Hola gente bonita que lee esto, muchas gracias a quien añadió el fic a favoritos, follows o comentó. En verdad se les agradece. Me hace pensar que ya somos más los que gustamos del Oikage.
También, me plateo hacer un fic KageHina, aunque me gustaría saber su opinión. ¿Qué tema creen que es el menos explotado? Algo no dramático…
Sakuyachan18: Hola, bueno ya leerás sobre precisamente que era lo que esperabas. No puedo contestarte del todo porque si no arruino el capítulo. Sé que di una esperanza, pero el dolor de Hinata me hace sufrir, además de que las personas actúan de diferente forma cuando están tristes. No obstante Hinata es una persona noble y por ello lo que escribí. Espero no decepcionarte.
Red: Hola, que bueno que te guste el fic aunque sea una lástima que no vayas a continuar porque la pareja no te gusta (?). Y bueno espero por lo menos leerte en las Crónicas. Nos seguimos leyendo aunque no aseguro una rápida actualización en ese fic.
Espero que les guste el capítulo.
Mortal love, Beautiful one.
Fragmentos V
Ámame como yo te amo
Muéstrame tu paraíso
Sostenme como yo te sostengo
Besa mis labios dulces
Dirígeme al cielo.
Oikawa se siente derrotado.
Tooru tiene miedo. Miedo a que Kageyama jamás le vea, a que en verdad no pueda superar el cariño que el armador más joven siente hacia su rematador monstruoso, a que sus sentimientos sean pisoteados.
Lo embarga la impotencia. La misma clase de sentimiento que con Wakatoshi, pero esto es peor. No encuentra la manera de hacerle entender al genio de Karasuno que le quiere. Más que eso: está enamorado. Las palabras son insuficientes. Los gestos parecen vanos. Kageyama se mantiene a distancia, Kageyama lo deja a un lado. No puede ni siquiera ayudarle a recuperarse del dolor que le supone el haber terminado con Hinata.
Por las noches cree que es mejor desistir. Alejarse de Kageyama y enterrar su amor no correspondido. Piensa que eso podría ser mejor a seguir aferrado a alguien que no le quiere, a sentirse deprimido… En las mañanas cuando despierta el vacío es insoportable, la idea de renunciar a Tobio es aún más pesada que su ausencia.
Oikawa se siente derrotado… y masoquista. Y todo cambia cuando Iwaizumi llega a él, con su cara de pocos amigos, enfurruñado como un adorable gato, una tarde cualquiera una semana después de su último encuentro con Kageyama.
— ¡Idiota Oikawa! — Le llama, con su usual insulto — Deja de llorar como colegiala por los rincones, deprimes al equipo.
Oikawa mira hacia la duela del gimnasio, y llega a la conclusión de que necesita tenis nuevo. Una mano se estampa dolorosamente contra su pecho, está a punto de reclamar cuando ve un par de entradas al cine.
—Ve por el rey y comienza a comportarte. Para ser el capitán te falta más perseverancia. Y por cierto — añade tras una sutil pausa, está sonriendo y sus ojos han adquirido un brillo especial, parecen animarlo más que sus propios gestos, de pronto tuerce la boca para guardar apariencias y le grita rudamente —. Regresa mañana con mejor humor ¡tenemos que entrenar como Dios manda!
Oikawa ha dejado de sentirse derrotado.
.
.
Hay una tensión palpable. El aire se siente enrarecido y todo Karasuno lo nota. Pareciera que fuera a llover de un momento a otro pero a través de las ventanas no se vislumbra ninguna sola nube. El silencio reinante es roto por el sonido característico que tanto alegra a Hinata, su mano golpeando el balón. Pero no es la mano de Shouyo la que ha rematado, no ha sido ni siquiera una levantada del Rey. Han sido Sugawara y Tanaka.
Kageyama intenta lanzar un pase perfecto hacia Hinata pero como viene sucediendo desde que terminaron, no hay un remate. La bola pasa de lado y cae estrepitosamente fuera de la cancha. A Kageyama el sonido le hace pensar en su corazón dolido. El fallo de Hinata es más doloroso que un golpe.
Ya no hay confianza ciega entre ellos dos.
Shouyo mira su mano blanca. Y siente las lágrimas de impotencia asomarse por la comisura de sus ojos. No soporta no hablarle a Kageyama, le parte en pedacitos el alma no poder sentir ese lazo especial que los unió cuando empezaron a jugar juntos. Piensa que le quiere y que debe luchar por él, pero su determinación le abandona cuando está a sólo un metro de él.
Supone que deben hablar y antes de pararse a pensar en ello, se acerca a Tobio. Se planta frente a él y lo primero que hace no es hablar como supuso. El ruido del puñetazo desconcierta a todo el equipo, pero no a Kageyama.
—Necesitamos hablar.
Tobio asiente y Daichi se pronuncia, grita la palabra descanso y todo el equipo se amontona en un lado del gimnasio. Kageyama y Hinata salen del mismo.
—Me hubiera gustado que me quisieras — dice Shouyo con la mirada fija en él. Lo que el taheño ignora es que le quiere, demasiado, pero también quiere a Oikawa aunque le cueste admitirlo. — Me hubiera encantado que me eligieras a mí…
—Te quiero… — titubea Tobio.
—Pero no lo suficiente para que me eligieras.
Tobio no puede responder.
.
.
El entrenamiento ha terminado, Hinata ríe como de costumbre, cierto que tiene los ojos rojos y un brillo tenue en la mirada, pero luce casi tan feliz como en antaño. Ha logrado rematar casi también como Bokuto, algo que lo hace feliz. Kageyama tiene un ojo morado, es por ello que los remates de Shouyo no fueron perfectos, pero ya no luce roto ni devastado. Hay una pequeña sonrisa en su rostro.
Cuando el equipo entero ve a Oikawa se sorprende. Nada comparado a ver al pequeño y adorable Hinata plantarse frente al armador de Seijou. Tanaka está listo para saltar frente al menor como si de un pitbull se tratase con tal de defenderlo. Kageyama se ha puesto tenso. Y Sugawara parece a punto de desmayarse.
Tooru no puede ver a la cara a Hinata. Sabe que es su culpa que Kageyama lo haya dejado. Sabe perfectamente que se entrometió en su relación.
Hinata exhibe una sonrisa sincera, que ya dice mucho de por sí.
—Lo quiero — es lo primero que suelta —. Muchísimo. Pero si él te quiere… — a Hinata se le entrecorta la voz y sale como un fino hilo — No voy a interponerme como tú — un golpe al orgullo de Tooru — y tampoco es como si me hubiera dado por vencido… Es sólo que yo no puedo… — Shouyo llora — ¡No puedo anteponer mi felicidad a la suya!
Kageyama está sorprendido. Oikawa no sabe ni cómo reaccionar. Ambos lo miran alejarse mientras corre llorando. Ha sido el gesto más noble viniendo de un cuervo (viniendo de cualquiera).
El momento es incómodo. Tooru es torpe. Y Kageyama se siente como el mayor desgraciado del mundo cuando accede a ir con Tooru.
Los reclamos de Sugawara son detenidos por la firme mano de Sawamura.
.
.
Lo único que queda al final de la incómoda función del cine es tensión.
—Estoy enamorado de ti.
Kageyama ya lo intuía.
—Y sé que no es el momento para pedirte salir…
Tooru se inclina ligeramente hacia Kageyama.
—Por eso me conformo con que me dejes estar cerca de ti… y me dejes demostrarte lo que siento.
El pulso de ambos los ensordece.
Y a Kageyama se le desvanecen los huesos de las piernas y estas se vuelven una masa de músculos sin sostén cuando los labios de Tooru se ciernen dulcemente sobre los de él. A Oikawa el corazón va a explotarle, Kageyama le está correspondiendo. Pasa sus brazos sobre la figura del menor y lo atrae hacia sí mismo.
Oikawa ha recuperado la esperanza, ha abandonado a la derrota y siente que todo puede ir mejor.
Me siento mal por lo que le hago a Hinata, pero si lo hago pelearse es como si alargara su sufrimiento porque este fic es de una pareja en específico y eso no va a cambiar. Para la próxima no especificare y dejaré que la misma trama me diga como emparejar o no hacerlo en caso de ser necesario.
Obviamente las cosas no se quedaran así. Kageyama no es tan maldito. Al fin hice de mi Oikawa algo que va acercándose más a su personalidad original, no tan depre que fácilmente se deja vencer, sino alguien que se esfuerza así se lastime en el proceso. Espero mantenerlo.
Cualquier duda, queja o sugerencia, favor de ponerla en un lindo review.
Cada vez me convenzo más de hacer un KageHina, pero eso está en veremos.
Cuídense y nos seguimos leyendo.
