Un grito despertó al caballero de sus recuerdos…

–¡¡Aléjate monstruo, fuera, vete!!

Reaver abrió los ojos y se levantó ayudándose de su espada, era una mujer la que gritaba… no estaba muy lejos, los rugidos de un monstruo se oían también bastante fuerte, quizás si dudaba un segundo más le podría costar la vida a esta muchacha, comenzó a correr rápidamente hacia donde se escuchaban los gritos, después de un tiempo corriendo logró distinguir dos figuras, una femenina, obviamente era la mujer que gritaba, la cual corría de una criatura gigante… un…

–¡Minorus!– Exclamó Reaver y corrió hacia él embistiéndolo, el monstruo no pareció muy afectado, pero fue suficiente para atraer su atención, Reaver desenfundó su espada, para entonces el Minorus ya había levantado su martillo y estaba a punto de darle un golpe con éste cuando se escuchó entre las sombras otra voz:

Soul… Breaker!! – El Minorus cayó a los pies de Reaver derrotado y una silueta se miró justo detrás del Minorus – Incluso un sólo segundo para desenfundar tu espada en una batalla podría costarte la vida… recuerda eso… – Los ojos de esta persona se quedarían en la memoria de Reaver para siempre, unos ojos plateados, sin emoción alguna, el rostro no lo pudo distinguir debido a que el individuo llevaba una máscara conocida como "Opera Masque" – No te confundas, no soy aliado tuyo, solamente quería un poco de diversión y rompí una Dead Branch acá, pero al parecer… ya nada es un reto para mí… – Reaver se quedó atento a esta persona, en espera de cualquier ataque. – Veo algo… especial… en tus ojos, algo que no había visto antes… – Sonrío – Tal vez algún día tenga que enfrentarte… espero que entrenes duro para entonces, quiero un verdadero desafío… – El individuo desapareció, Reaver miró a los lados aún inseguro, después de cerciorarse que ya no había nadie más que él y la chica que estaba siendo perseguida por el Minorus enfundó de nuevo su espada.

– Gracias…

– De nada

– Que engreído el Assassin ése – Infló sus mejillas – Fácilmente pudiste haber esquivado el golpe y después contra atacado, eres muy ágil, estoy segura que si algún día se enfrenta a ti sabrá lo que es ser aplastado. – Reaver la miró.

– Deberías entrar a la ciudad y buscar el Inn para poder pasar ahí la noche, estos alrededores no parecen seguros ya…

– Sólo salí a buscar unas cuantas manzanas y hierbas para continuar nuestro viaje…

– Ya veo, estás en grupo, debieron venir contigo.

– Estaban cansados, además… – La chica bajó la vista – últimamente no he sido más que una carga para ellos, quería hacer algo útil, no puedo ayudar mucho porque mis habilidades no son tan buenas como las de ellos.

– No digas eso… Claro que son buenas, sólo debes aprender a sacarles provecho y usarlas lo mejor posible y en el momento indicado. – Reaver le extendió la mano, ella había tropezado al momento que Reaver embistió al Minorus, lo miró y sonrió.

– No necesito ayuda – Giró la cara y se apoyó en el suelo para levantarse – ¿Ves? Soy una chica fuerte – Le sacó la lengua.

– Sí… ya veo… ¿Quieres que te acompañe a la ciudad?

– Pues… esta un poco lejos y sirve que tengo alguien con quien platicar.

Ambos comenzaron a caminar y a pesar de que ella había dicho que quería alguien para platicar nunca habló en todo el camino, más bien no parecía encontrar un tema del cual hablar con un completo desconocido, Reaver tampoco habló, le gustaba más el silencio.

– Gracias de nuevo – Le exclamó ella al llegar a la ciudad y le guiñó un ojo, pareciera que Reaver ya estaba acostumbrado a esto o bien no le importaba en lo más mínimo. – ¿No te hospedarás en el Inn? – Le preguntó ella al ver que no entraba.

– No, son caros y lo que más me hace falta es dinero, buscaré otro lugar donde dormir, hasta luego. – Reaver se dio la vuelta e intentó caminar, pero ella lo tenía agarrado del brazo.

– Yo te pago.

– De ninguna manera, es demasiado dinero, además seguro tus compañeros se molestarán.

– Es mi dinero, y tú me salvaste, quiero devolverte el favor.

– Fue el Assassin quien derrotó al Minorus.

– Tú lo distrajiste cuando me caí.

– Melody, ¿qué haces despierta a estas horas? – Preguntó otra voz interrumpiendo la conversación de ellos, un joven en pijama se asomaba por el segundo piso del Inn, al ver a Reaver sus ojos se abrieron y quedó boquiabierto, como cuando un niño ve los regalos de navidad a la mañana siguiente – ¡¡Un Knight!! – Se deslizó por el barandal de las escaleras y le dio un apretón de manos – Mucho gusto, mi nombre es Morrison, estoy encantado, es raro ver Knights por estos alrededores, dicen que ustedes tienen una vida muy emocionante, tal vez tengas muchas anécdotas que contar, de las cuales yo pueda hacer canciones para poder ganar dinero – Los ojos de Morrison brillaban mientras seguía sacudiendo la mano de Reaver – pero que egoísta soy, pensando en mí, perdóname, debes estar cansado, ¿quieres que te rentemos un cuarto? – Al oir esto Melody sonrió a Reaver como diciéndole "¡Ja, Gané!", pero claro que no le confesaría a su hermano que iba a pagarle ella la estancia a un extraño – Tenemos suficiente dinero para uno más y estoy completamente seguro que a los otros les encantará la idea de que te nos unas, vamos, escoge cuarto, Melody, paga, yo me iré a dormir ya, tengo que levantarme temprano para escuchar todos los relatos que este Knight debe tener para nosotros – Seguía sacudiendo la mano de Reaver y hablaba con un tono muy alegre y emocionado – Me muero por escuchar tus historias, más te vale levantarte temprano – Morrison se fue corriendo a su habitación, la dueña del Inn parecía estar aguantándose la risa y a Reaver no le había gustado mucho la idea de viajar en grupo. Melody se acerco a la dueña del Inn y pidió un cuarto más, pagó y se dirigió a Reaver.

– Listo – Le dijo sonriendo una vez más – Puedes elegir cuarto, nos vemos mañana en la mañana – Le guiñó una vez más el ojo, Reaver subió las escaleras detrás de ella y se metió al primer cuarto que vio vacío, se acostó e intentó dormir, por no decir que se durmió apenas tocando la cama, no estaba acostumbrado a tanta comodidad, hacía mucho que no dormía en una cama, sin embargo, sus pesadillas seguían siendo las mismas…