Hola gente!
Estamos aquí, ante el fin del fic :D. Probablemente tenga segunda parte, ya que al iniciar esta historia tenía en mente una situación a la cual no nos estamos ni acercando :D
Muchas gracias a quienes han dejado reviews en esta historia y a quienes me han enviado MP para ayudarme en las correcciones gramaticales y de lore. Realmente se los agradezco. Son ustedes la unica razón por la cual escribo fic en estos momentos, y por ello, mi y un gracias.
No los entretendré mas.
SALTEMOS A LA HISTORIA!
- Entonces, tenemos un chico que te gusta y te llevará hasta la cima con todas sus fuerzas- Indicó Miltiades, sonriendo. No era muy común en ella el hacerlo, pero igual era una bella vista- Chicos amistosos trabajando como compañeros de trabajo. Y como si fuera poco, un jefe que se preocupa por nosotras, siendo un entrometido irremediable- Sus ojos negros apuntaban a Jaune, quien en las ultimas semanas, parecía haberse colado en la vida de todos los presentes y haberlas cambiado para mejor.
Todos rodeaban al muchacho rubio, incómodo ante la atención.
- Por eso, tanto yo como mi hermana, juramos seguirte a donde tu digas que vayamos- Indicó Melanie, mientras caminaba a su lado, y se ajustaba el escote.
Miltiades la imitó.
Los empleados se ajustaron la corbata.
Los miembros de la pandilla subieron los cierres de sus camperas de cuero.
Y por ultimo, Junior ajustó su corbata a su vez.
- Por ello, en nombre de todos, quiero desearte !Un feliz mesversario¡ - Celebró Lucian, mientras le saltaba desde atrás, en un amistoso abrazo, y la fiesta daba comienzo.
Capítulo 5: El golpe.
El club.
Jaune podía afirmar que estaba "Perdido" en lo mas cercano a la borrachera que había experimentado.
Simplemente estaba muy mareado, pero extrañamente feliz.
Por ello le pareció poco extraño que las mellizas llegaran desde detrás de el, sentándose a su lado en la barra.
- Ya hace un mes que apareciste en el club, amigo- Sonrió Melanie, con una bebida en mano.
- Un mes en que tu sentido de la moda ha decaído de pobre, a simplemente lastimoso- Remarcó Miltiades, sonando bastante disgustada – Y dado que has pagado nuestras entradas a la academia de actuación, concluimos en como devolverte el favor
Sin mas, y con Lucian escoltándolas, llevaron al muchacho, aunque confundido e intimidado, afuera del club.
Volvieron a la media hora.
- No se puede hacer una casa duradera con arena -Suspiró Miltiades- Pero por lo menos, ahora estas decente...
El muchacho, aún navegando en la leve borrachera, se veía con un jean ajustado, zapatillas negras y blancas de mucha marca, y una chaqueta de cuero cubriendo lo único que no habían podido cambiar de su ropa.
No por que no pudieran, si no por que el dueño no quería. Jaune estaba muy orgulloso de su armadura, y como esta pasaba desapercibida debajo del cuero de la chaqueta negra, cerrada sobre su pecho.
La capucha de la armadura, puesta sobre su cabellera, le daba una imagen muy similar a la de un ladrón callejero, con mucha clase y estilo.
El rubio rió al verse en el espejo – No es posible que ese sea yo
Las tres acompañantes rieron. Eso si que era acertado.
- De echo, creo que es mas bien como un nuevo tu- Bromeó Junior, apareciendo desde detrás del muchacho – El ultimo mes has entrenado, comprado un negocio, y dirigido tus propias ganancias – Es mas, para celebrar este primer mes de éxitos, y para alentar la idea que no sea el ultimo, entre los chicos nos cooperamos y trajimos a un fantasma de tu pasado, que sabemos que extrañaste mucho.
El muchacho no podía creer lo que cargaba el DJ mientras pasaba entre la multitud.
Cuando llegó hasta el, le extendió la espada.
-Crocea... Mors...- Susurró, mientras recibía el mango del objeto con suavidad, como si todo esto fuera un sueño imposible.
- Y claro, nosotros no nos íbamos a quedar atrás- Sonrió Nathan, abriéndose paso entre los empleados – Como conmemoración a un mes bastante prolifero, y a tu iniciación en nuestro grupo, hemos decidido darte lo que a todo motoquero le hace falta...
Abrieron las puertas del local. Si...
Una moto. Una enorme y genial moto, como las de las películas que el solía mirar de pequeño...
- Pero no se conducir...- Replicó el muchacho, a lo que las risas no se hicieron esperar.
Demasiada simpatía había en el ambiente.
La fiesta siguió alocándose cada vez mas, hasta que incluso los clientes se sumaron al alboroto. Pronto, cada vez mas gente fue hacia el bar, hasta que los empleados tuvieron que empezar a poner toldos en la entrada para improvisar mas lugar, y correr hacia sus proveedores para conseguir mas bebida y comida.
Poco a poco la alegría fue extendiéndose, hasta que la cantidad de personas sobrepasó las mil.
Sin embargo, curiosamente todos los proveedores habían aceptado la demanda demasiado bien, tanto para suplirla como para aceptarla.
La gente que concurría al bar eran de demasiadas clases. Faunus, humanos, pandilleros, policías...
El DJ recibió ayuda de DJ auxiliares demasiado rápido, y el dinero ascendía por montones, solo para ser gastado en mas mercancía para ser consumida al instante.
Era como si alguien lo hubiera preparado todo desde el principio, y Junior lo notó al instante. Luego sonrió con sapiencia.
- Bien jugado, perfecto extraño. Bien jugado...
Lo que Junior no sabía, era que Jaune, en medio de la fiesta, ignorando el enorme y brillante cartel con su silueta en la entrada, miró a Nathan, y asintió seriamente.
Este a su vez, dejándose llevar por la fiesta, cambiaba súbitamente su rostro al ver a uno de sus compañeros de pandilla y asentir levemente, con seriedad y brusquedad.
Esta silenciosa afirmación pasó sin ser notada hasta que todos los involucrados hubieron sabido que el momento había llegado
Hace tres días. Un callejón con una mesa sencilla
Nathan le miraba impasible, pero no hacía mas que ocultar su sorpresa.
El muchacho podía ser bueno, caritativo e inocente. Pero era ambicioso. Demasiado ambicioso.
En el buen y mal sentido. Su plan era simplemente loco, poco probable, y por demás idiota. Pero de tan ridículo...
Quizá funcionaría.
Después de todo, Jaune había estado trabajando en hacerse un nombre para si mismo en las calles. Y si bien algunos moretones la habían valido, había quedado con buenas impresiones de todos alrededor.
Venía de la nada, solucionaba tu problema, y se iba dándote los buenos días. Casi como un super héroe. O, mejor dicho, un caballero de brillante armadura.
Claro que solucionarlos no había sido fácil. El muchacho había estado practicando con Nathan, si, quien mostró ser un maestro mas contemplativo que su amigo faunus, pero no estaba ni cerca de se un luchador ideal.
Sin embargo, el muchacho lo daba todo para proteger al prójimo. Y eso, tarde o temprano, labraba la mejor de las opiniones acerca de él
Pronto, cada pandilla sabía del "Shinning Knitgh", un bobo e inocente respiro de la oscuridad del mundo. Y muy bienvenido entre todos.
Por lo que gran parte iría al club en su celebración de su primer mes con ellos.
Por otro lado, debía aplaudir la calma de Jaune frente a las familias, quiene volvían a presionar el cuello del negocio. Al parecer, estaban empezando a hacer negocios con los terroristas "White Fang" y, al ser Junior un ex colaborador del grupo, la mafia lo quería fuera del camino para evitar futuras sorpresas desagradables.
Ellos ahora estaban en una guerra discreta, y todos sabían que era cuestión de tiempo para que, junto con los "White Fang" atacasen el negocio, o le propusieran un trato bastante injusto.
Claro que Junior jamas aceptaría un trato que le obstaculizara el negocio, y Jaune tampoco, siendo pupilo de Junior en el mundo de los negocios.
Fue cuando escuchó el plan del muchacho que se enteró de que el rubio no solo estaba viendo el problema de las familias con mucha concentración, si no que estaba concentrado total y completamente en el.
Y el ultimo día de su primer mes, llevaría a cabo su plan.
Código: El golpe.
Simple, conciso y con una estrategia sencilla. Perfectamente creíble proviniendo de Jaune Arc.
El club
- ¿Junior atenderá a los clientes mientras no estemos?- Preguntó Jaune seriamente mientras los motoqueros a su alrededor, Nathan entre ellos, asentían – Bien. Fase uno, agrupar fuerzas, en marcha – Sin decir mas, se puso los guantes de cuero y subió a la parte de atrás de la moto de uno de los conductores.
Los vehículos rugieron mientras salían disparados del callejón trasero del club.
Hace tres días. Un callejón con una mesa sencilla
- Si no me equivoco, un líder de pandilla tiene, entonces, la capacidad de llamar a todos los suyos para una "Gresca" como ustedes le dicen. Necesitamos tenerlos a todos en el mismo lugar al mismo tiempo entonces.
- Para ello necesitarías intimidarlos demasiado.
- Claro que si Nathan. Por ello es que vendrá toda la pandilla el día señalado.
- Pero vas a necesitar provocar una imagen bastante épica para lograr lo que quieres hacer...- Susurró Lucian, tomándose de la barbilla mientras se apoyaba en la pared- !Bingo¡ Ya se que truco puede servirte.
El círculo de las latas
La primera parte era un éxito.
Los líderes de cada pandilla, estando con poca guardia dado que la mayoría de sus chicos estaban en la fiesta del club, fueron fácilmente acorralados por Nathan, Jaune y los motoqueros, requiriendo sus fuerzas para una "Gresca" esa misma noche.
Muchos mostraron dudas e incluso negaciones, pero al ver a quien atacaban, y lo que podían ganar si lo lograban, aceptaron. Algunos mas vivamente que otros, pero todos aceptaron.
Mientras llamaban a sus chicos, Jaune les indicó el punto de reunión en el círculo de las latas. Y en la arena, reunió a todos.
Suspiró largamente. No le gustaban las multitudes, y menos las formadas por personas que fueran ex convictos, criminales, o simplemente, pandilleros.
- Esuchenme todos. Las familias esperarán hasta que termine la fiesta para atacarnos cuando estemos cansados. Lo que no esperan es que nosotros tomemos la iniciativa. Ahora, vamos a atacar cada foco de cada familia en cada lugar de la ciudad en donde estén actuando. Vamos a tomar a sus líderes y les entregaremos a la justicia. Tengo amigos en la policía que tomarán cartas en el asunto para que no les molesten a ustedes cuando los entreguen. Una vez terminemos, la ciudad estará libre de familias, y todos podremos continuar con el asunto con naturalidad. Pero para ello, todos debemos acordar algo...- Suspirando nuevamente, se paró en una de las latas, usando un pequeño truco con el aura para que el fuego le recorriera, pero no le quemara. La imagen que creaba era espectacular- No habrá guerra entre pandillas. Si van a seguir mi plan, sepan que yo tomaré responsabilidad por lo que hagan, y por ello, será a mi a quien deban consultar por cualquier problema. Sepan también que continuaré haciendo lo que mejor se hacer, y acecharé el problema de cualquiera para resolverlo lo mejor posible. Por que yo iré a la cabeza, y seré la punta brillante de la espada que cortará la opresión en nuestras calles. Conserven sus territorios, y expandanlos sin entrar en conflicto con otras bandas, pues no lo quiero, pero responderán ante mi, a cambio, y socorrerán mi llamado al ser invocados por mi. ¿Quienes aceptan? ¿Me dejarán ser su "Shinning Knigth" el día de hoy?
Todos le miraron en silencio. No estaban acostumbrados a las palabras tan rebuscadas, pero diablos que sonaba épico.
Entonces, Jaune se aclaró la garganta, muy incómodo y con el sudor frío recorriendo su espalda
– Dije... !Me dejarán ser su "Shinning Knigth"¡
Todos le miraron. Y en el no vieron a un competidor, un pandillero, un negociante o un luchador.
Vieron un niño. Un simple niño a quien arrebataron todo, y quien fue adoptado por la ambición. Y a quien esta no le dejó salir hasta que fuera un hombre.
Y que, además, estaba enamorado. Se podía ver en sus celestes ojos, tras las chispas del fuego que de la lata eructaba atravez del cuerpo del muchacho.
Todos, desincronizadamente, pero en su totalidad, subieron sus cierres de las camperas de cuero, ajustaron sus collares, arreglaron los cuellos de sus remeras o se subieron los cuellos de sus chaquetas.
El muchacho no necesitó mas que eso.
- !Entonces marchamos¡ !Estos son los lugares que deben desarmar¡- Indicó, mientras con su espada, por fin reunida con su dueño, marcaba en la tierra un plano improvisado de la ciudad, y los lugares a donde atacar.
Hace tres días. Un callejón con una mesa sencilla
-Jajaja... ¿Así que escuchas tras las paredes?
-Es mas bien estar atento a las conversaciones que no te incumben – Sonrió el muchacho, incómodo- Ayuda a enterarte de cierta información útil . Como por ejemplo, en que centros operan las distintas familias. Por lo que se, son seis.
- Y hay doce pandillas. Tenemos números de sobra- Apreció Nathan, rascándose la barbilla- Siempre pensamos que eran mas que nosotros.
- Eso es por que no prestas atención a las conversaciones importantes – Se jactó Jaune, sentándose en un tacho de basura tapado – Si todas las pandillas se uniesen, aunque sea por una noche, desmantelaríamos las familias en un santiamén. Mis amigos en la jefatura de policía me darán una mano con eso.
- Si tu lo dices- Lucian no estaba muy cómodo con su participación en el plan. No le gustaba mucho la idea de quedarse en la fiesta sin ayudar a sus compañeros, pero entendía que era necesario que alguien involucrado tuviera un ojo en el negocio...
Ademas, Melanie estaría preciosa esa noche.
El golpe …
Éxito. Éxito a donde alcanzaba le razonamiento.
Cada ataque había sido veloz, sencillo y rápido. Algo que nadie en ninguna mafia esperaría, debido a que ellos creían en un honor interno, la policía comprada que cubría las calles, y el poder de sus negocios para mantenerse a flote.
Nunca se esperarían que, en medio de la noche, la misma policía a la que ellos confiaban protección estuviera, casualmente, fuera de servicio.
Nunca hubieran esperado que sus compradores y colaboradores, no queriendo relacionarse con terroristas ni con sus aliados, se volvieran contra ellos esa noche.
Nunca se hubieran imaginado... que los rumores acerca de un caballero brillante fueran reales.
Pero lo eran. Y con sorpresiva y certera fuerza, todas las pandillas llegaron en sus motos, como cuervos en la noche, y asaltaron las casas de los capos de las familias.
Y no solo ellos. Si no también sus tratantes. Sus segunda mano. Sus colaboradores mas profundos.
Y, atados, eran dejado en frente de la estación de policía. Setenta y siete personas, amordazadas, y reconocidas por los miembros de la jefatura.
El resto, se desencadenaría solo...
Dos días despues. Beacon
-!Hey¡ Parece que la justicia se esta llevando a mano dura en la ciudad – Inquirió Yang, con una sonrisa, mientras veían la televisión.
La reportera hablaba con emoción y estupefacción en la sala del juicio, mientras se daban los detalles de la ultima de las sentencias.
-De manera extraordinaria- Decía la reportera, con lentes y pelo estilo carré, llegandole hasta el cuello – Se ha permitido a la prensa presenciar las ultima sentencias a todos y cada uno de los capos de la mafia, quienes se han visto rodeados de declaraciones de sus principales colaboradores y la presentación de pruebas de la policía, evidenciando su historial criminal y mostrando poderosas sentencias a los "Padres" de la mafia. Y por lo que sabemos, no solo es a ellos si no a sus colaboradores, segundos al mando y varios de sus subordinados. ¿Esto será el final de las familias en la ciudad? Quizá no, pero lo que si se sabe, es que todas estas capturas llegaron a nombre de "The Shinning Knigth"...
Del otro lado de la cafetería, el equipo de Cardin Whincester miraba la televisión. Otro noticiero.
- En un impresionante cambio de eventos, las pandillas hicieron publica la información de la disolución de sus guerras callejeras y del infame "Circulo de latas". Ademas, se rumorea que ahora responden todos a una autoridad cuya identidad parece de fábula. Informantes nos indican que se trata de ...- Detrás de su barra, el conductor del programa leyó la información en su pila de papeles mientras se ajustaba su corbata, como a punto de decir algo descabellado- Un caballero... de brillante armadura. El "Shinning Knigth" según sus propias palabras.
En la biblioteca, también estaba encendidos los televisores. Y también prestaban atención al noticiero.
- Sorprendiendo a todos, el club Rooster Theeth, conocido por su historial introvertido y dudoso, tomó un cambio drástico, hace dos días, haciendo la fiesta mas grande que tuviese la ciudad en un club. La cantidad de personas ascendió las tres mil, y se rumoreaba que, a las tres de la mañana, los mismos policías acudieron a la fiesta. Aquí vamos a hablar con su dueño, de apodo Junior, quien nos dará una exclusiva- Abriéndose paso, el uniformado periodista se encontró con el empresario, quien le saludó cordialmente atravez de las cámaras una vez terminó de atender a su ultimo cliente. El club se mostraba lleno de gente – Hola Junior.
- Buenos días.
- Nos dijiste que tenías un anuncio que hacer en los medios ¿No?
Una risa le respondió, mucho antes de su frase – Mira amigo. Sabíamos que no era lo suficientemente famoso, así que decidimos hablar de ello en televisión.
Para ese momento, todos los noticieros de esa hora enfocaron al supuesto dueño del negocio, mientras varios periodistas de distintas cadenas se le acercaban
- !Hey¡ !Yo lo conozco¡- Exclamó Yang, señalando la tele.
- ¿No era el dueño del club que destruiste hace unos meses?
- Em... ¿Ooops?- Dijo la rubia a su hermana menor, levantándose de hombros con una incómoda sonrisa- Ellos empezaron.
- Se recuperan rápido al parecer- Afirmó Weiss, mientras cambiaba de nuevo el televisor- Todos los noticieros sintonizan el club. Ni que fuera tan importante el cambio de nombre en un club.
- Cosas mas interesantes han pasado- Inquirió Blake, leyendo su libro- Es increíble el golpe que se dio en contra de los criminales este ultimo mes. Y todo a manos de...
El noticiero continuaba.
- !Para toda la ciudad, y todo Vale¡- Informó Junior desde las cámaras y micrófonos, mientras señalaba hacia el lugar donde el DJ tocaba, el cual paró la música, ante un publico expectante- !De la mano de nuestras dos hermosas socias, Melanie y Miltiades¡ - Las camaras enfocaron a ambas, a la altura del DJ, con las manos en una palanca ubicada tras el equipo de música- !Nuestro nuevo club¡ !Nuestro regalo para todos quienes tengan un día terrible y crean que nada puede brillar en la oscuridad¡ !El nuevo club¡ !The Shinning Knigth¡
Sin mas, las palancas fueron presionadas.
Con brillantes luces, el cartel brillante detrás del Dj mostró ser, en realidad, un mural de iluminación que ocupaba toda la pared, mostrando una sombra negra, con placas plateadas en el pecho y los hombros, y con el cabello amarillo, brillando su alrededor con un fuerte dorado, y mostrando el título del local con enorme letras prolijamente ubicadas en el mural.
- Este nuevo personaje es toda una figura, debo admitir- Dijo Wiess, impresionada.
- Esperen un segundo chicas. Esa silueta... ¿no les recuerda a alguien?
Todas miraron con detenimiento la pantalla, curiosas...
-¿Jaune?- Escapó de los labios de Ruby, mientras sus plateados ojos se abrían como platos.
En la tele, la entrevista siguió.
- ¿A que se debe el cambio de nombre?- Preguntó uno de los periodistas, curioso.
- Al nuevo jefe del negocio- Rió Junior, ajustándose la corbata. Al mismo tiempo, todos los empleados empezaron a ajustarse la corbata – Quien ahora está haciendo lo que mejor sabe hacer. Pensar en su princesa.
La azotea
La fiesta se hacía en su nombre. Pero el solo miraba hacia la luna.
Recordando. Deseando...
¿Que pensaría Pyrrha de el si le viera ahora? Siendo entrenado por los líderes de cada una de las bandas, estaba seguro que pronto se convertiría en un guerrero mas que capaz de reingresar a Beacon... aunque dudaba que fuera a hacerlo por tiempos venideros.
¿Que pensaría Ren de el si le viera ahora? Había cambiado. Si, los miedos y las tonterías inocentes seguían estando, pero ahora, así fuera forzadamente, había confidencia en sus decisiones mas críticas, y en el fondo, pensaba que su liderazgo había mejorado mucho.
¿Que pensaría Nora de el si le viera ahora? Sabía, por seguro, que si ella se enteraba de su situación, estaría total y completamente fuera de si, diciendo cosas sin sentido y sonriendo con jovialidad, saltando de un lado a otro. Diablos que extrañaba esos molestos sonidos.
¿Que pensaría Yang de el si le viese ahora? Con el tiempo, Jaune había aprendido muchas cosas de la calle, un estilo que a la rubia siempre la había sentado bien. Quizá se llevaría mejor con ella ahora que estaba mas en sintonía con la moda de la que ella hacía gala.
¿Que pensaría Blake de el si le viese ahora? Siempre había sido muy callada, y ahora Jaune sabía como respetar los secretos del resto, por que el mismo tenía los propios que ocultar. Un pasado del cual un estaba muy orgulloso, pero también la capacidad de cambiar su futuro. Quizá ahora la entendería mejor.
¿Que pensaría Weiss de el si le viese ahora? El era un hombre de negocios ahora, y no un simple bufón... quizá un bufón de los negocios. La muchacha rica definitivamente le iba a mirar con distintos ojos si le conociera ahora... esperaba.
El desierto circulo de las latas estaba agradablemente silencioso.
Los recuerdos invadieron su mente.
Las risas, los momentos incómodos, los malos chistes, los rechazos, los enigmas, los fracasos y las victorias...
Los entrenamientos con Pyrrha, las conversaciones con Ren, el parloteo de Nora, la indiferencia de Weiss, la hiperactividad de Yang, el misterio de Blake, el entusiasmo de Ruby...
Y sus ojos plateados, como la luna que ahora veía en el cielo.
- Ahora veo por que salgo a verte ...- Murmuró, sonriendo, mientras se recostaba en la cima de una pila del deshuesadero de autos. Luego miró a su mano. La espada estaba entre sus dedos.
- No volverás a abandonarme ¿Verdad? Todo caballero necesita una espada – Susurró, mientras levantaba su espada en alto.
El silencio, y el reflejo de la luna en la hoja, fueron toda la respuesta que necesitó.
Un grito de socorro le vino a los oídos. Quizá una señora frente a un ladrón. Quizá una persona apunto de caer de un edificio. Algo por el estilo...
Pero no importaba. Un caballero estaba cuando le necesitaban.
Con un salto, el muchacho bajó a uno de los extremos de la pila de autos. Con un sonido ensordecedor, salió encima de una moto con adornos particulares hasta la cima de la pila de deshuesadero, y levantando la parte delantera hacia arriba en la parte mas alta, hizo sonar el motor fuertemente...
Como el relinchar de un caballo.
Espada en mano, palma libre en volante del vehículo, aceleró hacia la noche, comenzando a brillar su cuerpo con un aura blanquecina.
En algún lugar de la ciudad
La extravagante mujer estaba muy disgutada.
La mafia ya no podía brindarle el apoyo que necesitaba, y las pandillas estaba fuera de su alcance. Todas estupidizadas con ese tal "Shinning Knigth".
- Cuidado con esas miradas de muerte, o quizá mates a alguien de verdad – Se mofó un hombre muy bien vestido, con un sombrero elegante y el cabello peinado para el costado, tapando uno de sus ojos. Mientras hablaba, se llevaba un cigarrillo a la boca.
- Sería mucho mas fácil así – Suspiró, masajeandose el puente de la nariz con sus dedos – De todas formas, con ayuda o no de los capos, es hora de iniciar la fase dos de nuestro plan.
- Eh... señora. No le va a gustar esto – Indicó un subordinado, vestido de negro y con una mascara bastante atemorizante en su rostro – Nuestros cargamentos de "Dust" fueron... bueno... diezmados.
-!¿QUE?¡
Minutos mas tarde, todos los presentes miraban estupefactos los vagones de "Dust" medio vacíos...
En uno de ellos, una nota decía Hace unos días me tomé la libertad de "Limpiar" estos vagones. Estaban llenos de "Polvo". Lamento no haber terminado, pero no quería que nos vieran trabajar. Odio el público. Sin embargo, no se preocupen. El polvo que sobraba lo devolví a las autoridades, y si llegan a saber de otra posibilidad de robo, van a custodiar los cargamentos con uñas y dientes.
La ciudad es nuestra, White Fang. Nadie roba en nuestra ciudad.
Cordialmente, "The Shinning Knigth"
Luego de varias horas de enojo y protesta, la extravagante muchacha resopló, tranquilizándose.
-Esto retrasa mucho las cosas – Bufó, cansada- Roman. Tendrás que robar ahora en el exterior de la ciudad. No tenemos la fuerza para luchar contra este tipo y, ademas, llevar a cabo nuestros planes. Tendremos que empezar a reclutar mas gente. Necesitamos mas soldados.
- Wow, wow, para tu caballo- Dijo el sujeto de blanco, mientras sacaba su cigarrillo de la boca- ¿Segura que no podemos lidiar con esta imitación de super héroe?
- Tiene a la mafia y a las pandillas de su lado. No es recomendable. Ademas, haríamos mucho ruido. Perderíamos el factor sorpresa.
- Como digas. Como si no fuera difícil robar "Dust" aquí en la ciudad, ahora debo robarla en el exterior... esto puede tomar un rato.
El club
Junior miró al muchacho entrar, con un nuevo cliente, asustado quizá, al club.
Probablemente alguien a quien había salvado en su salida nocturna. Los chichones en su cabeza lo demostraban notoriamente.
Pero el verlo ahora...
Cuando llegó no era si no un chico asustado, dudoso, y un completo bufón.
Verlo ahora... asustado, dudoso, y todavía un bufón, pero sonriente, enérgico... ambicioso.
Se ajustó la corbata, orgulloso.
Y poco a poco, el resto de los empleados comenzaron a ajustarse su corbata también.
Nathan, y los suyos, se subieron los cierres de las camperas.
Quizá los planes de Jaune para sabotear los cargamentos robados de una organización terrorista, llevados a cabo hacía unos días, los pondrían en pie de guerra con la organización en un futuro. Pero por las razones correctas. La policía era una aliada, y la ciudad era, por fin, de ellos.
Y no dejarían que unos extremistas robaran en su ciudad así como así.
Si tan solo hubieran tenido tiempo, hubieran vaciado todo, pero Jaune insistió en que no fuera una operación violenta, y por ello habían abandonado antes de vaciar los vagones por completo.
Pero era algo. El mensaje estaba dado.
Y todos estaba satisfechos.
El mundo volvía a tener tres tipos de personas.
Las malas, ocupadas solamente de ellas mismas y sus deseos egoístas.
Las profesionales, ocupadas en crecer y vivir lo mejor posible.
Y las buenas. Aquellos seres de los cuentos de fábula que ayudan solo por el placer de ayudar. Por el gusto de saber que el resto disfruta de su vida como debe ser.
Que se ocupan de brillar en la mas oscura de las noches.
Jaune invitó al cliente una bebida, y luego de un rato, la cara de miedo del recién llegado se transformó en una de alegría y camaradería al encontrarse en medio de una gran fiesta de luces y baile.
El rubio miró, con una sonrisa, al recién llegado cliente perderse entre la multitud.
Aun se vestía con su chaqueta negra, y Crocea Mors estaba enfundada en su pieza, colgada de la pared.
Su armadura era vestida debajo del cuero, y su capucha tirada para tras sobresalía al cuello de la chaqueta.
¿Que pensaría Ruby de el si le viese ahora? …
…
"No volverás a llorar por mi" Pensó, con una falsa confidencia, pero una real decisión.
¿A llevar sus palabra a cabo? Claro que no...
A pasar el resto de su vida intentándolo.
Fin del capítulo 5. Final de temporada
Así cerramos esta historia!
Por ahora (Insertar risa diabólica)
Bueno gente, por favor traten de no guardarse nada. Este es mi primer fic "Terminado" en y, si bien la historia no lo está, me gustaría saber bien que les pareció la obra. Y mas que nada, el final.
¿Le da ganas de saber mas? ¿Quieren que continue?
¿Que les ha parecido los OC? ¿Los personajes de reparto estuvieron bien usados? ¿Jaune les pareció creible? ¿Les entretuvo? ¿Lo odiaron?
Todo eso me hace mucha falta saberlo, así que espero que les haya gustado y quieran decirme que les parecio :D.
Muchas gracias por haberme acompañado en este viaje por una realidad alterna, y sin mas que decir.
HASTA LA PRÓXIMA!
Blake estaba intrigada lo rápido que Ruby había aceptado la idea de ir a investigar la ciudad en busca de los planes de la White Fang.
No que le molestara, pero si le intrigaba.
Cuando en sus ojos plateados vio ese fuego interno, sonrió para si misma.
Ella quería ayudar a su amiga, si. Pero también quería otra cosa.
Quería buscar a Jaune. Aunque, de seguro, ni ella sabía por que.
