Hola gente bonita que lee esto, muchas gracias a quienes se tomaron su tiempo para comentar, añadir esto a favoritos o follows.
Sakuyachan18: Hola, me alegro de verte de nuevo por el fic. Como Hinata piensa, los cuervos son malos por naturaleza. Y él a veces da miedo. Te comprendo, es un dilema porque me encantan ambas parejas pero ya todo esta claro en mi cabeza y sé como terminará.
Yami-neechan: Hola, gracias por comentar.Sé que lo que hay de la pareja es mínimo, de hecho de todo el fandom. Así que hagamos que esto crezca.
Erza Z: Hola, gracias por haber dejado un comentario en cada capítulo. Sí, al menos yo pienso que eso es normal (aunque luego hay unos que se pasan). Aunque aquí no pasará nada de chicos que se vuelvan unos rogones. Espero que te agrade el capítulo, hay más participación de Tooru aunque no tanta como esperaría. Espero verte por aquí de nuevo.
Cata: Hola, me alegra que te guste como escribo (se hace lo que se puede). Sí me metí a buscar aunque tuve unos liferillos inconvenientes pero bueno. Gracias por el aporte.
baamaoi: Hola, bueno el fic todavía no esta terminado, pero si quieres quedarte hasta ese punto de la historia supongo que no hay problema, después de todo te gusta más el KageHina y es valido, te dejaría con esa libertad de pensar en qué pudo haber seguido, y eso ya lo decidirías tú. Sin embargo, si gustas continuar también eres bienvenida a hacerlo.
Nos vamos expandiendo chicas y eso es muy bello y bueno.
Ahora sí, espero que les guste.
Whitin Temptation, All I need
Fragmentos IV
Toda mi agonía desaparece
Cuando me sostienes en tu abrazo
No me destroces por todo lo que necesito
Haz de mi corazón un lugar mejor
Hace frío y el cielo ha perdido los cálidos colores del crepúsculo. El rosa se ha vuelto morado, el amarillo se ha esfumado y el lila se ha oscurecido. Bajo el resguardo inexistente de una farola publica a una cuadra de la casa de Tobio, espera con ansiedad Oikawa.
El cielo negro se llena con lentitud pasmosa de hirientes puntos luminosos. A Tooru no le gustan las estrellas, tanto por la connotación coloquial que se le da – Ushijima es una estrella, Tobio un genio, Koutarou es el as – como porque la noche cerrada le recuerda a Kageyama.
Puede que en un principio no lo viera de esa forma, simplemente le gustaba, hasta que se dio cuenta de sus sentimientos y encontró lo que su subconsciente siempre le dijo.
Esta muy nervioso, tanto que ha comprado flores (unos bonitos claveles rojos), se ha puesto lo más guapo que ha podido. Y también lleva un amuleto de la buena suerte. Porque eso es lo que espera tener esa noche. Sabe que Tobio entrena hasta tarde en Karasuno, que probablemente llegue más tarde porque estará con Hinata, que este cansado y al mismo tiempo animado. Con una sonrisa pequeña y un brillo especial en sus ojos almendrados. Se verá tan lindo como en antaño. A Oikawa le da miedo que las rodillas le tiemblen cuando lo vea. Teme que su voz se vuelva baja y a su cerebro le dé por volverlo tartamudo.
Repasó frente al espejo una especie de confesión, hecha con lo que recordaba de los cientos de veces que se le han declarado, y debe admitir que juntar el valor suficiente para decirle a esa persona lo que significa para ti requiere de mucho valor. Por eso reunió todo el que pudo y lo tiene en un compartimiento especial para cuando vea a Tobio.
La preparación psicológica se escurre entre sus dedos como el agua cuando Kageyama aparece a diez metros de donde él se encuentra.
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Kageyama no está de humor, arrastra los pies sobre el asfalto y mantiene una postura de derrota; los hombros echados hacia el frente y la espalda encorvada. Un aspecto deplorable tomando en cuenta su metro con ochenta centímetros.
El peso de las lágrimas de Hinata le aplasta no sólo el ánimo, sino también el pecho. Ha llorado durante la mitad del trayecto a casa, un llanto silencioso. Y sólo basta con recordar los bonitos ojos de Shouyo empañarse para que a él el alma se le evapore con los suspiros.
Pensó ingenuamente que decirle adiós era lo mejor, y que velar por su bien lo haría sentir bien. Grave error. No hubo ningún sentimiento de ligereza, no vio gratitud en Hinata, no se vio feliz sin el pequeño rematador. Su ingenuidad había jugado con su parte racional y su hipotálamo ahora se vengaba.
Fue ese ensimismamiento el que evitó que viera la figura bañada por la luz artificial frente a él.
Ese mismo embotamiento lo dejó desprotegido.
Cuando Oikawa se plantó frente a él, el resultado fue previsible.
Terminó con las nalgas en el suelo, mirando hacia arriba. Contemplando el cielo oscuro, la luna menguante que sólo se ve como una sonrisa. Las estrellas que siempre le han gustado y los ojos chocolate de Tooru. Dos puntos luminosos demasiado cerca.
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No fue eso lo que Oikawa esperaba.
Supuso que algo saldría mal, que a Tobio no le gustaran las flores, que lo volviera a golpear o que en el peor de los casos lo rechazara abiertamente. No que terminaría tirando a su prospecto a novio – que bonita y rara sonaba la palabra en su mente – ni que le vería con las mejillas mojadas y la nariz escurriendo. Y eso no es lindo ni sexy ni nada.
Abre la boca, dispuesto a disculparse y se encuentra con la no grata sorpresa de que la voz le tiembla y las palabras le salen como si las catapultara.
Kageyama acepta la ayuda, aún atolondrado. La unión de sus manos dura más de lo estrictamente necesario. Es un tacto cálido, gentil y Tobio siente de nuevo el paso del zoológico entero en su estómago cuando Oikawa lo estrecha entre sus brazos. En primera instancia su reacción fue la de apartarse, sin embargo aferrarse al amplio y fuerte pecho del armador de Aobajousai parece una mejor opción.
Tooru esperaba confesarse esa noche, besar a su adorable kohai, y regresar a su casa con una gran sonrisa que pusiera de mal humor a Iwa-chan. Felicidad al doble. No consolar a Kageyama, sentir la impotencia de no poder hacer nada por mitigar el dolor de la persona que quiere, ni terminar regresando a su casa con un sentimiento agridulce en el pecho.
Los claveles quedaron olvidados en el medio de la calle.
Lo sé, soy mala como ya me dijeron aunque no es mi intención hacerlos sufrir, es sólo que es un proceso.
Cuídense y anímense a comentar.
Nos seguimos leyendo.
P.D. ¿leyeron como Kageyama esta aún más confundido y no rechazó a Oikawa?
