Hola gente bonita que lee esto, muchas gracias por los favoriteos, los follows y por comentar.

Sakuyachan18: No soy mala T_T... bueno, puede que un poco. Ya veras como se las arreglan todos. Gracias por comentar. Cuídate.

Fran-Shi: Ya, comenzare a creer que sí soy mala. Oikawa no ha hecho mucho, digo hay otras historias donde de plano un personaje sí se mete a romper una pareja, pero Oikawa no, al menos no del todo. Hinata sufre, eso me da penita pero las cosas seguirán un curso aunque no sé si bueno o malo. Y Kageyama sólo esta confundido (o quién sabe), quizás necesite que Hinata le vuelva a pegar con el balón. Cuídate y saludos desde México.

Bloodflower, Draconian.


Fragmentos III

Bloodflower

La flor nunca floreció

Pero te amo igual

Aunque volaras como un pájaro

Te amaré igual.


Amor no correspondido… amor no correspondido… amor no correspondido…

Oikawa jamás se planteó el hecho de poder ser rechazado, ni remotamente, ni siquiera en una pesadilla. Tampoco le había dado vueltas a esa frase. Es que, sin ánimos de parecer ególatra, sólo hacía falta mirarlo para que las chicas cayeran rendidas ante sus encantos. Buena apariencia, personalidad magnética, popular, talentoso y podría enlistar sus demás cualidades sino fuera porque entonces probablemente sí parecería un egocéntrico.

Oh, y había que tener en cuenta que no era sólo porque él lo viera reflejado en el espejo todas las mañanas, no. Las chicas que podían dar fe y testimonio de su magnificencia eran muchas. Así que las pruebas estaban ahí. Razones de peso. Verdades innegables.

Por ello es que no comprende, no quiere hacerlo, porque Tobio retrocede dos pasos cuando él da uno en su dirección. Ya, en verdad lamenta como lo trató en secundaria, su actitud, las ganas de golpearlo… todo eso. Y bueno, tampoco lo lamenta del todo, siempre una parte de él va a sentir resentimiento por él. Pero ahora no es el momento de echar en cara eso, en absoluto. Oikawa se esfuerza en demostrar que es diferente, que va enserio. Eso debería contar algo.

Pero Kageyama no lleva cuentas justas en su cabeza. Parece ignorar sus esfuerzos. Y eso a Oikawa lo frustra y al mismo tiempo lo hace pensar más en esa frase que jamás creyó hubiese sido para él.

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Hinata Shouyo no es alguien capaz de enjaular un ave. De cortarle las alas. De privarle del vasto cielo. No importa si su avecilla no es cantora, ni precisamente la más bella de todas, no importa que sea un cuervo. Hinata no le obligaría a quedarse junto a él si este no deseara permanecer a su lado.

Mira a Kageyama acostado junto a él. No hay un ceño fruncido, ni sonrojos adorables, tampoco malas miradas, sólo un apacible rostro. Una faz de tranquilidad tan bella que pareciera mentira lo mucho que cambia la cara de una persona cuando esta dormida y cuando esta despierta.

Hinata acaricia las mejillas, repasa las cejas y delinea los labios delgados de su novio. ¡Y como lo quiere! El estómago se le encoje sólo de pensar en lo mucho que le dolería que Tobio lo dejara.

Se acurruca en su pecho, como un gatito temeroso, Kageyama lo abraza instintivamente. El confort que brindan esos brazos… ¡como lo va a echar de menos!

Se queda dormido después de unos minutos. No quiere seguir dándole vueltas al mismo asunto, parece ser la mejor decisión.

Porque Hinata no puede atar a Kageyama a su lado, es por eso que va a disfrutar esa última siesta juntos.

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Kageyama ha despertado sólo unos minutos después de que Hinata se hubiese dormido, lo sabe porque aún no ha recibido ningún golpe de su pareja, porque apenas ha empezado a balbucear algo sobre el Pequeño Gigante, y por la forma en que se acurruca junto a él.

Mira el rostro sombrío de su novio. Hinata tiene ojeras, se ve pálido y un poco más delgado. Parece más meditabundo. Menos enérgico. Verlo decaído lo agobia. No necesita ser un genio para saber que es lo que tiene de esa forma a Shouyo. Tampoco necesita de un gran conocimiento para ver la única opción viable. No lo hace ni remotamente feliz, ni le agrada del todo, sin embargo, piensa que si con ello Hinata volverá a sonreír, a llenarse de vitalidad y a ser igual que antes… entonces vale toda la pena del mundo.

Besa sus cabellos con ternura repetidas veces, se abraza más a él y siente que su resolución se va a ir por el caño como no se aparte de él. Lo quiere tanto que duele, lo necesita de la misma forma que requiere del balón de voleibol. Por ello no puede seguir lastimándolo. No es correcto para ninguno de los dos.

Si no fuera tan difícil poder discernir entre lo que siente por él y lo que Oikawa le hace sentir las cosas serían más fáciles. Si Oikawa no hubiese aparecido de la noche a la mañana con otras intenciones que no fuesen las de aplastarlo en la cancha. Si él no fuera tan débil. Si no se hubiese dejado besar. Y si ese beso no hubiera removido viejos recuerdos, desenterrado amores, avivado brasas. Entonces todo definitivamente sería más fácil.

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Hinata sueña con volverse el Pequeño Gigante de Karasuno, con aplastar al Gran Rey, con superar a Wakatoshi, pero por sobre todo, con quedarse junto a Tobio.

Piensa en todo lo que ha tenido que soportar para llegar hasta donde esta. Lo que sufrió en secundaria cuando era el único miembro del equipo. En la derrota en su primer y único partido en ese entonces. En que no podía aspirar a ser el as de Karasuno. En el terrible sentimiento de ser bloqueado, de no poder rematar. Y en la inmensa felicidad que lo embargó cuando pudo rematar un pase rápido de Tobio con los ojos abiertos, como la cancha se extendía, la reacción de los otros jugadores, sus rostros asombrados, la vista desde lo más alto.

Cree que ha valido la pena todo lo que ha sucedido. Las victorias, las derrotas, los nuevos amigos y también los enemigos. Cada vez que fue al baño durante las competencias, las veces que vomitó, los gritos que recibió. Absolutamente todo. No se arrepiente de nada, pues ya no esta solo, ahora es parte de un equipo y tiene a Kageyama…

Tobio que duda, se confunde, se ahoga en un vaso de agua. Tobio que no sabe como responder a un gesto cariñoso más que con sonrojos y gritos. Tobio que le ha prometido estar ahí para él, para hacerlo romper murallas de acero.

No puede. No quiere. Se niega a retener a Kageyama si este no lo quiere… Eso no significa que vaya a darse por vencido. Él también es un cuervo, es malo por naturaleza y sólo por esta ocasión se permitirá ser egoísta.


Gracias por leer.

A veces me pregunto qué le pasa a mi cerebro, esto era un puro OiKage y terminó siendo un drama entre Oikawa, Tobio y Shouyo...

En fin, espero que les guste.

Cuídense y anímense a comentar.