normalmente regala tu vida al luchador contra el que te encuentras...

Sin embargo, sin importarle nada, Jaune tomó al caído entre sus brazos, saltando hacia la arena.

Todos abucheaban la interrupción del combate, pero el rubio hacía oídos sordos, y el sujeto en frente de el, parado cual torre incolumne, le miraba con ojos fríos... certeros... predadores.

Podía matarlos a ambos si quería, y el rubio lo supo.

Pero algo dentro de el volvió a encenderse... algo volvió a brillar en la mas profunda de las oscuridades de su alma.

No necesitaba el filo del mundo para darlo todo. Y el no dejaría que nadie bajo su mando muriera, ni dentro, ni fuera del club...

-"!I AM THE SHINING KNITH¡"-Rugió, como si fuera el mismísimo Grim, mientras pisoteaba el suelo con fuerza, y en un súbito destello de celestes chispas, aura pura salía disparada por sus ropas, mientras sus ojos se hundían en un celeste total.

El sujeto, enorme y musculoso, lleno de cicatrices en su pecho, vio a su oponente sosteniendo a un camarada caído...

Y sintió lastima. No iba a matar a nadie que experimentara lo mismo que el hacía varios años...

El enorme sujeto miró a las gradas, y negó con la cabeza. No iba a matar a ninguno de los dos contendientes.

Sin mas, les dio la espalda, alejándose de ambos, mientras salía de la arena con su sabida victoria.

Jaune le miró atravez de sus ojos hundidos en un brillo celeste total y absoluto, antes de que la luz se fuera de ellos, y de toda su conciencia.

El club

El muchacho despertó en su habitación...

"Otra vez" pensó, mas sus ropas seguían en su lugar. Miró por la ventana, y era de noche. Muy de noche "Bueno, quizá no tanto..."

Salió del cuarto, solo para alcanzar la pista de baile.

En ella, un hombre de brazos cruzados le esperaba, rodeado de todos los empleados del local, con excepción de Melanie y Miltia.

-Eh... hola chicos- Saludó el muchacho, con incomodidad, mientras se aflojaba la corbata.

-Jefe. ¿Se encuentra bien?- Preguntó uno de los empleados, con los lentes rojos tapando sus ojos.

-Eh... si, si lo estoy...- Murmuró el muchacho, de repente con algo de miedo- Sobre lo del circulo de las latas...

-Señor, usted fue hasta el círculo solo para cuidar de mi ¿verdad?- Preguntó el luchador, de nombre Lucian, con media sonrisa en el rostro, mostrando dos colmillos caninos salir de su boca.

El rubio asintió lentamente... mintiendo en parte, claro. Siempre podía tomarse de esa forma, después de todo, había ido, potenciado al representante del club, y luego había saltado a la arena para salvarle la vida.

-Nunca pensé que un jefe podría hacer eso por un empleado...-Rió uno de los trabajadores, ajustándose la corbata.

-Jefe. Lo que has echo hoy fue excelente- Dijo otro- Es mas, afortunadamente estaba yo y unos chicos allí que decidieron traerlos a ambos hasta el local.

-Luego todos vinimos...-Sonrió otro de los muchachos, arreglándose los lentes.

Jaune no sabía que decir... no sabía que hacer... no sabía que interpretar...

-Jefe- Dijo uno de ellos, dando un paso adelante- A donde el "Shinning Knigth" ordene, yo voy.

Y se ajustó la corbata.

-Jefe- Dijo otro de ellos, dando un paso adelante- A donde el "Shinning Knigth" ordene, yo voy.

Y se ajustó la corbata.

-Jefe- Dijo otro de ellos, dando un paso adelante- A donde el "Shinning Knigth" ordene, yo voy.

Y se ajustó la corbata.

Y así se repitió, hasta que todos los empleados hubieron dado un paso adelante, y su ajustaran la corbata.

El muchacho les miró estupefacto. Luego reflexionó...

El había pensado muy fríamente los últimos días. En las personas como meros recursos para conseguir dinero. Para crecer...

Entonces, los ojos plateados volvieron... el rojo volvió...

Las lágrimas. Las malditas lágrimas...

No. El sería "The Shinning Knigth". El sería quien salvara a las personas. Quien les diera un lugar en donde ser felices...

Se sacudió las lágrimas del rostro. Tendria tiempo para llorar cuando hubiera terminado con su labor.

-Bien chicos, entonces siganme. Hay una ciudad que limpiar y un negocio que hacer crecer.

Fin del capítulo 3

Así cerramos por hoy, enfilándonos al final de este fic. Si, es uno corto dentro de todo. Pero llega al punto de lo que quiere demostrar.

Sin mas, no les entretengo. Si les gustó, no se guarden nada y cuentenme en reviews, o mp si necesitan odiarme demasiado ( :P )

HASTA LA PRÓXIMA!

-Entonces, te sientes mal por que, simplemente, no lo viste antes- Murmuró Blake, mientras se recostaba en la piedra.

-Quizá pudiera... haberlo ayudado si lo hubiera sabido- Susurró Ruby, sentada en el suelo.

-Entiendo el sentimiento... pensar que pudiste ayudarlo a mantenerse en la academia...-Respondió la muchacha de negro, mientras ajustaba el moño en su cabeza y miraba hacia el horizonte- Al menos lloraste cuando partió. Es mas de lo que cualquiera de nosotros hizo.

La muchacha de rojo agachó la cabeza, cómicamente- Y aun no estudié para los exámenes...